enero 30, 2026

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#4 Tiempos

El éxito que todos buscan | Columna de Óscar Esquivel

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el éxito que todos buscan

Desafinando

 

En este mundo arrebatado y a un paso de romperse orden, desentendimiento por la vida, lo individual un tesoro, los otros, son los otros, yo soy yo. La sociedad quiere a como dé lugar mantener su estatus de vida aun en su propia casa.

En la búsqueda insaciable de alcanzar el éxito, lo llevamos  hasta la convivencia en el seno familiar, la competencia del “aguante” de la tolerancia a punto de quebrar, la desesperación de los jóvenes el ver su vida truncada en esta temporal crisis, esa exasperación de no poder continuar, imaginan un fracaso, creyendo que nunca llegara el éxito, tristemente por esta razón se han incrementado el número de suicidios en jóvenes de 15 a 25 años, en esta ya, cuarentena de 67 días.

La búsqueda del éxito, para algunas personas, es tratar de hacer lo que otras no podrían hacer, las escuelas y en la familia tratan de inculcarles valores y capacidades para incrementar las posibilidades de triunfar en las tareas que se les encomienda.

Con el caos encima, vemos personas de la vida pública como ejemplo de éxito profesional, los médicos un ejemplo claro, sin embargo y a pesar de ello, minimizamos sus capacidades, ignorándolos y llegado el momento, al grado de agredir a los galenos, enfermeras o personal de salud que acuden al campo de batalla contra en Covid 19.

Cifras van y vienen del Subsecretario Gatell y en la línea de salida todos estamos esperando la llegada de la “Nueva Normalidad” impacientemente, la poca claridad de cómo se genera la información, la incertidumbre aparece, queremos dar el primer paso y el pánico se apodera por la información que no es precisa, incluso ya les afecto a gobernadores como Rodríguez Calderón de Nuevo León o Enrique Alfaro de Jalisco, ambos sintiéndose en la cima del éxito, se dedicaron a denostar y despreciar las políticas estratégicas del gobierno federal por la pandemia, y ahora, ambos estados, son donde aumentan desproporcionadamente las personas infectadas y muertas. Por querer encontrar el éxito político, les cayó como “anillo al dedo” la pandemia, pero desafortunadamente se les encogió el dedo; El Bronco ocupa el número 31 de los peores gobernadores en evaluación ciudadana y el otro, Alfaro, con su posturas hitlerianas, convencido que la fuerza es el mejor camino para persuadir a la gente, solicito al Congreso del Estado de Jalisco, un préstamo de mil millones de pesos, de ahí tomo 130 millones para rehabilitar un hospital privado para la gente de bien…para los pobres, cubrebocas “Made in China”.

PERIODISMO DE BIEN

Como todos buscan el éxito, incluso pasando encima de los demás, generando las peores posturas inhumanas mezquinas, existe una profesión que es vital para mantener un equilibrio entre ciudadanos y autoridad, con información, análisis, crítica certera y esa profesión es el periodismo. Si lucho por un ideal, que sea igualar a los desiguales… Si señalo errores, que sea para el bien de las mayorías… Que tenga siempre una razón para ser periodista y merecer ese honroso título. Fragmento Oración del Periodista Lic. Abel Esquivel Avalos, (1959).  

Sabemos que el poder marea, desvirtúa a las personas de sus propósitos, se enaltece el ego. 

Durante cuatro décadas, el país se convirtió en el más desinformado del mundo occidental, las grandes empresas televisivas puntualmente TELEVISA, con el afán de proteger sus intereses, generó un escuela de periodistas que sirvieron solo y exclusivamente al poder, los presidentes hablaban a través de ellos, encubrieron los actos más desdeñables del crimen, la corrupción la hicieron suya, callaban ante la impunidad, ahora todos son multimillonarios,  crearon empresas de “comunicación” donde la facturación alcanzaba  hasta 1200 millones de pesos en contratos con el gobierno federal, como es el caso de Joaquín López–Dóriga.

Algunos los que guardan los mayores secretos, “despedidos” de la pantalla, fueron “reacomodados” en W Radio, o Radio Fórmula entre otros, casualmente del mismo dueño, Emilio Azcárraga Jean, todos y digo todos son los que han fomentado las falsas noticias, desinformación acertada, sin sustento y sin derecho de réplica, todo lo propagan en las redes sociales, Loret de Mola, Ciro Gómez Leyva, Raymundo Rivapalacio, Miguel Alemán, Adela Micha, Pablo Hiriart

, varios más.

