abril 29, 2026

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Cada 15 días, el Interapas deja sin agua a miles de potosinos

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Interapas

Son 754 horas las que el Interapas ha dejado sin agua a zonas del Cerro de San Pedro, Soledad de Graciano Sánchez y San Luis Potosí

Por: Redacción

De diciembre del año pasado a julio del 2019, Interapas registró un total de 11 cortes programados del servicio de agua potable en zonas de San Luis Potosí y Soledad de Graciano Sánchez.

Lo anterior entre fallas electromecánicas, mantenimiento de equipos, fugas e incluso cortes del servicio de electricidad a la dependencia, según datos oficiales o comunicados en los que la dependencia alertó a la población para que tome precauciones.

De los once cortes registrados, hubo tres con 48 horas de duración, dos de 24 horas, dos más de 10 horas, un corte de 14 horas e incluso uno de 3 días y otros dos; uno el 7 y otro el 28 de febrero, proyectados para tener una duración de 10 días en las respectivas zonas que afectaron.

En total, en 7 meses el organismo operador ha hecho cortes programados por un total de 754 horas, lo que es igual a 31 días, es decir que, durante un mes, el Interapas no ha logrado llevar agua a distintos puntos de la capital.

Debido a dicha situación, los reclamos de la ciudadanía no se hicieron esperar y en distintas ocasiones vecinos de varias colonias de la zona metropolitana han realizado manifestaciones y cierres de vialidades exigiendo que se restablezca el servicio de agua potable o denunciando intermitencia en el mismo.

Por su parte, el director del organismo Fermín Purata Espinoza, ante las quejas de los ciudadanos se ha limitado a declarar que: “Ya han sido intervenidos los pozos y se esperan resultados favorables para la mejora del servicio a la población”.

La zona con mayor cantidad de cortes registrados fue Himno Nacional, con un total de cinco cortes programados en los meses de julio, junio, mayo y marzo del 2019 y uno más en diciembre del 2018.

Otra zona afectada por la falla en el servicio fue la colonia Azteca, que presentó cortes de agua en julio, junio y marzo del 2019, además de sufrir por igual el corte de diciembre del 2018. Más aún, la colonia Azteca presentó, en la mayoría de los casos, cortes en periodos mayores a 24 horas.

De los cortes programados del Interapas, 3 fueron por mantenimiento a los equipos, dos en marzo y uno el 22 de julio. Otros dos fueron por fallas electromecánicas en el sistema de bombeo, una de estas el 25 de marzo y la otra el 7 febrero, siendo esta última donde habría desabasto para 22 colonias de la capital durante 10 días.

La cantidad de cortes es preocupante si se considera que la cobertura total de Interapas para la zona conurbada es del 97 por ciento del total de los usuarios de agua en la ciudad; además, el organismo operador gestiona entre Cerro de San Pedro, Soledad de Graciano Sánchez y San Luis Potosí, un total de 2 mil 906 kilómetros de tuberías, 7 plantas de tratamiento de aguas residuales, 260 equipos de bombeo, que suministran el agua proveniente de los 129 pozos que tiene a su disposición.

Según datos de la página de Interapas, el organismo operador brinda servicio a 271 mil 245 personas en San Luis Potosí, a 100 mil 189 usuarios en Soledad de Graciano Sánchez, y 755 en Cerro de San Pedro.

Si consideramos el dato de la capital, podemos mencionar dos ocasiones en las cuales se vieron afectados el 44.5 por ciento de los usuarios. El primer corte con este impacto ocurrió el lunes 27 de mayo del 2019, cuando se suspendió el servicio durante 24 horas en la zona metropolitana de la ciudad y el segundo se suscitó el lunes 10 de junio de este año cuando el suministro se suspendió por tres días. Ambos cortes afectaron alrededor de 120 mil usuarios.

De las razones tras los cortes

El principal acuífero que abastece a la capital es el del Valle de San Luis Potosí, hoy sobreexplotado, según datos del Interapas proporcionados en 2018, y en los que se puntualiza que al año se extraen de ahí un total de 150 millones de metros cúbicos, lo cual supera por el doble los 75 millones de metros cúbicos que él mismo puede recargar, una situación que provoca que el acuífero descienda de 1 a 4 metros anualmente.

