septiembre 15, 2026

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#4 Tiempos

El remake de Elm Street es peor de lo que imaginaba | Columna de Guille Carregha

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Criticaciones

 

Este año, por alguna razón, decidí que estaría divertido ver toda la saga de A Nightmare On Elm Street. Principalmente para poder decir que ya la vi, pero también porque la idea de una especie de demonio asesino serial que solo te puede atacar en los sueños es algo que tiene un montón de potencial. Sin embargo, incluso antes de empezar a ver la primera película de la serie, la original de 1984, siempre supe que el viaje terminaría con el remake de la misma de 2010.

De entrada, no me emocionaba en absoluto debido a la cantidad inhumana de críticas que leí sobre ella desde su estreno. Pero, por otra parte, tenía la esperanza de que, quizá, solo quizá, estuviera así, nada más como OK, siendo un esfuerzo cutre de personas que no estaban muy seguras de que hacían, pero que a fin de cuentas nos regalaban algo entretenido.

Sí… no.

Esta película hace todo mal, sin esfuerzo alguno, como si hubieran decidido hacer la versión más de huevísima y sin alma de Freddy Krueger con la única intención de hacernos perder el tiempo (y ganar dinero en taquilla simplemente gracias al reconocimiento de marca). Porque una cosa es hacer una versión actualizada y al menos intentar algo nuevo, y otra cosa es este intento tan desganado que parece diseñado para desencantar hasta al fan menos leas de la franquicia. Así que, si alguna vez se han preguntado cómo es ver destrozada la esencia de un personaje icónico, pónganse cómodos. Vamos a analizar esta “joyita” de remake.

Aclaremos algo antes: yo no tengo absolutamente nada en contra de los remakes. De hecho, soy el primero en aplaudir cuando un equipo creativo se atreve a tomar una historia clásica y la adapta a los tiempos modernos, o le da un giro interesante. Les doy un ejemplo: la versión de Halloween de Rob Zombie me gusta porque intentó algo diferente. En lugar de enfocarse en Laurie, como la original, se centró en Michael, explorando su historia de una manera diferente. No se limitaron nada más a grabar los mismos beats en el mismo orden con cámaras HD de la época para que todo se viera bonito y contemporáneo para que la gente dijera “¡Oh, Dios, eso fue TAN genial!” solo porque ya no se ve setentera la imagen. Había esfuerzo, y aunque la original sigue siendo superior, la intención y el trabajo real se notaban.

Pero este remake de Elm Street está en el otro extremo. Horrible, horrible basura. No hay manera de decirlo sin parecer exagerado, porque, sinceramente, es tan malo que le hace a uno pensar que, tal vez, el cine hecho por IAs existe desde hace 14 años.

Para empezar, no tengo idea de qué querían lograr. Este remake no moderniza nada, no aporta una trama alternativa, ni siquiera intenta hacer algo interesante, como lo hizo Evil Dead en 2013, que logró reinventarse y, al mismo tiempo, entregarnos una secuela secreta dentro del remake. En este bodrio no hay absolutamente nada de eso. Solo es la misma historia, contada de la manera más aburrida posible y ya. Como si simplemente hubieran seguido la receta, pero con ingredientes que ya llevaban unos años caducados.

La saga Elm Street es grandiosa porque permite que los creadores jueguen con la lógica de los sueños. No hay límites para lo que podrías mostrar en estas películas (presupuesto aparte, claro), y puedes hacer cosas súper locas en pantalla, jugando con lo oscuro, lo imaginativo y lo retorcido. La magia de Elm Street radica precisamente en eso: te adentras en un universo donde cualquier cosa puede pasar, y donde ni siquiera tiene que tener sentido real, siempre y cuando encuentres alguna forma de hilar todo para un clímax satisfactorio. Y, es verdad que no todas las secuelas de Elm Street lo logran pero se nota la intención de querer intentarlo en la mayoría. O sea, sí parece que estaban intentando algo.

