abril 21, 2026

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La brecha digital: reflejo de la desigualdad de género, social y laboral

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En México solo 3 de cada 10 personas económicamente activas y que utilizan tecnología son mujeres

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo(ENOE), México cuenta con casi 976 mil personas formadas en las ciencias de la computación y las tecnologías de la información y la comunicación, de las cuales 68% son hombres y 32% son mujeres, reveló el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Del total de personas formadas en las TIC, pertenecen a la población económicamente activa (PEA) poco más de 760 mil personas (78%). De cada 100 de estas personas que desarrollan una actividad económica, 72 son hombres y 28 mujeres. Sin duda alguna, estas cifras revelan la brecha digital de género que persiste en el país.

El INEGI, dio a conocer las “Estadísticas a propósito de las personas formadas en las ciencias de la computación y las tecnologías de la información y la comunicación en México”, en esta información, destaca que estas personas ocupadas perciben en promedio $69 pesos por hora y laboran en promedio 42 horas a la semana. De cada 100 trabajadores, 81 laboran 35 y más horas, 16 ejercen de 15 a 34 horas y tres lo hacen menos de 15 horas en el mismo lapso. De las personas que trabajan 35 y más horas, 27 por ciento son mujeres y 73 por ciento son hombres.

Desde finales del siglo XX, miles de mujeres se han insertado en la industria de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), sin embargo, y a pesar de que algunas han llegado a ocupar cargos directivos, más de 20 años no han sido suficientes para que exista equidad de género en este sector.

Una de las causas que explican la poca presencia de mujeres en el ámbito de las TIC en el terreno profesional, obedece a que la participación de las mujeres en carreras relacionadas con la tecnología, es muy baja.

La brecha digital de género no es solo un problema de México. Tan es así que en 2010, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), organismo de las Naciones Unidas especializado en telecomunicaciones instauró el Día Internacional de las Niñas en las Tecnologías de la Información y la Comunicación  (TIC), con el objetivo de alentar las vocaciones tecnológicas en niñas y jóvenes. Esta fecha se celebra el cuarto jueves de abril, y la primera vez que se conmemoró fue el 21 de abril de 2011.

Cinco años más tarde, en 2016, se dieron a conocer cifras que revelaban que en 2014, el 80 por ciento de los puestos en las profesiones tecnológicas en la Unión Europea, eran desempeñados por hombres.

Volviendo a México, de acuerdo con la Encuesta sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información y Comunicación en los Hogares (ENDUTIH) se calcula que en la actualidad el 51.5 por ciento de los usuarios de Internet son mujeres. Este porcentaje es ligeramente mayor que el de los hombres, que representan solo el 48.5 por ciento de los usuarios de Internet.

Sin embargo, en el terreno laboral, las mujeres tienen menos oportunidades de desarrollarse profesionalmente en este ámbito.

Lo anteriormente dicho, nos revela que en México, las mujeres tienen acceso a las TICs, sin embargo, problemas estructurales como el machismo, la misoginia, la desigualdad laboral, las alejan de la posibilidad de prepararse profesionalmente en este rubro y luego acceder al campo de trabajo.

Es una realidad que las TICs, en el ámbito profesional siguen siendo terreno de hombres, y aunque hay mujeres que han logrado abrirse paso, e incluso han llegado a ocupar puestos directivos en empresas de tecnología, su poca visibilidad es un freno que les impide inspirar  a otras mujeres, niñas y jóvenes principalmente a seguir este camino.

Ahora bien, quizás se podría decir que el panorama no es tan desesperanzador: En 2017, las mujeres representaban apenas 22.8% del total de personas empleadas en el sector de las telecomunicaciones. Es decir, unas 207 mil 652 mujeres se desempeñaban en este rubro de la actividad económica, según un informe elaborado por The Social Intelligence Unit (The SIU) en base a datos propios y del INEGI.

Si se compara con las cifras que presenta el INEGI actualmente, esto revela que en tres años, la participación de las mujeres en este sector ha crecido en un 10 por ciento, una proporción nada despreciable, si se considera el reto que representa para las mujeres abrirse camino en el terreno laboral, y más aún en actividades relacionadas con la tecnología.

