abril 20, 2026

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Parque Tangamanga: el gran emblema de SLP

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En 38 años de existencia, este espacio se ha convertido en el telón de fondo de muchas de las historias de los y las potosinas

Por: Alejandro Zermeño
Fotografías cortesías de “Pirex”
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El Parque Tangamanga, inaugurado en 1983, con sus 420 hectáreas, es el segundo parque urbano más grande de México, el más grande si se considera que el Bosque de Chapultepec en realidad está integrado por dos secciones.

Tiene equipación para albergar todo tipo de actividades deportivas, recreativas y culturales como zoológico, parque acuático, canchas de tenis, futbol, basquetbol, futbol americano, voleibol…, teatro, pista de aeromodelismo y go-karts, foro de conciertos, museos, etcétera; sin embargo, más allá de su extensión o de sus instalaciones, este sitio es el punto de cohesión más importante de la ciudad de San Luis Potosí, pues sin importar nada, todos los y las potosinas tiene historias y momentos relacionados con él.

La Orquesta conversó con León García, doctor en antropología por el Colegio de San Luis (Colsan), y María Isabel Monroy, cronista de la ciudad, sobre la historia e importancia que tiene el parque para la identidad potosina.

María Isabel Monroy contó que fue durante la administración del gobernador Carlos Jonguitud Barrios, cuando se expropió el ejido de la Garita de Jalisco para poder hacer el parque: “En San Luis Potosí no existía un centro recreativo para todos. Se podía pasear por la Calle Hidalgo, la Calzada de Guadalupe y las plazas del Centro Histórico, pero hasta ahí”.

Solo el Parque de Morales, que empezó en los años 40 con la donación del Club Rotario, era un espacio similar, sin embargo, de acuerdo con la cronista quedaba lejos de la zona popular de la ciudad.

Fue entonces cuando Jonguitud Barrios inició el proyecto del Tangamanga como lo conocemos, cuando el recinto fue expedido como Centro Cultural en 1983.

El lugar creció rápido: “Plantaron muchos álamos plateados, lo cual cuestioné porque son árboles que se caen muy rápido, y ante esta duda, el gobernador me respondió: “si junto al álamo plantas un fresno, para cuando el álamo se muera el otro ya creció”. Entonces entendí la estrategia. Y en efecto, así pudimos tener un muy buen bosque en un poco tiempo”.

EL ORIGEN DEL NOMBRE

García Lam narró que el nombre fue rechazado por el historiador potosino y antiguo cronista de la ciudad, Rafael Montejano y Aguiñaga: “decía que Tangamanga es una palabra purépecha

, que cómo le íbamos a poner un nombre extranjero de un grupo que no tenía nada que ver con las poblaciones chichimecas de San Luis Potosí”.

Existe polémica sobre el origen de la palabra Tangamanga, pues, por ejemplo, el historiador Joaquín Meade dijo que el vocablo es huasteco y significa: “Lugar de Agua y Oro.” Más tarde, diversos lingüistas señalaron que la palabra es de origen Otomí y significa “Lugar de Agua y Ranas” y de acuerdo con León García, basado en los textos de Montejano, se traduce como “empalizada”, que quiere decir: “lugar cercado”.

EL SÍMBOLO POTOSINO

León García explicó que, socialmente, el parque se convirtió en un lugar generador de tejido social, en donde existe “una clara paz, sencillez, que se forman gracias a una serie de normas sencillas que hace que sea muy fácil convivir en él. Es muy difícil que existan noticias desagradables en el parque. Eso habla de que su naturaleza une a las personas. Ya sea que vayas a hacer ejercicio, meditar, todos se saludan, hay amabilidad. Hasta sales del parque y parece otro espacio completamente”, comentó el antropólogo.

La historiadora, por su parte, reconoció al parque como el espacio más importante de convivencia para la ciudadanía de San Luis Potosí y como un pulmón muy importante para la ciudad: “no hay potosino que no conozca el Parque Tangamanga”.

