abril 30, 2026

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AMLO: Seis meses de altibajos

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AMLO

En su primer semestre como presidente AMLO ya ha atravesado por varias crisis

Por: El Saxofón

El manejo de la agenda mediática es una de las fortalezas del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador. Con las conferencias mañaneras como eje rector, el primer mandatario del país dicta la línea informativa que siguen muchos medios de comunicación. Datos y ocurrencias por igual sirven al tabasqueño para abrir nuevos frentes, dar a conocer iniciativas y apagar algunos fuegos.

Así ocurrió durante la semana del 27 al 31 de mayo, donde todo parecía indicar que la crisis que enfrenta el sector salud debido a los recortes presupuestales y a la rectoría del gasto por parte de la Oficialía Mayor de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), envolvería a la Cuarta Transformación en una crisis de la que difícilmente podría salir.

Sin embargo, casualidad o destino, ese mismo lunes, se dio a conocer la orden de aprehensión que pesa sobre el exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya Austin y el empresario y dueño de Altos Hornos de México SA, Alonso Ancira, quien fue aprehendido en España.

De inmediato la atención mediática se concentró en este tema. La salud de los mexicanos que preocupaba a opinadores y políticos de la oposición, pasó a segundo término, y la atención se concentró en lo que parece ser el primer embate real del actual gobierno federal contra la corrupción del pasado.

Hay quienes aseguran que la brecha que abre la investigación contra Lozoya y Ancira podría llegar hasta el presidente Peña Nieto. Habría que ver, lo cierto es que si esta investigación se le cae a la PGR, si vemos libre a Lozoya después de unos meses, sin duda será un gran fracaso, y tal vez sea la mejor prueba de que la Cuarta Transformación, no ha tenido lugar.

Durante el martes 28 y el miércoles 29, toda la información giró sobre este caso. Ancira fue detenido, el abogado de Lozoya, Javier Coello Trejo, hizo declaraciones que aludían a Enrique Peña Nieto a quien, por cierto, se le vio en España, caminando por las calles de Madrid, con su nueva pareja sentimental “como otra pareja más”.

El jueves, López Obrador arrancó la habitual rueda de prensa con el anuncio de que por la tarde entregaría al Senado de la República el Tratado de Libre Comercio de México, Estados Unidos y Canada (T-MEC), con lo que iniciaría el proceso de ratificación de dicho acuerdo.

Hasta aquí todo parecía seguir su curso normal, pero por la tarde el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un impuesto del 5 por ciento a todos los productos mexicanos, que se elevaría gradualmente hasta llegar al 25 por ciento en octubre próximo; un nuevo frente se abrió para el presidente Andrés Manuel López Obrador y un nuevo fuego que apagar. En este punto quedamos aún a la espera de los resultados.

Mal que bien, López Obrador ha sorteado ya varios momentos críticos durante sus primeros seis meses de mandato. El 24 de diciembre, la caída del helicóptero donde viajaban la gobernadora de Puebla, Erika Alonso y el exgobernador Rafael Moreno Valle prendió los focos rojos, incluso hubo quienes acusaron al gobierno de AMLO del accidente. Al día de hoy no se sabe qué lo provocó, pero este lamentable suceso “ya no es tema”.

Cabe recordar que tres días después de este suceso López Obrador anunció la estrategia de combate al robo de combustible, que por varios días provocó desabasto de gasolina en la Ciudad de México y otros estados del país, lo cual le valió diversas críticas al gobierno lopezobradorista, pero también motivó un cambio de conversación en la opinión pública.

Esta crisis fue superada por otra crisis cuando la tarde noche del 18 de enero, una explosión en una toma clandestina en Tlahuelilpan, Hidalgo, acabó con la vida de más de cien personas. Este terrible hecho llegó justo cuando el gobierno enfrentaba la crisis por el desabasto de gasolina que había provocado la estrategia de combate al robo de combustible.