 

OTROS DATOS NO MENOS IMPORTANTES SOBRE LAS PERSONAS QUE LABORAN EN LAS TICS

El INEGI revela que respecto a la ocupación que desempeñan las personas formadas en las TICs que pertenecen a la Población Económicamente Activa, es decir, que cuentan con un empleo: 55% trabajan como profesionistas, 14% participan en actividades de oficina; 10% en tareas relacionadas con el comercio, 7% ejerce algún puesto de mando (funcionarios y directivos) y 6% laboran en el ámbito industrial o de la manufactura; el restante 8% presta sus servicios en actividades como transporte, servicios personales, servicios de protección o vigilancia o la agrícola.

“Desde la perspectiva de la actividad económica de la empresa donde laboran, estas personas ocupadas se desempeñan en los sectores de los servicios profesionales, financieros y corporativos (26%), comercio (14%), industria manufacturera (13%), servicios sociales (12%), gobierno y organismos internacionales (9%) y transportes, comunicaciones, correo y almacenamiento (8 por ciento).

“Laboran principalmente en tres ámbitos: el de las empresas constituidas en sociedad y corporaciones (52%), en instituciones públicas (20%) y en negocios no constituidos en sociedad (15 por ciento). Las restantes laboran en el sector de los hogares, esencialmente de manera informal (10%) o bien en instituciones privadas (3 por ciento).

“Trabajan principalmente en forma subordinada y remunerada (86%), seguidos por quienes laboran por cuenta propia (10%), en tercer lugar los empleadores (3%) y para finalizar los trabajadores no remunerados (1%).

“Por último, respecto a estas personas ocupadas que son subordinadas y remuneradas, 84 de cada 100 cuentan con la prestación de servicio médico, 89 de cada 100 con otro tipo de prestaciones y 70 de cada 100 con un contrato escrito de base, planta o tiempo indefinido”.

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Claudia y los nueve minutos de México | Apuntes de Jorge Saldaña

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Por Jorge Saldaña

Sin mapas, sin ejércitos, sin carabelas y sin reproches, Claudia Sheinbaum desembarcó en España.

En un solo discurso dejó un estandarte, un ayate, un cuadro de Frida Khalo del 2026, una postura por la paz, una definición de democracia y una propuesta para sembrar vida.

En nueve minutos, la presidenta dibujó para el mundo el ADN mexicano, su milenaria historia, su basta y universal cultura, su profundo espíritu, su conocida diplomacia magnánima y su columna de valores con olor a copal.

Claudia recorrió miles de años en los nombres de los dioses que dieron y siguen dando significado a una raza de la que somos fruto, dioses vivos en nuestras lenguas, tradiciones y en nuestra forma de mirar el cielo.

Apellidos heroicos que nos dieron no solo independencia sino sentimientos a una nación.
Hombres que se levantaron en armas para darle sentido a un país, que exigía tierra y libertad, sufragio efectivo, no reelección y tierra para quien la trabaje.

Ni por encima ni después, los nombres de mujeres con apellido completo. Muchas aquellas a quienes la historia minimizó en sus renglones pero que llegaron junto a Claudia, y junto a todas en 2024.

Es sábado. Escuché el discurso de los nueve minutos al menos cinco veces, lo repetí a propósito mientras transitaba mi fin de semana.

Las palabras de la mandataria en Barcelona me resonaban con cada escena que estuvo a mi alcance.

El mismo sábado pude y me senté en una banca. No era cansancio, era esa cosa sin nombre que a veces te obliga a quedarte quieto cuando algo importante se está diciendo. Es como detener el auto, para atender una llamada.

Desde la banca me puse a ver: Vi al señor que espera el camión con la semana y la vida entera en los hombros. Vi a unos niños que juegan futbol sin saber que son la cosa más seria del mundo. Vi a una señora vendiendo nopales con la economía de un país en sus manos callosas.

Vi a unos uniformados que trabajan en sábado porque el descanso es un lujo que no les toca.

Vi a mis sobrinas crecer y a mis padres volverse más lentos.

Y me vi a mí, con mi historia cosida a retazos como la de cualquier mexicano que ha tenido que inventarse el camino mientras lo camina.

Porque México no es solo un país; es la fuente donde cada uno lanza la moneda de su historia. Es una herencia que se sangra y se canta.

Saboreé el discurso de la presidenta, que más que hablar, contó esa herencia a nombre de todos en la Cumbre por la Democracia en Barcelona.

