Ciudad
El Freddy: símbolo de la delincuencia en el Centro Histórico de SLP
Podría llevar cualquier otro nombre, pero al final representaría lo mismo: la impunidad con la que operan las mafias a las que por años se les ha permitido crecer en la zona
Por: Karina González y Luis Moreno
Vecinas, vecinos, comerciantes y visitantes sufren la crisis de inseguridad que azota al Centro Histórico de San Luis Potosí. Diariamente se reportan robos a comercios y casas, cristalazos contra automóviles, hostigamiento y asaltos contra peatones, todo sin que las autoridades hayan encontrado la fórmula para contener a estas mafias que se refugian en casas abandonadas. Recientemente llamó la atención que en la zona aparecieron carteles pegados en postes y bardas donde se ve a varios sujetos que son identificados como algunos de los responsables de esta situación, entre ellos uno conocido como El Freddy. Este personaje podría llevar cualquier otro nombre, pero al final representaría lo mismo: la impunidad con el que operan estos grupos a los que por años se les ha permitido crecer a la sombra de organizaciones como Antorcha Campesina y Movimiento Pueblo Libre, pero también es el símbolo del hartazgo social que busca válvulas de escape ante la impotencia.
“Ratas, se dedican al robo casa habitación. Si los ves no dudes en denunciar. Ya tienen carpetas de investigación. ¿Te han robado? Seguro son ellos. Denuncia”. Es el mensaje que se repite una y otra vez sobre las hojas blancas que comenzaron a aparecer hace algunas semanas, este se acompaña por varias fotografías en las que se logra ver a cinco personas, mujeres y hombres, y se identifica a dos por nombre o apodo: Israel y El Freddy. El primero luce vestimenta con gorra y sudadera, el segundo lleva un abrigo formal. En las descripciones de algunos comerciantes entrevistados, coinciden con las imágenes.
Los afectados y afectadas insisten en que llaman a las patrullas para que acudan a brindar auxilio ante la presencia de estas personas que son encontradas cometiendo actos delictivos en los interiores de los negocios, los policías no los detienen ni los arrestan, sino que únicamente los hacen devolver lo robado y luego los dejan libres.
Un trabajador del Miniso en el Edificio Ipiña relató que en la tienda tienen identificadas a por lo menos diez personas que diariamente entran a intentar robar, incluso, los tienen identificados porque dijo: “vienen por lo menos unas tres veces al día, ya sabemos quiénes son”. El jueves de la semana pasada el robo hormiga ya no les bastó, y durante la madrugada fueron destruidos los cristales de la tienda para entrar a robar, todo en la esquina que forman las calles Carranza e Independencia, una de las más transitadas de toda la ciudad, que desde siempre ha sido resguardada con celo por las corporaciones de seguridad, sin que eso le impida a unos cuantos delinquir.
“Vivo en la calle Independencia, a menos de 30 metros de la Plaza de Aranzazú y solo el fin de semana vi dos cristalazos, afortunadamente los vecinos detuvieron al ladrón y lo entregaron a la policía, pero tenía todas las herramientas para abrir puertas, creemos que ya ha entrado a varias casas. Además en lo que va del año ha habido dos robos de coches solo en este tramo de la calle, uno de ellos fue a nosotros: se llevaron una camioneta que estaba estacionada justo en la entrada. Yo no sé para qué sirven sus operativos, los policías municipales nada más se pasean en sus camionetas nuevas, pero no agarran a uno. Todos aquí sabemos que son un grupo como de tres o cuatro personas que roban en todo el centro y se esconden en las casas abandonadas de San Miguelito”, contó uno de los vecinos afectados, pero su testimonio se replica en decenas de habitantes, que saben cuáles son los refugios de los delincuentes, se lo han dicho una y otra vez a las autoridades sin que eso cause algún efecto.
Una mujer que trabaja en un negocio de rebozos artesanales en la Plaza del Regalo señaló que fue víctima de robo en su comercio hace menos de un mes y sospecha que fue El Freddy, a quien reconoció en los carteles: “Yo lo atendí. No sospeché de él porque venía bien vestido, traía un chaleco y estaba muy alto, casi medía dos metros; me pidió que le mostrara un rebozo, pesar de que él lo alcanzaba me pidió que yo lo bajara y mientras regresé para acomodarlo en la escalera, metió la mano al mostrador y tomó mi teléfono. Me di cuenta en cuanto se salió, pero me dió temor seguirlo”, dijo.
La afectada comentó que no acudió a interponer una denuncia a pesar de que tenía la dirección de dónde estaba su teléfono, pues lo rastreó: “a qué voy, solo a perder el tiempo, si nadie hace nada, yo mejor lo di por perdido”, contó.
En la misma plaza, pero sobre la calle Carranza, se ubica un negocio de helados, atendido por una mujer de la tercera edad quien también fue víctima de robo. Sin embargo, ella describió al delincuente más parecido al que en las fotografías llaman Israel: “Era muy muy joven, tal vez tendría 15 años, muy delgadito, yo lo tuve de frente. Tenemos una llave pesada y grande, estuve a punto de golpearlo, pero me dio miedo que me la arrebatara y me agrediera; yo estaba trapeando y él se metió hasta la bodega, no hice más que seguirlo, pero no lo detuve porque es más fuerte que yo”, narró.
