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La ola de robo de autos regresó a SLP
Desde 2019, la ciudad vive por temporadas una serie de atracos a conductores y sustracción de vehículos, focalizado principalmente en estacionamientos públicos
Por: Ana G Silva
Una camioneta fue robada durante la madrugada del lunes 22 de mayo, esto en la calle Simón Díaz de la colonia Santuario (a unos pasos de la Unidad Administrativa Municipal (UAM)); ante esto, los vecinos reportaron que este tipo de atracos es una situación común en la zona. Con este hecho sería el tercer reporte de robo de vehículo en tan solo tres días, por lo que parece indicar que la ola de este tipo de delitos ha regresado en la capital potosina, sobre todo en estacionamientos de supermercados, un tema que causó gran preocupación durante algunos meses de 2020 y 2021
2019
Una de las primeras olas de robos a vehículos registrada en los últimos años fue la ocurrida durante el mes de septiembre del 2019 en las instalaciones del Instituto Potosino del Deporte, ubicadas en la avenida Himno Nacional, en la intersección con Coronel Romero de la capital del estado. La denuncia fue hecha por un equipo de jugadores de tocho, quienes acudieron al lugar a participar en un torneo; sin embargo, al salir se encontraron con que tres vehículos fueron abiertos y del interior se robó equipo deportivo con valor aproximado de diez mil pesos.
El hecho fue denunciado en redes sociales por el equipo denominado Hawkers Flag Football, y compartido por otros usuarios, quienes relataron a este medio tener conocimiento de otros hechos similares en los que el Inpode poco puede hacer, pues no se contaba, ni se cuenta con equipo de videovigilancia en el lugar y la vigilancia es poca.
2020
Ese año es, de la época reciente, el que tuvo más delitos relacionados con vehículos: El primer hecho delictivo se reportó el 12 de enero cuando un hombre fue asaltado en el estacionamiento de la tienda comercial Costco de avenida Salvador Nava, cuando salía de realizar sus compras. La víctima relató que fue interceptado por tres sujetos que lo despojaron de su reloj, lo golpearon y salieron huyendo.
En febrero, un hombre relató que fue víctima del robo de su vehículo en el estacionamiento del supermercado Walmart Muñoz; ingresó a la sucursal, tardó 20 minutos en regresar, sin embargo, ya no encontró su automóvil; agregó que cuando realizó el reporte con la seguridad de la tienda le informaron que con su auto ya sumaban cinco robos.
Uno de los casos que más causó indignación, fue un asalto con violencia el 22 de septiembre de 2020 en el estacionamiento techado de HEB sucursal Himno Nacional, la víctima reportó este hecho en redes sociales, junto con un video captado por las cámaras de vigilancia, en él se logra ver a un hombre que se acerca a ella y con un arma de fuego intentó someterla, logró llevarse sus pertenencias a pesar de que cerca había tres guardias de seguridad.
En el video de tres minutos con 44 segundos se puede ver el momento exacto cuando el sujeto se acerca a la mujer y comienzan a forcejear, luego de unos segundos el hombre escapa y la joven fue auxiliada por personas que pasaban por el lugar. Luego de este hecho, en redes sociales se reportó una supuesta ola de asaltos a las afueras de supermercados de la ciudad, en los que en su mayoría las víctimas eran mujeres.
2021
Durante la madrugada del 16 de septiembre de 2021, dos hombres a bordo de su automóvil en la colonia Graciano Sánchez, cerca del Cobach 28, fueron baleados por una banda de roba autos que viajaba en una motocicleta; el hecho fue registrado en el video de una cámara de seguridad.
Las víctimas contaron a este medio que los acontecimientos se suscitaron en una calle de la colonia antes mencionada cuando fueron interceptados por dos personas que viajaban en motocicleta, bajo el pretexto de preguntarles por una dirección. Mientras hablaban, el conductor sacó un arma para amenazarlos, por lo que arrancaron su vehículo, ante lo cual los agresores dispararon, la bala rompió el cristal lateral e impactó en el tablero sin lograr herir a nadie.
