octubre 31, 2026

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#4 Tiempos

El dueño de media Ciudad Peluche | Columna de Jorge Saldaña

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Chato López

Tercera Llamada

 

Nos guste o no, estamos condenados. El futuro político, económico y social de la ciudad esta en juego en el llamado “negocio del siglo” y no se ve por dónde podamos salvarnos los potosinos de tal destino.

No quiero ser pesimista, Culto Público, pero tampoco ingenuo o falsamente esperanzado. Le explico:

Eso que hemos llamado desde algunos medios de comunicación “El negocio del siglo” se refiere a los procesos jurídicos encaminados a que los comuneros de San Juan de Guadalupe se “asocien” (así entre comillas) con cuatro magnates del desarrollo inmobiliario, encabezados por el empresario potosino, Carlos López Medina, para urbanizar, fraccionar y vender, en una primera etapa, 2 mil 60 hectáreas ubicadas en el sur de la ciudad.

Para darnos una idea, en la extensión de las 2 mil 60 hectáreas que contempla la primera etapa del proyecto, cabría 5 veces el Parque Tangamanga.

Nada de malo tiene que los herederos de ese gran trozo de tierra social busquen asociarse con una empresa, pues además por ley no pueden vender el terreno –digamos directamente- justo por tratarse de una extensión comunal.

Si los comuneros aportan en completa libertad la posesión de sus tierras, es natural y absolutamente legal que uno o varios empresarios, tras las asambleas y protocolos previstos, se organicen para aportar el capital económico para poner en marcha el desarrollo.

Hasta ahí vamos bien. A primera vista, nada ilegal esta ocurriendo alrededor de la comunidad de San Juan de Guadalupe, pero como dicen por ahí “el diablo está en los detalles”:

A cálculos muy bondadosos, por debajo de lo esperado, un negocio como el que se fragua en nuestras narices tiene un valor aproximado de 82 mil 400 millones de pesos, va con todos los ceros: 82,400,000,000 de pesos, leyó bien.

Por un negocio de ese tamaño, a los comuneros les tocaría una parte proporcional (ni siquiera completo) de los mil 730 millones de pesos que recibirían en conjunto como compensación de su aportación, es decir, para los “socios” que aportaron el terreno les tocan casi 2 mil millones, pero para los “socios” del dinero 80 mil millones. ¿Buen negocio no?

¿Cuántas campañas políticas se pueden financiar con una ganancia de ese tamaño? ¿A cuántos alcaldes, incluido el actual, se les puede comprar para que cambien el uso de suelo en el Plan de Desarrollo Municipal? ¿Cuántas veces vale la pena pagar una vez más la deuda de 350 millones de pesos que tiene el gobierno del estado por la indemnización a los dueños del terreno que se afectó por el paso de un puente?

¿Cuántos años más este grupo de oligarquía seguirá tomando las decisiones respecto al crecimiento de la ciudad, su gobierno y su política económica? ¿Cuánto más poderosos serán después de esta transacción?

No seamos ingenuos Culto Público, tarde o temprano y nos guste o no, el negocio será concretado y el destino de los potosinos continuará en sus manos.

¿Alguien duda que fortunas de ese tamaño no han influido en gran medida en las decisiones de los gobiernos de la ciudad?

¿Alguien en su sano juicio cree que el Chato López perderá su inversión inicial de 90 millones de pesos que repartió entre algunos líderes de la comunidad?

¿Qué autoridad se le puede poner enfrente a un poder económico de ese tamaño?

¿Juan Manuel Carreras? ¿El Congreso? ¿La Procuraduría Agraria? ¿Los bomberos? ¿Superman?

Seamos honestos, el negocio inmobiliario más lucrativo que haya visto San Luis Potosí está por consolidarse, y con ello, el grupo de la oligarquía seguirá al mando de nuestro destino.

Tarde o temprano la Procuraduría Agraria tendrá que emitir la opinión jurídica que ha retrasado en dos ocasiones la celebración de la asamblea protocolaria que detonará el arranque del proyecto, solo hay que recordar que el Procurador Agrario, Felipe Aurelio Torres Torres es amigo del empresario Chato López Medina por quien se deja agasajar con bebidas y viandas. Hay fotos.

