octubre 16, 2026

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#4 Tiempos

La primera expedición científica mexicana | Columna de Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

El dos de octubre de 1874, el periódico local La Sombra de Zaragoza en su edición número 793 anunciaba a los lectores potosinos “COMISIÓN CIENTÍFICA: En el vapor “Australiano” saldrán próximamente de la capital de la República el inteligente Señor Díaz Covarrubias y otras cuatro personas que por orden del gobierno marchan a Pekín a observar el paso de Venus por el disco del Sol. La subvención acordada para gastos de la comisión es de 30,000 pesos, según estamos informados.”

La nota representaba un acontecimiento de relevancia, se trataba de nada menos que el anuncio de la primera expedición científica mexicana que viajaba al extranjero, y su misión, estudiar y registrar un acontecimiento astronómico de importancia como lo era el paso de Venus por el disco solar. La citada expedición fue toda una odisea, realizada contra reloj, que colocó a la ciencia mexicana en un lugar relevante al ser publicados los resultados tan sólo un año después de la expedición, tomándole la delantera a los científicos europeos y estadounidenses. Gracias a esta misión, se demostró al mundo el valor de la ciencia que se hacía en el país, ya que el reporte elaborado por Díaz Covarrubias y sus compañeros tuvo una resonancia internacional, recogiendo múltiples reconocimientos.

El acontecimiento se revestía de cierta importancia para San Luis Potosí, además de la importancia científica, pues Francisco Díaz Covarrubias, vivió en la ciudad durante la década de los sesenta, decimonónicos, al salir de la ciudad de México ante la inminente llegada del ejército francés; Díaz Covarrubias era identificado con el régimen del presidente Juárez. Durante su estancia en San Luis Potosí continuó realizando trabajo científico haciendo el reconocimiento geográfico entre la capital potosina y el puerto de Tampico.

En el periodo de estancia en la capital de San Luis Potosí, el Instituto Científico y Literario permanecía cerrado al ser ocupado el edificio por el ejército conservador aliado a los imperialistas franceses. Sin embargo, logró relacionarse con científicos potosinos, que posteriormente formarían el cuerpo académico del Instituto Científico y Literario en su reapertura en 1867-68, al triunfo de la República; por su parte Díaz Covarrubias regresaba a la capital del país, siendo invitado por Juárez para ocupar el cargo de oficial mayor del Ministerio de Fomento. Incrustado en el servicio público, realizó diferentes propuestas para estudiar la geografía del país, aunque no prosperaron debido a la fragilidad de la hacienda pública. Díaz Covarrubias participó en la reforma de la educación pública y la nueva Ley del 2 de diciembre de 1867, que proponía una nueva organización y contenidos en todos los niveles. Publicó los nuevos libros de topografía y geodesia (1868-1869) y enseñó las materias en la Escuela de Ingenieros.

En el año de 1874 existía en la ciudad de México una sociedad científica llamada “Alejandro Humboldt” la cual era presidida por Díaz Covarrubias; en su sesión del 11 de abril, Díaz Covarrubias presentó una memoria relativa al tránsito de Venus por el disco del Sol, que estaba calculado para el 9 de diciembre del mismo año. A mediados del año de 1874 volvió a tratarse el mismo asunto en la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, pero se pensó que estando ya tan próxima la verificación del fenómeno no habría tiempo para hacer los preparativos necesarios al envío de una comisión mexicana hasta a algún punto de Oceanía o el Japón.

El día 8 de septiembre del mismo año se efectuó en el bosque de Chapultepec la acostumbrada, en aquel entonces, festividad con que el Gobierno y el pueblo mexicano conmemoraban la heroica defensa del Molino del Rey y del Castillo de Chapultepec contra el invasor norteamericano, y allí mismo el diputado Juan José Baz habló al entonces Presidente de la República Sebastián Lerdo de Tejada, acerca de la conveniencia de enviar una comisión de astrónomos mexicanos a Asia para observar el tránsito de Venus por el disco solar. El 11 de septiembre el presidente Lerdo de Tejada habló a Díaz Covarrubias preguntándole si sería posible reunir los instrumentos necesarios para las observaciones y si creía que los comisionados podrían llegar a tiempo para instalar los instrumentos y hacer las observaciones con buen éxito. En ese momento las comisiones científicas enviadas por otros países o estaban ya instaladas o iban en camino.

Díaz Covarrubias desplegó gran actividad, tanto en reunir los instrumentos necesarios como en adquirir los informes referentes a la duración del viaje. Su plan era ir de México a Veracruz, de este puerto a Nueva York, de aquí a San Francisco, California, embarcarse después para Yokohama y llegar por último a Pekín. La duración del viaje estaba estimada en 55 días. Díaz Covarrubias tuvo la aprobación de Lerdo de Tejada a pesar de la penuria del erario.

La Comisión quedó formada de la manera siguiente: presidente, Francisco Díaz Covarrubias, segundo astrónomo Francisco Jiménez, ingeniero topógrafo y calculador Manuel Fernández Leal, ingeniero calculador y fotógrafo Agustín Barroso y calculador y cronista Francisco Balnes. El Ministerio de Fomento proporcionó un telescopio zenital, un teodolito y un barómetro; la Escuela de Ingenieros prestó otro telescopio zenital y un cronómetro; el Colegio Militar facilitó un telescopio y un cronómetro, y a este arsenal se añadieron algunos instrumentos de propiedad de Díaz Covarrubias.

Finalmente, la comisión mexicana decidió establecerse en Bluff y en Yokohama, Japón donde construyeron los observatorios y el 27 de noviembre de 1874 quedó terminado el observatorio en Bluff y el 30 de noviembre el de Yokohama. Realizaron sus mediciones que fueron elogiadas por la comunidad científica mundial. La Comisión mexicana determinó además la posición geográfica de Yokohama y se levantó un monumento en el lugar que ocupó el observatorio de Díaz Covarrubias para que sirviera de punto de referencia en los futuros trabajos geográficos de Japón.

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Acento Ajeno

Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.

Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.

Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.

Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.

Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.

Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual

y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.

La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.

Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?

Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.

“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)

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El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

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Acento Ajeno

Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.

Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.

“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.

Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.

La pregunta para México

Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.

Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.

Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.

Lo que corresponde

A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.

Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.

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Opinión

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