enero 28, 2026

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#4 Tiempos

“Netflix Potosí” | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Verónica Rodríguez y Juan Francisco Águilar están bailando como Merlina en un salón obscuro del comité estatal panista una noche de Luna llena.

Las trenzas revuelan, las miradas inexpresivas se cruzan, hay fotos tachadas, libros de brujería, cigarros encendidos, multas poseídas y declaraciones perversas mientras la música sigue.

Dedos les toca la espalda al terminar la melodía… les hace ver que se han quedado solos bailando y a lo lejos se escucha un espantoso alarido.

 

CORTE

 

Se corta un cartucho, rechinan las llantas, resuenan las botas y una puerta se abre a patadas. Un comando armado asume formación de avanzada violenta.

Armados y uniformados el comando de cuatro hombres y una mujer empiezan a reventar las cámaras de seguridad de una bodega de baratos licores de nombre “Cricri” en el Periférico Oriente.

Afuera la noche parpadea rápido en tonos azul y rojo. El comando entrenado apunta y somete. La acción parece estar cronometrada, el comando logra puntual la extracción de un jugoso botín. Suben en formación al poderoso vehículo que afuera los espera encendido.

Se abre la toma: los ladrones huyen en una patrulla de la guardia civil.

 

CORTE

 

Unas manos femeninas terminan una carta que se sella con la esperanza guardada en un beso nostálgico.

Se oye un arpa y se viaja al recuerdo. Es la historia de un viejo amor que fue víctima del sinuoso destino.

La carta pretende ser llave de la prisión y del tiempo, un rescate romántico comentado solo en el recuerdo.

Ella en posición de poder y el…agonizante por libertad.

 

CORTE

 

Es muy temprano y en un solitario palacio municipal se escucha el eco de pasos apresurados. Se abre la elegante puerta de la oficina de la presidencia y en el escritorio del alcalde el hombre de los pasos apresurados deja caer un informe.

Massive Caller lo ha vuelto hacer: las mediciones de la a veces confiable casa encuestadora, coloca a Enrique Galindo como aspirante al senado en competencia con personajes que en automático causan tensión rumbo al palacio ubicado al poniente de la antigua residencia de Montes de Oca.

La tensión sube. La encuesta circula mediaticamente y las interpretaciones numéricas no se dejan esperar.

Es el primer año de gobierno y aunque las curvas de la montaña rusa entre uno y otro palacio no han sido tan pronunciadas, una aprobación del 47 por ciento encienden alertas en el tablero político potosino. Cualquier candidato, si se quiere volver a ser candidato, desearía tener los números que dan a Galindo.

Se sigue leyendo el informe, se hojea y se resalta otro nombre en la misma medición y con gran alcance que es ni más ni menos que el del padre del actual gobernante.

Se levanta el teléfono, se llama a dos asesores de confianza y al operador mediático.

Los celulares de distintas oficinas y niveles vibran.

Comienza el intro del capítulo de una serie de tres temporadas que es real, y no de Aaron Sorkin.

 

CORTE

 

Es el interior de un antro donde se comercializan excesos y pasiones. Como en la más saturada escena de Almodóvar, la media luz va revelando cuerpos, sustancias, labios y alcoholes, el soundtrack es lastimosamente doloroso como lo que ocurre en el sitio. Humanidad de la que se desborda para diluirse en salvajismo.

De pronto, la aguja del disco de vinilo del que provenía la melodía lastimosa revienta y el sonido aturde. Se tira un vaso. Una puerta se azota.

Una hermosa y joven mujer, de aspecto y clase notoriamente contrastante al entorno, sale huyendo. Aborda veloz un Jeep de lujo en que arranca a toda marcha. Detrás de ella un vehículo de escoltas. Persecución en la 57, dos vueltas y dos retornos.

La balas van y vienen que ni Tarantino ha filmado escena más violenta.

Las armas están calientes y humeantes. El cuerpo de la hermosa mujer fue acribillado. Sus cuatro escoltas corrieron con la misma suerte.

 

CORTE

 

Un viejo y sabio Torruco, mago de tierras centrales de un país exuberante cuyo nombre es México, visita la surrealista tierra potosina y concede a la encantadora embajadora turística Aurora Mancilla, y al estado mismo, tres deseos: terminará la maldición de la sequía presupuestal de una década, se dará reconocimiento mágico a tres municipios más y hasta se comenzará a esparcir la misma magia en los barrios. La odisea está a punto de comenzar.

 

CORTE

 

Es un promocional que inicia con un misterioso “próximamente…” luego se encienden las hélices de un helicóptero y toman velocidad. Una majestuosa toma aérea revela la planta de la BMW. Un robot. Una línea de producción. Un vehículo de la marca pasa raudo frente a la pantalla. Se oyen algunas voces en Alemán. Se estrechan manos. Afuera de la planta, se acercan caminando en cámara lenta el gobernador del estado, el CEO de la empresa, el secretario Guadalupe Torres y Juan Carlos Valladares.

