agosto 1, 2026

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#4 Tiempos

Paradojas: los navistas en el rancho de Gallardo | Apuntes de Jorge Saldaña

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Apuntes

 

Esto es ficción:

Xavier Nava, Rodrigo Portilla, Oscar Valle y Sebastián Pérez disfrutando de una buena barbacoa, asado de boda, frijoles charros cortes con ensalada fresca y aguas de sabor en el rancho de Don Ricardo Gallardo Juárez.

Cada uno con sus parejas.

“Siéntate hija, pásale” -dice la señora Pilar Cardona de Gallardo a alguna de las invitadas-

“Sírvanle a los muchachos, mira que están muy flacos” – Ordena don Ricardo en tono muy alegre, y agrega: “Ya lo pasado, pasado, están en su casa y aquí todos somos amigos”.

“Muchas gracias, qué gentiles en recibirnos” dice muy mansito Rodrigo Portilla que se acomidió a llevar unos bolillos y un refresco de dos litros.

Oscar Valle se sirve al vuelo un taco de nopalitos y Sebastián se apura a acercar más sillas plegables. Todo es armonía. El pan y la sal los reúne a todos los personajes…

Termina la ficción. Este pasaje jamás ocurrió ni creo que jamás ocurra, es inventado, producto de mi irreversible daño cerebral pero lo escribí para Usted, mi Culto Público, con el fin de ejemplificar lo tremendo y escandalosamente paradójico, irónico, locuaz y contradictorio escenario que montó Movimiento Ciudadano en la candidatura de Sebastián Pérez a la alcaldía por la capital.

Antes un descargo de responsabilidad e integridad: Sebastián, el candidato registrado por los naranjas, está metido en un tupido platanar (¿Por qué siempre decir “berenjenal”?) y está caminando en un camino de rosales recién podados, es decir, puras espinas, asunto que no le resta ni un milímetro de genuina voluntad, vocación de servicio, y muchas otras cualidades que como ser humano posee.

La paradoja es aquello que le juega las contras a la lógica, esa que al menos en este momento, a 24 días de que arranquen oficialmente las campañas a diputados locales y ayuntamientos, dicta que no arrancan los candidatos en tercios, y que en la capital potosina, la contienda se disputara seriamente entre Sonia Mendoza, de la coalición Verde, Pe-Te- y uno de los Morenas, en contra de Enrique Galindo Ceballos.

Intentar terciarla a partir solo de la narrativa parece algo ingenuo, aunque hay que tomar en cuenta que estando en oposición y a distancia de los punteros se tiene siempre la ventaja de poder prometer prácticamente lo que sea (así como me hizo una ex ☹).

Ya en serio, Sebastián tiene la oportunidad de contrastarse por su juventud relativa al resto de los candidatos, por verdaderamente proponer una plataforma y no centrarse en el ataque con elementos del pasado, pero por sobre todo, no puede prestarse al “flanqueo” y coordinación de ataque a ninguno de los candidatos.

Esa es la paradoja: Si MC en algún momento, previsible por lo cerrado que puede ser la elección capitalina, colabora en tierra o en narrativa a favor de Enrique Galindo, estaría entonces cometiendo una traición a su equipo, al circulo ese de los “niños sin hambre” del que por lo menos en la tierra que lo vio nacer, acompañó en todo un gobierno.

Sería estar del lado de quien les arrebató el poder. Del lado del “Policía” como se referían despectivamente al hoy alcalde, al que les ganó todo, por el que perdieron todo.

En contraparte, si en la recta final, en el último jalón, la posición de Sebastián es la de apoyar a Sonia, aliarse con ella en el debate –solo por ejemplo- y por debajo del agua reponer recursos utilizados en campaña a cambio de atacar sistemáticamente a Galindo, entonces veríamos a Sebastián justamente en la comida del Rancho en Soledad.

Estaría jugando a favor de a quienes combatió calumniosamente (porque de todas las denuncias que entre el 2018 y 2021 interpuso el gobierno en el que fue secretario general, ninguna prosperó).

Sería un “Sebas-Gallardista”.

Así de paradójico, contra la lógica, así de irónico, Sebas a la mesa con sus “nuevos aliados” así de contradictorio, así de absurdo.

En casa de Sebas, y disfrutar de lo rico que es comer pollito. Despacio que llevo prisa y mal vecino es el amor, pero donde no hay es peor, son ejemplos de otras paradojas.

