septiembre 2, 2026

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#4 Tiempos

Mexicanos de segunda | Columna de Víctor Meade C.

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SIGAMOS DERECHO.

 

Durante el mes pasado se publicaron en el Diario Oficial de la Federación tres sentencias emitidas por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia, en las que declaran de manera unánime que el requisito de ser mexicano por nacimiento para acceder a ciertos cargos públicos a nivel estatal es inconstitucional.

La primera de estas sentencias corresponde a diversos artículos de leyes del Estado de Michoacán, en los que establecen que es requisito ser mexicano de nacimiento para ser titular del Órgano Interno de Control del Congreso local, del Poder Judicial y de los organismos autónomos locales (Instituto Electoral local, Tribunal Electoral, Comisión Estatal de Derechos Humanos, entre otros). La segunda sentencia corresponde a una ley del Estado de Sinaloa, en la que establecen el requisito de ser mexicano por nacimiento para ejercer distintos cargos en el Tribunal de Justicia Administrativa. Finalmente, la tercer sentencia corresponde a diversos artículos de leyes del Estado de México, en los que establecen el requisito de ser mexicano de nacimiento para ejercer el cargo de Titular de la Unidad de Asuntos Internos de la Secretaría de Seguridad Pública estatal y el de Rector de la Universidad Mexiquense de Seguridad.

En estos tres asuntos, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos demandó la inconstitucionalidad de todos estos artículos. Sus argumentos fueron muy claros: establecer dicho requisito excluye de manera injustificada a aquellas personas que adquirieron su nacionalidad mexicana por otra vía distinta al nacimiento. Esta exclusión, por tanto, viola derechos de igualdad y no discriminación, sumados a las evidentes restricciones y violaciones impuestas al derecho al trabajo.

En el lado contrario, los argumentos que expusieron las autoridades responsables (gobernador y congreso local) de Michoacán, Sinaloa y Estado de México para defender la imposición de este requisito fueron razonablemente distintos entre sí y francamente ridículos. El congreso de Michoacán argumentó que se trata de cargos “muy importantes” y que su titular requiere de un “carácter confiable”. El congreso sinaloense básicamente señaló que estableció ese requisito porque la ley se lo permite y punto; no expuso razones de fondo. El gobernador del Estado de México indicó que con esa medida busca que “se aseguren la soberanía y la seguridad del país, bajo la salvaguarda de conceptos como la lealtad e identidad nacionales”.

¿De verdad no se puede confiar en alguien que nació fuera del país, pero que adquirió la nacionalidad mexicana por decisión propia? ¿Esas personas no deben ni son capaces de ocupar “cargos importantes”? ¿Se pone en riesgo a la soberanía nacional (lo que sea que eso signifique) cuando un mexicano o mexicana que nació en fronteras distintas quiere servir a su país desde la administración pública?

La Corte trató y resolvió los tres casos de la misma manera. En todos resolvió por unanimidad de once votos que imponer dicho requisito es inconstitucional. Sin embargo, los ministros y ministras de la Corte no respondieron a ninguna de las preguntas enlistadas arriba. La Corte resolvió que dicho requisito es inconstitucional, pero por una cuestión de competencias. Es decir, la Corte argumenta que los congresos locales no están facultados para hacer ese tipo de distinciones, sino que solo las pueden hacer la Cámara de Diputados y la de Senadores. De esa manera, la Corte tendrá que seguir invalidando, casi de manera automática, todas las impugnaciones que se hagan a artículos similares promulgados en los estados de la República.

En el país permanecen cientos de normas de este tipo

, que, bajo el velo de una supuesta soberanía y de ‘la defensa de los intereses de la nación’, continúan distinguiendo entre lo que parecieran ser dos clases de mexicanos: los de primera, nacidos en México e irremediablemente aptos y capaces para defender los mejores intereses nacionales en su más alto nivel; y los de segunda, no nacidos en México, inconfiables y con una promesa de traición inminente que los hace incapaces de defender a cabalidad el interés colectivo.

Se me vienen a la mente dos ejemplos. El primero es el caso de Miguel Carbonell, abogado egresado de la UNAM y con una trayectoria académica como la de muy pocos. Sus aportes a la ciencia jurídica han valido para que la propia UNAM lo reconozca como uno de sus 10 más ilustres egresados en toda su historia. Sin embargo, Carbonell nunca ha podido dirigir el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM sencillamente porque nació en España, a pesar de haber vivido y dedicado toda su vida a México.