Otra situación que afecta el suministro de agua son las múltiples fallas por afectaciones en redes nuevas como la es la del sistema El Realito

, la cual ha estado en trabajo y vigilancia desde el 2015, y a pesar de ello fue la que presentó un mayor número de paros en su servicio durante 2018, cuando detuvo, en cuatro ocasiones, el suministro de agua, afectando a los usuarios de San Juan de Guadalupe, Constitución y Simón Díaz, Av. Ricardo B. Anaya y Circuito Oriente, además de la Col. Satélite.

A pesar del trabajo que ha realizado el área de “apoyo a contingencias por desabasto de agua”, el jueves 13 de junio del 2019 se realizó un paro en el suministro de agua que afectó a 30 colonias, y que fue provocado por una fuga en El Realito.

Sin embargo, las múltiples fallas del sistema de abastecimiento de agua se pueden atribuir, en su mayoría, a lo obsoleto que es la red que de soporte, cuyas deficiencias son tan graves que del 100 por ciento del agua que recibe el sistema, solo se factura el 50, debido a las fugas que se presentan.

Más grave aún, de lo poco que se factura, solo el 60 por ciento termina siendo cobrado, lo que deja el rendimiento del organismo en un 30 por ciento con pérdidas operativas mensuales que superan los 10 millones de pesos.

El siguiente listado detalla los cortes programados por el Interapas, entre diciembre de 2019 y julio de 2019, así como las causas, según los boletines del organismo operador y medios de comunicación locales:

17 de diciembre del 2018

Fermín Purata anunció que habría un corte de diez horas que afectaría a treinta colonias, el mismo fue provocado por las extremas condiciones de clima que dañaron los equipos eléctricos del sistema de bombeo de la presa “El Realito”.

7 de febrero del 2019

El organismo operador informó de un plan de contingencia para abastecer a las 22 colonias de Soledad que se vieron afectadas durante 10 días por las fallas electromecánicas que se presentaron en los pozos San Francisco de Asís y Privadas de la Hacienda, así como la baja del caudal del pozo Rivera, que afectan el suministro de un sector de Soledad de Graciano Sánchez.

28 de febrero del 2019

Fermín Purata informó que se seguía llevando a cabo los trabajos de rehabilitación y equipamiento de los pozos Soledad II y San Francisco de Asís II, dichos trabajos durarían otros 10 días y dejarían sin agua a distintas zonas de Soledad.

24 de marzo del 2019

Interapas informó que el suministro de agua de la zona norte de la ciudad se vería afectado durante dos días por fallas electromecánicas en los equipos de bombeo de los pozos Tangamanga II y Ponciano Arriaga.

26 de marzo del 2019

Purata Espinoza anunció que se realizarán trabajos de mantenimiento en los pozos Soledad II y Rivas Guillén, mismos que duraron entre dos y tres días, dejando sin servicio de agua a 20 colonias de soledad.

3 de mayo del 2019

El organismo operador informó de un corte de 24 horas que provocado por la reparación de una fuga que se presentó en el ducto de 36 pulgadas de concreto que se ubica a la altura del Hospital del Niño y la Mujer.

27 de mayo del 2019

El titular del Interapas informó de la suspensión del servicio de energía eléctrica a la planta Los Filtros y las oficinas administrativas y operativas de organismo operador, situación que provocó afectaciones en el servicio de agua de 120 mil personas.

10 de junio del 2019

Se realizó un paro del servicio de agua proveniente del sistema de agua El Realito para llevar a cabo la rehabilitación de tres fugas, lo que impactó en el suministro de 30 colonias.

22 de julio del 2019

El organismo operador lanzó un comunicado donde informa que la planta de Los Filtros dejaría de potabilizar agua por un periodo de 14 horas, debido a trabajos de mantenimiento que realiza la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de las redes de energía eléctrica en la zona metropolitana.

26 de julio del 2019

El viernes 26 y sábado 27 se presentó un corte programado para poder reparar la fuga de la línea de conducción ubicada entre los tanques de regulación y distribución Termal y Hostal.

