abril 3, 2026

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¡Y la que luche! Colocan ofrenda a Ociel Baena en Plaza Fundadores

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La comunidad LGBTTTIQAP+ en SLP mostró su solidaridad con le magistrade que perdió la vida en Aguascalientes, y pidieron un alto a la violencia transfóbica

Por: Bernardo Vera

La tarde del lunes, integrantes de la comunidad LGBTTTIQAP+ de la capital potosina, se concentraron en la Plaza Fundadores para colocar una ofrenda en memoria de Ociel Baena, magistrade del Tribunal Electoral de Aguascalientes, que perdiera la vida junto a su pareja sentimental; hecho que fue informado por la Fiscalía General de aquel estado, quienes dijeron que se trató de un “crimen pasional”, y descartando el móvil de un crimen de odio.

Las, les y los asistentes acudieron a la estatua de San Luis Rey de Francia, co locada en la esquina sureste de la plaza Fundadores. Ahí, colocaron banderas de las comunidades, fotografías del magistrade, cartulinas con consignas y veladoras alrededor de la escultura

, que fue investida con la bandera de la comunidad LGBT+ en un asta a sus espaldas; la bandera de la comunidad trans en el orbe; y la bandera de la comunidad no binaria a hombros de dicha efigie; ésta última, la comunidad que más representaba a Ociel Baena.

Adrian Barrios, trans-activista y asistente al homenaje al magistrade, destacó el legado que Ociel forjó para la comunidad en San Luis Potosí, ya que logró cuestionar la heterónoma desde lo institucional, en un órgano como el Tribunal Electoral; además de brindarles acompañamiento.

“Nos orientó para realizar el cambio de identidad a personas no binarias, además de que la promoción y difusión de derechos humanos en instituciones tan conservadores como el Tribunal Electoral de San Luis, la facultad de Derecho de San Luis Potosí, que le abriera la puerta a todo el sector trans y de la diversidad, y más que nada a las juventudes, nos dio esa chispita y ese camino que seguimos resistiendo”.

Daniel Solís, integrante de la comunidad LGBT+, rechazó que las autoridades de justicia en Aguascalientes hayan declarado un “crimen pasional” en el caso de Ociel Baena, y lo consideró un insulto a la comunidad.

“Es como regresar a la prensa de los ochenta, cuando moría una persona de la comunidad y era pasional. ¿Y si es pasional, qué tiene? ¿No se perdió una vida? Es muy triste ver los comentarios sobre que fue un crimen pasional: ‘es que a lo mejor fue el chichifo que metió, no le pagó y lo mató’ Y si lo hizo, ¿qué? ¿Es menos persona? Al final de cuentas, lo que queremos es que se esclarezca y no se trate como un crimen pasional, sino que se ligue al fondo de las cosas. Todos los días muere una persona trans, ¿y por que no voy a hacer la presunción de que es un homicidio por odio si todos los días muere una persona trans? Tengo todo el derecho de la presunción de que fue un crimen de odio, y si no, que se demuestre lo contrario”.

Paul Ibarra, activista por los derechos LGBTTTIQAP+, lamentó que a este caso se sume el de “Chenoa”, integrante de la comunidad trans en San Luis Potosí, desaparecida desde el viernes pasado y encontrada el mismo lunes que se informó el caso de Ociel Baena. En ese sentido, pidió un alto a la violencia homofóbica y a todas esas pandemias sociales que hunden a la comunidad, como el VIH o el acceso a drogas como el fentanilo.

“Lo que más me interesa es saber qué está pasando y que ya no vuelva a suceder. Me estoy enterando que otra persona pierde la vida y nos permite reflexionar de qué estamos haciendo como sociedad potosina y comunidad LGBT; hoy nos juntamos y mañana tenemos que seguir con nuestras actividades, pero nos siguen matando”, concluyó.

También lee: El magistrade Ociel Baena fue localizado sin vida en Aguascalientes

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Siete altares, siete copas: La fe y la sed. Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Es jueves, siempre lo es.

En San Luis Potosí, el jueves no es un día de la semana, es un estado de la conciencia. Es el momento exacto en que la piedra cantera comienza a exudar un sudor frío, una mezcla de incienso y aguardiente. Hoy, las puertas de los siete templos se abren de par en par para recibir a los que buscan perdón, mientras que, a pocos metros, las puertas batientes de las cantinas reciben a los que buscan olvido.

La tradición dicta siete paradas. Siete altares donde se expone el cuerpo de un Dios que sufre. Pero en este “primer cuadro” de la ciudad, la geografía del dolor es compartida. El parroquiano camina la misma banqueta que el devoto, y a veces, son la misma persona.

En ese cuadro delimitado en el que, por cierto, hay más estaciones para el alivio del cuerpo que para el alivio del alma. (7 Iglesias y al menos 25 bares).

El poeta y ensayista, Alfredo García Valdez, lo supo escribir con el mejor tino: “la cantina es espacio y tema, forma, ambiente, sujeto y paisaje, ese laboratorio donde el alma se descompone para volverse a armar”.

Es el templo lo mismo que de vividores que periodistas, que el del albañil que carga el mundo o del cirujano que sueña con salvarlo. Allí, la melancolía se corona con la misma solemnidad con la que se corona de espinas al que va camino al Gólgota.

¿Qué diferencia hay entre el pecador que se arrodilla frente a la imagen de la Virgen de los Dolores, que el hombre que se desploma sobre la barra de El Tampico, La Montaña, o el Banco?.