Entonces, ¿qué hicieron con el remake? Tomaron esa magia y la metieron en una lata genérica, de esas de terror desechable de los años 2010, donde podrían haber puesto literalmente cualquier otro villano de otra franquicia y habría dado lo mismo. No hay nada que haga sentir que esta historia solo podría haber pasado en 2009. Lo único “moderno” que lograron fue que los personajes buscan cosas en Google. Una vez. ¿Eso es todo lo que encontraron como diferencia entre 1984 y 2009? ¿En serio?

Y ni hablemos de los personajes. Todos, especialmente Freddy, son exasperantemente aburridos y genéricos. Hasta el tipo que sale en Jennifer’s Body –y que, básicamente, está haciendo el mismo papel aquí, solo que “más cool”– es un fastidio de ver. ¡Pero Freddy! Ese es el golpe bajo. Freddy Krueger, el villano de los sueños, el monstruo que puede adoptar cualquier forma y manipular la realidad, es un aburrimiento total. No es amenazante, no es aterrador, no es creativo… y ni siquiera es divertido. Freddy es el corazón de Elm Street, el personaje que define la franquicia. Y en este remake, no tiene nada de lo que lo hace memorable. Es una versión genérica y sin chispa. Tan de hueva está la existencia de Freddy aquí que, al querer hacerlo más “realista” y ponerle una cara que sí pareciera de víctima quemada hasta morir… LE QUITARON SU CAPACIDAD DE MOSTRAR EMOCIONES.

Entonces, tenemos una película, donde el malo es un muñeco de plástico casi inamovible, como los de los luchadores que se compran en los tianguis, riéndose como villano genérico de anime de los 90’s y diciendo frases todas cutres como si fueran terroríficas. O sea, el miedo del cast no es encontrarse con Freddy, es enterarse que están en este remake todo desabrido.

Y miren, de verdad intenté darle una oportunidad. Quise verla sin comparar cada escena con la original, quise decir “bueno, veámosla como su propia cosa”. Pero es imposible, especialmente cuando intentan recrear (y de forma terrible, debo añadir) todas las escenas geniales e icónicas de la original. Cada “referencia” a la película de 1984 es un recordatorio de lo superior que es la original. Pero hay una en particular que me hirvió la sangre: la escena de Freddy atravesando la pared de la habitación. En la original es un efecto práctico tan memorable que lo usaron en todos los tráileres y algunos pósters. Está chévere. Aquí quisieron rehacerlo con CGI. Y, miren, la verdad es que ese CGI no es que haya envejecido mal… ya era horrible en su momento. Esa escena se vería culera en 2024 y se vería culera en 2010.

Y ahí está el problema de este remake: parece hecho sin ningún respeto o comprensión por lo que hizo de Elm Street una franquicia icónica. No hay ninguna intención de explorar nuevos temas, de expandir el universo de Freddy o de ofrecer algo innovador para las nuevas generaciones. Simplemente tomaron la fórmula y la hicieron menos interesante. Este remake es lo lo más predecible y aburrido que podrían haber hecho con una franquicia tan rica en posibilidades.

Si lo que querían era atraer a las nuevas generaciones, lo único que lograron fue hacer que se pregunten por qué Freddy Krueger fue tan importante alguna vez. Y eso es lo peor que un remake puede hacer: hacer que el público sienta que la historia original nunca tuvo valor.

Pero, bueno, si algo de positivo tiene esta película es que, por lo menos, no es tan espantosa como A Nightmare On Elm Street 5: The Dream Child.

Aunque, también, está bien cabrón ser peor que Dream Child.

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El Cronopio

La formación científica de Mariano Jiménez | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

José Mariano Jiménez ha pasado a la historia por ser uno de los caudillos del movimiento revolucionario. Por lo común ha quedado ausente en las arengas que en las ceremonias del grito de independencia los quince de septiembre se invocan a los héroes que nos dieron patria y libertad. Lo lamentable, es que en su propia tierra se le ignore en esas festividades.

Mariano Jiménez luchó con las armas al lado del Padre Hidalgo y Allende y superó en estrategias a los mismos generales en la Batalla de las Cruces, donde pedía Jiménez dar el golpe definitivo. La historia fue otra. Pero también combatió con las armas del conocimiento, como forma de emancipación del pueblo mexicano que exigía libertad y justicia. Mariano Jiménez se preparó en el Real Seminario de Minería con los mejores profesores de la época a nivel mundial y cultivó, junto a sus compañeros que dieron la vida por forjar una patria independiente, un pensamiento crítico donde se cuestionaba el estado social de la época.