Pese al dolor que generó la tragedia, de algún modo también funcionó como sustento moral para la tarea que había emprendido el gobierno contra el llamado huachicoleo.

La tragedia y sus derivados ocuparon los titulares de los diarios por algunas semanas, pero el momento crítico fue superado y al final, el gobierno aseguró que el robo de combustible había disminuido de manera considerable, aunque hay quien dice que sigue igual o peor que antes.

Otro de los momentos críticos que ha debido enfrentar el gobierno de López Obrador surgió con el anunció de la suspensión de la entrega de recursos a las Estancias Infantiles, hecho que generó un sinfín de críticas e incluso manifestaciones de protesta, ya que el gobierno de AMLO dijo serán operadas bajo nuevos estándares.

El tema de las estancias infantiles aún estaba en la agenda, cuando López Obrador dio a conocer que había enviado una carta al Rey de España y al Vaticano exhortándolos a pedir disculpas por los atropellos cometidos durante la Conquista de México. La polémica generada abrió un nuevo tema de conversación.

Si bien se puede decir que el gobierno de López Obrador ha sabido enfrentar las crisis por las que ha atravesado en sus seis primeros meses de mandato, esto no quiere decir que dichas crisis no le hayan hecho ninguna mella.

De acuerdo con la encuesta más reciente sobre el nivel de aprobación de López Obrador, realizada por De las Heras Demotecnia, la aprobación de López Obrador cayó diez puntos porcentuales, con respecto a sus primeros cien días de gobierno, cuando era de 80 por ciento y se ubicó en 70 por ciento.

Según la medición, el porcentaje de mexicanos que desaprueban al gobierno de López Obrador aumentó siete puntos porcentuales y llegó al 21 por ciento.

Cabe destacar que los aspectos peor evaluados por los encuestados son el económico y el de la seguridad.

“El 32 por ciento de los mexicanos creen que la economía del país está en números rojos y el 35 por ciento percibe que la seguridad no se ha atacado de manera correcta”, señala De las Heras Demotecnia.

En las últimas semanas la violencia se ha manifestado en masacres y enfrentamientos que han dejado numerosas víctimas en estados como Michoacán y Guanajuato.

En el tema económico, las calificadoras, analistas privados e incluso el Banco de México, han bajado la perspectiva de crecimiento para el país, algo que López Obrador ha tratado de paliar con una visita de Christine Lagarde, presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI) a México.

Sin embargo, esta reunión que podía haber dado algún impulso al presidente se vio opacada tan solo unas horas después con la amenaza de Donald Trump de imponer arbitrarios aranceles a los productos mexicanos.

A últimas fechas, la inseguridad y la baja perspectiva económica que enfrenta el país se han hecho cada vez más evidentes, y si bien estos dos problemas estructurales han sido opacados por otros hechos de coyuntura, siguen ahí, quizá esperando el momento de estallar.

Joven acusado de probables lesiones fue detenido por agentes de FGESLP

Ciudad

La radiografía moral de una ciudad a través de sus esquinas. Tercera parte.

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El caos legal silencioso, la ley invisible y la abuela que tiene la última palabra

«Te amo, ¡oh capital infame! […] por lo mismo que eres vieja y terrible, te adoro.»
Charles Baudelaire, Las flores del mal

Por: Jorge Saldaña

Baudelaire amaba a París por todo aquello que la afeaba. Por su vejez, por su horror, por su escándalo cotidiano. La nuestra es una ciudad menor en escala, pero la lógica del afecto es la misma: amamos a San Luis no a pesar de su desorden onomástico, sino, en parte, gracias a él. Lo que sigue, sin embargo, es la cara administrativa de ese amor: lo que se cae cuando una placa equivocada se enfrenta a un trámite real. Lo que dice la ley y lo que dice la placa

El Reglamento de Construcciones del Municipio de San Luis Potosí, en su artículo 21, establece con esa solemnidad que tienen los reglamentos cuando saben que nadie los lee:
«Solo el Cabildo del Ayuntamiento determinará el nombre oficial de las vías públicas, parques, jardines, plazas y espacios abiertos.»

