marzo 18, 2026

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De un cañonazo, AMLO gana la Sierra de San Miguelito | Columna de Jorge Saldaña

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TERCERA LLAMADA.

 

Y retiemble en sus centros la tierra. Andrés Manuel López Obrador hizo sonoro el rugir de su mandato en 111 mil hectáreas de tierra potosina.

Ayer lo adelantaba en mis apuntes, hoy cumplo con mi “crónica de guerra”: El comandante en jefe de la Cuatro Te, ganó la primer batalla de forma contundente con el cañonazo que ordenó a la generala Albores en San Luis al presentar el plan de manejo del Área Natural Protegida (ojo, presentar apenas… que lo acepten y adopten 35 núcleos agrarios será otro cantar) en la Sierra de San Miguelito.

Se consumó y rapidito, por parte del gobierno federal, y se blindó por parte del gobierno del estado el acuerdo que protege una porción tan enorme de territorio potosino que la ciudad cabría dos veces en el mismo.

¡Bravo! Lo celebro sin ser socarrón y sin sarcasmo. La Sierra tenía que ser protegida, fue una promesa presidencial y un compromiso del gobierno de Ricardo Gallardo que ambos cumplieron.

Se destacó que se dejaron fuera a los “intereses inmobiliarios” y hasta se hizo comparativa la declaratoria de territorio potosino con la protección al Lago de Texcoco, justo “donde el águila paró”, lugar donde los neoliberales querían poner un aeropuerto… que romántico, en serio, que bonito.

El tema se celebra a nivel nacional y con justicia, no hay duda. Que era absolutamente necesario e inaplazable, por supuesto que sí.

Ganó la justicia contra la avaricia, parece ser el mensaje enviado a todo el país ayer desde la capital potosina y lo festejo.

Hasta aquí vamos muy bien y los voceros, activistas y periodistas empapados del asunto (que en su envoltorio es bastante popular, pero en su contenido es algo más que denso) se palmean unos a otros por una declaratoria que parece (repito, parece) ya inapelable.

Sin embargo, quien esto escribe, asumiendo y siendo consciente del riesgo de ser bastante impopular, ser tachado de imprudente, Ecoloco, odia la naturaleza, vendido, fifí, chayotero, neoliberal, y cuanto quieran agregar, se permite enlistar algunas posturas, preguntas y reflexiones que ni la declaratoria general ni el acuerdo ayer signado me responden y que con su permiso comparto:

1) Dejemos fuera, porque ya lo están, a los inversionistas específicamente del proyecto Cañadas, al casi centenar de empresarios encabezados por el Chato López que se convirtió a momentos en la figura visible tras apellidos como Tamayo, Mahbub, Valladares, Del Valle y docenas y docenas más de familias adineradas que tuvieron el interés de urbanizar una franja de la Sierra. Ese negocio ya se les acabó, ni modo, apostaron y perdieron. No podrán urbanizar un solo metro cuadrado de las 2 mil hectáreas que pretendían convertir en oro.

2) El amparo 1364/2021-VIII interpuesto en el juzgado cuarto de distrito existe y no debe ser minimizado. Personalmente me ofende la opinión ligera de un activista que desdeñó el instrumento porque, según dijo, lo interpusieron “unos comuneros muy pobres” y yo me pregunto: señor Hernández, ¿desde cuándo un juicio de amparo solo puede ser promovido por señores “ricos”? No jodan. Lo mismo vale un amparo interpuesto por el más paupérrimo que por el más adinerado, hasta donde yo entiendo…

3) El recurso del amparo fue reconocido, aunque socarronamente, por la propia secretaria Albores ayer cuando ofreció su rueda de prensa en Palacio de Gobierno y salió a flote con la clásica de “me enteré por medios, pero no hemos sido notificados”.

4) El amparo, si bien no “tumba” la declaratoria ni el acuerdo, si mete una vez más el asunto en litigio, uno que no se resolverá de la noche a la mañana ni de un mes a otro, quizás ni de un sexenio a otro, es decir, el asunto va para largo en el terreno jurídico y mientras tanto, aunque parece que el compromiso está cumplido, el “prietito en el arroz” del amparo no puede ser desacreditado ni suprimido.

