septiembre 9, 2026

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#4 Tiempos

Meditación sobre el infierno | Columna de Juan Jesús Priego

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¿Existe el infierno? Así lo cree el cristianismo. Pero, ¿cómo conciliar este lugar de tortura, esta eternidad de sufrimiento, con la existencia de un Dios apacible, bueno y misericordioso? ¿Pudo Dios haber creado un lugar de dolor infinito para castigo de sus hijos descarriados? La idea se nos antoja repugnante. Dios e infierno parecen ser términos que se oponen, que se rechazan entre sí.

Los teólogos más abiertos (por llamarlos de algún modo) dicen que el infierno es un mito de otro tiempo que nada tiene que ver con nuestra actual concepción de Dios; los menos abiertos, pero acaso más fieles a las enseñanzas de la tradición, se lanzan a hacer negociaciones con el dogma, diciendo:

-Bueno, es verdad que el infierno existe, pero acaso esté vacío. La Iglesia, que al canonizar reconoce la salvación de unos, nada se atreve a afirmar acerca de la condenación de otros: ni de Judas, el traidor, se ha atrevido a hacer la Santa Madre una condenación categórica. ¿Está Judas en el infierno? No lo sabemos…

Y, sí, tienen razón al decir esto último: nadie conoce la anchura y la profundidad del amor de Dios, pero, ¿habría que deducir por eso que el infierno está vacío?

A Dios gracias, ya pasaron los tiempos en que los predicadores se regodeaban describiendo las penas de los condenados, cual si les diera mucho gusto que estuvieran allí y sufrieran tanto; ya no insisten en hacernos oler la pestilencia de las aguas sulfurosas ni en obligarnos a escuchar, aunque sólo sea imaginariamente, el torrente brutal de sus blasfemias. Predicadores como el que aparece en el Ulises de James Joyce están ya, por fortuna, en franca decadencia, pero eso no quita que alguna vez, aunque sea en las grandes solemnidades de la vida,  se deban abordar estos asuntos.  Pero, ¿cómo?, ¿con qué palabras?

En efecto, las palabras Dios e infierno parecen contradecirse entre sí. Y, sin embargo, no por decir eso se resuelve el problema. ¿Qué ganamos con sólo enunciar la contradicción? Pero, pensemos: si el infierno no existe, entonces muchos crímenes horrendos quedarán sin castigar. Y si no hay castigo después de esta vida, ¿quién vengará a los mártires de la tierra? Este era el punto que más preocupaba a Max Horkheimer (1895-1973), un gran filósofo de nuestro tiempo, quien, aunque ateo, llegó a afirmar: «Hoy ya no podemos admitir que los seres vivientes que pululan en el universo tengan un alma inmortal y que, por lo mismo, después de su muerte, vayan a ser premiados y castigados por sus insignificantes acciones. Y sin embargo, pese a estas consideraciones, existe el profundo lamento de que no exista esa justicia de que hablan y siguen hablando la religión y la teología; en último análisis, esto es un motivo de tristeza. Todo hombre que lo sea verdaderamente no puede no sentir dolor al pensar que todos los horrores acaecidos en la tierra y que siguen acaeciendo aún hoy no hallen una compensación en eso que la religión llama eternidad».

Horkheimer no creía en la inmortalidad del alma; le parecía absurdo que ese animalito insignificante que es el hombre fuera a ser llamado a rendir cuentas tras su pequeña muerte. Y, sin embargo, que no fuera juzgado ni después ni nunca le parecía algo todavía mucho más absurdo. ¿Y las víctimas? ¿Y los asesinos? ¿Quién castigaría entonces a Hitler y a los demás? ¿Quién a los asesinos de todas las épocas y latitudes? ¿Los absolvería, pues, el olvido?

Para la teología católica, la existencia del infierno significa que Dios no es indiferente a lo bueno y a lo malo, que no le dan lo mismo las malas acciones que las buenas, pues si así fuera, ¿qué clase de Dios sería?

Cuando un delincuente se atreve a agredirnos (robándonos nuestro auto, por ejemplo, o secuestrándonos, o qué sé yo) nosotros esperamos, con toda razón, que la policía se ponga en movimiento y dé su merecido al malhechor; esperamos, para decirlo ya, que una instancia superior nos haga justicia. Pero si esta instancia se limita a cruzarse de brazos (porque está en complicidad con los bandidos, o por simple y pura incompetencia), ¿de qué respeto podría gozar entre los ciudadanos? Poco a poco la sociedad, minada por la impunidad, se vendría abajo.

