#4 Tiempos
Mujeres, mujeres universitarias y cobacheras de 8 y 9M | Columna de Jorge Ramírez Pardo
Enred@rte
El visible manoseo con fake news (noticias falsas), empleo de cochuperos profesionales aún en activo es tan burdo y demagogo (blablablá) contra la 4T, como también lo es para la convocatoria al paro 9M.
Ejercicio legítimo ensuciado por el oportunismo de coyuntura y/o doble moral.
Surgen improvis@dos de hoy para hoy como oradores incendiarios y militantes de coyuntura para un día. ¿A dónde va el después y acciones específicas remediadoras?
Exgobernantes y gobernantes, también partidos políticos por costumbre omisos ante el sistemático oprobio y criminalidad hacia las mujeres, y hasta contrarios a postulados que algunos grupos de entre las más liberales de ellas reclaman, ahora se ponen oportunista, coyunturalmente, la camiseta del 9M.
Blablablá y blablablá, y firma de desplegados y declaraciones de principios. Las menos, cercanas a propuestas de estrategias preventivas y remediadoras. Todos a la cargada, y numerosos actores distantes del problema (con las manos en la puerta obligados por la avalancha) hacen concesiones para no verse mal y darle un mejoralito infantil a su ancestral carga de responsabilidad eludida.
Pero, esas migajas festinadas en público, no van acompañadas, salvo contadas excepciones, de elementos estructuradores, caminos a la prevención y resolución de la problemática.
Contrapuntos y excepciones
La escritora y dramaturga Sabina Berman comentó en su columna de ayer titulada “La violencia tiene permiso”, admirables filósofos: hay algo peor que el mal, es la bondad abstracta, porque coloca a un ángel de barro en el lugar donde podría descender un ángel verdadero. Sabina También citó de Bertold Brecht; “Al río que todo lo arranca lo llaman violento, pero nadie llama violento al lecho que lo oprime”.
Otros periodistas destacados lo han visto así:
Enrique Galván Ochoa.- “La batalla en las redes”: Paristas y antiparistas están librando una épica batalla en las redes sociales, aunque, la peor parte se la están llevando personajes como Felipe Calderón y el panismo. Difícil creerles su feminismo a los que han visto a la mujer como un viejerío de lavadoras de dos patas”.
Jorge Zepeda Patterson.- “Sí contra el machismo, no contra los hombres. El verdadero enemigo es una ideología construida para hacernos creer que los hombres valen más que las mujeres”. Hacer una aguda disquisición histórica del machismo como construcción ideológico/cultural sin distinción de género, y concluye: “Hoy, que es el día de la mujer, tendrían que expresarse todos aquellos que desean un mundo en el que exista mayor equidad de género. Hay muchos hombres que desean corregir un estado de cosas que lastima, disminuye y pone en riesgo a las mujeres, entre otras cosas porque son pareja, hermanos o padres de ellas y porque también han sido víctima de este machismo absurdo”.
Un ejemplo excepcional y proactivo es el realizado por Enrique Graue Wiechers, el rector de la UNAM, quien acompañado y aconsejado por destacadas universitarias, los funcionarios de más alto rango y los líderes de los dos sindicatos de la institución, el pasado 5 de febrero, anunció para su inmediata puesta en práctica, cinco ejes para fortalecer la atención y prevención de los casos de violencia de género en la institución:
1.- Crear un organismo autónomo de la Rectoría que atienda estos casos, el cual ya ha sido consensuado con los diferentes actores, y hará más expeditos los procesos de denuncia y resolución, así como el acompañamiento de las víctimas.
2.- Ampliar el Tribunal Universitario con perspectiva de género. Esta iniciativa ya se presentó y aprobó por la Comisión de Legislación Universitaria del Consejo Universitario (CU), y en los días siguientes se entregará al pleno.
3.- Fortalecer la Defensoría de los Derechos Universitarios, a través de su Reglamento.
4.- Incorporar asignaturas con perspectiva de género en los planes de estudio.
5.- Impartir cursos y la divulgación de materiales didácticos para explicar los procesos que fortalezcan la cultura del respeto.
Desde junio de 2016, subrayó Graue, la administración de la UNAM inició un proceso inédito en la educación superior (…) gracias al cual la violencia contra las mujeres ha sido visibilizada y cerca de 100 universitarios (…) han sido rescindidos o separados definitivamente de nuestra casa de estudios.
