marzo 13, 2026

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#4 Tiempos

#Entrevista | Una pareja de científicos bien cuerdos

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Susana López Charretón y Carlos Arias Ortiz, dos de los investigadores mexicanos más importantes en las áreas de epidemiología y virología cuentan sobre su trabajo y vida familiar

Por: Mariana de Pablos

El combustible de La Orquesta.mx siempre ha sido la vitalidad de los jóvenes periodistas potosinos. Como parte de un ejercicio para dar a conocer su talento, durante las próximas semanas publicaremos entrevistas y crónicas realizadas por los alumnos de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Queremos saber cuál es la visión de las chicas y chicos que, desde ya, son responsables de registrar la memoria de nuestra ciudad.

Carlos Arias Ortiz, de 65 años, es investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM en el área de biología molecular y epidemiología de virus gastrointestinales y respiratorios, con énfasis en rotavirus y astro-virus, los cuales son responsables de la muerte de aproximadamente 500 mil niñas y niños menores de dos años de edad en el mundo. Es autor de importantes artículos en revistas internacionales y ganador de diversos premios como el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Ciencias Físico-Matemáticas y Naturales (2014), el premio Carlos J. Finlay de Microbiología UNESCO (2001) junto a su esposa Susana; y el premio Howard Hughes Medical Institute International Research Scholar 1997-2001 (1997).

Por su parte, Susana López Charretón es una exitosa viróloga mexicana que, a sus 62 años, posee los títulos de Licenciatura, Maestría y Doctorado en estudios de Investigación Biomédica Básica, con mención honorifica por parte de la UNAM en el examen de Licenciatura y de Doctorado. Es autora de múltiples publicaciones científicas; y debido a su interés por resaltar la importancia de la vacunación infantil, actualmente, en colaboración con dos investigadoras más y una dibujante, publicó un libro animado titulado “Pablo tiene sarampión”, el cual, ha sido traducido a diferentes idiomas y recientemente goza con la opción de audio. Ha sido merecedora de varios premios, entre los cuales resaltan el premio For woman in Science Loreal-UNESCO Francia (2012), la Medalla Omecihuatl Inmujeres Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México o (2012), y el premio Bienal Funsalud en Enfermedades Gastrointestinales (NADRO) Fundación Mexicana para la Salud (2002), este último en colaboración con Carlos.

Su pasión y constante interés por la ciencia fue la razón por la que la vida los reunió. Gozan de una vida juntos, en la cual, el trabajo en equipo es un aspecto de gran importancia, tanto desde el punto de vista laboral, en donde comparten sus logros y éxitos; como en el familiar, en el cual, son padres de dos hijos ya adultos: Rodrigo y Alejandra.

Debido a que se trató de una entrevista de pareja, la dinámica consistió en hacer preguntas individuales y otras de pareja, las cuales, podría contestar cualquiera de los entrevistados o complementar la respuesta del otro.  

Pregunta: ¿Cómo surgió tu interés por dedicarte a la ciencia?

Carlos: De manera… azarosa. En realidad, después de terminar la carrera quería hacer una maestría y un doctorado que me permitiera poner un laboratorio de análisis clínicos, el cual era uno de mis objetivos para ganar mucho dinero. Pero no me gustaba la idea de hacer cien análisis diarios, me parecía muy aburrido y rutinario. Yo quería diagnosticar la presencia de virus. Y en general, la idea de hacer ciencia y de responder preguntas de cosas que no se saben, me gustó mucho y me quedé haciendo ciencia.  

Susana: Es algo que ya tenía dentro de mí porque desde chiquita me ha gustado jugar con lagartijas o hacer experimentos con moscas. Como que siempre quise saber cómo funcionaban las cosas y más que nada los seres vivos.

Pregunta: ¿Quiénes o qué fue lo que te influyó/inspiró a ser quien eres ahora, en el aspecto científico?

C: Una persona que influyó mucho en mí fue mi tutor de maestría y doctorado. Es una persona muy modesta en cuanto a sus logros científicos, que son muchos; y que también posee una capacidad para detectar cuales son las preguntas clave en diferentes campos científicos. Con una honestidad particularmente sobresaliente, la cual es una de las características que se necesitan para ser científico.

Fue siempre un ejemplo a seguir para mí.

