Deportes
#Crónica | Atlético femenil: entre la derrota y el olvido
El Atlético de San Luis femenil cayó 1-5 ante Rayadas de Monterrey, en un estadio casi vacío y suman su quinta derrota al hilo en el torneo
Por: Sebastián Escorza
El estadio Alfonso Lastras lució vacío este jueves; quizá fue el clima loco de San Luis, o el mal momento que atraviesan las rojiblancas; sea cual fuera el factor, lo cierto es que el “coloso de Valle Dorado” pesó menos en comparación con partidos anteriores.
Apenas 3 mil almas se dieron cita en el compromiso del Atlético de San Luis femenil contra Rayadas de Monterrey, casi una octava parte de la capacidad del recinto; la novedad de un equipo femenil en primera división se diluía, y las derrotas en fila tampoco ayudaban, algo malo para un conjunto que ha aprovechado su localía para imponerse ante la adversidad. Esta vez el olvido se hizo sentir entre las butacas.
Minuto 2 y las rayadas se fueron adelante en el marcador tras un penal cobrado por Mónica Monsiváis: apenas los primeros 120 segundos de juego y las rojiblancas ya cargaban con una losa pesada, las derrotas contra Monarcas, Querétaro, Xolos y Tigres pusieron contra las cuerdas al San Luis femenil, que iba por los tres puntos aunque el rival en turno pusiera las cosas difíciles.
Durante varios minutos, las rayadas se vieron superiores ante un Atlético de San Luis que, el día de hoy, no contó con el pleno respaldo de su afición, aunque al minuto 15, por suerte o destino, el equipo local logró empatar los cartones en un tiro libre cobrado por Daniela Carrandi, un gol que ninguna de las 22 jugadoras en la cancha ni los propios aficionados se esperaron.
Pese a la poca asistencia, el gol sirvió para encender los ánimos en el Alfonso Lastras, un gusto que duró poco, pues al minuto 19, la silbante decretó un segundo penal para la escuadra visitante, una decisión que sacó de balance a las potosinas y a su afición; estos últimos, atónitos, lanzaron una silbatina contra el cuerpo arbitral, tras considerar que la jugada que causó el penal era “futbolera” y no merecía tal sanción.
El marcador, de nuevo, era favorable para las rayadas. Un 1-2 que sembraba más dudas que certezas en el campo y que causó un silencio fúnebre en las butacas. Era una escena que nunca se había visto en un partido del Atlético femenil pese a las derrotas.
El respetable daba señales de vida en una que otra jugada interesante, las rojiblancas, como siempre lo habían hecho, no querían morir de nada y el empate parecía cercano, pero este nunca llegó.
Medio tiempo y el encuentro estaba 2-1 en favor de las visitantes, un marcador adverso pero reversible, pues el estadio Alfonso Lastras ya había sido testigo de remontadas por parte del cuadro femenil, y este día podría darse otra campanada y con ello, una oportunidad de recomponer el rumbo que se había perdido desde el partido contra Monarcas .
Las potosinas tuvieron varias llegadas al arco regio, pero la falta de contundencia, el problema más grande que enfrenta el equipo, fue lo que sentenció al equipo de casa, mientras que Monterrey, por otra parte, supo aprovechar las oportunidades que tuvo para regresar a la sultana del norte con 3 puntos y un marcador abultado. No por nada es el equipo con más goles anotados en lo que va del certamen.
Llegó el minuto 59 y la visita aprovechó un error en la salida del equipo potosino, Dinora Garza hizo un remate desde afuera del área y el esférico se coló en el ángulo de la portería. El marcador ahora estaba 1-3 y el tanto cayó como un balde de agua fría para los pocos aficionados que se encontraban en el lugar, la afición rayada, aunque poca, se hizo sentir ante el silencio de los potosinos.
En los últimos 20 minutos, la afición potosina trató de hacerse notar pese al marcador adverso, las jugadoras rojiblancas, con mucho esfuerzo, llegaron al área de Rayadas, pero no lograron hacer daño para terminar el partido con un marcador menos escandaloso.
Todo parecía indicar que el partido terminaría con un 1-3, una derrota quizá presupuestable frente a uno de los cuadros con mayor prestigio desde que se inauguró la liga femenil, pero Rayadas, aprovechando sus oportunidades, consiguió 2 tantos más en el tiempo de compensación, cortesía de Daniela Solís y Jazmín Aguas.
Silbatazo final. Atlético de San Luis cayó en casa por 1-5 y sumaron su quinta derrota en fila, es cierto que las rivales que enfrentaron pertenecen a la élite del futbol femenil, mientras que para San Luis es apenas su primer torneo.
Perder no estaba en el presupuesto, nunca lo está, pero los momentos por los que atraviesa el equipo son claves para tener un estadio lleno.
Las primeras jornadas el estadio Alfonso Lastras registró entradas de hasta 17 mil aficionados; ahora hubo poco más de 3 mil. El olvido se empieza a adueñar de las butacas en el recinto, y en tanto el accionar del equipo no cambie, más y más aficionados dejarán de alentar.
