junio 18, 2026

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¿Qué es @everydaysanluispotosí?

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La iniciativa fotográfica surgida en Instagram ahora ha tomado por asalto las calles de San Luis Potosí con Pandemia

Por: Ana G Silva
El pasado 21 de noviembre Nahúm Delgado y Abner Rivera, coordinadores de Everyday San Luis Potosí, un perfil de fotografías para artistas potosinos en Instagram, llevaron a cabo exposiciones de 24 fotografías tituladas “Pandemia” en las calles de la capital con los trabajos de 20 participantes en donde reflejaban la situación actual por el covid-19 en el estado.
 
Ambos jóvenes contaron para La Orquesta cómo surgió la idea llevar esta exposición a las calles, además de abrir el espacio a fotógrafos del estado para que puedan dar difusión a sus trabajos a través del perfil de @everydaysanluispotosí en Instagram.
Nahúm y Abner dijeron que la exposición es parte del 13vo. Encuentro Fotográfico de México, basado en la temática del covid-19 desde marzo a la fecha, durante la Jornada Nacional de Sana Distancia.
 
Destacaron que @everydaysanluispotosí, es una plataforma que está soportada en Instagram que pertenece a la iniciativa global “The Everyday Proyect” que propone que la gente, desde sus comunidades, comience a compartir imágenes de la vida cotidiana, hay everyday en casi todo el mundo, desde Panamá, Colombia, Venezuela, Irak, Israel, Estados; en México están en los estados como Aguascalientes, México, Tijuana, Oaxaca, San Luis Potosí; también algunos no corresponden precisamente a territorios como Everyday La Frontera, que se refiere a las dos fronteras, México-Estados Unidos y México-Guatemala o América Rural, “es un proyecto muy amplio”.
 
El objetivo de la cuenta es la divulgación de diferentes artistas, nos enfocamos en toda la carpeta que tenemos, incluir a todas las fotografías que se puedan, cualquier persona puede participar únicamente con que suban la foto a instagram con el hashtag #everydaysanluispotosí. Los autores y los fotógrafos son tan diversos, como profesionales, de prensa en algunos medios, amateurs, chicos de la UASLP, gente que iba pasando; es un proyecto libre del estado y eso hace que tengamos una diversidad de miradas y que sea tan amplio como la participación”.
 
En el caso del San Luis, Nahún Delgado y Abner Rivera luego de recabar un buen número de fotografías sobre el tema de la pandemia en el estado, decidieron hacer una exhibición; sin embargo, dado que los centros culturales están cerrados y no hay un lugar para exponer, tomaron la decisión de llevar a cabo una pega fotográfica en las calles.
 
Nahúm y Abner dijeron que el propósito de las fotografías es difundir y hacer conciencia sobre el problema que estamos pasando por el virus del coronavirus, donde trataron de seleccionar adecuadamente las imágenes que iban a quedar en la calle, ya sea con los procesos de cuarentena, el encierro, el uso de las medidas sanitarias, la sana distancia, los cubrebocas, etcétera.
 
“Creemos que es un hecho inédito y forma parte de nuestra responsabilidad, así como de @everydaysanluispotosí, pero también es una manera en la que opera la fotografía, como un registro de la realidad en este momento en la que parece que aflojamos el paso”.
Nahúm dijo que han recibido buenos comentarios de quienes han visto la exposición y aunque es al aire libre, la gente suele tomarse unos momentos para apreciarlo.
Las exposiciones se encuentran en el hotel Carranza Inn (esquina de Tomas Estevez y Venustiano Carranza, el bar Bóvedas (Independencia con Madero) y en el Café Dulce Mar (que está en Independencia esquina con Ignacio Comonfort), donde se plantearon una especie de recorrido donde pueden visitar la exposición al mismo tiempo de acudir a esos tres lugares.
 
Fue un reto total, porque como colectivo desde hace tiempo ya nos habíamos planteado hacer una exposición relacionada a Everyday porque este año cumplimos tres años de que empezamos con estos proyectos, y en cuestion de archivo del quehacer potosino en cuanto a fotografía tenemos mucho material, ya la teníamos planteada, pero surgió la pandemia y nuestras primeras actividades en la cuenta fue prestarla a diferentes fotógrafos de aquí de San Luis Potosí para retratar su encierro y a raíz de esto salió la idea, para hacer una breve curaduría, sacarlo a la calle para la divulgación y la concientización”.
 
