abril 29, 2026

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Excel, la agencia que estafó por más de 1 millón de pesos con viajes a conciertos

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La empresa de SLP incumplió a más de 300 personas con tours para Corona Capital, Bad Bunny, Harry Styles, Flow Fest, Fórmula 1, Hell and Heaven…

Por: Ana G Silva

La Orquesta dio a conocer ayer las denuncias de al menos una decena de personas que fueron estafadas por Excel Music Tours, empresa potosina dedicada a la organización de viajes y tours a conciertos y otros eventos multitudinarios y que está a cargo de un hombre con el supuesto nombre de Rodolfo Gutiérrez. Luego de la nota, más personas se acercaron al medio para informar que la cifra de víctimas, que se conocen hasta el momento, es de más de 400 que se han organizado para realizar una denuncia colectiva, pues se calcula que el fraude podría superar el millón de pesos.

Andrea Pavlova, una de las personas estafadas, comentó que en este momento se han organizado dos grupos de WhatsApp para calcular la magnitud del robo: en uno se encuentran las víctimas solo correspondientes al Corona Capital 2022, que se realizó el pasado fin de semana, donde hay casi 100 personas; y otro 400 integrantes (incluyendo los primeros 100) con afectados que compraron paquetes de viaje para eventos pasados y futuros que no recibieron el servicio correspondiente.

Los paquetes que ofertaba la empresa para el Corona Capital eran cuatro: uno de 8 mil 590 pesos que incluía boletos para los tres días, traslado y hospedaje; otro de 6 mil 890 pesos, con traslado y boletos para dos días del festival; el paquete de dos días con traslado y hotel en 5 mil 790 pesos; y el paquete que solo era para traslado y un boleto de 3 mil 390 pesos. Es decir, que si las víctimas que se encuentran en el grupo pagaron al menos el paquete más barato, da un total de 339 mil pesos.

Entre los otros eventos en los que personas reportan haber sido estafadas se encuentran la Fórmula 1 el pasado 30 de octubre; Harry Styles que tendrá lugar el 24 y 25 en la Ciudad de México; Flow Fest del 26 y 27 en Ciudad de México; Bad Bunny del 3 al 9 de diciembre en Ciudad de México y Monterrey; Hell and Heaven del 2 al 4 de diciembre en Ciudad de México; Tecate Pal Norte del 31 de marzo al 2 de abril de 2023, entre otros.

En la página de Viagogo.com los boletos para el concierto de Bad Bunny están desde 11 mil 500, para la Fórmula 1 estaban desde 7 mil 800 pesos, para el Flow Fest están desde 2 mil 400 pesos, para Harry Styles desde 4 mil 900, en el Hell and Heaven van desde los 4 mil 500 y el Tecate Pal Norte en 7 mil pesos. Es decir que si las otras 300 personas que denuncian a la agencia Excel Music Tour compraron al menos un boleto de un día para el evento más barato, que es el Flow Fest, suma un total de 720 mil pesos, a lo que aún faltaría contar el traslado de ida y regreso y posible hospedaje para algunos, con lo que la cantidad supera con facilidad el millón de pesos.

Karla Martínez, otra de las afectadas, explicó que compró cuatro boletos para el Corona Capital con Excel Music Tour por una referencia y al investigar a la empresa se dio cuenta que tienen años de realizar este tipo de viajes. Su primer contacto fue con Helena Gutiérrez, hermana del dueño, quien le comentó sobre paquetes y costos. Posteriormente, a través de WhatsApp, le pidieron una transferencia de 4 mil pesos a nombre de Rodolfo Gutierrez, para apartar su lugar y el de sus amigos y que terminó de liquidar el 10 de noviembre. Sin embargo, unas horas antes del evento lo cancelaron.

Lo que yo pagué por persona es de 3 mil 790, pero había paquetes de 8 mil 500 pesos; a mí lo que me deben es un total de 25 mil 360 pesos, porque también aparte para el evento del Hell and Heaven”.

