julio 21, 2026

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#4 Tiempos

Meditación sobre el infierno | Columna de Juan Jesús Priego

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¿Existe el infierno? Así lo cree el cristianismo. Pero, ¿cómo conciliar este lugar de tortura, esta eternidad de sufrimiento, con la existencia de un Dios apacible, bueno y misericordioso? ¿Pudo Dios haber creado un lugar de dolor infinito para castigo de sus hijos descarriados? La idea se nos antoja repugnante. Dios e infierno parecen ser términos que se oponen, que se rechazan entre sí.

Los teólogos más abiertos (por llamarlos de algún modo) dicen que el infierno es un mito de otro tiempo que nada tiene que ver con nuestra actual concepción de Dios; los menos abiertos, pero acaso más fieles a las enseñanzas de la tradición, se lanzan a hacer negociaciones con el dogma, diciendo:

-Bueno, es verdad que el infierno existe, pero acaso esté vacío. La Iglesia, que al canonizar reconoce la salvación de unos, nada se atreve a afirmar acerca de la condenación de otros: ni de Judas, el traidor, se ha atrevido a hacer la Santa Madre una condenación categórica. ¿Está Judas en el infierno? No lo sabemos…

Y, sí, tienen razón al decir esto último: nadie conoce la anchura y la profundidad del amor de Dios, pero, ¿habría que deducir por eso que el infierno está vacío?

A Dios gracias, ya pasaron los tiempos en que los predicadores se regodeaban describiendo las penas de los condenados, cual si les diera mucho gusto que estuvieran allí y sufrieran tanto; ya no insisten en hacernos oler la pestilencia de las aguas sulfurosas ni en obligarnos a escuchar, aunque sólo sea imaginariamente, el torrente brutal de sus blasfemias. Predicadores como el que aparece en el Ulises de James Joyce están ya, por fortuna, en franca decadencia, pero eso no quita que alguna vez, aunque sea en las grandes solemnidades de la vida,  se deban abordar estos asuntos.  Pero, ¿cómo?, ¿con qué palabras?

En efecto, las palabras Dios e infierno parecen contradecirse entre sí. Y, sin embargo, no por decir eso se resuelve el problema. ¿Qué ganamos con sólo enunciar la contradicción? Pero, pensemos: si el infierno no existe, entonces muchos crímenes horrendos quedarán sin castigar. Y si no hay castigo después de esta vida, ¿quién vengará a los mártires de la tierra? Este era el punto que más preocupaba a Max Horkheimer (1895-1973), un gran filósofo de nuestro tiempo, quien, aunque ateo, llegó a afirmar: «Hoy ya no podemos admitir que los seres vivientes que pululan en el universo tengan un alma inmortal y que, por lo mismo, después de su muerte, vayan a ser premiados y castigados por sus insignificantes acciones. Y sin embargo, pese a estas consideraciones, existe el profundo lamento de que no exista esa justicia de que hablan y siguen hablando la religión y la teología; en último análisis, esto es un motivo de tristeza. Todo hombre que lo sea verdaderamente no puede no sentir dolor al pensar que todos los horrores acaecidos en la tierra y que siguen acaeciendo aún hoy no hallen una compensación en eso que la religión llama eternidad».

Horkheimer no creía en la inmortalidad del alma; le parecía absurdo que ese animalito insignificante que es el hombre fuera a ser llamado a rendir cuentas tras su pequeña muerte. Y, sin embargo, que no fuera juzgado ni después ni nunca le parecía algo todavía mucho más absurdo. ¿Y las víctimas? ¿Y los asesinos? ¿Quién castigaría entonces a Hitler y a los demás? ¿Quién a los asesinos de todas las épocas y latitudes? ¿Los absolvería, pues, el olvido?

Para la teología católica, la existencia del infierno significa que Dios no es indiferente a lo bueno y a lo malo, que no le dan lo mismo las malas acciones que las buenas, pues si así fuera, ¿qué clase de Dios sería?