Desdibujados contrastes locales recientes
En la capital potosina, hay dos instituciones educativas públicas evidenciadas por actos ancestrales y repetitivos de acoso y violencia en contra de alumnas, y los reclamos al respecto son atendidos a trasmano:
PRIMER ESCENARIO.- El rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), Manu el Fermín Villar Rubio, no obstante haber recibido durante varios años, de diversos campus y facultades de la UASLP, reclamos de alumnas en varias facultades de la institución, envió el jueves pasado a un propio en su nombre, Jorge Andrés Delgado Delgadillo , defensor de los Derechos Universitarios, a declarar en una rueda de prensa (ni siquiera frente a las agravias) que tres docentes universitarios han sido cesados por conductas de acoso y hostigamiento sexual tras las denuncias presentadas en el último año.
Inmejorable oportunidad del rector para dar la cara al problema. Pero no fue así.
Hubo reacción inmediata. Un grupo de alumnas le hizo plantón el viernes pasado frente a rectoría. Ello incluyó carteles y tendederos con acusaciones específicas.
En algún cartel le recuerdan al rector, haber afirmado que las alumnas son quienes provocan a los profesores para que sean acosadas gracias al tipo de ropa que utilizan.
Abelardo Medellín de La Orquesta reportó sobre ese incidente: Con los rostros cubiertos para proteger su identidad, las estudiantes colgaron sus denuncias en contra de profesores de facultades como las de Ingeniería, Derecho, Medicina y Ciencias de la Comunicación, entre otras.
«El rector es omiso y sordo frente a la violencia que sufrimos nosotras en las aulas, un rector que nos revictimizó al decir que provocábamos a los profesores y es cómplice de la violencia que ejercen alumnos y maestros bajo el amparo de la UASLP», dijo a Medellín una de las manifestantes.
ESCENARIO DOS .- No es menor el proceder infortunado y sí mayor la impericia de la directora general el Colegio de Bachilleres, Marianela Villanueva. Ella ha recibido de manera continua del problema en los planteles de Cobach y fue entrada del reclamo, también la semana pasada, de alumnas del plantel 26, quienes con “post its”, carteles y letreros en los espejos de los baños, agudizaron sus demandas por acoso de profesores y alumnos. El evento trascendió y circularon imágenes donde la propia directora del plantel supervisa que se remuevan las expresiones graficadas por las alumnas sin que haya mediado diálogo al respecto.
A continuación, se muestra un fragmento de la narrativa al respecto realizada por las alumnas:
“Querido diario” 6 de Marzo del 2020:
En un viernes en el Cobach 26 se comienza a alzar la voz después de tantas miradas morbosas, apodos no deseados, apretones de mano que no queríamos, roces mal intencionados, pláticas incómodas que ya no queríamos continuar, acciones que dejamos de hacer por miedo, clases completas donde todo era sexualizado, después de ser víctima de acoso se alza la voz y te das cuenta que no solo te pasó a ti, que no sólo tú tenías miedo e impotencia, se alza la voz y se molestan porque dicen que no había supervisión de maestros para expresar lo que no solo una vive, si no muchas (…) #YOTECREO #NiUnoMenos #Hablemosdeacoso
Marianela Villanueva dejó correr el problema, no acudió al plantel que le queda a menos de medio kilómetro de su oficina, tampoco lo afrontó –pese a estar cercano y no dilucidado- el suicidio de una alumna del plantel 19 de Mexquitic (con mensaje póstumo que incluye referencia al acoso en el contexto escolar); la directora general de los COBACH se limitó publicar el “cliché” calcado de los empresarios e instituciones, alusivo a la bondad “perdonavidas” en cuanto a dejar libertad de decisión a las mujeres ausentes durante el 9M.
Fin que sea principio
Aspiremos a un universo universitario y cobachero de dos 50%s en justicia y oportunidades en equidad. Es más que asunto de género, es un hecho cultural a refundar. El machismo tiene raíces profundas en el espacio y tiempo. Es deseable llegar al 10,11,12M… con acciones vindicativas y actos reeducativos específicos. Justicia en equidad.
