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#Especial8M | Cosplay en SLP: una herramienta de expresión y autoestima
Conversamos con tres representantes de este ámbito quienes narraron cómo esta actividad ayuda a las mujeres, pero también sobre el acoso que existe en él
Por: Ana G Silva
El cosplay es la actividad que consiste en vestirse para representar de manera realista el rol de algún personaje, generalmente asociado con la ficción en la cultura popular de cómics, cine, libros, anime, manga, videojuegos, entre otros. Desde hace algunas décadas ha ganado popularidad a tal punto que hoy existen convenciones y competencias a las que asisten cientos de miles de personas en el mundo. San Luis Potosí no escapa a él, pues es común ver en las calles a personas que lo practican caracterizadas, no obstante, aunque el cosplay es utilizado por muchas personas para expresarse de una forma creativa, dentro de este ámbito permean rasgos de acoso y machismo en contra de sus representantes mujeres, que constantemente deben tomar medidas para evitar ser agredidas. La Orquesta conversó con Morimi Hime, Hikari y Tsutsumin, tres cosplayers potosinas, sobre sus experiencias en estos casos, pero también acerca del uso del cosplay como herramienta de empoderamiento femenino, combatir el odio corporal y fortalecer el autoestima.
Las cosplayers coincidieron en que el machismo suele estar presente dentro de las convenciones y eventos, pues ellas han sido víctimas de tocamientos, blancos de acoso verbal y han sido perseguidas. Consideraron que esto ocurre porque los hombres suelen pensar que “al vestir de cierta manera” las mujeres tienen el deber de complacerlos. Morimi contó que en eventos es común el acoso, y en algunos casos se da cuando les piden tomarse fotografías.
Hikari narró que: “a pesar de que el contenido que hago suelen ser más ‘recatado’, me ha tocado, que traigo un cosplay con un escote y tengo que tolerar que cuando se están tomando la foto conmigo y yo estoy posando en personaje, suelen tomarme de la cintura o acercarse y, en el peor de los casos, te empiezan a seguir porque asumen que por el hecho de que esté representando un personaje, tú tienes que complacerlos. Hay una idea de que por ser amables o intentar vernos, forzosamente lo hacemos para los hombres y no es así, yo estoy haciendo esto porque me gusta”, contó Hikari.
Las cosplayers mencionaron que para evitar este tipo de agresiones, suelen estar en grupo y se protegen mutuamente; además, de que al momento de tomarse fotografías con las personas que se las piden, lo hacen amablemente, pero toman distancia y establecen sus límites. Tsutsumin dijo que la comunidad “busca combatir el acoso generando un ambiente seguro para que más mujeres se animen a entrar a este mundo del cosplay”.
Las chicas detallaron que el cosplay sirve para enviar un mensaje de empoderamiento: Morimi apuntó que dentro de el anime, los videojuegos, lo geek, las películas y todo lo relacionado la ciencia ficción, hay mujeres fuertes y valientes que, aunque sea ficticia, ha pasado por cosas que muestras fortaleza, la feminidad, la belleza y sus valores; Hikari resaltó que el cosplay les ayudó a explorar otros ambientes, no solo su sexualidad y sensualidad, al caracterizar personajes empoderados que les ayuda a conectar con lo que no puedes lograr en tu vida diaria.
Tsutsumin agregó que este ámbito le ha ayudado a amarse como es, sin fingir y ha aumentado su autoestima: “Tengo muchas compañeras, que a partir del cosplay descubrieron que podían sentirse atractivas, que podían usar algo que les gusta, que podían utilizar escotes sin tener esa carga social que las mujeres no deben verse así. Me pasó justo con un personaje que es muy fuerte, muy empoderado y caracterizarlo me ayudó a conectar con esa parte del empoderamiento que está en mí, de ser una mujer que puede hacer cosas, que puede tomar decisiones, que es líder, etcétera”.