S: En realidad entre a una carrera nueva que se dedicaba justo a la investigación y ahí tuve la suerte de tener tutores buenísimos que me entusiasmaron todavía más en lo que quería hacer. Pero una imagen de algo en sí, no.

Pregunta: ¿Alguna vez, de joven, pensaste que llegarías a donde estás ahora?

C: No, la verdad no. Nunca pensé hasta donde iba a llegar. Siempre la pasé muy bien, muy contento haciendo lo que hacía y eso me bastaba. Sabía que mientras uno haga lo que le gusta, y se esfuerce por ello, siempre la recompensa llega sola, no hay que buscarla. Desafortunadamente puede haber casos en que eso no suceda, pero en general, si uno trabaja mucho, bien y de manera honesta todas las cosas caen por su propio peso. Entonces esa fue un poco mi situación: no buscar algo de manera desesperada, sino simplemente hacer las cosas bien en lo que me tocaba hacer.

S: Pues no, eso es algo que uno nunca se puede imaginar.

Pregunta: ¿Cuáles eran las metas o sueños que tenías de joven?

C: Mis metas nunca estuvieron relacionadas con lo que soy ahora. Mi aspiración solía ser tener una medalla olímpica de natación. Después, quería tener un laboratorio de análisis clínicos que me permitiera vivir bien, lo cual era idea de mi papá porque él era médico y me insistía con que esa era un área muy provechosa y buena económicamente, pero en este caso no era aspiración, sino que era lo más viable. Pero hablando de metas como tal nunca fui muy reflexivo, más bien, disfrutaba lo que tenía.  

S: Si estaba clara que me gustaba mucho la investigación y que quería dedicarme a la investigación. No quería seguir el patrón de mi generación que era casarte y tener hijitos y dedicarte toda la vida a cuidarlos. Sino que desde chica platicaba mucho con mi mamá y le decía que yo quería ser algo más, quería poder estudiar y aprender muchas cosas, quería más que solo cumplir con un rol que ya me tenían asignado.

Pregunta: Actualmente, ¿tienes algún proyecto en puerta?

C: Sí, tengo muchísimos. El proyecto que tengo en puerta junto a Susana, es crear un Centro Nacional de Virología. No hay ningún centro de investigación que exista en el país en virología. Entonces el proyecto es ese, estamos trabajando en él y afortunadamente parece que va bien. Este centro es parte de un objetivo más general: hacer que la virología en México brille mucho más de lo que brilla ahora.

S: El Centro de Virología, y mi proyecto chiquito es el libro, el cual, queremos difundir lo más que se pueda. Ya lo tenemos traducido en cinco idiomas.

Pregunta: De todos los logros que has tenido, que son muchos, ¿Cuál es el que realmente te enorgullece y ha te ha marcado en la vida?

C: Profesionalmente, es el reconocimiento de haber recibido el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 2014, que es el premio más alto que otorga el gobierno Federal a los científicos.

Y a nivel personal, pero dentro de la ciencia, tiene que ver de nuevo con mis estudiantes. El poder interaccionar día a día con muchachos y ver cómo llegan al principio bastante perdidos pero que finalmente terminan siendo profesionistas y conocedores, causa una satisfacción muy importante. Saber qué puedo hacer una diferencia en los jóvenes es un gran logro.

S: El premio más grande que he recibido es el de L’Oreal en 2012, pero no es el premio en sí lo que más me enorgullece sino el hecho de darte cuenta de que puedes hacer un poco más. Porque te meten mucho la idea de que ahora eres un modelo y un ejemplo para muchas niñas que quieran hacer investigación u otras cosas.

La vida es mucho más que solo ser mamá y tener una casita.  

Pregunta: La ciencia es un área muy compleja, ¿Cómo han hecho para mantener en armonía los aspectos de su vida laboral y familiar?

C: Lo que ha ayudado mucho es el hecho de que trabajamos los dos en ciencia y además trabajamos juntos en el mismo laboratorio, entonces podemos estar todo el día en el laboratorio sin perder tiempo de interacción.

E: Ambos son muy exitosos, pero debo preguntar ¿Cómo han lidiado con los celos profesionales?

S: Es una pregunta muy importante porque la clave de todo es que somos un equipo que no compite, sino que compartimos todo como un equipo, entonces cualquier éxito de los dos es un éxito del equipo. Hemos sabido manejar muy bien el no competir entre nosotros.

C: Y trabajar en equipo ha sido también una clave muy importante de nuestro éxito. Somos dos en uno.

