junio 27, 2026

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#4 Tiempos

El verano que pensé que sería divertido ver todos los estrenos del anime de la temporada – Parte 3 | Columna de Guille Carregha

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CRITICACIONES

 

EL VERANO QUE PENSÉ QUE SERÍA DIVERTIDO VER TODOS LOS ESTRENOS DE ANIME DE LA TEMPORADA PERO QUE, PRONTO, ME DI CUENTA DE MI TREMENDO ERROR CUANDO VI LA CANTIDAD DE SERIES QUE SE ESTRENABAN ESTE MES Y LO COMPARÉ CON LA EXTREMADAMENTE LIMITADA CANTIDAD DE HORAS LIBRES QUE EL CAPITALISMO DEL SIGLO XXI ME PERMITE TENER TODOS LOS DÍAS – PARTE 3

 

  1. Akaneko Ramen (TRES EPISODIOS)

                 Estoy consciente de que una serie que trata única y exclusivamente sobre gatitos bonitos manteniendo un restaurante de ramen donde ellos preparan las sopas debería emocionarme muchísimo más de lo que lo hace. Para que quede claro, sí que me emociona la idea. Tener la oportunidad de mirar gatitos bonitos en cualquier medio, ya sea dibujos, YouTube, animación, verlos en la vida real; siempre es la mejor opción posible. Siempre. Y, aun así, no he llegado a sentir que ver Akaneko Ramen deba ser mi prioridad esta temporada. Simplemente no me llena el corazón tanto como yo esperaba.

                  No es ni siquiera alguna situación de publicidad engañosa. Literalmente la serie toma lugar casi enteramente dentro del establecimiento de ramen, y todo el tiempo estamos viendo a alguno de los gatitos hacer como que son humanos y pueden llevar a buen término un negocio de este tipo. Ahí está una atendiendo como mesera, allá está un gato cocinando ramen, por allá hay un tigre preparando fideos. Esa es toda la serie. Gatos bonitos haciendo cosas bonitas. Eso es todo. El diseño de los gatitos también es en exceso tierno. Esas criaturas fueron creadas para vender millones de yenes de merchandising a lo largo y ancho de nuestro plano mundo. Es más, yo siento la tentación de hacerme de peluches oficiales de estos michitos para dormir aplastado por la felpa de esos objetos.

                  Es más, incluso las historias presentadas en los episodios suelen ser divertidas. Hay varios chistes, tanto visuales como de situación, que funcionan excelentemente. Algunas bromas terminan sintiéndose planísimas y algunos elementos que se nota a leguas fueron creados para hacernos decir “¡AWWWW! ¡CUEROS!” apenas hacen sentir a la audiencia un “ah, qué bonis”, pero, pues, también, el staff literalmente no tiene el tiempo de vida (o el sueldo) para permitirse echarle más ganas.

                  Incluso el opening es una canción de Wednesday Campanella, uno de mis grupos favoritos actualmente.

                  Entonces, ¿POR QUÉ CUERNOS NO PUEDO AMAR ESTA SERIE TANTO COMO DEBERÍA?     

                  Porque está animada en CGI. Un CGI horrible, que se ve sin vida, sin alma. Es como si cada animación, cada movimiento, tuviera el mismo appeal que los ojos muertos de todos los personajes de El Expreso Polar… pero con 1/89 del presupuesto. El estilo visual se ve tan poco atractivo que, incluso la idea de ver michitos hacer cosas tiernas por 23 minutos a la semana no se me antoja divertido.

  1. Sakuna: Of Rice And Ruin (CUATRO EPISODIOS)

                  Finalmente he llegado a los animes del sábado por la noche. De acuerdo a lo que aprendí viendo la relativamente buena Anime Supremacy, es aquí en donde los estudios de animación con más dinero y avaricia de la industria invierten casi todo su capital humano y económico con la esperanza de exprimirle la mayor cantidad de dinero a los niños de Japón al obligarles, sin querer queriendo, a gastar todas sus mesadas en figuritas de plástico barato representando lo que esperan se convierta en el anime de moda. Rara vez falla la estrategia.