Abner relató que piensan llevar la exposición a más lugares, además destacaron que ya ha sido presentada en el mes de septiembre en la edición 25 de Foto-Visión en el Festival de Bellas Artes de manera virtual: “nosotros la llevamos al Encuentro Fotográfico de México porque nos quedamos con las ganas de que la viera más gente”.
 
Los coordinadores de @everydaysanluispotosí señalaron que como la pandemia se sigue desarrollando, siguen recibiendo colaboraciones respecto al tema:
“Seguramente habrá una nueva curaduría y un nuevo espacio donde presentarla, siguiendo las medidas sanitarias, pero seguramente buscaremos nuevas estrategias”.
 
Los fotógrafos que participaron en la exposición son: Cecilia Guerrero, Dr. Alucin, Nancy Guerrero, Oscar Carrillo, Nahúm Delgado, Sainte Terrer, Daniel Buendia, Daniel Patron, El Sermot, Mauricio Palos, Azulabismo, Nidia Alejandra, Abner Rivera Duarte, Elizabeth Hidrobo, Fabiola Rodríguez, Norma Rivera, Ricardo Soloache, Alexis Mayel, Juana María Olivo y Belu Martínez.
 
Nahúm Delgado y Abner Rivera recordaron que todavía más personas pueden participar, ya que planean alargar la exposición con base en las fotos que lleguen al perfil.
 
Finalmente, resaltaron que la exposición es de everydaysanluispotosí solventada por ellos y los participantes.
“Es solo de everyday con la voluntad de la gente, quienes prestaron los muros, el apoyo y participación de quienes nos ayudaron a realizar la pega y la cooperación que cada uno de los participantes nos mandaron para imprimir las fotos, es autogestivo”.
 

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El olor a descomposición llegaba a la calle; la indiferencia llegaba más lejos | Editorial de La Orquesta

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Durante años, un hombre habría vivido de reproducir perros sin poder ofrecerles ni agua, ni comida, ni una muerte digna. No eran perros, eran mercancias hasta que dejaron de existir

Por: La Orquesta

La crueldad humana no puede justificarse en nuestra condición de seres humanos complejos e imperfectos, es un porqué pero no una justificación.

Lo ocurrido en Milpillas es difícil de procesar. No por falta de información, sino porque mientras más se sabe, más insoportable resulta imaginar el sufrimiento que soportaron esos animales.

Es constante el intentar entender a las personas crueles. Decimos que tuvieron una infancia complicada, que padecen enfermedades mentales, que son producto de la pobreza, de la ignorancia, del abandono institucional o de una sociedad enferma. Todo eso puede ayudarnos a entender de dónde viene la violencia. Es un porqué, pero jamás puede convertirse en una justificación.

Porque el hombre que operaba este criadero vivía de los perros. Su trabajo consistía, básicamente, en encerrar a un macho con una hembra dentro de una jaula para que se reprodujeran, vender las crías y repetir el proceso una y otra vez. Nada más. Explotaba animales para obtener un ingreso económico y aun así no pudo ofrecerles lo más elemental: agua accesible, alimento suficiente, atención veterinaria, un espacio limpio o una muerte digna.

La normalización de estos actos de personas así es profundamente preocupante. Vecinos cuentan que llevaba años funcionando de esta manera. Durante años, al parecer, para él fue insignificante que los perros sufrieran. Era irrelevante que estuvieran en los huesos. Era irrelevante que agonizaran. Era irrelevante que compartieran espacio con cadáveres de otros perros, que respiraran el olor de cuerpos en descomposición, que algunos nunca hubieran recibido una caricia, un paseo, una manta durante el frío o un tratamiento para enfermedades.

Y entonces aparece la pregunta más dolorosa: ¿cuántos perros murieron ahí? ¿Cuántos nacieron solo para ser vendidos? ¿Cuántos pasaron toda su vida dentro de una jaula? ¿Cuántos agonizaron durante días antes de morir? ¿Cuántos soportaron el hedor de otros muertos porque ni siquiera eran retirados de las instalaciones? ¿Cuántos más existen en otros patios, bodegas o periferias de este país y nunca los conoceremos porque nadie denuncia, porque las autoridades no van o porque aprendimos a convivir con el horror?

