abril 29, 2026

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Las figuras públicas de SLP que han sido asesinadas

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A propósito del asesinato de Crispín Ordaz, hicimos un seguimiento a todos los hechos de violencia que han costado la vida de políticos, empresarios y líderes sociales 

Por: Ana G Silva

El pasado 26 de octubre Crispín Ordaz, ex alcalde panista del ayuntamiento de Ébano en San Luis Potosí, fue asesinado en el restaurante Olímpico, ubicado en el municipio huasteco. Este político destacó pues gobernó en cuatro ocasiones en aquel municipio. Es por eso que La Orquesta recopiló algunos de los asesinatos de figuras públicas asesinadas en San Luis Potosí:

LIDY VILLALBA (2022)

Lidia Villalba, ex funcionaria, ex candidata priista y golfista, fue asesinada y cuatro personas más fueron heridas víctimas de una persecución realizada por militares que inició en Ojuelos, Jalisco, y terminó en Zacatecas el 17 de marzo de este año.

Los integrantes del Ministerio Público Federal dijeron que la camioneta donde viajaba Villalba iba a exceso de velocidad y no quisieron detenerse hasta que lograron cerrarles el paso, al no descender los agentes abrieron fuego y uno de esos disparos por la parte trasera del vehículo alcanzó a impactar en la víctima. Por su parte, el conductor y escolta de la ex priista indicó que no se detuvo al creer que se trataba de un asalto, pues ni los vehículos ni los elementos tenían visibles logotipos o identificaciones.

JULIO GALINDO (2021)

El primero de marzo de 2021 se confirmó la muerte de Julio César Galindo Pérez, entonces presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), luego de que fuera baleado por un comando armado que iba a bordo de un vehículo sobre avenida Potosí, en la colonia Lomas de la capital potosina. Aunque la víctima fue trasladada por medios propios a un hospital para recibir atención médica, no lograron salvar su vida.

Tan solo en dos meses se logró detener a cinco personas implicadas en el delito: cuatro de ellas en Ciudad Valles, quienes iban a bordo de la camioneta con la que habrían cometido el delito y que también portaban las armas con las que dispararon a Galindo Pérez. El último lo arrestaron en Nuevo León y fue señalado como el autor intelectual, quien contrató a los otros sujetos para asesinar a quien fuera su socio de negocios.

GUILLERMO PÉREZ (2020)

Guillermo Alberto Pérez Moreno, encargado de la Unidad Administrativa que Integra la Organización Regional de la Policía Federal Ministerial en San Luis Potosí, falleció tras ser víctima de un ataque armado ocurrido sobre el Anillo Periférico, a la altura de la Feria Nacional Potosina.

El funcionario de 55 años de edad fue interceptado en la avenida Juárez por hombres armados quienes abrieron fuego en su contra, sufrió tres disparos en el tórax por lo que fue trasladado a recibir atención médica; sin embargo, falleció debido a las heridas.

Carlos Llamazares (2019)

Una madrugada de febrero de 2019, Carlos Emmanuel Llamazares Llamazares, ex alcalde de Xilitla, se encontraba al interior del bar del municipio “El Nogalito”, del que era dueño, en donde cuatro personas más ingerían bebidas embriagantes, cuando comenzaron a discutir con la víctima a quien hirieron con un arma de fuego en varias ocasiones para después salir huyendo.

Aunque el ex funcionario fue llevado a recibir atención médica, murió dos días después. En los meses posteriores a la agresión detuvieron a los cuatro implicados en el homicidio.

REPRESENTANTES PARTIDISTAS EN LA HUASTECA (2012)

Durante un fin de semana en el mes de diciembre asesinaron a tres representantes políticos de la Huasteca: la primera fue Amalia Terán, ex regidora y consejera estatal panista, fue herida con un arma blanca en la garganta al interior de su negocio en Huehuetlán; días antes la víctima informó que Julio Cesar Salinas Terán, entonces diputado local, la amenazó de muerte vía telefónica. El segundo fue Rafael Piña, candidato del PRD a la alcaldía del municipio ese año, ejecutado junto con una mujer en el interior de una camioneta en Ciudad Valles. El tercero fue Pablo Pintor Hernández, ex presidente municipal priista de Ciudad del Maíz,

que fue encontrado muerto en la colonia Infonavit Morales y que presentaba heridas de arma en el tórax y las piernas, además de que fue degollado.