¿La autoridad municipal? Ni agreguemos nada, solo hay que preguntarse quién financió la campaña del hoy alcalde, Xavier Nava Palacios, en dónde sino en Tierra Blanca arrancó casi la mitad de la obra pública de inicio en su trienio y por qué revivió un proyecto del 2013 para realizar el estudio técnico para el cambio de uso de suelo de la comunidad.

¿Nuestros representantes en el congreso? Perdón, pero están metidos de lleno en sus episodios de drama y comedia.

Las cartas están echadas. El dueño de media Ciudad Peluche, don Camerino López, pronto será el dueño de la otra mitad.

Nada de ilegal tiene el negocio que viene, pero si mucho de inmoral e injusto en que la ciudad esté visiblemente gobernada por una camarilla al servicio de unos cuantos dueños del capital a quien permiten hacer y torcer la ley en lugar de trabajar para mejorar la calidad de vida de todos. La alcaldía pues, convertida en gestor inmobiliario de sus mecenas.

Que pena para la historia si se recuerda que los Nava, tanto Salvador como Manuel, combatieron a los caciques López, a quien hoy Xavier, el nieto, adula y les trabaja servil. Le repito… creo que estamos condenados. O casi…

CUNA DE LOCOS

Si la actual legislatura fuera una telenovela, Cuna de Locos sería un buen nombre. Entre dramas, taparse un ojo, acusaciones, inquinas, amnesias y episodios seniles se la han llevado este tiempo, todo en perjuicio… del pequeño Edgar, perdón, Edson (referencia para mayores de 30).

Si bien todas las fracciones han sido parte de la tragicomedia, los especialmente histriónicos son los diputados de Morena y los integrantes de la Junta de Coordinación Política. No se diga El Mijis, que se cuece aparte, embebido en su lucimiento personal vendiendo su cascarón de víctima social en tanta universidad y noticiero en que es contratado como fenómeno de circo, algo como “Miren va a venir el pandillerito que se hizo diputado, qué tierno” pero de resultados nada.

A ver si ya ponen orden, así como Edson se deshizo de sus asesores para mandarlos a su casa de enlace y contrató un consejero más capaz, es todavía tiempo de que los demás retomen el rumbo hacia la cordura y la decencia. Nadie quiere volver a ver los escándalos y espectáculos de la anterior legislatura. Edson tiene la capacidad y el liderazgo, le falta meter mano firme, pero sobre todo el apoyo de sus compañeros a los que a veces se les olvida que están ahí para servir a los potosinos, no para ganar batallas de ego internas.

El que de plano parece no tener remedio es el cuarta vez diputado Oscar Vera, quien aunque parecía imposible, se ha vuelto todavía más nocivo en esta legislatura. A todas va y de todo quiere sacar ventaja. Ya siéntese señor…

 

BEMOLES

AVISENMEEEEEE

Por ir conduciendo en carretera y no poder leer sus mensajes, al diputado Adrián Sánchez Ramiro le tomó por sorpresa ayer el retorno anticipado a la curul de Xavier Azuara Zúñiga. El episodio fue jocoso, pues Sánchez Ramiro todavía estaba inmerso en temas de primer orden legislativo cuando se enteró que Azuara hasta un comunicado había enviado ya muy de regreso en la curul. Qué modos tan feos de avisar a quien les sacó la chamba, y con creces, durante la ausencia de Azuara. Muchos en el medio y en su propio partido hubieran preferido la permanencia del suplente en San Lázaro pero ni hablar, mañana Adrián regresa a sus actividades en la oficina de Comunicación Social del gobierno capitalino. #OTRORATITOAPÁ

@jfsh007

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Acento Ajeno

La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés

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ACENTO AJENO

Por: Haniel Valdés Velázquez

Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.

Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.

En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.

Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?

Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.

Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.

Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.

La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades

ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.

Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.

El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.

Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.

Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.

La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.

Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.

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El Cronopio

Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.

Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Carlos Villatoro, actor del cine mudo y sonoro mexicano

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.

Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.

Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.

Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.

A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.

También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.

Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.

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El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

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