Sus compañeros egresados del Real Seminario de Minería que fueron ejecutados tras la toma de la Alhóndiga de Granaditas por el ejército realista, fueron Rafael Dávalos, Casimiro Chowell, Ramón Fabié, Vicente Valencia y Mariano Jiménez que fue capturado y fusilado junto a Allende y Aldama, entre otros cabecillas de la insurgencia.

Mariano Jiménez también pasa a la historia de la ciencia mexicana y de la potosina al ser uno de los primeros potosinos que cursó cátedras formales de matemáticas, química, física y mineralogía, orictognosia, geognosia y laboreo de minas, con los profesores y científicos Andrés José Rodríguez, Francisco Antonio Bataller, Andrés Manuel del Río, Luis Linder y Fausto de Elhuyar. Destacó en su carácter de estudiante del Real Seminario de Minería ocupando los primeros puestos en aprovechamiento y por lo mismo, siendo elegido para presentar exámenes públicos, llamados Actos Públicos, ante el Tribunal de Minería y público interesado. Fue de los pocos alumnos que participó en todos los años que estuvo como estudiante, desde 1796 hasta 1800. Siendo examinado en los exámenes generales para proceder a su periodo de practicante el 8 de enero de 1801.

Sus prácticas las realizó en el Mineral de Sombrerete y posteriormente en la mina del Márquez de Raya en Guanajuato a petición de este. Las prácticas las terminó en 1804 y presentó su examen de titulación para graduarse como perito facultativo minero el 19 de abril de 1804.

Los Actos Públicos que presentó Mariano Jiménez dan cuenta de su formación científica, que fueron presentados en cinco ocasiones, correspondientes a sus años de preparación, desde 1796 donde presentó el Acto Público de Matemáticas donde sustentó sobre aritmética, álgebra y geometría elemental. En 1797 presentaba el Acto Público de Matemáticas sustentando los temas de trigonometría rectilínea, secciones cónicas y cálculo infinitesimal, diferencial e integral. En 1798 sustentaba el Acto Público de física contestando sobre física experimental, dando razón de las propiedades generales de los cuerpos, de la estática, dinámica, hidrostática, hidráulica y aerometría.

En dichos exámenes públicos los estudiantes no sólo defendían los conocimientos adquiridos sino presentaban resultados novedosos en los diversos temas científicos, donde la contribución con nuevo conocimiento fue muy común en los alumnos del Real Seminario de Minería. Una de sus famosas presentaciones públicas fue en la materia de orictognosia, o el estudio de los fósiles, que en aquella época iniciaba como disciplina y en la cual, geognosia y labores mineras junto a su compañero Miguel Álvarez Ruiz. Con respecto a la orictognosia, manifestaron que de las notas o caracteres exteriores, químicos, físicos y empíricos que pueden servir para distinguir los fósiles y clasificarlos es necesario recurrir al análisis químico, pues su distribución en clases, familias, géneros, especies y variedades se funda en sus principios constitutivos. Esta conclusión guió los trabajos de investigación en el tema muchos años después.

Otra de sus contribuciones importantes fue en el área de la química y con ello inauguraba la introducción del estudio de la química moderna en México. Los químicos del siglo XVIII sostenían la presencia del flogisto como responsable de la combustión de los objetos, se decía que al arder los objetos perdían flogisto, por lo que, el flogisto era una sustancia que formaba parte de los cuerpos combustibles. Tal era el estado del arte en la química, cuando el joven potosino y su compañero Álvarez Ruiz demostraron que el aire y el agua eran sustancias compuestas, que la teoría del flogisto era falsa.

El estudio presentado por Mariano Jiménez y Álvarez Ruiz, contribuía a esclarecer los principios de la combustión y la composición de los cuerpos, pues aún en esos años algunos químicos seguían apoyando la teoría del flogisto y la aseveración que el agua no era una sustancia compuesta.