Ambos cargan una cruz. Cristo cayó tres veces, y en el suelo falaz de una taberna, ¿quién no ha besado el polvo, literal o figuradamente?

Las caídas en la cantina obligan a levantar el propio peso porque ahí se cae a solas, mientras el cantinero —ese sacerdote de a deshoras— oficia la misa del último trago.

La última cena se repite en cada ronda. “Este es mi cuerpo, esta es mi sangre”, se traduce en el pan compartido y el vino que quema la garganta antes de que la tormenta estalle.

En las siete estaciones eclesiásticas, se recuerda el sudor de sangre en Getsemaní; en los siete bares, se suda el delirio de la derrota, del desamor, de la euforia y la tristeza perfumada de fiesta y del “sírveme otra” como si fuera el “hágase tu voluntad y no la mía”.

En la cantina también se comparte el vaso, la palabra, la herida y a veces la soledad

: La que se tiene o la que viene.

Observo la procesión silenciosa de la fe y la ruidosa procesión de la sed.

Aquí cerca de San Agustín las velas se consumen rezando por los pecados del mundo. El sacrificio del cordero.

En la cantina de más adelante, los vasos se vacían urdiendo poemas que nadie escribirá. Es el punto de encuentro definitivo: el santo sufrimiento.

Unos lo entregan a la divinidad para que tenga sentido, otros lo ahogan en el alcohol para que deje de tenerlo.

Me quedo con esa imagen: la ciudad dividida entre el incienso y el paseo por el duro adoquín en el suelo que conecta lo mismo iglesias que cantinas.

Siento una profunda admiración por la fe que mueve los pies de los creyentes hacia los altares y al mismo tiempo siento una profunda admiración por la impredecible condición humana de aquellos que, a pesar de la caída, piden (pedimos con fe) una última ronda antes de que el mundo se acabe.

Una ronda más antes de la traición. Una ronda más antes de lo que viene, y que con mayor o menor sufrimiento, más o menos espinas y caídas, también nos va matar: la vida.

Es lo mismo cuando el cantinero avisa que es hora de cerrar que cuando el sacristán apaga la última vela.

Todos, tanto los fieles borrachos como los piadosos pecadores- caminamos hacia la misma noche.

Porque hay noches en las que el alma pesa y no siempre se sabe rezar, por lo tanto…se bebe. En este jueves, que siempre lo es, la ciudad lo entiende sin decirlo. Nadie interrumpe, nadie corrige. Es un mismo tránsito, algunos con fe, otros con sed, pero todos con algo encima.

Dos “tradiciones”, una milenaria y otra mundana. Las dos que se encuentran no en la moral, no en el juicio, sino en esa condición profundamente humana que no distingue entre el altar y la barra: el dolor, la caída y la posibilidad, siempre incierta, de poder volver a levantarse.

Culto Público, en jueves, que siempre lo es, pero no tan santo no es tan distinta la oración que el trago, ni la cruz del vaso.

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SLP registra afluencia récord en Semana Santa

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La derrama económica podría acabar superando los mil 250 millones de pesos en todo el estado

Por: Redacción

En San Luis Potosí, la afluencia de visitantes para Semana Santa está superando las expectativas iniciales, generando ahora proyecciones de 800 mil turistas y hasta mil 250 millones de pesos como derrama económica.

Municipios con gran vocación turística como Ciudad Valles, Xilitla, El Naranjo, Aquismón y Tamasopo reportan llenos totales en parajes naturales y sitios emblemáticos.

Entre los puntos con mayor afluencia destacan las cascadas de El Meco y Minas Viejas en El Naranjo, los embarcaderos hacia la cascada de Tamúl en Aquismón, el paraje Puente de Dios

en Tamasopo y las cascadas de Micos en Ciudad Valles.

También sobresalen el Jardín Escultórico de Edward James, la Media Luna y Real de Catorce, que registran cifras récord de visitantes. 

De acuerdo con el área de Planeación de la Secretaría de Turismo (Sectur), del jueves 2 al domingo 5 de abril diversos destinos se prevé que alcancen el 100 por ciento de ocupación hotelera, además de una alta demanda en restaurantes y servicios como recorridos guiados.

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Ayuntamiento de SLP

Diego “El Cigala” conquista el Festival San Luis en Primavera 

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El cantautor español se presentó en la Plaza de Fundadores con un show lleno de flamenco, bolero y emoción

Por: Redacción

La Plaza de los Fundadores volvió a convertirse en el gran escenario cultural de San Luis Capital con la presentación del cantaor español Diego “El Cigala”, quien ofreció una noche cargada de flamenco, bolero y emoción como parte del Festival Internacional San Luis en Primavera. 

Ante una plaza completamente llena, el intérprete conquistó al público con un repertorio que incluyó canciones de autores mexicanos, latinoamericanos y españoles, interpretadas con la intensidad de su característico cante flamenco, que logró una conexión inmediata con los asistentes. 

Durante la velada sonaron algunos de sus temas más emblemáticos como “Lágrimas Negras”, “Piensa en mí” y otros boleros que forman parte de su repertorio internacional, provocando ovaciones y aplausos del público que acompañó cada interpretación en una atmósfera de fiesta y emoción. 

Antes de que iniciara el espectáculo, el alcalde Enrique Galindo Ceballos, acompañado de la presidenta del DIF Municipal, Estela Arriaga Márquez, entregó al artista español el colibrí, símbolo del festival, como reconocimiento a su trayectoria y a su participación.

La noche también destacó el talento potosino con la participación del ensamble de guitarras Sul Tasto, que abrió el escenario y dio muestra de la calidad musical local.

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