5) ¿Por qué se amparan las comunidades, ejidos y demás núcleos agrarios? ¿No se supone que serían los primeros interesados en estar protegidos? Pues no, evidentemente no están de acuerdo en el tamaño de la declaratoria federal por una sencilla razón: con el terreno público, la nación puede ordenar lo que le venga en gana, pero de todo ese territorio, resulta que una buena porción tiene dueños, mismos que se sienten (porque así lo manifestaron ayer) agraviados y desprotegidos por no ser tomados en cuenta en el destino que se le dará a SU propiedad y con el siguiente ejemplo espero pueda ser más explicativo:

6) Usted es dueño de su casa, no obstante, el gobierno federal decreta que su casa por ser tan bonita y tener características específicas, tendrá que ser museo. No le van a quitar su casa, seguirá siendo suya, sin embargo no la podrá usted usar como su hogar porque pues a partir de un decreto presidencial, pasará a ser muse

o. Eso sí, a usted le ofrecen, para mantenerse, imprimir y vender los boletos para entrar y ganarse el pan, pero ningún otro uso que usted quiera dar a su hogar estará permitido. Algo así le pasa a comuneros y ejidatarios de Escalerillas, San Juan de Guadalupe, Villa de Reyes, San José de Buenavista y otros 30 núcleos agrarios que sería ocioso transcribir.

7) ¿Estaría usted de acuerdo en que su propiedad tenga limitaciones, regulaciones y condicionantes impuestas por alguien más?

8) Las opciones para los inconformes son pocas: continuar interponiendo amparos y alargar así las certezas. Comenzar con marchas y manifestaciones rumbo a la Ciudad de México (a ver cuándo llegan), delimitar sus comunidades y no permitir acceso de ningún tipo a sus tierras (aunque sociales, son muy sus tierras); en una asamblea repartirse parcelas, lotes o lo que sea, dividir a como Dios les dé a entender y tener a tiro de piedra de la ciudad, un territorio de nadie, desordenado, sin servicios, sin certezas jurídicas, e inaugurar un cinturón de miseria en forma de gallineros, establos, vulcanizadoras, casas, lotes abandonados, porquerizas o residencias sin luz ni drenaje. En otras palabras, poner la primera piedra para un problema social enfermizo y exponencial.

9) ¿Dónde quedó entonces el Plan de Desarrollo Urbano que llevó años en elaborarse, consultar y publicar?

10) Quizás el punto más importante. ¿Para dónde va a crecer la ciudad? Aquí le dejo el mapa que en exclusiva pude obtener de la delimitación de la Área Natural Protegida. De acuerdo al mismo hay dos opciones: desarrollar rumbo al norponiente del aeropuerto (con sus asegunes de acuerdo a los usos de suelo) o hacia Soledad. No hay más y si acaso como alternativa construir privadas en parcelas en Villa de Zaragoza, Jassos y anexas. Ah… se me olvidaba, si hay una opción más: comprar el desarrollo libre de protección ambiental del Grupo México. Mire qué casualidad.

11) Las alternativas se agotan, por eso en la capital no hay más de unos 2 mil lotes disponibles en 25 desarrollos, casi todos a las orillas de la ciudad con precios que van desde los 4 mil 100 el más barato metro cuadrado, hasta de 12 mil 500 el más caro, con una ciudad que suma 20 mil autos nuevos al año y una Vía alterna que inicia y regresa a la misma carretera 57 a la que alivia en solo un tramo.

12) ¿Fue buena la declaratoria? Por supuesto, fue espléndida. El gobierno ya cumplió y como lo dijo la secretaria ayer, los comuneros tendrán acceso a recursos de la Conafor, de la Conagua y de la Semarnat… lo que no dijo es que esos recursos… pues son muy pocos, son de los que se recortaron y casi “ya no hay”, pero de que se cumplió, ni quién lo dude. El problema que venga, pues que lo resuelva la capital y el gobierno del estado. ¿Qué fácil no?