LA FAMILIA TURRUBIARTES (2012)

La familia Turrubiartes había acumulado un gran poder dentro del Sistema Educativo Estatal Regular (SEER) y de la Sección 52 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). En 2012 Xicoténcatl Turrubiartes Flores, siendo director general del SEER, murió luego de recibir un disparo en la cabeza dentro de su vehículo en el municipio de Soledad. Las causas de su muerte nunca fueron debidamente aclaradas, pues se tiene la versión que fue un comando armado quien abrió fuego en su contra y también un intento de suicidio.

En 2015, Rafael Turrubiartes Macías, jefe político de la Sección 52 del SNTE y padre de Xicoténcatl, se quitó la vida al dispararse en su oficina. Se menciona que fue por depresión por la pérdida de su hijo.

EDGAR MORALES (2012)

Un comando armado a bordo de dos vehículos le quitaron la vida a Edgar Morales Pérez, alcalde electo de Matehuala, y a Juan Francisco Hernández, su jefe de campaña, cuando viajaban en su auto durante la madrugada del 12 de agosto de 2012 en una de las calles del municipio; otra persona que viajaba con ellos resultó ilesa.

Días posteriores detuvieron a cinco policías que vigilaban la fiesta a la que acudió Morales Pérez momentos antes de ser acribillado y quienes después pidieron regresar a la base, sin embargo, fueron liberados al demostrar su inocencia.

El 1 de octubre, el cabildo de Matehuala eligió a Héctor Fermín Ávila Lucero, primer regidor de mayoría, como presidente municipal interno.

GABRIEL CASTILLO (2011)

Gabriel Castillo, ex director operativo de la Policía Estatal de San Luis Potosí, fue encontrado sin vida en avenida Salk y boulevard Antonio Rocha Cordero, quien presentaba impactos de bala y signos de tortura, además vestía aún el uniforme de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado.
Castillo tenía más de 20 años dentro de la corporación.

ALEXANDER LÓPEZ (2010)

Durante la tarde del 9 de septiembre del 2010, integrantes de un grupo delictivo entraron hasta la oficina de la presidencia municipal de Alexander López García, entonces alcalde de El Naranjo, que estaba reunido con varios integrantes de su gabinete a quienes exigieron hacerse a un lado y al quedar solo el alcalde le dispararon.

Los sujetos huyeron del lugar a bordo de una camioneta, pues no tenían elementos de seguridad que los detuvieran, ya que los únicos cuatro que había renunciaron meses atrás por falta de equipo.

JUAN ANTONIO LEDEZMA (1982)

Juan Antonio Ledezma Zavala, ex alcalde de San Luis Potosí, murió en un accidente automovilístico provocado por al menos tres autores materiales, pero también María de la Luz Adrián Madrazo, su esposa fue copartícipe del delito. A pesar de que las autoridades lograron armar el caso en contra de los involucrados, uno de ellos logró huir y la esposa del político fue liberada, en gran parte debido a su relación con las familias más poderosas del estado.

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Ciudad

La radiografía moral de una ciudad a través de sus esquinas. Primera Parte

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Reportaje histórico, político y urbano de la nomenclatura potosina

«No nos une el amor sino el espanto;

será por eso que la quiero tanto.»

Jorge Luis Borges, «Buenos Aires», en El otro, el mismo (1964)

Por: Jorge Saldaña.

Caminar por San Luis Potosí es, sin que uno se dé mucha cuenta, un acto de paciencia historiográfica. Uno cree que va a comprar el pan, pero en realidad atraviesa cuatro siglos, tres regímenes, una revolución y una pulquería desaparecida. La esquina —esa institución tan mexicana— se vuelve aquí un libro abierto al que le faltan páginas, le sobran portadas y sostiene memorias cono nombres hechas de azulejo, metal o placa, que de no nombrarse ahí, nadie más las nombraría y menos las recordarían.