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Columna de Nefrox
Pongan Caifanes | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
Es el país de The Beatles, de Queen, de Led Zeppelin, de Pink Floyd, de Oasis, de The Rolling Stones. Bandas que no solo marcaron una época; prácticamente escribieron el manual de cómo entender la música moderna.
En el fútbol ocurre algo parecido.
Cada generación inglesa parece estar destinada a conquistar el mundo. Siempre aparecen figuras de primer nivel, planteles millonarios y una liga que presume ser la mejor del planeta. Inglaterra carga con ese prestigio que intimida incluso antes de escuchar el silbatazo inicial.
México nunca ha tenido ese privilegio.
Lo suyo ha sido más parecido a Café Tacvba, El Tri, Caifanes o Maná. Bandas que quizá no cambiaron la historia del rock mundial, pero que aprendieron a construir una identidad propia. Que encontraron una manera distinta de emocionar a los suyos sin necesidad de parecerse a nadie.
Y, curiosamente, esa comparación también funciona para este Mundial.
Porque si alguien hubiera visto únicamente los nombres antes de comenzar el torneo, Inglaterra sería el claro favorito.
Pero los Mundiales tienen la mala costumbre de ignorar los currículums.
México llega a estos octavos enamorando al mundo.
Eso ya lo dijimos.
No ha sido un vendaval ofensivo, pero ha ganado todos sus partidos.
No ha monopolizado la pelota, pero ha sido preciso y efectivo.
No ha regalado exhibiciones para la historia, pero es la mejor defensa del torneo.
Hay muchas cosas que no pueden ignorarse.
No ha recibido un solo gol, en todos los partidos ha anotado y juega por nota, enamora.
En un torneo donde cualquier desconcentración cuesta una eliminación, la Selección ha encontrado en la defensa una virtud que hace tiempo no presumía. Ha aprendido a sufrir sin desesperarse, a defender sin regalar espacios y a competir con una disciplina que pocas veces acompañó a los equipos mexicanos en las Copas del Mundo.
Y eso también gana partidos.
Además, hay un detalle imposible de medir con estadísticas.
El Estadio Azteca.
Hay estadios que son escenarios.
El Azteca es un personaje.
Respira distinto.
Presiona distinto.
Pesa distinto.
No necesita recordar que ahí levantó la Copa Pelé ni que Maradona escribió una de las páginas más contradictorias y brillantes de la historia del fútbol justo contra Inglaterra. Todo eso ya vive en sus tribunas.
Los rivales lo saben.
Y México también.
Por eso terminar primero del grupo significó mucho más que evitar un rival o quedarse en la misma ciudad.
Significó quedarse en casa.
Seguir escuchando un himno que retumba difer ente cuando más de ochenta mil personas lo cantan al mismo tiempo.
Seguir jugando en un lugar donde la historia no garantiza victorias… pero sí obliga a creer en ellas
Inglaterra llega como favorito en la estadística histórica, y sería absurdo decir lo contrario.
Tiene mejores individualidades.
Más experiencia en las grandes ligas.
Más profundidad en prácticamente todas las posiciones.
Eso no está en discusión.
Lo que sí está en discusión es si eso alcanza cuando enfrente hay un equipo que ha aprendido a competir sin desesperarse.
Porque México no necesita ser mejor durante noventa minutos.
Necesita ser mejor en los momentos importantes.
Como lo ha sido hasta ahora.
Quizá esta no sea la mejor selección mexicana que hemos visto.
Pero sí parece una de las que mejor entiende sus limitaciones.
Y eso, en un Mundial, vale mucho más de lo que suele reconocerse.
Los grandes equipos no siempre son los que juegan más bonito.
Muchas veces son los que obligan al rival a jugar incómodo.
Y México ha convertido esa incomodidad en su principal argumento.
Dicen que las grandes bandas nunca desafinan en los escenarios importantes.
También dicen que las sorpresas son las que terminan convirtiéndose en leyenda.
Inglaterra tiene detrás décadas de historia, de talento y de prestigio.
México tiene un estadio que empuja, una defensa que todavía no conoce el error y un país entero convencido de que las noches imposibles existen precisamente para intentar romperlas.
Porque el rock inglés podrá haber conquistado al mundo.
Y el fútbol inglés podrá seguir apareciendo en todas las quinielas.
Pero los Mundiales, como los mejores conciertos, nunca terminan exactamente como estaban escritos en el programa.
Ellos siempre tendrán a The Beatles, a los Rolling o a Queen, pero aquí, no es así, aquí afuera, siempre estará el tío que desde algún lugar en silencio gritará como el diablito “Pongan Caifanes”.
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El otro partido | Crónica de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
Hay partidos que se compran con meses de anticipación. Otros se planean durante años. Y existen algunos que aparecen de pronto, casi por accidente, pero terminan convirtiéndose en recuerdos imborrables. El encuentro entre Corea del Sur y Sudáfrica durante la tercera jornada del Mundial de 2026 fue exactamente eso: el otro partido, el partido espejo, el que ocurre mientras el anfitrión se juega la vida en otro estadio.