Escuchándola me vino a la mente un collage de mi propia memoria. Con su voz me llevó a las imágenes que ahí están: el Calendario Azteca, el humo del copal, el sarape de Saltillo y la vastedad de un país que se desbordaba en palabras ante los líderes del mundo.

Ahí estaba la blancura de Mérida, el azul que solo pertenece al Caribe y los arcos de piedra que custodian el fin del mundo en Los Cabos.

Apareció la tierra de José Alfredo, el vértigo de los clavadistas en la Quebrada y ese puerto de Veracruz que también es canción y donde la historia siempre decide desembarcar.

Ahí estaban los mayas y los olmecas, los volcanes y las lenguas que ninguna conquista pudo borrar.
En ese podio, Claudia dejó de ser una figura política para volverse bandera, himno y escudo. Fue el sincretismo —esa mezcla imposible y perfecta que somos— sin contradicción y sin disculpa.

¿Cómo lo hizo? Con una sola herramienta: una palabra repetida como invocación, como el caracol prehispánico que anuncia y convoca.

Vengo.

En retórica se llama anáfora. Pero llamarla figura retórica es como llamar copal a un perfume: técnicamente correcto, esencialmente equivocado.

Lo que se construyó con cada repetición no fue gramática, fue una vela encendida sobre el altar de la memoria colectiva. Cada “vengo” sumaba una fuente de autoridad moral distinta; era un escalón milenario que no sostenía a una mujer, sino a una nación entera de pie.

“Vengo cubierta”, dijo en un momento. Y esa palabra, de metáfora se convirtió en rebozo. Era el peso físico y espiritual de todo lo que cargamos los mexicanos sin que nadie nos lo pida y sin que queramos soltarlo. Dieciocho veces la palabra. Dieciocho esca lones. Y al final, la Cumbre escuchando en silencio lo que llevamos cinco siglos queriendo decir.

De pronto pensé en Cortés y en su ignorancia involuntaria. Ese hombre que pisó Veracruz pensando que llegaba a civilizar…lo que ya estaba civilizado.

Pensé en lo trágico y triste de que haya muerto sin saber que el territorio que pisó era tan vasto que toda su España cabría en él casi cuatro veces. Sin saber que estaba ante civilizaciones que miraban las estrellas con una precisión que Europa apenas imaginaba.

Y quinientos años después, una mujer mexicana —hija de esa historia larga, dolorosa y magnífica— se paró allá de donde ellos partieron e hizo lo que la fuerza acá nunca pudo: mostrarle al mundo de qué está hecho realmente este territorio.

Claudia habló, en ese recorrido de nueve minutos, usó tres palabras que no solo describen, sino que dibujan y gobiernan: pueblo, dignidad, soberanía.

Pueblo no como estadística, sino como el filo que separa a los de abajo, de los que siempre han mirado desde arriba.

Dignidad como palabra que convierte la carencia en postura recordándonos que los desposeídos no necesitan lástima, sino reconocimiento.

Y soberanía como el escudo figurado de Juárez, rescatado para advertir que la paz sin autonomía es solo otro nombre para la sumisión.

Pero el movimiento más audaz fue una pregunta: ¿Cuál libertad? Tres palabras con interrogación que desarmaron una ideología entera sin disparar un solo dardo.

El discurso no atacó a nadie, no hubo estridencia, y sin embargo, nadie en esa sala pudo escucharla sin saber exactamente a quién se estaba refiriendo.

Más allá de las siglas o de la gestión que el tiempo habrá de juzgar, lo que se presenció fue un ejercicio de altura política. Fue “colmillo” envuelto en terciopelo discursivo. Mis respetos.

Regresé a la banca. A los mismos rostros. Al mismo sábado de una ciudad que no siempre sabe que es protagonista de su historia.

El discurso no solo me explicó y recordó a México; me lo devolvió silbando “La Bikina”.

Porque Claudia allá representó a nuestros abuelos que resistieron sin odiar y a generaciones que heredarán esta historia sin haberla pedido.

Claudia fue cada uno de nosotros, lanzando las monedas a la fuente.

No, no escribo desde la trinchera de un partido, ni defiendo una sola posición. Soy imparcial y objetivo frente a lo mucho que nos aqueja, lo mucho que nos falta, del miedo que sentimos y de los rumbos a veces inciertos que tomamos.

