abril 29, 2026

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La brecha digital: reflejo de la desigualdad de género, social y laboral

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En México solo 3 de cada 10 personas económicamente activas y que utilizan tecnología son mujeres

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo(ENOE), México cuenta con casi 976 mil personas formadas en las ciencias de la computación y las tecnologías de la información y la comunicación, de las cuales 68% son hombres y 32% son mujeres, reveló el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Del total de personas formadas en las TIC, pertenecen a la población económicamente activa (PEA) poco más de 760 mil personas (78%). De cada 100 de estas personas que desarrollan una actividad económica, 72 son hombres y 28 mujeres. Sin duda alguna, estas cifras revelan la brecha digital de género que persiste en el país.

El INEGI, dio a conocer las “Estadísticas a propósito de las personas formadas en las ciencias de la computación y las tecnologías de la información y la comunicación en México”, en esta información, destaca que estas personas ocupadas perciben en promedio $69 pesos por hora y laboran en promedio 42 horas a la semana. De cada 100 trabajadores, 81 laboran 35 y más horas, 16 ejercen de 15 a 34 horas y tres lo hacen menos de 15 horas en el mismo lapso. De las personas que trabajan 35 y más horas, 27 por ciento son mujeres y 73 por ciento son hombres.

Desde finales del siglo XX, miles de mujeres se han insertado en la industria de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), sin embargo, y a pesar de que algunas han llegado a ocupar cargos directivos, más de 20 años no han sido suficientes para que exista equidad de género en este sector.

Una de las causas que explican la poca presencia de mujeres en el ámbito de las TIC en el terreno profesional, obedece a que la participación de las mujeres en carreras relacionadas con la tecnología, es muy baja.

La brecha digital de género no es solo un problema de México. Tan es así que en 2010, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), organismo de las Naciones Unidas especializado en telecomunicaciones instauró el Día Internacional de las Niñas en las Tecnologías de la Información y la Comunicación  (TIC), con el objetivo de alentar las vocaciones tecnológicas en niñas y jóvenes. Esta fecha se celebra el cuarto jueves de abril, y la primera vez que se conmemoró fue el 21 de abril de 2011.

Cinco años más tarde, en 2016, se dieron a conocer cifras que revelaban que en 2014, el 80 por ciento de los puestos en las profesiones tecnológicas en la Unión Europea, eran desempeñados por hombres.

Volviendo a México, de acuerdo con la Encuesta sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información y Comunicación en los Hogares (ENDUTIH) se calcula que en la actualidad el 51.5 por ciento de los usuarios de Internet son mujeres. Este porcentaje es ligeramente mayor que el de los hombres, que representan solo el 48.5 por ciento de los usuarios de Internet.

Sin embargo, en el terreno laboral, las mujeres tienen menos oportunidades de desarrollarse profesionalmente en este ámbito.

Lo anteriormente dicho, nos revela que en México, las mujeres tienen acceso a las TICs, sin embargo, problemas estructurales como el machismo, la misoginia, la desigualdad laboral, las alejan de la posibilidad de prepararse profesionalmente en este rubro y luego acceder al campo de trabajo.

Es una realidad que las TICs, en el ámbito profesional siguen siendo terreno de hombres, y aunque hay mujeres que han logrado abrirse paso, e incluso han llegado a ocupar puestos directivos en empresas de tecnología, su poca visibilidad es un freno que les impide inspirar  a otras mujeres, niñas y jóvenes principalmente a seguir este camino.

Ahora bien, quizás se podría decir que el panorama no es tan desesperanzador: En 2017, las mujeres representaban apenas 22.8% del total de personas empleadas en el sector de las telecomunicaciones. Es decir, unas 207 mil 652 mujeres se desempeñaban en este rubro de la actividad económica, según un informe elaborado por The Social Intelligence Unit (The SIU) en base a datos propios y del INEGI.

Si se compara con las cifras que presenta el INEGI actualmente, esto revela que en tres años, la participación de las mujeres en este sector ha crecido en un 10 por ciento, una proporción nada despreciable, si se considera el reto que representa para las mujeres abrirse camino en el terreno laboral, y más aún en actividades relacionadas con la tecnología.

 

OTROS DATOS NO MENOS IMPORTANTES SOBRE LAS PERSONAS QUE LABORAN EN LAS TICS

El INEGI revela que respecto a la ocupación que desempeñan las personas formadas en las TICs que pertenecen a la Población Económicamente Activa, es decir, que cuentan con un empleo: 55% trabajan como profesionistas, 14% participan en actividades de oficina; 10% en tareas relacionadas con el comercio, 7% ejerce algún puesto de mando (funcionarios y directivos) y 6% laboran en el ámbito industrial o de la manufactura; el restante 8% presta sus servicios en actividades como transporte, servicios personales, servicios de protección o vigilancia o la agrícola.

