febrero 3, 2026

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#4 Tiempos

GIFF 2023: el festival internacional del mal timing de Guanajuato | Columna de Guille Carregha

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Criticaciones

 

A ver, sí, yo también me haría la misma pregunta. Estamos a punto de empezar el mes del “que los regalos que pidieron los familiares cuestan ¡¿CUÁNTO?! ¿No tienen una versión más barata en Temu?” y aquí está una persona en internet queriendo escribir acerca de un evento que tuvo lugar en julio de este año. O sea, tal parece que nos despertamos descubriendo que mi cerebro funciona a través de Internet Explorer y, por ahí de marzo del año que entra voy a empezar a preguntarle a la gente “oye, ¿ya te enteraste de esta moda del Barbenhaimer, o algo así, que traen los chavos ahorita?”. Pero es que el tema angular que escogieron para el Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF) de este año fue tan estúpido, tan “somos unos señores que no sabemos calar a la misma industria a la que estamos representando, pero vimos unos hashtashes en el TisTos y nos dijeron que así podíamos volver a ser relevantes otra vez” que todavía no puedo creer que hubiera alguien en toda la organización que no fue capaz de decir un “bueno, ¿y si tal vez no?”.

                  Este año, el GIFF decidió dedicarse enfocar su existencia en las IAs, Inteligencias Artificiales, en el cine. Eso quiere decir que todo su empuje de marketing y como tres de sus conferencias magistrales en donde no se puede levantar un estudiante de comunicación a media plática para decir “más que una pregunta, quisiera pedirte que me des trabajo en la industria, para hacer cine a tu lado y aprender del mejor”, iban a estar enfocadas en “enpesar lah komberzasiom” acerca de cómo puede afectar la inteligencia artificial al quehacer del cineasta. Obviamente, lo hacían desde el “¿a poco no está bien suave esta nueva tecnología, chavos? ¿A poco no queda bien padriurix la astéric que se crea con la IA? ¡Ora sí que como dice la chaviza, ¡el futuro es hoy, viejo!” que daba un cringe celestial. Esta maravillosa idea que alguien haciendo su pasantía en Licenciatura en Mercadotecnia en Gobierno de Guanajuato les vendió a los organizadores resultó en que absolutamente todos los videos promocionales, posters e imágenes de redes del festival fueran sido generados a través de alguna IA. En otras palabras, todo se veía culerísimo. Pero, pues “enpesar lah komberzasiom” decían.

                  Ahora, no solo el problema radica en que esta conversación no solo ya se había empezado hacía muchos años, sino que en varias áreas de la producción cinematográfica llevamos décadas utilizando inteligencias artificiales para erradicar procesos tediosos que ningún ser humano merece gastar su vida haciendo a mano a menos que quiera promocionar su proyecto como “mi tesis de licenciatura mamadora, donde edité las 4 horas de mi película en la ventana sucia de una cabaña perdida en la mitad de un bosque en la Sierra de Juárez, utilizando solo herramientas de madera y lo que me proveía el bosque”. Porque, de acuerdo a los press releases del GIFF, la idea era “discutir si la IA podía ser una herramienta valiosa en la creación de películas” – lo cual indica que a quien sea que se le ocurrió esta idea o es un productor de películas que desconoce por completo el proceso y solo sabe que “si yo pongo dos dineros, me regresan al final seis dineros de ganancia”, o alguien que verdaderamente no sabe cómo se hacen las películas.

Porque, por supuesto que quienes hacen corrección de color un filme, se sientan en un escritorio de madera para pintar cada fotograma a mano con un pincel y pintura al óleo a estas alturas de la vida – y, no es como si las cámaras que tienen asistencia de enfoque lo hicieran a través de hombrecitos de 3 cm de altura que viven en el interior de los cristales de las ARRI – y ese software para transcribir todo el bonche de entrevistas que te ayudan a seleccionar los mejores clips para estructurar tu documental, seguramente son en realidad seis filipinos con audífonos escribiendo a la velocidad de la luz. La IA ya es una herramienta en la producción cinematográfica.