Rostros de trabajadores. Sonrisas de ingenieros. Chispazos de los soldadores. Ondeo de banderas nacionales como alemanas. Regresamos a las hélices de la primera escena y estas se transforman en el logotipo de la marca.

Se desvanece el “próximamente… “ se cerró el trato y como testigo mañana viene el presidente.

 

CORTE

 

(Se oyen risas grabadas) con una música infantil y jocosa, se acompaña a las aventuras de un infante que, enviado por Francisca, va cada semana en búsqueda de un regaño del presidente…pero siempre falla. Hay muchos sonidos incidentales (“boings” “splash” “tuiiiiings”) y platillazos de remates a las payasadas e infortunios. El infante nunca logra su cometido y de ahí viene la gracia y más risas grabadas: cada vez que va en busca de un regaño, regresa con palmadas. Es una caricatura.

 

CORTE

 

En una habitación obscura y solitaria está una televisión vieja, de caja, es una Sony triniton modelo 1994. Nadie la ve. Ya no está conectada y de pronto se enciende. La música de misterio pone los pelos de punta. ¿Será una producción de Stephen King? Así como en “Cristine” el objeto parece estar poseído por el espíritu malvado de la mentira que repiten siete veces siete. Ya perdieron amparo y concesión, pero el espíritu inexorcisable les da para rentar o comprar señal miltiplexada y poner en la pantalla de la televisión de aquella obscura y vacía habitación: no nos queremos ir…aunque mintamos. Escalofriante…

 

CORTE

 

Caray, Culto Publico, hijos de mis ficciones basadas en hechos reales: estoy seguro que si los ejecutivos de Netflix que vinieron el lunes pasado ponen un poco más de atención, no solo encontrarán en San Luis un gran lugar para filmar, sino una enorme, diversa e inagotable fuente de historias que ocurren en nuestro enorme set cada semana.

Hasta la próxima.

Atentamente
Jorge Saldaña

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El Cronopio

El padre Peñaloza al rescate de la obra de Francisco González Bocanegra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

En las décadas de los cuarenta y cincuenta del siglo pasado hubo un importante movimiento editorial en San Luis Potosí dirigido por un selecto grupo de intelectuales preocupados por la cultura potosina; así aparecieron revistas como Estilo, Letras Potosinas, Cuadrante, Jueves Literarios, Revista de la Facultad de Humanidades, Archivos de Historia Potosina, entre otros, que recogieron importantes escritos culturales y que dieron vida a libros de importancia histórica local, como la memoria de Francisco Estrada padre, titulada Recuerdos de mi Vida y el libro conmemorativo por el centenario del Himno Nacional, publicados en los cincuenta a través de la UASLP.

En 1954 se publicaría el libro Vida y Obra de Francisco González Bocanegra con motivo del centenario del Himno Nacional, de la pluma del padre Dr. Joaquín Antonio Peñaloza, que participaba en algunas de las revistas y publicaciones mencionadas. En 1998 se editaría la segunda edición de este libro, ahora dentro del marco de festejos por el setenta y cinco aniversario de la autonomía universitaria, edición que estuvo a cargo de Jesús Rivera Espinosa y del propio padre Peñaloza. Esta edición agregaba otros poemas inéditos recopilados en ese periodo entre los cincuenta y los noventa.

El libro mencionado es uno de los mejores esfuerzos por difundir la obra de González Bocanegra y aún puede conseguirse en la Librería Universitaria de la UASLP a costo bajo, pues debe de andar en la friolera de ochenta y cinco pesos. Una buena forma de conocer a este personaje y disfrutar sus poemas y escritos realizados principalmente en la década de los cincuenta decimonónicos.

González Bocanegra vivió treinta y siete años, muriendo en 1861 sobreviviéndole su esposa y dos de sus hijas, una de ellas tomaría los hábitos y otra se casaría dejando descendencia del insigne poeta. En el libro el padre Peñaloza repasa la vida del poeta desde su nacimiento en San Luis Potosí, el destierro voluntario de su familia a Cádiz en España debida a la expulsión de españoles del país al formarse la República, su regreso a San Luis y su partida a la ciudad de México donde comenzaría su obra literaria. El padre Peñaloza divide su vida de acuerdo con sus aportaciones literarias, así nos habla de su faceta de poeta, de orador, de dramaturgo, de funcionario público, de narrador

, entre otros; además de su etapa de vida en San Luis Potosí.

El libro recoge, además, la recopilación de su obra, con sus poemas, sus escritos, sus ensayos, sus reportes como censor de obra de teatro. De esta forma es una buena forma de conocer la obra de este potosino que trasciende en el mundo de las letras al ser el autor de la letra del Himno Nacional, uno de los mejores poemas cívicos creados a nivel mundial.