“Desde la perspectiva de la actividad económica de la empresa donde laboran, estas personas ocupadas se desempeñan en los sectores de los servicios profesionales, financieros y corporativos (26%), comercio (14%), industria manufacturera (13%), servicios sociales (12%), gobierno y organismos internacionales (9%) y transportes, comunicaciones, correo y almacenamiento (8 por ciento).

“Laboran principalmente en tres ámbitos: el de las empresas constituidas en sociedad y corporaciones (52%), en instituciones públicas (20%) y en negocios no constituidos en sociedad (15 por ciento). Las restantes laboran en el sector de los hogares, esencialmente de manera informal (10%) o bien en instituciones privadas (3 por ciento).

“Trabajan principalmente en forma subordinada y remunerada (86%), seguidos por quienes laboran por cuenta propia (10%), en tercer lugar los empleadores (3%) y para finalizar los trabajadores no remunerados (1%).

“Por último, respecto a estas personas ocupadas que son subordinadas y remuneradas, 84 de cada 100 cuentan con la prestación de servicio médico, 89 de cada 100 con otro tipo de prestaciones y 70 de cada 100 con un contrato escrito de base, planta o tiempo indefinido”.

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Ciudad

La radiografía moral de una ciudad a través de sus esquinas. Primera Parte

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Reportaje histórico, político y urbano de la nomenclatura potosina

«No nos une el amor sino el espanto;

será por eso que la quiero tanto.»

Jorge Luis Borges, «Buenos Aires», en El otro, el mismo (1964)

Por: Jorge Saldaña.

Caminar por San Luis Potosí es, sin que uno se dé mucha cuenta, un acto de paciencia historiográfica. Uno cree que va a comprar el pan, pero en realidad atraviesa cuatro siglos, tres regímenes, una revolución y una pulquería desaparecida. La esquina —esa institución tan mexicana— se vuelve aquí un libro abierto al que le faltan páginas, le sobran portadas y sostiene memorias cono nombres hechas de azulejo, metal o placa, que de no nombrarse ahí, nadie más las nombraría y menos las recordarían.

Lo cuento como periodista urbano, también como ciudadano y no como acusador. Esto no es una denuncia: es una caminata. Una caminata larga, tropezada y deliciosa por un casco antiguo donde una sola vía recta puede llamarse «Mariano Arista» en una placa, «ARISTA» en la siguiente y, dos cuadras más allá, «GRAL. M. ARISTA», todo en distintos materiales, todo igual de oficial, todo igual de imposible. Un solo general, tres nombres; un solo cabildo pero ningún acuerdo.

El estudio del licenciado Constantino Méndez sobre las inconsistencias actuales de la nomenclatura y el «Diccionario histórico de las calles de San Luis Potosí» de don Arcadio Castro Escalante —en su libro «Por las viejas calles de aquel San Luis»— dejaron consignado lo que aquí se cuenta con prosa de domingo: que la nomenclatura de esta ciudad es un palimpsesto -esos manuscritos en pergamino que conservan huellas de una escritura anterior-  al igual que nuestro centro, en cada placa hay un héroe encima de un pordiosero, un revolucionario encima de un cura, una avenida encima de una zanja. Y que la abuela, terca, sigue diciendo «La Corriente» cuando el plano oficial dice «Reforma» desde hace ya un siglo.

El verso de Borges con que se abre este reportaje no es decorativo. Es la llave. Porque si hay una manera de querer a las ciudades, esa manera es contradictoria: las queremos por lo que nos avergüenza de ellas. Las queremos por su desorden, por su terquedad, por su modo de no obedecer. San Luis Potosí entra en esa categoría con orgullo. Es una ciudad que se ama, en parte, por su incapacidad para ponerse de acuerdo consigo misma.

De los apodos a los apellidos

En 1828, recién consumada la Independencia, el Ayuntamiento potosino se topó con un problema simpático y propio de la época: necesitaba bautizar oficialmente sus calles, pero no tenía a quién honrar. A los españoles ya no se les quería —era demasiado pronto—, y los héroes nacionales todavía no alcanzaban para tantas esquinas. La solución fue salomónica y muy mexicana: dejar los apodos populares y ponerle apellido de vecino distinguido a lo que faltara.

Así se inauguró, sin saberlo, la primera ley no escrita de la nomenclatura potosina: la calle no se nombra, la calle se hereda. Hereda al insurgente cuando llega la Independencia, hereda al liberal cuando llega la Reforma, hereda al revolucionario cuando llega 1914 —el año bisagra, el del gran rebautizo— y hereda al fraccionador cuando llega el siglo XXI con sus colonias bautizadas con nombres de árboles que aquí no crecen.

