enero 28, 2026

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#4 Tiempos

Los coyotes del Ayuntamiento capitalino | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

La historia sobre la empresa Energreen es una fábula sobre coyotes colmilludos. Sus intereses ocultos huelen más feo que el gas metano que un día prometieron generar a través de la basura del tiradero de Peñasco y desde el primer contrato otorgado en tiempos de Jorge Lozano, ha generado una horda de abogados “pepenadores” que buscan, literalmente, en la basura jurídica, una comisión millonaria.

¿Quién es Energreen y de qué se trata el asunto? Le platico a mi Culto Público: La empresa de mediano alcance, tuvo sus épocas doradas en los tiernos años 2 mil, ofreciendo sus servicios como generadores de energías y combustible a través del procesamiento y disposición de los desechos urbanos, sin embargo, fue una empresa de pocos logros que, de acuerdo a los registros disponibles, les alcanzó a intervenir por muy breves temporadas en municipios como Saltillo y un par de las entonces delegaciones de lo que fue el Distrito Federal.

A partir de 2009, la empresa no logró un solo contrato, sin embargo, mantuvo vigente –a tiras y jalones- el que le fue otorgado en la capital potosina durante la gestión del ya mencionado Jorge Lozano Armengol.

A partir de aquella administración, los alcaldes en turno no vieron sentido de mantener un contrato con una empresa que nada daba a cambio.

No obstante, por “alguna razón” (así entre comillas y ustedes hijos de mi alma imaginen la mejor posible que les venga a la mente) el gobierno de Victoria Labastida les extendió los términos de un contrato inexplicable hasta por 15 años más, a cambio de no hacer nada, ni infraestructura, ni generación de energía, ni mejoras en el tiradero, ni nada.

Si acaso, me explican por lo menos un trio de ex funcionarios municipales de tres distintas administraciones, la empresa compró un terrenito de extensiones muy limitadas que colinda con el tiradero de Peñasco en el que construyeron algo de infraestructura que quedó incompleta y por lo tanto sin uso práctico.

Empezó entonces el aullar de los coyotes: el negocio dejó de ser la generación de biogás o el procesamiento de la basura, el negocio se pervirtió a una competencia de acomedidos y leguleyos que para “arreglar y conciliar la demanda” se ofrecen como intermediarios para lograr un pago multimillonario por parte del gobierno municipal.

La empresa pide, nada más, 465 millones de pesos de compensación por un supuesto incumplimiento de contrato.

Hay abogados (de los que omito su nombre porque en una de esas se enojan y me demandan o, en el peor de los casos, un día de estos amanezco enterrado en Peñasco) que ofrecieron al alcalde arreglar el asunto por la módica cantidad de 100 millones.

Hay otros acomedidos que aseguran que todo el tema se “arregla” con 80 MDP y los coyotes menos avariciosos, o más hambrientos, ofrecen “convencer a la empresa” con 50 en una sola exhibición.

No pues qué amables coyotes… ¿No quieren también las llaves de un gallinero?

Lo único bueno del asunto es que los asesores jurídicos del alcalde (de los buenos, no los interesados peludo-colmilludos) ya leyeron la fábula, y los potosinos no vamos a tener que pagar ni ahorita ni pronto un solo peso a la fauna hambrienta.

Además del amparo, aún existen otras dos instancias jurídicas a las cuales puede el gobierno acudir para defender el recurso público, y de acuerdo a expertos en el tema, en el caso de que las instancias fallaran a favor de la empresa, la indemnización –ya exagerando- no rebasaría ni 10 millones de pesos que serían pagados, en todo caso, al término de largos y largos caminos de defensa jurídica.

Algo sabrá el gobernador Ricardo Gallardo del asunto, que ayer respaldó al alcalde Galindo y le sugirió no pagar ni un peso a Energreen.

Ni modo coyote, tus argucias legales salieron marca ACME y el tema va que vuela para caer al precipicio del olvido.

 

DE LA VISITA DEL EMBAJADOR

La de ayer del excelentísimo (así se dice por protocolo, pero yo no sé por qué) embajador Ken Salazar fue una visita breve, pero trascendente para el estado.

Al de Colorado, debió gustarle mucho el sombrero que le regalaron en Palacio de Gobierno, porque además de reconocer a nuestro estado como uno de los punteros en los indicadores laborales y destacar las bondades de competencia económica con las que cuenta San Luis, el diplomático gringo hizo hincapié en las estrategias para el combate al crimen organizado que se implementan.

Cierto, el 37 por ciento de las empresas instaladas en SLP son de capital norteamericano, el 92 por ciento de lo que producimos se vende allá y el 40 por ciento de lo que compramos los potosinos viene justamente de nuestro vecino del norte.