Andrea narró que, aunque ya tenían un plan de pago, en septiembre le mandaron un mensaje mencionando que tenía que liquidar el total en una semana: “Se nos hizo muy extraño, porque otras agencias no nos habían hecho esto, le echaron la culpa a Ticketmaster, pero nos amenazaron con que si no pagábamos perdíamos los boletos; cuando fuimos por las entradas no me los querían dar, supimos que también dieron boletos falsos, acercándose la fecha nos agregaron un grupo en WhatsApp donde nos darían el itinerario, pero nunca nos dijeron nada”.

La joven señaló que un día antes le avisaron que se había cancelado el viaje, sin una explicación clara de por medio. En las oficinas solo le dieron una carta compromiso, pero sin membretar: “a otros les daban pagarés con fechas diferentes, la verdad la señora cuando le dije el paquete de cada uno ni siquiera corroboró la información que le estaba dando y solo firmó la hoja”.

Andrea Pavlova detalló que ella y sus amigos tuvieron que buscar otra agencia para ir a la Ciudad de México, en el evento encontraron a Rodolfo y se dio cuenta que a más personas no les entregó sus boletos o eran falsos.

Ezequiel Sifuentes, otra de las víctimas, señaló que él compró dos paquetes para el Corona Capital de 5 mil 790 pesos cada uno, con la confianza de que ya había viajado antes con la agencia. Los hechos extraños comenzaron cuando un mes antes del evento lo llamaron para mencionarle que tenía que liquidar el total. Tres días antes del festival, lo agregaron a un grupo de WhatsApp para mostrarle el itinerario; no obstante, 24 horas antes de que se realizara el evento le avisaron que habían cancelado todos los paquetes.

Me asuste, pero cuando fui a ver qué pasaba me dijeron que el mío no estaba cancelado, aunque el día del viaje se supone que tenía que irme a la 1 de la mañana, pero no había transporte y me acomodaron con otra agencia llamada Viajes Ponchito, o sea que de favor me llevaron, y que allá me iban a dar mis boletos. El primer día iba bien, pero cuando salí no tenían ni cómo enviarme al hotel y contrataron una camioneta, pero hasta íbamos a pagar Uber. Al día siguiente en el festival no nos dieron los boletos, el dueño se portó súper déspota y nos decía que ‘la solución real es que no íbamos a entrar al festival’, mi novia y yo compramos los boletos en reventa. Ya para volver, mi novia pudo regresar con Excel y yo tuve que comprar un boleto de regreso en la central. Al final me firmaron un pagaré por lo que pagué del regreso y de los boletos”.

Las víctimas han mencionado que se realizará una demanda colectiva para denunciar a Rodolfo Gutierrez, algunos incluso ya iniciaron acciones en Profeco y próximamente se pondrán de acuerdo para ir al Ministerio Público. Agregaron que temen que el hombre ya haya huido del estado, pues sus oficinas ubicadas en Cordillera de los Alpes 203 ya fueron vaciadas.

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Ciudad

La radiografía moral de una ciudad a través de sus esquinas. Primera Parte

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Reportaje histórico, político y urbano de la nomenclatura potosina

«No nos une el amor sino el espanto;

será por eso que la quiero tanto.»

Jorge Luis Borges, «Buenos Aires», en El otro, el mismo (1964)

Por: Jorge Saldaña.

Caminar por San Luis Potosí es, sin que uno se dé mucha cuenta, un acto de paciencia historiográfica. Uno cree que va a comprar el pan, pero en realidad atraviesa cuatro siglos, tres regímenes, una revolución y una pulquería desaparecida. La esquina —esa institución tan mexicana— se vuelve aquí un libro abierto al que le faltan páginas, le sobran portadas y sostiene memorias cono nombres hechas de azulejo, metal o placa, que de no nombrarse ahí, nadie más las nombraría y menos las recordarían.