Antes de 1828, sin embargo, las calles ya tenían nombre: solo que el nombre lo ponía el barrio, no el cabildo. La calle de la Cruz se llamaba así porque había una gran cruz divisoria entre la ciudad y la villa de San Miguelito. La de las Bóvedas porque allí se levantaron las primeras casas con techo abovedado. La del Arenal porque las lluvias de La Merced llenaban de arena la cuadra. La de los Burros porque los arrieros amarraban sus bestias antes de bajar a la Plaza de Armas. La de la Tamalera porque ahí vivía una mujer cuyos tamales eran de gran demanda.

Estos nombres, hoy reemplazados por placas con apellidos solemnes, eran en realidad un primer sistema completo y eficaz. Funcionaba etnográficamente: nombraba lo que estaba, no lo que se quería honrar. Era una nomenclatura sin proyecto político, asentada en la observación cotidiana. Por eso, cuando el cabildo intentó imponer apellidos en 1828, lo hizo sobre un sustrato vivo que ofreció resistencia silenciosa. La gente siguió diciendo «La Tamalera» mientras la placa decía «Julián de los Reyes».

La cuadra como unidad onomástica

Hasta bien entrado el siglo XIX, una vía recta no tenía un nombre: tenía tantos nombres como cuadras. La calle Iturbide, por ejemplo, en 1864 se desplegaba en ocho identidades distintas: «Ciprés», «Palaus», «Chino o Clima», «Filantropía», «Guayabo», «Mora», «Cocheros» y «Chica». La calle Vallejo se dividía en cinco: «Remedios», «Las Recogidas», «Plaza de Las Recogidas», «Lucero» y «San Miguelito». Manuel José Othón —el poeta— caminaba de niño por una vía que cambiaba cinco veces de nombre.

La avenida Carranza es el caso emblemático. En 1864 era cinco calles distintas en una sola línea: «La Cárcel» las dos primeras cuadras, «Maltos» las dos siguientes, «El Elefante» la quinta, y todo el resto «Real de Tequisquiapan». Cinco nombres, una traza. Hoy es una sola Carranza —liberal, rectísima, peatonal en su tramo histórico— pero quien camine por ahí está caminando, sin saberlo, sobre el rastro de un elefante, una cárcel y un señor de apellido Maltos del que no quedó memoria.

«Una descripción de Zaira como es hoy debería contener todo el pasado de Zaira. Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras […], surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos.»

Italo Calvino, Las ciudades invisibles (1972)

Calvino no escribió sobre San Luis Potosí, pero pudo haberlo hecho. Su descripción de Zaira describe con exactitud lo que cualquier potosino ve al levantar la cabeza en una esquina del primer cuadro: la ciudad no cuenta su pasado, lo contiene. Lo carga en cada placa que no se quitó, en cada rótulo que se dejó conviviendo con el nuevo, en cada rincón donde el catastro y la abuela difieren y nadie se atreve a darle la razón a uno solo de los dos.

Esta lógica de los muchos nombres por cuadra tenía sentido en una ciudad pequeña. Cada tramo coincidía con un edificio característico, una anécdota memorable, un vecino famoso. Cuando la población creció y la administración pública se profesionalizó, ese sistema se volvió insostenible. Una calle con siete nombres no se puede catastrar, no se puede cobrar predial, no se puede patrullar. La unificación llegaría —y llegaría con una ideología.

Las cuatro fechas bisagra

La nomenclatura de San Luis Potosí no cambió de una vez. Cambió en oleadas, y cada oleada lleva la firma del régimen que la promovió. Cuatro son las fechas que conviene memorizar:

  1. 1828: primera nomenclatura oficial. Es la ola del cabildo independiente. Domina la mezcla de apellidos distinguidos y nombres triviales, por escasez de héroes.
  2. 1860–1870: primera ola liberal. Tras las Leyes de Reforma, aparecen Galeana, Morelos, Hidalgo, Allende sustituyendo nombres conventuales y virreinales. Es el primer barrido ideológico.
  3. 1914: el gran rebautizo revolucionario. La nomenclatura moderna —Carranza, Obregón, Madero, Zapata, 5 de Mayo— se impone sobre los antiguos nombres por cuadra. Es el momento más drástico: lo que había tardado tres siglos en sedimentar se sobrescribió en pocos años.
  4. 1930: ola posrevolucionaria. Aparecen nombres de gobernadores y políticos locales (Julián Carrillo, Francisco Alcalde, Ildefonso Díaz de León). La memoria estatal entra a competir con la memoria nacional.

