enero 29, 2026

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#4 Tiempos

La lista negra: Los primeros despedidos de Gallardo | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Amigos de la nómina e hijos de la Solicitud Printaform, en apuntes de alegre viernes permisivo, le revelaré en exclusiva los nombres de los funcionarios gubernamentales que en las próximas horas se convertirán en moluscos, es decir, los que se quedarán sin huesos.

Ya adelantaba ayer el propio gobernador Ricardo Gallardo sobre los cambios en su gabinete, pero antes de que el mandatario me gane la primicia, le revelaré con cínica infidencia quién ya se va, quién ya se fue y quién está con un pie en la banqueta del palacio de gobierno.

No se va (todavía) la secretaria de Cultura, Elizabeth Torres Méndez del gabinete, pero va que vuela para ser la primera a la que le den las “gracias pase por su finiquito”.

Su salida trascendió desde ayer por la tarde en que algunos medios de comunicación pudimos obtener la versión de que la aún funcionaria se vio involucrada en una maraña de mentiras ni más ni menos que ante la secretaria de cultura de la federación.

Todo el asuntillo (así con desdén por lo pequeño y frívolo) resultó de la absurda defensa de la aún titular de cultura a favor de quien ocupa el Museo del Rebozo, a quien por razones desconocidas, por órdenes de la secretaria potosina se le sostuvo con mentiras frente a sus símiles federales diciendo que el puesto del mencionado museo depende de la “Secretaría de Desarrollo Económico”. Hágame el favor…

Imagine usted el nivel de política cultural que hemos tenido los potosinos en este poco más de centenar de días de gobierno si la titular de un área tan grande e importante para el estado, gasta sus batallas en pequeños infiernitos de cerillos, en andar de “grilla en grilla” y derrochando el tiempo en chismes de WhatsApp, en lugar de echar andar políticas públicas urgentes y ejecutivas.

Para muestra un objeto que se inserta en los ojales: ¿Sabe usted quién es el titular o la titular del Centro de las Artes? ¿Sabe usted qué hacen en el Centro Cultural Manuel José Othón? ¿Se ha enterado de alguna exposición, foro, presentación, cambio, obra o ya si quiera el horario de los Museos de la Máscara, Federico Silva, Francisco Cossio u cualquier otro?

Además de las lindas fotografías sociales compartidas en Instagram del titular de la Cineteca Alameda y el “Homenaje” a Vicente Fernández con la proyección de dos películas de la peor época del cine mexicano que tuvieron como protagonista al acaecido cantante, ¿conoce usted de algún plan o programa estratégicamente diseñado y ejecutado en ese espacio?

Digo, “acá entre nos” quiero que sepa la verdad que en lo personal, como a muchos mexicanos, me dolió fuerte la muerte de Chente y no me bastaron unos tragos de tequila para olvidarlo, pero así, como un gran interprete, como un gran cantante, pero nunca como actor del cine mexicano, por lo tanto yo tengo que salir corriendo a preguntar al señor Patlán, director de ese espacio: ¿Qué es lo que ha sido de su vida? ¿Qué rayos está pensando como para haber programado en la Cineteca semejante pifia?

Por acciones tan erradas y docenas de decisiones no tomadas, por “grillas” de las bajitas, chismes y desaciertos un día sí y otro también, la señora Elizabeth Torres está en la mira, pero no, al parecer todavía no se va, pero tiene ya muy poco crédito en la paciencia del mandatario.

Pero esto es gobierno señores y ante tantos errores alguien tiene que pagar los platos rotos y las cabezas tienen que rodar, así que preparen ya sus maletas por lo menos tres o cuatro directores de museos y centros culturales porque hoy viernes será el último día que “trabajen” (no encontré sinónimo para huevonear) dentro del aparato del Estado.