Esa no es la primera ocasión en la que se reportó un ataque con un modus operandi similar, pues al menos tres vehículos fueron robados en esa semana cercanas a Carranza y Lomas. Se trata de hombres armados, en ocasiones acompañados por una mujer, quienes encañonaron a sus víctimas y las sometieron para despojarlas de sus pertenencias y del automóvil en que viajaban.
El primero de estos ataques ocurrió el 12 de septiembre de 2021 cuando un automovilista, estacionado en las cercanías de Carranza y Tomasa Esteves, fue abordado por una mujer que, primero, le preguntó por una persona, en cuestión de segundos un hombre lo encañonó y ambos abordaron la unidad, un Suzuki Ignis 2018, insistiendo en que no hiciera nada. A punta de pistola lo llevaron hasta la colonia San Leonel donde, en una calle oscura, lo bajaron.
El segundo atraco se dio apenas unas horas después sobre la avenida Sierra Vista donde, cerca de la gasolinera Total, la víctima se detuvo para contestar su teléfono celular. De inmediato, tres hombres lo sacaron del vehículo, lo golpearon y lo dejaron con serias heridas, una de ellas en la cabeza como resultado del golpe que le dieron con la pistola. En esta ocasión, el vehículo robado fue un Camry Toyota color gris del año 2019.
Finalmente, el último de los robos que se han dado a conocer sucedió durante las primeras horas de este 15 de septiembre en las cercanías de Zona Universitaria. Dos hombres en una motocicleta dieron alcance a una pareja que viajaba a bordo de una camioneta. Les apuntaron con la pistola y ordenaron que salieran para apoderarse del vehículo.
2022
Vecinos de colonias cercanas a Himno Nacional denunciaron que fueron víctimas de robo de autos en las calles Xicoténcatl, Zamarripa, Independencia, Coronel Romero, Luis Dolando Colosio y Mariano Jiménez, también en la zona del Centro Histórico de San Luis Potosí.
En Himno Nacional fueron denunciados robos a vehículos, bicicletas y motos robadas; además de personas que intentan allanar propiedades o simplemente ingresar las casas que se encuentran con las puertas mal cerradas.
Otros casos fueron los del Centro Histórico, además del robo de autos, vecinas, vecinos, comerciantes y visitantes, reportaron robos a comercios y casas, cristalazos contra automóviles, hostigamiento y asaltos contra peatones. Las víctimas, cansadas de la situación pegaron carteles en postes y bardas, donde se ve a varios sujetos que son identificados como algunos de los responsables de esta situación, entre ellos uno conocido como El Freddy, símbolo del hartazgo social que busca válvulas de escape ante la impotencia.
“Vivo en la calle Independencia, a menos de 30 metros de la Plaza de Aranzazú y solo el fin de semana vi dos cristalazos, afortunadamente los vecinos detuvieron al ladrón y lo entregaron a la policía, pero tenía todas las herramientas para abrir puertas, creemos que ya ha entrado a varias casas. Además en lo que va del año ha habido dos robos de coches solo en este tramo de la calle, uno de ellos fue a nosotros: se llevaron una camioneta que estaba estacionada justo en la entrada. Yo no sé para qué sirven sus operativos, los policías municipales nada más se pasean en sus camionetas nuevas, pero no agarran a uno. Todos aquí sabemos que son un grupo como de tres o cuatro personas que roban en todo el centro y se esconden en las casas abandonadas de San Miguelito”, contó uno de los vecinos afectados, pero su testimonio se replica en decenas de habitantes, que saben cuáles son los refugios de los delincuentes, se lo han dicho una y otra vez a las autoridades sin que eso cause algún efecto.
2023
Usuarios en redes sociales denunciaron dos asaltos a mano armada ocurridos durante el sábado pasado, uno en Costco, ubicado en avenida Salvador Nava y en Walmart de avenida Muñoz.
Según los denunciantes, el primer asalto se presentó durante el mediodía de este sábado, cuando sujetos que rondaban el estacionamiento de Costco esperaron a un conductor para robarle su vehículo. Los presuntos lo habrían amenazado con una pistola.