13) Mención aparte lleva el municipio de Villa de Reyes. Prácticamente no tiene un metro para dónde crecer. Todo es ANP. ¿Se convertirá entonces en un municipio exclusivo de sembrar piñones? Mire usted el mapa…

14) Solo como aclaración pertinente para los mal pensados: No, no estoy ni nunca estuve a favor de la urbanización de la Sierra, si un medio de comunicación fue crítico al proyecto Cañadas fue La Orquesta y hasta una demanda millonaria fue interpuesta en contra de quien esto escribe y contra de esta empresa por dar seguimiento al tema, no obstante eso no me limita a pensar en las consecuencias, daños o bondades colaterales así como reflexionar, acertada o equivocadamente, lo que, con permiso suyo, aquí he expresado.

Por supuesto que igual que la mayoría de los potosinos, deseo un futuro verde, una ciudad con agua, una capital con recursos, proteger al ambiente, su flora y su fauna, pero también quiero desarrollo, conectiviAdad, movilidad, prosperidad y orden en la ciudad, y eso nada más, porque 111 mil hectáreas fue un exceso y creo que vale la pena darle una pensada, ¿usted?

Hasta la próxima, Culto Público.

Atentamente,

Jorge Saldaña, el senderista en potencia.

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Balancear la fórmula: Gabriela Palestino, entre la terquedad y el éxito

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Hay gente que estudia química… y hay quien convierte su vida en una reacción constante. Es el caso de la doctora Gabriela Palestino

Por: Jorge Saldaña

Es fácil hablar con la doctora Gabriela Palestino; es la directora de la Facultad de Ciencias Químicas, es investigadora, universitaria, doctorada en Francia, se mueve en un entorno competitivo en los que cuentan los cargos y premios, ella tiene ambos, el último es el Premio Potosino de Ciencia e Innovación; también es madre de familia y como buena ingeniero químico, sabe balancear la fórmula entre ser una mujer de éxito, al que define como el logro de metas para beneficio de los demás, y una madre de familia que desea la felicidad de sus cercanos.

Es cualquier jueves al medio día cuando se concretó la cita para la entrevista. Hay dos formas de llegar a la Facultad de Ciencias Químicas, atravesando el Hábitat, o subir desde el Hospital Central, pasando por ingeniería, estomatología y geología. Es un espacio que si bien no es el corazón de la Zona Universitaria, si es un sitio que la conecta y articula.

En su oficina nos espera una pequeña mesa de juntas con sillas genéricas de oficina y una esquina en la que se dispuso un sillón a rayas flanqueado por una bandera de la UASLP.

Puntual, la doctora llega a la cita con talante afable, y hasta accede a repetir su entrada y saludo que por un error técnico no se grabó a la primera.

Luego de presentaciones y saludos, la doctora toma su lugar e iniciamos la entrevista con una pregunta tan abierta como profunda, ¿Quién es Gabriela Palestino?

La doctora se toma unos segundos antes de responder, como si acomodara elementos de una tabla periódica íntima antes de responder.

“Somos muchas cosas”, dice. “Es una pregunta compleja”.

Lo dice sin solemnidad y ambas partes, entrevistada y entrevistador, coinciden en que una biografía y una descripción de algo tan complejo como un ser humano, no cabe en una sola frase.

Ahí, en el rumbo de “somos muchas cosas” la doctora transita en su definición entre una mujer inquieta, terca (en un sentido productivo del término) y exitosa.

Antes de la investigación, antes del doctorado en Francia, antes de la dirección de una facultad, también relató su paso por la industria.

Fue ahí donde ocurrió una revelación que suele repetirse en muchas historias científicas: el descubrimiento de que la práctica cotidiana está llena de preguntas que todavía no tienen respuesta.

En medio de procesos programados y rutinas industriales, Palestino comenzó a detectar problemas que —según su intuición— podían resolverse desde el laboratorio.

La ciencia, entonces, apareció como un camino.

“No siempre tuve claro qué iba a pasar”, reconoce. “Me hubiera encantado tener una bola de cristal”.

Pero no la tuvo. Ningún científico serio la tiene y mucho menos le creería sin evidencia.

Y es que- se le plantea- en el imaginario popular, la ciencia suele representarse como un territorio gobernado por la inteligencia. Sin embargo, al escuchar la respuesta de Palestino, uno sospecha que hay otra variable menos romántica y más decisiva: la disciplina.

