#4 Tiempos
La cama que nos sostiene | Columna de Óscar Esquivel
Desafinando
Nos preguntamos, imaginamos o simplemente no le damos importancia a los objetos de un hogar, pasamos la vida viéndolos, observándolos, nuevos o deteriorados: el preferido de la tatarabuela normalmente para el compositor, el ropero, que guarda los secretos más íntimos de los antepasados; la cocina donde se conocen las noticias diarias de la familia, conversaciones interminables, discusiones, donde por su cálido ambiente, relaja los exabruptos, o aparece el llanto, también se convierte en el lugar de reunión de los amigos, la comadre, el compadre, hasta los negocios de venta por catálogo. La cocina es la sala de la colectividad es el confesionario más democrático.
La sala, aquel lugar abullonado, sillones escogidos a la medida, largos, anchos, acojinados, lugar de importancia fundamental para la reflexión, sitio para el acompañamiento de los enamorados, novios adolescentes juguetones, los jóvenes adultos, explicándose la vida. Lugar tan adecuado para la siesta de mediodía, acompañados de la mascota favorita, perro o gato, da igual, lo importante es la tranquilidad, adornada con suvenires traídos del viaje, el cenicero antiguo, la escultura, la lámpara de techo, todos ellos escogidos con el mayor cuidado, eso sí, el lugar de relajamiento y el rincón de los sentimientos.
Podríamos realizar un recorrido por las casas, algunas mansiones, otras pequeñas, pero siempre habrá un lugar preferido, y no solo eso, un objeto que se vuelve el más preciado, el querido por todos. Pero existe uno en particular, el privado, el íntimo, el que resguarda nuestra existencia particular, nuestra cama. ¡Ah! Nuestra bien amada cama. A quienes la fortuna nos sonríe, la mejor de todas; a quienes no, la cama de piedra, de arcilla en la tierra como colchón, cartones de algún aparato electrónico adquirido en alguna tienda departamental. Sus sábanas son las cobija entregadas en alguna campaña política, o de algún politiquillo que ve en ello una oportunidad de hacerse llegar adeptos para su próxima contienda y eso si le tocó cobija, sino con una pijama, la playera raída de algún excandidato, convertido ahora en funcionario que no cumplió sus promesas de un mundo mejor.
La cama, una estructura con base casi siempre de madera, grandes tablones, cubiertos con rodapiés, un colchón suave, duro, viejo, de resortes, antialergénico. Todos con sábanas que cubren toda la cama como si esta tuviera frío. Una cobija y una colcha que adorna lo “inadornable”, como un rebozo de Santa María, utilizado por igual por la madre cargando a su crío, como la bella mujer que lo porta para cubrir su rostro y cuidarse del frío. Así la cama es el objeto que nos sostiene cuando dormimos, la que nos verá partir al Mictlán, también, donde los amantes invaden sus cuerpos en fusión, donde las parejas resumen su día, lugar de decisiones trascendentales, mueble para dormir placentero después de un largo día, testigo que observa los ojos abiertos por el insomnio, culpa de los problemas reales, incluso de los inventados que tienen solución. Reconocimiento a nuestra cama, por ser el objeto con “más vida”, se limita a escuchar, callar, cargarnos y aun con todo esto, pilar de los pesados y abultados cuerpos durante por lo menos ocho horas al día.
¿Acaso será México nuestra cama imaginaria? Un país que sostiene todo tipo de rudezas, como una cama firme de madera de encino, sólido cual ninguno, tierra bendecida. 120 millones de habitantes, todos con necesidades, deseos, buscando la felicidad, cada uno aporta, pero también roba, saquea, mata.
En ocasiones tenemos la idea que el país aguanta todo: la desigualdad, la pobreza, el hambre, paralelamente, línea que no se junta: la riqueza para unos cuantos a quienes la oportunidad de “ser” se les brindó a manos llenas. Es aquí lo diferencial entre al buen sistema de gobierno y lo indiscriminado de la intolerable burocracia de las malas decisiones.