Otro ámbito con cambios inminentes es el educativo, específicamente en el sector descentralizado del Sistema del Colegio de Bachilleres, en el que ya se va (mejor dicho ya se fue) su otrora director, Alfonso Espinosa Palazuelos

, que nada más no se pudo adaptar a esa bonita costumbre de trabajar a diario.

El señor no supo seguir el ritmo del nuevo gobierno, y los vicios del viejo régimen al que estaba encariñado hoy lo dejaron fuera de su apenas estrenado puesto.

Dicen que a Espinosa Plazuelos su despido lo tomó por sorpresa y cuestionó:

-¿Cómo es que me corren así nada más con un “gracias y buena suerte”?

Y le respondieron:

-No, nunca dijimos buena suerte.

Tsss ¿que feo no?

Otro hijo de mi alma que tendrá que estar, o rezando o llenando solicitudes Printaform en este momento es el señor Emilio Eduardo Briones Valdez, titular de la Coordinación Estatal para el Fortalecimiento Institucional de los Municipios (CEFIM).

El joven “próximo ex funcionario” pensó que eso de trabajar en gobierno era lo mismo que sacarse el “Melate” y en lugar de atender, coordinar, capacitar y orientar a los municipios, gastó sus primeros 100 días en contratar guarura, chofer, ayudante, pedir camioneta, pasear, bien comer, mejor beber y darse gustos propios con dinero ajeno.

Pensó que el puesto que le confirió el gobernador era para ir a conocer todas y cada una de las plazas de los municipios, degustar su gastronomía, dejarse consentir por los alcaldes y andar como de turista desocupado. Tremendo error del otrora funcionario.

Algunos dicen que quizás el gobernador le dé una segunda oportunidad porque “está chiquito y no sabe lo que hace” y que con la promesa de ya portarse bien espera librar el desempleo inmediato, no obstante, se apuesta fuerte a que hoy mismo su escritorio esté vacante.

Hay otra dependencia muy importante que podría quedar vacía, pero esa mejor me la reservo para contarle a Usted en mi próxima entrega la historia completa de la expulsión del paraíso con detalle de serpientes, hojas de parra y manzanas de la discordia.

Me despido por el momento, Culto Público, aunque me quedo en el tintero del lóbulo frontal con varios temas que prometo ir desmenuzando en los apuntes y bemoles de la próxima semana:

El ataque en Rioverde es todo un tema que analizar.

El inminente cambio de semáforo epidemiológico por un incremento de más de 2 mil casos COVID en una semana no es asunto menor, habrá que conocer las medidas que se tienen que tomar.

Le daré detalle, si es que en este fin de semana rinde protesta Verónica Rodríguez como nueva presidenta del PAN y primera mujer electa para ese cargo (segunda mujer en ocuparlo en la historia de AN).

También le contaré de las inauguraciones (no banderazos) de las obras de infraestructura que ya está entregando el alcalde Enrique Galindo en la ciudad.

No menos importante será buscar justicia, y el merecido castigo para el responsable de la muerte de “El Negro” el perrito atropellado impune e inhumanamente en un colonia del poniente de la ciudad.

Por lo pronto me despido y le deseo un excelente fin de semana.

Atentamente,

Jorge Saldaña, el desvelado restringido y sin perdón que no guarda esperanza, pero al que a los ojos regresó apenas un poco de brillo.

También lee: Gallardo anunció que hará cambios en su gabinete

El Cronopio

El padre Peñaloza al rescate de la obra de Francisco González Bocanegra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

En las décadas de los cuarenta y cincuenta del siglo pasado hubo un importante movimiento editorial en San Luis Potosí dirigido por un selecto grupo de intelectuales preocupados por la cultura potosina; así aparecieron revistas como Estilo, Letras Potosinas, Cuadrante, Jueves Literarios, Revista de la Facultad de Humanidades, Archivos de Historia Potosina, entre otros, que recogieron importantes escritos culturales y que dieron vida a libros de importancia histórica local, como la memoria de Francisco Estrada padre, titulada Recuerdos de mi Vida y el libro conmemorativo por el centenario del Himno Nacional, publicados en los cincuenta a través de la UASLP.