También fue gran oportunidad para ofrecer el terreno de la Ford, que supe ha tenido hasta el momento puros interesados de los “metiches”, de esos que vienen, preguntan y se van diciendo “gracias nada más estaba viendo”.

De su visita, el embajador Salazar se llevó además la solicitud del mandatario Gallardo para, en lo posible, eliminar a los intermediarios o Brokers de las producciones agrícolas, un panorama más claro y realista sobre las capacidades de generación energética en nuestro territorio pre y post reforma, y una excelente impresión de nuestra Huasteca que el diplomático estadounidense quedó asombrado.

Por otro lado, el representante del gobierno americano también dejó un mensaje que no fue público, pero que no es otro que el de continuar con sus recorridos estratégicos en estados mexicanos en los que su gobierno tiene especial interés respecto al combate al tráfico y circulación de fentanilo. Esos son acuerdos bilaterales y ambas partes están cumpliendo dicha agenda.

Hasta aquí por el momento amigos del verano, hijos de mi rueda de la fortuna. Los dejo porque voy de prisa a ver a Paquita la del Barrio en el Teatro del Pueblo. Me preocupa que cuando ella pregunte: ¿Me estás oyendo inútil? Yo no vaya a estar ahí oyéndola…

Hasta la próxima

Jorge Saldaña.

 

BEMOLES

DE CALABAZAS EN UNA CARRETA

Quizás no termine la Fenapo cuando los New Orange, o MC potosinos, por fin tengan convocatoria lista para elegir a su próximo dirigente, pero sobre todo su nuevo rumbo. Ya van tarde, sobre todo si se considera que, con convocatoria, protocolos y aunque hagan tres bailes con Yuawi, solamente hay 4 nombres de potosinos en la mesa de Dante Delgado. Son los finalistas y el cuarteto sabe cuánto se necesitan, simbióticamente, si es que quieren de verdad convertirse en una opción. Pronto les daré más detalles.

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El Cronopio

El padre Peñaloza al rescate de la obra de Francisco González Bocanegra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

En las décadas de los cuarenta y cincuenta del siglo pasado hubo un importante movimiento editorial en San Luis Potosí dirigido por un selecto grupo de intelectuales preocupados por la cultura potosina; así aparecieron revistas como Estilo, Letras Potosinas, Cuadrante, Jueves Literarios, Revista de la Facultad de Humanidades, Archivos de Historia Potosina, entre otros, que recogieron importantes escritos culturales y que dieron vida a libros de importancia histórica local, como la memoria de Francisco Estrada padre, titulada Recuerdos de mi Vida y el libro conmemorativo por el centenario del Himno Nacional, publicados en los cincuenta a través de la UASLP.

En 1954 se publicaría el libro Vida y Obra de Francisco González Bocanegra con motivo del centenario del Himno Nacional, de la pluma del padre Dr. Joaquín Antonio Peñaloza, que participaba en algunas de las revistas y publicaciones mencionadas. En 1998 se editaría la segunda edición de este libro, ahora dentro del marco de festejos por el setenta y cinco aniversario de la autonomía universitaria, edición que estuvo a cargo de Jesús Rivera Espinosa y del propio padre Peñaloza. Esta edición agregaba otros poemas inéditos recopilados en ese periodo entre los cincuenta y los noventa.

El libro mencionado es uno de los mejores esfuerzos por difundir la obra de González Bocanegra y aún puede conseguirse en la Librería Universitaria de la UASLP a costo bajo, pues debe de andar en la friolera de ochenta y cinco pesos. Una buena forma de conocer a este personaje y disfrutar sus poemas y escritos realizados principalmente en la década de los cincuenta decimonónicos.

González Bocanegra vivió treinta y siete años, muriendo en 1861 sobreviviéndole su esposa y dos de sus hijas, una de ellas tomaría los hábitos y otra se casaría dejando descendencia del insigne poeta. En el libro el padre Peñaloza repasa la vida del poeta desde su nacimiento en San Luis Potosí, el destierro voluntario de su familia a Cádiz en España debida a la expulsión de españoles del país al formarse la República, su regreso a San Luis y su partida a la ciudad de México donde comenzaría su obra literaria. El padre Peñaloza divide su vida de acuerdo con sus aportaciones literarias, así nos habla de su faceta de poeta, de orador, de dramaturgo, de funcionario público, de narrador

, entre otros; además de su etapa de vida en San Luis Potosí.

El libro recoge, además, la recopilación de su obra, con sus poemas, sus escritos, sus ensayos, sus reportes como censor de obra de teatro. De esta forma es una buena forma de conocer la obra de este potosino que trasciende en el mundo de las letras al ser el autor de la letra del Himno Nacional, uno de los mejores poemas cívicos creados a nivel mundial.

