octubre 31, 2026

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#4 Tiempos

López y López, los dueños de la agenda nacional | Columna de Jorge Ramírez Pardo

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López y López

Enred@rte

 

En América Latina hay un hecho repetido hasta la caricatura por élites privilegiadas, algunos de sus empleados en rango directivo/ejecutivo, nuevos ricos y aspirantes a serlo: No quieren gobiernos que limpien la corrupción, apoyen a sus mayorías e intenten un ejercicio cercano a los postulados democráticos.

Los últimos, los aspirantes a nuevo rico o comparsa privilegiada, podrían ser clasificados como “lumpenchatarristas” (lo contrario a lumpenproletarios), en términos conceptuales del materialismo dialéctico.

Cuando el presidente chileno Salvador Allende estuvo en el poder, igual que ahora sucede en México con López Obrador (y en estos días de pandemia, a su lugarteniente, el médico Hugo López Gattel), tenía de su lado al grueso de la población; pero un grupo pequeño de plutócratas desplazados, en Chile apodados “momios”, lograban hacer enorme escándalo en manifestaciones caseroleras. Esto es, salían a las calles céntricas de la capital Santiago y sonaban sus cacerolas vacías porque “no tenían qué comer”. Hay evidencia de que, ese mismo sector social controlaba el comercio de abastos, ocultaba mercancía y especulabas con ella para su encarecimiento y condimento al chantaje cacerlolero.

Salvador Allende, igual que ahora López Obrador, también fue varias veces candidato a presidente de su país, y siempre, como el mexicano, despreciado por la élites privilegiadas y proclives a distintos ejercicios de corrupción.

Como sucedió a Salvador Allende en Chile, 1973; había sucedido en 1954 al presidente guatemalteco Jacobo Árbenz, derrocado por un golpe de estado orquestado y financiado por la CIA; algo similar sucedió en 1964 al gobierno brasileño del presidente João Goulart.

Machuca o la mirada infantil

El trasfondo del caso chileno, con matiz de tragicomedia involuntaria, es el telón de fondo de la estupenda película “Machuca”, 2004, de Andrés Wood.

La parte inductiva, o primer plano narrativo del film es el siguiente:

Es 1973. El gobierno de Allende decide implementar en el Saint George’s College, de padres jesuitas, uno de los colegios privados más reconocidos en Santiago de Chile, el ingreso subsidiado por el Estado para que niños con bajos ingresos estudien ahí. Pese a que los curas dueños del centro educativo estaban de acuerdo con dicha medida, la llegada del nuevo grupo (proletario) no pasa desapercibida. Los nuevos estudiantes son discriminados por su origen socioeconómico y la desigualdad en los conocimientos del idioma inglés, espejo de los problemas y desafíos de las transformaciones que empiezan a darse en el Chile.

Intentonas de golpe blando

La intromisión extranjera y local en México de emporios y financieros, está detrás de las marchas antigubernamentales, ahora desde automóviles, algunos de lujo, y con consignas discriminatorias de clase social alta o aspirante a serlo. En sus consignas, se refieren a quienes votaron por López Obrador como “seres no racionales, manipulables, comprables, que sólo votan con las vísceras, sin medir las consecuencias; dicen que el apoyo a la cuarta transformación viene de los no humanos, de los sin cerebro, los incultos”.

Otra película estrenada en San Luis Potosí, en este caso documental, “En nombre de la libertad. 4T y ultraderecha”, 2019, de Carlos Mendoza, hace más de un año –cuando aún no se desataban las marchas caceroleras momias a la mexicana-, ya se advertía el trasfondo golpista.

(A continuación, la reseña publicada en este mismo espacio el lunes 19 de agosto del pasado 2019; como se puede apreciar, la oposición patrocinada y carente de imaginación repite formas. Es cierto, el actuar de Morena no luce a la altura del momento, pero hay una crisis general en los partidos políticos).

El documental mencionado, aborda la reacción adversa de la ultra derecha mexicana al triunfo de Andrés Manuel López Obrador, con el apoyo de conocidos comunicadores (entre ellos, Ciro Gómez Leyva, Sergio Sarmiento, Joaquín López Dóriga) e intelectuales derechistas (Enrique Krause, Jorge Castañeda, Héctor Aguilar Camín, el literato peruano Mario Vargas Llosa y los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón); ellos amplifican acciones del mandate vistas como erratas y/o contradicciones. También son comparsa para acciones de grupos de choque, en apariencia espontáneos, patrocinados e, incluso, capacitados por empresarios mexicanos y agencias internacionales.

Muestra la película, el intento latente de aplicación en México y contra López Obrador, la teoría del politólogo estadounidense Gene Sharp de “golpe (de Estado) suave” o “golpe blando”.