Pregunta: Cómo difusores de la ciencia, ¿Qué es lo que esperan por parte de las instituciones gubernamentales para la ciencia? Y ¿Qué han obtenido y que no?

S: Esperamos que nos apoyen, lo malo es que el gobierno no entiende muy bien para qué es la ciencia entonces no es una prioridad de su presupuesto, entonces toda la ciencia sufre muchísimo de recortes, o cada vez que hay un problema económico lo más fácil es bajar el presupuesto de la ciencia. Hay muy poco apoyo, nos gustaría que hubiera más apoyo.

Pregunta: ¿Cómo promoverían la ciencia para que fuera algo por lo que más jóvenes se interesan?  ¿O para que la creencia de que la ciencia es únicamente para un grupo determinado fuera erradicada?

S: Lo que hacemos es que damos pláticas y junto a cadenas de investigación se dan conferencias, hay ferias de la ciencia, clubes de astronomía para ir a ver las estrellas. Y nosotros tenemos una red de virología con videos en YouTube, esa es la manera de hacer entender a la gente de nuestro alrededor que todo lo que existe es gracias a la ciencia. La ciencia no es un lujo y eso es lo que las personas deben comprender.

C: y también difundir la idea de que los científicos somos personas perfectamente normales y que cualquiera que deseara dedicarse a la ciencia podría hacerlo.

En una palabra, o frase, ¿Cómo describirían su vida juntos?

C: Plenitud

S: Agradecimiento

De limpiar vidrios a fundar la Facultad de Ciencias Sociales de la UASLP

El Cronopio

Una pionera en el discurso feminista | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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​​EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

La literatura latinoamericana tuvo sus inicios en la segunda década del convulso siglo XIX, coincidiendo con los movimientos emancipativos de la América española. En México, Fernández de Lizardi inaugura la narrativa mexicana con El Periquillo Sarniento y el cubano Félix Varela la novela histórica con su obra Jicotencatl, así escrito, que sigo sin conseguirla. En esos tiempos, cuando la aventura colonial de España en América se reducía a Cuba y Puerto Rico, se agudizaba el debate patriótico de los criollos cubanos por su emancipación y entre tintes anexionistas e independentistas se configuraba su futuro como nación.

Félix Varela, que emigró a los Estados Unidos al condenársele a muerte por el reino español, por su postura como diputado en las cortes de Cádiz, daría inicio a ese largo periodo que llevaría a Cuba lograr su total independencia en la década de los cincuenta del siglo XX con su movimiento revolucionario, pasando por su vida independiente del yugo español, bajo la mira y nuevo yugo de los gringos que se agenciaban el movimiento iniciado por otra de las grandes plumas cubanas José Martí.

Su relación con México ha sido intensa y en el caso de las letras tienen estas coincidencias en la implementación de esa narrativa latinoamericana, pionera en la ilustración y critica a la vida social por la construcción de una nación justa y con iguales libertades para sus ciudadanos, incluyendo los esclavos y la posición de las mujeres. Si bien, el clima social era adverso a estas aspiraciones los hombres y mujeres de letras no cejaron en pintar en sus páginas la posibilidad de esas sociedades justas.

En 1838 salía a la luz una novela de una mujer cubana, que habiendo viajado a España a vivir una temporada, daba espacio a la ilustración de la vida en el campo cubano y los problemas que enfrentaba la negritud, con su vida de esclavitud, y de la vida de las mujeres que debían responder a condiciones sociales que la propia sociedad colonial les exigían y, que en la actualidad sigue siendo un asunto pendiente que es recordado cada 8 de marzo al hablarse de la situación de la mujer en nuestra sociedad, en el llamado día internacional de la mujer, que en muchas latitudes ha tomado tintas de violencia como medio para lograr su visibilidad. Más allá de los apropiado o no de tales medidas, el día luego queda en segundo plano, al centrarse en estos momentos álgidos de violencia durante las marchas que se han hecho comunes y poco se promueve la contribución que las mujeres han dado a nuestra civilización.

Gertrudis la magna, como bautizara la escritora española Fernán Caballero a nuestra recordada escritora cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda nacida en Camagüey en 1814. La Avellaneda brilló en los salones literarios, contemporizó con lo mejor de la intelectualidad europea, obtuvo reconocimientos importantes, dialogó implícita y explícitamente con sus contemporáneos, fue víctima de tensiones y fracasos personales y hasta provocó escándalo en su entorno social.