Un sistema de salud que por falta de cálculo dejar de surtir vacunas a miles de niños, hasta septiembre de 2020, un sistema nacional de vacunación orgullo de los mexicanos, colapsado por el desdén, falta de conocimiento administrativo de adquisiciones internacionales.
Una sistema impositivo de ideas arcaicas, si no se escucha no se avanza.
El caso de Culiacán, en una decisión acertada pero llena de asegunes. No solo el gobierno, si no la sociedad toda, sufrimos una derrota moral, las chicanadas convenencieras de los responsables de la actual violencia, atacando con todo al presidente de la República, reprochando la orden de liberar al delincuente Ovidio. La moral por los suelos del bien nacido en México no permite ver la realidad, ayer gobernaron saqueadores, corruptos ladrones, durante años cómplices de la delincuencia, muchos callaron, infames de poca monta, y hoy gobierna una izquierda desquiciada, sin orden, sin estrategia.
Lo más penoso: las redes sociales, donde permeaba una disputa pareja, apoyar la determinación de dejar ir al narcotraficante o haberle retenido pese a la sangre que fuera a derramarse en tan lamentable evento. Los habitantes de la ciudad de Culiacán aportarían los muertos, por eso el 93% apoyaron al presidente, en cambio a nivel nacional un polarización empatada, sin embargo, la popularidad del mandatario continúa a la alza. ¿Por qué será? Simple, el pasado no se olvida fácilmente, aún cuando el presente esté en un estado de indefinición. ¿Estaremos huérfanos?, ¿será nuestro destino tener gobiernos con vaguedades?: las víctimas, los ciudadanos.
Pareciendo caer en contradicción, el Gobierno de la República sin lugar a dudas, tomó la decisión correcta para proteger a la población, la liberación al delincuente fue incorrecta. Aún cuando las patas de la cama sucumbieran ante tales circunstancias.
Todo hombre y mujer de esta tierra espera un sistema justo, digno, del que nos sintamos orgullosos, para ello el gobierno tiene la respuesta, cohesionarse nuevamente con la sociedad, encontrar soluciones conjuntas, no imposiciones, ni agravios. El criminal a la cárcel, los ciudadanos a la felicidad, si se perdona al delincuente se sembrará yerba mala, se secará la tierra, por más fértil que esta sea, la estrategia en todos los campos de gobierno es fundamental.
LOS PRESIDENTES MUNICIPALES
Si bien tienen derecho a manifestarse como lo hicieron frente a Palacio Nacional, para solicitar audiencia, también hay que recordarles a los alcaldes, que existen cauces diferentes a la manifestación, ¿ya fueron con sus diputados federales? ¿Llevaban propuestas concretas? ¿Qué hacen por sus municipios? En el caso de Xavier Nava, en primera fila protestaba para adquirir mayores recursos económicos para el municipio, pero primero tiene que poner orden, disciplina. Un botón como muestra: su directora de Catastro municipal, Patricia Rodríguez, es un obstáculo para el buen desarrollo de la construcción de vivienda en fraccionamientos, no autoriza ni locales comerciales, con el pretexto que va actualizar el Plan de desarrollo urbano. Mientras tanto, existe un déficit de vivienda de interés social, por cierto el presidente López Obrador se lo hizo saber, Nava lo sabe y lo consciente, se han perdido 10 mil empleos del sector de la construcción y van sumando.
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El Cronopio
La cultura es la infraestructura viva de un país: Ángel Blanco | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Ángel Blanco, el músico méxico-canadiense de quien hemos tratado en varias ocasiones en esta columna; que se distingue por ser de los principales difusores de la música de Julián Carrillo, con énfasis en la de Sonido 13, intervino en la Casa de los Comunes del Parlamento Canadiense ante el Comité Permanente de Patrimonio Canadiense, bajo una invitación del mismo para disertar y proponer ideas para el desarrollo cultural de la región, enfatizando en su presentación que la cultura no es un elemento decorativo, sino la infraestructura viva de un país.