Solo el Cabildo. No la costumbre, no el vecino, no la imprenta de la esquina. Y, sin embargo, basta con caminar tres cuadras desde el centro para entender que la ley vive en una ciudad y las placas en otra. La Dirección General de Catastro, Desarrollo Urbano y Nuevos Proyectos del Ayuntamiento es la dependencia encargada de validar la nomenclatura municipal. Recibe solicitudes de nuevas calles en fraccionamientos y dictamina la adopción de nombres a través del Cabildo. Para el centro histórico, sus mapas se actualizan periódicamente; pero la mayoría de las placas físicas son anteriores a estos registros. Hay un acuerdo tácito de no tocar las placas patrimoniales, aunque sean contradictorias. Es decir: se prefiere el caos pintoresco al orden uniforme.

La cadena de consecuencias

¿Qué se cae cuando una placa no coincide con otra? Se cae más de lo que parece. Pongámoslo en lista, que para eso sirven las listas:

Domicilios fiscales: el SAT y la Secretaría de Finanzas estatal exigen una dirección homologada. Si la escritura dice «Calle del Gral. Ignacio Zaragoza» y el recibo predial dice «CALLE ZARAGOZA», hay quien ha tenido que pelear, papel en mano, para acreditar que es la misma puerta.

Catastro municipal e INEGI: el INEGI integra la información catastral y de vialidades al Marco Geoestadístico Nacional, pero trabaja con lo que los municipios le reportan. Si el municipio no reporta los conflictos, el INEGI los reproduce. La cartografía oficial trabaja con la nomenclatura ratificada por Cabildo; la realidad urbana trabaja con la placa que el albañil colocó en 1978. Cuando los dos no coinciden, gana el papel —pero pierde el ciudadano.

Mapas digitales y Google Maps: el algoritmo es generoso pero literal. Si un usuario reporta «Av. Carranza» y otro «Venustiano Carranza», el sistema duplica entradas y el restaurante de la esquina aparece en dos lugares distintos. Las navegaciones GPS toman la nomenclatura del mapa base —no la de la placa física—, y tendremos al turista buscando en una calle un nombre que solo existe en la pantalla.

Servicios de emergencia: una ambulancia que recibe «Calle Aldama» tiene que adivinar si va al tramo que en los planos antiguos era Mica, el que era Real Caja en 1806, o el que se llamó La Moneda en 1860.

Mensajería y comercio electrónico: DHL, Estafeta y FedEx han hecho sus propios diccionarios internos para traducir entre la dirección que el cliente escribió y la dirección que el repartidor encontrará. Es un esfuerzo privado para resolver un desorden público.

Escrituras y notarías: los notarios potosinos saben de memoria cuáles fincas tienen dirección «antigua» y «nueva», y redactan con prudencia: «la finca marcada con el número X de la calle Z, antes calle W». Es un seguro contra litigios, pero también es una confesión: la ciudad no está de acuerdo consigo misma.

Constantino Méndez lo llamó, con frase exacta, una afectación al «derecho a la certidumbre del domicilio». No es una expresión menor. Es, en el fondo, el derecho a estar en algún lado. A que el Estado sepa dónde encontrarte para entregarte un oficio, una multa o una buena noticia. Y ese derecho, en el centro histórico potosino, depende todavía de qué placa te tocó en la suerte de tu cuadra.

La ley que casi nadie ha visto

Hay un dato que conviene introducir aquí, en este punto del reportaje, porque le da la vuelta a la serie histórica. El problema de la nomenclatura aquí expuesto no solo ha tenido respuesta legislativa, sino que ha sido aprobada. Existe la ley. Se publicó. Está vigente. Y la ciudad, sin embargo, sigue caminando como si no se hubiera enterado.