En 1954 se publicaría el libro Vida y Obra de Francisco González Bocanegra con motivo del centenario del Himno Nacional, de la pluma del padre Dr. Joaquín Antonio Peñaloza, que participaba en algunas de las revistas y publicaciones mencionadas. En 1998 se editaría la segunda edición de este libro, ahora dentro del marco de festejos por el setenta y cinco aniversario de la autonomía universitaria, edición que estuvo a cargo de Jesús Rivera Espinosa y del propio padre Peñaloza. Esta edición agregaba otros poemas inéditos recopilados en ese periodo entre los cincuenta y los noventa.

El libro mencionado es uno de los mejores esfuerzos por difundir la obra de González Bocanegra y aún puede conseguirse en la Librería Universitaria de la UASLP a costo bajo, pues debe de andar en la friolera de ochenta y cinco pesos. Una buena forma de conocer a este personaje y disfrutar sus poemas y escritos realizados principalmente en la década de los cincuenta decimonónicos.

González Bocanegra vivió treinta y siete años, muriendo en 1861 sobreviviéndole su esposa y dos de sus hijas, una de ellas tomaría los hábitos y otra se casaría dejando descendencia del insigne poeta. En el libro el padre Peñaloza repasa la vida del poeta desde su nacimiento en San Luis Potosí, el destierro voluntario de su familia a Cádiz en España debida a la expulsión de españoles del país al formarse la República, su regreso a San Luis y su partida a la ciudad de México donde comenzaría su obra literaria. El padre Peñaloza divide su vida de acuerdo con sus aportaciones literarias, así nos habla de su faceta de poeta, de orador, de dramaturgo, de funcionario público, de narrador

, entre otros; además de su etapa de vida en San Luis Potosí.

El libro recoge, además, la recopilación de su obra, con sus poemas, sus escritos, sus ensayos, sus reportes como censor de obra de teatro. De esta forma es una buena forma de conocer la obra de este potosino que trasciende en el mundo de las letras al ser el autor de la letra del Himno Nacional, uno de los mejores poemas cívicos creados a nivel mundial.

Su estatua, retirada de la glorieta que lleva o llevaba su nombre, ya no sé, ha quedado relegada a un costado de la glorieta un tanto perdida, como ahora es la obra de González Bocanegra que es poco a nada conocida, al igual que la relegación de la estatua a Manuel José Othón otros de los importantes hombres de letras que colocan a San Luis en la historia de las letras mexicanas.

Así que, hágase de este libro, si no lo ve en las estanterías, solicítelo a ver si lo sacan de las bodegas de la librería universitaria.

Ante la ausencia de homenajes en los aniversarios de su nacimiento, como sucedió hace dos años que se cumplieron doscientos años de su natalicio el 8 de enero, el mejor homenaje que podemos hacer a este ilustre potosino es mantener su obra viva a través de la lectura.

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#4 Tiempos

La batalla del segundo café | Columna de Carlos López Medrano

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Mejor dormir

 

Sé que un día se ha estropeado cuando, antes de que empiece la faena, no tengo tiempo de tomar un café y tontear un poco. Desayunar sin prisa, leer una nota ligera del periódico, observar a un paseador de perros, pensar fugazmente en un viejo amor. Ese paréntesis previo al trabajo es la última línea de defensa entre el espíritu libre y el triste destino de convertirse en un engranaje más de una máquina fría. Conviene protegerlo como se protege una playa al amanecer, atrincherado frente al desembarco de la urgencia, para que no arrase con lo más valioso de uno mismo.

Hay seres poseídos por ánimos totalizadores que han logrado convencernos de la necesidad de la prisa. No ya llegar a tiempo, sino llegar antes, hacer acto de presencia, simular que la puntualidad es la forma más alta de la responsabilidad. Son los que clavan la bandera en la luna: lunáticos del ansia, sometidos a un espacio donde ya no son ellos, sino el sometimiento mismo, el hilo carcomido del proceso. Embusteros que, al final del día, cambian muy poco el mundo.