Ahora bien, ¿qué diríamos de un Dios que, como muchas de nuestras policías latinoamericanas, tampoco hiciera nada? ¿No le faltaría algo a este Dios? Si al final de los tiempos abrazara a San Francisco de Asís con el mismo amor que al secuestrador más peligroso y que al narcotraficante más temido, ¿no diríamos que algo anda mal en la administración celestial de la justicia?

¿Y no es verdad, también, que cuando hemos sido ultrajados u ofendidos, con mucha frecuencia renunciamos a la venganza, diciendo: «Se lo dejo a Dios: que él dé a cada uno según sus obras»? Pero si Dios no venga ni castiga nada porque es sumamente misericordioso, ¿qué puedo entonces hacer yo?, ¿procurarme la justicia con mi propia mano?

El dilema no es nada sencillo: si, por un lado, digo que el infierno existe, me arriesgo a poner en entredicho la infinita misericordia de Dios; pero si digo que un espejismo, caigo en el peligro opuesto, es decir, convierto a Dios –como dirían los españoles- en un pasota moral.

Durante mucho tiempo –en mis años de estudiante de teología-, yo también llegué a pensar que acaso el infierno estaría vacío; disfrutaba hablando y oyendo hablar de la misericordia divina. Pero los años pasan y la vida le hace conocer a uno de cerca los meandros del corazón humano, sus abismos profundísimos. Y hoy, cuando he visto sufrir a muchos hombres y mujeres violencias y maldades indecibles e inimaginables, ya no estoy para nada seguro de que la misericordia y el amor se rechacen mutuamente, ni que la ternura excluya la justicia.

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La joven promesa potosina del canto lírico, Jaqueline del Rocío | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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Una de las herederas de la tradición potosina del canto lírico, representadas por María Luisa Escobar, Ernestina Perea y Oralia Domínguez, tratadas con anterioridad en esta columna, es la joven soprano Jaqueline del Rocío Medina Pérez.

Jaqueline del Rocío Medina creció en un ambiente musical, su padre es el chelista Raymundo Medina, mismo que comenzó a formalizar desde los cuatro años con lecciones de música combinando el juego y lo que sería su vocación, la música, iniciándose en la práctica del violín para después destacar en el ámbito del canto.

Egresada de la Licenciatura en Canto de la Unidad Académica de Artes de la Universidad Autónoma de Zacatecas “Francisco García Salinas”, se ha convertido en una de las voces más destacadas de la lírica mexicana contemporánea. Inició sus estudios en la Escuela Estatal de Iniciación Musical Julián Carrillo, en donde también imparte clase. En otro recinto con ese nombre del músico potosino, obtuvo en el mes de agosto de 2026, un doble premio: el Primer Lugar Femenino, así como el prestigioso Premio Concurso María Callas en la décima edición del Concurso Internacional de Canto Linus Lerner.

El certamen es reconocido como una de las plataformas de mayor exigencia y proyección para jóvenes intérpretes de la música clásica y la ópera en México, cuya final se realizó en la sala Julián Carrillo de la UNAM. Donde se evalúa principalmente aspectos técnicos esenciales del canto lírico como la solidez vocal, el dominio del repertorio operístico, la interpretación interpretativa y el desenvolvimiento escénico en disciplinas que incluyen zarzuela, oratorio, lied y canción de concierto.

Este prestigioso premio se suma a los galardones en otros certámenes que ha obtenido Jaqueline del Rocío, como el premio obtenido en 2024, Primer Lugar del XLI Concurso Nacional de Canto Carlos Morelli con la interpretación del aria de Il corsaro: Non so le tetre immagini, así como el Premio del Público Pro Ópera en el mismo evento, premio concedido por voto directo del público, donde participaron, como cifra récord, 180 aspirantes; además obtuvo el Premio de Ópera de Bellas Artes, un recital con la Coordinación Nacional de Música y Ópera del Inbal, un recital con la Dirección de Música de la Universidad Nacional Autónoma de México, la participación en un título de la temporada de la empresa Escena 77 Producciones y el Premio Ópera de San Miguel, la Orquesta Sinfónica del Estado de México le ofrece una actuación en su temporada de conciertos.

Los premios obtenidos en 2024 en Bellas Artes llevan el nombre del barítono italiano que realizó su carrera en México al llegar en 1938, a interpretar el papel titular en Rigoletto, de Verdi. A partir de entonces permaneció en nuestro país, hasta su deceso en 1970.

