octubre 31, 2026

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#4 Tiempos

Ve a donde te quieran | Columna de Carlos López Medrano

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MEJOR DORMIR

 

Ve a donde te quieran, no a donde quieres que te quieran. No te conviertas en un prisionero ambulante, en un malquerido. Quédate con quien te haga sentir en casa, no con quien te reciba con un portazo en el rostro. Ese es uno de esos consejos raros que alguien como yo, poco dado a ellos, te ofrece. Toma nota.

Atender a esta noción es más complicado de lo que parece en un principio. Así de peculiar es la maquinaria de las emociones que buscan un tesoro en donde no lo hay mientras se alejan de donde este les espera en bandeja de plata. Si tan solo el arrastre sirviera, quizá las cicatrices tendrían justificación. Pero forzar las cosas, en el plano profesional o afectivo, es un desgaste infructuoso. Es preferible emular al gato que disfruta las caricias que le brindan, a ser una paloma que deambula a la espera de migajas.

El impulso de triunfar ahí donde no somos requeridos es una estafa autoinfligida. Un sórdido juego que mezcla el orgullo y la afección. Es como si el ninguneo actuara como aliciente. Una adicción peligrosa que mendiga pequeños estímulos aderezados por tormentas de dolor: alimentar el desprecio. Tampoco te culpes demasiado. Todos hemos estado ahí. Decía Pessoa que el amor implica inocencia. Eres un pichón que se dejó llevar por la corriente en este sendero lleno de depredadores.

En las relaciones somos un poco tontainas. O un mucho. Si tienes suerte, llegará el día en que comprendas que lo que realmente necesitas está mucho más cerca de lo que crees. Y que lo que necesitas no es la torre impenetrable que obstinadamente idealizas, sino que viene dentro de ristres tan sencillos como el de una sonrisa. Alguien que te pregunta cómo estás, te traje un chocolate, espero que te guste.

«No conseguirás a la chica que deseas / Pero tendrás a la chica que necesitas», dice Liam Gallagher en una de sus canciones solitario. Hay una gran lección de ello. Mucho que aprender que es aplicable a otros ámbitos. Lo que necesitas no siempre concuerda con tus anhelos. Y lo que necesitas está atrás de ti muchas veces, cuidándote las espaldas, mientras te desgastas como burro entre un palo y la cruel zanahoria. Conviene darse cuenta lo antes posible, sin que los años se te vayan. Igual, tranquilo. La obnubilación es parte del aprendizaje. En la carrera también hay que perder, saber perder.

Con frecuencia las personas supuestamente sencillas sueltan perlas de sabiduría que jamás serán alcanzadas por los intelectuales, tan proclives a soltar memeces cuando se marean con sus propias piruetas mentales. Muchas de las lecciones valiosas sobre la vida las he recibido de gente que, sin pretenderlo, en una charla cualquiera, sueltan la posta. No es una casualidad: es como si el espíritu de innumerables ancestros compartiera su conocimiento a través de su último heredero. Liam Gallagher, a quien nadie considera un genio universal precisam ente y que más bien es conocido por su simpleza, resume en una sola línea todo lo que he intentado transmitir en párrafos previos.

En 2010, el futbolista español David Silva fichó por el Manchester City (del que, por cierto, el cantante de Oasis es ferviente seguidor) procedente del Valencia. En aquel entonces era uno de los jugadores más codiciados por los grandes clubes, principalmente el Real Madrid y el Barcelona, que ansiaban sumar a sus filas a un seleccionado nacional más, tras la Copa del Mundo ganada por España en verano del aquel año. Para sorpresa de muchos, el joven canario optó por aventurarse en el fútbol inglés.

El físico de Silva, más bien frágil y menudo, presagiaba el desastre. Alguien como él casaba mejor con el futbol español, más afín a lo técnico que a lo físico del estilo inglés. La velocidad y corpulencia de los británicos podía quebrantar a aquel pobre muchacho. Sin embargo, resultó que no. Contra todo pronóstico, David Silva duró diez años en el Manchester City. Ganó copas a raudales, ascendió a leyenda del club y en retrospectiva consideró que la decisión de ir al City fue la mejor de su vida.

Al recordar lo que le motivó a preferir al cuadro inglés por encima de los estelares Madrid y Barcelona (entidades con una historia más rica y reflectores más brillantes), Silva dio una explicación elemental. «Mancini [el DT de los Citizen] me estuvo llamando desde Navidad. Es lo que he priorizado siempre en mi carrera: cuando un equipo mostraba interés en mí, iba ahí decidido. […] Hay gente que prefiere el barullo, en mi caso prefiero la tranquilidad». Ve a donde te quieran, te digo. Como David Silva, quédate con quien se acuerda de ti en días de fiesta y se esmera por tu cariño.

No todo lo que deseas ha de permanecer contigo. De todos modos, sabrás que el tiempo invertido no se desperdició en la medida de que lo aprendido ese lapso te ayude a florecer en futuros páramos. Tu parte más cultivada.

Al final, queda poco y luego nada. Es lo que te permite avanzar. Descarta a quien te ha descartado. No equilibrará la balanza, te sacará de ahí, de una dinámica absurda. Dejarás de tener un peso encima y dejarás de ser la hojuela que nutre la vanidad de alguien más. Es lo mejor, créeme. Si te vas a embarcar, que sea con quien se desviva por ti.

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Acento Ajeno

La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés

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ACENTO AJENO

Por: Haniel Valdés Velázquez

Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.

Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.

En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.

Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?

Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.

Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.

Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.

La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades

ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.

Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.

El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.

Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.

Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.

La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.

Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.

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El Cronopio

Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.

Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Carlos Villatoro, actor del cine mudo y sonoro mexicano

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.

Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.

Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.

Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.

A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.

También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.

Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.

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El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

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