Entre sus viajes entre Cuba y España, publicaba sus novelas que alcanzaron un importante reconocimiento, participando en el mundo de las letras junto a sus colegas varones. Su actividad y, principalmente su temática tratada en sus novelas la convierte en una de las primeras feministas latinoamericanas que siguió el camino de la cultura como forma de emancipación social

, tanto intelectual como física para, las colonias americanas que seguían bajo el influjo español y la condición inhumana de esclavos negros y las pocas posibilidades de progreso para aquellas mujeres que se aventuraban seguir caminos no aceptados socialmente para ellas.

La Avellaneda, posiblemente marchara de vivir en esta época, pero más que ello, abría caminos a través de la cultura exponiendo situaciones sociales y enfatizando la condición desprotegida de la mujer empeñosa en fincar su desarrollo.

Su primera novela dada a conocer en 1838 es Sab, donde presenciamos un acto de denuncia contra la discriminación hacia la mujer y el esclavo, contra el destino de la sumisión y servidumbre que a ambos aplica la sociedad en que vive Avellaneda. Una de sus primeras novelas también es Dos Mujeres, donde hace una crítica de la institución del matrimonio enmascarando ese contenido subversivo bajo el formato tradicional del folletín romántico

De esta manera contribuía a la literatura y al movimiento de emancipación de la mujer. Sus obras representan uno de los primeros discursos feministas en lengua castellana que ataca los convencionalismos sociales que discriminan y oprimen a la mujer, como podemos ver en el prólogo que escribe Cira Romero en el libro que por fortuna ha editado la serie letras cubanas y que conseguí prácticamente regalado, me costó catorce pesos cubanos que son la friolera de un peso cuarenta centavos mexicanos, así son los precios, en mi reciente visita a La Habana. El libro recopila tres de sus novelas entre las que se encuentran las mencionadas y que fue editado en el 2014 para festejar los doscientos años de su nacimiento.

Todo un ejemplo de cómo se puede participar en un movimiento feminista a través de la cultura y cómo contribuir a educar a la sociedad en un ámbito civilizatorio donde la igualdad en oportunidades para sus ciudadanos se manifieste de forma natural. Requisito indispensable en esta tercera ola de civilización por la que transitamos y en la que nos rezagamos en México, despreciando la cultura, la educación con acciones dictadas por los gobiernos en turno, de manera más crítica en este gobierno de nueva corrupción que padecemos, y la comunicación superficial que configura estos tiempos modernos y que apuntalan la violencia.

Posiblemente sea difícil conseguir alguna de sus novelas, como las referidas, pero si se encuentran con ellas no duden en darle lectura principalmente quienes se interesan en hacer visibles a las mujeres, con actos civilizatorios.

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Ciencia y Humanismo, en recuerdo a Manuel Martínez y Francisco Mejía | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

El 5 de marzo del presente año se cumplen setenta años del inicio de actividades de la Escuela de Física de la UASLP, hoy Facultad de Ciencias, institución forjadora de importantes científicos mexicanos y de la cual egresé en 1978. Recordando mi formación integral inspirada por ejemplares maestros, dedico este artículo a mis maestros y amigos Manuel Martínez Morales y Francisco Mejía Lira con quienes discutí este tema de Ciencia y Humanismo.

La década de los cincuenta en el siglo XX marcó un periodo importante de publicaciones donde se reflexionaba sobre el carácter social de la ciencia, así aparecían, por ejemplo, las obras de Kuhn, Bernal, entre otros. Justo al iniciar esa década el físico Erwin Schrödinger, Premio Nobel de Física en 1933 dictó cuatro conferencias en el Dublin Institute de Estudios Superiores en el University College de Dublin dentro de un ciclo titulado “la ciencia como elemento del humanismo”, tema en boga en esa época que produjera los grandes clásicos sobre estudios humanistas de las ciencias. En 1951 las conferencias impartidas por Scrödinger fueron publicadas en 1951 en el librito Ciencia y Humanismo, que en 1985 fueran editadas en español por Tusquets editores.

En las conferencias aludidas, recopiladas en el libro mencionado, Schrödinger discute la situación de la física en ese momento siguiendo la descripción desde el punto de vista del humanismo y de la propia ciencia, interpretando así, el esfuerzo científico como parte del esfuerzo humano por comprender la situación del hombre.