Cuando un delincuente se atreve a agredirnos (robándonos nuestro auto, por ejemplo, o secuestrándonos, o qué sé yo) nosotros esperamos, con toda razón, que la policía se ponga en movimiento y dé su merecido al malhechor; esperamos, para decirlo ya, que una instancia superior nos haga justicia. Pero si esta instancia se limita a cruzarse de brazos (porque está en complicidad con los bandidos, o por simple y pura incompetencia), ¿de qué respeto podría gozar entre los ciudadanos? Poco a poco la sociedad, minada por la impunidad, se vendría abajo.

Ahora bien, ¿qué diríamos de un Dios que, como muchas de nuestras policías latinoamericanas, tampoco hiciera nada? ¿No le faltaría algo a este Dios? Si al final de los tiempos abrazara a San Francisco de Asís con el mismo amor que al secuestrador más peligroso y que al narcotraficante más temido, ¿no diríamos que algo anda mal en la administración celestial de la justicia?

¿Y no es verdad, también, que cuando hemos sido ultrajados u ofendidos, con mucha frecuencia renunciamos a la venganza, diciendo: «Se lo dejo a Dios: que él dé a cada uno según sus obras»? Pero si Dios no venga ni castiga nada porque es sumamente misericordioso, ¿qué puedo entonces hacer yo?, ¿procurarme la justicia con mi propia mano?

El dilema no es nada sencillo: si, por un lado, digo que el infierno existe, me arriesgo a poner en entredicho la infinita misericordia de Dios; pero si digo que un espejismo, caigo en el peligro opuesto, es decir, convierto a Dios –como dirían los españoles- en un pasota moral.

Durante mucho tiempo –en mis años de estudiante de teología-, yo también llegué a pensar que acaso el infierno estaría vacío; disfrutaba hablando y oyendo hablar de la misericordia divina. Pero los años pasan y la vida le hace conocer a uno de cerca los meandros del corazón humano, sus abismos profundísimos. Y hoy, cuando he visto sufrir a muchos hombres y mujeres violencias y maldades indecibles e inimaginables, ya no estoy para nada seguro de que la misericordia y el amor se rechacen mutuamente, ni que la ternura excluya la justicia.

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#4 Tiempos

Arturo Medellín Anaya, su pasión por la poesía | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Un ejemplo claro de la popular frase de que nadie es profeta en su tierra es el caso de Arturo Medellín Anaya que falleciera en el 2023 realizando su obra artística y de promotor cultural en Tamaulipas. Si bien, abundan de cierta forma en San Luis Potosí los museos dedicados al arte pictórico, la muestra de obras de Arturo Medellín brilla por su ausencia. San Luis Potosí está, como en otros muchos casos, en deuda con este personaje que brilló como promotor y periodista cultural, escritor y pintor, llevando la vena artística de su padre, el pintor e ilustrador del mismo nombre, y de su madre una excelente pianista.

El taller de su padre, fue su primera escuela en el arte de la pintura desde niño pues a los diez años lo acompañó como aprendiz, iniciando la década de los sesenta; Arturo Medellín nació el 8 de julio de 1951 en San Luis Potosí. Compartía su tiempo entre el taller y la escuela realizando sus estudios primarios en el Colegio Inglés y la Escuela Benito Juárez, ingresó a la secundaria Jaime Torres Bodet y concluye dichos estudios en Tampico al cambiar de residencia a los doce años.

En Tampico continúa sus estudios de dibujo y pintura y labora como auxiliar de dibujo publicitario en el Sol de Tampico. Su contacto con San Luis continuaba y participa en el célebre grupo de teatro Zopilote de San Luis Potosí durante cuatro años, de donde parte en 1975 a coordinar grupos de teatro en La Paz, Baja California. En ese tiempo conocí parte de su actividad por su hermano Héctor Medellín fue mi compañero de estudios en la Escuela de Física y frecuentaba su casa. En la década de los ochenta se encuentra realizando actividades como dibujante publicitario, artista plástico e ilustrador, en diferentes puntos del estado de Tamaulipas, entre ellos Matamoros y Ciudad Victoria.

Su obra, un tanto desconocida, contempla pinturas, novelas, poesía. La Jornada Zacatecas en el 2018 lo retrataba como: “erudito en el arte de sobrevivir y de capturar al instante la magia del mexicano y sus turbulencias y lo hace en la novela, la pintura, la poesía, la promoción cultural desde una provincia –San Luis, Tamaulipas, Baja California, – y desde lo más hondo de los terruños de la patria callejera, la turbulenta en los sentimientos que avizoran algo nuevo vendrá más allá de los buenos deseos”. Mientras en San Luis, el silencio, producto posiblemente de su paso por el grupo Zopilote, contestario y promotor cultural de izquierda.