(VIDEO) Un hombre intentó suicidarse en un hotel en San Luis Potosí

Ciudad

La radiografía moral de una ciudad a través de sus esquinas. Primera Parte

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Reportaje histórico, político y urbano de la nomenclatura potosina

«No nos une el amor sino el espanto;

será por eso que la quiero tanto.»

Jorge Luis Borges, «Buenos Aires», en El otro, el mismo (1964)

Por: Jorge Saldaña.

Caminar por San Luis Potosí es, sin que uno se dé mucha cuenta, un acto de paciencia historiográfica. Uno cree que va a comprar el pan, pero en realidad atraviesa cuatro siglos, tres regímenes, una revolución y una pulquería desaparecida. La esquina —esa institución tan mexicana— se vuelve aquí un libro abierto al que le faltan páginas, le sobran portadas y sostiene memorias cono nombres hechas de azulejo, metal o placa, que de no nombrarse ahí, nadie más las nombraría y menos las recordarían.

Lo cuento como periodista urbano, también como ciudadano y no como acusador. Esto no es una denuncia: es una caminata. Una caminata larga, tropezada y deliciosa por un casco antiguo donde una sola vía recta puede llamarse «Mariano Arista» en una placa, «ARISTA» en la siguiente y, dos cuadras más allá, «GRAL. M. ARISTA», todo en distintos materiales, todo igual de oficial, todo igual de imposible. Un solo general, tres nombres; un solo cabildo pero ningún acuerdo.

El estudio del licenciado Constantino Méndez sobre las inconsistencias actuales de la nomenclatura y el «Diccionario histórico de las calles de San Luis Potosí» de don Arcadio Castro Escalante —en su libro «Por las viejas calles de aquel San Luis»— dejaron consignado lo que aquí se cuenta con prosa de domingo: que la nomenclatura de esta ciudad es un palimpsesto -esos manuscritos en pergamino que conservan huellas de una escritura anterior-  al igual que nuestro centro, en cada placa hay un héroe encima de un pordiosero, un revolucionario encima de un cura, una avenida encima de una zanja. Y que la abuela, terca, sigue diciendo «La Corriente» cuando el plano oficial dice «Reforma» desde hace ya un siglo.

El verso de Borges con que se abre este reportaje no es decorativo. Es la llave. Porque si hay una manera de querer a las ciudades, esa manera es contradictoria: las queremos por lo que nos avergüenza de ellas. Las queremos por su desorden, por su terquedad, por su modo de no obedecer. San Luis Potosí entra en esa categoría con orgullo. Es una ciudad que se ama, en parte, por su incapacidad para ponerse de acuerdo consigo misma.

De los apodos a los apellidos

En 1828, recién consumada la Independencia, el Ayuntamiento potosino se topó con un problema simpático y propio de la época: necesitaba bautizar oficialmente sus calles, pero no tenía a quién honrar. A los españoles ya no se les quería —era demasiado pronto—, y los héroes nacionales todavía no alcanzaban para tantas esquinas. La solución fue salomónica y muy mexicana: dejar los apodos populares y ponerle apellido de vecino distinguido a lo que faltara.

Así se inauguró, sin saberlo, la primera ley no escrita de la nomenclatura potosina: la calle no se nombra, la calle se hereda. Hereda al insurgente cuando llega la Independencia, hereda al liberal cuando llega la Reforma, hereda al revolucionario cuando llega 1914 —el año bisagra, el del gran rebautizo— y hereda al fraccionador cuando llega el siglo XXI con sus colonias bautizadas con nombres de árboles que aquí no crecen.

Antes de 1828, sin embargo, las calles ya tenían nombre: solo que el nombre lo ponía el barrio, no el cabildo. La calle de la Cruz se llamaba así porque había una gran cruz divisoria entre la ciudad y la villa de San Miguelito. La de las Bóvedas porque allí se levantaron las primeras casas con techo abovedado. La del Arenal porque las lluvias de La Merced llenaban de arena la cuadra. La de los Burros porque los arrieros amarraban sus bestias antes de bajar a la Plaza de Armas. La de la Tamalera porque ahí vivía una mujer cuyos tamales eran de gran demanda.

