octubre 31, 2026

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#4 Tiempos

Y la fiesta comenzó | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

El Hotel Fiesta Americana de la capital de San Luís, cambió de nombre por unas horas a “Fiesta Potosina”. Ahí se pudieron definir elecciones.

Culto público, hijos de mi “qué casualidad, y qué gusto saludarte”. ¿Imaginan la probabilidad de que coincidieran, sin ponerse de acuerdo, en el mismo lugar y al mismo tiempo Claudia Sheinbaum, Xóchitl Gálvez, Ricardo Gallardo Cardona, Enrique Galindo y la mal llamada “Oligarquía” potosina en un solo recinto?

Pues a través de quien representa a cada uno, ahí estuvieron.

En mi anterior entrega relaté una parte de lo ocurrido, pero hay más historia que me reservé hasta confirmarlo.

Le dejo el link por si quiere volver a leer la anécdota del elevador que hoy complemento con algunas importantes precisiones.

Las campañas y cómo te va mi amor | Apuntes de Jorge Saldaña

Fue justo hace una semana cuando la fiesta comenzó y nos faltabas solamente tú:

Resulta que el mismo martes en que se reunió casi todo el Consejo Potosí (el peso económico de San Luis con nombres y apellidos) con el secretario general de gobierno, Guadalupe Torres Sánchez en uno de los pisos del hotel, Fernando Chávez, delegado o representante de Xóchitl Gálvez, mantenía también una mesa de acuerdos entre los integrantes de la coalición PRI, PAN-PRD.

Por cierto que los asistentes no salieron del todo conformes y los comentarios fueron respecto que a Fernando Chávez, al menos hace una semana, lo sintieron los presidentes y representantes de los partidos, algo “desencanchado” , asunto que seguramente tendrá que cambiar con el paso de los días y la ineludible necesidad que tendrán los tres partidos de hacer malabares entre sus propias campañas federales, locales y municipales al mismo tiempo que deben empujar la campaña presidencial en lo posible.

Como Xóchitl Gálvez vendrá de gira en estos días, la reunión tuvo carácter de urgente y obligatoria, uno de los convocados tenía que ser, sí o sí, Enrique Galindo Ceballos, alcalde, candidato registrado y ex jefe de Fernando Chávez. (También escribí columna sobre el tema en su momento sobre las condiciones de aquella salida).

No tengo detalles del encuentro entre Enrique y Fernando, pero por lo seguro fue cordial y lo digo sin sorna. Ambos son profesionales y maduros.

A ver, pero no nos salgamos del tema.

Es el mismo martes, el mismo edificio, el mismo lugar y con la misma gente.

A unos metros de distancia se encontraba Rita Ozalia Rodríguez, candidata de Morena al Senado y de facto, presidenta de Morena en el estado, hermana de la Secretaria de Seguridad del Gobierno Federal, y por lo tanto, estandarte local de la Cuarta Transformación y su Claudesco segundo piso.

En ese momento Rita era Claudia, para acabar pronto. Fernando era Xóchitl. Guadalupe Torres era Ricardo, los del Consejo Potosí lo que son: el poder económico en la región y Enrique, pues todo lo que dije arriba, Enrique siendo Enrique, nada más pero nada menos.

El socorrido elevador (aquí las precisiones):

“Tiiiiin” -no se me ocurre mejor onomatopeya- pero según el que esto escribe, así se oye cuando se abren las puertas del ascensor y descensor (porque también baja y es injusto que se le llame solo por la mitad de su uso)

“Uno, dos, tres, cuatro, cinco” (no es la casa de Mariana y sus papás hoy no se encuentran) sino por lo menos cinco integrantes del Consejo Potosí, entre ellos Chato López, Félix Bocard, Juan Carlos Valladares García

(no Eichelman, el hoy candidato) que venían bajando con Torres Sánchez.

¿Cabe Enrique en el elevador? Pues como pudo (iba a escribir “como gorda en camión Morales yendo a Zona Universitaria un medio día de quincena”,pero se me hizo ofensivo) cupo.

“Y la fiesta comenzó”

Cuentan los que ahí, casual, coincidente y sincrónica y accidentalmente reunidos, el viaje fue largo para los pasajeros originales y corto para el que se les unió. (Sí hubiera sido camión, a Galindo le tocó parado).

El secretario general –me confirman– hacía por charlar de temas ocurrentes y nada de política. 

Los “consejopotosis” explicaban el trabajo profundo que realizan en colaboración con el Estado.

Caray, Culto Público, ¿Por qué no se les ocurrió tomarse una selfie? Esa foto valdría oro puro y pasaría a la galería de la peculiar forma en que ocurren las cosas en nuestra querida tierra.

¿Y Rita?

A Rita Ozalia todos se la encuentran en el restaurante donde dejó de comer helado para correr a saludar al resto de los personajes. De ahí la confusión.

No iban juntos Galindo y Rita, debo precisar respecto de mi anterior entrega, pero todos se vieron en la fiesta.

Calma más tensa que cuerda de violín, nervios de armonía, o ¿armonía nerviosa?

Cosas que pasan nada más en San Luis Potosí. Qué fiesta la que nos espera, y no será la Fiesta Americana.

Para terminar con el tema y si me lo permiten, Culto Público, hijos de mis propuestas democráticas, desde mi muy humilde punto de vista, todos los involucrados en la narración arriba contada, desaprovecharon el tiempo y la ocasión.

Ya que estaban ahí todos juntos, hubieran propuesto una carrera de costales, unos volados, rayuela de limite cien, un disparejo, una carrerita de ahí al Tangamanga o ya de plano un concurso de canto que se resolviera en aplausos para definir “quién sí y quién no” estará al frente de la ciudad, diputaciones, senado y todo lo demás.

Nos hubieran ahorrado millones de pesos que se gastarán en la campaña.

Sigo pendiente de entregar a usted mis apuntes ya semi-escritos titulados “La Paradoja de Sebas”, no tardaré en publicarlo, en realidad será una entrega muy corta sin embargo por hoy me retiro porque ya me puse la pijama y le cerré al portón.

Hasta la próxima.

Jorge Saldaña

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Acento Ajeno

La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés

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ACENTO AJENO

Por: Haniel Valdés Velázquez

Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.

Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.

En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.

Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?

Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.

Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.

Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.

La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades

ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.

Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.

El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.

Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.

Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.

La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.

Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.

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El Cronopio

Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.

Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Carlos Villatoro, actor del cine mudo y sonoro mexicano

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.

Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.

Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.

Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.

A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.

También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.

Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.

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El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

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