Lo cuento como periodista urbano, también como ciudadano y no como acusador. Esto no es una denuncia: es una caminata. Una caminata larga, tropezada y deliciosa por un casco antiguo donde una sola vía recta puede llamarse «Mariano Arista» en una placa, «ARISTA» en la siguiente y, dos cuadras más allá, «GRAL. M. ARISTA», todo en distintos materiales, todo igual de oficial, todo igual de imposible. Un solo general, tres nombres; un solo cabildo pero ningún acuerdo.

El estudio del licenciado Constantino Méndez sobre las inconsistencias actuales de la nomenclatura y el «Diccionario histórico de las calles de San Luis Potosí» de don Arcadio Castro Escalante —en su libro «Por las viejas calles de aquel San Luis»— dejaron consignado lo que aquí se cuenta con prosa de domingo: que la nomenclatura de esta ciudad es un palimpsesto -esos manuscritos en pergamino que conservan huellas de una escritura anterior-  al igual que nuestro centro, en cada placa hay un héroe encima de un pordiosero, un revolucionario encima de un cura, una avenida encima de una zanja. Y que la abuela, terca, sigue diciendo «La Corriente» cuando el plano oficial dice «Reforma» desde hace ya un siglo.

El verso de Borges con que se abre este reportaje no es decorativo. Es la llave. Porque si hay una manera de querer a las ciudades, esa manera es contradictoria: las queremos por lo que nos avergüenza de ellas. Las queremos por su desorden, por su terquedad, por su modo de no obedecer. San Luis Potosí entra en esa categoría con orgullo. Es una ciudad que se ama, en parte, por su incapacidad para ponerse de acuerdo consigo misma.

De los apodos a los apellidos

En 1828, recién consumada la Independencia, el Ayuntamiento potosino se topó con un problema simpático y propio de la época: necesitaba bautizar oficialmente sus calles, pero no tenía a quién honrar. A los españoles ya no se les quería —era demasiado pronto—, y los héroes nacionales todavía no alcanzaban para tantas esquinas. La solución fue salomónica y muy mexicana: dejar los apodos populares y ponerle apellido de vecino distinguido a lo que faltara.

Así se inauguró, sin saberlo, la primera ley no escrita de la nomenclatura potosina: la calle no se nombra, la calle se hereda. Hereda al insurgente cuando llega la Independencia, hereda al liberal cuando llega la Reforma, hereda al revolucionario cuando llega 1914 —el año bisagra, el del gran rebautizo— y hereda al fraccionador cuando llega el siglo XXI con sus colonias bautizadas con nombres de árboles que aquí no crecen.

Antes de 1828, sin embargo, las calles ya tenían nombre: solo que el nombre lo ponía el barrio, no el cabildo. La calle de la Cruz se llamaba así porque había una gran cruz divisoria entre la ciudad y la villa de San Miguelito. La de las Bóvedas porque allí se levantaron las primeras casas con techo abovedado. La del Arenal porque las lluvias de La Merced llenaban de arena la cuadra. La de los Burros porque los arrieros amarraban sus bestias antes de bajar a la Plaza de Armas. La de la Tamalera porque ahí vivía una mujer cuyos tamales eran de gran demanda.

Estos nombres, hoy reemplazados por placas con apellidos solemnes, eran en realidad un primer sistema completo y eficaz. Funcionaba etnográficamente: nombraba lo que estaba, no lo que se quería honrar. Era una nomenclatura sin proyecto político, asentada en la observación cotidiana. Por eso, cuando el cabildo intentó imponer apellidos en 1828, lo hizo sobre un sustrato vivo que ofreció resistencia silenciosa. La gente siguió diciendo «La Tamalera» mientras la placa decía «Julián de los Reyes».