En cambio, quienes pelean por otro sorbo de café, por caminar una cuadra más, por detenerse en la esquina siguiente y descubrir una calle nueva, llevan una insignia que convendría reivindicar en tiempos de métricas, rendimiento y KPIs —a qué punto hemos llegado, Dios mío—. Son los verdaderos justicieros: la resistencia suave que consiste en tomarse el ritmo a la ligera y escuchar otra canción.

Cumplir, sí. Llegar a tiempo. Hacer lo tuyo. Pero sin renunciar a la parte del pastel que te pertenece: ese tiempo libre que, sin venir a cuento, cedemos a las dinámicas de la preocupación y la rutina. El gran engaño de la jornada laboral de ocho horas, que siempre acaba siendo más larga por los minutos regalados al transporte, a la anticipación, a la congoja, minutos que podrían devolverte una sonrisa que no encontrarás en ningún otro sitio.

Sobre la importancia del aquí y el ahora, del tiempo libre como una variante del oro, aprendí de mi amigo Karim, abogado poblano, un mediodía en el Bar Mascota del Centro Histórico de la Ciudad de México. Estábamos de vacaciones, aunque incluso en esos territorios se filtra la ponzoña del oficio. Entre risas y anécdotas sonó su teléfono. Alguien quería hacerle una consulta, pedirle algo. Karim escuchó con atención, sin perder el aplomo ni olvidar que estaba pasándola bien con los presentes. Entonces soltó una frase memorable que aún guardo en el anecdotario: «Si es urgente, márcame en media hora». Y siguió en la cháchara, sin agobiarse.

Nadie es recordado por su fervor a la rutina, por renunciar a una escena de cine para sentarse veinte minutos antes frente a un escritorio. Quienes gozan de su tiempo cargan con un descrédito inmerecido. Hay más que aprender del hombre que fuma un cigarrillo y mira el horizonte que del que corre ansioso a apretar una máquina checadora.

Algo parecido ocurre por la noche: saber cuándo marcharse. Entender las responsabilidades como el oleaje: nunca desaparecerá, y mal hacen quienes pretenden domarlo. La sabiduría consiste, más bien, en surfearlo, pulir un poco las piedras, volver a casa y al día siguiente repetir el gesto. El trabajo nunca se acaba; la disponibilidad perpetua solo sirve para avivar el fuego y descubrir nuevos rincones que limpiar.

Languidecer no es el destino de los viernes. Un viernes es para detenerse y saludar a la vendedora de la esquina, mirar una vitrina de pan dulce, probarse un suéter que no se comprará, hojear el menú de un restaurante al que invitarás a alguien. Beber el licor suave de no hacer nada. La rutina es un ladrón de guante blanco: te roba historias y momentos si no te resistes, si no das la batalla cada mañana.

Hay que ponerse en modo guerrilla para defender la propia subsistencia antes de convertirse en una versión disminuida de lo que ya hace mejor un robot sin agallas o la mentada IA, incapaz de atender al olor de una naranja recién cortada o de entender el valor de un atardecer: la belleza de quedarse embobado, de no tener respuestas, de esperar un poco.

Sal del arroyo de las tonterías. Todo pasa.

«La noche fue hecha para amar», decía Lord Byron. Bien podría decirse lo mismo de la vida entera.

 

Contacto:
Correo: yomiss[arroba]gmail.com
Twitter: @Bigmaud

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#4 Tiempos

Pedro Miramontes Vidal y su faceta de escritor científico | Columna de J. R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Manuel Martínez Morales, uno de los creadores de El Cronopio, hablaba de la responsabilidad del investigador en el quehacer de la divulgación de la ciencia. Su corriente de trabajo basado en la socialización del conocimiento científico, exigía de cierta forma, exponer una opinión ante los temas tratados. Su obra de divulgación abordaba artículos y ensayos donde la historia, el arte, la filosofía y la ciencia eran recurrentes en el abordaje de sus temas. 