En estos días de festejos patrios, es necesario recordar que los procesos de emancipación incorporan también al conocimiento y en este sentido los potosinos debemos sentirnos orgullosos de personajes como José Mariano Jiménez que brilló más allá de la lucha armada por construir un país.

Los detalles sobre su formación científica y su papel en los Actos Públicos en la llamada primera casa de las ciencias de América pueden leerse en mi reciente artículo disponible en la dirección: https://www.researchgate.net/publication/414299527_Los_Actos_Publicos_de_Jose_Mariano_Jimenez_en_el_Real_Seminario_de_Mineria

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El Cronopio

La joven promesa potosina del canto lírico, Jaqueline del Rocío | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Una de las herederas de la tradición potosina del canto lírico, representadas por María Luisa Escobar, Ernestina Perea y Oralia Domínguez, tratadas con anterioridad en esta columna, es la joven soprano Jaqueline del Rocío Medina Pérez.

Jaqueline del Rocío Medina creció en un ambiente musical, su padre es el chelista Raymundo Medina, mismo que comenzó a formalizar desde los cuatro años con lecciones de música combinando el juego y lo que sería su vocación, la música, iniciándose en la práctica del violín para después destacar en el ámbito del canto.

Egresada de la Licenciatura en Canto de la Unidad Académica de Artes de la Universidad Autónoma de Zacatecas “Francisco García Salinas”, se ha convertido en una de las voces más destacadas de la lírica mexicana contemporánea. Inició sus estudios en la Escuela Estatal de Iniciación Musical Julián Carrillo, en donde también imparte clase. En otro recinto con ese nombre del músico potosino, obtuvo en el mes de agosto de 2026, un doble premio: el Primer Lugar Femenino, así como el prestigioso Premio Concurso María Callas en la décima edición del Concurso Internacional de Canto Linus Lerner.

El certamen es reconocido como una de las plataformas de mayor exigencia y proyección para jóvenes intérpretes de la música clásica y la ópera en México, cuya final se realizó en la sala Julián Carrillo de la UNAM. Donde se evalúa principalmente aspectos técnicos esenciales del canto lírico como la solidez vocal, el dominio del repertorio operístico, la interpretación interpretativa y el desenvolvimiento escénico en disciplinas que incluyen zarzuela, oratorio, lied y canción de concierto.

Este prestigioso premio se suma a los galardones en otros certámenes que ha obtenido Jaqueline del Rocío, como el premio obtenido en 2024, Primer Lugar del XLI Concurso Nacional de Canto Carlos Morelli con la interpretación del aria de Il corsaro: Non so le tetre immagini, así como el Premio del Público Pro Ópera en el mismo evento, premio concedido por voto directo del público, donde participaron, como cifra récord, 180 aspirantes; además obtuvo el Premio de Ópera de Bellas Artes, un recital con la Coordinación Nacional de Música y Ópera del Inbal, un recital con la Dirección de Música de la Universidad Nacional Autónoma de México, la participación en un título de la temporada de la empresa Escena 77 Producciones y el Premio Ópera de San Miguel, la Orquesta Sinfónica del Estado de México le ofrece una actuación en su temporada de conciertos.

Los premios obtenidos en 2024 en Bellas Artes llevan el nombre del barítono italiano que realizó su carrera en México al llegar en 1938, a interpretar el papel titular en Rigoletto, de Verdi. A partir de entonces permaneció en nuestro país, hasta su deceso en 1970.

Jaqueline del Rocío ha formado parte de la Orquesta de Cámara de Zacatecas, y como solista en la Academia de Música Antigua de Zacatecas y la Camerata de San Luis Potosí. Otro premio digno de mención es el obtenido en el 2022, donde ganó el Premio del Público y Mención Honorífica en el Concurso de Canto Lírico de América Orfeo. Obtuvo el rol principal en las óperas Don Giovanni de Amadeus Mozart y La Boheme de Giacomo Puccini.