La postura de cerrazón abona para desacreditar, persistente y tenaz de los “comunicadores” en cuestión del presidente López Obrador, el mandatario debe dejar de negarse y abrir un gran foro nacional, con dialogo se podrán atender muchos de los temas importantes para el país, incluso con estos finos personajes; el presidente antepone ideales y se aferra neciamente a borrar el pasado, en ocasiones con consecuencias trágicas afectando a los más desfavorecidos que tanto menciona en su discursos.

El valor del conocimiento de la comunicación de masas, no logra permear en el equipo del presidente, muchas obras y acciones en favor de los pobres, son sin lugar a dudas benéficas para el país, desafortunadamente mal comunicado, poco claras, planteamientos que a todos hacen dudar, de ahí y por razones obvias el enojo unánime de los “periodistas” del ayer y hoy, como ya no reciben los “beneficios” gubernamentales y ahora los “financiamientos” vienen de otro lado, COPARMEX, ACCIÓN NACIONAL, SORIANA y muchos más, huérfanos del chayote que los llevo a la cumbre del éxito.

 ¿Cuándo se ha escuchado de ellos un “Quédate en casa”? solo buscan los muertos, como la parvada de buitres que son.

LA CONSTRUCCIÓN, SALVACIÓN ECONÓMICA.

Ya no se entiende, ¿recuerda a Carlos Urzúa, exsecretario de Hacienda de AMLO? hoy convertido en crítico acérrimo de las políticas económicas de la 4T, con la llegada de pandemia del Covid 19, “exigía” la cancelación de las obras del gobierno federal, como Tren Maya, refinería de Dos Bocas, el Aeropuerto Felipe Ángeles de CDMX, para que con el dinero de esas obras enfrentar el desempleo principalmente, ¡por supuesto! vitoreado al grado de santo.

Pues bien, en una columna escrita por él, hace referencia a la Gran Bretaña en la crisis del 2009 …”recortaron presupuesto al ver caída de ingresos tributarios, frenaron el gasto público”  y reitera Urzúa “y así les fue a lo británicos, sus sectores de la construcción y la manufactura cayeron estrepitosamente, tardando años en reponerse” y concluye con una referencia del economista Richard Musgrave “solo preocúpense de generar empleos, el balance presupuestario llegara con el tiempo”, ¿entonces? Don Carlos acepta que la obra pública y privada de los sectores de la construcción es de las más dinámicas y generadora de riqueza, entenderíamos sus posturas anteriores, solo para alcanzar el éxito mediático dentro y fuera de su círculo virtuoso académico, pero si él mismo, dentro del equipo de transición, aceptó la realización de las obras y ahora confirma que son viables, error, omisión o pago de favores, pero Carlos Urzúa se equivocó.

Nos saludamos pronto.

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#4 Tiempos

Una prueba de carácter | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

Por: Redacción

El partido de este fin de semana entre Atlético de San Luis y Chivas no es uno más en el calendario. Llega en un momento donde ambos equipos necesitan algo más que puntos: necesitan convicción. En una liga que castiga la duda y premia la determinación, este duelo se presenta como un examen incómodo, de esos que no se aprueban solo con intención.

San Luis llega con la sensación de haber entendido, por fin, cómo competir mejor en su propia narrativa. No es un equipo espectacular, pero sí uno que ha aprendido a sostenerse, a incomodar y a no regalar partidos. En casa, el exAlfonso Lastras y ahora llamado Libertad Financiera, suele convertirse en un escenario exigente para cualquiera, y este encuentro no será la excepción. San Luis sabe que estos partidos son los que construyen temporadas: vencer a un histórico no solo suma en la tabla, también fortalece el discurso interno y ojo aquí, que en su casa, las Chivas solo han podido vencerlo una vez.

Del otro lado aparece superlider Guadalajara, siempre cargando con el peso de su nombre. El Deportivo llega a este compromiso envuelto en la presión habitual que lo acompaña: la obligación de ganar incluso cuando el funcionamiento no termina de convencer. Chivas ha mostrado destellos, pero también lagunas que lo hacen vulnerable, especialmente cuando se enfrenta a equipos ordenados, intensos y sin complejos, justo el perfil que suele adoptar San Luis.

El choque promete ser más táctico que vistoso. San Luis buscará cerrar espacios, obligar a Chivas a jugar incómodo y capitalizar cualquier error. Guadalajara, en cambio, intentará imponer ritmo, pero deberá hacerlo con paciencia, porque la desesperación suele ser su peor enemiga

. Aquí, el partido puede definirse en detalles mínimos: una pelota parada, una distracción defensiva o una decisión tardía.