Ambos entrevistaron coincidieron en que el parque es un espacio horizontal en donde las personas de todas las condiciones, clases, presupuestos pueden converger y disfrutar.

La importancia del Parque Tangamanga es tal, que los gobierno potosinos han tratado de replicar ese espíritu en el Parque Tangamanga II (también la capital) y el Parque Tantocob en Ciudad Valles, que aunque no han tocado los niveles del original, sí son referentes de la comunidad.

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Claudia y los nueve minutos de México | Apuntes de Jorge Saldaña

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Por Jorge Saldaña

Sin mapas, sin ejércitos, sin carabelas y sin reproches, Claudia Sheinbaum desembarcó en España.

En un solo discurso dejó un estandarte, un ayate, un cuadro de Frida Khalo del 2026, una postura por la paz, una definición de democracia y una propuesta para sembrar vida.

En nueve minutos, la presidenta dibujó para el mundo el ADN mexicano, su milenaria historia, su basta y universal cultura, su profundo espíritu, su conocida diplomacia magnánima y su columna de valores con olor a copal.

Claudia recorrió miles de años en los nombres de los dioses que dieron y siguen dando significado a una raza de la que somos fruto, dioses vivos en nuestras lenguas, tradiciones y en nuestra forma de mirar el cielo.

Apellidos heroicos que nos dieron no solo independencia sino sentimientos a una nación.
Hombres que se levantaron en armas para darle sentido a un país, que exigía tierra y libertad, sufragio efectivo, no reelección y tierra para quien la trabaje.

Ni por encima ni después, los nombres de mujeres con apellido completo. Muchas aquellas a quienes la historia minimizó en sus renglones pero que llegaron junto a Claudia, y junto a todas en 2024.

Es sábado. Escuché el discurso de los nueve minutos al menos cinco veces, lo repetí a propósito mientras transitaba mi fin de semana.

Las palabras de la mandataria en Barcelona me resonaban con cada escena que estuvo a mi alcance.

El mismo sábado pude y me senté en una banca. No era cansancio, era esa cosa sin nombre que a veces te obliga a quedarte quieto cuando algo importante se está diciendo. Es como detener el auto, para atender una llamada.

Desde la banca me puse a ver: Vi al señor que espera el camión con la semana y la vida entera en los hombros. Vi a unos niños que juegan futbol sin saber que son la cosa más seria del mundo. Vi a una señora vendiendo nopales con la economía de un país en sus manos callosas.

Vi a unos uniformados que trabajan en sábado porque el descanso es un lujo que no les toca.

Vi a mis sobrinas crecer y a mis padres volverse más lentos.

Y me vi a mí, con mi historia cosida a retazos como la de cualquier mexicano que ha tenido que inventarse el camino mientras lo camina.

Porque México no es solo un país; es la fuente donde cada uno lanza la moneda de su historia. Es una herencia que se sangra y se canta.

Saboreé el discurso de la presidenta, que más que hablar, contó esa herencia a nombre de todos en la Cumbre por la Democracia en Barcelona.

Escuchándola me vino a la mente un collage de mi propia memoria. Con su voz me llevó a las imágenes que ahí están: el Calendario Azteca, el humo del copal, el sarape de Saltillo y la vastedad de un país que se desbordaba en palabras ante los líderes del mundo.

Ahí estaba la blancura de Mérida, el azul que solo pertenece al Caribe y los arcos de piedra que custodian el fin del mundo en Los Cabos.

Apareció la tierra de José Alfredo, el vértigo de los clavadistas en la Quebrada y ese puerto de Veracruz que también es canción y donde la historia siempre decide desembarcar.

Ahí estaban los mayas y los olmecas, los volcanes y las lenguas que ninguna conquista pudo borrar.
En ese podio, Claudia dejó de ser una figura política para volverse bandera, himno y escudo. Fue el sincretismo —esa mezcla imposible y perfecta que somos— sin contradicción y sin disculpa.