También te puede interesar: (FOTOS) Alumnas exhibieron a profes y alumnos acosadores de la UASLP
#4 Tiempos
El genio que se niega al olvido | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Este 11 de febrero se conmemora un aniversario más del nacimiento de Francisco Javier Estrada Murguía, brillante potosino que merece un mejor recuerdo en la vida cultural de San Luis Potosí. Varias entregas de La Orquesta se las hemos dedicado y ahora compartimos un libro que escribí en 2021 sobre la vida y aportación de Estrada a las comunicaciones inalámbricas de las que él es el inventor. El libro es de distribución gratuita y puede descargarse de:
o la dirección:
http://galia.fc.uaslp.mx/museo/libros/ESTRADA%20COMUNICACION%20INALAMBRICA.pdf
Uno de los desarrollos que caracterizan nuestra vida cotidiana y que marcan a la sociedad actual son los procesos que involucran la comunicación a distancia, la comunicación inalámbrica. Nuestro país, depende de los servicios que las transnacionales ofrecen en materia de comunicación, producto del rezago tecnológico en que nos han sumido las políticas seguidas en materia científica en el país. Lo paradójico, es que la comunicación inalámbrica como tal, fue desarrollada primeramente en México, antes que en cualquier otro punto del mundo y, específicamente en la ciudad de San Luis Potosí, por el físico potosino Francisco Javier Estrada Murguía.
Hoy, este hecho, al igual que el descubridor del principio e inventor del primer sistema de comunicación inalámbrica en el mundo, son desconocidos en su propia tierra. Una lección que hay que tener presente, es la historia de este acontecimiento científico, así como los factores que impidieron fuese aprovechado el invento de Francisco Estrada, para apuntalar el desarrollo social e industrial que requería el país y dejó ir entre las manos.
La cultura del olvido se liga a esta lamentable situación. En las escuelas y, lastimosamente, en las universidades se repite la historia parcializada que la historia de la ciencia oficial ha construido a lo largo de los años. De esta forma, personajes como Edison, Tesla Marconi, vienen a ser los protagonistas en esta historia, dejando de lado a su principal gestor el mexicano Francisco Estrada. Francisco Javier Estrada, un personaje sobresaliente que en un medio no propicio para el estudio de la ciencia y el desarrollo tecnológico, tuvo aportaciones de primicia mundial colocándose, no sólo como un hombre que creaba en la frontera del conocimiento práctico en temas de electromagnetismo, una de las áreas importantes en el siglo XIX, sino como el físico mexicano más importante del siglo XIX, a pesar de haber estudiado la carrera de farmacéutico, área que eligió para poder sostenerse económicamente en un país convulsionado por los movimientos bélicos que imperaban en el país.
Las condiciones adversas para su desarrollo no fueron solo las sociales, la salud mermada al iniciar su trabajo científico, que inhibiría su movimiento y dificultaría su vista, pondría en dificultades e incluso en la imposibilidad del trabajo práctico y creativo a cualquier ser humano; sin embargo, Estrada brillaría a pesar de estas circunstancias lo que hace más valioso su trabajo. Trabajo y aportaciones que merecen sean puestas al conocimiento del pueblo mexicano y, en especial el de su tierra natal, donde sigue siendo un total desconocido.
Lamentablemente, la institución donde dictaba cátedra y donde compartía con sus discípulos sus contribuciones, como muestra de los fundamentos que enseñaba en la cátedra de física en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, no ha asumido el compromiso de sacar de las penumbras las extraordinarias aportaciones de uno de sus principales catedráticos, que si bien, no realizaba formalmente su trabajo de desarrollos tecnológicos en su seno, si los usaba para adiestrar a sus alumnos en el mundo de la ciencia y como elementos para enfrentar los problemas que les fuera demandando el país. Así la actual Universidad Autónoma de San Luis Potosí está en deuda con Francisco Javier Estrada.
Mientras se entregan Doctorados Honoris Causa a toda una serie de personajes que, si bien son merecedores a dicha distinción, deja de lado a personajes locales que dieron brillo a la institución. Las contribuciones de Francisco Estrada son muy amplias y después de más de ciento cincuenta años, siguen siendo de actualidad y, comúnmente se encuentran aportaciones que Estrada había ya apuntando en el siglo XIX. Ejemplos sobran, pero podríamos mencionar un par de casos, el relativo a la predicción de temblores y el relativo a la energía, en el que contribuyó Estrada con el desarrollo del motor eléctrico y los primeros sistemas de iluminación eléctrica en el Continente Americano que combinaba con el estudio de sistemas de aprovechamiento de la energía solar para el movimiento motriz.