                  Esta vez, la primera contendiente es una emocionante serie acerca de… plantar y cosechar arroz. Un tema que seguramente tiene apasionados a los niños de Japón desde principios del siglo XX. Incontables son las veces en las que se ha encontrado a grupos nutridos de estudiantes de primaria debatiendo en el patio de juego acerca de los mejores métodos para lavar los granos de arroz, o cuáles son las técnicas más efectivas para preparar la tierra en la que se plantará la cosecha, sin hablar de las acaloradas discusiones sobre cómo se deben de irrigar los campos para conseguir las mejore cosechas posibles.

                  ¿Cómo olvidar aquella memorable serie que estrenaron en Fox Kids para hacerle competencia a Yu-Gi-Oh! en donde un par de niños viajaban a través de los cerros de Japón en busca de los granos más efectivos para crear súper cosechas que pudieran alimentar al país entero… y de alguna manera usar arroz cocido para vencer la amenaza alienígena que había sustraído a todos los mandatarios del mundo?

                  En esta ocasión, la idea es seguir las aventuras de una diosa expulsada del reino de los dioses para encargarse de cultivar arroz en una isla lejana. La acompañan un puñado de humanos a los que conoció por casualidad y que son útiles en el proceso de la cosecha por sus habilidades en [ESPACIO EN BLANCO]. O sea, es una serie sobre un grupo de inútiles aprendiendo a cosechar arroz. Y, de vez en cuando hay unas cuántas peleas y escenas de acción bastante bien animadas y cinematografiadas

                  Literalmente el tercer episodio concluye con todos los personajes plantando los brotes de arroz en el campo aprendiendo a cantar canciones de plantíos de arroz para hacer más llevadera la experiencia.

                  That’s it. That’s the series.

                  E INESPERADAMENTE FUNCIONA MARAVILLOSAMENTE BIEN. Es increíble lo entretenida que pudieron hacer una premisa tan poco atractiva valiéndose de un sentido del timing impecable y unos diseños de personajes excelente. También les ayuda que cada escenario parece pintado a mano sobre un canvas real, lo que le da esa sensación de que estás observando algo impresionante suceder frente a tus ojos.

                  En sí, la serie no presenta nada novedoso. Los tropos de personajes de cualquier serie estilo shounen están presentes: el niño rebelde que no quiere hacer nada, el sujeto grandote que es demasiado bueno para lo que pueda indicar su silueta, el bebé que no habla ni hace nada, el animalito fantástico que explica las cosas para que la audiencia entienda qué está pasando, la clásica mujer foránea que no sabe hablar japonés (?). Lo tiene todo. Cada quien haciendo precisamente lo que su tropo le pide que haga. En papel, esto debería ser aburridísimo y lo más genérico de la temporada.

                  Pero, para su fortuna, The Strongest Magician in the Demon Lord’s Army Was a Human se estrenó antes para tomar el lugar de serie genérica de la temporada. Ah, y el staff realmente parece estar esforzándose en crear un anime asombroso.

                  ¿A alguien le sobran algunos granos de arroz listos para plantar? De pronto me entró la necesidad de tener un hiperfoco que terminará en tragedia en dos días.

También lee: El verano que pensé que sería divertido ver todos los estrenos del anime de la temporada – Parte 2 | Columna de Guille Carregha

El Cronopio

La cultura es la infraestructura viva de un país: Ángel Blanco | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Ángel Blanco, el músico méxico-canadiense de quien hemos tratado en varias ocasiones en esta columna; que se distingue por ser de los principales difusores de la música de Julián Carrillo, con énfasis en la de Sonido 13, intervino en la Casa de los Comunes del Parlamento Canadiense ante el Comité Permanente de Patrimonio Canadiense, bajo una invitación del mismo para disertar y proponer ideas para el desarrollo cultural de la región, enfatizando en su presentación que la cultura no es un elemento decorativo, sino la infraestructura viva de un país.