Blanco habló en el Parlamento desde la visión de los artistas que trabajan fuera de los grandes centros urbanos, donde existe talento, pero las oportunidades siguen siendo desiguales, en su calidad de artista independiente y en representación de la École de musique Alain-Caron, situada en Rivière-du-Loup, donde labora profesionalmente enseñando música; habló también desde la visión de un artista internacional que llva el nombre de Canadá al extranjero y de quien mantiene vivo el vínculo con sus raíces y herencias mexicana y estadounidense.
Sus planteamientos, dados en la Casa de los Comunes y dirigidos al contexto canadiense, son de aplicación general a nuestros pueblos latinoamericanos y en particular al mexicano, dado que subraya la infrarrepresentación de las tradiciones musicales indígenas en las instituciones educativas formales, la necesidad de integrar la innovación tecnológica en la educación musical, recordando que la tecnología no sustituye al arte; lo amplifica.
Su intervención nos hace reflexionar sobre el estado en México de la difusión y enseñanza de las tradiciones musicales autóctonas, mismas que no están integradas en la educación formal y que son también sistemas vivos de conocimiento que siguen evolucionando e influyendo en el presente. La música de los pueblos mesoamericanos estuvo muy desarrollada y se cultivaban formalmente y esas tradiciones no son solo el legado de esas grandes civilizaciones americanas. También nos hace reflexionar sobre las trascendentes contribuciones de músicos mexicanos y potosinos que suelen estar alejadas en los planes educativos nacionales.
La innovación a la que se refiere Ángel Blanco en su intervención, no sólo es tecnológica sino también conceptual, lo ejemplifica con modelos de integración entre tradición e innovación que ya se usan en algunos países han desarrollado políticas culturales que integran activamente las tradiciones locales en la educación, la creación contemporánea y la identidad nacional, demostrando que la tradición y la modernidad no son opuestas, sino profundamente interdependientes, como el caso de Burkina Faso.
En su intervención subraya que la música puede ser accesible, inclusiva y un motor de creatividad desde una edad temprana, incluso para las personas con discapacidad . Ejemplifica con herramientas tecnológicas usadas en el Reino Unido que tienen su fuerte relación con la aportación del músico mexicano Raúl Pavón Sarrelangue que creara en 1960 el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.
Resaltó la importancia de la música microtonal para ampliar los planes de estudios, diversificar las herramientas pedagógicas y profundizar en la comprensión del sonido, para lo cual puso en la palestra las contribuciones de los músicos mexicanos Augusto Novaro con su Sistema Natural de Música, y de quien tratamos en su oportunidad en esta columna, así como del potosino Julián Carrillo y su Teoría del Sonido 13 como campo coherente de experimentación sonora de donde surge una corriente que va más allá de la experimentación para convertirse en una auténtica línea de pensamiento musical.
“Esta obra no debe considerarse una simple curiosidad aislada, sino una contribución significativa al lenguaje musical contemporáneo, con claras implicaciones para la educación, la investigación y la creación artística”.
Su intervención la remata recordando que el que el progreso colectivo no se mide únicamente bajo variables económicas. “Una sociedad fuerte no se sustenta únicamente en la economía sino también en la ciencia, el arte, el deporte y la filosofía: pilares esenciales de la formación humana. La próxima generación de artistas no solo necesita espacios; necesita un sistema conectado”
Felicitamos a Ángel Blanco por tan distinguida invitación en el Parlamento Canadiense y en la oportunidad para resaltar uno de los puntos esenciales para el desarrollo cultural y su integración en la educación, en particular lo relacionado con el caso mexicano.
