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El día en que una princesa le rogó a Benito Juárez en SLP
Inés de Salm-Salm pidió en el Palacio de Gobierno por las vidas de Maximiliano y el príncipe Felix de Salm-Salm
Por: Ana G. Silva
En el Palacio de Gobierno se encuentra una escultura de cera en la que un hombre se encuentra sentado con una mujer de rodillas a sus pies en posición de ruego. Estas figuras representan a Benito Juárez, ex presidente de México, y a Inés de Salm-Salm, princesa del Principado de Salm-Salm (estado que existió como parte del Sacro Imperio Romano Germánico, localizado en los actuales departamentos franceses del Bajo Rin y los Vosgos).
La escena corresponde al momento en que la princesa, de origen estadounidense, le pide al presidente Juárez por la vida de Maximiliano de Habsburgo luego de que el Segundo Imperio de México cayera contra el bando liberal.
Se tiene la creencia de que Carlota fue quien rogó por la vida de su esposo; sin embargo, en marzo de 1866 ella había tomado la iniciativa de intentar convencer a Napoleón de reconsiderar su decisión de abandonar la idea de establecer su imperio en México.
Agnes Elisabeth Winona Leclerc Joy, mejor conocida como la princesa Inés de Salm- Salm, nació el 25 de diciembre de 1844, en Estados Unidos donde conoció en 1861 al príncipe Félix de Salm-Salm con quien se casaría y se mudaría a México en 1865 luego de que el emperador Maximiliano lo aceptara dentro de sus tropas.
Dos años después ocurrió la derrota del Imperio, cuando comenzaron a caer prisioneros y la princesa Inés de Salm-Salm comenzó a enviar provisiones a los prisioneros. En mayo de ese año Máximiliano cayó junto con el príncipe Félix, ayudante de campo del emperador en Querétaro.
Inés de Salm-Salm trato de negociar la liberación del emperador y de su esposo con Porfirio Díaz quien le ofreció a yudarle a poder tener contacto con su esposa, pero el general Mariano Escobedo le negó la visita y le comentó que el único que podía autorizarla era el presidente Juárez quien se encontraba en el Palacio de Gobierno San Luis Potosí desde el 21 de febrero, donde estableció por última vez su República Itinerante.
En la visita con Benito Juárez la princesa de Salm-Salm consiguió un permiso para ver a los prisioneros, aunque el presidente mexicano le reiteró que no perdonaría sus vidas; también consiguió que les dieran un trato más digno y que Maximiliano conversara con Escobedo donde le ofreció la rendición y prometió regresar a Europa con sus tropas, no obstante el trato fue rechazado.
Agnes ideó un plan para que Maximiliano y su esposo pudieran fugarse intentando sobornar a los guardias que resguardaban la ciudad queretana, pero la maniobra fue descubierta.
De acuerdo con la revista Nexos, Inés le escribió una carta a una de sus amigas llamada Elena en 1899, en la que explicaba cómo se llevó a cabo dicho plan:
“Con toda sinceridad, si se me pidiera que nombrara la experiencia más significativa de mi ahora larga vida, seguramente esta se encontraría en las últimas semanas que pasamos juntos en Querétaro, tratando de negociar un pasaje seguro para nuestro querido emperador, enfermo de disentería y quién sabe qué otros males, había languidecido en las manos de aquellos soldados leales a Juárez por tantos días dentro del convento de Capuchinas, entonces convertido en cárcel militar. Después de nuestro fallido intento de sobornar a los guardias con dinero y joyas y de su precipitada partida hacia el puerto de Veracruz”.
Una vez que enjuiciaron a Máximiliano y al príncipe Félix, en donde se les condenó a la pena de muerte, Inés suplicó a Benito Juárez en el Palacio de Gobierno de San Luis Potosí que se les perdonara la vida , misma experiencia que detalla en la carta a Elena:
“El día previo a su ejecución llegó: el emperador sería fusilado a la mañana siguiente. Aunque albergaba pocas esperanzas, estaba resuelta a hacer otro esfuerzo por salvar su vida y
apelar una vez más al corazón de aquel hombre de cuya voluntad colgaba el destino del emperador, cuyo rostro pálido y melancólicos ojos azules constantemente me imploraban, hasta en la noche cuando trato de conciliar el sueño. Eran las ocho de la noche cuando fui a ver al señor Juárez, quién me recibió de inmediato. Él también ostentaba un rostro desencajado y turbado. Con labios temblorosos rogué por la vida del emperador, o al menos por el retraso de su sentencia. Pensé que lo que seguramente sería considerada como cobardía en un hombre tal vez podría ser perdonado si era una simple mujer que rogase por su vida. Sin embargo, el presidente Juárez dijo que no prolongaría más su agonía y que el emperador debería de morir el día siguiente”.
