agosto 18, 2026

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#4 Tiempos

Cosas que parece que no importan, pero sí… | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Si el Fideicomiso para el fomento del turismo fuera un carro, estaría abandonado, sin gasolina, descompuesto, ponchado y desvalijado.

Así lo dejaron, no arranca ni arrancará, no funciona ni funcionará, y de plano ya ni por kilo nadie lo quiere aunque ahí esté en el corralón de la Ley de Turismo estatal siendo un estorbo.

¿Se necesita? Por supuesto, es urgente un vehículo, una herramienta de fomento serio y profundo para detonar y aprovechar más las bondades de nuestro estado pero…lo desvielaron.

No hay mucha historia que contar, el “Fideicomiso público de inversión y administración para el desarrollo del turismo en el estado” (así se llama con todo y apellidos) se conformó en tiempos de Fernando Silva Nieto en octubre del 99, se publicó en el decreto 744 en el Periódico Oficial del Estado en 2001 y luego y se modificó en 2002.

Ya para 2009, Fernando Toranzo, lo vuelve a modificar en sus reglas de operación (justo cuando empezó el “manoteo”) creando reglas, comité de regulación y todo lo que se les ocurió para poder acceder al porcentaje de recurso proveniente del ISR, que ya para esos años alcanzaba montos de entre 30 y 40 millones de pesos, de los cuales el 80 por ciento se iba a pagar personal (léase aviadores y uno que otro becado), gastos y materiales. Si a caso ocupaban un millón para en realidad promover al estado era mucho. Así está asentado en observaciones de la Auditoría Superior.

En el sexenio de Carreras fue lo mismo, pero ya el porcentaje alcanzaba casi los 50 millones de pesos, recursos que consumía absurdamente el propio funcionamiento del mentado Fidetur que, efectivamente hasta esa administración, estuvo en control de la Secretaría de Desarrollo Económico, es decir, ni siquiera en la de Turismo.

Así de mal usaban el carro, y más vale que se castigue el dervergonzado despilfarro, tal como se anunció desde el inicio del gobierno de Ricardo Gallardo.

Lo que también debe ser anotado y subrayado, es que, aunque nada funcione del ya mulimencionado Fideicomiso, es urgente que lo saquen de la Ley de Turismo del estado.

Y es que en su última modificación, en junio de este año, aún dejaron el concepto asentado, es decir, la figura existe, en “el papel” como dijo ayer un diputado, pero existe.

Si bien del impuesto a las remuneraciones ya no hay un porcentaje específico que se deposite al instrumento, ni esté contemplado en el presupuesto del estado, el asunto no puede dejarse de atender.

Hay que recordar también al Culto Público, que el Consejo Potosí, legalmente constituido e instalado, asesora y sugiere al gobierno el destino de la inversión para el desarrollo e infraestructura en nuestro SLP, pero dista mucho éste de ser un instrumento que supla en “automático” al Fidetur.

En pocas palabras, hay que sacar la chatarra del Fidetur lo más pronto posible, porque luego esas cosas ahí abandonadas, generan mosquitos y los mosquitos luego contagian dengue. (Inserte aquí, Culto Público, un guiño-guiño imaginario, gracias)

 

En otras cosas que pareciera que a muy poca gente importan, me permito comentar sobre el asunto de Sara Rocha y su pálido tricolor.

Debo reconocer que de un tiempo a la fecha, el PRI ha hecho el favor de no invitarme a ningún evento y yo, cortés que soy, le he hecho todo el favor de no presentarme, sin embargo me da comezón (luego le digo dónde) preguntarle a Sara si es que la instrucción que recibió de Alito Moreno Cárdenas fue la de demoler lo que quedaba del PRI potosino

, porque de ser así, lo está haciendo a la perfección. (De verdad que me da comezón).

El asunto me parece relevante pero no precisamente por el partido “otrora invencible” (ese lugar común si me gusta usarlo) sino por el futuro de la ciudad.

¿Se darán cuenta los nuevos miembros del Consejo Político Estatal del PRI lo que están haciendo?

Por un cargo y algunos hasta por unos pesos centaveados, están abordando un barco que está agujerado del casco, haciendo agua, con una capitana que (de mi se acuerda) más temprano que tarde tendrá que ser removida de su encargo por el Tribunal Electoral gracias a las impugnaciones vivas que pesan en su contra. En esas condiciones, ¿piensan llegar a puerto?

Pero vamos más allá: con el PRI en hundimiento y el PAN, como casi siempre, enfrascado en pleitos internos ¿Ya saben que van a perder la ciudad mas importante del estado verdad? Ya ni tengo que decirles contra quien.

Las elecciones están aquí a la vuelta del veloz calendario y no se ve cómo puedan tener tiempo para enderezar al barco o por lo menos tener un poco de competitividad.