También lee: El incansable escrutador del cielo, Enrique Chavira Navarrete | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
#4 Tiempos
Hagamos Fan Fest, eso lo paga el pueblo | Columna de Haniel Valdés
Acento Ajeno
La clase política potosina parece estar de acuerdo en una sola cosa: es hora de pelearse. Sin embargo para coordinarse y ahorrar dinero público, para cumplir promesas de campaña o terminar las obras conjuntas, para dialogar como adultos o políticos maduros, serios, profesionales, en lugar de andar tirando piedras con cuanta pregunta lanzan mis colegas del gremio, para eso: “no señor, no tenemos tiempo”.
El Mundial de 2026 está dejando una imagen que resume buena parte de la relación entre el gobernador Ricardo Gallardo y el alcalde Enrique Galindo: dos Fan Fest en la misma ciudad, financiados con recursos públicos distintos, promovidos por gobiernos distintos y dirigidos exactamente al mismo público, los potosinos.
Por un lado, el Gobierno del Estado adquirió un paquete de derechos de transmisión para llevar los partidos a San Luis Potosí, Soledad, Ciudad Valles y Rioverde. Por otro, el Ayuntamiento capitalino firmó sus propios acuerdos para organizar transmisiones en Plaza del Carmen.
La pregunta es inevitable: ¿era realmente necesario dos fan fest en la capital del estado?
Porque más allá de los argumentos políticos o administrativos que cada autoridad pueda presentar, el resultado práctico fue que dos gobiernos sostenidos por los mismos contribuyentes terminaron desarrollando estructuras paralelas para ofrecer exactamente el mismo servicio: que los ciudadanos vieran partidos del Mundial en espacios públicos.
Pantallas, logística, promoción, personal operativo, actividades complementarias y derechos de transmisión. Todo por duplicado.
Hasta ahora, ninguna autoridad ha transparentado completamente cuánto costaron los derechos de transmisión en cada caso. Se especula que mientras el Ayuntamiento capitalino gastó unos 11 millones, el “tetrapack” estatal superó los 60 millones.
Estas cifras pueden o no ser ciertas, pero lo que sí se conoce es que tanto el Ayuntamiento como el Gobierno del Estado comprometieron millones de pesos en contratos relacionados con sus Fan Fest destinando recursos para un mismo esquema de transmisiones mundialistas, solo que en dos plazas distintas.
El problema no es que existan eventos para acercar el Mundial a la gente. Eso puede justificarse perfectamente. El problema es la ausencia de coordinación institucional.
¿Alguien analizó cuánto habría costado un solo gran Fan Fest respaldado por ambas administraciones?
¿Alguien calculó cuánto dinero público se habría ahorrado compartiendo infraestructura, producción y permisos?
¿Alguien explicó por qué era mejor tener dos proyectos compitiendo entre sí en lugar de uno complementario?
La impresión que queda es incómoda: la rivalidad política terminó pesando más que la eficiencia administrativa.
Mientras los discursos oficiales hablan de unidad, promoción turística y convivencia familiar, las decisiones muestran otra cosa. Muestran dos gobiernos empeñados en demostrar quién podía organizar el mejor evento, aunque eso implique gastar más recursos públicos de los necesarios.
Yo veo dos niños pequeños, organizando su cumpleaños y peleados por ver quien hace la fiesta más linda. ¿El problema? Como los niños son de la misma familia, el dinero sale de la misma bolsa y los invitados son exactamente los mismos “amiguitos”.
El Mundial dura unas semanas. Las consecuencias de gastar sin coordinación permanecen mucho más tiempo.
Porque el dinero utilizado para financiar proyectos paralelos no pertenece ni al gobernador ni al alcalde. Pertenece a los ciudadanos.
Y los ciudadanos tienen derecho a preguntarse si realmente era indispensable pagar dos veces por lo mismo.