Un buen tiempo tenía sin encontrar artículos con esta característica, hasta que la buena voluntad de Pedro Miramontes me tendió un libro suyo intitulado Mares de Tiempo y Agua, de las ediciones del Instituto de Física de la UASLP que encabeza Jesús Urías; si bien, el libro no está exento de errores editoriales viene a enriquecer los títulos que el Instituto de Física ha editado a lo largo de su corta existencia y que ha venido a refrescar el árido mundo de las ediciones potosinas y, sobre todo, las universitarias. 

Formados como físicos por la misma época y su deambulación por las matemáticas, así como el estilo de escribir artículos de corte científico dirigidos a un amplio público, son los factores que caracterizan a Manuel Martínez y Pedro Miramontes quien en mares de tiempo y agua nos recorre la historia del pensamiento que formó el estudio de los sistemas complejos y nos descubre un mundo multifactorial para su explicación. Los detalles históricos, muchos de ellos dejados de lado en la historia oficial del pensamiento científico y su relación con la construcción de las ideas sobre nuestro universo desde la antigüedad y que ha moldeado la filosofía de la ciencia, son recurrentes en los capítulos que corresponden a artículos y ensayos escritos en su mayoría al despuntar el siglo XXI para la revista Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM, una de las revistas de divulgación de gran prestigio en el país, y que ahora es dirigida, precisamente, por Pedro Miramontes que realiza una estancia académica en la Facultad de Ciencias de la UASLP.

La complejidad de los sistemas naturales que conforman nuestro mundo, lo manifiesta en sus propios escritos pues la visión holística con que los aborda, nos permite transitar desde diferentes enfoques en el entendimiento de tales sistemas, ya sea a través del arte y por supuesto, desde la ciencia en su gran abanico de disciplinas, donde las matemáticas sintetizan las posibles explicaciones. A través de la selección que realiza Miramontes podemos enterarnos de conceptos sobre el caos, la geometría fractal

, sin desligarnos de aspectos sociales y educativos. Sus escritos responden al requerimiento filosófico de Ortega y Gasset donde critica la especialización y sus inconvenientes en asuntos de carácter complejo, como es el mundo donde nos desenvolvemos y del que queremos entender a cabalidad para mejorarlo y construir sociedades más justas y de feliz convivencia.  

En todos ellos, hay una opinión, y una socialización del conocimiento formado a lo largo de siglos para la contribución del desarrollo científico y social. Pues el carácter utilitario de la ciencia es un factor que requiere reflexión por parte de los constructores de dicho conocimiento para contribuir al desarrollo social. Nuestro país, no es ajeno a este requerimiento y esa carencia que suele suceder sobre reflexión de nuestra labor como científicos, la señala Miramontes, como un recordatorio de nuestro papel como miembros de una sociedad con múltiples problemas y de los cuales podemos contribuir. 

Si tienen oportunidad, no dejen de leer ese libro es ampliamente recomendado y, en especial para quienes quieren adentrarse en la divulgación escrita, es un buen ejemplo de cómo realizarlo, para lo cual se requiere mucha preparación en el ámbito cultural.

Pedro Miramontes estudió física en la UNAM y se doctoró en la propia UNAM en Matemáticas, combina sus investigaciones en áreas interdisciplinares como computación, biología, física, matemáticas, genómica, entre otras. Es profesor titular del Departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias de la UNAM, ha participado desde hace años como profesor e investigador visitante en la Facultad de Ciencias de la UASLP. Su trabajo docente y de investigación lo combina con la divulgación del conocimiento científico, participa activamente como disertador en el ciclo de charlas La Ciencia en el Bar, actualmente dirige la revista de Divulgación Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM una de las más importantes revistas de alta divulgación científica en el país.

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