La princesa de Salm-Salm contó en su misiva que cuando escuchó “estas palabras desalmadas” cayó de rodillas y rogó piedad. El presidente trató de levantarla, pero, describió, que lo abrazó de las rodillas compulsivamente y le dijo que no lo soltaría sino hasta cuando concediera la vida al emperador.
“El presidente me respondió con voz solemne y triste: ‘Me duele, señora, al verla de rodillas delante de mí, pero si todos los reyes y reinas de Europa estuvieran en su lugar, no podría perdonar esta vida. No soy yo quien se la quita, es el pueblo y la ley, y si no hago su voluntad, el pueblo tomará su vida y la mía también’”.
Agnes Agnes Elisabeth Winona Leclerc Joy indicó que ofreció su vida por la de su esposo, después el presidente la levantó y le prometió que la vida del príncipe Félix sería salvada, pero no la del emperador:
“Le di las gracias y salí de la habitación del Palacio de Gobierno que había sido convertido en un despacho. A medida que descendía lentamente la gran escalera de cantera, fui testigo del espectáculo conformado por más de doscientas de las más distinguidas damas de San Luis, que también venían a orar por la vida de los tres condenados a morir: Maximiliano, Miramón y Mejía”.
Perdonado en México, el príncipe Félix fue herido de bala y murió 1870 durante el conflicto prusiano, mientras que Inés de Salm-Salm falleció el 21 de diciembre de 1912 en su departamento en Karlsruhe, Alemania.
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Ciudad
Defender la voz en medio del ruido: entrevista con Gabriela Warkentin
Por: Jorge Saldaña
Fue un sábado redondo. La visita a San Luis Potosí de Gabriela Warkentin, la periodista, la académica, la mujer comienza como los días que son buenos: desayunando.
El alcalde Enrique Galindo está en el primer piso del Centro de Negocios Potosí, casi a las puertas del elevador. Lo acompaña su equipo más cercano. Enrique está esperando a su invitada al desayuno, a la conferencista del evento, a la protagonista del día y a la periodista que responderá a los medios, de los que es parte y referencia.
Warkentin llegó desenfadada, con su porte de intelectual madura pero accesible, como quien no tiene que demostrarle nada a nadie.
En la mesa de honor, la conductora de “Así las cosas” compartió enchiladas suizas y jugo de naranja con la autoridad de la ciudad, empresarias y periodistas.
El resto del recinto, el mirador uno del Centro de Negocios Potosí, se pobló de invitados especiales que pudieron compartir de cerca con la huésped de honor.
Luego de unos minutos de ajustes en los horarios, Warkentin subió al templete de un escenario dispuesto solo con una pantalla que acompañó a frases precisas a su autora.
El auditorio, repleto, sillas faltaron, pero sobraron oídos atentos.
Gabriela no llegó a explicar el mundo, sino a incomodarlo un poco. Su charla giró sobre avances visibles y barreras invisibles, pero en realidad orbitó sobre algo más delicado: la necesidad de tener propósito, de defender la voz propia… y de atreverse a mirarse al espejo, incluso cuando no es cómodo.
Después de aplausos de pie, la comunicadora se presentó ante los medios para conversar. Una rueda de prensa de periodistas para una periodista. Sin solemnidades vino la conversación.
No tenemos la primera pregunta, pero se le plantea en la oportunidad el escenario que hoy compartimos todos los que trabajamos en medios: un ecosistema saturado, inmediato, donde cualquiera opina, publica y distribuye.
La pregunta es directa: ¿Qué le queda al periodismo en medio de ese ruido?
Warkentin no responde rápido. Ordena ideas. Como quien sabe que la simplificación, en estos temas, suele ser una trampa.
“Nos daría para un semestre de clase”, dice primero, casi como advertencia.
Y luego entra al fondo:
“Hoy el periodismo es más necesario que nunca… pero también estamos en un contexto económico muy desfavorable para hacerlo”.
La frase parece contradictoria, pero no lo es.
Explica: mientras en otras latitudes hay redacciones robustas —pone como ejemplo al New York Times, con miles de periodistas—, en México los equipos son reducidos, fragmentados, muchas veces precarizados.
“¿De qué tamaño son nuestras redacciones aquí?… nosotros somos una decena”, dice, marcando la distancia sin dramatismo, pero con claridad.
La conversación se mueve entonces hacia una tensión que todos conocemos: velocidad contra profundidad.
¿Debe el periodismo competir con la inmediatez de las redes?
La respuesta no es romántica, pero sí firme:
“En ese mundo donde todos opinan, donde todo mundo reenvía, donde todos creen el WhatsApp que les mandó la tía… en ese mundo el periodismo es más necesario que nunca
”.Hace una pausa breve.