Pero, por supuesto, estas inteligencias artificiales no le importan al GIFF. Esas nada más las ve la gente rara que se sienta en una computadora a editar películas – no son fenómenos vistosos, son de nerdos aburridos. “No, no, hablamos de las nuevas IAs, los ChatGPTs y esos softwares de accesos masivo que están saliendo ahora. ¿Cómo puede afectar esto a los trabajadores del cine y el audiovisual?” Pero, para responder esta pregunta, que se resume en el clásico “¿nos van a quitar el trabajo, si o no?”, el mismo GIFF decidió, como ya dije, generar TODO su marketing a través de inteligencias artificiales. Lo que quiere decir que, básicamente, su misión y visión era la de no contratar gente que, pues, trabajara de hacer audiovisuales, sino que decidieron mejor hacerlo ellos solos para poder “experimentar con las IAs”. Y, o sea, uno puede defender al festival diciendo que, técnicamente, de todas formas puede que hayan contratado a gente para generar los prompts que iban a regalarles estos audiovisuales tan cutres de los que están orgullosos, o gente que grabara imágenes genéricas de gente existiendo en Guanajuato para después alimentar algún modelo artificial al que le pidieron que lo “hiciera ver todo pinche para que se vea super moderrrrnou”, pero, seamos sinceros – si esto no suena a “dile al becario que haga todo eso, total, mientras más feo se vea más impactante” o “nomás agarra el spot turístico que grabaron en 2008 y dile que lo edite para no gastar más”, no sé qué es.

Como si eso no fuera suficiente, el GIFF decidió “enpesar lah komberzasiom” acerca del uso de las IAs en el cine justo en la mitad de dos de las huelgas más grandes que la industria cinematográfica ha visto en años. Tanto el sindicato de guionistas como el sindicato de actores de Estados Unidos detuvieron labores por completo al darse cuenta que, efectivamente, los estudios de cine habían amenazado con “enpesar lah komberzasiom” sobre la IA en el cine.

Y, antes de sentarse a hablar pacíficamente entre empresarios y artistas acerca de los beneficios de perder su trabajo y ganar menos dinero porque “el becario lo puede hacer en menos tiempo”, simplemente dijeron “o nos vamos a huelga y a ver cómo lo hacen.” Y no es como si todo esto hubiera pasado justo uno o dos días antes de que se celebrara el GIFF, haciendo que el festival fuera solo un daño colateral de la situación, sino que esto fue algo que estaba pasando activamente desde mayo. En otras palabras, en vez de repensar la situación, el GIFF vio las huelgas, los discursos, el apoyo en internet, las entrevistas de CEOs siendo gente sin escrúpulos, deseando que sus guionistas y actores se murieran de hambre y perdieran sus casas para que regresaran con la cola entre las patas, y dijeron “a huevo, publicidad gratis.”

Y esa es precisamente la razón por la que creo que es importante hablar de esto, aunque estemos casi en diciembre, casi en 2024. Porque no he encontrado texto o columna, reel o TikTok, donde alguien hable acerca de lo tone-deaf que fue la decisión de enfocar el festival en ese tema de esa manera. A lo mucho se menciona que “en la alfombra roja hubo diseños de vestuario basados en la IA” (léase: “con elementos de computadoras”) o los clásicos “Me la pasé bien porque vi muchas películas nuevas y había mucho alcohol— digo, cine. Mucho cine.” La reacción no solo al tema, sino al GIFF, parece ser de completa y total apatía. Por lo menos quiero que exista un escrito cuestionando estas decisiones para que, alguien se cuestione esto antes de repetirlo o, no sé, que exista una prueba fehaciente de que, en 2023, sí se mamaron.

Como conclusión, y en aras de “kohmtimuarh lah komberzasiom” del GIFF, le pregunté a ChatGPT que opinaba acerca de esta situación:

“Como una IA, ¿podrías decirme qué te parece que un festival internacional de cine, en medio de dos de las más grandes huelgas de trabajadores del cine, mismas que detuvieron por completo la producción audiovisual de un país, y en medio de una crisis en donde muchas personas de marketing y publicidad han perdido su trabajo, decidieran enfocarse en hablar acerca de cómo la IA puede ayudar a la producción audiovisual?”