Estos nombres, hoy reemplazados por placas con apellidos solemnes, eran en realidad un primer sistema completo y eficaz. Funcionaba etnográficamente: nombraba lo que estaba, no lo que se quería honrar. Era una nomenclatura sin proyecto político, asentada en la observación cotidiana. Por eso, cuando el cabildo intentó imponer apellidos en 1828, lo hizo sobre un sustrato vivo que ofreció resistencia silenciosa. La gente siguió diciendo «La Tamalera» mientras la placa decía «Julián de los Reyes».

La cuadra como unidad onomástica

Hasta bien entrado el siglo XIX, una vía recta no tenía un nombre: tenía tantos nombres como cuadras. La calle Iturbide, por ejemplo, en 1864 se desplegaba en ocho identidades distintas: «Ciprés», «Palaus», «Chino o Clima», «Filantropía», «Guayabo», «Mora», «Cocheros» y «Chica». La calle Vallejo se dividía en cinco: «Remedios», «Las Recogidas», «Plaza de Las Recogidas», «Lucero» y «San Miguelito». Manuel José Othón —el poeta— caminaba de niño por una vía que cambiaba cinco veces de nombre.

La avenida Carranza es el caso emblemático. En 1864 era cinco calles distintas en una sola línea: «La Cárcel» las dos primeras cuadras, «Maltos» las dos siguientes, «El Elefante» la quinta, y todo el resto «Real de Tequisquiapan». Cinco nombres, una traza. Hoy es una sola Carranza —liberal, rectísima, peatonal en su tramo histórico— pero quien camine por ahí está caminando, sin saberlo, sobre el rastro de un elefante, una cárcel y un señor de apellido Maltos del que no quedó memoria.

«Una descripción de Zaira como es hoy debería contener todo el pasado de Zaira. Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras […], surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos.»

Italo Calvino, Las ciudades invisibles (1972)

Calvino no escribió sobre San Luis Potosí, pero pudo haberlo hecho. Su descripción de Zaira describe con exactitud lo que cualquier potosino ve al levantar la cabeza en una esquina del primer cuadro: la ciudad no cuenta su pasado, lo contiene. Lo carga en cada placa que no se quitó, en cada rótulo que se dejó conviviendo con el nuevo, en cada rincón donde el catastro y la abuela difieren y nadie se atreve a darle la razón a uno solo de los dos.

Esta lógica de los muchos nombres por cuadra tenía sentido en una ciudad pequeña. Cada tramo coincidía con un edificio característico, una anécdota memorable, un vecino famoso. Cuando la población creció y la administración pública se profesionalizó, ese sistema se volvió insostenible. Una calle con siete nombres no se puede catastrar, no se puede cobrar predial, no se puede patrullar. La unificación llegaría —y llegaría con una ideología.

Las cuatro fechas bisagra

La nomenclatura de San Luis Potosí no cambió de una vez. Cambió en oleadas, y cada oleada lleva la firma del régimen que la promovió. Cuatro son las fechas que conviene memorizar:

  1. 1828: primera nomenclatura oficial. Es la ola del cabildo independiente. Domina la mezcla de apellidos distinguidos y nombres triviales, por escasez de héroes.
  2. 1860–1870: primera ola liberal. Tras las Leyes de Reforma, aparecen Galeana, Morelos, Hidalgo, Allende sustituyendo nombres conventuales y virreinales. Es el primer barrido ideológico.
  3. 1914: el gran rebautizo revolucionario. La nomenclatura moderna —Carranza, Obregón, Madero, Zapata, 5 de Mayo— se impone sobre los antiguos nombres por cuadra. Es el momento más drástico: lo que había tardado tres siglos en sedimentar se sobrescribió en pocos años.
  4. 1930: ola posrevolucionaria. Aparecen nombres de gobernadores y políticos locales (Julián Carrillo, Francisco Alcalde, Ildefonso Díaz de León). La memoria estatal entra a competir con la memoria nacional.

Si uno camina hoy el centro y lee placa por placa, está leyendo —en estricto rigor— la geología política de la ciudad. La capa más profunda es colonial: convento, virgen, cruz. La siguiente, decimonónica: apellido distinguido, anécdota local. Encima, la liberal: insurgente. Encima, la revolucionaria: jefe armado. Encima, la postrevolucionaria: gobernador. Y en los fraccionamientos nuevos, la capa contemporánea: árbol exótico, flores, montañas y cordilleras. Cinco capas, una ciudad.