¿Cómo lo hizo? Con una sola herramienta: una palabra repetida como invocación, como el caracol prehispánico que anuncia y convoca.

Vengo.

En retórica se llama anáfora. Pero llamarla figura retórica es como llamar copal a un perfume: técnicamente correcto, esencialmente equivocado.

Lo que se construyó con cada repetición no fue gramática, fue una vela encendida sobre el altar de la memoria colectiva. Cada “vengo” sumaba una fuente de autoridad moral distinta; era un escalón milenario que no sostenía a una mujer, sino a una nación entera de pie.

“Vengo cubierta”, dijo en un momento. Y esa palabra, de metáfora se convirtió en rebozo. Era el peso físico y espiritual de todo lo que cargamos los mexicanos sin que nadie nos lo pida y sin que queramos soltarlo. Dieciocho veces la palabra. Dieciocho esca lones. Y al final, la Cumbre escuchando en silencio lo que llevamos cinco siglos queriendo decir.

De pronto pensé en Cortés y en su ignorancia involuntaria. Ese hombre que pisó Veracruz pensando que llegaba a civilizar…lo que ya estaba civilizado.

Pensé en lo trágico y triste de que haya muerto sin saber que el territorio que pisó era tan vasto que toda su España cabría en él casi cuatro veces. Sin saber que estaba ante civilizaciones que miraban las estrellas con una precisión que Europa apenas imaginaba.

Y quinientos años después, una mujer mexicana —hija de esa historia larga, dolorosa y magnífica— se paró allá de donde ellos partieron e hizo lo que la fuerza acá nunca pudo: mostrarle al mundo de qué está hecho realmente este territorio.

Claudia habló, en ese recorrido de nueve minutos, usó tres palabras que no solo describen, sino que dibujan y gobiernan: pueblo, dignidad, soberanía.

Pueblo no como estadística, sino como el filo que separa a los de abajo, de los que siempre han mirado desde arriba.

Dignidad como palabra que convierte la carencia en postura recordándonos que los desposeídos no necesitan lástima, sino reconocimiento.

Y soberanía como el escudo figurado de Juárez, rescatado para advertir que la paz sin autonomía es solo otro nombre para la sumisión.

Pero el movimiento más audaz fue una pregunta: ¿Cuál libertad? Tres palabras con interrogación que desarmaron una ideología entera sin disparar un solo dardo.

El discurso no atacó a nadie, no hubo estridencia, y sin embargo, nadie en esa sala pudo escucharla sin saber exactamente a quién se estaba refiriendo.

Más allá de las siglas o de la gestión que el tiempo habrá de juzgar, lo que se presenció fue un ejercicio de altura política. Fue “colmillo” envuelto en terciopelo discursivo. Mis respetos.

Regresé a la banca. A los mismos rostros. Al mismo sábado de una ciudad que no siempre sabe que es protagonista de su historia.

El discurso no solo me explicó y recordó a México; me lo devolvió silbando “La Bikina”.

Porque Claudia allá representó a nuestros abuelos que resistieron sin odiar y a generaciones que heredarán esta historia sin haberla pedido.

Claudia fue cada uno de nosotros, lanzando las monedas a la fuente.

No, no escribo desde la trinchera de un partido, ni defiendo una sola posición. Soy imparcial y objetivo frente a lo mucho que nos aqueja, lo mucho que nos falta, del miedo que sentimos y de los rumbos a veces inciertos que tomamos.

A lo que sí soy parcial es a la construcción de lo bien dicho, lo que produce emociones, y evoca la memoria simbólica, a un discurso de reconocimiento personalísimo de lo que me hicieron sentir que esos nueve minutos, tan bien estructurados, que para mi fueron en realidad, quinientos años.

Soy parcial por esa mujer que llegó a Barcelona a hacer sonar el caracol místico ante quienes quizás nunca habían escuchado ese sonido —y que, sin saberlo- lo llevábamos dentro.