Ojalá que la campaña capitalina, una de las que más entusiasmo genera y más relevancia implica, como ya lo he dicho antes, como un anticipo evidente de la sucesión gubernamental del 2027, no se torne en un torbellino de disparates.

Nadie le cree al diablo cuando vende escapularios, lamentablemente algunos insisten y apuestan por las viejas prácticas.

Y es que los próximos veintitantos días y de ahí hasta junio, las fakenews, las cuentas falsas, los bots, los hackeos, las cadenitas de Whats con cuentas “huroncito” (¿por qué siempre contra los patitos?) y las mentiras serán cosa de todos los días.

No es algo que merezcamos los potosinos, pero con un poco de esperanza, creo que la capacidad de discernimiento entre una contienda de altura y un lodazal, son cosas que ya los ciudadanos sabemos reconocer.

Las fórmulas de los dos miles a los dos mil veintes de la han cambiado mucho, mientras que los “mapaches cibernéticos” no se han actualizado ocasionando que sean muy evidentes y se les noten las ojeras y las orejas.

Tengamos fe en que los candidatos apuesten por un poquito de altura y aprovecho para una línea y parámetro editorial de La Orquesta: Cero cabida a las guerras sucias.

Pasemos a otros temas.

Hace apenas unos días, el Consejo Directivo Universitario de la UASLP votó por mayoría por la negativa de que se llevara a cabo un debate entre los aspirantes a ocupar la silla de rectoría, incluido por supuesto entre los participantes del ejercicio, el doctor Alejandro Zermeño Guerra.

La pregunta interesante al respecto, no es saber los “por qué si o por qué no” de esta decisión, sino conocer quién fue el beneficiado de la misma.

De esa respuesta, según el criterio extraviado de este aprendiz de reportero, bien se puede hacer una proyección del resultado del próximo primero de abril (el mes más bonito por cierto en el que, como todos saben, nacieron todas las flores)

Este cónclave semi-cardenalicio (y digo semi, porque por lo menos el de Roma tiene a 120 miembros que pueden votar mientras que el CDU no llega ni a la mitad) es muy peculiar, y si fuera algoritmo sería uno muy, muy complejo, sin embargo van opciones en forma de preguntas:

¿Hubiera sido conveniente para el actual rector, Alejandro Zermeño Guerra, debatir con los otros dos aspirantes?

En la capa externa, pareciera que sí, pues con la experiencia de cuatro años de ventaja y una plataforma muy concreta, hubiera puesto en contraste, a su favor, las propuestas de los otros dos aspirantes (que –hay que decir- también tienen ingredientes muy interesantes)

Pero, al mismo tiempo, el debatir hubiera abierto la posibilidad a que el ejercicio se convirtiera en una táctica de flanquear al enemigo, es decir, una exhibición del “uno, dos” en términos boxísticos, o de Torre-Reina en tablero de ajedrez, en otras palabras, que los dos aspirantes se fueran con todo contra el actual rector y de ahí surgieran más votos a los retadores.

Entonces… ¿El rector tiene la mayoría de los votos del CDU y lo apoyaron para no debatir?

ó … ¿El par de nuevos aspirantes unieron fuerzas para evitar el debate evitando así el desgaste y el riesgo de participar en un encuentro que hubiera tenido que ser organizado sí o sí (Autonomía) por la oficina del contrincante a vencer?

Como el que esto escribe es muy preguntón, hice el cuestionamiento directamente al oftalmólogo, sin embargo en su calidad de rector y participante, se abstuvo gentilmente de emitir opinión y respetar lo que dicta estrictamente el estatuto.

Una tercera opción es la decisión orgánica, sin manos de interesados de por medio. Esa es la que me gusta creer a veces cuando estoy en calma.

Ya vendrá ese primer lunes de abril, día en que por cierto volveré a publicar para ustedes hijos de mi recogimiento espiritual, ya que este viernes santo, al ser un día tan grande, estaré en profunda reflexión y contrición del alma.

En pocas palabras no habrá “Apuntes de viernes” porque estaré ocupado arrepintiéndome de mis pecados.

(El viernes pasado tampoco hubo, pero eso fue porque estuve ocupado justamente cometiendo los pecados)

Hasta la Próxima.

Jorge Saldaña

BONUS:

Que ni se adorne Xóchitl Gálvez con su evento en la capital potosina. El gobernador Ricardo Gallardo llenó más la Plaza de Toros en su boda, que la de Tepatepec en su masivo (y además empezó puntual).