El robo presentado, a un costado de un negocio de tacos, en las cercanías de Walmart de avenida Muñoz, ocurrió a las 9 de la noche del sábado, cuando el dueño de un vehículo Kia del Modelo Seltos, fue asaltado a punta de pistola para así quitarle su automóvil.
Para la madrugada del 22 de mayo, vecinos de la colonia Santuario reportaron el robo de una camioneta estacionada en la calle Simón Díaz, muy cerca de la Unidad Administrativa Municipal de San Luis Potosí. De acuerdo con las cámaras de videovigilancia, el sujeto que rondaba la zona, y en cuestión de tres minutos se llevó una camioneta color guinda estacionada.
La imagen del ladrón fue captada al entrar a la segunda privada de Simón Díaz, donde dura tres minutos para regresar y entonces se lleva el vehículo. En unos videos se ve cómo da vueltas por la camioneta, se va para la calle Revolución, regresa y es cuando se la lleva.
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El olor a descomposición llegaba a la calle; la indiferencia llegaba más lejos | Editorial de La Orquesta
Durante años, un hombre habría vivido de reproducir perros sin poder ofrecerles ni agua, ni comida, ni una muerte digna. No eran perros, eran mercancias hasta que dejaron de existir
Por: La Orquesta
La crueldad humana no puede justificarse en nuestra condición de seres humanos complejos e imperfectos, es un porqué pero no una justificación.
Lo ocurrido en Milpillas es difícil de procesar. No por falta de información, sino porque mientras más se sabe, más insoportable resulta imaginar el sufrimiento que soportaron esos animales.
Es constante el intentar entender a las personas crueles. Decimos que tuvieron una infancia complicada, que padecen enfermedades mentales, que son producto de la pobreza, de la ignorancia, del abandono institucional o de una sociedad enferma. Todo eso puede ayudarnos a entender de dónde viene la violencia. Es un porqué, pero jamás puede convertirse en una justificación.
Porque el hombre que operaba este criadero vivía de los perros. Su trabajo consistía, básicamente, en encerrar a un macho con una hembra dentro de una jaula para que se reprodujeran, vender las crías y repetir el proceso una y otra vez. Nada más. Explotaba animales para obtener un ingreso económico y aun así no pudo ofrecerles lo más elemental: agua accesible, alimento suficiente, atención veterinaria, un espacio limpio o una muerte digna.
La normalización de estos actos de personas así es profundamente preocupante. Vecinos cuentan que llevaba años funcionando de esta manera. Durante años, al parecer, para él fue insignificante que los perros sufrieran. Era irrelevante que estuvieran en los huesos. Era irrelevante que agonizaran. Era irrelevante que compartieran espacio con cadáveres de otros perros, que respiraran el olor de cuerpos en descomposición, que algunos nunca hubieran recibido una caricia, un paseo, una manta durante el frío o un tratamiento para enfermedades.
Y entonces aparece la pregunta más dolorosa: ¿cuántos perros murieron ahí? ¿Cuántos nacieron solo para ser vendidos? ¿Cuántos pasaron toda su vida dentro de una jaula? ¿Cuántos agonizaron durante días antes de morir? ¿Cuántos soportaron el hedor de otros muertos porque ni siquiera eran retirados de las instalaciones? ¿Cuántos más existen en otros patios, bodegas o periferias de este país y nunca los conoceremos porque nadie denuncia, porque las autoridades no van o porque aprendimos a convivir con el horror?
El causar dolor a un ser vivo indefenso habla mucho más de quien infringe ese dolor que de quien lo recibe. No hablamos únicamente de perros. Las personas hieren personas. Torturan personas. Matan personas. Las razones pueden ser políticas, económicas, sociales, familiares o personales, pero muchas veces tienen un hilo conductor: herir a otros desde las propias heridas no resueltas.
A quienes observamos desde fuera nos conmueve el sufrimiento, especialmente cuando se trata de seres incapaces de defenderse. Un perro no es una persona. Nunca lo será. Pero reconocer esa diferencia tampoco justifica minimizar el dolor que sentimos al imaginar la crueldad que soportaron estos animales. Deprimirnos ante ello no nos hace exagerados; probablemente nos hace una sociedad un poco menos enferma.