Lo cuento como periodista urbano, también como ciudadano y no como acusador. Esto no es una denuncia: es una caminata. Una caminata larga, tropezada y deliciosa por un casco antiguo donde una sola vía recta puede llamarse «Mariano Arista» en una placa, «ARISTA» en la siguiente y, dos cuadras más allá, «GRAL. M. ARISTA», todo en distintos materiales, todo igual de oficial, todo igual de imposible. Un solo general, tres nombres; un solo cabildo pero ningún acuerdo.

El estudio del licenciado Constantino Méndez sobre las inconsistencias actuales de la nomenclatura y el «Diccionario histórico de las calles de San Luis Potosí» de don Arcadio Castro Escalante —en su libro «Por las viejas calles de aquel San Luis»— dejaron consignado lo que aquí se cuenta con prosa de domingo: que la nomenclatura de esta ciudad es un palimpsesto -esos manuscritos en pergamino que conservan huellas de una escritura anterior-  al igual que nuestro centro, en cada placa hay un héroe encima de un pordiosero, un revolucionario encima de un cura, una avenida encima de una zanja. Y que la abuela, terca, sigue diciendo «La Corriente» cuando el plano oficial dice «Reforma» desde hace ya un siglo.

El verso de Borges con que se abre este reportaje no es decorativo. Es la llave. Porque si hay una manera de querer a las ciudades, esa manera es contradictoria: las queremos por lo que nos avergüenza de ellas. Las queremos por su desorden, por su terquedad, por su modo de no obedecer. San Luis Potosí entra en esa categoría con orgullo. Es una ciudad que se ama, en parte, por su incapacidad para ponerse de acuerdo consigo misma.

De los apodos a los apellidos

En 1828, recién consumada la Independencia, el Ayuntamiento potosino se topó con un problema simpático y propio de la época: necesitaba bautizar oficialmente sus calles, pero no tenía a quién honrar. A los españoles ya no se les quería —era demasiado pronto—, y los héroes nacionales todavía no alcanzaban para tantas esquinas. La solución fue salomónica y muy mexicana: dejar los apodos populares y ponerle apellido de vecino distinguido a lo que faltara.

Así se inauguró, sin saberlo, la primera ley no escrita de la nomenclatura potosina: la calle no se nombra, la calle se hereda. Hereda al insurgente cuando llega la Independencia, hereda al liberal cuando llega la Reforma, hereda al revolucionario cuando llega 1914 —el año bisagra, el del gran rebautizo— y hereda al fraccionador cuando llega el siglo XXI con sus colonias bautizadas con nombres de árboles que aquí no crecen.

Antes de 1828, sin embargo, las calles ya tenían nombre: solo que el nombre lo ponía el barrio, no el cabildo. La calle de la Cruz se llamaba así porque había una gran cruz divisoria entre la ciudad y la villa de San Miguelito. La de las Bóvedas porque allí se levantaron las primeras casas con techo abovedado. La del Arenal porque las lluvias de La Merced llenaban de arena la cuadra. La de los Burros porque los arrieros amarraban sus bestias antes de bajar a la Plaza de Armas. La de la Tamalera porque ahí vivía una mujer cuyos tamales eran de gran demanda.

Estos nombres, hoy reemplazados por placas con apellidos solemnes, eran en realidad un primer sistema completo y eficaz. Funcionaba etnográficamente: nombraba lo que estaba, no lo que se quería honrar. Era una nomenclatura sin proyecto político, asentada en la observación cotidiana. Por eso, cuando el cabildo intentó imponer apellidos en 1828, lo hizo sobre un sustrato vivo que ofreció resistencia silenciosa. La gente siguió diciendo «La Tamalera» mientras la placa decía «Julián de los Reyes».

La cuadra como unidad onomástica

Hasta bien entrado el siglo XIX, una vía recta no tenía un nombre: tenía tantos nombres como cuadras. La calle Iturbide, por ejemplo, en 1864 se desplegaba en ocho identidades distintas: «Ciprés», «Palaus», «Chino o Clima», «Filantropía», «Guayabo», «Mora», «Cocheros» y «Chica». La calle Vallejo se dividía en cinco: «Remedios», «Las Recogidas», «Plaza de Las Recogidas», «Lucero» y «San Miguelito». Manuel José Othón —el poeta— caminaba de niño por una vía que cambiaba cinco veces de nombre.