También lee: Y la fiesta comenzó | Apuntes de Jorge Saldaña

Acento Ajeno

Las murallas de Chapultepec | Columna de Haniel Valdés

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Acento ajeno

Por: Haniel Valdés Velázquez

La ciudad de las piscinas a desnivel, los puentes verdes y las licencias gratuitas, tiene un nuevo debate público, que lo mismo puede parecer ataque político vestido de periodismo ciudadano.

Resulta que a muchos cochistas les molestan los nuevos topes de la Avenida Chapultepec, porque autos volaron sobre ellos en su primera noche. Los quejosos voladores aducen a través de reportes, que aún los topes no estaba bien señalados; lo cierto es que quien va a la velocidad permitida, no sale volando.

Por primera vez una obra vial a nivel de la calle ocupa portadas y titulares en los medios, porque para los ingenieros viales o expertos de turno la solución siempre es que el peatón suba y baje 200 escalones de horribles estructuras de hierro o que los autos sigan a 100 km/h sobre un puente o paso a desnivel.

No soy un experto en ingeniería urbana, por lo que no pretendo entrar en detalles técnicos de si está bien o mal hecho, por eso me centro en los debates que quieren forzar las páginas de Facebook que se llaman medios de prensa.

Pocas veces he visto medios cuestionar la constante construcción de estructura cochista que lejos de mejorar la movilidad, como dicen los boletines oficiales, tienden solamente a favorecer la velocidad.

¿Quién se acuerda de los peatones? ¿Quién piensa en el que quiere cruzar la calle sin tener que subirse a un gigante de hierro de más de 6 metros de altura? Antes de que lo invada un pensamiento clasista, whitexican o retrógrado y termine llamando “pobre” al que camina, tómese los 30 minutos que tarda en cada semáforo para respirar y léame con la mente un poco menos cerrada.

Las primeras quejas llegaron porque no había señalética para avisarle a los conductores que había una barda en medio de la calle, pero la mayoría de los que piden la señal con el aviso son los mismos que, a propósito, no ven las que sí están, esas que indican un máximo en la velocidad, o ser cortés con los peatones que intentan cruzar.

Señales faltan más, como una que indique para qué o quién es el carril central de Chapultepec, que en realidad nadie lo sabe a ciencia cierta, otras en toda la ciudad, las que avisen que la ciclovía no es para que se estacionen autos de los negocios de Carranza o Himno Nacional.

La Avenida Chapultepec tiene varias señales que indican que el límite de velocidad es de 50 km/h, algunas casi borradas -ahí te encargo, Ayuntamiento- pero en los videos que circularon de autos voladores, en ninguno de los casos, la velocidad del vehículo estaba por debajo del límite permitido

.

Sí hubo un fallo grande por parte de las autoridades viales municipales que no anunciaron a tiempo el tope y no colocaron la señal hasta que ya estaba listo el muro de los tormentos.

Sigue existiendo tardanza por parte de estas mismas autoridades para repintar o rescatar las señales que no solo ahí, sino en toda la ciudad, están mal pintadas, opacas, mal colocadas o tapadas por árboles.

Los medios que compartieron videos, que criticaron al gobierno municipal, que incitaron al odio de conductores hacia peatones (como si eso no fuera pan de cada día), ¿por qué no acompañaron sus post con un “circule con cuidado”, “cumpla con lo establecido”, “respete al peatón”?

A mis colegas de los medios: falta para el 2027, no empecemos desde ya a querer caerle mejor al que todavía no saben si va a seguir en el poder, hagamos periodismo útil, no crítica en busca de likes. 

Conductores: respeten al peatón. Peatones: no usen el móvil mientras cruzan las calles, ni intenten ganarle al semáforo. Ciclistas: hay solo 3 ciclovías, pero usémoslas correctamente. 

Autoridades: hagan su trabajo, pero háganlo bien, y no descuiden lo que hicieron antes por centrarse solo en obras nuevas.

Gobierno estatal: la obra municipal es para que las personas se sientan más seguras entrando a un parque bajo su cuidado, para evitar accidentes en una calle, de una ciudad que también es parte del estado.

Gobierno municipal: no se apresuren por hacer cosas solo de cara a la contienda electoral, échenle ganas y háganlas bien, respeten los tiempos, informen oportunamente a los usuarios de las vialidades.

Ya aprovechando, revisen las señales de tránsito de la zona, que necesitan mantenimiento, y luego dense una vuelta por la ciudad: hay banquetas que son estacionamientos, hay ciclovías intransitables, hay peatones en riesgo porque los conductores no siguen el reglamento.

