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#SpoilerAlert | ¿Quiénes fueron las “Poquianchis”, de la nueva serie que se filma en SLP?
Esta es la historia que el director Luis Estrada se encuentra filmando en calles de la capital potosina desde este miércoles
Por: Redacción
Las calles del Centro Histórico de la capital potosina han sido bloqueadas para dar paso a camiones, equipos y staff para la filmación de una serie de la plataforma Netflix, a cargo del director Luis Estrada (El Infierno, La dictadura perfecta), cuyo titulo es “Las muertas”.
Desde este miércoles 3 de abril, las calles de la ciudad han servido como locación para la nueva serie, que se trata de una adaptación de la novela homónima escrita en 1977, por Jorge Ibargüengoitia, e inspirada en un grupo de mujeres, cuyo paso de la historia les concedió el título de “las Poquianchis”.
Pero, ¿quiénes fueron las Poquianchis?
Entre 1940 y 1960, las hermanas Delfina, María del Carmen, María Luisa “Eva” y María de Jesús y González Valenzuela, se volvieron propietarias de diferentes prostíbulos en los estados de Guanajuato y Jalisco. Sin embargo, la operación de los mismos se relacionó con delitos graves, como esclavización, tortura y asesinato de mujeres para ejercer prostitución, así como de dar muerte a clientes e incluso bebés de las propias mujeres esclavizadas.
La familia tuvo su origen en El Salto, Jalisco, y de ahí, consolidaron su primer burdel, cerca del año 1938. Pese a que la prostitución fue considerada ilegal en aquella época, los esfuerzos para inhibir este delito eran mínimos, de ahí la proliferación de este negocio.
De acuerdo a versiones históricas, el modus operandi de las hermanas consistía en acercarse con las autoridades, generar vínculos de amistad, amoríos u ofrecer servicios sexuales; con ello, obtenían permisos para instalar prostíbulos y ganaban la protección de las autoridades.
Las hermanas Valenzuela solían contratar mujeres de 12 a 15 años de edad, que eran llevadas mediante engaños a los establecimientos que, para 1954 ya se había extendido a Lagos de Moreno, Jalisco.
Las víctimas eran llevadas con engaños a los prostíbulos, pero también hubo quienes fueron secuestradas directamente en los pueblos aledaños. Las menores de edad eran retenidas, y recibían amenazas de muerte si no atendían (o cortejaban) a la clientela de estos negocios. Cuando una de las chicas llegaba a la edad de 25 años, la consideraban “muy vieja” y era encerrada en una habitación separada, sin comer ni dormir, hasta que moría de inanición o a causa de las lesiones efectuadas por un tercero; si no fallecía, era enterrada viva.
Las Poquianchis también practicaban abortos improvisados a las más jóvenes, bajo el argumento de no perder esa fuente de ingresos. Cuando se encontraban en estado inconveniente, producto de la mala alimentación o tratos inhumanos, eran directamente asesinadas.
El caso se destapó en 1964, cuando una de las víctimas logró escapar de su retención y llegó hasta una comandancia de policía en León, Guanajuato. Las hermanas fueron sentenciadas a 40 años de prisión por lenocinio, secuestro y homicidio calificado en la cárcel en Irapuato. De todas, solamente María de Jesús fue la única quien falleció en libertad a mediados de la década de los 90.
Los reportes oficiales hablan de 91 víctimas; sin embargo, de acuerdo a versiones extraoficiales, se cree que pudieron haber atentado contra más de 150 personas.
La novela “Las muertas” de Ibargüengoitia se narra como reportaje novelado, y aborda el caso de las hermanas Serafina y Arcángela Baladro (en alusión a María del Jesús y Delfina González Valenzuela) que regentearon prostíbulos en los estados de Jalisco y Guanajuato.
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#4 Tiempos
SLP no es grande… pero su problema de transporte sí | Columna de Ana G Silva
Corredor Humanitario
Ya no es molestia. Ya no es inconformidad. Es hartazgo puro.
Y no, no voy a buscar una palabra más bonita, porque no la hay para describir lo denigrante que resulta usar el transporte público en San Luis Potosí.
Los camiones potosinos son, sin exagerar, de los más caros del Bajío. Hoy el pasaje cuesta 12.50 pesos y, aun así, el servicio es lento, viejo, sucio, impredecible y profundamente irrespetuoso con el usuario.
En Guadalajara, una de las ciudades más importantes del país, el transporte cuesta 8 pesos. En Querétaro, sí, puede llegar a 12 pesos, pero ahí el transporte sí sirve: pasa seguido, es relativamente puntual y no te condena a perder media vida esperando.
Aquí no.
En San Luis Potosí hay personas que esperan 20, 40 minutos o hasta una hora para que pase un camión. Una hora. Solo para subir. Eso no es un “detalle operativo”. Eso es trato indigno.
Aquí mismo, los potosinos repiten que atravesar la ciudad en coche toma 15 o 20 minutos. Pero gracias a un sistema de transporte público miserable, ese mismo trayecto se convierte en una hora con veinte, de los cuales 60 minutos son solo de espera.
En la Ciudad de México, con tráfico brutal y distancias enormes, puedes tardar dos horas en un traslado, sí, pero no esperas. El metro, el pesero, la combi pasan cada 4 o 5 minutos. La ciudad será un caos, pero el transporte no te abandona.
