#4 Tiempos
Ve a donde te quieran | Columna de Carlos López Medrano
MEJOR DORMIR
Ve a donde te quieran, no a donde quieres que te quieran. No te conviertas en un prisionero ambulante, en un malquerido. Quédate con quien te haga sentir en casa, no con quien te reciba con un portazo en el rostro. Ese es uno de esos consejos raros que alguien como yo, poco dado a ellos, te ofrece. Toma nota.
Atender a esta noción es más complicado de lo que parece en un principio. Así de peculiar es la maquinaria de las emociones que buscan un tesoro en donde no lo hay mientras se alejan de donde este les espera en bandeja de plata. Si tan solo el arrastre sirviera, quizá las cicatrices tendrían justificación. Pero forzar las cosas, en el plano profesional o afectivo, es un desgaste infructuoso. Es preferible emular al gato que disfruta las caricias que le brindan, a ser una paloma que deambula a la espera de migajas.
El impulso de triunfar ahí donde no somos requeridos es una estafa autoinfligida. Un sórdido juego que mezcla el orgullo y la afección. Es como si el ninguneo actuara como aliciente. Una adicción peligrosa que mendiga pequeños estímulos aderezados por tormentas de dolor: alimentar el desprecio. Tampoco te culpes demasiado. Todos hemos estado ahí. Decía Pessoa que el amor implica inocencia. Eres un pichón que se dejó llevar por la corriente en este sendero lleno de depredadores.
En las relaciones somos un poco tontainas. O un mucho. Si tienes suerte, llegará el día en que comprendas que lo que realmente necesitas está mucho más cerca de lo que crees. Y que lo que necesitas no es la torre impenetrable que obstinadamente idealizas, sino que viene dentro de ristres tan sencillos como el de una sonrisa. Alguien que te pregunta cómo estás, te traje un chocolate, espero que te guste.
«No conseguirás a la chica que deseas / Pero tendrás a la chica que necesitas», dice Liam Gallagher en una de sus canciones solitario. Hay una gran lección de ello. Mucho que aprender que es aplicable a otros ámbitos. Lo que necesitas no siempre concuerda con tus anhelos. Y lo que necesitas está atrás de ti muchas veces, cuidándote las espaldas, mientras te desgastas como burro entre un palo y la cruel zanahoria. Conviene darse cuenta lo antes posible, sin que los años se te vayan. Igual, tranquilo. La obnubilación es parte del aprendizaje. En la carrera también hay que perder, saber perder.
Con frecuencia las personas supuestamente sencillas sueltan perlas de sabiduría que jamás serán alcanzadas por los intelectuales, tan proclives a soltar memeces cuando se marean con sus propias piruetas mentales. Muchas de las lecciones valiosas sobre la vida las he recibido de gente que, sin pretenderlo, en una charla cualquiera, sueltan la posta. No es una casualidad: es como si el espíritu de innumerables ancestros compartiera su conocimiento a través de su último heredero. Liam Gallagher, a quien nadie considera un genio universal precisam ente y que más bien es conocido por su simpleza, resume en una sola línea todo lo que he intentado transmitir en párrafos previos.
En 2010, el futbolista español David Silva fichó por el Manchester City (del que, por cierto, el cantante de Oasis es ferviente seguidor) procedente del Valencia. En aquel entonces era uno de los jugadores más codiciados por los grandes clubes, principalmente el Real Madrid y el Barcelona, que ansiaban sumar a sus filas a un seleccionado nacional más, tras la Copa del Mundo ganada por España en verano del aquel año. Para sorpresa de muchos, el joven canario optó por aventurarse en el fútbol inglés.
El físico de Silva, más bien frágil y menudo, presagiaba el desastre. Alguien como él casaba mejor con el futbol español, más afín a lo técnico que a lo físico del estilo inglés. La velocidad y corpulencia de los británicos podía quebrantar a aquel pobre muchacho. Sin embargo, resultó que no. Contra todo pronóstico, David Silva duró diez años en el Manchester City. Ganó copas a raudales, ascendió a leyenda del club y en retrospectiva consideró que la decisión de ir al City fue la mejor de su vida.
Al recordar lo que le motivó a preferir al cuadro inglés por encima de los estelares Madrid y Barcelona (entidades con una historia más rica y reflectores más brillantes), Silva dio una explicación elemental. «Mancini [el DT de los Citizen] me estuvo llamando desde Navidad. Es lo que he priorizado siempre en mi carrera: cuando un equipo mostraba interés en mí, iba ahí decidido. […] Hay gente que prefiere el barullo, en mi caso prefiero la tranquilidad». Ve a donde te quieran, te digo. Como David Silva, quédate con quien se acuerda de ti en días de fiesta y se esmera por tu cariño.
No todo lo que deseas ha de permanecer contigo. De todos modos, sabrás que el tiempo invertido no se desperdició en la medida de que lo aprendido ese lapso te ayude a florecer en futuros páramos. Tu parte más cultivada.
Al final, queda poco y luego nada. Es lo que te permite avanzar. Descarta a quien te ha descartado. No equilibrará la balanza, te sacará de ahí, de una dinámica absurda. Dejarás de tener un peso encima y dejarás de ser la hojuela que nutre la vanidad de alguien más. Es lo mejor, créeme. Si te vas a embarcar, que sea con quien se desviva por ti.
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El Cronopio
Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.
Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.
Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.
A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.
Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.
Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.
Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.
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Acento Ajeno
Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.
Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.
Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.
Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.
Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.
Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual
y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.
Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?
Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.
“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)
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El Cronopio
María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.
Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.
María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.
Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.
Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.
Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”
María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.
María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.
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