Su tesis básica es que la ciencia no se diferencia en absoluto de otras disciplinas que contribuyen igualmente al desarrollo de nuestro conocimiento, como la filosofía, la historia o la geografía. Así, a través de las conferencias que tocan puntos agudos y cuya lectura debería ser obligatoria en las escuelas de ciencias, Schrödinger se aventura en torno a la pregunta ¿para qué sirve la ciencia?, su respuesta apunta “La finalidad de la ciencia, y su valor, son los mismos que los de cualquier otra rama del conocimiento humano. Ninguna de ellas por si sola tiene finalidad y valor. Sólo los tienen todas a la vez”.

El saber aislado, continúa diciendo Schrödinger, conseguido por un grupo de especialistas en un campo limitado, no tiene ningún valor, únicamente su síntesis con el resto del saber, y esto en tanto que esta síntesis contribuya realmente a responder al interrogante ¿qué somos?

En su primera conferencia Schrödinger alude a la obra del filósofo español, José Ortega y Gasset, en particular en su obra “la rebelión de las masas” lectura por demás recomendable, donde discute la era del maquinismo que ha tenido por consecuencia elevar enormemente la cifra de población y el volumen de sus necesidades a niveles imprevisibles y sin precedentes. Los artículos periodísticos que Ortega y Gasset escribiera en la década de los veinte en torno a este tema fueron recogidos en los treinta en el libro mencionado, la rebelión de las masas, donde introduce el concepto de hombre-masa y las consecuencias de la ciencia y tecnología sobre la estructura de este hombre-masa entre el ciudadano común y su nivel de cultura y el círculo de especialistas. La relación del hombre-masa con el Estado es igualmente discutida por Ortega y Gasset y afirma que el poder creciente del Estado coartando la libertad individual, so pretexto de proteger al ciudadano más de lo necesario

, constituye el mayor peligro para el futuro desarrollo de la cultura. Temas por demás interesantes para analizar lo que sucede en nuestro entorno particular.

Tanto Schrödinger como Ortega, tratan el asunto de la especialización, en el caso de Schrödinger con la consecuencia ya mencionada que la basa en el trabajo de Ortega para quien el científico especializado en tanto que arquetipo de la canalla bruta e ignorante -el hombre-masa- que pone en peligro la supervivencia de la humanidad. Al respecto Ortega dice: “Es un hombre que, de todo lo que hay que saber para ser un personaje discreto, conoce sólo una ciencia determinada, y aun de esa ciencia sólo conoce bien la pequeña porción en que él es activo investigador. Llega a proclamar como una virtud el no enterarse de cuánto queda fuera del angosto paisaje que especialmente cultiva, y llama diletantismo a la curiosidad por el conjunto del saber.

El caso es que, recluido en la estrechez de su campo visual, consigue, en efecto, descubrir nuevos hechos y hacer avanzar su ciencia, que él apenas conoce, y con ella la enciclopedia del pensamiento, que concienzudamente desconoce. ¿Cómo ha sido y cómo es posible cosa semejante? Porque conviene recalcar la extravagancia de este hecho innegable: la ciencia experimental ha progresado en buena parte merced al trabajo de hombres fabulosamente mediocres y aun menos que mediocres”.

Es necesario el trabajo especializado, sin él, el progreso sería imposible, digamos que es un mal inevitable, pero mientras en los países desarrollados principalmente se impone el convencimiento de que toda investigación especializada únicamente posee valor auténtico en el contexto de la totalidad del saber; mientras en nuestra universidad, no solo se deja de lado la relación de temas humanistas y científicos en nuestras escuelas, sino se sigue inventando carreras que apuntan a una especialización, ahora exagerada, que parcializa el conocimiento y la formación de nuestros jóvenes que tendrán en sus manos, no solo el progreso del conocimiento, sino la solución a los problemas que demanda la sociedad.

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Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

Me enteré de la obra del narrador Jorge Comensal en la sección mesa de novedades del programa que conduce Rafael Pérez Gay, “La otra aventura”, que por lo regular estoy atento para seleccionar mis lecturas de obras literarias. Me llamó la atención la presentación de Pérez Gay sobre la novela de Jorge Comensal, este vacío que hierve, pues la protagonista sería una física de 25 años que trabaja en su tesis doctoral en una teoría cuántica de la gravedad, aunque la trama de la novela se centra en conflictos familiares, pero donde orbitan temas fundamentales de nuestra realidad como la crisis ambiental, las adicciones, el fanatismo y el vínculo de la humanidad con los demás seres que habitan el planeta, sin dejar de lado los temas de física que resuenan en la cotidianidad de la protagonista.