También lee: Educar en el siglo veintiuno es un acto de fe, no solo de vocación | Columna de Haniel Valdés Velázquez
El Cronopio
El incansable escrutador del cielo, Enrique Chavira Navarrete | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
El 5 de junio de 1925 nace en la Ciudad de México Enrique Chavira Navarrete, el incasable escrutador del cielo; personaje que representa el renacer de la astronomía mexicana moderna. Heredero de los pioneros mexicanos de la astronomía que formaron los establecimientos para el estudio de la disciplina, entre ellos los potosinos Valentín Gama y Rodolfo Jurado y, muy especialmente de Joaquín Gallo quien le enseñó a observar y dar seguimiento a cuerpos celestes en el Observatorio de Tacubaya donde ingresó Chavira a trabajar, para luego pasar, al entonces naciente, Observatorio Nacional de Tonantzintla en Puebla, siendo de los astrónomos que iniciaron actividades en aquel lugar en 1943.
Su labor sería pionera al llevar a la astronomía observacional y a explicar que sucede en los fenómenos celestes que fue un paso significativo de la astronomía para usos prácticos que se realizaba en México a la astronomía moderna en el país, con el uso de nuevos instrumentos con los que contaría el Observatorio de Tonantzintla, como la cámara Schmidt, convirtiéndose en uno de los grandes observadores del cielo. El Observatorio de Tonantzintla se convertiría en uno d ellos principales centros de astronomía a nivel mundial, donde se descubrieron una buena cantidad de objetos celestes, participando en ello Enrique Chavira.
En los setenta, cuando yo estudiaba física en San Luis, visitamos el INAOE que había asumido ese nombre a principios de los setenta al extenderse el observatorio de Tonantzintla a las áreas de electrónica y óptica que se agregaban a la de astrofísica, el Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Electrónica, conocimos a Enrique Chavira quien nos mostraba parte de la instrumentación telescópica que contaba esa institución, posteriormente al ir a continuar mis estudios a Puebla, fui compañero de la maestría en física de su hija Elsa Chavira, de quien ya hemos comentado en esta sección, y visité varias veces su casa además de encontrarlo seguido en el INAOE; entre las visitas a su casa, una de ellas de varios días pues estaba convaleciente y la familia de Elsa me albergó, descubrí que Enrique Chavira era un estudioso de las arqueología, y que había recopilado una buena colección de objetos prehispánicos propios de la región cholulteca donde estaba alojado el INAOE , mismos que estudiaba con ahínco.
Enrique Chavira es uno de los pilares de la astronomía observacional en México, que lo llevo a ser integrado como investigador en 1952 del Observatorio Astrofísico Nacional de Tonantzintla (OANTon), destacando en la identificación y clasificación de galaxias y estrellas azules gracias a su preparación en análisis espectral.
Entre sus descubrimientos observacionales se encuentran, el de una supernova en la región de Sagitario, el registro del quasar Ton256, que en el nombre lleva las siglas del observatorio de Tonantzintla, el objeto extragaláctico más lejano observado por la Cámara Schmidt de Tonantzintla y del Cometa Haro-Chavira en 1954 en la región del Toro. No es de extrañar que aparezca en el par de novelas de Elena Poniatowska que le dedicó la escritora al Observatorio de Tonantzintla donde trabajaba su esposo Guillermo Haro, compañero de Enrique Chavira.
A lo largo de más de cincuenta años contribuyó a la colección de más de 15 mil placas astrofotográficas del INAOE, sucesor del OANTON. La colección de placas astrofotográficas de la Cámara Schmidt de Tonantzintla que fue reconocida oficialmente en 2015 en el programa Memoria del Mundo de la UNESCO, cuestión que ya no pudo ser testigo Enrique Chavira Navarrete, pues su muerte ocurrió el 23 de noviembre del año 2000 en la Ciudad de Puebla donde radicó en todo ese tiempo.
Sus grandes descubrimientos y la intensa labor en pro de la astronomía mexicana le valieron diversas distinciones, diplomas, cédulas reales, medallas al mérito académico y el nombramiento de Investigador Emérito en el INAOE.
Enrique Chavira, el gran astrónomo observacional, pasa a la historia como uno de los pilares de la astronomía mexicana moderna.
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