abril 17, 2026

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El día en que una princesa le rogó a Benito Juárez en SLP

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Inés de Salm-Salm pidió en el Palacio de Gobierno por las vidas de Maximiliano y el príncipe Felix de Salm-Salm

Por: Ana G. Silva

En el Palacio de Gobierno se encuentra una escultura de cera en la que un hombre se encuentra sentado con una mujer de rodillas a sus pies en posición de ruego. Estas figuras representan a Benito Juárez, ex presidente de México, y a Inés de Salm-Salm, princesa del Principado de Salm-Salm (estado que existió como parte del Sacro Imperio Romano Germánico, localizado en los actuales departamentos franceses del Bajo Rin y los Vosgos).

La escena corresponde al momento en que la princesa, de origen estadounidense, le pide al presidente Juárez por la vida de Maximiliano de Habsburgo luego de que el Segundo Imperio de México cayera contra el bando liberal.

Se tiene la creencia de que Carlota fue quien rogó por la vida de su esposo; sin embargo, en marzo de 1866 ella había tomado la iniciativa de intentar convencer a Napoleón de reconsiderar su decisión de abandonar la idea de establecer su imperio en México.

Agnes Elisabeth Winona Leclerc Joy, mejor conocida como la princesa Inés de Salm- Salm, nació el 25 de diciembre de 1844, en Estados Unidos donde conoció en 1861 al príncipe Félix de Salm-Salm con quien se casaría y se mudaría a México en 1865 luego de que el emperador Maximiliano lo aceptara dentro de sus tropas.

Dos años después ocurrió la derrota del Imperio, cuando comenzaron a caer prisioneros y la princesa Inés de Salm-Salm comenzó a enviar provisiones a los prisioneros. En mayo de ese año Máximiliano cayó junto con el príncipe Félix, ayudante de campo del emperador en Querétaro.

Inés de Salm-Salm trato de negociar la liberación del emperador y de su esposo con Porfirio Díaz quien le ofreció a yudarle a poder tener contacto con su esposa, pero el general Mariano Escobedo le negó la visita y le comentó que el único que podía autorizarla era el presidente Juárez quien se encontraba en el Palacio de Gobierno San Luis Potosí desde el 21 de febrero, donde estableció por última vez su República Itinerante.

En la visita con Benito Juárez la princesa de Salm-Salm consiguió un permiso para ver a los prisioneros, aunque el presidente mexicano le reiteró que no perdonaría sus vidas; también consiguió que les dieran un trato más digno y que Maximiliano conversara con Escobedo donde le ofreció la rendición y prometió regresar a Europa con sus tropas, no obstante el trato fue rechazado.

Agnes ideó un plan para que Maximiliano y su esposo pudieran fugarse intentando sobornar a los guardias que resguardaban la ciudad queretana, pero la maniobra fue descubierta.

De acuerdo con la revista Nexos, Inés le escribió una carta a una de sus amigas llamada Elena en 1899, en la que explicaba cómo se llevó a cabo dicho plan:

“Con toda sinceridad, si se me pidiera que nombrara la experiencia más significativa de mi ahora larga vida, seguramente esta se encontraría en las últimas semanas que pasamos juntos en Querétaro, tratando de negociar un pasaje seguro para nuestro querido emperador, enfermo de disentería y quién sabe qué otros males, había languidecido en las manos de aquellos soldados leales a Juárez por tantos días dentro del convento de Capuchinas, entonces convertido en cárcel militar. Después de nuestro fallido intento de sobornar a los guardias con dinero y joyas y de su precipitada partida hacia el puerto de Veracruz”.

Una vez que enjuiciaron a Máximiliano y al príncipe Félix, en donde se les condenó a la pena de muerte, Inés suplicó a Benito Juárez en el Palacio de Gobierno de San Luis Potosí que se les perdonara la vida

, misma experiencia que detalla en la carta a Elena:

“El día previo a su ejecución llegó: el emperador sería fusilado a la mañana siguiente. Aunque albergaba pocas esperanzas, estaba resuelta a hacer otro esfuerzo por salvar su vida y
apelar una vez más al corazón de aquel hombre de cuya voluntad colgaba el destino del emperador, cuyo rostro pálido y melancólicos ojos azules constantemente me imploraban, hasta en la noche cuando trato de conciliar el sueño. Eran las ocho de la noche cuando fui a ver al señor Juárez, quién me recibió de inmediato. Él también ostentaba un rostro desencajado y turbado. Con labios temblorosos rogué por la vida del emperador, o al menos por el retraso de su sentencia. Pensé que lo que seguramente sería considerada como cobardía en un hombre tal vez podría ser perdonado si era una simple mujer que rogase por su vida. Sin embargo, el presidente Juárez dijo que no prolongaría más su agonía y que el emperador debería de morir el día siguiente”.