Además la cuenta quien la firmó, el ciudadano Martín Juárez Córdoba, hoy director de Cultura Municipal de San Luis Potosí, y ex diputado local en la LXII Legislatura. Desde esa silla, en febrero de 2020, presentó, junto con Constantino Méndez Ponce —el mismo cronista cuyo estudio sobre las inconsistencias de las placas hemos citado a lo largo de estas tres entregas—, una iniciativa para reformar y adicionar diversos artículos de la Ley de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano del Estado. La iniciativa hacía exactamente lo que el sentido común sugería: definir jurídicamente qué es la nomenclatura de las calles, homologar la información que deben contener las placas y sujetar a regulación municipal a quien las instale, modifique o retire.

La iniciativa caminó. Fue dictaminada, votada favorablemente en el Pleno y publicada en el Periódico Oficial del Estado «Plan de San Luis» el 16 de julio de 2020 como Decreto 0689. Desde entonces, la Ley de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano del Estado contiene cuatro modificaciones que, leídas juntas, son la respuesta jurídica más completa que se ha dado al problema potosino de las placas: el artículo 3° suma la fracción XXXVII e incorpora, como propósito explícito del ordenamiento territorial, «la homologación de la información que deben contener las placas de la nomenclatura de las vialidades»; el artículo 4° suma la fracción CI con la definición misma de placa de nomenclatura; el artículo 8° suma la fracción V, que sujeta a la ley a quien instale, modifique o retire una placa oficial; y el artículo 330 reforma su fracción X para exigir, en todo fraccionamiento nuevo, placas de nomenclatura, señalamiento vial y numeración oficial homologados con la normativa.

En la práctica, la ley pidió que cada placa potosina cargara, además del nombre, cinco datos: nombre completo de la vía, sentido de la circulación, código postal, colonia o barrio, y rango de numeración de la cuadra. Cinco datos. Para una ciudad donde, como hemos visto, hay cruceros con tres versiones distintas del mismo nombre, eso ya sería revolucionario.

Pero el lector que camine ahora mismo por el centro histórico —placa por placa, esquina por esquina— se hará la única pregunta que importa: ¿dónde están esas cinco líneas? La ley existe; las placas, en su mayoría, no la han escuchado.

Hoy, desde la Dirección de Cultura Municipal, Juárez Córdoba aportó otro ángulo durante la entrevista que es más antropológico que jurídico y explicó que las placas antiguas de azulejo del centro histórico —«frecuentemente denominadas de Talavera o mayólica»— ya están protegidas a nivel federal por la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, en tanto el primer cuadro está clasificado como Zona de Monumentos Históricos.

«No pueden ser modificadas, retiradas o dañadas sin autorización del INAH», dice.
Es decir: la coexistencia de placas viejas y nuevas no es un problema técnico, es un mandato federal. Lo que falta, otra vez, es articular esa protección con la ley estatal de 2020.

Su conclusión va al fondo del asunto y se cita por su precisión: «es muy necesario que trabajemos con mayor estrategia en la recuperación de los nombres antiguos de las calles, principalmente como un ejercicio de salvaguardia de la memoria colectiva y la identidad local, reconociendo que la toponimia popular narra la historia cotidiana, en ocasiones mejor que los nombres formales».

Esa frase —que la toponimia popular narra la historia cotidiana mejor que los nombres formales— podría haber sido el subtítulo de este reportaje. Y de la ley vigente que aún espera ver el azulejo.

Los callejones, o la versión menor de la historia

Si las calles son la firma del poder, los callejones son la firma de la gente. Más estrechos, más ignorados por las placas, más sobrevivientes. En San Luis Potosí los callejones tienen nombres que ningún cabildo se atrevió a cambiar, porque cambiarlos hubiera sido una grosería.

