#4 Tiempos
Me gusta Pozos y me gustas tú | Apuntes de Jorge Saldaña
APUNTES
Culto Público, me gustó Pozos para regresar. La “delegación en ocaso” la que va de salida, la que está en metamorfosis, es la que se ha aprovechado se seguirá aprovechando en los próximos meses para en la vida pública potosina entretejer historias, desatar especulaciones, amarrar navajas y hasta para hacer negocios inmobiliarios de anticipación ilusoria.
Por ejemplo, tras la votación ayer del cabildo de la capital en un sentido positivo para que se avance en el proceso de municipalización (del que aún faltan muchos pasos por cierto) ya se empezaba a querer amarrar navajas, otra vez, entre el gobierno del estado y el gobierno capitalino. En medio, y como pivote del asunto, el Congreso del Estado que participa como eje vinculante entre la inquietud ciudadana –que no es nada nueva- y los procesos que prevé la Ley para que un deseo ciudadano tome forma hasta la conformación del municipio cinco nueve.
“Es el inicio de la guerra declarada entre Gallardo y Galindo” alguien se animó a soltar en ecos de pasillos y en pláticas de café (de esas en las que como todo el mundo sabe, casi tooodo se resuelve sorbo a sorbo).
La alevosa confusión es resultado de lo que parece una tormenta, pero que no es mas que una salpicada de babas con tos: No hay un solo polígono definido aún. pero eso no es ni impedimento ni criterio definitivo, justamente para eso es que la Ley del municipio libre, prevé que los ayuntamientos colindantes y/o afectados por la creación de uno nuevo, emitan sus opiniones desde su máximo órgano, es decir, el cabildo.
No recuerdo que haya sido tema de escándalo que, Cerro de San Pedro, cuando emitió su opinión definitiva, puso también de manifiesto un par de inconformidades de colindancias en partes de fraccionamientos como La Florida y parte del Real del Potosí.
Tampoco hubo aspaviento cuando el municipio de Zaragoza, en su opinión respectiva, pidió delimitar algunos caminos para que en las líneas de trazo de las colindancias se colocaran a la mitad de algunos caminos y no cruzaran las mismas por uno y otro lado de centros de población.
En el caso de Soledad, tampoco se prestó atención a la opinión positiva simple y sencillamente porque desde la administración de Victoria Labastida en la capital y Ricardo Gallardo Juárez en Soledad, las delimitaciones territoriales en términos de secciones electorales, desde entonces fueron perfectamente definidas (De no haber sido así, habitantes de la colonia Cactus y otras, por ejemplo, seguirían votando como si fueran habitantes de la capital potosina).
De la misma manera, ayer el cabildo capitalino emitió su opinión positiva para el avance del ocaso de la delegación en patíbulo a municipio, sin embargo también observó que, seguramente basados en documentación histórica, registros agrarios, asambleas ejidales y antecedentes tanto administrativos como geográficos, se solicite que en el polígono (que no existe aún, insisto) no se considere a una comunidad en específico que se llama El Jaralito, ya que pertenece de acuerdo a la investigación realizada por la capital, a la Delegación de la Pila y encima una parte de dicha zona se trata de terreno social.
Esa observación fue suficiente para que se diera rienda suelta a la imaginación interesada, es decir, a la especulación sin sustento de los “intereses” en derredor de “más de 2 mil hectáreas”.
En contexto, hijos de mi Pueblo viejo que estás en la colina, debo decirles que esa comunidad de El Jaralito, efectivamente representa una sección electoral, una sola, y que en toda esa comunidad viven no más de 900 personas y que de esas, más del 40 por ciento firmaron como solicitantes para que se iniciara el proceso de municipalización de Pozos.
Es decir, si fuera un asunto electoral, la sección francamente no lo vale, si fuera un tema recaudatorio mucho menos, e incluso siendo muy perversos respecto a intereses de desarrollo e interés “plusválico” (esa palabra no existe pero yo me tomo licencias) en realidad la zona está muy alejada de cualquier sueño industrial, comercial o habitacional para ser explotado ni en el mediano plazo.
Para ser muy económico con esta lectura y el tiempo de Usted, mi Culto Público, en pocas palabras para el próximo municipio de Pozos resulta prácticamente igual contar con esa comunidad o no.
Los Polígonos son cuento aparte.
Definido para la municipalización, insisto por tercera ocasión, no existe, se está construyendo y es parte fundamental para elaborar su final versión escuchar las opiniones de los ayuntamientos involucrados.
¿Existen otros? Sí y aquí se los expondré todos: el primero es conocido como el “Decreto 381” que es lo único que existe como antecedente que “delimita” a la Delegación de Pozos, es el documento que comparte tanto la dirección de cartografía del Inegi como en el que se basa el INE y el órgano electoral local.