Hay, además, un componente emocional que no se puede ignorar. Para San Luis, ganarle a Chivas representa confirmar que su proyecto es capaz de competir contra cualquiera. Para Chivas, perder sería otro golpe a una confianza que se recompone con dificultad. En ese cruce de necesidades, el margen de error se reduce al mínimo.

Este tipo de partidos rara vez se recuerdan por su belleza. Se recuerdan por lo que provocan después. Una victoria puede impulsar a San Luis hacia una recta más tranquila; una derrota puede volver a colocar a Chivas bajo el reflector de la crítica. El empate, en cambio, dejaría a ambos con la incómoda sensación de haber dejado algo en el camino.

El fin de semana pondrá frente a frente a dos equipos con realidades distintas, pero con una urgencia compartida: demostrar que pueden sostener una idea cuando el calendario empieza. En la Liga MX no siempre gana el que juega mejor; suele ganar el que entiende mejor el momento.

San Luis y Chivas están justo ahí, frente a un partido que no promete fuegos artificiales, pero sí consecuencias. Y en este torneo, eso suele ser mucho más importante.

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El Cronopio

El padre Peñaloza al rescate de la obra de Francisco González Bocanegra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

En las décadas de los cuarenta y cincuenta del siglo pasado hubo un importante movimiento editorial en San Luis Potosí dirigido por un selecto grupo de intelectuales preocupados por la cultura potosina; así aparecieron revistas como Estilo, Letras Potosinas, Cuadrante, Jueves Literarios, Revista de la Facultad de Humanidades, Archivos de Historia Potosina, entre otros, que recogieron importantes escritos culturales y que dieron vida a libros de importancia histórica local, como la memoria de Francisco Estrada padre, titulada Recuerdos de mi Vida y el libro conmemorativo por el centenario del Himno Nacional, publicados en los cincuenta a través de la UASLP.

En 1954 se publicaría el libro Vida y Obra de Francisco González Bocanegra con motivo del centenario del Himno Nacional, de la pluma del padre Dr. Joaquín Antonio Peñaloza, que participaba en algunas de las revistas y publicaciones mencionadas. En 1998 se editaría la segunda edición de este libro, ahora dentro del marco de festejos por el setenta y cinco aniversario de la autonomía universitaria, edición que estuvo a cargo de Jesús Rivera Espinosa y del propio padre Peñaloza. Esta edición agregaba otros poemas inéditos recopilados en ese periodo entre los cincuenta y los noventa.

El libro mencionado es uno de los mejores esfuerzos por difundir la obra de González Bocanegra y aún puede conseguirse en la Librería Universitaria de la UASLP a costo bajo, pues debe de andar en la friolera de ochenta y cinco pesos. Una buena forma de conocer a este personaje y disfrutar sus poemas y escritos realizados principalmente en la década de los cincuenta decimonónicos.

González Bocanegra vivió treinta y siete años, muriendo en 1861 sobreviviéndole su esposa y dos de sus hijas, una de ellas tomaría los hábitos y otra se casaría dejando descendencia del insigne poeta. En el libro el padre Peñaloza repasa la vida del poeta desde su nacimiento en San Luis Potosí, el destierro voluntario de su familia a Cádiz en España debida a la expulsión de españoles del país al formarse la República, su regreso a San Luis y su partida a la ciudad de México donde comenzaría su obra literaria. El padre Peñaloza divide su vida de acuerdo con sus aportaciones literarias, así nos habla de su faceta de poeta, de orador, de dramaturgo, de funcionario público, de narrador

, entre otros; además de su etapa de vida en San Luis Potosí.

El libro recoge, además, la recopilación de su obra, con sus poemas, sus escritos, sus ensayos, sus reportes como censor de obra de teatro. De esta forma es una buena forma de conocer la obra de este potosino que trasciende en el mundo de las letras al ser el autor de la letra del Himno Nacional, uno de los mejores poemas cívicos creados a nivel mundial.

Su estatua, retirada de la glorieta que lleva o llevaba su nombre, ya no sé, ha quedado relegada a un costado de la glorieta un tanto perdida, como ahora es la obra de González Bocanegra que es poco a nada conocida, al igual que la relegación de la estatua a Manuel José Othón otros de los importantes hombres de letras que colocan a San Luis en la historia de las letras mexicanas.

Así que, hágase de este libro, si no lo ve en las estanterías, solicítelo a ver si lo sacan de las bodegas de la librería universitaria.

Ante la ausencia de homenajes en los aniversarios de su nacimiento, como sucedió hace dos años que se cumplieron doscientos años de su natalicio el 8 de enero, el mejor homenaje que podemos hacer a este ilustre potosino es mantener su obra viva a través de la lectura.