El segundo ejemplo es el de Jean Meyer, uno de los más importantes historiadores que tiene México. Meyer, nacido en Francia en 1942, arribó al país en 1965 para realizar su tesis doctoral. El resultado de esa tesis fue nada más y nada menos que la investigación más completa que se ha hecho de la Guerra de los Cristeros. Es decir, prácticamente todo lo que sabemos de ese suceso tan relevante de la historia mexicana fue recopilado por él; su trabajo para nuestro país —su país— es invaluable y obra de referencia para miles. Meyer es naturalizado mexicano desde 1979 e incluso se presenta a sí mismo como Juan, no Jean. Aunque desconozco si alguna vez le ha pasado por la mente ocupar algún cargo público, el sentido común nos dice que es una oportunidad que no debería de ver limitada.

La semana pasada se conmemoró el aniversario 500 de la Caída de Tenochtitlán. Las diversas discusiones historiográficas que afloran cada año con motivo de la conmemoración son sin duda interesantes y enriquecedoras para el debate público. Sin embargo, en el marco de esas discusiones también salen a relucir las filias y fobias de muchos que defienden —equivocadamente, me parece— la idea de que existen unos mexicanos originales. No hay que perder de vista que una de las premisas del pensamiento nacionalista es la división y la distinción entre los que son de acá y los que son de allá (los enemigos). Tampoco perdamos de vista que aún permanece muy presente en nuestra cultura, pensamiento e incluso en nuestras leyes una visión de la historia escrita por el priismo autoritario, basada en un México perteneciente solo para algunos y que niega, silencia y reprime su multiculturalidad y diversidad que tanto nos enriquece.

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El Cronopio

Juana María Alvarado, La Vida es Química | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

Andrés Manuel del Río, el científico español naturalizado mexicano que desarrolló su carrera científica en México en el Seminario de Minería de México en los albores del siglo XIX y finales del XVIII se convirtió en una figura representativa de la química en México; se encargó de la cátedra de Mineralogía del también llamado Colegio de Minería y escribió el libro Elementos de Orictognosia que llevaría el potosino Mariano Jiménez, que sería su alumno.

De sus logros sobresalientes fue el descubrimiento del eritronio, un nuevo elemento químico que descubriera en 1801 en una muestra recolectada en Zimapán Hidalgo. La historia de este descubrimiento es una de las tristes historias de la ciencia mexicana, pues el descubrimiento de este elemento fue adjudicado años después a E. Wöhler que lo bautizó como vanadio. El elemento vanadio debe ser considerado como descubrimiento de Andrés Manuel del Río, quien también descubrió otros compuestos, como la plata azul o la aleación del rodio y el oro.

El nombre de Andrés Manuel del Río lo tiene asignado la Sociedad Química de México para denominar sus premios de química en México a destacados investigadores y docentes de la química en el país. Este año 2026 la profesora investigadora de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Juana María Alvarado Rodríguez se hizo merecedora al Premio Nacional de Química “Andrés Manuel del Río” 2026, por su actividad docente.

El Premio Nacional de Química se otorga desde 1964 y es otorgado en tres categorías: Docencia, Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico, tiene como finalidad hacer un reconocimiento público nacional a la labor realizada por profesionales de la Química que hayan contribuido de manera extraordinaria a elevar la calidad y el prestigio de la profesión Química en México.

Juana María Alvarado estudió en la licenciatura en la Facultad de Ciencias Químicas y realizó una maestría en hidrosistemas con opción en irrigación, en el 2006. Fue coordinadora de la licenciatura en química de la Facultad de Ciencias Químicas de la UASLP y ha desempeñado una destacada labor docente en dicha Facultad.

Juana María Alvarado ha incursionado en el área de divulgación de la ciencia en varias de sus facetas de comunicación, entre ellas y de manera importante en la radio. En 2008 inició la producción del programa La Vida es Química en Radio Universidad el cual ella misma conduce y en los que invita a participar a alumnos de química, lo que les ha permitido ser un factor más en su formación.

El amor y la pasión por la química que tiene la maestra Juanita, como se le conoce en el medio, la ha llevado a especializarse en comunicación social de la ciencia para lo que decide ir a España a Almería en particular a realizar el máster en Comunicación Social de la Ciencia en la Universidad de Almería realizando un trabajo comparativo de fin de máster entre dos jóvenes radios universitarias españolas, RadioUAL y RadioOlavide, y dos radios veteranas mexicanas, Radio UNAM y Radio UASLP.

