mayo 26, 2026

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#4 Tiempos

El verano que pensé que sería divertido ver todos los estrenos del anime de la temporada – Parte 3 | Columna de Guille Carregha

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CRITICACIONES

 

EL VERANO QUE PENSÉ QUE SERÍA DIVERTIDO VER TODOS LOS ESTRENOS DE ANIME DE LA TEMPORADA PERO QUE, PRONTO, ME DI CUENTA DE MI TREMENDO ERROR CUANDO VI LA CANTIDAD DE SERIES QUE SE ESTRENABAN ESTE MES Y LO COMPARÉ CON LA EXTREMADAMENTE LIMITADA CANTIDAD DE HORAS LIBRES QUE EL CAPITALISMO DEL SIGLO XXI ME PERMITE TENER TODOS LOS DÍAS – PARTE 3

 

  1. Akaneko Ramen (TRES EPISODIOS)

                 Estoy consciente de que una serie que trata única y exclusivamente sobre gatitos bonitos manteniendo un restaurante de ramen donde ellos preparan las sopas debería emocionarme muchísimo más de lo que lo hace. Para que quede claro, sí que me emociona la idea. Tener la oportunidad de mirar gatitos bonitos en cualquier medio, ya sea dibujos, YouTube, animación, verlos en la vida real; siempre es la mejor opción posible. Siempre. Y, aun así, no he llegado a sentir que ver Akaneko Ramen deba ser mi prioridad esta temporada. Simplemente no me llena el corazón tanto como yo esperaba.

                  No es ni siquiera alguna situación de publicidad engañosa. Literalmente la serie toma lugar casi enteramente dentro del establecimiento de ramen, y todo el tiempo estamos viendo a alguno de los gatitos hacer como que son humanos y pueden llevar a buen término un negocio de este tipo. Ahí está una atendiendo como mesera, allá está un gato cocinando ramen, por allá hay un tigre preparando fideos. Esa es toda la serie. Gatos bonitos haciendo cosas bonitas. Eso es todo. El diseño de los gatitos también es en exceso tierno. Esas criaturas fueron creadas para vender millones de yenes de merchandising a lo largo y ancho de nuestro plano mundo. Es más, yo siento la tentación de hacerme de peluches oficiales de estos michitos para dormir aplastado por la felpa de esos objetos.

                  Es más, incluso las historias presentadas en los episodios suelen ser divertidas. Hay varios chistes, tanto visuales como de situación, que funcionan excelentemente. Algunas bromas terminan sintiéndose planísimas y algunos elementos que se nota a leguas fueron creados para hacernos decir “¡AWWWW! ¡CUEROS!” apenas hacen sentir a la audiencia un “ah, qué bonis”, pero, pues, también, el staff literalmente no tiene el tiempo de vida (o el sueldo) para permitirse echarle más ganas.

                  Incluso el opening es una canción de Wednesday Campanella, uno de mis grupos favoritos actualmente.

                  Entonces, ¿POR QUÉ CUERNOS NO PUEDO AMAR ESTA SERIE TANTO COMO DEBERÍA?     

                  Porque está animada en CGI. Un CGI horrible, que se ve sin vida, sin alma. Es como si cada animación, cada movimiento, tuviera el mismo appeal que los ojos muertos de todos los personajes de El Expreso Polar… pero con 1/89 del presupuesto. El estilo visual se ve tan poco atractivo que, incluso la idea de ver michitos hacer cosas tiernas por 23 minutos a la semana no se me antoja divertido.

  1. Sakuna: Of Rice And Ruin (CUATRO EPISODIOS)

                  Finalmente he llegado a los animes del sábado por la noche. De acuerdo a lo que aprendí viendo la relativamente buena Anime Supremacy, es aquí en donde los estudios de animación con más dinero y avaricia de la industria invierten casi todo su capital humano y económico con la esperanza de exprimirle la mayor cantidad de dinero a los niños de Japón al obligarles, sin querer queriendo, a gastar todas sus mesadas en figuritas de plástico barato representando lo que esperan se convierta en el anime de moda. Rara vez falla la estrategia.

                  Esta vez, la primera contendiente es una emocionante serie acerca de… plantar y cosechar arroz. Un tema que seguramente tiene apasionados a los niños de Japón desde principios del siglo XX. Incontables son las veces en las que se ha encontrado a grupos nutridos de estudiantes de primaria debatiendo en el patio de juego acerca de los mejores métodos para lavar los granos de arroz, o cuáles son las técnicas más efectivas para preparar la tierra en la que se plantará la cosecha, sin hablar de las acaloradas discusiones sobre cómo se deben de irrigar los campos para conseguir las mejore cosechas posibles.

