#4 Tiempos
Con botas de siete leguas | Columna de Víctor Meade C.
SIGAMOS DERECHO.
La semana pasada, a propósito de los múltiples casos de vacunas contra el covid aplicadas con jeringas vacías, el presidente aprovechó la conferencia matutina del martes para decir que para ello solo hay dos y solamente dos explicaciones: o error humano o montaje, claro, orquestado por los conservadores para desestabilizar el Plan Nacional de Vacunación. Acto seguido, el presidente trajo a colación el caso de Florence Cassez e Israel Vallarta y anunció que al día siguiente presentarían toda la información respecto de ese montaje televisivo. En la conferencia del miércoles, entonces, estuvieron presentes Jenaro Villamil, director del Sistema Público de Radiodifusión, y Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación, quienes mostraron un fragmento de lo transmitido en Primero Noticias en diciembre del 2005, se cargaron en contra de Loret y después ofrecieron algunas consideraciones sobre las cuestiones jurídicas referentes a Israel Vallarta y su posible liberación.
El estatus legal de Israel es particularmente interesante, pues él sigue en la cárcel —esperando sentencia desde hace 16 años— mientras que Florence fue puesta en libertad en 2014 tras un amparo —sin duda uno de los más importantes de la última década— otorgado por la Primera Sala de la Suprema Corte, donde uno de los argumentos es el «efecto corruptor». Citando la sentencia, por este efecto debemos entender: “consecuencias de aquella conducta o conjunto de conductas, intencionadas o no intencionadas, por parte de las autoridades, que producen condiciones sugestivas en la evidencia incriminatoria (…)”. En otras palabras, que la actuación de la autoridad afecta directa o indirectamente la veracidad y objetividad de la evidencia.
En aquel caso, el efecto corruptor tuvo sus mayores repercusiones en los testimonios de las víctimas: justo después de la detención, las víctimas aseguraron no reconocer ni a Israel ni a Florence. Después de varios días de haber visto en todos los medios de comunicación los rostros de los presuntos secuestradores —y de que todo el país los sentenciara—, los testimonios fueron diametralmente distintos: declararon con total convencimiento que ellos eran sus captores y torturadores. Vaya, incluso hubo un testigo que, de manera voluntaria y en virtud de las imágenes en la televisión, fue a la PGR y declaró: «la misma persona que en ocasiones iba a mi puesto a comprar verdura (…) se trata de la misma persona que vi en la televisión como la francesa secuestradora».
Las pruebas en favor de Israel —quien además tiene a un hermano y a un sobrino también en la cárcel, víctimas del montaje— son más que contundentes. Considerando el precedente del amparo Cassez, también están plenamente acreditados los actos de tortura que sufrió por parte de las autoridades y que no hubo tal banda de secuestradores. No obstante, Israel también está acusado del secuestro de otras dos personas —que no formaron parte del montaje—, por lo que no se le puede aplicar el mismo criterio del efecto corruptor y liberarlo en automático. El de Israel Vallarta es solo uno más de los miles de casos que hay de personas que llevan décadas esperando una sentencia; o que cuyas imputaciones fueron fabricadas y ejecutadas sin la menor decencia y apego a la ley.
En ese respecto, vale la pena recordar que la campaña presidencial de López Obrador fue muy propositiva en la cuestion de la justicia transicional. Quizás todos sepamos a qué nos referimos cuando hablamos de justicia. Sin embargo, al añadirle el apellido transicional, el tema se vuelve mucho más serio. La justicia transicional es aquella que alude a la manera en que un país enfrenta y deja atrás un periodo de violaciones sistemáticas a los derechos humanos con una magnitud tal que está rebasada por los medios convencionales de acceso a la justicia. Por tanto, los tres ejes en los que descansa la justicia transicional son: conocer la verdad y saber quién es responsable de qué; contar con mecanismos de reparación del daño para las víctimas; y asegurar instrumentos para la no repetición de dichas violaciones a derechos. Se trata, esencialmente, de pacificar y de conocer la verdad.
Ante ello, uno de los principales pilares de la campaña obradorista fue la flamante Ley de Amnistía, que, con todos sus ocho artículos, fue promulgada el año pasado por estas fechas. Dicha ley contempla una serie de supuestos en los que es posible decretar amnistía en favor de personas contra quienes se haya ejercido acción penal en el fuero federal: por aborto, por haber sido obligado a producir o a comerciar drogas, por no haber contado con un traductor en caso de ser indígena, entre otros. Si bien la intención y el mensaje político es loable y contundente, dicha ley es casi inocua en cuanto a su aplicación. Para ponerlo en perspectiva, solo alrededor del 15% de los delitos totales son del fuero federal. En un ejemplo más concreto, no hay ninguna mujer encarcelada por aborto en el fuero federal; todas están en el fuero local. El alcance de la Ley de Amnistía es mínimo; al día de hoy, no ha habido una sola persona que se haya beneficiado de ella. Ni para las personas como Israel, que están en prisión sin sentencia o que cuyas garantías individuales han sido violadas, ni para las decenas de miles de víctimas se ven intentos reales de acercarles justicia.
Es preciso recordar al famoso escritor de cuentos francés del siglo XVII, Charles Perrault, que fue reconocido por dar forma literaria a los cuentos que entonces se transmitían solo de voz en voz, como Caperucita Roja o Pulgarcito. En la versión de Perrault, Pulgarcito le roba al ogro sus botas de siete leguas, que le permitían recorrer el equivalente a siete leguas con cada paso dado. Estas botas de siete leguas han sido utilizadas, desde entonces, para expresar que algo o alguien avanza demasiado rápido cuando decide ponérselas; cuando no las usa, avanza lentamente.
A estas alturas del partido, es bien sabido por todos y todas que las conferencias matutinas están lejos de ser un espacio de directa rendición de cuentas; por el contrario, son una suerte de tribunal popular donde tienen lugar algunas de las situaciones más chuscas y bochornosas de la actualidad nacional. También es bien sabido por todos y todas que los montajes televisivos y la inmoralidad con que algunas veces se conducen el poder y los medios de comunicación es inaceptable, pero que aún sigue pasando. Ahí está la rifa del avión, por ejemplo.
La justicia —y ni hablar de la justicia con apellidos— viene a paso muy lento. Es cierto que la Ley de Amnistía tiene apenas un año de aprobada, pero esta administración ya está en su tercer año y aun no se ve la hora de que haya si quiera un atisbo de verdad y pacificación. Con leyes que aplican prácticamente a nadie, tampoco. En contraste, el presidente se pone sus botas de siete leguas para ajustar desde la tribuna mañanera sus problemas personales con los periodistas, jueces, instituciones o políticos incómodos al régimen. Nadie exime de responsabilidad a Loret por el montaje, pero, seamos serios, es tarea de la gente evaluar a las y los periodistas y a su trabajo; a los tribunales, determinar si hay o no responsabilidad legal. Excusándonos en Israel Vallarta, tengamos siempre en mente lo peligroso del efecto corruptor y de las estigmatizaciones; más cuando provienen desde arriba.

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El Cronopio
Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.
Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.
Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.
A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.
Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.
Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.
Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.
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Acento Ajeno
Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.
Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.
Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.
Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.
Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.
Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual
y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.
Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?
Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.
“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)
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El Cronopio
María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.
Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.
María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.
Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.
Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.
Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”
María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.
María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.
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