“Como inteligencia artificial, no tengo emociones ni opiniones personales, pero puedo proporcionarte un análisis objetivo de la situación que has planteado. La decisión de un festival internacional de cine de enfocarse en la inteligencia artificial (IA) en medio de dos grandes huelgas de trabajadores del cine podría ser interpretada como una falta de sensibilidad hacia los problemas laborales y sociales que afectan directamente a la industria cinematográfica. Aquí hay algunos aspectos negativos a considerar:

  1. Desconexión con la Realidad Laboral:
    • Al optar por centrarse en la IA, el festival podría parecer desconectado de las luchas y dificultades reales que enfrentan los trabajadores del cine durante las huelgas. Esto podría ser percibido como una muestra de insensibilidad hacia las preocupaciones laborales urgentes.
  2. Minimización de Problemas Laborales:
    • La elección de destacar la IA podría interpretarse como una estrategia para desviar la atención de los problemas laborales y minimizar la importancia de abordar las condiciones de trabajo, salarios justos y otros problemas que motivaron las huelgas.
  3. Impacto en el Empleo:
    • Al centrarse en la IA, el festival podría enviar el mensaje de que la tecnología es la solución a los desafíos en la producción cinematográfica, lo cual podría aumentar la preocupación entre los trabajadores sobre la posible pérdida de empleo y la automatización de sus funciones.
  4. Falta de Solidaridad:
    • Ignorar las huelgas y no abordar directamente las preocupaciones de los trabajadores podría percibirse como una falta de solidaridad por parte del festival hacia aquellos que contribuyen directamente a la creación de contenido cinematográfico.
  5. Posible Rechazo del Público:
    • La decisión de enfocarse en la IA en lugar de abordar los problemas laborales puede resultar en un rechazo por parte del público y de la comunidad cinematográfica, quienes podrían considerar que el festival está perdiendo de vista las cuestiones fundamentales que enfrenta la industria.

En general, la elección de abordar la IA en este contexto específico podría generar críticas significativas y afectar la percepción del festival en términos de su compromiso con las preocupaciones laborales y sociales de la industria cinematográfica.”

Por cierto, hace cinco días, la página oficial del GIFF anuncio su próximo Rally Universitario a través de un post con imágenes creadas por la IA de Bing para emular el estilo de Pixar porque la única forma de “kohmtimuarh lah komberzasiom” es siguiendo modas pasajeras sin cuestionarse nada. ¿Será buen momento para apostar que repiten este tema el año que entra sin realmente reflexionar o profundizar en él?

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#4 Tiempos

Pensamientos en la Catedral | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Los dos jóvenes se toman de la mano por unos instantes y él le dice a ella: «Yo, Juan, te acepto a ti, Lucía, como mi esposa, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y amarte y respetarte todos los días de mi vida».

De reojo observo a la mamá de la novia: está llorando, y con discreción se pasa un pañuelito blanco por el área de los ojos. El padre del novio, en cambio, se muestra pensativo y perplejo. Quizá se pregunte: «¿A qué hora creció este niño? ¡Apenas ayer se me sentaba en las piernas, y mírenlo ahora! ¿Tan rápido se va entonces la vida? ¿Tan rápido nos hacemos viejos? Dentro de un año, tal vez, ya seré abuelo». Todas estas preguntas y exclamaciones, y aún otras más de la misma índole, puedo leer en su rostro, en su cabeza que se mueve a intervalos rítmicos y en sus pies que casi tiemblan. Sí, ¿en qué momento se hicieron grandes estos niños que hoy, dejándolo todo, se van de casa, a qué hora crecieron y se enamoraron?

La ceremonia continúa. Ahora ya no miro a los papás, sino a los novios, que se entregan el uno al otro un anillo dorado. Y yo pienso en la grandeza de este sacramento. Porque esto es lo que es: un sacramento, es decir, un rito sagrado que no sólo simboliza, sino que también realiza y aun trasciende, la materialidad de los signos. «Este es un gran misterio –decía San Pablo hablando del matrimonio-, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia» (Efesios 5,32). De pronto empecé a pensar cosas en las que nunca antes había pensado.

Esto que los dos jóvenes están haciendo hoy en la Catedral –me decía a mí mismo- es una imagen terrena de lo que sucede místicamente en el alma de los hombres. ¡Dios se ha desposado con cada una de sus criaturas! ¿Es esto posible? Dios se desposa con ellos, y lo que este muchacho acaba de decir a su amada lo dice Dios también a cada uno y de manera individual: «Prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad…, todos los días de mi vida». ¿Pero Dios puede decir: todos los días de mi vida? Sí, sólo que, para Él, ese todos los días se designa con una sola palabra: eternidad. Por la eternidad estaré contigo. No te abandonaré ni siquiera por un momento, ni siquiera en la muerte. Porque es fuerte el amor como la muerte, dice la lectura que hace un momento acabamos de escuchar (Cantar de los cantares 8,6).