                  ¿Cómo olvidar aquella memorable serie que estrenaron en Fox Kids para hacerle competencia a Yu-Gi-Oh! en donde un par de niños viajaban a través de los cerros de Japón en busca de los granos más efectivos para crear súper cosechas que pudieran alimentar al país entero… y de alguna manera usar arroz cocido para vencer la amenaza alienígena que había sustraído a todos los mandatarios del mundo?

                  En esta ocasión, la idea es seguir las aventuras de una diosa expulsada del reino de los dioses para encargarse de cultivar arroz en una isla lejana. La acompañan un puñado de humanos a los que conoció por casualidad y que son útiles en el proceso de la cosecha por sus habilidades en [ESPACIO EN BLANCO]. O sea, es una serie sobre un grupo de inútiles aprendiendo a cosechar arroz. Y, de vez en cuando hay unas cuántas peleas y escenas de acción bastante bien animadas y cinematografiadas

                  Literalmente el tercer episodio concluye con todos los personajes plantando los brotes de arroz en el campo aprendiendo a cantar canciones de plantíos de arroz para hacer más llevadera la experiencia.

                  That’s it. That’s the series.

                  E INESPERADAMENTE FUNCIONA MARAVILLOSAMENTE BIEN. Es increíble lo entretenida que pudieron hacer una premisa tan poco atractiva valiéndose de un sentido del timing impecable y unos diseños de personajes excelente. También les ayuda que cada escenario parece pintado a mano sobre un canvas real, lo que le da esa sensación de que estás observando algo impresionante suceder frente a tus ojos.

                  En sí, la serie no presenta nada novedoso. Los tropos de personajes de cualquier serie estilo shounen están presentes: el niño rebelde que no quiere hacer nada, el sujeto grandote que es demasiado bueno para lo que pueda indicar su silueta, el bebé que no habla ni hace nada, el animalito fantástico que explica las cosas para que la audiencia entienda qué está pasando, la clásica mujer foránea que no sabe hablar japonés (?). Lo tiene todo. Cada quien haciendo precisamente lo que su tropo le pide que haga. En papel, esto debería ser aburridísimo y lo más genérico de la temporada.

                  Pero, para su fortuna, The Strongest Magician in the Demon Lord’s Army Was a Human se estrenó antes para tomar el lugar de serie genérica de la temporada. Ah, y el staff realmente parece estar esforzándose en crear un anime asombroso.

                  ¿A alguien le sobran algunos granos de arroz listos para plantar? De pronto me entró la necesidad de tener un hiperfoco que terminará en tragedia en dos días.

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El Cronopio

El formador de humanistas, Villaseñor Tejeda | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Hace setenta y un años iniciaban las actividades académicas de la extinta Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) desaparecida ignominiosamente por motivos políticos en 1962. La UASLP caía en un largo periodo de oscurantismo del que costó salir, en la década de los ochenta, con el esfuerzo de la planta académica que comenzó su formación en la propia UASLP y que redondeara esa formación en universidades e instituciones de vanguardia a nivel mundial.

Sesenta años después se restablecían en la UASLP estudios humanísticos y sociales. Los primeros tiempos de aquella Facultad de Humanidades fueron brillantes y una pléyade de profesores figuraron en el claustro académico de la UASLP, muchos de los cuales han caído en el olvido y que hemos estado recordando en esta columna, tanto a profesores como profesoras que aparecen en el libro Damas de Potosí, perfiles publicados en La Orquesta.

En cuanto a la licenciatura de filosofía, activa en la actualidad en la UASLP, que cumple once años de ser reactivada, pues esta carrera era una de las carreras que existían en aquella Facultad de Humanidades, requiere conocer sus antecedentes y principalmente los profesores que le dieron vida en la década de los cincuenta y principios de los sesenta.

Uno de esos profesores fue José Villaseñor Tejeda, que impartió cátedra en la Facultad de Humanidades potosina de enero de 1958 a agosto de 1962, año y mes en que fue cerrada. A decir de Josefina de Ávila Cervantes, estudiante y profesora de la mencionada Facultad y de quien hemos tratado en esta columna, “el profesor Villaseñor fue el eje silencioso del cual partían y al cual volvían maestros y alumnos”.