Su estatua, retirada de la glorieta que lleva o llevaba su nombre, ya no sé, ha quedado relegada a un costado de la glorieta un tanto perdida, como ahora es la obra de González Bocanegra que es poco a nada conocida, al igual que la relegación de la estatua a Manuel José Othón otros de los importantes hombres de letras que colocan a San Luis en la historia de las letras mexicanas.

Así que, hágase de este libro, si no lo ve en las estanterías, solicítelo a ver si lo sacan de las bodegas de la librería universitaria.

Ante la ausencia de homenajes en los aniversarios de su nacimiento, como sucedió hace dos años que se cumplieron doscientos años de su natalicio el 8 de enero, el mejor homenaje que podemos hacer a este ilustre potosino es mantener su obra viva a través de la lectura.

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#4 Tiempos

La batalla del segundo café | Columna de Carlos López Medrano

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Mejor dormir

 

Sé que un día se ha estropeado cuando, antes de que empiece la faena, no tengo tiempo de tomar un café y tontear un poco. Desayunar sin prisa, leer una nota ligera del periódico, observar a un paseador de perros, pensar fugazmente en un viejo amor. Ese paréntesis previo al trabajo es la última línea de defensa entre el espíritu libre y el triste destino de convertirse en un engranaje más de una máquina fría. Conviene protegerlo como se protege una playa al amanecer, atrincherado frente al desembarco de la urgencia, para que no arrase con lo más valioso de uno mismo.

Hay seres poseídos por ánimos totalizadores que han logrado convencernos de la necesidad de la prisa. No ya llegar a tiempo, sino llegar antes, hacer acto de presencia, simular que la puntualidad es la forma más alta de la responsabilidad. Son los que clavan la bandera en la luna: lunáticos del ansia, sometidos a un espacio donde ya no son ellos, sino el sometimiento mismo, el hilo carcomido del proceso. Embusteros que, al final del día, cambian muy poco el mundo.

En cambio, quienes pelean por otro sorbo de café, por caminar una cuadra más, por detenerse en la esquina siguiente y descubrir una calle nueva, llevan una insignia que convendría reivindicar en tiempos de métricas, rendimiento y KPIs —a qué punto hemos llegado, Dios mío—. Son los verdaderos justicieros: la resistencia suave que consiste en tomarse el ritmo a la ligera y escuchar otra canción.

Cumplir, sí. Llegar a tiempo. Hacer lo tuyo. Pero sin renunciar a la parte del pastel que te pertenece: ese tiempo libre que, sin venir a cuento, cedemos a las dinámicas de la preocupación y la rutina. El gran engaño de la jornada laboral de ocho horas, que siempre acaba siendo más larga por los minutos regalados al transporte, a la anticipación, a la congoja, minutos que podrían devolverte una sonrisa que no encontrarás en ningún otro sitio.

Sobre la importancia del aquí y el ahora, del tiempo libre como una variante del oro, aprendí de mi amigo Karim, abogado poblano, un mediodía en el Bar Mascota del Centro Histórico de la Ciudad de México. Estábamos de vacaciones, aunque incluso en esos territorios se filtra la ponzoña del oficio. Entre risas y anécdotas sonó su teléfono. Alguien quería hacerle una consulta, pedirle algo. Karim escuchó con atención, sin perder el aplomo ni olvidar que estaba pasándola bien con los presentes. Entonces soltó una frase memorable que aún guardo en el anecdotario: «Si es urgente, márcame en media hora». Y siguió en la cháchara, sin agobiarse.

Nadie es recordado por su fervor a la rutina, por renunciar a una escena de cine para sentarse veinte minutos antes frente a un escritorio. Quienes gozan de su tiempo cargan con un descrédito inmerecido. Hay más que aprender del hombre que fuma un cigarrillo y mira el horizonte que del que corre ansioso a apretar una máquina checadora.

Algo parecido ocurre por la noche: saber cuándo marcharse. Entender las responsabilidades como el oleaje: nunca desaparecerá, y mal hacen quienes pretenden domarlo. La sabiduría consiste, más bien, en surfearlo, pulir un poco las piedras, volver a casa y al día siguiente repetir el gesto. El trabajo nunca se acaba; la disponibilidad perpetua solo sirve para avivar el fuego y descubrir nuevos rincones que limpiar.

Languidecer no es el destino de los viernes. Un viernes es para detenerse y saludar a la vendedora de la esquina, mirar una vitrina de pan dulce, probarse un suéter que no se comprará, hojear el menú de un restaurante al que invitarás a alguien. Beber el licor suave de no hacer nada. La rutina es un ladrón de guante blanco: te roba historias y momentos si no te resistes, si no das la batalla cada mañana.