También debemos aceptar algo incómodo: la cárcel por si sola no cura a quien necesita infligir dolor. El castigo punitivo no repara la empatía rota de una persona. Sin embargo, sí debe existir un castigo ejemplar. Y en México, particularmente en San Luis Potosí, los castigos por maltrato animal suelen ser una burla. Hemos visto agresores salir prácticamente ilesos tras entregar costales de croquetas, cumplir medidas mínimas o evitar condenas efectivas, a pesar de que la legislación contempla penas de hasta cinco años de prisión en casos graves.
Quizá la prisión no transforme a un maltratador, pero las sanciones económicas severas sí pueden convertirse en un mecanismo disuasorio. A muchos les duele más perder dinero que saber que otro ser vivo sufrió bajo su responsabilidad.
La omisión institucional también es parte del problema. Resulta frustrante que cuando alguien roba un vehículo existan operativos, seguimiento y reacción inmediata, pero que cuando un policía observa a un animal siendo golpeado, encadenado, abandonado o muriendo lentamente, pocas veces intervenga. El maltrato animal debería asumirse con mayor seriedad y atenderse como un indicador de violencia social, no como una falta menor.
Hay otro componente incómodo: la periferia. En muchas comunidades alejadas de los centros de poder parece existir un mensaje tácito de impunidad. Ahí la gente construye sin permisos, quema basura, tira escombros, abandona animales y, a veces, opera criaderos clandestinos durante años sin consecuencias. Es un abandono institucional que termina normalizando cualquier cosa.
Finalmente, hay una responsabilidad colectiva que rara vez queremos asumir. Mientras siga existiendo un mercado dispuesto a pagar miles de pesos por un cachorro de determinada raza, seguirá habiendo personas dispuestas a reproducirlos en serie. Tal vez deberíamos dejar de decir “me encantan los perros, pero solo de tal raza”, porque ese supuesto amor muchas veces alimenta la industria que los convierte en mercancía.
El caso de Milpillas es indignante. Pero sería aún más indignante descubrir que dentro de unos meses volvemos a compartir fotografías de otro criadero, de otro perro en los huesos, de otro cadáver cubierto con cal, y reaccionamos con sorpresa, como si no supiéramos que el problema nunca fueron solamente los animales abandonados.
El problema es la facilidad con la que aprendimos a convivir con la crueldad.
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Ciudad
Era peor de lo que se imaginaba: Animalistas rescatan a perros de criadero clandestino de Milpillas
Perros husky y pastor alemán en los huesos, animales agonizando dentro de jaulas, cadáveres cubiertos con cal, restos reducidos a mechones de pelo, un olor nauseabundo que llegaba hasta la calle y hasta lechones muertos dentro del predio
Por: Ana G Silva
Lo que vecinos y rescatistas encontraron al ingresar a un presunto criadero clandestino de perros en la fracción Milpillas fue descrito por ellos mismos como una escena “horrible, difícil de ver, de oler y profundamente triste”.
La tarde del miércoles, colectivos animalistas potosinos acudieron al domicilio señalado desde hace semanas por habitantes de la zona como un sitio donde se criaban y comercializaban perros husky y pastor alemán en condiciones inadecuadas. La intervención ocurrió luego de que el caso se viralizara en redes sociales, ante la falta de respuesta de autoridades municipales y estatales, pese a denuncias previas realizadas por vecinos.
Al llegar al inmueble, las rescatistas no localizaron a los cachorros que anteriormente habían sido observados en el lugar y que presuntamente eran comercializados incluso a la orilla de la carretera. De acuerdo con testimonios de quienes participaron en el rescate, aparentemente algunos animales fueron retirados antes de su llegada y hubo intentos por limpiar parcialmente las instalaciones.
Entre las acciones que detectaron se encontraba la colocación de recipientes con agua; sin embargo, ésta permanecía fuera de las jaulas, imposibilitando que los perros encerrados pudieran acceder a ella.