Desde hace muchos mundiales existía una pregunta recurrente en mi cabeza: ¿cómo sería asistir precisamente a ese encuentro? Al partido que comparte horario con la selección local, al estadio que no tiene los reflectores principales, al escenario donde miles de aficionados llevan un ojo en la cancha y el otro en los teléfonos, las pantallas o los altavoces. ¿Cómo se vive un Mundial desde el lugar donde las noticias llegan desde otro estadio? Y peor aún, no solo al partido donde no está jugando el anfitrión, sino donde mi país es el anfitrión y yo estaría sentado en el estadio de la otra ciudad, en el otro partido.
La respuesta llegó en una tarde que terminó siendo mucho más especial de lo imaginado.
Mientras México disputaba su compromiso frente a República Checa en el Estadio Ciudad de México, en Monterrey el duelo entre Corea del Sur y Sudáfrica se convirtió en una especie de reflejo emocional de lo que ocurría a cientos de kilómetros de distancia. Los dos partidos estaban unidos por el reglamento, por la simultaneidad y por la incertidumbre.
Lo que sucedía en uno podía modificar el ambiente del otro.
Por momentos, el balón dejaba de ser protagonista. Las miradas se dirigían a las pantallas, a las aplicaciones de resultados o a cualquier señal que indicara qué estaba ocurriendo en el encuentro de México. Cada anotación en el Estadio Ciudad de México recorría las tribunas como una ola invisible. Primero llegaba el rumor, después la confirmación y finalmente la reacción colectiva.
El gol de México no se gritó en ese estadio como se hace en el inmueble del anfitrión. Se celebró de otra manera: con sorpresa, con abrazos entre desconocidos, con teléfonos levantados y con la sensación de estar viviendo dos partidos al mismo tiempo.
Y quizá ahí radique la grandeza de un Mundial.
Porque el Corea del Sur contra Sudáfrica dejó de ser únicamente un partido entre dos selecciones. Se convirtió en el espejo del México contra República Checa. Cada jugada propia convivía con las noticias del otro estadio. Cada pausa era una oportunidad para buscar una actualización. Cada gol del anfitrión modificaba el estado de ánimo de miles de personas que, técnicamente, estaban viendo otro encuentro.
Durante años existió la curiosidad de saber cómo se sentía asistir precisamente a ese partido: el de la tercera jornada, el del mismo horario, el que acompaña el destino del anfitrión. Y la respuesta terminó siendo mucho más emotiva de lo esperado.
No existe la indiferencia en un Mundial. Incluso el encuentro aparentemente secundario termina formando parte de una historia mayor. Corea del Sur y Sudáfrica disputaron sus propios puntos, sus propias aspiraciones y sus propios noventa minutos. Pero alrededor de ellos se desarrolló también otra experiencia: la de miles de aficionados viviendo simultáneamente el drama de México.
Quizá el verdadero protagonista de aquella tarde no fue el marcador ni el resultado final. Fue esa sensación única de compartir dos estadios a la vez. De escuchar un gol que ocurrió lejos y sentirlo tan cerca como si hubiera sucedido frente a los propios ojos.
Porque en las Copas del Mundo existen partidos importantes. Y luego están esos otros encuentros que, sin proponérselo, terminan contando una historia mucho más grande que el propio fútbol.
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Ayuntamiento de SLP
Gobierno capitalino entrega becas a 143 deportistas potosinos
Los beneficiarios del programa Voy por San Luis recibirán apoyo económico y acompañamiento en nutrición, psicología deportiva y fisioterapia
Por: Redacción
El Ayuntamiento de San Luis Potosí entregó certificados a 143 atletas que fueron incorporados al programa de becas Voy por San Luis, una estrategia que busca respaldar a deportistas locales mediante apoyos económicos y servicios especializados para su desarrollo competitivo.
La entrega se realizó en Palacio Municipal y fue encabezada por el alcalde Enrique Galindo Ceballos, acompañado por el director de Deporte Municipal, Luis Fernando Alonso.
De acuerdo con la administración municipal, el programa contempla no solo apoyo financiero, sino también acompañamiento profesional en áreas como nutrición, psicología deportiva y fisioterapia, con el objetivo de fortalecer el desempeño integral d e los beneficiarios.
Durante el evento, Galindo Ceballos destacó que los apoyos están dirigidos a atletas qu e representan a San Luis Potosí en competencias estatales, nacionales e internacionales.
El Ayuntamiento informó que para 2026 el programa amplió su cobertura hasta alcanzar 143 deportistas, quienes fueron seleccionados mediante un comité integrado por entrenadores, especialistas y representantes de asociaciones deportivas, con base en sus resultados y trayectoria.
En representación de los beneficiarios, la nadadora Paloma Palacios Rosas agradeció el respaldo otorgado a deportistas convencionales y con discapacidad, al considerar que este tipo de apoyos contribuyen a que más atletas puedan continuar su preparación y participación en competencias.
La administración municipal señaló que el programa forma parte de las acciones orientadas a impulsar el deporte y respaldar el desarrollo de talentos locales.
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