La princesa de Salm-Salm contó en su misiva que cuando escuchó “estas palabras desalmadas” cayó de rodillas y rogó piedad. El presidente trató de levantarla, pero, describió, que lo abrazó de las rodillas compulsivamente y le dijo que no lo soltaría sino hasta cuando concediera la vida al emperador.

“El presidente me respondió con voz solemne y triste: ‘Me duele, señora, al verla de rodillas delante de mí, pero si todos los reyes y reinas de Europa estuvieran en su lugar, no podría perdonar esta vida. No soy yo quien se la quita, es el pueblo y la ley, y si no hago su voluntad, el pueblo tomará su vida y la mía también’”.

Agnes Agnes Elisabeth Winona Leclerc Joy indicó que ofreció su vida por la de su esposo, después el presidente la levantó y le prometió que la vida del príncipe Félix sería salvada, pero no la del emperador:

“Le di las gracias y salí de la habitación del Palacio de Gobierno que había sido convertido en un despacho. A medida que descendía lentamente la gran escalera de cantera, fui testigo del espectáculo conformado por más de doscientas de las más distinguidas damas de San Luis, que también venían a orar por la vida de los tres condenados a morir: Maximiliano, Miramón y Mejía”.

Perdonado en México, el príncipe Félix fue herido de bala y murió 1870 durante el conflicto prusiano, mientras que Inés de Salm-Salm falleció el 21 de diciembre de 1912 en su departamento en Karlsruhe, Alemania.

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El segundo apellido de Ruth González. Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Culto Público, hijos de la bendición de ser únicos e irrepetibles:

Vámonos rapidito y al fondo, que para análisis superficiales no hay tiempo.

El martes, la Senadora Ruth González Silva —y subrayo el apellido, porque el “de Gallardo” ya ni se usa y para nuestra era eso parece haberse convertido en un inútil grillete retórico— puso las diéresis sobre las “us” (lo de las íes ya es lugar común) y dejó claro que la decisión de buscar la candidatura al gobierno potosino por el Verde le pertenece a ella, y a nadie más y miren que se lo aplaudo, no por cortesía, sino por honestidad intelectual y respeto al derecho de las y los individuos a tener personalidad y conciencia propia.

¿A qué me refiero? A algo que nadie ha dicho y ya es hora de que alguien lo haga y rompa el cristal:

Creo que reducir a Ruth González Silva a una simple prolongación del proyecto de su marido es una falta de respeto a la personalidad de una mujer que tiene más virtudes que haber firmado el acta de su matrimonio.

Pienso que eso de encasillar a una mujer a su apellido de casada es un vicio que ya no cabe en nuestra política y ya lo escribió Simone de Beauvoir: “No se nace instrumento, se llega a serlo cuando los demás deciden que lo eres”. Y Ruth, con sus declaraciones recientes, me da la impresión que ha decidido no ser el instrumento de nadie… y hace bien. Pintó su raya y se adueñó de su tiempo. Lo que también fue estratégico.

La historia está llena de esas circunstancias en que las esposas de los mandatarios tienen su peso propio: Pensemos por ejemplo en Eleanor Roosevelt, que no solo fue la esposa de FDR, sino la conciencia social de una nación, llegando incluso a contradecir públicamente al presidente cuando su propia brújula moral se lo dictaba. O en la mística de Evita, que construyó un poder tan propio y tan volcánico que, décadas después, su nombre sigue pesando más que el de muchos generales.

De regreso al hoy y a salvo las proporciones, debemos tener muy en claro que Ruth no es Ricardo, ni para bien, ni para mal. Por supuesto que es su aliada y compañera, pero no es Ricardo.

Si él es el impulso, deliberado, magnético, figura y músculo político que ya conocemos, ella debe pensar en construir su propia gramática: una más diplomática, quizá más contenida, pero no por ello menos efectiva y convincente.