Jaqueline del Rocío ha formado parte de la Orquesta de Cámara de Zacatecas, y como solista en la Academia de Música Antigua de Zacatecas y la Camerata de San Luis Potosí. Otro premio digno de mención es el obtenido en el 2022, donde ganó el Premio del Público y Mención Honorífica en el Concurso de Canto Lírico de América Orfeo. Obtuvo el rol principal en las óperas Don Giovanni de Amadeus Mozart y La Boheme de Giacomo Puccini.

Lo anterior habla de una gran promesa en el canto lírico y que esperamos se puedan realizar conciertos locales donde el público potosino pueda apreciar su gran talento, como sucedió en el Festival de Ópera de San Luis Potosí, Linus Lerner, donde participó en La flauta mágica, de Mozart; y Hansel y Gretel, de E. Humperdinck. Tiene una importante carrera por delante, para la cual continúa en su preparación y perfeccionamiento redondeando su preparación en canto, expresión y actuación escénica.

Puede decirse que la vida de Jaqueline del Rocío ha transcurrido en la música y, que su futuro en el canto lírico dará mucho que hablar en los escenarios nacionales e internacionales, sumándose a pléyade de divas potosinas que han puesto en alto el nombre de San Luis Potosí en los grandes escenarios mundiales.

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Juana María Alvarado, La Vida es Química | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

Andrés Manuel del Río, el científico español naturalizado mexicano que desarrolló su carrera científica en México en el Seminario de Minería de México en los albores del siglo XIX y finales del XVIII se convirtió en una figura representativa de la química en México; se encargó de la cátedra de Mineralogía del también llamado Colegio de Minería y escribió el libro Elementos de Orictognosia que llevaría el potosino Mariano Jiménez, que sería su alumno.

De sus logros sobresalientes fue el descubrimiento del eritronio, un nuevo elemento químico que descubriera en 1801 en una muestra recolectada en Zimapán Hidalgo. La historia de este descubrimiento es una de las tristes historias de la ciencia mexicana, pues el descubrimiento de este elemento fue adjudicado años después a E. Wöhler que lo bautizó como vanadio. El elemento vanadio debe ser considerado como descubrimiento de Andrés Manuel del Río, quien también descubrió otros compuestos, como la plata azul o la aleación del rodio y el oro.

El nombre de Andrés Manuel del Río lo tiene asignado la Sociedad Química de México para denominar sus premios de química en México a destacados investigadores y docentes de la química en el país. Este año 2026 la profesora investigadora de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Juana María Alvarado Rodríguez se hizo merecedora al Premio Nacional de Química “Andrés Manuel del Río” 2026, por su actividad docente.

El Premio Nacional de Química se otorga desde 1964 y es otorgado en tres categorías: Docencia, Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico, tiene como finalidad hacer un reconocimiento público nacional a la labor realizada por profesionales de la Química que hayan contribuido de manera extraordinaria a elevar la calidad y el prestigio de la profesión Química en México.

Juana María Alvarado estudió en la licenciatura en la Facultad de Ciencias Químicas y realizó una maestría en hidrosistemas con opción en irrigación, en el 2006. Fue coordinadora de la licenciatura en química de la Facultad de Ciencias Químicas de la UASLP y ha desempeñado una destacada labor docente en dicha Facultad.

Juana María Alvarado ha incursionado en el área de divulgación de la ciencia en varias de sus facetas de comunicación, entre ellas y de manera importante en la radio. En 2008 inició la producción del programa La Vida es Química en Radio Universidad el cual ella misma conduce y en los que invita a participar a alumnos de química, lo que les ha permitido ser un factor más en su formación.

El amor y la pasión por la química que tiene la maestra Juanita, como se le conoce en el medio, la ha llevado a especializarse en comunicación social de la ciencia para lo que decide ir a España a Almería en particular a realizar el máster en Comunicación Social de la Ciencia en la Universidad de Almería realizando un trabajo comparativo de fin de máster entre dos jóvenes radios universitarias españolas, RadioUAL y RadioOlavide, y dos radios veteranas mexicanas, Radio UNAM y Radio UASLP.