Blanco habló en el Parlamento desde la visión de los artistas que trabajan fuera de los grandes centros urbanos, donde existe talento, pero las oportunidades siguen siendo desiguales, en su calidad de artista independiente y en representación de la École de musique Alain-Caron, situada en Rivière-du-Loup, donde labora profesionalmente enseñando música; habló también desde la visión de un artista internacional que llva el nombre de Canadá al extranjero y de quien mantiene vivo el vínculo con sus raíces y herencias mexicana y estadounidense.

Sus planteamientos, dados en la Casa de los Comunes y dirigidos al contexto canadiense, son de aplicación general a nuestros pueblos latinoamericanos y en particular al mexicano, dado que subraya la infrarrepresentación de las tradiciones musicales indígenas en las instituciones educativas formales, la necesidad de integrar la innovación tecnológica en la educación musical, recordando que la tecnología no sustituye al arte; lo amplifica.

Su intervención nos hace reflexionar sobre el estado en México de la difusión y enseñanza de las tradiciones musicales autóctonas, mismas que no están integradas en la educación formal y que son también sistemas vivos de conocimiento que siguen evolucionando e influyendo en el presente. La música de los pueblos mesoamericanos estuvo muy desarrollada y se cultivaban formalmente y esas tradiciones no son solo el legado de esas grandes civilizaciones americanas. También nos hace reflexionar sobre las trascendentes contribuciones de músicos mexicanos y potosinos que suelen estar alejadas en los planes educativos nacionales.

La innovación a la que se refiere Ángel Blanco en su intervención, no sólo es tecnológica sino también conceptual, lo ejemplifica con modelos de integración entre tradición e innovación que ya se usan en algunos países han desarrollado políticas culturales que integran activamente las tradiciones locales en la educación, la creación contemporánea y la identidad nacional, demostrando que la tradición y la modernidad no son opuestas, sino profundamente interdependientes, como el caso de Burkina Faso.

En su intervención subraya que la música puede ser accesible, inclusiva y un motor de creatividad desde una edad temprana, incluso para las personas con discapacidad

. Ejemplifica con herramientas tecnológicas usadas en el Reino Unido que tienen su fuerte relación con la aportación del músico mexicano Raúl Pavón Sarrelangue que creara en 1960 el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.

Resaltó la importancia de la música microtonal para ampliar los planes de estudios, diversificar las herramientas pedagógicas y profundizar en la comprensión del sonido, para lo cual puso en la palestra las contribuciones de los músicos mexicanos Augusto Novaro con su Sistema Natural de Música, y de quien tratamos en su oportunidad en esta columna, así como del potosino Julián Carrillo y su Teoría del Sonido 13 como campo coherente de experimentación sonora de donde surge una corriente que va más allá de la experimentación para convertirse en una auténtica línea de pensamiento musical.

Esta obra no debe considerarse una simple curiosidad aislada, sino una contribución significativa al lenguaje musical contemporáneo, con claras implicaciones para la educación, la investigación y la creación artística”.

Su intervención la remata recordando que el que el progreso colectivo no se mide únicamente bajo variables económicas. “Una sociedad fuerte no se sustenta únicamente en la economía sino también en la ciencia, el arte, el deporte y la filosofía: pilares esenciales de la formación humana. La próxima generación de artistas no solo necesita espacios; necesita un sistema conectado

Felicitamos a Ángel Blanco por tan distinguida invitación en el Parlamento Canadiense y en la oportunidad para resaltar uno de los puntos esenciales para el desarrollo cultural y su integración en la educación, en particular lo relacionado con el caso mexicano.