Recordemos que es una ciudadana con derechos, una senadora con el récord de más votos obtenidos en la historia potosina, y con trabajo en el senado (que está abierto al juicio de todos) pero sobre todo, una persona con decisiones autónomas.

Su decisión de ir o no entonces, claro que mueve los escenarios, pero no le pertenece a los escenarios ni a las encuestas de Palacio; le pertenece a su propio espejo y al plano arquitectónico de su destino y eso… es muy diferente.

No me mal interprete ni nos hagamos bolas, ¿Es la carta fuerte del Gallardismo? Sin duda, pero a pesar de lo que muchos asuman o especulen, el camino que tiene enfrente la senadora no es nada fácil, es un laberinto oscuro, con trampas, con espejos y en 4 dimensiones. No es una decisión fácil la de participar y mucho menos lo es el participar en una elección en la que se juega el todo por el todo y por bienes mancomunados. (Traducción: se juega el futuro de todo el movimiento Gallardista

).

Por eso, para que Ruth sea verdaderamente Ruth, y no nada más la “candidata del gobernador”, necesita lo que Virginia Woolf llamaba “una habitación propia“.

Y esa habitación se construye con un discurso que no sea eco, con un equipo que no sea herencia y con una voluntad que sepa decir “no” incluso en la mesa del desayuno.

(Ella es de las muy pocas personas por cierto, que hoy en día se atreven a darle una perspectiva o consejo diferente a su “Josefino” y además sea escuchada….y eso, créame, ya es una ganancia altísima).

Ruth -si se decide- puede usar la continuidad del gobierno de su esposo como promesa de valor, por supuesto, eso le sumara los votos de los que estén satisfechos con los resultados la gestión y de su trabajo en la cámara alta, sin embargo es muy importante considerar que, en todo caso, no jugaría desde la misma posición en la que ganó su esposo el cargo, ni ella el escaño tres años después, es decir, desde la oposición.

Porque no es lo mismo ofrecer un cambio y tocar la campana del “muera el mal gobierno”, que convencer que todo lo hecho está bien y que el rumbo es el mismo. En pocas palabras: una cosa es la atractiva rebelión, y otra muy distinta la cansada disciplina. El péndulo es una permanente en la política.

Ruth no puede señalar, si decidiera ser la abanderada, a ninguna “herencia maldita” por ejemplo, y tendrá que llevar en los hombros todo lo bueno de la gestión de Ricardo Gallardo, como todo por lo que sea cuestionado (y en las campañas, aguas porque los códigos cambian).

Por eso creo que el verdadero reto para Ruth no es ganar una elección —que para eso el Gallardismo tiene maquinaria de sobra—, el reto es ganar su propia identidad política ante los ojos de un San Luis que la observa con lupa.

Al final del día, el poder que se recibe como préstamo siempre será percibido como uno que se cobra con intereses de sumisión, y la senadora no merece pagar esa factura porque no es así: Sí, Ricardo y ella son uno mismo (uo, uo) en su visión y plan de vida, pero son también dos adultos con personalidad y capacidades únicas.

Por lo demás, ella sabe exactamente dónde está parada. Sabe que el muro de los estatutos y las alianzas nacionales es alto e inamovible y que ponerse del otro lado de la cancha para jugar contra la presidenta tiene costo, sin embargo espero que también sepa que si construye su propia narrativa, sin ecos ni herencias como ya lo dije, y sin caer en la tentación del género como argumento, la autonomía y marca propia le jugaría a favor.

Del otro lado está Galindo, que no decidió participar por la gubernatura el martes pasado, eso lo tiene decidido de toda la vida y si no lo ha sido es porque en el 2015, la misma “herencia maldita” le arrebató la posibilidad y el gobernador lo sabe… (simplemente porque a el le hicieron lo mismo)

Entonces lo único que hizo el alcalde capitalino fue hacer público lo que todos sabíamos: Sí quiere y sí va a participar pero… siguiendo las reglas (lo que para empezar ya es un diferenciador con remitente)

Hay una anécdota que a estas alturas muchos ya conocen pero se las cuento. En las primeras platicas en corto que tuvieron el gobernador Gallardo y el alcalde Galindo cuando asumieron cada quién su cargo, se plantearon mas o menos lo siguiente (yo no estuve ahí así que son palabras más o palabras menos): Esto es un ring de boxeo, en algún momento, cuando suene la campana, tendremos que ponernos los guantes y ser los protagonistas de la contienda, pero mientras tanto, cada quien debe ir a su esquina a trabajar.