Conseguí la novela y me sumí en su lectura descubriendo a la vez a un joven escritor, que es una de las grandes revelaciones literarias del país. Además de su magnífica narrativa resalta el manejo de temas científicos, lo que me llamó su atención para conocer su formación.

Jorge Comensal estudió letras hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, y en su labor profesional fue editor de la Revista de la Universidad de México, entre otros. Esta actividad de seguro le permitió relacionarse con el medio académico científico de la UNAM de tal forma que al abordar sus temas literarios los comenzó a relacionar con aspectos científicos, como fue su primera novela que al parecer ha tenido un buen éxito a nivel internacional, Mutaciones, donde trata el tema del cáncer lo que lo orilló a revisar una buena cantidad de textos científicos para abordarla. Dicha novela, la tengo pendiente de su lectura, publicada en 2016, así como algunos cuentos en la antología la sociedad de los científicos anónimos de 2018. Actualmente Jorge Comensal trabaja en una serie de crónicas dedicadas a la vida silvestre, vena que se refleja en la trama de la novela este vacío que hierve.

De esta forma descubro a Jorge Comensal, no sólo como escritor, sino como divulgador de la ciencia. Al parecer en la actualidad realiza una maestría en Filosofía de la Ciencia en la UNAM; todo ello se refleja en los protagonistas de la novela aludida, pues no sólo Karina la física que estudia su doctorado en la UNAM y que da clases en la Facultad de Ciencias siendo investigadora del Instituto de Investigaciones Nucleares, donde tiene su cubículo, y su pareja que es filósofo, desfilan por la novela, pues aparecen esporádicamente neurólogos, entre otros.

En una entrevista publicada el 27 de febrero del 2023, día de mi chamuco, realizada por Ana Lagos para Wired, Comensal habla de su interés en los temas de física: “Me interesa mucho. Tengo opiniones muy calurosas y no muy bien fundadas sobre esos temas, como el de la materia oscura, la expansión acelerada del universo, las implicaciones de los raros fenómenos cuánticos como el entrelazamiento cuántico, que pareciera que hay comunicación entre partículas más rápido que la velocidad de la luz, lo cual viola el fundamento de la teoría de la relatividad o la idea popularizada por Gato de Schrödinger, que pareciera que el gato está vivo y muerto a la vez hasta que no abres la caja donde la tienen.

Todos estos temas, me parecen muy estimulantes. La vocación de Karina la encontré al imaginar la escena en la que batalla con su abuela, que está tan ebria que no puede levantarse por sí misma. Y ella no hace ejercicio y no puede cargarla y está sola. Entonces, al batallar con su abuela, pensé en la gravedad. Ella quiere proponer más cosas de las que sabemos sobre la gravedad. La ironía existencial de esto era que no podía con la gravedad. Ese fue el origen de cómo supe que Karina era física. También algo que resonaba con esta vocación era la presencia de estrellas fosforescentes en el techo de su cuarto, la formación de constelaciones y la magnitud del universo de la que ella es muy consciente por su profesión. Y que contrasta tanto con la magnitud de nuestras vidas, tan breves, tan pequeñas, tan insignificantes.”

Es gratificante encontrar personajes que combinan la literatura con temas científicos lo que es una extraordinaria forma de acercar al público, tanto a la lectura como la ciencia tratada en circunstancia de la vida diaria. Este vacío que hierve de Jorge Comensal, se estructura además con el uso del tratamiento espacio tiempo, para tejer un relato de suspenso fractal, así el tiempo avanza y retrocede, se expande y contrae.

Acompañemos a Karina, protagonista de la novela de Comensal de quien describe: “En la adolescencia, gracias a su temprano romance con la divulgación científica, Karina había llegado a creer en el poder inferior de las partículas elementales, las fluctuaciones cuánticas, los puentes de hidrógeno, las moléculas orgánicas, el ácido desoxirribonucleico, las hormonas y las células madre”, escribe Comensal en las primeras páginas. “En su cosmovisión no había lugar en la realidad para seres inmateriales de ningún orden”.

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