En ese lustro de trabajo en la UASLP por formar maestros en filosofía y en letras escribiría su Introducción a la Filosofía, su estudio sobre la Crítica de la Razón Pura y sus ensayos sobre Sócrates, Freud, Proust, Dostoievski, el humanismo y otros temas que fueron publicados en la Revista de la Facultad de Hum anidades, en Letras Potosinas y en Vitral, revista del Instituto de Cultura Superior, así como escritos inéditos consistentes en investigaciones filosóficas, ensayos sobre arte: pintura, cine, literatura.

José Villaseñor Tejeda murió joven, a los cuarenta años, el 23 de diciembre de 1968 en la Ciudad de México a donde fue a laborar al Instituto de Cultura Superior después del cierre de la Facultad de Humanidades. En ese Instituto reestructuró el curso filosofía de la religión que había iniciado en la UASLP. 

Villaseñor comenzó sus estudios de filosofía en el Seminario Conciliar de México y para 1947 pasó a la Universidad Nacional Autónoma de México donde terminó sus estudios de maestría en filosofía. Al terminar, ingresó como profesor a la Universidad de Guanajuato donde laboró por un poco tiempo al renunciar en protesta por el despido de un grupo de compañeros de trabajo tratados injustamente por las autoridades escolares.

Su compañera de aventura académica en la UASLP, la mencionada Josefina de Ávila lo retrata en un comentario de recuerdo: “La contrapartida de su historia -la que ofrece tan poco a aquellos que esperan todo de los hechos-, fue (usando términos suyos), su intrahistoria. Para quienes no traducen su propia existencia como un activismo urgente y aceptan, por el contrario, que la aventura del espíritu no puede ser corrida con la esperanza de una respuesta concreta y tranquilizadora sino con la pura actitud contemplativa, encontrarán en su obra una invitación a detenerse ante el misterio develable que envuelve y penetra esto que llamamos el Universo”.

El recuerdo de quienes contribuyeron al desarrollo de nuestras instituciones y, participaron en la formación de la juventud potosina y profesionales que contribuyen al desarrollo social es imprescindible en una institución que se jacta de ser representativa de la educación superior en el país; pero más importante es darles vida manteniendo su obra en difusión.

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Acento Ajeno

Educar en el siglo veintiuno es un acto de fe, no solo de vocación | Columna de Haniel Valdés Velázquez

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ACENTO AJENO

Por: Haniel Valdés Velázquez

¿Te has fijado que en las escuelas hay muchas maestras y maestros veinteañeros o apenas llegados a sus treintas? Hay mucha gente joven llevando en sus hombros el futuro de este país.

Muchos recién egresados de las universidades están eligiendo el magisterio como forma de vida, muchos viven hoy de formar nuevas generaciones, de enseñar lo que pocos años antes aprendieron. Y creo que no lo ven solo como un trabajo, lo ven ya, quizás inconscientemente, como su misión de vida.

Las redes sociales se han llenado de nuevos maestros que comparten sus experiencias, sus historias frente a un aula, y están construyendo una forma distinta de educar, una de cercanía, de compañerismo, de ser uno más de sus alumnos, porque sí, educan, enseñan, pero también aprenden y crecen en el proceso.

Las escuelas son hoy, más que nunca, una bonita convergencia de generaciones, maestros experimentados, con años frente al pizarrón, alumnos muy jóvenes y que apenas comienzan ese largo camino que es el crecer, y noveles maestros, más cerca en edad de sus alumnos que de sus compañeros de profesión, que inician su vida laboral en la más noble de las tareas, educar.

A veces sin apoyo institucional, con un Mario Delgado como secretario de Educación Pública al que le falta la educación y el sentido común, con directivos a distintos niveles, que se preocupan más por las ganancias o los días libres que por el objetivo principal de los centros educativos, los maestros siguen firmes en su convicción de que sin su trabajo no existirían los demás, no habría mañana.

Educar, en pleno siglo veintiuno, en este mundo en el que vivimos, no solo es un acto de valentía, es un acto de fe, de esperanza, de profundo amor. ¿Cómo no creer en ustedes, que hoy entregan tanto?

No felicito a los maestros hoy, eso ya lo han hecho todos, mejor les pido disculpas, por las veces que fui del grupito de atrás que había que separar, por las tareas sin hacer, hasta por los padres incomprensivos que no supieron ver que su hijos no eran los angelitos que ellos pensaban. 