Mientras pienso en estas cosas que me llenan de emoción, los padrinos de arras me llaman al orden pidiéndome que las bendiga. Hay que bendecirlas, claro. Y lo hago. Derramo sobre las monedas unas gotas de agua bendita y se las entrego al esposo para qué él, a su vez, las haga llegar a su mujer como un río que fluye, sin quedarse con ninguna, y yo sigo diciendo para mis adentros: «¡Por toda la eternidad! Porque nos hiciste, Señor, para ti, nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti. ¡Hermosas palabras éstas de San Agustín! ¿Nos hiciste, entonces, para ti? Sí, sólo para ti. Tú eres el esposo verdadero de nuestras almas y a los demás sólo nos los prestas por un tiempo, para el tiempo. ¡La eternidad te la reservas Tú, pues eres el Señor de ella!».

Estoy distraído o, mejor aún, embebido. Los padrinos de lazo me hacen señas desde la distancia y me preguntan como jugando a caras y gestos si ya es tiempo de ponérselo a los nuevos esposos. Yo les hago un gesto afirmativo con la cabeza. ¡Claro, el lazo! Sí, ya es tiempo de ponérselo. Y mientras los padrinos ejecutan esta sencilla maniobra, yo sigo pensando: «Haber nacido es haber sido elegido. Estamos aquí, Señor, porque nos quisiste, porque nos amaste. ¡Nos elegiste para la vida, es decir, para ser tuyos! Nadie está en este mundo por causalidad, o por azar. ¡Tú elegiste a los que viven para desposarte con ellos en el amor y la fidelidad! Así pues, nunca los dejas solos, ni los has dejado, ni los dejarás jamás. Esto es lo que dices a cada hombre que nace, y aún antes de que nazca, desde que está en el seno de su madre: «Prometo serte fiel».

Creo estar más emocionado que los mismos novios. Pero sus padres –los cuatro- me miran con extrañeza y casi diría que hasta con rencor. Seguramente piensan que he estado muy distraído durante la ceremonia. Ha sido mi actitud exterior la que quizá les haya hecho pensar que no he estado realmente con ellos, sino en otra parte: en la luna, por decir un lugar. Y, sin embargo, nunca había estado más cerca de alguien que con estos jóvenes que ahora se tal vez se preguntaban por qué me habían elegido a mí, precisamente a mí, para…

¿Cómo no había pensado con más detenimiento en este misterio? Jesús elevó a rango de sacramento la unión definitiva entre el hombre y la mujer para que éstos, celebrándolo, vayan todavía más allá y piensen en Dios, que nos ama así: con un amor que ni se arrepiente ni vacila. Todo lo podemos temer, menos que Dios deje de querernos. «Podrán desaparecer las colinas y los montes, pero mi amor por ti no desaparecerá». ¿Y no es esto justamente lo que hemos recordado, lo que hemos celebrado hoy? ¡No se enojen, amigos! Enseguida estoy con ustedes.

Mientras coloco los dones sobre el altar, sigo pensando: «No hay historia de amor más bella que la del alma con su Dios. ¿Acaso el verdadero matrimonio sea sólo éste? Sí, quizá sea así, de manera que el matrimonio que acabamos de celebrar no sea, en el fondo, más que una imagen pálida –aunque visible y real- de aquél.

Y cuando termino la Misa y los padres de la novia se me acercan para darme las gracias por haber venido de lejos únicamente para celebrarla, me dicen sonrientes:

-Estuvo muy bonita la ceremonia, ¿verdad? ¡No lo niegue! Se le veía a usted emocionado.

Emocionado, sí, esa es la palabra: pero no era por las flores que ellos mismos habían mandado colocar a todo largo y ancho de la iglesia, sino únicamente por esos pensamientos míos que ya conoce el lector.

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#4 Tiempos

La escritora mexicana que acarició el Nobel de Literatura | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Cristina Rivera Garza, escritora mexicana nacida en Matamoros, Tamaulipas, estuvo considerada como la favorita para obtener el Premio Nobel de Literatura 2025 con su libro ‘El invencible verano de Liliana’, texto que narra el feminicidio de su hermana en los años noventa y obra con la que ganó el Premio Pulitzer de 2024. Si bien el Premio Nobel finalmente fue otorgado al autor húngaro László Krasznahorkai, la mención de Cristina Rivera que fue considerada como la escritora a vencer, da brillo a las letras mexicanas.