La cuadra como unidad onomástica

Hasta bien entrado el siglo XIX, una vía recta no tenía un nombre: tenía tantos nombres como cuadras. La calle Iturbide, por ejemplo, en 1864 se desplegaba en ocho identidades distintas: «Ciprés», «Palaus», «Chino o Clima», «Filantropía», «Guayabo», «Mora», «Cocheros» y «Chica». La calle Vallejo se dividía en cinco: «Remedios», «Las Recogidas», «Plaza de Las Recogidas», «Lucero» y «San Miguelito». Manuel José Othón —el poeta— caminaba de niño por una vía que cambiaba cinco veces de nombre.

La avenida Carranza es el caso emblemático. En 1864 era cinco calles distintas en una sola línea: «La Cárcel» las dos primeras cuadras, «Maltos» las dos siguientes, «El Elefante» la quinta, y todo el resto «Real de Tequisquiapan». Cinco nombres, una traza. Hoy es una sola Carranza —liberal, rectísima, peatonal en su tramo histórico— pero quien camine por ahí está caminando, sin saberlo, sobre el rastro de un elefante, una cárcel y un señor de apellido Maltos del que no quedó memoria.

«Una descripción de Zaira como es hoy debería contener todo el pasado de Zaira. Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras […], surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos.»

Italo Calvino, Las ciudades invisibles (1972)

Calvino no escribió sobre San Luis Potosí, pero pudo haberlo hecho. Su descripción de Zaira describe con exactitud lo que cualquier potosino ve al levantar la cabeza en una esquina del primer cuadro: la ciudad no cuenta su pasado, lo contiene. Lo carga en cada placa que no se quitó, en cada rótulo que se dejó conviviendo con el nuevo, en cada rincón donde el catastro y la abuela difieren y nadie se atreve a darle la razón a uno solo de los dos.

Esta lógica de los muchos nombres por cuadra tenía sentido en una ciudad pequeña. Cada tramo coincidía con un edificio característico, una anécdota memorable, un vecino famoso. Cuando la población creció y la administración pública se profesionalizó, ese sistema se volvió insostenible. Una calle con siete nombres no se puede catastrar, no se puede cobrar predial, no se puede patrullar. La unificación llegaría —y llegaría con una ideología.

Las cuatro fechas bisagra

La nomenclatura de San Luis Potosí no cambió de una vez. Cambió en oleadas, y cada oleada lleva la firma del régimen que la promovió. Cuatro son las fechas que conviene memorizar:

  1. 1828: primera nomenclatura oficial. Es la ola del cabildo independiente. Domina la mezcla de apellidos distinguidos y nombres triviales, por escasez de héroes.
  2. 1860–1870: primera ola liberal. Tras las Leyes de Reforma, aparecen Galeana, Morelos, Hidalgo, Allende sustituyendo nombres conventuales y virreinales. Es el primer barrido ideológico.
  3. 1914: el gran rebautizo revolucionario. La nomenclatura moderna —Carranza, Obregón, Madero, Zapata, 5 de Mayo— se impone sobre los antiguos nombres por cuadra. Es el momento más drástico: lo que había tardado tres siglos en sedimentar se sobrescribió en pocos años.
  4. 1930: ola posrevolucionaria. Aparecen nombres de gobernadores y políticos locales (Julián Carrillo, Francisco Alcalde, Ildefonso Díaz de León). La memoria estatal entra a competir con la memoria nacional.

Si uno camina hoy el centro y lee placa por placa, está leyendo —en estricto rigor— la geología política de la ciudad. La capa más profunda es colonial: convento, virgen, cruz. La siguiente, decimonónica: apellido distinguido, anécdota local. Encima, la liberal: insurgente. Encima, la revolucionaria: jefe armado. Encima, la postrevolucionaria: gobernador. Y en los fraccionamientos nuevos, la capa contemporánea: árbol exótico, flores, montañas y cordilleras. Cinco capas, una ciudad.

La memoria popular como capa subterránea

Hay una capa más, sin embargo, que ningún régimen logró borrar: la oral. Las placas también hablan de lo que el poder quiso olvidar. La calle de Las Manitas —hoy un tramo de Abasolo— se llamó así porque ahí enterraron las manos de un homicida. La de Las Cruces —hoy un tramo de Universidad— porque dos hombres se mataron mutuamente y se les puso cruces en el sitio. Estos nombres no entraron a la oficialidad porque la oficialidad prefiere héroes; pero la oralidad los recuerda. La calle, otra vez, no se borra: se tapa.