Su estatua, retirada de la glorieta que lleva o llevaba su nombre, ya no sé, ha quedado relegada a un costado de la glorieta un tanto perdida, como ahora es la obra de González Bocanegra que es poco a nada conocida, al igual que la relegación de la estatua a Manuel José Othón otros de los importantes hombres de letras que colocan a San Luis en la historia de las letras mexicanas.

Así que, hágase de este libro, si no lo ve en las estanterías, solicítelo a ver si lo sacan de las bodegas de la librería universitaria.

Ante la ausencia de homenajes en los aniversarios de su nacimiento, como sucedió hace dos años que se cumplieron doscientos años de su natalicio el 8 de enero, el mejor homenaje que podemos hacer a este ilustre potosino es mantener su obra viva a través de la lectura.

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#4 Tiempos

La batalla del segundo café | Columna de Carlos López Medrano

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Mejor dormir

 

Sé que un día se ha estropeado cuando, antes de que empiece la faena, no tengo tiempo de tomar un café y tontear un poco. Desayunar sin prisa, leer una nota ligera del periódico, observar a un paseador de perros, pensar fugazmente en un viejo amor. Ese paréntesis previo al trabajo es la última línea de defensa entre el espíritu libre y el triste destino de convertirse en un engranaje más de una máquina fría. Conviene protegerlo como se protege una playa al amanecer, atrincherado frente al desembarco de la urgencia, para que no arrase con lo más valioso de uno mismo.

Hay seres poseídos por ánimos totalizadores que han logrado convencernos de la necesidad de la prisa. No ya llegar a tiempo, sino llegar antes, hacer acto de presencia, simular que la puntualidad es la forma más alta de la responsabilidad. Son los que clavan la bandera en la luna: lunáticos del ansia, sometidos a un espacio donde ya no son ellos, sino el sometimiento mismo, el hilo carcomido del proceso. Embusteros que, al final del día, cambian muy poco el mundo.

En cambio, quienes pelean por otro sorbo de café, por caminar una cuadra más, por detenerse en la esquina siguiente y descubrir una calle nueva, llevan una insignia que convendría reivindicar en tiempos de métricas, rendimiento y KPIs —a qué punto hemos llegado, Dios mío—. Son los verdaderos justicieros: la resistencia suave que consiste en tomarse el ritmo a la ligera y escuchar otra canción.

Cumplir, sí. Llegar a tiempo. Hacer lo tuyo. Pero sin renunciar a la parte del pastel que te pertenece: ese tiempo libre que, sin venir a cuento, cedemos a las dinámicas de la preocupación y la rutina. El gran engaño de la jornada laboral de ocho horas, que siempre acaba siendo más larga por los minutos regalados al transporte, a la anticipación, a la congoja, minutos que podrían devolverte una sonrisa que no encontrarás en ningún otro sitio.

Sobre la importancia del aquí y el ahora, del tiempo libre como una variante del oro, aprendí de mi amigo Karim, abogado poblano, un mediodía en el Bar Mascota del Centro Histórico de la Ciudad de México. Estábamos de vacaciones, aunque incluso en esos territorios se filtra la ponzoña del oficio. Entre risas y anécdotas sonó su teléfono. Alguien quería hacerle una consulta, pedirle algo. Karim escuchó con atención, sin perder el aplomo ni olvidar que estaba pasándola bien con los presentes. Entonces soltó una frase memorable que aún guardo en el anecdotario: «Si es urgente, márcame en media hora». Y siguió en la cháchara, sin agobiarse.

Nadie es recordado por su fervor a la rutina, por renunciar a una escena de cine para sentarse veinte minutos antes frente a un escritorio. Quienes gozan de su tiempo cargan con un descrédito inmerecido. Hay más que aprender del hombre que fuma un cigarrillo y mira el horizonte que del que corre ansioso a apretar una máquina checadora.

Algo parecido ocurre por la noche: saber cuándo marcharse. Entender las responsabilidades como el oleaje: nunca desaparecerá, y mal hacen quienes pretenden domarlo. La sabiduría consiste, más bien, en surfearlo, pulir un poco las piedras, volver a casa y al día siguiente repetir el gesto. El trabajo nunca se acaba; la disponibilidad perpetua solo sirve para avivar el fuego y descubrir nuevos rincones que limpiar.

Languidecer no es el destino de los viernes. Un viernes es para detenerse y saludar a la vendedora de la esquina, mirar una vitrina de pan dulce, probarse un suéter que no se comprará, hojear el menú de un restaurante al que invitarás a alguien. Beber el licor suave de no hacer nada. La rutina es un ladrón de guante blanco: te roba historias y momentos si no te resistes, si no das la batalla cada mañana.