Radicada en Estados Unidos desde 1989, la escritora y ensayista trabaja actualmente como profesora en la Universidad de Houston, institución donde obtuvo su doctorado en Historia Latinoamericana; estudió sociología en la UNAM y es directora del programa de posgrado en escritura creativa en español en la Universidad de Houston.

Una de sus novelas por la que es reconocida fue editada en 1999, nadie me verá llorar, una novela que el escritor mexicano Carlos Fuentes describió como “una de las obras de ficción más notables de la literatura no sólo mexicana, sino en castellano, de la vuelta de siglo“.

En esa novela histórica resalta el papel de la mujer que es sojuzgada a fin de maniatar su furia crítica. Novela histórica que se asoma a la vida de una interna contra su voluntad en el manicomio de La Castañeda que responde al nombre de Modesta Burgos quien estuvo internada por al menos treinta y cinco años desde la década de los veinte.

Modesta Burgos originaria de Papantla Veracruz, llegaría a la Ciudad de México a casa de su tío y deambularía por la ciudad entre fábricas y burdeles. Indagando en archivos de salud, Cristina Rivera reconstruye su vida y su peregrinar en la sociedad mexicana de principios del siglo XX. 

Si bien, el libro en mención es una edición reciente, de octubre de 2024 de Random House, la novela fue publicada en 1999; la novedad de esta edición es que ahora se usa el nombre real del personaje en cuestión ya que en la anterior edición se utilizó el nombre de Matilda Burgos, por cuestión de protección de identidad de los internos del Manicomio General, hoy con la Ley de Transparencia de y Acceso a la Información y Protección de Datos personales del 2012, así como la nueva Ley General de Archivos del 2016, permiten poder revelar su nombre.

Nadie me vera llorar nos relata la experiencia de Modesta Burgos, una mujer que, a pesar de haber sido internada a la fuerza en el manicomio La Castañeda a inicios del siglo XX, en la Ciudad de México, siempre conservó su furia crítica

, una inconfundible voz propia y su libertad. Modesta parece tener dificultad para fijar su atención en los objetos del mundo, pero por donde quiera que camina lleva toda la luz del manicomio sobre la cabeza.

Entre los archivos y obras consultadas por Cristina Rivera para recrear la historia de Modesta Burgos, se encuentra la obra del padre Rafael Montejano sobre Real de Catorce, que ahora ha sido reeditada por la UASLP dentro de su magro trabajo editorial. La consulta responde a la construcción de parte de la historia de Modesta Burgos por su paso por diez años en Real de Catorce en compañía de Paul Kamáck, historia que se sitúa a principios del siglo XX cuando la bonanza de Catorce comenzaba a decrecer y como consecuencia se suicidaría Paul y Modesta quemaría su casa, despertando en un hospital de San Luis Potosí, antes de ingresar a La Castañeda.

En la novela podemos leer: “En el vagón del tren, Pablo habla del Valle de Matehuala como si le perteneciera. Su querencia. A través de la ventanilla le señala la fila zigzagueante de la gobernadora, las flores de las biznagas, amarillas, rojas; las espinas del garambullo. Hay cactos largos como sacerdotes y árboles de nopal justo como los que pintó José María Velazco, Pitayas y Guayule.

…. Su nombre le produce la primera ternura real de su vida. Lo único que él le pide justo antes de entrar a las callecitas entrecortadas de Real es que nunca le de un hijo. Modesta acepta.

El amor es una tonadilla, apenas una canción.

El mineral de Catorce

es digno de compasión

pues que ahora se encuentra

en tan fatal situación.

Al pasar por Potrero

me preguntan dónde vas,

me voy a buscar trabajo

al mineral de la Paz.

Cristina Rivera Garza inició su serie de premios en San Luis Potosí al ganar con su libro de cuentos La guerra no importa el Premio Bellas Artes de Cuento Amparo Dávila en 1987.

También lee: El padre Peñaloza al rescate de la obra de Francisco González Bocanegra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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#4 Tiempos

Los “Chones-Pachones” de la UASLP | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Culto Público, hijos de mis impulsos contenidos:

Los dedos me queman y mi sistema límbico pre frontal (causante de lo que llamamos risa) está que me brota como cascada, sin embargo, me gobernaré una vez más.