O, como ella dijo, esa disciplina se transforma en una forma de terquedad, asunto que la doctora admite sin rodeos.

Sí, la ciencia exige insistencia. Persistencia. Volver a intentar cuando el experimento falla. Y volver otra vez. No la terquedad del capricho, sino la del método.

Cuando se le pregunta por el éxito, su respuesta se mueve en otra dirección.

Para ella, el éxito ocurre cuando una meta se alcanza y además genera beneficios para otros.

“Cuando lo que haces impacta a las personas que están alrededor”.

La definición tiene algo de ecuación ética.

¿Se considera a sí misma una mujer exitosa?

La respuesta llega con serenidad, sin falsa modestia ni triunfalismo.

-Sí.

Pero no como punto final, sino como parte de un proceso que no está terminado, que se sigue moviendo.

En medio de la conversación aparece una escena doméstica que dice mucho sobre sus prioridades y es cuando se le pregunta por la realización personal, Palestino menciona algo que no aparece en los currículos académicos: ver a sus hijos felices, acompañados y con proyectos de vida propios.

En otras palabras, el éxito también tiene un lado íntimo.

Uno que no se mide en papers ni en citas bibliográficas.

La doctora suele bromear con que su formación como ingeniera química le ha servido para algo más que entender reacciones moleculares: también le ha ayudado a equilibrar la ecuación entre la vida académica y la vida familiar.

Ser investigadora, directora de facultad y madre de familia exige una especie de alquimia. Una mezcla de organización, disciplina y, probablemente, un poco de paciencia.

“A veces soy más mamá que profesionista… o las dos cosas al mismo tiempo”, dice. Como ingeniera, sabe que el equilibrio “Es una obligación con mis deberes, con mi esposo, con mis hijos”.

En algún punto de la conversación aparece la pregunta inevitable: ¿para qué sirve la ciencia?

Para ella, la investigación adquiere sentido cuando logra impactar en la sociedad.

Cuando mejora una comunidad.

Cuando deja de ser únicamente un experimento dentro del laboratorio y se convierte en una solución afuera.

Dirigir una facultad, sin embargo, introduce otra dimensión.

Pasar del laboratorio a la administración implica un cambio de lógica: de investigar moléculas a coordinar personas.

Y gobernar personas es un ejercicio mucho más impredecible que cualquier reacción química.

La doctora lo explica con naturalidad.

La clave, dice, es escuchar.

Escuchar problemas, escuchar ideas, escuchar inconformidades.

Luego aplicar algo que la ciencia enseña muy bien: analizar, ordenar y buscar soluciones.

Si se quiere, gobernar una facultad también puede parecerse a diseñar un experimento.

La conversación inevitablemente llega a un tema que atraviesa a muchas instituciones académicas: la igualdad.

Palestino la define de manera precisa: Igualdad es que todas las personas tengan acceso a las mismas oportunidades y beneficios. Ni más ni menos.

El dato inevitable aparece en la charla: en más de cien años de historia, la Universidad Autónoma de San Luis Potosí nunca ha tenido una rectora.

La doctora no evade la cuestión.

Reconoce que han existido brechas históricas, aunque también observa que cada vez hay más mujeres en posiciones de liderazgo académico.

—¿De qué “team” eres, doctora? ¿Debe ser la próxima rectoría para una mujer por cuestiones de equidad de género, o debe privilegiarse la capacidad al género?

Su respuesta es cuidado-diplomática: la capacidad no tiene género, por eso la universidad debería elegir siempre a la persona más capaz.

Pero ataja que, para que eso ocurra, las condiciones de igualdad deben existir realmente.

Hacia el final de la entrevista aparece el tema del movimiento feminista y el significado contemporáneo del 8M.

Palestino habla desde una experiencia personal que la marcó: asistir a una marcha para entender lo que ocurría dentro de ellas.

Lo que encontró —dice— fue una mezcla de dolor acumulado y exigencia de ser escuchadas.

“Hay muchas mujeres que sienten que todavía no han sido tomadas en cuenta”.

La violencia que algunas veces aparece en las manifestaciones, explica, no debe distraer de la discusión de fondo.