El causar dolor a un ser vivo indefenso habla mucho más de quien infringe ese dolor que de quien lo recibe. No hablamos únicamente de perros. Las personas hieren personas. Torturan personas. Matan personas. Las razones pueden ser políticas, económicas, sociales, familiares o personales, pero muchas veces tienen un hilo conductor: herir a otros desde las propias heridas no resueltas.

A quienes observamos desde fuera nos conmueve el sufrimiento, especialmente cuando se trata de seres incapaces de defenderse. Un perro no es una persona. Nunca lo será. Pero reconocer esa diferencia tampoco justifica minimizar el dolor que sentimos al imaginar la crueldad que soportaron estos animales. Deprimirnos ante ello no nos hace exagerados; probablemente nos hace una sociedad un poco menos enferma.

También debemos aceptar algo incómodo: la cárcel por si sola no cura a quien necesita infligir dolor. El castigo punitivo no repara la empatía rota de una persona. Sin embargo, sí debe existir un castigo ejemplar. Y en México, particularmente en San Luis Potosí, los castigos por maltrato animal suelen ser una burla. Hemos visto agresores salir prácticamente ilesos tras entregar costales de croquetas, cumplir medidas mínimas o evitar condenas efectivas, a pesar de que la legislación contempla penas de hasta cinco años de prisión en casos graves.

Quizá la prisión no transforme a un maltratador, pero las sanciones económicas severas sí pueden convertirse en un mecanismo disuasorio. A muchos les duele más perder dinero que saber que otro ser vivo sufrió bajo su responsabilidad.

La omisión institucional también es parte del problema. Resulta frustrante que cuando alguien roba un vehículo existan operativos, seguimiento y reacción inmediata, pero que cuando un policía observa a un animal siendo golpeado, encadenado, abandonado o muriendo lentamente, pocas veces intervenga. El maltrato animal debería asumirse con mayor seriedad y atenderse como un indicador de violencia social, no como una falta menor.

Hay otro componente incómodo: la periferia. En muchas comunidades alejadas de los centros de poder parece existir un mensaje tácito de impunidad. Ahí la gente construye sin permisos, quema basura, tira escombros, abandona animales y, a veces, opera criaderos clandestinos durante años sin consecuencias. Es un abandono institucional que termina normalizando cualquier cosa.

Finalmente, hay una responsabilidad colectiva que rara vez queremos asumir. Mientras siga existiendo un mercado dispuesto a pagar miles de pesos por un cachorro de determinada raza, seguirá habiendo personas dispuestas a reproducirlos en serie. Tal vez deberíamos dejar de decir “me encantan los perros, pero solo de tal raza”, porque ese supuesto amor muchas veces alimenta la industria que los convierte en mercancía.

El caso de Milpillas es indignante. Pero sería aún más indignante descubrir que dentro de unos meses volvemos a compartir fotografías de otro criadero, de otro perro en los huesos, de otro cadáver cubierto con cal, y reaccionamos con sorpresa, como si no supiéramos que el problema nunca fueron solamente los animales abandonados.

El problema es la facilidad con la que aprendimos a convivir con la crueldad.

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Era peor de lo que se imaginaba: Animalistas rescatan a perros de criadero clandestino de Milpillas

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Perros husky y pastor alemán en los huesos, animales agonizando dentro de jaulas, cadáveres cubiertos con cal, restos reducidos a mechones de pelo, un olor nauseabundo que llegaba hasta la calle y hasta lechones muertos dentro del predio

Por: Ana G Silva

Lo que vecinos y rescatistas encontraron al ingresar a un presunto criadero clandestino de perros en la fracción Milpillas fue descrito por ellos mismos como una escena “horrible, difícil de ver, de oler y profundamente triste”.

La tarde del miércoles, colectivos animalistas potosinos acudieron al domicilio señalado desde hace semanas por habitantes de la zona como un sitio donde se criaban y comercializaban perros husky y pastor alemán en condiciones inadecuadas. La intervención ocurrió luego de que el caso se viralizara en redes sociales, ante la falta de respuesta de autoridades municipales y estatales, pese a denuncias previas realizadas por vecinos.

Al llegar al inmueble, las rescatistas no localizaron a los cachorros que anteriormente habían sido observados en el lugar y que presuntamente eran comercializados incluso a la orilla de la carretera. De acuerdo con testimonios de quienes participaron en el rescate, aparentemente algunos animales fueron retirados antes de su llegada y hubo intentos por limpiar parcialmente las instalaciones.

