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Carreras inauguró el nuevo Hospital Central cuando solo era un “cascarón”
Durante el 2021, el gobierno del estado gastó 200 mil pesos mensuales para simular que su torre médica estaba en funciones
Por: Daniel Villa
Ricardo Gallardo Cardona, gobernador de San Luis Potosí, inauguró ayer, 13 de julio del 2022, la nueva sala de urgencias del Hospital Central, pero está sería la segunda ocasión en que se inaugura, pues en 2021, Juan Manuel Carreras, entonces gobernador, también lo hizo como parte de la puesta en marcha de la nueva torre médica del nosocomio.
El motivo de esta doble apertura está en que Carreras entregó un cascarón vacío, pero eso solo fue descubierto una vez que con la llegada de la pandemia de covid era necesario ampliar el número de camas, aun así el gobernador se esforzó por sostener la mentira y su gobierno optó por colocar una manta gigante que anunciaba que este era un hospital covid-19, además se mantenían encendidas las luces durante las noches para aparentar actividad, lo que generaba un gasto mensual de 200 mil pesos.
La historia de la remodelación de este hospital, el más importante del estado, data del año 2013 cuando el ex gobernador declaró que era necesaria y que buscaría los recursos para realizarla.
Toranzo afirmó que eran necesarios mil 800 millones de pesos; y para el 2014 el exgobernador entregó algunas obras de ampliación y modernización del nosocomio, con una inversión que superó los 36 millones de pesos, en donde se remodelaron algunos quirófanos, sanitarios, ropería, encamados aislados, central de enfermeras, preparación de medicamentos, entre otros.
La construcción del nuevo Hospital Central siguió en el sexenio de Carreras, donde incluso algunas de las obras realizadas por Toranzo fueron derruidas al no contar con la planeación apropiada.
En el 2021, Juan Manuel Carreras realizó la inauguración del centro que afirmó contaba con una inversión de mil 700 millones de pesos, podría cubrir la demanda de 1.5 millones de habitantes dentro de una torre médica de siete pisos con 250 camas, 13 quirófanos, dos salas de expulsión, 80 consultorios, servicios auxiliares de diagnóstico y auxiliares de tratamiento.
El doctor Miguel Ángel Lutzow Steiner, ex secretario de Salud, justificó en el 2021 la falta de equipamiento del Central bajo el argumento de que la federación era responsable.
El exgobernador Carreras, al finalizar las obras en el año 2021, dio por inaugurada la parte donde actualmente se encuentra la nueva sala de urgencias apertura da apenas ayer.
Ricardo Gallardo, durante su campaña a gobernador, realizó una visita a las instalaciones del hospital en la que reveló que el gobierno de Carreras “engañaba a las y los potosinos”; expuso que se pagaban 200 mil pesos de luz para simular que las nuevas instalaciones del centro médico se encontraban en función, las cuales “ni siquiera estaban equipadas”, agregó que encontraron evidencias de ser una obra mal ejecutada, pues algunos pisos se encontraron levantados.
Ricardo Gallardo señaló que tras la reunión con el personal de los Servicios de Salud, se invirtió 100 mdp más en el Hospital Central, para adquirir equipamiento, mencionó que con esta inversión completamente estatal se anticipa que, para el mes de septiembre, el Hospital se encuentre en funcionamiento al cien por ciento de su capacidad, con el equipo y el personal que se necesite para garantizar un servicio de calidad para la población.
“El Hospital Central viejo se volverá el nuevo ya, no vamos a esperar más, si después nos mandan más equipo lo iremos reemplazando como vaya llegando”, mencionó Gallardo Cardona, tras recordar que los anteriores gobiernos “los tuvieron esperando y no les dieron nada”.
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Siete altares, siete copas: La fe y la sed. Apuntes de Jorge Saldaña
APUNTES
Es jueves, siempre lo es.
En San Luis Potosí, el jueves no es un día de la semana, es un estado de la conciencia. Es el momento exacto en que la piedra cantera comienza a exudar un sudor frío, una mezcla de incienso y aguardiente. Hoy, las puertas de los siete templos se abren de par en par para recibir a los que buscan perdón, mientras que, a pocos metros, las puertas batientes de las cantinas reciben a los que buscan olvido.
La tradición dicta siete paradas. Siete altares donde se expone el cuerpo de un Dios que sufre. Pero en este “primer cuadro” de la ciudad, la geografía del dolor es compartida. El parroquiano camina la misma banqueta que el devoto, y a veces, son la misma persona.
En ese cuadro delimitado en el que, por cierto, hay más estaciones para el alivio del cuerpo que para el alivio del alma. (7 Iglesias y al menos 25 bares).
El poeta y ensayista, Alfredo García Valdez, lo supo escribir con el mejor tino: “la cantina es espacio y tema, forma, ambiente, sujeto y paisaje, ese laboratorio donde el alma se descompone para volverse a armar”.
Es el templo lo mismo que de vividores que periodistas, que el del albañil que carga el mundo o del cirujano que sueña con salvarlo. Allí, la melancolía se corona con la misma solemnidad con la que se corona de espinas al que va camino al Gólgota.
¿Qué diferencia hay entre el pecador que se arrodilla frente a la imagen de la Virgen de los Dolores, que el hombre que se desploma sobre la barra de El Tampico, La Montaña, o el Banco?.
Ambos cargan una cruz. Cristo cayó tres veces, y en el suelo falaz de una taberna, ¿quién no ha besado el polvo, literal o figuradamente?