La víctima mencionó que acudió a la Fiscalía a interponer una denuncia, pero entre los largos trámites y su horario laboral, terminó por desistir y reconoció que: “de todos modos nadie hace nada. Aquí vienen muchos policías, pero de qué sirve, todos se paran allá por la universidad (frente al Edificio Central de la UASLP) y a uno lo deja aquí desamparado. A ese muchachito yo lo había visto ya varias veces por aquí, me andaba vigilando de seguro”, agregó.
“Lo peor es que los vemos por las cámaras, sabemos quiénes son, algunos viven por aquí, son personas que han llegado a la zona, algunos distribuyen drogas, no nos importa en qué anden, solo queremos que nos dejen trabajar y vivir seguros, que no hagan sus fechorías aquí”, dijo una mujer que durante años ha vivido en la calle 5 de Mayo.
“Yo tengo mi negocio en Comonfort, pero vivo en 5 de Mayo y más o menos identifico quiénes son los que se dedican a estas cosas, pero aunque ya le pasamos el reporte a la policía, ellos no se los llevan. Hemos sido testigos de cómo les cobran una cuota para operar, les cobran el moche y luego simplemente se van y los dejan ahí, se sienten protegidos porque nadie les hace nada”, narró un afectado.
Otro comerciante de una importadora relató que en ocasiones llaman a las patrullas para denunciar los hechos, pero que estos únicamente los detienen unos cuantos minutos “les dicen que si los vuelven a agarrar ahora sí se los van a llevar, pero no es cierto, al rato vuelven a robarnos y nadie hace nada, estamos llenos de rateros por todos lados. Si te fijas bien, es fácil identificarlos en las calles cercanas, nada más andan viendo”, concluyó.
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Acento Ajeno
La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés
ACENTO AJENO
Por: Haniel Valdés Velázquez
Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.
Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.
En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.
Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?
Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.
Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.
Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.
La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades
ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.
El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.
Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.
Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.
La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.
Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.
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Ciudad
Estela Arriaga presenta “El Bosque de la Vida” en congreso ICLEI
Destacó a la familia como eje central de la sostenibilidad urbana
Por: Redacción
La presidenta del DIF Municipal de San Luis Potosí, Estela Arriaga Márquez, presentó la ponencia “Ciudades amables con el planeta hacia el 2050: una perspectiva familiar y sostenible” en el Congreso Internacional ICLEI 2026. En su intervención subrayó la importancia de colocar a la familia en el centro de las políticas públicas para construir un futuro urbano más justo y sostenible.
Arriaga Márquez señaló que la protección del medio ambiente es una decisión cotidiana ligada al bienestar de las familias. Añadió que el cambio climático afecta de manera desproporcionada a quienes enfrentan vulnerabilidades sociales, por lo que la justicia ambiental es también justicia social.
“Hablamos del aire que respiramos, del agua que bebemos y de los espacios públicos donde juegan nuestras niñas y niños”, afirmó.
Como ejemplo de participación comunitaria, presentó el programa “El Bosque de la Vida”, que consiste en plantar un árbol por cada niña y niño que nace en la capital potosina. Cada ejemplar se georreferencia, lo que permite a las familias seguir su crecimiento.
La presidenta del DIF resaltó que este pulmón urbano ha fortalecido el sentido de pertenencia de las familias hacia su entorno, y destacó la corresponsabilidad comunitaria
en la sostenibilidad urbana.“Lo más hermoso fue ver la respuesta comunitaria: las familias comenzaron a regresar a cuidar ‘su’ árbol, dejándole marcas de amor y atención”, expresó.
La visión de la capital como “Ciudad Familiarmente Sostenible” se alinea con la Agenda 2030 de la ONU. En particular, contribuye a los Objetivos de Desarrollo Sostenible 11, de ciudades y comunidades sostenibles, 13, de acción por el clima, y 15, de vida de ecosistemas terrestres.
Arriaga Márquez hizo un llamado a los gobiernos locales a asumir el liderazgo en la búsqueda de soluciones sostenibles, con compromisos verificables en tres frentes: innovación tecnológica aplicada al bienestar, infraestructura resiliente y ecológica, e indicadores centrados en las personas.
“No esperemos al futuro para construir las ciudades que soñamos. Hagamos de la protección del planeta el mayor acto de amor y justicia social por nuestras familias”, concluyó.
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Ciudad
Continúa segunda etapa de pavimentación en Rivas Guillén Segunda Sección
Detalló que los trabajos consisten en la etapa de excavación para la introducción de la línea del colector pluvial, con tubería
Por: Redacción
Juan Manuel Navarro Muñiz, alcalde de Soledad de Graciano Sánchez, informó sobre el avance de la segunda etapa de pavimentación de la avenida Ponciano Arriaga en Rivas Guillén Segunda Sección, una vialidad clave para el desarrollo económico y social, cuya construcción permitirá contar con una vialidad que conecta al menos 4 colonias de la zona, promoviendo el cambio verdadero en la movilidad estratégica para las familias y visitantes del municipio.
El edil informó que con el respaldo del Gobernador del Estado, Ricardo Gallardo Cardona, esta nueva obra de infraestructura urbana moderna es una realidad para impactar en la vida de miles de familias, comerciantes, trabajadores y estudiantes, al ser un proyecto integral de pavimentación con concreto hidráulico, colector pluvial, servicios básicos y sistema de alumbrado público.
Detalló que los trabajos que se ejecutan por parte de la Dirección de Infraestructura municipal, consisten en la etapa de excavación para la introducción de la línea del colector pluvial, con tubería de polietileno de 36 pulgadas, además de adecuar el terreno. Estos trabajos permitirán consolidar una vialidad completa, uniendo el Circuito Potosí con la colonia San Antonio.
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