Al cuestionarlas sobre si consideraban que el cosplay ayuda a combatir el odio corporal, las mujeres respondieron que sí, pues dentro de este puede ser para todos los cuerpos, tallas y pesos, ayuda a explorar el cuerpo en un lugar seguro sin miedo a que alguien te juzgue a ti, sino al personaje:
“Yo no solía usar faldas porque odiaba mis piernas, decía ‘son muy delgadas’, pero me gustaba tanto un personaje que usaba vestido, que lo usé y cuando vi, pude ver mi cuerpo de otra manera, dije ‘tengo piernas bonitas’, no sé por qué creí que no eran así”, comentó Hikari; mientras que Morimi agregó: “quizá no sea un combate hacia el odio corporal, pero yo creo que como tú no eres tú, tú representas un personaje y ese personaje tiene este tipo de valores y principios. Se experimenta por medio del cosplay el pensamiento, el sentir o el actuar de el personaje”.
Finalmente, las cosplayers coincidieron que la comunidad ha crecido en los últimos años; además de que cada vez más personas se atreven a salir a la calle sin temor a ser señaladas, lo que le ha dado, no solo a cosplayers, sino a expositores, actores de doblaje locales la oportunidad de crecer y darse a conocer.
“Antes no había muchos cosplayers, pero durante la pandemia a mucha gente empezó a llamarle la atención y aprovechando la cuarentena decidieron empezar desde casa, yo creo que el número de cosplayers en San Luis Potosí se triplicó y con ello, surgieron más tiendas donde puedes adquirir físicamente pelucas y trajes, facilitando el acceso a estos para las personas que no sepan cómo importarlos desde China”.
Aquí un poco de las cosplayers potosinas:
Morimi
Itzaí Rodríguez, es una chica de 27 años, que inició en el cosplay hace 8 años, ella es originaria de Sinaloa y fanática de las series de ánime, cuando se mudó a San Luis Potosí, pudo acudir a eventos en donde conoció el cosplay, decidió disfrazarse y en su primer concurso ganó un primer lugar, estas competencias han sido parte de su vida desde entonces, aunque también lo hace por hobby, pues le gusta la moda alternativa.
Morimi apuntó que se inspira del trabajo de otras personas de gente con mayor trayectoria; apuntó que llevó cursos y talleres de confección y ella misma realiza sus propios trajes. Añadió que se enfoca en caracterizar personajes rubios, de cabello rosa o rojo, que son muy animados o enfrascados en la feminidad, es decir, con mucha chispa.
La cosplayer mencionó que le gusta traer a la vida acciones de escenas, de cosas que le gustan para transmitir la seguridad al representar a otro personaje.
Hikari
Anahi Hernández, tiene 30 años. Desde los 8 años ha estado involucrada en el mundo del cosplay, luego de que presenció un concurso donde personifican en escena a algún personaje.
Hikari señaló que lo que le inspira de los personajes son sus historias y no de los más característicos son Sakura Kinomoto que la inspira en la parte familiar, positiva, esa parte de hacer todo por sus amigos, amar a los que están cerca y ser valiente a pesar de que tener miedo. Dijo que la mayoría de sus cosplays son personas alegres, que disfrutan la vida, de hacer lo que les gusta, de amar lo que hacen.
La mujer dijo que personifica personajes con los cuales se siente identificada con los valores que presentan y su estética: “el mensaje que quiero transmitir es que estos personajes vibran conmigo, estos personajes tienen algo que me gustaría hacer, tienen algo que me ayudan a canalizar algún momento de mi vida o me ayudan a personificar una parte de mí”.
Tsutsumin
Claudia Aboytes, una joven de 20 años, que conoció el cosplay por su hermano, quien la llevó a una convención de ánime del que se fue enamorando poco a poco, así como del arte del cosplay, el cual comenzó a hacer a los 14 años.
Su estilo lo define como multifacético, pues tiende a experimentar con diferentes tipos de personalidad en los personajes qué escoge para poder explotar su potencial; además, son personajes que la hacen sentir feliz o con algo que se identifique. Sus inspiraciones en el cosplay son Soyrabbit.exe, Akase Akari y Viku Li.