Las caídas en la cantina obligan a levantar el propio peso porque ahí se cae a solas, mientras el cantinero —ese sacerdote de a deshoras— oficia la misa del último trago.
La última cena se repite en cada ronda. “Este es mi cuerpo, esta es mi sangre”, se traduce en el pan compartido y el vino que quema la garganta antes de que la tormenta estalle.
En las siete estaciones eclesiásticas, se recuerda el sudor de sangre en Getsemaní; en los siete bares, se suda el delirio de la derrota, del desamor, de la euforia y la tristeza perfumada de fiesta y del “sírveme otra” como si fuera el “hágase tu voluntad y no la mía”.
En la cantina también se comparte el vaso, la palabra, la herida y a veces la soledad : La que se tiene o la que viene.
Observo la procesión silenciosa de la fe y la ruidosa procesión de la sed.
Aquí cerca de San Agustín las velas se consumen rezando por los pecados del mundo. El sacrificio del cordero.
En la cantina de más adelante, los vasos se vacían urdiendo poemas que nadie escribirá. Es el punto de encuentro definitivo: el santo sufrimiento.
Unos lo entregan a la divinidad para que tenga sentido, otros lo ahogan en el alcohol para que deje de tenerlo.
Me quedo con esa imagen: la ciudad dividida entre el incienso y el paseo por el duro adoquín en el suelo que conecta lo mismo iglesias que cantinas.
Siento una profunda admiración por la fe que mueve los pies de los creyentes hacia los altares y al mismo tiempo siento una profunda admiración por la impredecible condición humana de aquellos que, a pesar de la caída, piden (pedimos con fe) una última ronda antes de que el mundo se acabe.
Una ronda más antes de la traición. Una ronda más antes de lo que viene, y que con mayor o menor sufrimiento, más o menos espinas y caídas, también nos va matar: la vida.
Es lo mismo cuando el cantinero avisa que es hora de cerrar que cuando el sacristán apaga la última vela.
Todos, tanto los fieles borrachos como los piadosos pecadores- caminamos hacia la misma noche.
Porque hay noches en las que el alma pesa y no siempre se sabe rezar, por lo tanto…se bebe. En este jueves, que siempre lo es, la ciudad lo entiende sin decirlo. Nadie interrumpe, nadie corrige. Es un mismo tránsito, algunos con fe, otros con sed, pero todos con algo encima.
Dos “tradiciones”, una milenaria y otra mundana. Las dos que se encuentran no en la moral, no en el juicio, sino en esa condición profundamente humana que no distingue entre el altar y la barra: el dolor, la caída y la posibilidad, siempre incierta, de poder volver a levantarse.
Culto Público, en jueves, que siempre lo es, pero no tan santo no es tan distinta la oración que el trago, ni la cruz del vaso.
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SLP registra afluencia récord en Semana Santa
La derrama económica podría acabar superando los mil 250 millones de pesos en todo el estado
Por: Redacción
En San Luis Potosí, la afluencia de visitantes para Semana Santa está superando las expectativas iniciales, generando ahora proyecciones de 800 mil turistas y hasta mil 250 millones de pesos como derrama económica.
Municipios con gran vocación turística como Ciudad Valles, Xilitla, El Naranjo, Aquismón y Tamasopo reportan llenos totales en parajes naturales y sitios emblemáticos.
Entre los puntos con mayor afluencia destacan las cascadas de El Meco y Minas Viejas en El Naranjo, los embarcaderos hacia la cascada de Tamúl en Aquismón, el paraje Puente de Dios en Tamasopo y las cascadas de Micos en Ciudad Valles.
También sobresalen el Jardín Escultórico de Edward James, la Media Luna y Real de Catorce, que registran cifras récord de visitantes.
De acuerdo con el área de Planeación de la Secretaría de Turismo (Sectur), del jueves 2 al domingo 5 de abril diversos destinos se prevé que alcancen el 100 por ciento de ocupación hotelera, además de una alta demanda en restaurantes y servicios como recorridos guiados.
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Ayuntamiento de SLP
Diego “El Cigala” conquista el Festival San Luis en Primavera
El cantautor español se presentó en la Plaza de Fundadores con un show lleno de flamenco, bolero y emoción
Por: Redacción
La Plaza de los Fundadores volvió a convertirse en el gran escenario cultural de San Luis Capital con la presentación del cantaor español Diego “El Cigala”, quien ofreció una noche cargada de flamenco, bolero y emoción como parte del Festival Internacional San Luis en Primavera.
Ante una plaza completamente llena, el intérprete conquistó al público con un repertorio que incluyó canciones de autores mexicanos, latinoamericanos y españoles, interpretadas con la intensidad de su característico cante flamenco, que logró una conexión inmediata con los asistentes.
Durante la velada sonaron algunos de sus temas más emblemáticos como “Lágrimas Negras”, “Piensa en mí” y otros boleros que forman parte de su repertorio internacional, provocando ovaciones y aplausos del público que acompañó cada interpretación en una atmósfera de fiesta y emoción.
Antes de que iniciara el espectáculo, el alcalde Enrique Galindo Ceballos, acompañado de la presidenta del DIF Municipal, Estela Arriaga Márquez, entregó al artista español el colibrí, símbolo del festival, como reconocimiento a su trayectoria y a su participación.
La noche también destacó el talento potosino con la participación del ensamble de guitarras Sul Tasto, que abrió el escenario y dio muestra de la calidad musical local.
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