No haré mofa del asunto de los 2.4 millones de pesos de ropa interior comprados por la “UniTienda” de la UASLP.

Evitaré juegos de palabras como “espero que sean transparentes… (las autoridades, no las prendas)”.

Me abstendré de llamar el asunto “los chones pachones”.

No usaré frases como “enseñaron los chones”, ni mucho menos diré que esa “mancha” en la ropa interior, pues no es cualquier cosa.

El asunto está muy lejos de ser un misterio del estilo Ágatha Christie respecto por qué el señor Pachón compró (y a quién) semejante cantidad de prendas… eso es un misterio resuelto.

Lo del “caso cerrado” al respecto del rector Zermeño, fue la peor salida que encontraron, pero lo entiendo.

El rector, todos sabemos, es un hombre íntegro, pulcro, elegante… el andar hablando de calzones atenta contra el pudor propio.

Lamentablemente ya con “los chones enseñados” (otra frase que evitaré) pues lo mínimo era “vamos a investigar” -que en parte lo hizo- diciendo que ahora las prendas y el asunto está en la Contraloría de la Uni. (Podemos ahora decir, sin temor a equivocarnos, que la contralora universitaria pues está muy “calzonuda”)

El IFSE no desaprovechó la oportunidad y en pocas palabras dijo, otra vez: déjate auditar (que se podría decir coloquialmente: bájate los chones).

Todo eso y más diría solo para divertirme, pero como lo dije en un principio, mejor me autogobierno (que es mi especialidad) y no sigo por ese camino que tantas cosquillas da en los dedos de quien esto escribe.

Hablemos de lo serio del tema: comprar millones de pesos por un producto que no se vende no está de risa cuando esta rectoría ha sido marcada por su pensamiento de pobreza y penurias financieras permanentes.

Estoy seguro que el doctor Zermeño preferiría (por su pudor, que se respeta, y admira así como su forma de conducirse) hablar del encuentro incómodo que tuvo el sábado 17 de enero en La Parroquia con Fabián Espinosa Díaz de León, su ex arrendatario, el representante de VEM con quien la institución sostiene una demanda que, de acuerdo a los que saben, es muy probable que pierda la Universidad.

Palabras más, o palabras menos (en La Parroquia no graban los audios de sus clientes, bendito sea Dios) primero se saludaron así como con la cabeza, pero luego un tercero saludó a la señora esposa del rector y al galeno. Fabián Espinosa se acercó y el diálogo fue -según testigos que nunca faltan- entre un “mira él es responsable si me pasa algo físicamente o a mi salud-

Fabián Espinosa, dicen, respondió igual: “señora mire que mi esposa dice lo mismo de su marido”.

Qué incomodidad.

El rector dio guillotina a la charla con un “las cosas de la oficina las trato en la oficina”

¿Chisme de restaurante? Sí. Pero fondo también hay (en la tienda de la Uni, de los que no se han vendido).

En fin que preferiría el doctor Zermeño hablar de cualquier cosa menos de los “chones pachones” de eso si estoy seguro.

El asunto ya pasó y “ya lo pasado pasado” pero si nos interesa:

  1. ¿Qué medidas se toman para que una compra tan grande y absurda no se vuelva a repetir en la UniTienda?
  2. ¿Qué estudios de mercado se hacen a partir de que alguien más la administra?
  3. ¿Quién administra la UniTienda?

Con el convenio Federación-Estado para 2026 hasta este domingo detenido en firmas (y redacción según dicen) ¿hasta cuándo aguantará el préstamo que les hizo favor gobierno de pedir para la Uni?

En fin, ya me extendí. Yo quiero escribir de la tensión cubana, Ucrania, Venezuela, y Groenlandia (son piezas moviéndose para un “jaque mate” global)

También quería escribir sobre la valiente posición de la nueva titular de la Facultad de Derecho ante las “sugerencias” rectoriles, de la construcción de narrativas de Morena, de la renuncia de Adán Augusto, y la hamaca del Verde nacional, pero pues será para la próxima (si es que no escribo otro cuento, que ya le voy agarrando gusto).

Los abrazo y saludo a todos y todas.

Jorge Saldaña.

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