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#4 Tiempos

La batalla del segundo café | Columna de Carlos López Medrano

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Mejor dormir

 

Sé que un día se ha estropeado cuando, antes de que empiece la faena, no tengo tiempo de tomar un café y tontear un poco. Desayunar sin prisa, leer una nota ligera del periódico, observar a un paseador de perros, pensar fugazmente en un viejo amor. Ese paréntesis previo al trabajo es la última línea de defensa entre el espíritu libre y el triste destino de convertirse en un engranaje más de una máquina fría. Conviene protegerlo como se protege una playa al amanecer, atrincherado frente al desembarco de la urgencia, para que no arrase con lo más valioso de uno mismo.

Hay seres poseídos por ánimos totalizadores que han logrado convencernos de la necesidad de la prisa. No ya llegar a tiempo, sino llegar antes, hacer acto de presencia, simular que la puntualidad es la forma más alta de la responsabilidad. Son los que clavan la bandera en la luna: lunáticos del ansia, sometidos a un espacio donde ya no son ellos, sino el sometimiento mismo, el hilo carcomido del proceso. Embusteros que, al final del día, cambian muy poco el mundo.

En cambio, quienes pelean por otro sorbo de café, por caminar una cuadra más, por detenerse en la esquina siguiente y descubrir una calle nueva, llevan una insignia que convendría reivindicar en tiempos de métricas, rendimiento y KPIs —a qué punto hemos llegado, Dios mío—. Son los verdaderos justicieros: la resistencia suave que consiste en tomarse el ritmo a la ligera y escuchar otra canción.

Cumplir, sí. Llegar a tiempo. Hacer lo tuyo. Pero sin renunciar a la parte del pastel que te pertenece: ese tiempo libre que, sin venir a cuento, cedemos a las dinámicas de la preocupación y la rutina. El gran engaño de la jornada laboral de ocho horas, que siempre acaba siendo más larga por los minutos regalados al transporte, a la anticipación, a la congoja, minutos que podrían devolverte una sonrisa que no encontrarás en ningún otro sitio.

Sobre la importancia del aquí y el ahora, del tiempo libre como una variante del oro, aprendí de mi amigo Karim, abogado poblano, un mediodía en el Bar Mascota del Centro Histórico de la Ciudad de México. Estábamos de vacaciones, aunque incluso en esos territorios se filtra la ponzoña del oficio. Entre risas y anécdotas sonó su teléfono. Alguien quería hacerle una consulta, pedirle algo. Karim escuchó con atención, sin perder el aplomo ni olvidar que estaba pasándola bien con los presentes. Entonces soltó una frase memorable que aún guardo en el anecdotario: «Si es urgente, márcame en media hora». Y siguió en la cháchara, sin agobiarse.

Nadie es recordado por su fervor a la rutina, por renunciar a una escena de cine para sentarse veinte minutos antes frente a un escritorio. Quienes gozan de su tiempo cargan con un descrédito inmerecido. Hay más que aprender del hombre que fuma un cigarrillo y mira el horizonte que del que corre ansioso a apretar una máquina checadora.

Algo parecido ocurre por la noche: saber cuándo marcharse. Entender las responsabilidades como el oleaje: nunca desaparecerá, y mal hacen quienes pretenden domarlo. La sabiduría consiste, más bien, en surfearlo, pulir un poco las piedras, volver a casa y al día siguiente repetir el gesto. El trabajo nunca se acaba; la disponibilidad perpetua solo sirve para avivar el fuego y descubrir nuevos rincones que limpiar.

Languidecer no es el destino de los viernes. Un viernes es para detenerse y saludar a la vendedora de la esquina, mirar una vitrina de pan dulce, probarse un suéter que no se comprará, hojear el menú de un restaurante al que invitarás a alguien. Beber el licor suave de no hacer nada. La rutina es un ladrón de guante blanco: te roba historias y momentos si no te resistes, si no das la batalla cada mañana.

Hay que ponerse en modo guerrilla para defender la propia subsistencia antes de convertirse en una versión disminuida de lo que ya hace mejor un robot sin agallas o la mentada IA, incapaz de atender al olor de una naranja recién cortada o de entender el valor de un atardecer: la belleza de quedarse embobado, de no tener respuestas, de esperar un poco.

Sal del arroyo de las tonterías. Todo pasa.

«La noche fue hecha para amar», decía Lord Byron. Bien podría decirse lo mismo de la vida entera.

 

Contacto:
Correo: yomiss[arroba]gmail.com
Twitter: @Bigmaud

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