Hay que ponerse en modo guerrilla para defender la propia subsistencia antes de convertirse en una versión disminuida de lo que ya hace mejor un robot sin agallas o la mentada IA, incapaz de atender al olor de una naranja recién cortada o de entender el valor de un atardecer: la belleza de quedarse embobado, de no tener respuestas, de esperar un poco.

Sal del arroyo de las tonterías. Todo pasa.

«La noche fue hecha para amar», decía Lord Byron. Bien podría decirse lo mismo de la vida entera.

 

Contacto:
Correo: yomiss[arroba]gmail.com
Twitter: @Bigmaud

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#4 Tiempos

Pedro Miramontes Vidal y su faceta de escritor científico | Columna de J. R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Manuel Martínez Morales, uno de los creadores de El Cronopio, hablaba de la responsabilidad del investigador en el quehacer de la divulgación de la ciencia. Su corriente de trabajo basado en la socialización del conocimiento científico, exigía de cierta forma, exponer una opinión ante los temas tratados. Su obra de divulgación abordaba artículos y ensayos donde la historia, el arte, la filosofía y la ciencia eran recurrentes en el abordaje de sus temas. 

Un buen tiempo tenía sin encontrar artículos con esta característica, hasta que la buena voluntad de Pedro Miramontes me tendió un libro suyo intitulado Mares de Tiempo y Agua, de las ediciones del Instituto de Física de la UASLP que encabeza Jesús Urías; si bien, el libro no está exento de errores editoriales viene a enriquecer los títulos que el Instituto de Física ha editado a lo largo de su corta existencia y que ha venido a refrescar el árido mundo de las ediciones potosinas y, sobre todo, las universitarias. 

Formados como físicos por la misma época y su deambulación por las matemáticas, así como el estilo de escribir artículos de corte científico dirigidos a un amplio público, son los factores que caracterizan a Manuel Martínez y Pedro Miramontes quien en mares de tiempo y agua nos recorre la historia del pensamiento que formó el estudio de los sistemas complejos y nos descubre un mundo multifactorial para su explicación. Los detalles históricos, muchos de ellos dejados de lado en la historia oficial del pensamiento científico y su relación con la construcción de las ideas sobre nuestro universo desde la antigüedad y que ha moldeado la filosofía de la ciencia, son recurrentes en los capítulos que corresponden a artículos y ensayos escritos en su mayoría al despuntar el siglo XXI para la revista Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM, una de las revistas de divulgación de gran prestigio en el país, y que ahora es dirigida, precisamente, por Pedro Miramontes que realiza una estancia académica en la Facultad de Ciencias de la UASLP.

La complejidad de los sistemas naturales que conforman nuestro mundo, lo manifiesta en sus propios escritos pues la visión holística con que los aborda, nos permite transitar desde diferentes enfoques en el entendimiento de tales sistemas, ya sea a través del arte y por supuesto, desde la ciencia en su gran abanico de disciplinas, donde las matemáticas sintetizan las posibles explicaciones. A través de la selección que realiza Miramontes podemos enterarnos de conceptos sobre el caos, la geometría fractal

, sin desligarnos de aspectos sociales y educativos. Sus escritos responden al requerimiento filosófico de Ortega y Gasset donde critica la especialización y sus inconvenientes en asuntos de carácter complejo, como es el mundo donde nos desenvolvemos y del que queremos entender a cabalidad para mejorarlo y construir sociedades más justas y de feliz convivencia.  

En todos ellos, hay una opinión, y una socialización del conocimiento formado a lo largo de siglos para la contribución del desarrollo científico y social. Pues el carácter utilitario de la ciencia es un factor que requiere reflexión por parte de los constructores de dicho conocimiento para contribuir al desarrollo social. Nuestro país, no es ajeno a este requerimiento y esa carencia que suele suceder sobre reflexión de nuestra labor como científicos, la señala Miramontes, como un recordatorio de nuestro papel como miembros de una sociedad con múltiples problemas y de los cuales podemos contribuir. 

Si tienen oportunidad, no dejen de leer ese libro es ampliamente recomendado y, en especial para quienes quieren adentrarse en la divulgación escrita, es un buen ejemplo de cómo realizarlo, para lo cual se requiere mucha preparación en el ámbito cultural.

Pedro Miramontes estudió física en la UNAM y se doctoró en la propia UNAM en Matemáticas, combina sus investigaciones en áreas interdisciplinares como computación, biología, física, matemáticas, genómica, entre otras. Es profesor titular del Departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias de la UNAM, ha participado desde hace años como profesor e investigador visitante en la Facultad de Ciencias de la UASLP. Su trabajo docente y de investigación lo combina con la divulgación del conocimiento científico, participa activamente como disertador en el ciclo de charlas La Ciencia en el Bar, actualmente dirige la revista de Divulgación Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM una de las más importantes revistas de alta divulgación científica en el país.

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