Tsutsumin dijo que cuando hace cosplay le gusta poder mostrar su arte y que este inspire a los demás “no solo viendo a su personaje favorito personificado, sino también, haciéndoles saber que, con mucho esfuerzo, ellos también pueden llegar a hacer un cosplay del qué se enamoren”.
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Claudia y los nueve minutos de México | Apuntes de Jorge Saldaña
Por Jorge Saldaña
Sin mapas, sin ejércitos, sin carabelas y sin reproches, Claudia Sheinbaum desembarcó en España.
En un solo discurso dejó un estandarte, un ayate, un cuadro de Frida Khalo del 2026, una postura por la paz, una definición de democracia y una propuesta para sembrar vida.
En nueve minutos, la presidenta dibujó para el mundo el ADN mexicano, su milenaria historia, su basta y universal cultura, su profundo espíritu, su conocida diplomacia magnánima y su columna de valores con olor a copal.
Claudia recorrió miles de años en los nombres de los dioses que dieron y siguen dando significado a una raza de la que somos fruto, dioses vivos en nuestras lenguas, tradiciones y en nuestra forma de mirar el cielo.
Apellidos heroicos que nos dieron no solo independencia sino sentimientos a una nación.
Hombres que se levantaron en armas para darle sentido a un país, que exigía tierra y libertad, sufragio efectivo, no reelección y tierra para quien la trabaje.
Ni por encima ni después, los nombres de mujeres con apellido completo. Muchas aquellas a quienes la historia minimizó en sus renglones pero que llegaron junto a Claudia, y junto a todas en 2024.
Es sábado. Escuché el discurso de los nueve minutos al menos cinco veces, lo repetí a propósito mientras transitaba mi fin de semana.
Las palabras de la mandataria en Barcelona me resonaban con cada escena que estuvo a mi alcance.
El mismo sábado pude y me senté en una banca. No era cansancio, era esa cosa sin nombre que a veces te obliga a quedarte quieto cuando algo importante se está diciendo. Es como detener el auto, para atender una llamada.
Desde la banca me puse a ver: Vi al señor que espera el camión con la semana y la vida entera en los hombros. Vi a unos niños que juegan futbol sin saber que son la cosa más seria del mundo. Vi a una señora vendiendo nopales con la economía de un país en sus manos callosas.
Vi a unos uniformados que trabajan en sábado porque el descanso es un lujo que no les toca.
Vi a mis sobrinas crecer y a mis padres volverse más lentos.
Y me vi a mí, con mi historia cosida a retazos como la de cualquier mexicano que ha tenido que inventarse el camino mientras lo camina.
Porque México no es solo un país; es la fuente donde cada uno lanza la moneda de su historia. Es una herencia que se sangra y se canta.
Saboreé el discurso de la presidenta, que más que hablar, contó esa herencia a nombre de todos en la Cumbre por la Democracia en Barcelona.
Escuchándola me vino a la mente un collage de mi propia memoria. Con su voz me llevó a las imágenes que ahí están: el Calendario Azteca, el humo del copal, el sarape de Saltillo y la vastedad de un país que se desbordaba en palabras ante los líderes del mundo.
Ahí estaba la blancura de Mérida, el azul que solo pertenece al Caribe y los arcos de piedra que custodian el fin del mundo en Los Cabos.
Apareció la tierra de José Alfredo, el vértigo de los clavadistas en la Quebrada y ese puerto de Veracruz que también es canción y donde la historia siempre decide desembarcar.
Ahí estaban los mayas y los olmecas, los volcanes y las lenguas que ninguna conquista pudo borrar.
En ese podio, Claudia dejó de ser una figura política para volverse bandera, himno y escudo. Fue el sincretismo —esa mezcla imposible y perfecta que somos— sin contradicción y sin disculpa.