En el 2009 publica El Arte como Experiencia Espiritual, en ediciones La Criba, además de los libros, “Desde el corral del fondo”, “Pájaro de papel”, y “Testamento de Albatros”. Parte de su obra pictórica se exhibe permanentemente en la Galería del Centro Cultural Tamaulipas y el Museo de Arte Contemporáneo de Mac Allen, Texas.

Destaca en su producción, la colección de pinturas que con motivo del centenario de la revolución mexicana pintara; una colección de 20 retratos contemporáneos, de mujeres revolucionarias exhibida en las ciudades de: Tampico, Mante, Victoria, Matamoros, Reynosa y Laredo. McAllen y Brownsville Texas.

De sus actividades artísticas Arturo Medellín prefería la poesía, que era lo que más lo identificaba. Escribía porque estaba convencido que podía ser escritor. El recuerdo de su formación en San Luis y de la vida cultural que vivió normaba su labor artística, como lo menciona en una entrevista que le realizara en la década de los noventa Azael Jaramillo, al preguntarle “¿qué te queda de potosino?, su respuesta:

“Mi pasión por la poesía de Manuel José Othón, por López Velarde, mi gusto por la Historia, pero sobre todo por la Historiografía, por la comida y una nostalgia por haber vivido la cuna culta en un sentido diferente a como se vive aquí en Tamaulipas donde todo se hace por obra y gracia de la política cultural del Estado. Tenemos el recuerdo de que Tula fue la ciudad de los pianos, pero esa Tula ya no existe”.

Arturo Medellín Anaya murió el 25 de junio de 2023. Su testamento de albatros, una de sus obras nos dice en un fragmento:

Hoy regresan los muertos hasta la mar nocturna,
bajan la cordillera, se adentran en el llano y
junto al farallón, enlazan su plegaria con las olas.
Son muertos luminosos como del seno de las aguas,
discurren en procesión inagotable por la vida y la brisa.
Hoy regresan los muertos advertidos y mustios
sobre la arena insomne. Son los dueños del tiempo,
su ropaje trasluce lunas. Su voz, diseña el eco de la ola.

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Ciudad

Casa del Migrante pide antibióticos y oxígeno para hondureña sin piernas

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El refugio necesita antibióticos, material de curación y un concentrador de oxígeno para atender a la mujer, que perdió las piernas al intentar subir al tren conocido como “La Bestia”.

Por: Redacción

Marco Antonio Luna Aguilar, director de la Casa del Migrante, pidió el apoyo de la sociedad potosina para una migrante hondureña que perdió ambas piernas al intentar subir al tren de carga conocido como “La Bestia”, en su trayecto hacia el norte del país.

El refugio necesita antibióticos, material de curación y un concentrador de oxígeno para la mujer, que es atendida en el lugar pero cuyo tratamiento no puede completarse con los recursos disponibles.

Luna Aguilar explicó que la Casa del Migrante opera actualmente a poco más de la mitad de su capacidad, mientras el flujo de personas migrantes, principalmente de Centroamérica, va en aumento. Muchas de ellas llegan con enfermedades y heridas diversas, por lo que el dispensario médico del refugio se encuentra rebasado.

“Antibióticos, material de curación, también ahorita estamos necesitando un concentrador de oxíge no que no es fácil conseguirlo también, es una persona que lo necesita, hemos estado buscando y no hemos podido conseguirlo, ojalá que alguien pueda echarnos la mano”, dijo el sacerdote, quien compartió el teléfono de la Casa del Migrante para quien desee colaborar: 4448156225

.

Los donativos pueden entregarse a través del área de Trabajo Social del refugio, dijo Luna Aguilar, con el objetivo de evitar que la mujer adquiera una infección y de mejorar la atención de los demás enfermos que resguarda la institución.