En la etapa de máximo deterioro en su salud, se centra en el problema de la reproducción del sonido, que le llevaría a tener aportaciones sobresalientes, como el desarrollo del micrófono de carbón que mejoraría los sistemas de comunicación telefónica, que permitirían que Estrada lograra la comunicación a larga distancia más grande en aquella época a nivel mundial y de manera especial, el descubrimiento de la comunicación inalámbrica y el invento del primer sistema de comunicación basado en este descubrimiento, como fuera la posibilidad de comunicar trenes en movimiento con la estación central.
En este libro, abordamos esta desconocida historia de la comunicación inalámbrica, esperando sea una aportación para colocar la figura de Francisco Javier Estrada en el lugar que le corresponde, así como subrayar su trascendental descubrimiento colocándolo en el escenario mundial, como lo merece.
Su patente de comunicación inalámbrica fue realizada diez años antes que la realizada por Marconi, cuando aún se comenzarían a dar los desarrollos teóricos que la sustentaran. Marconi tuvo el camino libre una vez vencida la patente de Estrada cuyo privilegio le fue concedido por diez años y, una vez que la patente de idea de Edison, que sospechosamente también era para comunicar trenes en movimiento y que solo quedó en patente de idea, fue cedida a Marconi por Edison, dejando el camino libre para su registro por Marconi en 1896 que lo haría famoso, dejando en la sombra a figuras como Francisco Estrada en la cual sus propios paisanos han contribuido.
El talento mexicano está más que comprobado, debemos eliminar no solo la cultura del olvido, sino el llamado malinchismo que padecemos, debemos de sentirnos orgullosos de nuestros personajes como el caso de Francisco Javier Estrada. Por fortuna, la obra de Estrada ha cobrado cierto interés en últimas fechas, entre algunos sectores de la sociedad.
Este libro forma parte de este ejercicio de rescate y difusión uniéndose a los esfuerzos que la sociedad civil realiza por reivindicar a personajes ilustres, acción en la que se enfoca la asociación que pretende formarse llamada Personajes Ilustres de México.
También lee: La escritora mexicana que acarició el Nobel de Literatura | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
#4 Tiempos
Pensamientos en la Catedral | Columna de Juan Jesús Priego
LETRAS minúsculas
Los dos jóvenes se toman de la mano por unos instantes y él le dice a ella: «Yo, Juan, te acepto a ti, Lucía, como mi esposa, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y amarte y respetarte todos los días de mi vida».
De reojo observo a la mamá de la novia: está llorando, y con discreción se pasa un pañuelito blanco por el área de los ojos. El padre del novio, en cambio, se muestra pensativo y perplejo. Quizá se pregunte: «¿A qué hora creció este niño? ¡Apenas ayer se me sentaba en las piernas, y mírenlo ahora! ¿Tan rápido se va entonces la vida? ¿Tan rápido nos hacemos viejos? Dentro de un año, tal vez, ya seré abuelo». Todas estas preguntas y exclamaciones, y aún otras más de la misma índole, puedo leer en su rostro, en su cabeza que se mueve a intervalos rítmicos y en sus pies que casi tiemblan. Sí, ¿en qué momento se hicieron grandes estos niños que hoy, dejándolo todo, se van de casa, a qué hora crecieron y se enamoraron?
La ceremonia continúa. Ahora ya no miro a los papás, sino a los novios, que se entregan el uno al otro un anillo dorado. Y yo pienso en la grandeza de este sacramento. Porque esto es lo que es: un sacramento, es decir, un rito sagrado que no sólo simboliza, sino que también realiza y aun trasciende, la materialidad de los signos. «Este es un gran misterio –decía San Pablo hablando del matrimonio-, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia» (Efesios 5,32). De pronto empecé a pensar cosas en las que nunca antes había pensado.
Esto que los dos jóvenes están haciendo hoy en la Catedral –me decía a mí mismo- es una imagen terrena de lo que sucede místicamente en el alma de los hombres. ¡Dios se ha desposado con cada una de sus criaturas! ¿Es esto posible? Dios se desposa con ellos, y lo que este muchacho acaba de decir a su amada lo dice Dios también a cada uno y de manera individual: «Prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad…, todos los días de mi vida». ¿Pero Dios puede decir: todos los días de mi vida? Sí, sólo que, para Él, ese todos los días se designa con una sola palabra: eternidad. Por la eternidad estaré contigo. No te abandonaré ni siquiera por un momento, ni siquiera en la muerte. Porque es fuerte el amor como la muerte, dice la lectura que hace un momento acabamos de escuchar (Cantar de los cantares 8,6).