¿Cómo lo hizo? Con una sola herramienta: una palabra repetida como invocación, como el caracol prehispánico que anuncia y convoca.
Vengo.
En retórica se llama anáfora. Pero llamarla figura retórica es como llamar copal a un perfume: técnicamente correcto, esencialmente equivocado.
Lo que se construyó con cada repetición no fue gramática, fue una vela encendida sobre el altar de la memoria colectiva. Cada “vengo” sumaba una fuente de autoridad moral distinta; era un escalón milenario que no sostenía a una mujer, sino a una nación entera de pie.
“Vengo cubierta”, dijo en un momento. Y esa palabra, de metáfora se convirtió en rebozo. Era el peso físico y espiritual de todo lo que cargamos los mexicanos sin que nadie nos lo pida y sin que queramos soltarlo. Dieciocho veces la palabra. Dieciocho escalones. Y al final, la Cumbre escuchando en silencio lo que llevamos cinco siglos queriendo decir.
De pronto pensé en Cortés y en su ignorancia involuntaria. Ese hombre que pisó Veracruz pensando que llegaba a civilizar…lo que ya estaba civilizado.
Pensé en lo trágico y triste de que haya muerto sin saber que el territorio que pisó era tan vasto que toda su España cabría en él casi cuatro veces. Sin saber que estaba ante civilizaciones que miraban las estrellas con una precisión que Europa apenas imaginaba.
Y quinientos años después, una mujer mexicana —hija de esa historia larga, dolorosa y magnífica— se paró allá de donde ellos partieron e hizo lo que la fuerza acá nunca pudo: mostrarle al mundo de qué está hecho realmente este territorio.
Claudia habló, en ese recorrido de nueve minutos, usó tres palabras que no solo describen, sino que dibujan y gobiernan: pueblo, dignidad, soberanía.
Pueblo no como estadística, sino como el filo que separa a los de abajo, de los que siempre han mirado desde arriba.
Dignidad como palabra que convierte la carencia en postura recordándonos que los desposeídos no necesitan lástima, sino reconocimiento.
Y soberanía como el escudo figurado de Juárez, rescatado para advertir que la paz sin autonomía es solo otro nombre para la sumisión.
Pero el movimiento más audaz fue una pregunta: ¿Cuál libertad? Tres palabras con interrogación que desarmaron una ideología entera sin disparar un solo dardo.
El discurso no atacó a nadie, no hubo estridencia, y sin embargo, nadie en esa sala pudo escucharla sin saber exactamente a quién se estaba refiriendo.
Más allá de las siglas o de la gestión que el tiempo habrá de juzgar, lo que se presenció fue un ejercicio de altura política. Fue “colmillo” envuelto en terciopelo discursivo. Mis respetos.
Regresé a la banca. A los mismos rostros. Al mismo sábado de una ciudad que no siempre sabe que es protagonista de su historia.
El discurso no solo me explicó y recordó a México; me lo devolvió silbando “La Bikina”.
Porque Claudia allá representó a nuestros abuelos que resistieron sin odiar y a generaciones que heredarán esta historia sin haberla pedido.
Claudia fue cada uno de nosotros, lanzando las monedas a la fuente.
No, no escribo desde la trinchera de un partido, ni defiendo una sola posición. Soy imparcial y objetivo frente a lo mucho que nos aqueja, lo mucho que nos falta, del miedo que sentimos y de los rumbos a veces inciertos que tomamos.
A lo que sí soy parcial es a la construcción de lo bien dicho, lo que produce emociones, y evoca la memoria simbólica, a lo que me hizo sentir un discurso de reconocimiento personalísimo de lo que me hicieron sentir que esos nueve minutos, tan bien estructurados que para mi fueron en realidad, quinientos años.
Soy parcial por esa mujer que llegó a Barcelona a hacer sonar el caracol místico ante quienes quizás nunca habían escuchado ese sonido —y que, sin saberlo- lo llevábamos dentro.