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#4 Tiempos

Hagamos Fan Fest, eso lo paga el pueblo | Columna de Haniel Valdés

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Acento Ajeno

 

La clase política potosina parece estar de acuerdo en una sola cosa: es hora de pelearse. Sin embargo para coordinarse y ahorrar dinero público, para cumplir promesas de campaña o terminar las obras conjuntas, para dialogar como adultos o políticos maduros, serios, profesionales, en lugar de andar tirando piedras con cuanta pregunta lanzan mis colegas del gremio, para eso: “no señor, no tenemos tiempo”.

El Mundial de 2026 está dejando una imagen que resume buena parte de la relación entre el gobernador Ricardo Gallardo y el alcalde Enrique Galindo: dos Fan Fest en la misma ciudad, financiados con recursos públicos distintos, promovidos por gobiernos distintos y dirigidos exactamente al mismo público, los potosinos.

Por un lado, el Gobierno del Estado adquirió un paquete de derechos de transmisión para llevar los partidos a San Luis Potosí, Soledad, Ciudad Valles y Rioverde. Por otro, el Ayuntamiento capitalino firmó sus propios acuerdos para organizar transmisiones en Plaza del Carmen.

La pregunta es inevitable: ¿era realmente necesario dos fan fest en la capital del estado?

Porque más allá de los argumentos políticos o administrativos que cada autoridad pueda presentar, el resultado práctico fue que dos gobiernos sostenidos por los mismos contribuyentes terminaron desarrollando estructuras paralelas para ofrecer exactamente el mismo servicio: que los ciudadanos vieran partidos del Mundial en espacios públicos.

Pantallas, logística, promoción, personal operativo, actividades complementarias y derechos de transmisión. Todo por duplicado.

Hasta ahora, ninguna autoridad ha transparentado completamente cuánto costaron los derechos de transmisión en cada caso. Se especula que mientras el Ayuntamiento capitalino gastó unos 11 millones, el “tetrapack” estatal superó los 60 millones.

Estas cifras pueden o no ser ciertas, pero lo que sí se conoce es que tanto el Ayuntamiento como el Gobierno del Estado comprometieron millones de pesos en contratos relacionados con sus Fan Fest destinando recursos para un mismo esquema de transmisiones mundialistas, solo que en dos plazas distintas.

El problema no es que existan eventos para acercar el Mundial a la gente. Eso puede justificarse perfectamente. El problema es la ausencia de coordinación institucional.

¿Alguien analizó cuánto habría costado un solo gran Fan Fest respaldado por ambas administraciones?

¿Alguien calculó cuánto dinero público se habría ahorrado compartiendo infraestructura, producción y permisos?

¿Alguien explicó por qué era mejor tener dos proyectos compitiendo entre sí en lugar de uno complementario?

La impresión que queda es incómoda: la rivalidad política terminó pesando más que la eficiencia administrativa.

Mientras los discursos oficiales hablan de unidad, promoción turística y convivencia familiar, las decisiones muestran otra cosa. Muestran dos gobiernos empeñados en demostrar quién podía organizar el mejor evento, aunque eso implique gastar más recursos públicos de los necesarios.

Yo veo dos niños pequeños, organizando su cumpleaños y peleados por ver quien hace la fiesta más linda. ¿El problema? Como los niños son de la misma familia, el dinero sale de la misma bolsa y los invitados son exactamente los mismos “amiguitos”.

El Mundial dura unas semanas. Las consecuencias de gastar sin coordinación permanecen mucho más tiempo.

Porque el dinero utilizado para financiar proyectos paralelos no pertenece ni al gobernador ni al alcalde. Pertenece a los ciudadanos.

Y los ciudadanos tienen derecho a preguntarse si realmente era indispensable pagar dos veces por lo mismo.