La memoria popular como capa subterránea

Hay una capa más, sin embargo, que ningún régimen logró borrar: la oral. Las placas también hablan de lo que el poder quiso olvidar. La calle de Las Manitas —hoy un tramo de Abasolo— se llamó así porque ahí enterraron las manos de un homicida. La de Las Cruces —hoy un tramo de Universidad— porque dos hombres se mataron mutuamente y se les puso cruces en el sitio. Estos nombres no entraron a la oficialidad porque la oficialidad prefiere héroes; pero la oralidad los recuerda. La calle, otra vez, no se borra: se tapa.

Y hay nombres populares que sí lograron permanecer, contra todo pronóstico. La calle Juan del Jarro lleva el nombre de Juan de Azios Ramírez, un pordiosero potosino del siglo XIX, vestido de harapos y con un jarro al hombro para pedir agua y comida. Se le atribuían dotes adivinatorias; la gente lo consultaba sobre fechas de muerte y matrimonios futuros, y atinaba lo suficiente para volverse leyenda. Cuando murió, le pusieron calle. Es uno de los pocos sitios en México donde un mendigo tiene placa oficial. Cosa rara, cosa potosina, cosa hermosa.

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Ayuntamiento de SLP

Senadora Verónica Rodríguez destaca avances en seguridad en San Luis Capital

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La senadora por Acción Nacional reconoce que la mejora en la percepción ciudadana es resultado de la estrategia del alcalde Galindo y del trabajo policial

Por: Redacción

La senadora Verónica Rodríguez Hernández destacó los avances en seguridad en San Luis capital, luego de los resultados dados a conocer por el INEGI, los cuales reflejan una mejora en la percepción ciudadana y consolidan la estrategia encabezada por el alcalde Enrique Galindo Ceballos.

Tras la presentación de estas cifras, la legisladora subrayó que los resultados tienen sustento en la voz directa de la población: “La ciudad había pedido esto a gritos; hoy que tenemos un buen resultado, después de cinco años de gobernar del alcalde Enrique Galindo, lo agradecemos por que además sabemos que este trabajo va a continuar”, afirmó.

Rodríguez Hernández expresó su orgullo por los avances alcanzados y reconoció que la estrategia de seguridad municipal ha generado condiciones para que la ciudadanía perciba mayor tranquilidad en su entorno cotidiano.

Asimismo, la senadora resaltó el papel del cuerpo policial y de los distintos actores involucrados en la implementación de esta política pública, al señalar que el trabajo coordinado ha superado expectativas y ha fortalecido la confianza de la población en San Luis capital.

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Ayuntamiento de SLP

Gobierno Municipal de Enrique Galindo, segundo más eficaz del país: INEGI

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El Alcalde Enrique Galindo Ceballos destacó que, según la ENSU del Inegi, el Gobierno de la Capital se posiciona como el segundo Ayuntamiento más eficiente entre capitales, primer lugar en alumbrado público, con mejoras en servicios, entorno urbano y paz social.

Por: Redacción

El Alcalde Enrique Galindo Ceballos informó que, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana (ENSU) del Inegi, el Gobierno Municipal de San Luis Capital se consolida como el segundo Ayuntamiento mejor evaluado del país en eficacia, gracias a la calidad de los servicios y condiciones de convivencia.

La capital potosina ocupa el segundo lugar en eficacia entre ciudades capitales, además de posicionarse en primer lugar en alumbrado público y en tercer lugar en el mantenimiento de parques, jardines y espacios públicos, indicadores que reflejan el impacto de las acciones municipales.

Galindo Ceballos señaló que la percepción de eficacia del gobierno creció 10.3 por ciento respecto al trimestre anterior, como resultado de las políticas públicas enfocadas en mejorar el entorno urbano y la calidad de vida.

Finalmente, el presidente municipal subrayó que estos resultados también se reflejan en la paz social, con una mejora en el orden urbano, evidenciada por la reducción en hechos de vandalismo e incivilidades, así como en la disminución del consumo de alcohol en vía pública, que alcanzó su nivel más bajo desde que se tiene registro.

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