Porque el problema central sigue siendo otro: la desigualdad y la inseguridad que todavía enfrentan muchas mujeres.

“Yo soy madre”, dice en algún momento. “Y claro que me gustaría que mis hijas pudieran salir a la calle sin que una tenga que estar preocupada”.

A veces las explicaciones más contundentes son las más simples.

Cuando la conversación entra en su recta final, se le cuestiona ¿qué ocurrirá después de su periodo como directora de la Facultad de Ciencias Químicas?

La respuesta parece seguir la lógica natural de su trayectoria: Volver a la investigación, consolidar proyectos científicos y seguir participando en la gestión universitaria si las oportunidades aparecen. En otras palabras: seguir trabajando. (Algunos de sus pares, no la descartan como un gran perfil para buscar la siguiente rectoría)

La entrevista termina pero sin punto final.

Y es que la conversación de la doctora Palestino es de esas que no terminan, quizás solo cambian de matraz para seguir vigente en la vida universitaria y en la comunidad potosina, donde todas y todos tenemos algo qué decir.

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Analiza SSPCE incorporación de “body cams” al uniforme de los agentes

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Jesús Juárez Hernández, titular de la SSPCE, aseguró que no son prioridad gracias a las numerosas cámaras que hay en el estado

Por: Redacción

Jesús Juárez Hernández, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Civil del Estado (SSPCE), señaló que ya se encuentran analizando la posibilidad de implementar las “body cams” como parte de los uniformes de sus agentes.

El secretario indicó que, si bien no es prioridad esta incorporación, sí es una medida que están contemplando con el fin de seguir mejorando y optimizando las investigaciones correspondientes, así como la seguridad de los elementos.

Juárez Hernández se mostró tranquilo, pues hoy en día, las patrullas de seguridad estatal ya cuentan con cámaras frontales, además de que aseguró que “prácticamente en todos lados ya hay una cámara”.

Añadió que justamente por esto se están instalando los arcos de seguridad en distintas vialidades del estado, ya que estos también cuentan con cámaras de reconocimiento facial apuntando a la calle.

De estos arcos hay 35 activos en este momento, pero el gobernador Ricardo Gallardo ya anunció la semana pasada que estarán instalando 15 más en algunas de los puntos de más alta afluencia de las carreteras potosinas.

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Matehuala y Villa de Reyes concentran problemas de seguridad: Gallardo

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El gobernador atribuyó los delitos a personas provenientes de Nuevo León y Guanajuato

Por: Redacción

Ricardo Gallardo Cardona, gobernador de San Luis Potosí, aseguró que los principales problemas de seguridad en la entidad se concentran en los municipios de Matehuala y Villa de Reyes los cuales identificó como puntos de ingreso para personas provenientes de otros estados con intenciones delictivas.

El mandatario explicó que, en el caso de Matehuala, la cercanía con el sur de Nuevo León facilita la llegada de personas que buscan delinquir en esa zona.

“Es gente que baja de Nuevo León a querer delinquir en Matehuala”, señaló, al tiempo que afirmó que ya existe presencia de corporaciones de seguridad para evitar que grupos delictivos se establezcan en el municipio.

En cuanto a Villa de Reyes, indicó que su ubicación colindante con Guanajuato —entidad que se mantiene entre las de mayor incidencia delictiva a nivel nacional— la convierte en otro punto vulnerable.

A pesar de estos focos, Gallardo Cardona sostuvo que el estado atraviesa su mejor momento en materia de seguridad en las últimas dos década

s, al asegurar que “casi toda la entidad está limpia”.

El gobernador destacó que México Evalúa ubica a San Luis Potosí entre las entidades con mejores indicadores de seguridad, particularmente en delitos de alto impacto y homicidio doloso.

De acuerdo con el informe, el estado registra una tasa de 0.2 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, colocándose entre los más bajos del país, junto con Yucatán y Coahuila.

En otros indicadores, la entidad se posiciona en el lugar 15 en feminicidio, con una tasa de 0.03 casos por cada 100 mil mujeres; en el sitio 12 en delitos contra la vida y la integridad corporal, y en el lugar 11 en homicidio culposo.

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