La influencia que ha tenido, inyectando a su vez su pasión y amor por la química en sus estudiantes les ha permitido seguir con éxito sus carreras profesionales, algunos de los cuales se han convertido en sus colegas en el seno de la Facultad de Ciencias Químicas. Su interés por la historia de la química en San Luis se ha manifestado al difundir la labor de mujeres químicas pioneras en química y mantener la memoria del desarrollo de la química en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y compartirlo con el pueblo potosino, sin descartar a los niños y jóvenes con talleres de ciencia donde la química es la protagonista, entusiasmándolos para orientar su vocación a la química y mostrarles, como reza el título del que fuera su programa en Radio Universidad, que La Vida es Química. ¡Felicidades a la maestra Juanita!

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El Cronopio

Un pionero de la astrofísica en San Luis Potosí | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

Uno de los dos primeros potosinos en estudiar formalmente astronomía y en realizar investigación en astrofísica son Joel Cisneros Parra oriundo de Salinas, San Luis Potosí, y de quien hemos tratado ya en esta columna, y Antonio Sarmiento Galán que se recibiera como físico y como matemático en la década de los setenta del siglo XX en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Antonio Sarmiento Galán comenzó a estudiar física en la entonces Escuela de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, para interrumpir sus estudios y emigrar a la Ciudad de México donde ingresaría a la Facultad de Ciencias de la UNAM para estudiar simultáneamente la carrera de física y la carrera de matemáticas, mismas que concluiría en 1976. Estas líneas de formación regirían su vida académica y profesional, pues contribuiría a la investigación en física en el área de la astrofísica y posteriormente en el ámbito de las matemáticas, siendo actualmente investigador del Instituto de Matemáticas, Unidad Cuernavaca de la UNAM desde 1999; previamente había sido investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM de 1981 a 1998.

Su formación primaria en astrofísica fue en el tema en el que coincidieron estos dos personajes potosinos, pioneros en el estudio de la astrofísica, sistemas binarios. Su tesis de licenciatura en física presentado en 1978 versó sobre Etapas Evolutivas Avanzadas en Sistemas Binarios. Realizó su maestría en ciencias en la propia Facultad de Ciencias de la UNAM y su doctorado en el Departamento de Matemáticas Aplicadas del Queen Mary College en la Universidad de Londres donde vuelve a combinar su interés en la física y la matemática, que no la física-matemática. Su tesis de doctorado en dicha universidad fue sobre Gravitación en el Sistema Solar que presentó en 1981.

Entre sus estudios de formación y, en especial en astrofísica se encuentran Estudios para la Localización de un Sitio Astronómico en la República Mexicana, en la Facultad de Ciencias de la UNAM en 1977 y 1978 y, Ph ysical Cosmology en Francia en la École d’Été de Physique Théorique. Université de Grenoble. Les Houches, Haute Savoie en julio de 1979.

Antonio Sarmi ento, como astrofísico ha hecho importantes aportaciones científicas teóricas en temas como la evolución química del Universo, la gran explosión, la gravitación en teoría general de la relatividad y el vacío en sistemas no inerciales.

Su contribución no se ha limitado al carácter de investigación pues ha tenido una intensa actividad en educación, no sólo impartiendo cursos de astrofísica, relatividad, física teórica y gravitación, sino que ha realizado una destacada participación en actividades de educación no formal, en especial en divulgación de la ciencia, donde ha escrito numerosos textos entre artículos y libros entre los que se encuentran libros técnicos y de divulgación, participando, además, con conferencias, videos y programas de radio para todo tipo de público con temas de física y astronomía.

Antonio Sarmiento ha contribuido al desarrollo de la educación y la investigación científica en su tierra de nacimiento apoyando programas de divulgación como Domingos en la Ciencia en San Luis Potosí, La Semana de Física y La Ciencia en el Bar, donde ha participado en varias sesiones. Como la charla Fractales que puede consultarse en la dirección: https://www.youtube.com/watch?v=AutyQCtnuI8

En una entrevista para la revista “¿Cómo Ves?”, de la UNAM, rechaza la idea de que la labor científica sea evaluada por premios, “Por fortuna hay muchos investigadores para quienes lo valioso es tener amor por la camiseta de la ciencia, o pasar horas en el laboratorio haciendo un experimento. Ellos se olvidan por completo de premios o publicidad en la radio o la televisión”.

Antonio Sarmiento Galán nació en San Luis Potosí el 23 de abril de 1954 y se convierte en el segundo potosino en formarse profesionalmente como astrofísico y contribuir al desarrollo de la ciencia y la educación científica, siendo además uno de los primeros matemáticos potosinos.

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#4 Tiempos

El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.

Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.

Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.

En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.

Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.

La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.

En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.

Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y

en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.

Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

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