Sharp plantea: los golpes de Estado mediante la fuerza y las armas son obsoletos; hoy se combate con “armas sicológicas, sociales, económicas y políticas”. Para ello, muestra una fórmula con cinco pasos para derrocar gobernantes

  1. Ablandamiento, a través de algunos medios se crea malestar y desesperanza social.
  2. Deslegitimación, mediante la difusión de comentarios adversos al gobierno, mofas y noticias falsas.
  3. Calentamiento de las calles, con la promoción de constantes movilizaciones de protesta. Ejemplo en México: acusar a AMLO de criminal, luego del accidente aéreo cuando perdió la vida la gobernadora de Puebla.
  4. Combinación de todas las formas de lucha: corren rumores, se crea una falsa carestía, se acusa al gobierno de incompetente y se inician causas judiciales injustas contra gobernantes. Ejemplo, la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, en este momento suspendido a causa de la imputación de un juez.
  5. Fractura institucional, Causas judiciales prosperan, los medios lo apoyan y los gobiernos caen.

Dicho esquema, muestra el documental, ya se aplicó en diversos lugares de Latinoamérica con apoyo de consorcios económicos internacionales y la intromisión del gobierno de Estados Unidos a través agencias como la CIA y/o la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional).

  • En 2009, Manuel Zelaya fue destituido de la presidencia de Honduras con el apoyo de Washington.
  • 2012, destitución del presidente de Paraguay Fernando Lugo.
  • 2015, la oposición argentina intentó que el asesinato de un fiscal le fuera imputado a la entonces presidenta Cristina Fernández.
  • 2016, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, fue destituida por presuntamente haber violado una ley presupuestaria, y ese mismo año el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva fue encarcelado acusado de corrupción, sin pruebas, y como el candidato más popular para volver a ser presidente de Brasil, se le mantuvo en prisión para allanar el camino al militar golpista Jair Bolsonaro.

Periodismo de anticipación

El documental, presenta con gráficas animadas el entramado de redes de “oposición” y sus patrocinadores de trabajo desestabilizador, de desinformación y violencia realizado por grupos y personas específicas que operan en el continente y cómo inciden en México.

Una de ellas, “Students for liberty”, recluta estudiantes en universidades públicas mexicanas y busca registrar a la agrupación juvenil ultraderechista “Ahora nosotros” como partido político ante el Instituto Nacional Electoral.

Muestra cómo la USAID, asiste a grupos extremistas y opositores en Venezuela y otros países de la región. Otros auspiciantes de estos grupos son las, también estadunidenses, Red ATLAS, Fundación Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés), y el Instituto CATO; con fondos de las Industrias Koch, el segundo conglomerado industrial de Estados Unidos. Todas tienen filiales en México o patrocinan organizaciones en el país.

Una de sus aliadas visibles es la conferencista guatemalteca Gloria Álvarez, coautora del libro “El engaño populista”, proyecto para el cual tuvo el apoyo de Enrique Krauze y Mario Vargas Llosa; Vargas, por cierto, también relacionado con CATO y Red Atlas quienes le patrocina su “Fundación internacional para la libertad”.

Se señalan vínculos entre CATO y la llamada “Operación Berlín”, auspiciada también por grupos empresariales para orquestar una campaña sucia contra López Obrador durante la contienda presidencial pasada, con la participación de Enrique Krauze, quien primero lo negó y luego lo asumió.

En suma, el documental “En nombre de la libertad. 4T y Ultraderecha”, hay amenazas más que latentes contra el gobierno de López Obrador, descrito como de centro izquierda, no radical, cuya apuesta antineoliberal aún está por confirmarse, según plantean los académicos entrevistados Enrique Pineda, Pascualina Curcio, Gibrán Ramírez Reyes y Carlos Fazio.

Colofón local

Los gobiernos potosinos, estatal y municipal, continúan silentes/cómplices de los acontecimientos vandálicos acontecidos la tarde del viernes negro 5 de junio. Lucen como autores de un telón distractor (por cierto, muy costoso en lo material y más en lo político de autogol) para ocultar corrupción en la Secretaría de salud, amedrentar a manifestantes en pro de causas ciudadanas y a congresistas cooptables, sembrar culpables a modo –tal es el caso de la activista Claudia Hernández, defensora de la Sierra de San Miguelito amenazada por constructores consentidos, habituales sobornadores con “moches”-.

Pronóstico elemental: el delincuente líder, Sebastián Domínguez López, nuevorrico apodado “mono blanco”, ya “se les peló” o lo ocultan. Los mandantes gobiernan desde su clase social privilegiada, y así quieren decidir el relevo gubernamental estatal…

También recomendamos leer: Silencio gubernamental cómplice/mustio | Columna de Jorge Ramírez Pardo

Acento Ajeno

La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés

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ACENTO AJENO

Por: Haniel Valdés Velázquez

Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.

Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.

En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.

Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?

Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.

Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.

Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.

La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades

ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.

Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.

El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.

Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.

Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.

La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.

Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.

También lee: Gallardo renueva transporte público urbano

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El Cronopio

Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.

Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Carlos Villatoro, actor del cine mudo y sonoro mexicano

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.

Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.

Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.

Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.

A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.

También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.

Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.

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El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

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