Entre las acciones que detectaron se encontraba la colocación de recipientes con agua; sin embargo, ésta permanecía fuera de las jaulas, imposibilitando que los perros encerrados pudieran acceder a ella.

A pesar de ello, numerosos ejemplares permanecían confinados en jaulas pequeñas, sin alimento y en condiciones de extrema desnutrición. Algunos perros se encontraban prácticamente reducidos a piel y huesos, mientras que otros presentaban un estado de salud tan delicado que las voluntarias consideraron que estaban al borde de la muerte.

Las activistas denunciaron además la presencia de grandes cantidades de cal esparcidas en distintas áreas del predio, particularmente en zonas donde localizaron perros muertos en avanzado estado de descomposición. El olor, señalaron, era nauseabundo y podía percibirse desde la calle, situación que vecinos consideraron incluso un riesgo sanitario para quienes habitan en las inmediaciones.

Durante la inspección también fueron encontrados restos de animales que consistían únicam ente en mechones de pelo y vestigios óseos.

Asimismo, localizaron varios lechones recién nacidos muertos, que, según sospechan algunas personas involucradas en el rescate, podrían haber sido utilizados ocasionalmente como alimento para los perros.

Los rescatistas sostuvieron que las condiciones encontradas permiten presumir que los animales sobrevivientes permanecían cotidianamente en ese entorno insalubre, rodeados de cadáveres, desechos y fuertes olores derivados de la descomposición.

Ante la gravedad de la situación, vecinos y colectivos decidieron sacar del inmueble a todos los perros que aún permanecían con vida. Algunos fueron adoptados de manera inmediata por ciudadanos que acudieron al sitio, mientras que el resto fue trasladado a un refugio para recibir atención, aunque hasta el momento se desconoce con precisión el estado de salud de cada uno de los ejemplares rescatados.

Habitantes de Milpillas recordaron que el funcionamiento del presunto criadero clandestino había sido denunciado con anterioridad ante diversas autoridades, pero aseguran que no obtuvieron respuesta ni inspecciones formales, situación que derivó en que las agrupaciones animalistas actuaran por cuenta propia una vez que el caso alcanzó notoriedad en redes sociales.

Respecto al propietario del inmueble, vecinos señalaron que presuntamente se encontraba hospitalizado y que recientemente habría sido dado de alta; sin embargo, hasta ahora no se ha presentado en la vivienda ni ha establecido contacto con quienes participaron en el rescate.

Las organizaciones animalistas anunciaron que este jueves acudirán a presentar una denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado por posibles actos de maltrato animal, abandono y operación irregular de un criadero, además de aportar evidencia sobre la presunta venta de perros en las inmediaciones de la carretera y las condiciones deplorables en que eran mantenidos.

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“Dependerá del gobierno entrante”: Sedesore sobre sus programas sociales

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La titular de Sedesore reconoce que los apoyos —tortilla subsidiada, becas, madres solteras, adultos mayores— podrían no sobrevivir al cambio de administración en 2027

Por: Redacción

María del Rosario Martínez Galarza, titular de la Secretaría de Desarrollo Social y Regional (Sedesore), reconoció este miércoles que la continuidad de los programas sociales del gobierno de Ricardo Gallardo Cardona dependerá de quien encabece la siguiente administración, al margen de los compromisos adquiridos.

La declaración ocurrió durante el anuncio de una nueva tortillería subsidiada en Residencial del Bosque, cuando se le preguntó si existe garantía de que los apoyos no se eliminen con el cambio de gobierno. “Cada administración tiene un tema muy diferente de trabajar”, respondió.

Martínez Galarza recordó que cuando Sedesore inició la gestión de Gallardo, la dependencia contaba con un solo programa activo: las despensas de emergencia de la pandemia de COVID-19. Desde entonces, la Secretaría construyó una red que hoy incluye tortilla subsidiada

, apoyos a madres solteras, adultos mayores y becas escolares.

La titular planteó que estos apoyos deberían convertirse en políticas permanentes, sin embargo, sostuvo que “va a depender muchísimo de las personas que estén a cargo de la dependencia, pero sobre todo de las indicaciones del gobierno”.

La dependencia opera actualmente ocho tortillerías en el estado con una inversión de más de 3 millones de pesos y una distribución de más de 500 kilos diarios a 14 pesos el kilo, poco menos de la mitad del precio comercial.

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