A lo que sí soy parcial es a la construcción de lo bien dicho, lo que produce emociones, y evoca la memoria simbólica, a un discurso de reconocimiento personalísimo de lo que me hicieron sentir que esos nueve minutos, tan bien estructurados, que para mi fueron en realidad, quinientos años.

Soy parcial por esa mujer que llegó a Barcelona a hacer sonar el caracol místico ante quienes quizás nunca habían escuchado ese sonido —y que, sin saberlo- lo llevábamos dentro.

Con el pueblo todo, sin el pueblo nada. Fue el cierre profético y cita fundacional.

Claudia cantó a México en Barcelona, sin el Cielito Lindo, sin el Son de la Negra, sin Jarabe Tapatío.

Allá, Claudia dejó su voz y la de todos para el registro histórico, y para la resignificación de la democracia en una cumbre por la defensa de la misma. No es poca cosa.

Mientras tanto, nosotros acá en la banca, en la calle, en el mercado, en el camión, en la casa, en el campo, en la ciudad o en la montaña, tarareábamos a distancia el futuro. Como siempre lo hemos hecho. Como México.

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SLP encabeza afectación por incendios forestales en 2026

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Un incendio en Santo Domingo concentró más del 70% del daño total, con más de 15 mil hectáreas consumidas

Por: Redacción

San Luis Potosí se mantiene como la entidad más afectada por incendios forestales a nivel nacional en lo que va de 2026, al registrar más de 21 mil 731 hectáreas dañadas y un total de 64 siniestros, informó el titular de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) en el estado, Teodoro Morales Organista.

El funcionario explicó que, aunque la cifra de incendios representa aproximadamente la mitad de los registrados durante todo 2025, la superficie afectada coloca a la entidad en el primer lugar nacional.

Detalló que la mayor parte de las áreas dañadas corresponde a matorrales y pastizales, lo que, si bien representa un impacto ambiental, reduce el riesgo en comparación con zonas boscosas.

Morales Organista señaló que un solo incendio, ocurrido en el municipio de Santo Domingo, ha sido determinante en la estadística estatal, ya que consumió alrededor de 15 mil 287 hectáreas tras tres días de intensas labores de combate.

Ese incendio representa más del 70 por ciento de la superficie afectada en el estado durante este año”, puntualizó.

El titular de Conafor advirtió que la temporada crítica de incendios aún no concluye y se prevé que se extienda hasta finales de junio, por lo que el riesgo se mantiene latente en las próximas semanas.

No obstante, destacó que los pronósticos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) son favorables, ya que anticipan la presencia de lluvias en los próximos meses, incluso durante mayo, periodo que suele registrar las temperaturas más elevadas.

Finalmente, subrayó que los incendios forestales son fenómenos impredecibles, por lo que será hasta el inicio de julio cuando se pueda considerar el cierre de la temporada y hacer un balance definitivo de los daños.

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Ayuntamiento de SLP

Anuncia Galindo 152 mdp de inversión en seguridad

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Esta inyección se suma a los más de 433 millones que se han destinado en los últimos tres años en fortalecimiento de la policía municipal

Por: Redacción

Enrique Galindo Ceballos, presidente municipal de San Luis Potosí, afirmó que su administración mantiene una estrategia firme en materia de seguridad, respaldada por una inversión sin precedentes para fortalecer a la Policía Municipal.

“No bajamos la guardia en seguridad; por el contrario, hemos hecho una inversión histórica para consolidar una corporación más fuerte, mejor equipada y más cercana a la gente“, señaló el alcalde.

Destacó que para 2026 se destinarán 152 millones de pesos a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, como parte de una política sostenida que suma más de 433 millones de pesos en los últimos tres años.

Galindo explicó que estos recursos se han enfocado en la profesionalización de los elementos, así como en la adquisición de patrullas, chalecos, uniformes, tecnología de radiocomunicación y herramientas como cámaras corporales.

Asimismo, resaltó que esta estrategia incluye certificaciones, estímulos económicos por desempeño y aumentos salariales desde el inicio de su administración, lo que ha ayudado a que se mejore la percepción de seguridad en la capital, alcanzado el mejor nivel desde 2013.

Finalmente, destacó que la incidencia delictiva también ha mostrado una tendencia a la baja. “En 2025 logramos reducir los delitos en más de 10 por ciento y seguimos avanzando; tan solo en enero de este año disminuyeron todos los tipos de robo, lo que confirma que vamos por el camino correcto”, concluyó.

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