Mientras pienso en estas cosas que me llenan de emoción, los padrinos de arras me llaman al orden pidiéndome que las bendiga. Hay que bendecirlas, claro. Y lo hago. Derramo sobre las monedas unas gotas de agua bendita y se las entrego al esposo para qué él, a su vez, las haga llegar a su mujer como un río que fluye, sin quedarse con ninguna, y yo sigo diciendo para mis adentros: «¡Por toda la eternidad! Porque nos hiciste, Señor, para ti, nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti. ¡Hermosas palabras éstas de San Agustín! ¿Nos hiciste, entonces, para ti? Sí, sólo para ti. Tú eres el esposo verdadero de nuestras almas y a los demás sólo nos los prestas por un tiempo, para el tiempo. ¡La eternidad te la reservas Tú, pues eres el Señor de ella!».
Estoy distraído o, mejor aún, embebido. Los padrinos de lazo me hacen señas desde la distancia y me preguntan como jugando a caras y gestos si ya es tiempo de ponérselo a los nuevos esposos. Yo les hago un gesto afirmativo con la cabeza. ¡Claro, el lazo! Sí, ya es tiempo de ponérselo. Y mientras los padrinos ejecutan esta sencilla maniobra, yo sigo pensando: «Haber nacido es haber sido elegido. Estamos aquí, Señor, porque nos quisiste, porque nos amaste. ¡Nos elegiste para la vida, es decir, para ser tuyos! Nadie está en este mundo por causalidad, o por azar. ¡Tú elegiste a los que viven para desposarte con ellos en el amor y la fidelidad! Así pues, nunca los dejas solos, ni los has dejado, ni los dejarás jamás. Esto es lo que dices a cada hombre que nace, y aún antes de que nazca, desde que está en el seno de su madre: «Prometo serte fiel».
Creo estar más emocionado que los mismos novios. Pero sus padres –los cuatro- me miran con extrañeza y casi diría que hasta con rencor. Seguramente piensan que he estado muy distraído durante la ceremonia. Ha sido mi actitud exterior la que quizá les haya hecho pensar que no he estado realmente con ellos, sino en otra parte: en la luna, por decir un lugar. Y, sin embargo, nunca había estado más cerca de alguien que con estos jóvenes que ahora se tal vez se preguntaban por qué me habían elegido a mí, precisamente a mí, para…
¿Cómo no había pensado con más detenimiento en este misterio? Jesús elevó a rango de sacramento la unión definitiva entre el hombre y la mujer para que éstos, celebrándolo, vayan todavía más allá y piensen en Dios, que nos ama así: con un amor que ni se arrepiente ni vacila. Todo lo podemos temer, menos que Dios deje de querernos. «Podrán desaparecer las colinas y los montes, pero mi amor por ti no desaparecerá». ¿Y no es esto justamente lo que hemos recordado, lo que hemos celebrado hoy? ¡No se enojen, amigos! Enseguida estoy con ustedes.
Mientras coloco los dones sobre el altar, sigo pensando: «No hay historia de amor más bella que la del alma con su Dios. ¿Acaso el verdadero matrimonio sea sólo éste? Sí, quizá sea así, de manera que el matrimonio que acabamos de celebrar no sea, en el fondo, más que una imagen pálida –aunque visible y real- de aquél.
Y cuando termino la Misa y los padres de la novia se me acercan para darme las gracias por haber venido de lejos únicamente para celebrarla, me dicen sonrientes:
-Estuvo muy bonita la ceremonia, ¿verdad? ¡No lo niegue! Se le veía a usted emocionado.
Emocionado, sí, esa es la palabra: pero no era por las flores que ellos mismos habían mandado colocar a todo largo y ancho de la iglesia, sino únicamente por esos pensamientos míos que ya conoce el lector.