Si uno camina hoy el centro y lee placa por placa, está leyendo —en estricto rigor— la geología política de la ciudad. La capa más profunda es colonial: convento, virgen, cruz. La siguiente, decimonónica: apellido distinguido, anécdota local. Encima, la liberal: insurgente. Encima, la revolucionaria: jefe armado. Encima, la postrevolucionaria: gobernador. Y en los fraccionamientos nuevos, la capa contemporánea: árbol exótico, flores, montañas y cordilleras. Cinco capas, una ciudad.

La memoria popular como capa subterránea

Hay una capa más, sin embargo, que ningún régimen logró borrar: la oral. Las placas también hablan de lo que el poder quiso olvidar. La calle de Las Manitas —hoy un tramo de Abasolo— se llamó así porque ahí enterraron las manos de un homicida. La de Las Cruces —hoy un tramo de Universidad— porque dos hombres se mataron mutuamente y se les puso cruces en el sitio. Estos nombres no entraron a la oficialidad porque la oficialidad prefiere héroes; pero la oralidad los recuerda. La calle, otra vez, no se borra: se tapa.

Y hay nombres populares que sí lograron permanecer, contra todo pronóstico. La calle Juan del Jarro lleva el nombre de Juan de Azios Ramírez, un pordiosero potosino del siglo XIX, vestido de harapos y con un jarro al hombro para pedir agua y comida. Se le atribuían dotes adivinatorias; la gente lo consultaba sobre fechas de muerte y matrimonios futuros, y atinaba lo suficiente para volverse leyenda. Cuando murió, le pusieron calle. Es uno de los pocos sitios en México donde un mendigo tiene placa oficial. Cosa rara, cosa potosina, cosa hermosa.

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Ciudad

Galindo ve “mano negra” en conflicto por predio de Puerta de Piedra

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El Ayuntamiento propuso habilitar un terreno contiguo como parque urbano, con obras incluidas, pero no hubo respuesta del grupo inconforme

Por: Redacción

Enrique Galindo Ceballos, alcalde de San Luis Potosí, aseguró que existen “manos negras” detrás del conflicto por el predio municipal en el fraccionamiento Puerta de Piedra, luego de que un grupo de vecinos promoviera un amparo para frenar su subasta.

El edil sostuvo que la oposición al proyecto dejó de tener lógica tras haber ofrecido alternativas formales a los inconformes, incluyendo la habilitación de otro terreno contiguo como parque urbano.

“No sé de quién, pero hay dos manos negras. Yo no me la creo. Si te ofrecen otro terreno, con iluminación, cercado y árboles, y no hay respuesta, entonces esto ya salió de la razón lógica”, declaró.

Galindo afirmó que el Ayuntamiento mantuvo diálogo con el grupo y respondió por escrito a sus peticiones, pero acusó que, en lugar de continuar con las negociaciones, optaron por judicializar el caso.

Además, rechazó que el proceso de subasta haya sido suspendido en su totalida

d, como han señalado integrantes del colectivo, al insistir en que el tema se encuentra en litigio y que el Cabildo aprobó la desincorporación de los predios conforme a la ley.

“No se hubiera subastado si no tuviera las condiciones legales. Fue aprobado por unanimidad”, sostuvo.

En contraste, el Colectivo Bosque Urbano Puerta de Piedra ha defendido el amparo interpuesto el pasado 13 de marzo, el cual fue admitido el 10 de abril por un juez, quien ordenó la suspensión del proceso de subasta de al menos 18 predios mientras se analiza el caso.

La audiencia constitucional del caso está programada para el próximo 8 de mayo, fecha en la que se definirá si el proceso de subasta puede continuar o si se confirma la protección legal de los predios.

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Afirma SSPC que la violencia se incrementa con el calor

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El secretario Juan Antonio Villa reveló que con la temperatura la gente se vuelve más irritable, además de que aumenta el consumo de alcohol

Por: Redacción

Juan Antonio Villa Gutiérrez, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), señaló que han encontrado una correlación entre el incremento de actos de violencia y el aumento en las temperaturas.

Explicó que el calor genera que mucha gente se vuelva más irritable, por lo que en lugares muy cerrados o en casas pequeñas donde se exponencía la sensación térmica, crecen los incidentes de violencia, como puede ser la familiar.

Asimismo, en esta temporada se incrementa el consumo de bebidas alcohólicas, por lo que las personas tienden a embriagarse más, y “se ponen violentos” contra las personas a su alrededor.

Añadió que ante esta situación, han reforzado la seguridad para prevenir estos delitos, instruyendo al Agrupamiento Especial para Atención de Violencia de Género a tratar de manera inmediata los reportes.

Comentó que en la última semana atendieron 14 denuncias de este tema, de las cuales, cuatro resultaron procedentes, con los involucrados siendo puestos a disposición de la Fiscalía General del Estado. 

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