 

Mejor para cambiar de tema, recordará mi Culto Público que en una anterior entrega dejé pendiente de explicar por qué espero con entusiasmo el próximo 8 de septiembre.

Como hoy no tengo sueño (cosa rara porque es de día) cumplo mi pendiente y le platico: Según la última información que tengo, ese día emplazó a huelga el sindicato administrativo de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.

No sabe usted las ganas y expectativa que tengo porque efectivamente lo hagan. Que paren y que vayan a huelga de una buena vez.

Haciendo eso, el sindicato exhibirá que su ambición por el pago de tres míseros días de trabajo está por encima de la “entrega y lealtad” con la que dicen servir a la comunidad universitaria, además se pondrán en la orillita del risco, porque de declararse ilegal su huelga (como todo lo apunta) el rector podría, si quisiera, formar a todos los huelguistas ahí en Fundadores y despedirlos a todos a ritmo de tronar los dedos.

De ser así, en mi imaginación retorcida en carcajadas, en cada expediente deberán aparecer dos palabras como motivo del despido: “Por imbéciles” (no, no fue el corrector)

¿Ya ve porqué me dan ganas de que ya sea 8 de septiembre?

Por cierto que tengo dos comentarios mas acerca de la UASLP respecto a los recientes, necios y “nadiemegana” enfrentamientos que sostiene con la ASE y el Congreso, pero me los guardo porque hasta la Biblia lo dice: “si dudas, abstente”, y yo soy muy mesurado.

Lo que sí me queda claro es que uno de los tres protagonistas no le está entendiendo nada.

 

Hasta la próxima.

Jorge Saldaña.

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#4 Tiempos

Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

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El Cronopio

El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

J.R. Martínez/Dr. Flash

En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.

Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.

Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.

En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.

Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela

, la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.

En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).

Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.

En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.

Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.

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#4 Tiempos

El pionero de la música electrónica en América Latina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Uno de los trascendentes desarrollos artísticos y científicos potosinos lo son los pianos metamorfoseados desarrollados por Julián Carrillo, únicos en el mundo y que abriera la puerta a un nuevo universo musical. Los pianos, diseñados dando importancia al esquema práctico del propio piano, o sea sin cambiar la disposición de las teclas, fueron diseñados para poder tocar en tercios, cuartos, hasta dieciseisavos de tono, conformando así una serie de quince pianos que fueron presentados en la Feria Internacional de Bruselas en 1958 donde obtuvieron la medalla de oro.

Previamente Carrillo había diseñado y transformado un piano comercial de alta calidad a piano de tercios de tono, cambiando por completo el cuerpo del piano, el arpa que daba paso a tener un piano en tercios de tono, lo cual fue desarrollado a finales de la década de los cuarenta del siglo XX.

En este importante diseño del piano de tercios de tono, participó un joven que se haría camino en el mundo de la música y de la tecnología, Raúl Pavón Sarrelangue que pasa a la historia de la música mexicana como el pionero en la música electrónica en América Latina.

Por el lado musical, Raúl Pavón estudiaría guitarra con el célebre guitarrista Andrés Segovia y en Milán, Italia y en Colonia, Alemania, música electroacústica. Posterior a su participación el piano de tercios de tono, continuó su trabajo en nuevos diseños y construcción de guitarras y sintetizadores.

En el ámbito de la ingeniería y tecnología Raúl Pavón se formaría en el Instituto Politécnico Nacional egresando de la licenciatura en ingeniería en electrónica y comunicaciones en 1954, graduándose como ingeniero en radiocomunicación y electrónica con un diplomado en computación, continuando sus estudios superiores en electrónica en Milán, Colonia y París.

Su formación, así, estuvo ori entada a la música y la ingeniería lo que le permitiría unir esas disciplinas en sus futuras contribuciones en la música electroacústica de la que sería pionero en América Latina destacando además como compositor e investigador.

En 1964 construyó el primer sintetizador hecho en México, el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.

En el Conservatorio Nacional de México fundaría en 1970 el Laboratorio de Música Electrónica junto a Héctor Quintanar, con quien colaboró en los primeros conciertos de música electrónica y electroacústica realizados en México. En 1976 dedicándose por completo a la música electrónica y al desarrollo del Icofón, instrumento de imagen y sonido electrónicos para el cual compuso las obras Suite icofónica (1983), Fantasía creacionista (1985), Una antifantasía (1986), Fantasía de la muerte (1987), Fantasía abstracta (1989) y Fantasía cósmica (1984), algunas de las cuales pueden escucharse por Youtube.

Publicó el primer libro sobre el tema de la música electrónica en 1981, intitulado La electrónica en la música y en el arte, editado por el Centro de Investigación y Documentación Musical Carlos Chávez (CENIDIM).

Raúl Pavón Sarrelangue, que tuvo relación con una de las aportaciones potosinas al mundo, nació en 1928 y falleció en el 2008.

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