En pocas palabras, bajemos todos la velocidad… en todo, hay topes.

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Acento Ajeno

Arrancó la carrera, todos la van perdiendo | Columna de Haniel Valdés

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Acento ajeno

Por: Haniel Valdés Velázquez

La competencia por la elección de 2027 ya sabemos que inició hace un rato, ¿a quién le importan los tiempos electorales cuando ni Ceepac hace su chamba, ni a los políticos les importa respetar lo establecido? Aquí lo que hace falta es ganar.

Ahora, podemos ir revisando cómo va esa carrera, quienes van primero y quienes se rezagaron, pero hagamos un análisis serio y real, no mirando encuestas de esas que casualmente suelen dar ganador al que la pagó. Y lo cierto es que el ganador real hasta ahora no es ninguno.

Las batallas electorales deben pelearse en todos los terrenos, pero casi siempre es la prensa el más complicado, y el que suele dejar al ganador. Esta vez, más que nunca les está pasando factura ese campo minado que es la comunicación, han querido meterse de a lleno en el papel de comunicar, pero terminan desinformando.

Me resulta difícil de entender ¿quién aconseja a los políticos potosinos?, ¿de dónde salieron sus grupos de comunicación?, todos parecen tener un mismo objetivo, que el rival pierda, en lugar de centrarse en que su patrón gane la campaña.

Los dime y diretes que cada vez vemos más en las conferencias de prensa, los empujones e interrupciones por pseudocomunicadores e influencers de turno de páginas de facebook autoproclamadas medios, que acompañan cada banquetera, no solo demuestran la falta de educación formal, civismo y ética periodística que consume al gremio, también evidencia carencias que ya no son de la persona, vienen desde la academia y los nuevos “periodistas” que se están formando.

Pero volviendo al tema de los que hacen boletines y posts para informar que sus jefes trabajan, ¿no hay algo más que necesite comunicarse? ¿de verdad es siempre “gracias al trabajo inconmensurable del supremo líder de tal o más cuál municipio/estado/entidad” que las cosas se solucionan?

Donald Trump en su primera campaña presidencial echó a perder la prensa internacional, en números su campaña fue maravillosa, pero es un modelo netamente primermundista, la heroización, el convertir a personajes políticos en protagonistas de Marvel funcionan en economías donde la fuerza del voto está en los grandes empresarios y en poder de las multinacionales, todos quieren al empresario exitoso dirigiendo su país.

En latinoamérica solo hay un caso donde ese modelo de prensa ha funcionado, Nayib Bukele controla los medios de El Salvador y su triunfalismo lo posicionó como el presidente con mayor aceptación del mundo. En México hubo un caso muy positivo, pero al que no le alcanzó, fue la pasada campaña presidencial de Máynez, donde mientras dos señoras se la pasaban criticándose entre sí y hablando de administraciones pasadas, el emeceísta se posicionó como el más votado de su partido en una carrera por la presidencia.

¿Pero, qué pasa en el interior de los estados, en los municipios? Las personas no creen en héroes, no les importan los muchos adjetivos que acompañan a las autoridades en las notas institucionales, el pueblo busca ver sus problemas resueltos y no siempre se acuerda de quién los soluciona.

Todas las notas periodísticas y boletines institucionales parecieran redactados por la misma persona, o el mismo usuario de chatgpt, “gracias a la labor de”, “por indicación de”, “con la guía de”, no solo dejas de reconocer al que sí estuvo al sol medio día tapando el bache o 4 meses haciendo una carretera o puente, logras hartar al lector de escuchar el mismo nombre y el mismo cargo 100 veces al día, cuando lo cierto es que a veces ni por su colonia se le ha visto.

Hay campañas peores: la zumayezca idea de que los bots cuentan en urnas es de político novato. Lo peor es que le copiaron la idea y ahora sus rivales la replican en sus propias granjas, para atacar medios aliados a su contraparte.

Ojalá me equivoque, pero nos esperan 12 meses de bombos y platillos de un lado y de otro, todos jugando a ser el ganador y bombardeando al rival con cuanta tontería (o no) aparece.

No hay charla cercana con el pueblo (aunque nos hagan creer que sí), no hay investigación, búsqueda de los problemas reales que aquejan a los potosinos, solo buscan hacer estructuras cada vez más grandes para autos, prometer agua, y bombardear sus actos y sus redes de promesas vacías que saben no van a resolver los problemas.