Amigos y Culto Público: les anuncio que ya sonó la campana.

¿Quién no se pondría los guantes para defenderse?

Esta pelea es de un solo pero larguísimo round (aunque abajo en ringside, las peleas “todo se vale” están a la orden del día).

El desgaste -que ya lleva tiempo accionado- ambos lo deben tener presupuestado, y al respecto yo solo dejo una pregunta para los estrategas (y acomedidos): Si tan mal lo han hecho uno o el otro… ¿Para qué dedicarle tanta atención?

¿No deberían estar felices de competir con alguien tan malo? Piénselo.

Los potosinos ya identificamos la guerra sucia hasta de lejos, por lo tanto el efecto puede ser contraproducente: entre más ataques se generen, estos pueden ser directamente proporcionales a la voluntad ciudadana a favor de los golpeados.

En fin. Elevemos, todos, aunque sea un poquito el nivel de la política que viene porque lo merecemos.

¿Y Morena? Para la próxima ¿ok?

Los abrazo y saludo a todos y todas.

Yo soy Jorge Saldaña.

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“No es tribuna electoral”… pero Rosa Icela no dice que no para el 27

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La titular de la Secretaría de Gobernación evitó confirmar o descartar una posible candidatura a la gubernatura de SLP

Por: Redacción

Rosa Icela Rodríguez, titular de la Secretaría de Gobernación, evitó cerrar la puerta a una eventual candidatura por la gubernatura de San Luis Potosí en 2027, luego de responder de forma breve —pero significativa— a cuestionamientos sobre sus aspiraciones políticas.

Durante la conferencia matutina, la funcionaria fue cuestionada directamente sobre si participaría en el proceso interno de Morena. Su respuesta fue escueta:
“Los temas electorales no son de esta tribuna”.

Aunque no confirmó intención alguna, tampoco negó el escenario, lo que en la lectura política mantiene vigente su nombre dentro de la conversación rumbo a la sucesión estatal.

En el contexto del discurso oficial, la postura de Rodríguez se alinea con la línea del gobierno federal de evitar hablar de temas electorales desde espacios institucionales. Sin embargo, el matiz es claro: no hubo un “no”.

En la práctica política, este tipo de respuestas suelen interpretarse como una señal de cautela, más que como un descarte definitivo.

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“No son irresponsables”: diputada defiende a madres que dejan solos a sus hijos

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Gabriela López señaló que existe una tendencia social a culpar únicamente a las mujeres, sin cuestionar la ausencia de los padres ni las condiciones estructurales que obligan a tomar estas decisiones

Por: Redacción

La diputada local Jessica Gabriela López Torres llamó a no criminalizar a las mujeres que dejan solos a sus hijos por salir a trabajar, al señalar que esta situación es consecuencia directa de la falta de apoyo institucional y de un sistema de cuidados insuficiente.

La legisladora advirtió que en muchos casos la sociedad opta por señalar a las madres como “irresponsables”, sin cuestionar el contexto en el que se ven obligadas a tomar esa decisión.

“Hay que dejar de señalar a la mujer. No es irresponsabilidad, es necesidad. Se enfrentan a una realidad donde tienen que elegir entre trabajar o cuidar”, sostuvo.

López Torres subrayó que este problema también refleja una omisión estructural, pues no existe un sistema integral de cuidados que respalde a las familias, especialmente a las mujeres que sostienen el hogar.

Criticó que, pese a que el derecho al cuidado ya está reconocido constitucionalmente, en la práctica no se ha traducido en políticas públicas efectivas, principalmente por la falta de presupuesto y de voluntad institucional.

Además, señaló que los llamados del Congreso a través de exhortos no son suficientes, ya que no obligan a las autoridades a actuar, lo que deja sin respuesta problemas como la falta de guarderías o el aumento de menores en condiciones vulnerables.

La diputada insistió en que el fenómeno debe abordarse desde un enfoque social y cultural, no solo punitivo, y urgió a fortalecer políticas públicas que garanticen el cuidado infantil, así como a replantear el papel de las instituciones encargadas de proteger a las familias.

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