Con el pueblo todo, sin el pueblo nada. Fue el cierre profético y cita fundacional.
Claudia cantó a México en Barcelona, sin el Cielito Lindo, sin el Son de la Negra, sin Jarabe Tapatío.
Allá, Claudia dejó su voz y la de todos para el registro histórico, y para la resignificación de la democracia en una cumbre por la defensa de la misma. No es poca cosa.
Mientras tanto, nosotros acá en la banca, en la calle, en el mercado, en el camión, en la casa, en el campo, en la ciudad o en la montaña, tarareábamos a distancia el futuro. Como siempre lo hemos hecho. Como México.
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SLP encabeza afectación por incendios forestales en 2026
Un incendio en Santo Domingo concentró más del 70% del daño total, con más de 15 mil hectáreas consumidas
Por: Redacción
San Luis Potosí se mantiene como la entidad más afectada por incendios forestales a nivel nacional en lo que va de 2026, al registrar más de 21 mil 731 hectáreas dañadas y un total de 64 siniestros, informó el titular de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) en el estado, Teodoro Morales Organista.
El funcionario explicó que, aunque la cifra de incendios representa aproximadamente la mitad de los registrados durante todo 2025, la superficie afectada coloca a la entidad en el primer lugar nacional.
Detalló que la mayor parte de las áreas dañadas corresponde a matorrales y pastizales, lo que, si bien representa un impacto ambiental, reduce el riesgo en comparación con zonas boscosas.
Morales Organista señaló que un solo incendio, ocurrido en el municipio de Santo Domingo, ha sido determinante en la estadística estatal, ya que consumió alrededor de 15 mil 287 hectáreas tras tres días de intensas labores de combate.
“Ese incendio representa más del 70 por ciento de la superficie afectada en el estado durante este año”, puntualizó.
El titular de Conafor advirtió que la temporada crítica de incendios aún no concluye y se prevé que se extienda hasta finales de junio, por lo que el riesgo se mantiene latente en las próximas semanas.
No obstante, destacó que los pronósticos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) son favorables, ya que anticipan la presencia de lluvias en los próximos meses, incluso durante mayo, periodo que suele registrar las temperaturas más elevadas.
Finalmente, subrayó que los incendios forestales son fenómenos impredecibles, por lo que será hasta el inicio de julio cuando se pueda considerar el cierre de la temporada y hacer un balance definitivo de los daños.
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Ayuntamiento de SLP
Anuncia Galindo 152 mdp de inversión en seguridad
Esta inyección se suma a los más de 433 millones que se han destinado en los últimos tres años en fortalecimiento de la policía municipal
Por: Redacción
Enrique Galindo Ceballos, presidente municipal de San Luis Potosí, afirmó que su administración mantiene una estrategia firme en materia de seguridad, respaldada por una inversión sin precedentes para fortalecer a la Policía Municipal.
“No bajamos la guardia en seguridad; por el contrario, hemos hecho una inversión histórica para consolidar una corporación más fuerte, mejor equipada y más cercana a la gente“, señaló el alcalde.
Destacó que para 2026 se destinarán 152 millones de pesos a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, como parte de una política sostenida que suma más de 433 millones de pesos en los últimos tres años.
Galindo explicó que estos recursos se han enfocado en la profesionalización de los elementos, así como en la adquisición de patrullas, chalecos, uniformes, tecnología de radiocomunicación y herramientas como cámaras corporales.
Asimismo, resaltó que esta estrategia incluye certificaciones, estímulos económicos por desempeño y aumentos salariales desde el inicio de su administración, lo que ha ayudado a que se mejore la percepción de seguridad en la capital, alcanzado el mejor nivel desde 2013.
Finalmente, destacó que la incidencia delictiva también ha mostrado una tendencia a la baja. “En 2025 logramos reducir los delitos en más de 10 por ciento y seguimos avanzando; tan solo en enero de este año disminuyeron todos los tipos de robo, lo que confirma que vamos por el camino correcto”, concluyó.
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