La carrera inició, pero esta vez casi nadie está mirando la carrera en sí, ni a sus corredores, andan pendientes de los comentarios de “narradores” que no están tampoco mirando a la pista. La descomunicación va a la cabeza, y seguramente será la vencedora.

Donde reinan las mentiras repetidas hasta el cansancio, los triunfalismos, y la vieja costumbre de intentar humillar al rival, el éxito nunca será para el periodismo o la verdad, solo para quien se siente en el trono y para aquellos que decidan seguirle el juego.

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#4 Tiempos

Una figura representativa de la literatura potosina, Ramón F. Gamarra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

En el siglo XIX se desarrolla el género de novela en San Luis Potosí al que desde entonces han contribuido excelentes plumas potosinas entre quienes se encuentran: Francisco de Paula Palomo, Francisco de Asís Castro, Alberto Sustaita Zavala, Eugenio Verástegui, Agustín Vera, Adolfo Antonio de Alba, Miguel Álvarez Acosta, Rafael Montejano y Aguiñaga, Jesús Goytortúa Santos, Teodoro Torres, Jorge Piñó Sandoval, Jesús R. Alderete, Jorge Ferretis, Manuel José Othón, entre otros, y de manera especial Ramón Francisco Gamarra que fue de los primeros en editar una novela en San Luis Potosí.

Ramón Francisco Gamarra nació en San Luis Potosí alrededor de 1828. Participó de manera activa en la política potosina del siglo XIX siendo liberal, entre las actividades que realizaría se encuentra el periodismo, donde igualmente destacaría codirigiendo en 1885 El Diablo Verde, en 1867 fue director de El Fantasma y, en 1868 de La Charanga. En 1874 fue redactor de El Potosino, que fue un periódico que impulsó la candidatura para gobernador del estado de Manuel Muro, historiador potosino. De los periódicos oficiales del gobierno del estado, fue redactor de La Unión Democrática junto a Rafael Castillo.

En el gobierno del estado fue secretario de gobierno de tres gobernadores, Vicente Chico Sein, Degollado y Bustamante, fue también diputado en varias ocasiones. Al retirarse de la vida política, fue bibliotecario del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí.

En el ámbito literario, en 1868, escribió una de las primeras novelas potosinas El Filántropo, la cual se conserva en forma manuscrita, al igual que sus Memorias de un Espiritista y la Historia Contemporánea de San Luis Potosí.

En 1885 publicó por entregas Catecismo popular de la doctrina democrática y, en 1886, Ellos, un singular texto donde Gamarra aclara: “es un episodio de fondo cristiano y de forma realista que corresponde al volumen XII de mis Ensayos Literarios”. Este texto fue escrito en 1878 y publicado ocho años después por la Imprenta de Dávalos en San Luis Potosí.

Como suele suceder con los autores que mencionamos al principio, su obra no es muy conocida, existen escasas ediciones lo que ocasiona no sea difundida, a pesar de ser considerado como una figura representativa de la literatura potosina del siglo XIX,

además de su contribución al periodismo y la narrativa histórica, lo que lo lleva a ser uno de los autores relevantes en la cultura decimonónica.

Ellos, sería la novela más conocida, novela que aborda eventos históricos en un ámbito narrativo. La novela fue reeditada por el Colegio de San Luis en 1999 dentro de la serie Literatura Potosina 1850-1950, coordinada por Ignacio Betancourt.

En la presentación de Ellos, que hace el Colegio de San Luis nos indica la trama principal de la novela de Gamarra donde el autor recrear “una excepción horrorosa y rigurosamente histórica de que el amor de la madre hacia sus hijos, está siempre creciente”.

Relato alucinante en torno al incesto donde, como un mural, Gamarra intercala cuadros de costumbres, situaciones fantásticas y reflexiones culteranas acerca del mal y sus insospechadas manifestaciones. Con un recurso muy contemporáneo al ‘documentar’ la realidad, el escritor presenta una genealogía demoniaca y nos conduce ´por los vericuetos de un San Luis sorprendente y sórdido.

El abigarramiento de la narración estalla en un desenlace polifónico, cuya verosimilitud no resulta de su desarrollo anecdótico sino del extraño humor negro que caracteriza al autor.

Esta edición de El Colegio de San Luis nos permite conocer una de las obras de Ramón Francisco Gamarra, que posiblemente pueda aún conseguirse en esa institución o, al menos ser consultada en su biblioteca.

Ramón Francisco Gamarra, el político, periodista y escritor cuya obra merece ser rescatada, murió en San Luis Potosí el 18 de abril de 1886.

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