El problema con el Decreto 381 es que es el cuello de un gancho de ropa, es un “polígono” que no responde a su definición porque está abierto, es una puntada que no cierra y en pocas líneas es una “U” como la cuerda en la que siempre saltas tú.
El documento por lo tanto, no es fiable ni factible para dar certeza ni a los municipios vecinos ni al próximo que quiere nacer (awww el pequeño 59).
Lo más reciente como polígono propuesto, fue el que elaboró el Congreso del Estado, basado en las firmas y en las secciones electorales que se involucraron en la solicitud.

Ese polígono es el que fue propuesto a todos los ayuntamientos, a ese es al que se le están haciendo adecuaciones. En esa imagen se aprecia la ubicación exacta y dimensión de la comunidad el Jaralito que, de pertenecer a la Pila y tratarse de un ejido (tierra social) podría excluirse.
El último es la comparativa que se ha hecho entre lo propuesto por el plano construido en base a secciones y orígenes de las firmas de solicitud, contra lo que se observa por el gobierno capitalino debería no ser considerado.

El último que aquí dejo para todos ustedes, hijos del mapa accidentado de mi alma, es simplemente la versión satelital para tener una mejor idea de lo que hablamos.

Pozos va. Nacerá el 59 pero meses faltan y mucho trabajo en ellos, ni siquiera el resultado del Plebiscito es el paso final.
¿Se cuenta con los servicios, agua, bancos, capacidad recaudatoria, energía, organización, centros de desarrollo, esparcimiento, movilidad y viabilidad para que sea ésta solicitud encaminada una realidad?
Ese trabajo también se tiene que estar realizando en paralelo. No tropecemos con la piedra especulativa ni caigamos en la tentación de amarrar navajas.
¿Habrá repercusiones administrativas y de recaudación para la capital? Claro, pero no por el Jaralito, sino por el desprendimiento de toda una delegación. Digamos la verdad.
Para despedirme quiero expresar mi angustia moderada porque sea 3 de septiembre para ver cómo Va por México presenta a Xochitl como virtual candidata y reparte medallas de plata y bronce.
Quisiera que fuera 6 de septiembre para escuchar el anuncio del triunfo de Claudia y la repartición de la responsabilidad de la defensa de la transformación de Morena.
Quisiera que fuera 24 de septiembre para ir a participar, como todos los potosinos con credencial para votar y dirección aún en la capital, en el Plebiscito de Pozos.
Pero con más ganas quiero que sea 8 de septiembre porque…
Bueno eso se los cuento después porque ahorita ya es noche y ya me puse la pijama. Les regalo mi punto final.
Hasta la próxima.
Jorge Saldaña
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Acento Ajeno
La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés
ACENTO AJENO
Por: Haniel Valdés Velázquez
Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.
Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.
En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.
Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?
Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.
Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.
Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.
La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades
ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.
El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.
Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.
Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.
La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.
Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.
También lee: Gallardo renueva transporte público urbano
El Cronopio
Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.
Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.
Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.
Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.
Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.
A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.
También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.
Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.
Lee también: Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina
El Cronopio
Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.
Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.
Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.
A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.
Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.
Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.
Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.
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