A pesar de ello, numerosos ejemplares permanecían confinados en jaulas pequeñas, sin alimento y en condiciones de extrema desnutrición. Algunos perros se encontraban prácticamente reducidos a piel y huesos, mientras que otros presentaban un estado de salud tan delicado que las voluntarias consideraron que estaban al borde de la muerte.
Las activistas denunciaron además la presencia de grandes cantidades de cal esparcidas en distintas áreas del predio, particularmente en zonas donde localizaron perros muertos en avanzado estado de descomposición. El olor, señalaron, era nauseabundo y podía percibirse desde la calle, situación que vecinos consideraron incluso un riesgo sanitario para quienes habitan en las inmediaciones.
Durante la inspección también fueron encontrados restos de animales que consistían únicam ente en mechones de pelo y vestigios óseos.
Asimismo, localizaron varios lechones recién nacidos muertos, que, según sospechan algunas personas involucradas en el rescate, podrían haber sido utilizados ocasionalmente como alimento para los perros.
Los rescatistas sostuvieron que las condiciones encontradas permiten presumir que los animales sobrevivientes permanecían cotidianamente en ese entorno insalubre, rodeados de cadáveres, desechos y fuertes olores derivados de la descomposición.
Ante la gravedad de la situación, vecinos y colectivos decidieron sacar del inmueble a todos los perros que aún permanecían con vida. Algunos fueron adoptados de manera inmediata por ciudadanos que acudieron al sitio, mientras que el resto fue trasladado a un refugio para recibir atención, aunque hasta el momento se desconoce con precisión el estado de salud de cada uno de los ejemplares rescatados.
Habitantes de Milpillas recordaron que el funcionamiento del presunto criadero clandestino había sido denunciado con anterioridad ante diversas autoridades, pero aseguran que no obtuvieron respuesta ni inspecciones formales, situación que derivó en que las agrupaciones animalistas actuaran por cuenta propia una vez que el caso alcanzó notoriedad en redes sociales.
Respecto al propietario del inmueble, vecinos señalaron que presuntamente se encontraba hospitalizado y que recientemente habría sido dado de alta; sin embargo, hasta ahora no se ha presentado en la vivienda ni ha establecido contacto con quienes participaron en el rescate.
Las organizaciones animalistas anunciaron que este jueves acudirán a presentar una denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado por posibles actos de maltrato animal, abandono y operación irregular de un criadero, además de aportar evidencia sobre la presunta venta de perros en las inmediaciones de la carretera y las condiciones deplorables en que eran mantenidos.
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“Dependerá del gobierno entrante”: Sedesore sobre sus programas sociales
La titular de Sedesore reconoce que los apoyos —tortilla subsidiada, becas, madres solteras, adultos mayores— podrían no sobrevivir al cambio de administración en 2027
Por: Redacción
María del Rosario Martínez Galarza, titular de la Secretaría de Desarrollo Social y Regional (Sedesore), reconoció este miércoles que la continuidad de los programas sociales del gobierno de Ricardo Gallardo Cardona dependerá de quien encabece la siguiente administración, al margen de los compromisos adquiridos.
La declaración ocurrió durante el anuncio de una nueva tortillería subsidiada en Residencial del Bosque, cuando se le preguntó si existe garantía de que los apoyos no se eliminen con el cambio de gobierno. “Cada administración tiene un tema muy diferente de trabajar”, respondió.
Martínez Galarza recordó que cuando Sedesore inició la gestión de Gallardo, la dependencia contaba con un solo programa activo: las despensas de emergencia de la pandemia de COVID-19. Desde entonces, la Secretaría construyó una red que hoy incluye tortilla subsidiada , apoyos a madres solteras, adultos mayores y becas escolares.
La titular planteó que estos apoyos deberían convertirse en políticas permanentes, sin embargo, sostuvo que “va a depender muchísimo de las personas que estén a cargo de la dependencia, pero sobre todo de las indicaciones del gobierno”.
La dependencia opera actualmente ocho tortillerías en el estado con una inversión de más de 3 millones de pesos y una distribución de más de 500 kilos diarios a 14 pesos el kilo, poco menos de la mitad del precio comercial.
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