Callejón del Cariño

Mediados del siglo XIX. Existió la pulquería «del Cariño». La dueña, doña Isabel Bedoya, era conocida como «La Cariñosa», y la pulquería tomó el alias antes de que el alias tomara el callejón. El nombre del callejón es, así, el sobrenombre de un sobrenombre. Triple etimología popular.

Callejón del Codo

Pequeña vía diagonal entre Salazar y Juan Sarabia. Se le conoce con ese nombre desde 1860. Su trazado quebrado —forma un codo— le ganó el apelativo. Hoy sigue ahí, codeando la cuadrícula.

Callejón de la Yedra

Se llamó antes Callejón del Arco y Los Espantos. La yedra que le dio nombre era una planta de la familia de las malváceas (Mediola carolineana) que abundaba en el lugar. Hoy ya no hay yedras, pero el nombre se quedó como un fósil botánico.

Callejón del Beso (o del Jordan)

No es romance: es burla. El coronel Eduardo Jordán fue tildado de cobarde tras evitar la batalla de Ahualulco. Las mujeres del mercado —fruteras, verduleras, tortilleras— hicieron una colecta de $116.00 para pagar a un poeta que escribiera versos satíricos contra él. Probablemente el callejón más anti-épico de México: nombrado por una vergüenza colectiva.
Callejón del Buche

Nombre popular que la gente de los años treinta del siglo XX otorgaba a la actual calle Altamirano. «Buche» de qué, no se sabe. Es uno de esos nombres que sobrevivieron solo en la memoria oral y que el cronista rescata como quien rescata una receta.

Juan del Jarro

Más calle que callejón, pero merece la pena estar aquí por su rareza. Lleva el nombre de Juan de Azios Ramírez, pordiosero potosino del siglo XIX. Vestía con harapos, cargaba un jarro al hombro y se le atribuían dotes adivinatorias. La gente lo consultaba sobre fechas de fallecimiento y matrimonios futuros. Cuando murió, le pusieron calle. Es uno de los pocos sitios en México donde un mendigo tiene una placa oficial.

Las cinco inconsistencias estructurales:
Numeración incoherente. Hay calles donde los números no avanzan: retroceden, saltan o se repiten. Méndez documenta cruceros con tres y hasta cuatro placas distintas en una misma esquina.
Variantes ortotipográficas en placas oficiales. Una calle es «Gral. Simón Bolívar» en una placa, «Avenida Bolívar» en otra y «calle de las Bóvedas» —el nombre antiguo, todavía visible— en una tercera. Las tres son oficiales. Ninguna es ilegal. Todas son confusas. Y todas, desde julio de 2020, contradicen lo que ordena el Decreto 0689.

Apellidos sin nombre. Calles llamadas Alvarado, Uresti, Espinosa, Muñoz o Domínguez, sin más dato. Sobre esto Castro Escalante advierte que es «muy difícil dar datos biográficos de estos personajes por ser casi anónimos». Octavio Pedroza añade desde su experiencia: ¿quién fue Comonfort, quién fue Pánfilo Natera, quién fue Mascorro, quién fue Agustín Vera? Los apellidos viajan solos.

Coexistencia de nomenclatura antigua y nueva. Las placas de azulejo del siglo XIX no se han retirado; conviven con las placas modernas. Bonito patrimonialmente, jurídicamente un caos, pero ahora protegido por la federación, según recuerda Juárez Córdoba.
Discordancia entre catastro, INEGI y mapas digitales. El INEGI registra una nomenclatura, el catastro municipal otra ligeramente distinta, Google Maps una tercera basada en aportaciones de usuarios, y la placa física —la que el ciudadano lee— a veces no coincide con ninguna.
Si una ciudad no puede ponerse de acuerdo en el nombre de una calle, quizá tampoco pueda ponerse de acuerdo en su destino
.
Esta frase no intenta sentenciar y, por el contrario, alivia: porque la otra opción —la de una ciudad que sí se pone de acuerdo en todo, que homologa, que pavimenta su pasado, que retira las placas viejas para que solo quede una versión— es peor. Es la ciudad sin memoria. Es la ciudad sin pulquería del Cariño, sin pordiosero adivino, sin coronel cobarde, sin tamalera. Es, en suma, la ciudad correcta pero muerta. Qué aburrido.