Aquí el usuario espera como si pidiera limosna.
Y por si fuera poco, muchas rutas dejan de operar a las 8 de la noche. Entonces la pregunta es obligada: ¿qué diablos pasa con quienes salen a las 8, 9 o 10 de la noche de trabajar?
Antes, el transporte público funcionaba al menos hasta las 10:30 pm. Hoy ya no. ¿La solución? Que el usuario pague Uber o taxi. Y eso no es ocasional: Es diario, es de lunes a viernes, de lunes a sábado. Para quien gana el salario mínimo —o apenas un poco más— esto es un golpe directo a la cartera.
Y aun así, todavía se atreven… Margarito Terán, líder de los transportistas, dice que 12.50 pesos no les alcanza, que no les “presta” para dar un buen servicio y que necesitan subir el pasaje a 15 pesos (aunque de todos modos se la pelan, porque legalmente no pueden aumentar la tarifa más allá de lo que marca el Índice Nacional de Precios al Consumidor, INPC) .
Seamos serios. La Secretaría de Comunicaciones y Transportes les ha señalado, año tras año, que circulan unidades con más de 10 años de antigüedad, algo que no debería permitirse en la zona metropolitana. Esto no empezó ayer. Pasó con Ricardo Gallardo, pasó con Juan Manuel Carreras y pasó antes.
Han sido omisos profesionales.
Prometen arreglar camiones. Prometen capacitar choferes. Prometen mejorar rutas. Y lo único constante es el mal servicio.
¿Quién no ha sufrido a un chofer grosero? ¿Quién no ha visto a uno hablando por teléfono, con la música a todo volumen, prepotente, echando carreritas con otro camión? ¿Quién no ha vivido eso de que se juntan dos unidades y una avanza a paso de tortuga, importándole poco o nada si el usuario lleva prisa?
Y luego está el clásico: acortar la ruta, aunque no sea su recorrido, porque “ya van tarde”. Y el usuario que se joda: se baja antes, camina, llega tarde, pierde tiempo y pierde dinero.
Eso no es transporte público. Eso es desprecio sistemático al usuario.
Por eso lo digo sin rodeos: si no pueden prestar un servicio digno, háganse a un lado.
Permitan que el Gobierno del Estado busque otra concesionaria que sí pueda, que sí quiera y que sí le alcance. Porque en otros estados ya quedó demostrado que con menos dinero se puede ofrecer un servicio muchísimo mejor.
Y ya ni siquiera es por el precio. Es por el tiempo robado, el maltrato, las unidades decrépitas, la falta total de respeto.
Basta de tratar al usuario como ciudadano de segunda.
Y ojalá —de verdad ojalá— que la secretaria Araceli Martínez Acosta se suba una semana, solo una, al transporte público para ir a trabajar. Que espere, que se desespere, que llegue tarde. A ver si así entiende la indignación diaria de miles de potosinos.
Porque el transporte público no es un favor. Es un derecho. Y en San Luis Potosí, hoy, ese derecho está secuestrado por la mediocridad.
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Ciudad
¿Será removido el lirio de la presa San José en 2026?
Mientras el Ipicyt mostró la posibilidad de emplear el lirio en El Realito, la CEA insiste en removerlo totalmente del embalse
Por: Redacción
Pascual Martínez Sánchez, titular de la Comisión Estatal del Agua (CEA), informó que se continúa trabajando en el saneamiento del río que va desde la cortina de la presa El Peaje hasta San José y en el retiro definitivo del lirio de esta última.
Según Martínez Sánchez la primera parte del proyecto, de conjunto con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) consiste en el entubamiento de un porcentaje del agua de El Peaje para que sea utilizada en el área metropolitana, la siguiente fase incluiría un saneamiento integral de la zona y los drenajes que pudieran estar obstruidos o dañados.
La segunda parte de este proyecto planea la remoción completa del lirio de agua de la presa San José, a pesar del llamado del alcalde municipal, Enrique Galindo, al cultivo controlado de estas plantas.
Un estudio realizado por el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (Ipicyt) encontró metales pesados en las raíces de los lirios, si bien dichos metales contribuyen a la limpieza del agua, no deberían ser tratados como un desecho simple.
La propuesta del Ipicyt mostró la posibilidad de emplear el lirio también en El Realito como controlador natural de la limpieza de la misma, mientras que la CEA insiste en removerlo totalmente.
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Destacadas
SLP apunta a erradicar el analfabetismo en 2026: SEGE
El titular de la dependencia dijo que la entidad ocupa el primer lugar en alfabetización a nivel nacional
Por: Redacción
El 2026 podría ser un año histórico para San Luis Potosí, pues Juan Carlos Torres Cedillo, titular de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado (SEGE), señaló que este año el Estado podría erradicar el analfabetismo entre la población.
El secretario apuntó que San Luis Potosí actualmente ocupa el primer lugar nacional en alfabetización, y se están redob lando esfuerzos en la educación para adultos, en donde además de la primaria y la secundaria, se está buscando que también puedan completar la preparatoria .
Torres Cedillo comentó que ya se encuentran en conversaciones con Armando Contreras Castillo, titular del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), con el fin de firmar un convenio que certifique a San Luis como uno de los estados que elimina el analfabetismo.
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