También lee: ¡No tocar! | Columna de Juan Jesús Priego
#4 Tiempos
La escritora mexicana que acarició el Nobel de Literatura | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Cristina Rivera Garza, escritora mexicana nacida en Matamoros, Tamaulipas, estuvo considerada como la favorita para obtener el Premio Nobel de Literatura 2025 con su libro ‘El invencible verano de Liliana’, texto que narra el feminicidio de su hermana en los años noventa y obra con la que ganó el Premio Pulitzer de 2024. Si bien el Premio Nobel finalmente fue otorgado al autor húngaro László Krasznahorkai, la mención de Cristina Rivera que fue considerada como la escritora a vencer, da brillo a las letras mexicanas.
Radicada en Estados Unidos desde 1989, la escritora y ensayista trabaja actualmente como profesora en la Universidad de Houston, institución donde obtuvo su doctorado en Historia Latinoamericana; estudió sociología en la UNAM y es directora del programa de posgrado en escritura creativa en español en la Universidad de Houston.
Una de sus novelas por la que es reconocida fue editada en 1999, nadie me verá llorar, una novela que el escritor mexicano Carlos Fuentes describió como “una de las obras de ficción más notables de la literatura no sólo mexicana, sino en castellano, de la vuelta de siglo“.
En esa novela histórica resalta el papel de la mujer que es sojuzgada a fin de maniatar su furia crítica. Novela histórica que se asoma a la vida de una interna contra su voluntad en el manicomio de La Castañeda que responde al nombre de Modesta Burgos quien estuvo internada por al menos treinta y cinco años desde la década de los veinte.
Modesta Burgos originaria de Papantla Veracruz, llegaría a la Ciudad de México a casa de su tío y deambularía por la ciudad entre fábricas y burdeles. Indagando en archivos de salud, Cristina Rivera reconstruye su vida y su peregrinar en la sociedad mexicana de principios del siglo XX.
Si bien, el libro en mención es una edición reciente, de octubre de 2024 de Random House, la novela fue publicada en 1999; la novedad de esta edición es que ahora se usa el nombre real del personaje en cuestión ya que en la anterior edición se utilizó el nombre de Matilda Burgos, por cuestión de protección de identidad de los internos del Manicomio General, hoy con la Ley de Transparencia de y Acceso a la Información y Protección de Datos personales del 2012, así como la nueva Ley General de Archivos del 2016, permiten poder revelar su nombre.
Nadie me vera llorar nos relata la experiencia de Modesta Burgos, una mujer que, a pesar de haber sido internada a la fuerza en el manicomio La Castañeda a inicios del siglo XX, en la Ciudad de México, siempre conservó su furia crítica , una inconfundible voz propia y su libertad. Modesta parece tener dificultad para fijar su atención en los objetos del mundo, pero por donde quiera que camina lleva toda la luz del manicomio sobre la cabeza.
Entre los archivos y obras consultadas por Cristina Rivera para recrear la historia de Modesta Burgos, se encuentra la obra del padre Rafael Montejano sobre Real de Catorce, que ahora ha sido reeditada por la UASLP dentro de su magro trabajo editorial. La consulta responde a la construcción de parte de la historia de Modesta Burgos por su paso por diez años en Real de Catorce en compañía de Paul Kamáck, historia que se sitúa a principios del siglo XX cuando la bonanza de Catorce comenzaba a decrecer y como consecuencia se suicidaría Paul y Modesta quemaría su casa, despertando en un hospital de San Luis Potosí, antes de ingresar a La Castañeda.
En la novela podemos leer: “En el vagón del tren, Pablo habla del Valle de Matehuala como si le perteneciera. Su querencia. A través de la ventanilla le señala la fila zigzagueante de la gobernadora, las flores de las biznagas, amarillas, rojas; las espinas del garambullo. Hay cactos largos como sacerdotes y árboles de nopal justo como los que pintó José María Velazco, Pitayas y Guayule.
…. Su nombre le produce la primera ternura real de su vida. Lo único que él le pide justo antes de entrar a las callecitas entrecortadas de Real es que nunca le de un hijo. Modesta acepta.
El amor es una tonadilla, apenas una canción.
El mineral de Catorce
es digno de compasión
pues que ahora se encuentra
en tan fatal situación.
Al pasar por Potrero
me preguntan dónde vas,
me voy a buscar trabajo
al mineral de la Paz.
Cristina Rivera Garza inició su serie de premios en San Luis Potosí al ganar con su libro de cuentos La guerra no importa el Premio Bellas Artes de Cuento Amparo Dávila en 1987.
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