Mejor les agradezco, sé que su labor no la hacen esperando la felicitación del único día del año que parece nos acordáramos de ustedes, les agradezco por seguir, por levantarse en las mañanas y salir dispuestos a cambiar vidas, a formar personas de bien, por no pensar en las carencias y solo ver oportunidades de crecimiento en cada alma que llega a sus clases.

A ustedes maestros, gracias, que no se les acaben nunca la experiencia, la creatividad, el amor y sobre todo, que no se les acabe nunca las ganas de construir futuro.

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El Cronopio

Filosofa Paula Gómez Alonzo y el papel de las mujeres en la cultura | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Con el propósito de preparar a las mujeres universitarias para que sirvan con mayor eficacia a los intereses de la colectividad, cooperando en esta forma al engrandecimiento de la Patria, se formó en la década de los cuarenta del siglo pasado la filial en San Luis Potosí de la organización Universitarias Mexicanas, situación ya tratada en esta columna.

Universitarias mexicanas en San Luis Potosí, reunía a las mujeres que estudiaban e impartían cátedra en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. La filial potosina tenía dos labores de fondo, una de aspecto cultural y, la otra de orden social; en el aspecto cultural se incluían charlas y conferencias sobre diferentes problemas de orden intelectual; la otra, de orden social que abordaba problemas como el de la miseria, la desnutrición infantil, entre otros. La desocupación, la prostitución y otros muchos, de los cuales hacen un minucioso estudio para luego presentarlos a las autoridades competentes y cooperar con ellos a su resolución.

Este movimiento nacional englobaba a un buen número de mujeres que se desempeñaban en el ámbito universitario y que contribuían al desarrollo del país en diversas áreas de estudio. Una de estas mujeres que colaboró con el grupo potosino y que visitó San Luis Potosí a dictar conferencias públicas fue la Doctora en Filosofía Paula Gómez Alonzo.

En 1953 dejaba la presidencia de la filial potosina de Universitarias Mexicanas, Rosario Oyarzun, ya tratada en esta columna, y se organizaron una serie de conferencias públicas, como era costumbre y como dictaban los objetivos de la agrupación femenina. Esa serie de conferencias estuvo marcada por los temas de filosofía, dándose cita en San Luis Potosí las escasas mujeres que realizaban filosofía en México y que se habían formado en la década de los veinte y treinta, como filósofas.

Paula Gómez Alonzo se considera la primera mujer en participar en la filosofía académica en México. Como es el caso de otras mujeres, realizó al menos un par de carreras para su formación, la del magisterio, como era común para ellas, y la carrera de filosofía, que cursó en la Universidad Nacional Autónoma de México. Esta condición de caminar entre brechas en la formación y en el interés de estudio de las mujeres, hasta llegar a su objetivo de formación, lo subraya la propia Paula Gómez: “a las mujeres se les excluye de la educación, pero se les reprocha que no sean cultas”.

Paula Gómez nació en Etzatlán, Jalisco el 1 de noviembre de 1896. En 1932 recibió el grado de maestra en filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM

defendiendo la tesis: la cultura femenina; en 1951 recibe el grado de Doctora en Filosofía en la propia Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, con la tesis: filosofía de la historia y ética.

Paula Gómez es una de las fundadoras del estudio de la filosofía en México, aunque poco o nada se le menciona en este sentido. En 1943, creó el curso de Historia de la Filosofía en México que se imparte en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, de la que fue profesora de tiempo completo desde 1933 y en la que laboró por treinta y tres años; pero desde 1925 dictaba cátedra en la Escuela Nacional Preparatoria.

Impartió clase en todos los niveles educativos, además de su participación en actividades públicas de educación informal, como fue su participación en 1953 en San Luis Potosí y en actividades de dirección, al encargarse de 1930 a 1940 de la subdirección de la Escuela Secundaria número 8 y directora de la Escuela Normal Superior de 1947 a 1948.

Paula Gómez se convertiría en la primera mujer en recibir un Doctorado Honoris Causa, por su valiosa contribución al desarrollo de la educación y la filosofía en México. En 1962 la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo se lo otorgó. Cuestión que es digna de mencionar, pues Paula Gómez, como otras de sus compañeras que hicieron filosofía en esa época, no suele mencionarse en la historia de la filosofía mexicana. Ya lo establecía Paula Gómez: “la diferencia entre los sexos es injusta, pues mientras la psicología del hombre parece separarse del especto físico, en la mujer se reduce a este”.

Paula Gómez Alonzo, que sentó las bases para la reflexión del papel de las mujeres en la cultura, murió en Coyoacán, en la Ciudad de México el 3 de noviembre de 1972.

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