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El Cronopio

El incansable escrutador del cielo, Enrique Chavira Navarrete | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

El 5 de junio de 1925 nace en la Ciudad de México Enrique Chavira Navarrete, el incasable escrutador del cielo; personaje que representa el renacer de la astronomía mexicana moderna. Heredero de los pioneros mexicanos de la astronomía que formaron los establecimientos para el estudio de la disciplina, entre ellos los potosinos Valentín Gama y Rodolfo Jurado y, muy especialmente de Joaquín Gallo quien le enseñó a observar y dar seguimiento a cuerpos celestes en el Observatorio de Tacubaya donde ingresó Chavira a trabajar, para luego pasar, al entonces naciente, Observatorio Nacional de Tonantzintla en Puebla, siendo de los astrónomos que iniciaron actividades en aquel lugar en 1943.

Su labor sería pionera al llevar a la astronomía observacional y a explicar que sucede en los fenómenos celestes que fue un paso significativo de la astronomía para usos prácticos que se realizaba en México a la astronomía moderna en el país, con el uso de nuevos instrumentos con los que contaría el Observatorio de Tonantzintla, como la cámara Schmidt, convirtiéndose en uno de los grandes observadores del cielo. El Observatorio de Tonantzintla se convertiría en uno d ellos principales centros de astronomía a nivel mundial, donde se descubrieron una buena cantidad de objetos celestes, participando en ello Enrique Chavira.  

En los setenta, cuando yo estudiaba física en San Luis, visitamos el INAOE que había asumido ese nombre a principios de los setenta al extenderse el observatorio de Tonantzintla a las áreas de electrónica y óptica que se agregaban a la de astrofísica, el Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Electrónica, conocimos a Enrique Chavira quien nos mostraba parte de la instrumentación telescópica que contaba esa institución, posteriormente al ir a continuar mis estudios a Puebla, fui compañero de la maestría en física de su hija Elsa Chavira, de quien ya hemos comentado en esta sección, y visité varias veces su casa además de encontrarlo seguido en el INAOE; entre las visitas a su casa, una de ellas de varios días pues estaba convaleciente y la familia de Elsa me albergó, descubrí que Enrique Chavira era un estudioso de las arqueología, y que había recopilado una buena colección de objetos prehispánicos propios de la región cholulteca donde estaba alojado el INAOE

, mismos que estudiaba con ahínco. 

Enrique Chavira es uno de los pilares de la astronomía observacional en México, que lo llevo a ser integrado como investigador en 1952 del Observatorio Astrofísico Nacional de Tonantzintla (OANTon), destacando en la identificación y clasificación de galaxias y estrellas azules gracias a su preparación en análisis espectral.

Entre sus descubrimientos observacionales se encuentran, el de una supernova en la región de Sagitario, el registro del quasar Ton256, que en el nombre lleva las siglas del observatorio de Tonantzintla, el objeto extragaláctico más lejano observado por la Cámara Schmidt de Tonantzintla y del Cometa Haro-Chavira en 1954 en la región del Toro. No es de extrañar que aparezca en el par de novelas de Elena Poniatowska que le dedicó la escritora al Observatorio de Tonantzintla donde trabajaba su esposo Guillermo Haro, compañero de Enrique Chavira.

A lo largo de más de cincuenta años contribuyó a la colección de más de 15 mil placas astrofotográficas del INAOE, sucesor del OANTON. La colección de placas astrofotográficas de la Cámara Schmidt de Tonantzintla que fue reconocida oficialmente en 2015 en el programa Memoria del Mundo de la UNESCO, cuestión que ya no pudo ser testigo Enrique Chavira Navarrete, pues su muerte ocurrió el 23 de noviembre del año 2000 en la Ciudad de Puebla donde radicó en todo ese tiempo. 

Sus grandes descubrimientos y la intensa labor en pro de la astronomía mexicana le valieron diversas distinciones, diplomas, cédulas reales, medallas al mérito académico y el nombramiento de Investigador Emérito en el INAOE.

Enrique Chavira, el gran astrónomo observacional, pasa a la historia como uno de los pilares de la astronomía mexicana moderna. 

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Opinión

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