#4 Tiempos
Ser rico no es malo | Columna de Carlos López Medrano
Luces de variedad
“Ser rico es malo, es inhumano”, dijo alguna vez Hugo Chávez. Fue una de sus frases más famosas, una perspectiva de algún modo ha anidado históricamente en algunos círculos de la sociedad, quienes han tomado a las clases altas como los enemigos del pueblo, un antagonismo que parte de conclusiones no siempre acertadas.
Tal postura atiza a algunos de los peores sentimientos humanos. Una posición prejuiciosa que pone en el mismo bote a todos los que cometen el pecado destacar en el plano económico.
La riqueza no tiene nada de malo en realidad. Siempre y cuando la fortuna haya sido generada de forma honesta y legal no habría que reprochar a nadie que posea dinero y lo gaste como mejor le convenga.
Es importante desechar la idea de que los ricos son entes malévolos a los que hay que combatir; condenar el éxito y la prosperidad son síntomas de una sociedad que cree al tirar a los demás de algún modo logrará subir un par de peldaños en su camino personal. Nada más lejos de ello.
En lugar de demonizar a las personas de altos recursos, habría que quitar trabas y encadenamientos para que cada vez más personas puedan incorporarse al sector acomodado. La pobreza es una condición dolorosa que no es conveniente sacralizar y, por el contrario, hay que ingeniárselas para que la población aumente su poder adquisitivo.
Tal vez el sector empresarial debería ser autocrítico ya que existe una percepción de su carácter endogámico que rara vez deja subir a aquellos que no pertenecen a sus propios círculos y que no invierte ni apuesta con la suficiente audacia como para impulsar al territorio en el que se encuentran. En ello también influye un estatismo desbordado que condiciona a los emprendedores y les hace avanzar a pasos tibios.
La retórica de la condena a los ricos ha sido enarbolada habitualmente por cierto sector de la izquierda. En México se ha convertido en una de las banderas más recurrentes entre los políticos, en un discurso que eventualmente les habrá de estallar en la cara.
Aunque los funcionarios de gobierno se llenen la boca hablando de austeridad o asuman el papel de los clanes populares, lo cierto es que todos ellos gozan de sueldos privilegiados y de excepción por mucho que los recorten o recurran a argucias para aparentar estar lejos de la opulencia.
La endeblez de semejante criterio queda evidenciado constantemente. Cuando se reveló que Olga Sánchez Cordero poseía un departamento en Houston con valor de 11 millones de pesos más de una voz clamó por la incongruencia que la autoproclamada Cuarta Transformación, que ha erigido la “justa medianía” como una de sus credenciales.
De manera injusta, la secretaria de Gobernación fue estigmatizada y el enredo que su declaración patrimonial provocó se convirtió en una pequeña crisis dentro del gabinete presidencial.
Lo cierto que como ex ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y como alguien ha trabajado en alto nivel a lo largo de varias décadas la mujer está en todo su derecho de adquirir propiedades tal como le venga en gana. De nuevo, no tiene nada de malo.
Sánchez Cordero ha sido víctima de un discurso insostenible en la realidad que ya ha afectado a varios funcionarios (señalados incluso cuando van a restaurantes de caché o cuando conducen autos que superan al vocho de Mujica) y que seguramente seguirá atormentando a más de un empleado público que no podrá apenas lucir de lo que gana bajo los márgenes de la ley solo porque ya se ha instalado la idea de que no puede haber gobierno rico con pueblo pobre.
La discusión llegó a su punto más elevado al inicio del actual sexenio cuando la Presidencia de la República se confrontó con el Poder Judicial debido a que los primeros consideraban que los segundos recibían pagos excesivos por su trabajo, algo que chocaba de lleno con la modestia republicana y la idea de que nadie puede ganar más que el mandatario de la nación.
A ello hay que añadir las decisiones que se tomaron respecto al avión presidencial, el Nuevo Aeropuerto Internacional de México y el Gran Premio de México de la Fórmula Uno, entre otros, todos ellos desechados por considerarse un dispendio, pese a los probados beneficios que suponían.
En la era en el que el término fifí se ha expandido medio en broma, medio en condena, bien convendría serenar el ambiente y asumir la cultura del bon vivant sin complejos. El criterio que se pone a los servidores públicos puede variar respecto al sector empresarial porque ahí se involucra dinero que proviene de los bolsillos de todos, incluso de aquellos que viven a duras penas.
Pero de poco o nada sirve que, ya instalados en un sistema como el que se tiene, pensemos que quienes se encuentran en el poder deben verse sumidos en una moderación asfixiante. La austeridad es digna y deseable, pero debe aplicarse cortando aquello que no funciona y aquellos que no desquitan salario. Los que aportan, los que reditúan en mayores ingresos, a ellos se les debe pagar bien para que se mantengan dentro de las filas que benefician a todos.
Y ellos deberán gozar el fruto de su trabajo. Ser rico no tiene nada de malo si el botín se ha conseguido con justicia. Desde el oficialismo hasta la opinión pública habrían que tenerlo en cuenta o tarde o temprano terminarán por morderse la cola.
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@Bigmaud
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El Cronopio
Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.
Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.
Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.
A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.
Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.
Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.
Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.
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Acento Ajeno
Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.
Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.
Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.
Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.
Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.
Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual
y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.
Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?
Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.
“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)
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El Cronopio
María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.
Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.
María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.
Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.
Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.
Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”
María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.
María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.
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