La avenida Carranza es el caso emblemático. En 1864 era cinco calles distintas en una sola línea: «La Cárcel» las dos primeras cuadras, «Maltos» las dos siguientes, «El Elefante» la quinta, y todo el resto «Real de Tequisquiapan». Cinco nombres, una traza. Hoy es una sola Carranza —liberal, rectísima, peatonal en su tramo histórico— pero quien camine por ahí está caminando, sin saberlo, sobre el rastro de un elefante, una cárcel y un señor de apellido Maltos del que no quedó memoria.

«Una descripción de Zaira como es hoy debería contener todo el pasado de Zaira. Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras […], surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos.»

Italo Calvino, Las ciudades invisibles (1972)

Calvino no escribió sobre San Luis Potosí, pero pudo haberlo hecho. Su descripción de Zaira describe con exactitud lo que cualquier potosino ve al levantar la cabeza en una esquina del primer cuadro: la ciudad no cuenta su pasado, lo contiene. Lo carga en cada placa que no se quitó, en cada rótulo que se dejó conviviendo con el nuevo, en cada rincón donde el catastro y la abuela difieren y nadie se atreve a darle la razón a uno solo de los dos.

Esta lógica de los muchos nombres por cuadra tenía sentido en una ciudad pequeña. Cada tramo coincidía con un edificio característico, una anécdota memorable, un vecino famoso. Cuando la población creció y la administración pública se profesionalizó, ese sistema se volvió insostenible. Una calle con siete nombres no se puede catastrar, no se puede cobrar predial, no se puede patrullar. La unificación llegaría —y llegaría con una ideología.

Las cuatro fechas bisagra

La nomenclatura de San Luis Potosí no cambió de una vez. Cambió en oleadas, y cada oleada lleva la firma del régimen que la promovió. Cuatro son las fechas que conviene memorizar:

  1. 1828: primera nomenclatura oficial. Es la ola del cabildo independiente. Domina la mezcla de apellidos distinguidos y nombres triviales, por escasez de héroes.
  2. 1860–1870: primera ola liberal. Tras las Leyes de Reforma, aparecen Galeana, Morelos, Hidalgo, Allende sustituyendo nombres conventuales y virreinales. Es el primer barrido ideológico.
  3. 1914: el gran rebautizo revolucionario. La nomenclatura moderna —Carranza, Obregón, Madero, Zapata, 5 de Mayo— se impone sobre los antiguos nombres por cuadra. Es el momento más drástico: lo que había tardado tres siglos en sedimentar se sobrescribió en pocos años.
  4. 1930: ola posrevolucionaria. Aparecen nombres de gobernadores y políticos locales (Julián Carrillo, Francisco Alcalde, Ildefonso Díaz de León). La memoria estatal entra a competir con la memoria nacional.

Si uno camina hoy el centro y lee placa por placa, está leyendo —en estricto rigor— la geología política de la ciudad. La capa más profunda es colonial: convento, virgen, cruz. La siguiente, decimonónica: apellido distinguido, anécdota local. Encima, la liberal: insurgente. Encima, la revolucionaria: jefe armado. Encima, la postrevolucionaria: gobernador. Y en los fraccionamientos nuevos, la capa contemporánea: árbol exótico, flores, montañas y cordilleras. Cinco capas, una ciudad.

La memoria popular como capa subterránea

Hay una capa más, sin embargo, que ningún régimen logró borrar: la oral. Las placas también hablan de lo que el poder quiso olvidar. La calle de Las Manitas —hoy un tramo de Abasolo— se llamó así porque ahí enterraron las manos de un homicida. La de Las Cruces —hoy un tramo de Universidad— porque dos hombres se mataron mutuamente y se les puso cruces en el sitio. Estos nombres no entraron a la oficialidad porque la oficialidad prefiere héroes; pero la oralidad los recuerda. La calle, otra vez, no se borra: se tapa.