Sobre el accidente, el director de la Casa del Migrante relató que la mujer arribó a San Luis Potosí junto con su pareja, pero al pasar el tren frente al refugio, ubicado en el barrio de Tlaxcala de la capital potosina, solo el hombre logró subir. Ella cayó y perdió ambas piernas.

Desde entonces la pareja se separó y la migrante hondureña permanece sola, atendida únicamente por la caridad del refugio católico.

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El Cronopio

Orgullo de la física potosina, José Luis Morán López | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Con un total de catorce concursos individuales en ciencias y matemáticas se realizó la versión 2026 del Fis-Mat, el XLVII Concurso Regional “Pauling” de Física y Matemáticas, que este año está dedicado al Dr. José Luis Morán López, como un reconocimiento a su destacada labor en el área de la física.

Morán López es uno de los más importantes científicos potosinos, pilar para el desarrollo de la física en San Luis Potosí realizando un destacado trabajo de investigación en física, tan relevante, que obtuvo en 1996 el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de ciencias exactas y naturales, además de un importante número de los más importantes reconocimientos a nivel nacional e internacional. Obtuvo también el Premio Nacional de Ciencias que otorga la Academia Mexicana de Ciencias.

Los Premios Nacionales de Ciencias y Artes que otorga el Gobierno de México es el máximo reconocimiento que se da a científicos y artistas mexicanos y se entrega desde 1944. A lo largo de sus setenta y seis años solo dos potosinos se han hecho merecedores al Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de ciencias exactas y naturales, uno de ellos José Luis Morán López nacido en Charcas, San Luis Potosí, en 1950.

Morán López estudió física en la entonces Escuela de Física de la UASLP y realizó sus estudios de maestría en el Centro de Investigación y Estudios Avanzados, CINVESTAV, partiendo posteriormente a realizar su doctorado en ciencias en la Universidad Libre de Berlín en Alemania y realizó una estancia posdoctoral en la Universidad de California, en Berkeley. Al terminar sus estudios, se incorporó como investigador en el Departamento de Física del CINVESTAV, colaborando desde 1981 con investigadores del Instituto de Física de la UASLP apareciendo en las primeras publicaciones científicas de esta institución, donde se incorporaría posteriormente de manera formal en 1986.

Ha realizado investigación en temas de física llamados de frontera, esto es, el conocimiento que se ubica en los límites del desarrollo de la investigación científica y tecnológica; lo que han dado prestancia al propio desarrollo de la física en San Luis Potosí y que la han colocado como uno de los importantes polos de desarrollo a nivel mundial.

José Luis Morán López es especialista en las áreas de física teórica, física del estado sólido y la ciencia de materiales, ha trabajado en temas de materia condensada y sus investigaciones han contribuido al desarrollo de la teoría electrónica de la segregación y de los fenómenos de orden-desorden en superficies, y de los efectos superficiales en aleaciones, han sido objeto de numerosas referencias por los especialistas del área. Su investigación actual se centra particularmente en termodinámica y las propiedades electrónicas y magnéticas de sistemas de baja dimensionalidad y en la estructura electrónica de fullerenos. Ha dirigido y fundado sociedades científicas y centros de investigación de importancia en el país, como la Sociedad Mexicana de Física y la Academia Mexicana de Ciencias

, que congrega a los científicos más destacados del país; en cuanto a instituciones destacan la creación del Instituto Potosino de Investigación en Ciencia y Tecnología, promotor de la creación del Consejo Potosino de Ciencia y Tecnología y del Museo del Meteorito.

Actualmente es investigador Titular C en la División de Materiales Avanzados del IPICYT y coordinador académico del Centro Nacional de Supercómputo cuya creación promovió. Las aportaciones de José Luis Morán López contribuyen al entendimiento de la materia y han impactado en la ciencia de materiales, principalmente en materiales magnéticos que tienen aplicación en varias áreas de la ciencia. Con su trabajo ha contribuido al progreso cultural, científico y tecnológico de México, al de sus propias instituciones y a la entidad.

José Luis Morán López es un orgullo para los potosinos y en especial para la Zona del Altiplano de San Luis Potosí. El XLVII Concurso Regional “Pauling” de Física y Matemáticas está dedicado a su trayectoria y cuya premiación a estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria se efectuará este próximo 17 de julio en la Facultad de Ciencias de la UASLP.

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Opinión

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