Y, sin embargo, este reportaje no concluye con el alivio. Concluye con una incomodidad nueva. Porque ahora ya sabemos que la ley existe. Que un diputado y un cronista hicieron su trabajo. Que el Pleno hizo el suyo. Que el Decreto 0689 fue publicado hace casi seis años en el Periódico Oficial. Y que las placas, sin embargo, siguen sin saberlo. La pregunta deja de ser «por qué nadie ha legislado» y se vuelve, mucho más incómoda, «por qué se legisla y no se aplica».

Lo que han mostrado nuestras tres entregas, y lo que han confirmado las voces de los tres exalcaldes y del director de cultura municipal, es que San Luis Potosí prefiere el palimpsesto, el dejar huellas del pasado para poner una nueva que a golpe de calendario un día será nuevamente huella.

Pero no se debería confundir el palimpsesto con la negligencia. Pedroza pide un compendio que explique los nombres y advierte contra el cambio caprichoso. García Valdez propone homologar conservando, dialogando lo antiguo con lo nuevo. Juárez Córdoba —que firmó la ley— recuerda que la federación ya protege las placas patrimoniales. Tres maneras de decir lo mismo: que la ciudad sí quiere orden, pero no a costa del rastro de su historia. Lo que falta es voluntad para articular la ley con la calle.

La verdadera radiografía moral, entonces, no está en la inconsistencia: está en la decisión —tantas veces postergada, tantas veces compartida— de no hacer cumplir lo ya decidido. En que el cabildo, el catastro, el INEGI y los mapas digitales sigan en una conversación abierta en la que nadie tiene la última palabra, ni siquiera el Decreto 0689. Porque la última palabra, en el centro histórico potosino, la sigue teniendo la abuela, la que dice La Corriente cuando todo el mundo dice Reforma.

Y a esa abuela —que es Borges sin saberlo, que es Calvino sin haberlo leído, que es Baudelaire sin París pero con La Merced— nadie le quita la palabra porque esa abuela… es la ciudad.

 

Fuentes

Reportaje basado en la investigación histórica de Arcadio Castro Escalante («Por las viejas calles de aquel San Luis») y el estudio del licenciado Constantino Méndez sobre las inconsistencias actuales de la nomenclatura potosina. Se consultaron además el Reglamento de Construcciones del Municipio de San Luis Potosí (artículo 21), la Ley de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano del Estado de San Luis Potosí —en su texto vigente, reformada por Decreto 0689 publicado en el Periódico Oficial del Estado «Plan de San Luis» el 16 de julio de 2020 a propuesta del entonces diputado Martín Juárez Córdoba y el ciudadano Constantino Méndez Ponce—, los lineamientos de la Dirección General de Catastro, Desarrollo Urbano y Nuevos Proyectos del Ayuntamiento, y los marcos catastrales del INEGI. Las citas literarias provienen de Jorge Luis Borges, «Buenos Aires», en «El otro, el mismo» (1964); Italo Calvino, «Las ciudades invisibles» (1972); y Charles Baudelaire, «Las flores del mal» («Épilogue»). Se entrevistó para esta serie a Octavio Pedroza Gaitán, presidente municipal 2004-2006 y exsenador; a Mario García Valdez, presidente municipal 2012-2015, ex rector de la UASLP y actual secretario de Cultura del gobierno del Estado; y a Martín Juárez Córdoba, ex diputado local y actual director de Cultura Municipal de San Luis Potosí.

Anotación del periodista: Se transcribe la parte final del prólogo de Arcadio Escalante en su obra multicitada en este reportaje porque en la única edición de la obra, en 1999, el autor hace un hincapié relevante que no demerita su investigación, sin embargo, admite posibles errores que él mismo justifica:

“Como todo trabajo editorial realizado por humanos, podría haber algunos errores, sobre todo en el presente, en el que se han utilizado algunos planos algo ilegibles….”