Y hay nombres populares que sí lograron permanecer, contra todo pronóstico. La calle Juan del Jarro lleva el nombre de Juan de Azios Ramírez, un pordiosero potosino del siglo XIX, vestido de harapos y con un jarro al hombro para pedir agua y comida. Se le atribuían dotes adivinatorias; la gente lo consultaba sobre fechas de muerte y matrimonios futuros, y atinaba lo suficiente para volverse leyenda. Cuando murió, le pusieron calle. Es uno de los pocos sitios en México donde un mendigo tiene placa oficial. Cosa rara, cosa potosina, cosa hermosa.

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Ciudad

Galindo ve “mano negra” en conflicto por predio de Puerta de Piedra

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El Ayuntamiento propuso habilitar un terreno contiguo como parque urbano, con obras incluidas, pero no hubo respuesta del grupo inconforme

Por: Redacción

Enrique Galindo Ceballos, alcalde de San Luis Potosí, aseguró que existen “manos negras” detrás del conflicto por el predio municipal en el fraccionamiento Puerta de Piedra, luego de que un grupo de vecinos promoviera un amparo para frenar su subasta.

El edil sostuvo que la oposición al proyecto dejó de tener lógica tras haber ofrecido alternativas formales a los inconformes, incluyendo la habilitación de otro terreno contiguo como parque urbano.

“No sé de quién, pero hay dos manos negras. Yo no me la creo. Si te ofrecen otro terreno, con iluminación, cercado y árboles, y no hay respuesta, entonces esto ya salió de la razón lógica”, declaró.

Galindo afirmó que el Ayuntamiento mantuvo diálogo con el grupo y respondió por escrito a sus peticiones, pero acusó que, en lugar de continuar con las negociaciones, optaron por judicializar el caso.

Además, rechazó que el proceso de subasta haya sido suspendido en su totalida

d, como han señalado integrantes del colectivo, al insistir en que el tema se encuentra en litigio y que el Cabildo aprobó la desincorporación de los predios conforme a la ley.

“No se hubiera subastado si no tuviera las condiciones legales. Fue aprobado por unanimidad”, sostuvo.

En contraste, el Colectivo Bosque Urbano Puerta de Piedra ha defendido el amparo interpuesto el pasado 13 de marzo, el cual fue admitido el 10 de abril por un juez, quien ordenó la suspensión del proceso de subasta de al menos 18 predios mientras se analiza el caso.

La audiencia constitucional del caso está programada para el próximo 8 de mayo, fecha en la que se definirá si el proceso de subasta puede continuar o si se confirma la protección legal de los predios.

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Destacadas

Afirma SSPC que la violencia se incrementa con el calor

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El secretario Juan Antonio Villa reveló que con la temperatura la gente se vuelve más irritable, además de que aumenta el consumo de alcohol

Por: Redacción

Juan Antonio Villa Gutiérrez, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), señaló que han encontrado una correlación entre el incremento de actos de violencia y el aumento en las temperaturas.

Explicó que el calor genera que mucha gente se vuelva más irritable, por lo que en lugares muy cerrados o en casas pequeñas donde se exponencía la sensación térmica, crecen los incidentes de violencia, como puede ser la familiar.

Asimismo, en esta temporada se incrementa el consumo de bebidas alcohólicas, por lo que las personas tienden a embriagarse más, y “se ponen violentos” contra las personas a su alrededor.

Añadió que ante esta situación, han reforzado la seguridad para prevenir estos delitos, instruyendo al Agrupamiento Especial para Atención de Violencia de Género a tratar de manera inmediata los reportes.

Comentó que en la última semana atendieron 14 denuncias de este tema, de las cuales, cuatro resultaron procedentes, con los involucrados siendo puestos a disposición de la Fiscalía General del Estado. 

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