Con el pueblo todo, sin el pueblo nada. Fue el cierre profético y cita fundacional.

Claudia cantó a México en Barcelona, sin el Cielito Lindo, sin el Son de la Negra, sin Jarabe Tapatío.

Allá, Claudia dejó su voz y la de todos para el registro histórico, y para la resignificación de la democracia en una cumbre por la defensa de la misma. No es poca cosa.

Mientras tanto, nosotros acá en la banca, en la calle, en el mercado, en el camión, en la casa, en el campo, en la ciudad o en la montaña, tarareábamos a distancia el futuro. Como siempre lo hemos hecho. Como México.

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SLP encabeza afectación por incendios forestales en 2026

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Un incendio en Santo Domingo concentró más del 70% del daño total, con más de 15 mil hectáreas consumidas

Por: Redacción

San Luis Potosí se mantiene como la entidad más afectada por incendios forestales a nivel nacional en lo que va de 2026, al registrar más de 21 mil 731 hectáreas dañadas y un total de 64 siniestros, informó el titular de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) en el estado, Teodoro Morales Organista.

El funcionario explicó que, aunque la cifra de incendios representa aproximadamente la mitad de los registrados durante todo 2025, la superficie afectada coloca a la entidad en el primer lugar nacional.

Detalló que la mayor parte de las áreas dañadas corresponde a matorrales y pastizales, lo que, si bien representa un impacto ambiental, reduce el riesgo en comparación con zonas boscosas.

Morales Organista señaló que un solo incendio, ocurrido en el municipio de Santo Domingo, ha sido determinante en la estadística estatal, ya que consumió alrededor de 15 mil 287 hectáreas tras tres días de intensas labores de combate.

Ese incendio representa más del 70 por ciento de la superficie afectada en el estado durante este año”, puntualizó.

El titular de Conafor advirtió que la temporada crítica de incendios aún no concluye y se prevé que se extienda hasta finales de junio, por lo que el riesgo se mantiene latente en las próximas semanas.

No obstante, destacó que los pronósticos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) son favorables, ya que anticipan la presencia de lluvias en los próximos meses, incluso durante mayo, periodo que suele registrar las temperaturas más elevadas.

Finalmente, subrayó que los incendios forestales son fenómenos impredecibles, por lo que será hasta el inicio de julio cuando se pueda considerar el cierre de la temporada y hacer un balance definitivo de los daños.

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Ayuntamiento de SLP

Anuncia Galindo 152 mdp de inversión en seguridad

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Esta inyección se suma a los más de 433 millones que se han destinado en los últimos tres años en fortalecimiento de la policía municipal

Por: Redacción

Enrique Galindo Ceballos, presidente municipal de San Luis Potosí, afirmó que su administración mantiene una estrategia firme en materia de seguridad, respaldada por una inversión sin precedentes para fortalecer a la Policía Municipal.

“No bajamos la guardia en seguridad; por el contrario, hemos hecho una inversión histórica para consolidar una corporación más fuerte, mejor equipada y más cercana a la gente“, señaló el alcalde.

Destacó que para 2026 se destinarán 152 millones de pesos a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, como parte de una política sostenida que suma más de 433 millones de pesos en los últimos tres años.

Galindo explicó que estos recursos se han enfocado en la profesionalización de los elementos, así como en la adquisición de patrullas, chalecos, uniformes, tecnología de radiocomunicación y herramientas como cámaras corporales.

Asimismo, resaltó que esta estrategia incluye certificaciones, estímulos económicos por desempeño y aumentos salariales desde el inicio de su administración, lo que ha ayudado a que se mejore la percepción de seguridad en la capital, alcanzado el mejor nivel desde 2013.

Finalmente, destacó que la incidencia delictiva también ha mostrado una tendencia a la baja. “En 2025 logramos reducir los delitos en más de 10 por ciento y seguimos avanzando; tan solo en enero de este año disminuyeron todos los tipos de robo, lo que confirma que vamos por el camino correcto”, concluyó.

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