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Infraestructura vial y transporte, prioridad en SLP: Gallardo

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Puentes, parque urbano y nuevas vialidades forman parte de los proyectos anunciados en SLP

Por: Redacción

Ricardo Gallardo Cardona, gobernador de San Luis Potosí, anunció una nueva etapa de obras de infraestructura en la zona metropolitana, que incluye la construcción de más puentes vehiculares, la ampliación de vialidades estratégicas y el fortalecimiento del transporte público.

El mandatario adelantó que en breve se lanzará la licitación para un nuevo puente en la Glorieta de la Familia, ubicada en Lomas del Tecnológico, como parte de un paquete de proyectos que busca mejorar la movilidad urbana.

“Llevamos seis puentes construidos y vamos por otros seis más. La meta es llegar a 12 puentes de primer nivel”, señ aló.

Además, destacó que su administración ha impulsado más de 4 mil obras en las cuatro regiones del estado, con énfasis en la zona metropolitana.

Entre los proyectos próximos a iniciar, mencionó la continuación de la Vía Alterna, específicamente en el tramo del eje 120 al 140, cuya ejecución arrancaría en aproximadamente 15 días.

En el caso de Villa de Pozos, el gobernador informó que ya concluyó el entubado en la zona de Los Silos, lo que permitirá avanzar en la creación de un parque urbano en ese espacio.

“Se acabaron las aguas negras en la zona, ahora vamos a desarrollar un parque urbano”, afirmó.

Respecto a la movilidad, Gallardo Cardona indicó que, si bien se contemplan proyectos de ciclovías, la prioridad de su gobierno es el transporte público.

En ese sentido, anunció que se proyecta la implementación de tres nuevas líneas de Red Metro en la ciudad, con el objetivo de mejorar la conectividad y reducir los tiempos de traslado.

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Uso del parque es gratuito; cuotas aplican solo en casos específicos: Cecurt

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Autoridades explicaron que las quejas por cobros en Tangamanga se deben a incumplimiento del reglamento

Por: Redacción

Tras la difusión de videos en redes sociales donde se denuncian presuntos cobros indebidos en los parques Tangamanga, el director de los Centros Estatales de Cultura y Recreación Tangamanga I y II (Cecurt), Joaquín García Martínez, aseguró que el acceso y uso cotidiano de estos espacios es gratuito, y que las versiones difundidas no reflejan el contexto completo.

El funcionario explicó que las personas involucradas en los videos incurrieron en violaciones al reglamento interno, como el ingreso con bebidas alcohólicas, el uso excesivo de mobiliario y actitudes agresivas hacia el personal.

“Las actividades cotidianas son libres, pero hay un reglamento que cumplir. No podemos permitir que cada quien haga lo que quiera dentro del parque”, señaló.

García Martínez subrayó que el uso de palapas, reuniones familiares o actividades recreativas como carnes asadas no tienen ningún costo, contrario a lo que se ha señalado en algunos espacios.

Precisó que las cuotas de recuperación únicamente aplican en casos específicos, como eventos masivos, actividades con fines de lucro o cuando se exceden los límites establecidos por el reglamento.

“Si no hubiera control, los parques no tendrían ni pies ni cabeza”, apuntó.

Respecto a los señalamientos sobre el cobro en instalaciones deportivas, indicó que estos se encuentran establecidos en la ley de ingresos, aprobada por el Congreso del Estado, y forman parte del financiamiento para el mantenimiento del parque.

El director también advirtió sobre prácticas que afectan las áreas verdes y la fauna, como el intento de ingresar inflables o el manejo inadecuado de residuos.

En ese sentido, reveló que tan solo en un fin de semana se recolectaron alrededor de 14 toneladas de basura en los parques Tangamanga.

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