La influencia que ha tenido, inyectando a su vez su pasión y amor por la química en sus estudiantes les ha permitido seguir con éxito sus carreras profesionales, algunos de los cuales se han convertido en sus colegas en el seno de la Facultad de Ciencias Químicas. Su interés por la historia de la química en San Luis se ha manifestado al difundir la labor de mujeres químicas pioneras en química y mantener la memoria del desarrollo de la química en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y compartirlo con el pueblo potosino, sin descartar a los niños y jóvenes con talleres de ciencia donde la química es la protagonista, entusiasmándolos para orientar su vocación a la química y mostrarles, como reza el título del que fuera su programa en Radio Universidad, que La Vida es Química. ¡Felicidades a la maestra Juanita!

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Un pionero de la astrofísica en San Luis Potosí | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

Uno de los dos primeros potosinos en estudiar formalmente astronomía y en realizar investigación en astrofísica son Joel Cisneros Parra oriundo de Salinas, San Luis Potosí, y de quien hemos tratado ya en esta columna, y Antonio Sarmiento Galán que se recibiera como físico y como matemático en la década de los setenta del siglo XX en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Antonio Sarmiento Galán comenzó a estudiar física en la entonces Escuela de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, para interrumpir sus estudios y emigrar a la Ciudad de México donde ingresaría a la Facultad de Ciencias de la UNAM para estudiar simultáneamente la carrera de física y la carrera de matemáticas, mismas que concluiría en 1976. Estas líneas de formación regirían su vida académica y profesional, pues contribuiría a la investigación en física en el área de la astrofísica y posteriormente en el ámbito de las matemáticas, siendo actualmente investigador del Instituto de Matemáticas, Unidad Cuernavaca de la UNAM desde 1999; previamente había sido investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM de 1981 a 1998.

Su formación primaria en astrofísica fue en el tema en el que coincidieron estos dos personajes potosinos, pioneros en el estudio de la astrofísica, sistemas binarios. Su tesis de licenciatura en física presentado en 1978 versó sobre Etapas Evolutivas Avanzadas en Sistemas Binarios. Realizó su maestría en ciencias en la propia Facultad de Ciencias de la UNAM y su doctorado en el Departamento de Matemáticas Aplicadas del Queen Mary College en la Universidad de Londres donde vuelve a combinar su interés en la física y la matemática, que no la física-matemática. Su tesis de doctorado en dicha universidad fue sobre Gravitación en el Sistema Solar que presentó en 1981.

Entre sus estudios de formación y, en especial en astrofísica se encuentran Estudios para la Localización de un Sitio Astronómico en la República Mexicana, en la Facultad de Ciencias de la UNAM en 1977 y 1978 y, Ph ysical Cosmology en Francia en la École d’Été de Physique Théorique. Université de Grenoble. Les Houches, Haute Savoie en julio de 1979.

Antonio Sarmi ento, como astrofísico ha hecho importantes aportaciones científicas teóricas en temas como la evolución química del Universo, la gran explosión, la gravitación en teoría general de la relatividad y el vacío en sistemas no inerciales.

Su contribución no se ha limitado al carácter de investigación pues ha tenido una intensa actividad en educación, no sólo impartiendo cursos de astrofísica, relatividad, física teórica y gravitación, sino que ha realizado una destacada participación en actividades de educación no formal, en especial en divulgación de la ciencia, donde ha escrito numerosos textos entre artículos y libros entre los que se encuentran libros técnicos y de divulgación, participando, además, con conferencias, videos y programas de radio para todo tipo de público con temas de física y astronomía.

Antonio Sarmiento ha contribuido al desarrollo de la educación y la investigación científica en su tierra de nacimiento apoyando programas de divulgación como Domingos en la Ciencia en San Luis Potosí, La Semana de Física y La Ciencia en el Bar, donde ha participado en varias sesiones. Como la charla Fractales que puede consultarse en la dirección: https://www.youtube.com/watch?v=AutyQCtnuI8

En una entrevista para la revista “¿Cómo Ves?”, de la UNAM, rechaza la idea de que la labor científica sea evaluada por premios, “Por fortuna hay muchos investigadores para quienes lo valioso es tener amor por la camiseta de la ciencia, o pasar horas en el laboratorio haciendo un experimento. Ellos se olvidan por completo de premios o publicidad en la radio o la televisión”.

Antonio Sarmiento Galán nació en San Luis Potosí el 23 de abril de 1954 y se convierte en el segundo potosino en formarse profesionalmente como astrofísico y contribuir al desarrollo de la ciencia y la educación científica, siendo además uno de los primeros matemáticos potosinos.

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