Lo anterior habla de una gran promesa en el canto lírico y que esperamos se puedan realizar conciertos locales donde el público potosino pueda apreciar su gran talento, como sucedió en el Festival de Ópera de San Luis Potosí, Linus Lerner, donde participó en La flauta mágica, de Mozart; y Hansel y Gretel, de E. Humperdinck. Tiene una importante carrera por delante, para la cual continúa en su preparación y perfeccionamiento redondeando su preparación en canto, expresión y actuación escénica.

Puede decirse que la vida de Jaqueline del Rocío ha transcurrido en la música y, que su futuro en el canto lírico dará mucho que hablar en los escenarios nacionales e internacionales, sumándose a pléyade de divas potosinas que han puesto en alto el nombre de San Luis Potosí en los grandes escenarios mundiales.

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El Cronopio

Juana María Alvarado, La Vida es Química | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

Andrés Manuel del Río, el científico español naturalizado mexicano que desarrolló su carrera científica en México en el Seminario de Minería de México en los albores del siglo XIX y finales del XVIII se convirtió en una figura representativa de la química en México; se encargó de la cátedra de Mineralogía del también llamado Colegio de Minería y escribió el libro Elementos de Orictognosia que llevaría el potosino Mariano Jiménez, que sería su alumno.

De sus logros sobresalientes fue el descubrimiento del eritronio, un nuevo elemento químico que descubriera en 1801 en una muestra recolectada en Zimapán Hidalgo. La historia de este descubrimiento es una de las tristes historias de la ciencia mexicana, pues el descubrimiento de este elemento fue adjudicado años después a E. Wöhler que lo bautizó como vanadio. El elemento vanadio debe ser considerado como descubrimiento de Andrés Manuel del Río, quien también descubrió otros compuestos, como la plata azul o la aleación del rodio y el oro.

El nombre de Andrés Manuel del Río lo tiene asignado la Sociedad Química de México para denominar sus premios de química en México a destacados investigadores y docentes de la química en el país. Este año 2026 la profesora investigadora de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Juana María Alvarado Rodríguez se hizo merecedora al Premio Nacional de Química “Andrés Manuel del Río” 2026, por su actividad docente.

El Premio Nacional de Química se otorga desde 1964 y es otorgado en tres categorías: Docencia, Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico, tiene como finalidad hacer un reconocimiento público nacional a la labor realizada por profesionales de la Química que hayan contribuido de manera extraordinaria a elevar la calidad y el prestigio de la profesión Química en México.

Juana María Alvarado estudió en la licenciatura en la Facultad de Ciencias Químicas y realizó una maestría en hidrosistemas con opción en irrigación, en el 2006. Fue coordinadora de la licenciatura en química de la Facultad de Ciencias Químicas de la UASLP y ha desempeñado una destacada labor docente en dicha Facultad.

Juana María Alvarado ha incursionado en el área de divulgación de la ciencia en varias de sus facetas de comunicación, entre ellas y de manera importante en la radio. En 2008 inició la producción del programa La Vida es Química en Radio Universidad el cual ella misma conduce y en los que invita a participar a alumnos de química, lo que les ha permitido ser un factor más en su formación.

El amor y la pasión por la química que tiene la maestra Juanita, como se le conoce en el medio, la ha llevado a especializarse en comunicación social de la ciencia para lo que decide ir a España a Almería en particular a realizar el máster en Comunicación Social de la Ciencia en la Universidad de Almería realizando un trabajo comparativo de fin de máster entre dos jóvenes radios universitarias españolas, RadioUAL y RadioOlavide, y dos radios veteranas mexicanas, Radio UNAM y Radio UASLP.

La influencia que ha tenido, inyectando a su vez su pasión y amor por la química en sus estudiantes les ha permitido seguir con éxito sus carreras profesionales, algunos de los cuales se han convertido en sus colegas en el seno de la Facultad de Ciencias Químicas. Su interés por la historia de la química en San Luis se ha manifestado al difundir la labor de mujeres químicas pioneras en química y mantener la memoria del desarrollo de la química en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y compartirlo con el pueblo potosino, sin descartar a los niños y jóvenes con talleres de ciencia donde la química es la protagonista, entusiasmándolos para orientar su vocación a la química y mostrarles, como reza el título del que fuera su programa en Radio Universidad, que La Vida es Química. ¡Felicidades a la maestra Juanita!

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