Hay que ponerse en modo guerrilla para defender la propia subsistencia antes de convertirse en una versión disminuida de lo que ya hace mejor un robot sin agallas o la mentada IA, incapaz de atender al olor de una naranja recién cortada o de entender el valor de un atardecer: la belleza de quedarse embobado, de no tener respuestas, de esperar un poco.

Sal del arroyo de las tonterías. Todo pasa.

«La noche fue hecha para amar», decía Lord Byron. Bien podría decirse lo mismo de la vida entera.

 

Contacto:
Correo: yomiss[arroba]gmail.com
Twitter: @Bigmaud

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#4 Tiempos

Pedro Miramontes Vidal y su faceta de escritor científico | Columna de J. R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Manuel Martínez Morales, uno de los creadores de El Cronopio, hablaba de la responsabilidad del investigador en el quehacer de la divulgación de la ciencia. Su corriente de trabajo basado en la socialización del conocimiento científico, exigía de cierta forma, exponer una opinión ante los temas tratados. Su obra de divulgación abordaba artículos y ensayos donde la historia, el arte, la filosofía y la ciencia eran recurrentes en el abordaje de sus temas. 

Un buen tiempo tenía sin encontrar artículos con esta característica, hasta que la buena voluntad de Pedro Miramontes me tendió un libro suyo intitulado Mares de Tiempo y Agua, de las ediciones del Instituto de Física de la UASLP que encabeza Jesús Urías; si bien, el libro no está exento de errores editoriales viene a enriquecer los títulos que el Instituto de Física ha editado a lo largo de su corta existencia y que ha venido a refrescar el árido mundo de las ediciones potosinas y, sobre todo, las universitarias. 

Formados como físicos por la misma época y su deambulación por las matemáticas, así como el estilo de escribir artículos de corte científico dirigidos a un amplio público, son los factores que caracterizan a Manuel Martínez y Pedro Miramontes quien en mares de tiempo y agua nos recorre la historia del pensamiento que formó el estudio de los sistemas complejos y nos descubre un mundo multifactorial para su explicación. Los detalles históricos, muchos de ellos dejados de lado en la historia oficial del pensamiento científico y su relación con la construcción de las ideas sobre nuestro universo desde la antigüedad y que ha moldeado la filosofía de la ciencia, son recurrentes en los capítulos que corresponden a artículos y ensayos escritos en su mayoría al despuntar el siglo XXI para la revista Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM, una de las revistas de divulgación de gran prestigio en el país, y que ahora es dirigida, precisamente, por Pedro Miramontes que realiza una estancia académica en la Facultad de Ciencias de la UASLP.

La complejidad de los sistemas naturales que conforman nuestro mundo, lo manifiesta en sus propios escritos pues la visión holística con que los aborda, nos permite transitar desde diferentes enfoques en el entendimiento de tales sistemas, ya sea a través del arte y por supuesto, desde la ciencia en su gran abanico de disciplinas, donde las matemáticas sintetizan las posibles explicaciones. A través de la selección que realiza Miramontes podemos enterarnos de conceptos sobre el caos, la geometría fractal

, sin desligarnos de aspectos sociales y educativos. Sus escritos responden al requerimiento filosófico de Ortega y Gasset donde critica la especialización y sus inconvenientes en asuntos de carácter complejo, como es el mundo donde nos desenvolvemos y del que queremos entender a cabalidad para mejorarlo y construir sociedades más justas y de feliz convivencia.  

En todos ellos, hay una opinión, y una socialización del conocimiento formado a lo largo de siglos para la contribución del desarrollo científico y social. Pues el carácter utilitario de la ciencia es un factor que requiere reflexión por parte de los constructores de dicho conocimiento para contribuir al desarrollo social. Nuestro país, no es ajeno a este requerimiento y esa carencia que suele suceder sobre reflexión de nuestra labor como científicos, la señala Miramontes, como un recordatorio de nuestro papel como miembros de una sociedad con múltiples problemas y de los cuales podemos contribuir. 

Si tienen oportunidad, no dejen de leer ese libro es ampliamente recomendado y, en especial para quienes quieren adentrarse en la divulgación escrita, es un buen ejemplo de cómo realizarlo, para lo cual se requiere mucha preparación en el ámbito cultural.

Pedro Miramontes estudió física en la UNAM y se doctoró en la propia UNAM en Matemáticas, combina sus investigaciones en áreas interdisciplinares como computación, biología, física, matemáticas, genómica, entre otras. Es profesor titular del Departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias de la UNAM, ha participado desde hace años como profesor e investigador visitante en la Facultad de Ciencias de la UASLP. Su trabajo docente y de investigación lo combina con la divulgación del conocimiento científico, participa activamente como disertador en el ciclo de charlas La Ciencia en el Bar, actualmente dirige la revista de Divulgación Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM una de las más importantes revistas de alta divulgación científica en el país.

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Opinión

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