Y hay nombres populares que sí lograron permanecer, contra todo pronóstico. La calle Juan del Jarro lleva el nombre de Juan de Azios Ramírez, un pordiosero potosino del siglo XIX, vestido de harapos y con un jarro al hombro para pedir agua y comida. Se le atribuían dotes adivinatorias; la gente lo consultaba sobre fechas de muerte y matrimonios futuros, y atinaba lo suficiente para volverse leyenda. Cuando murió, le pusieron calle. Es uno de los pocos sitios en México donde un mendigo tiene placa oficial. Cosa rara, cosa potosina, cosa hermosa.

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Ciudad

Galindo ve “mano negra” en conflicto por predio de Puerta de Piedra

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El Ayuntamiento propuso habilitar un terreno contiguo como parque urbano, con obras incluidas, pero no hubo respuesta del grupo inconforme

Por: Redacción

Enrique Galindo Ceballos, alcalde de San Luis Potosí, aseguró que existen “manos negras” detrás del conflicto por el predio municipal en el fraccionamiento Puerta de Piedra, luego de que un grupo de vecinos promoviera un amparo para frenar su subasta.

El edil sostuvo que la oposición al proyecto dejó de tener lógica tras haber ofrecido alternativas formales a los inconformes, incluyendo la habilitación de otro terreno contiguo como parque urbano.

“No sé de quién, pero hay dos manos negras. Yo no me la creo. Si te ofrecen otro terreno, con iluminación, cercado y árboles, y no hay respuesta, entonces esto ya salió de la razón lógica”, declaró.

Galindo afirmó que el Ayuntamiento mantuvo diálogo con el grupo y respondió por escrito a sus peticiones, pero acusó que, en lugar de continuar con las negociaciones, optaron por judicializar el caso.

Además, rechazó que el proceso de subasta haya sido suspendido en su totalida

d, como han señalado integrantes del colectivo, al insistir en que el tema se encuentra en litigio y que el Cabildo aprobó la desincorporación de los predios conforme a la ley.

“No se hubiera subastado si no tuviera las condiciones legales. Fue aprobado por unanimidad”, sostuvo.

En contraste, el Colectivo Bosque Urbano Puerta de Piedra ha defendido el amparo interpuesto el pasado 13 de marzo, el cual fue admitido el 10 de abril por un juez, quien ordenó la suspensión del proceso de subasta de al menos 18 predios mientras se analiza el caso.

La audiencia constitucional del caso está programada para el próximo 8 de mayo, fecha en la que se definirá si el proceso de subasta puede continuar o si se confirma la protección legal de los predios.

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Destacadas

Afirma SSPC que la violencia se incrementa con el calor

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El secretario Juan Antonio Villa reveló que con la temperatura la gente se vuelve más irritable, además de que aumenta el consumo de alcohol

Por: Redacción

Juan Antonio Villa Gutiérrez, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), señaló que han encontrado una correlación entre el incremento de actos de violencia y el aumento en las temperaturas.

Explicó que el calor genera que mucha gente se vuelva más irritable, por lo que en lugares muy cerrados o en casas pequeñas donde se exponencía la sensación térmica, crecen los incidentes de violencia, como puede ser la familiar.

Asimismo, en esta temporada se incrementa el consumo de bebidas alcohólicas, por lo que las personas tienden a embriagarse más, y “se ponen violentos” contra las personas a su alrededor.

Añadió que ante esta situación, han reforzado la seguridad para prevenir estos delitos, instruyendo al Agrupamiento Especial para Atención de Violencia de Género a tratar de manera inmediata los reportes.

Comentó que en la última semana atendieron 14 denuncias de este tema, de las cuales, cuatro resultaron procedentes, con los involucrados siendo puestos a disposición de la Fiscalía General del Estado. 

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