“Pero necesitamos condiciones para hacerlo”.
Y ahí aparece una palabra que se repite sin repetirse: tiempo.
Tiempo para investigar. Tiempo para seguir una historia. Tiempo para equivocarse y corregir.
No el tiempo de la viralidad, sino el de la comprensión.
Se le dirige otro cuestionamiento poco cómodo tanto para ella como para sus entrevistadores: la confianza.
Los datos son conocidos: la mitad del país desconfía de los medios. Y mientras tanto, proliferan espacios sin firma, sin responsabilidad, sin rostro.
¿Sigue teniendo autoridad el periodismo?
Warkentin no niega el problema. Pero tampoco se queda en la queja.
“Sí, hay una proliferación de medios espontáneos, por llamarlos de alguna manera… que distorsionan y meten mucho ruido”.
“Quienes nos dedicamos profesionalmente a esto, tenemos la obligación de volvernos pertinentes para nuestra audiencia”.
La palabra no es casual: pertinente.
No dice influyentes. No dice virales. Dice pertinentes.
“Cuando yo era chica —recuerda— el periodismo en México no le hablaba a la ciudadanía… le hablaba al poder”.
No hay dramatismo en el tono. Pero sí hay una especie de ajuste de cuentas histórico.
“No venimos de un periodismo comprometido con las causas ciudadanas. Venimos de uno que nunca le habló a la gente”.
Dicho así, cambia el eje de la discusión.
El problema no es solo TikTok. Ni Twitter. Ni los “medios patito”. El problema es más estructural.
¿Cómo se construye en un entorno donde un video improvisado puede tener más alcance que una investigación de semanas?
Warkentin lo aterriza:
“Tenemos que hacer un esfuerzo adicional para que lo que hacemos le importe a alguien”.
Y ahí está quizá uno de los puntos más honestos de la conversación.
No basta con tener razón. Hay que lograr que alguien entienda por qué importa.
En medio del diagnóstico deja claro que el periodismo mexicano no está vacío de talento.
“Se está haciendo un trabajo extraordinario… hay organizaciones, investigaciones, proyectos que están contando historias muy potentes”.
Menciona, por ejemplo, trabajos que reconstruyen la vida de personas desaparecidas a partir de sus pertenencias.
Periodismo que no solo informa: reconstruye humanidad.
Antes de cerrar, se le propone sintetizar al periodismo mexicano en una frase breve. Ocho palabras, como una cabeza de nota.
Se niega.
No de forma evasiva, sino deliberada.
“No lo voy a hacer… el periodismo mexicano merece más que ocho palabras”.
Y en lugar de definición, ofrece algo más significativo:
“Abrazo a las y los periodistas valientes de territorio”.
Terminan las preguntas y afuera se regresa al mismo ruido de siempre: opiniones, versiones, certezas exprés e intereses.
Adentro —al menos por un momento— quedó otra idea flotando:
El periodismo sigue teniendo algo que decir… y también debe defender su voz.
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IMSS Bienestar toma control: SLP acelera entrega de unidades médicas
Más de 100 unidades médicas ya fueron formalizadas; el proceso busca integrar completamente el sistema estatal al modelo federal de atención
Cynthia Mariana Guerrero Hernández, subdirectora de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos de los Servicios de Salud en San Luis Potosí, informó que continúa el proceso de transferencia de unidades médicas al modelo federal de atención encabezado por IMSS Bienestar, como parte de la reestructura del sistema de salud para población sin seguridad social.
En entrevista, explicó que este proceso deriva del convenio de coordinación firmado en agosto de 2023, mediante el cual se busca que las instituciones de salud que anteriormente operaban bajo el estado pasen a ser propiedad y estén bajo la operación directa del esquema federal.
Guerrero Hernández detalló que de un total de 218 unidades médicas que estaban a cargo de los Servicios de Salud, 100 ya cuentan con título de propiedad a favor de IMSS Bienestar, lo que representa un avance significativo en la consolidación del nuevo modelo.
Además, señaló que recientemente se gestionó ante el Congreso del Estado de San Luis Potosí la donación de cuatro centros de salud más, Los Pocitos, Rotario, Ciudad Fernández y San Miguel. Estos casos forman parte de los asuntos abordados en la sesión legislativa, en apego a la Ley de Bienes del Estado.
La funcionaria confirmó que el Hospital Central “Dr. Ignacio Morones Prieto” ya fue incorporado al modelo, al contar con un título de propiedad formalizado a favor de IMSS Bienestar . Asimismo, indicó que, en términos operativos, las 218 unidades médicas ya funcionan bajo este esquema, aunque el proceso jurídico de transferencia aún continúa en algunos casos.
Sobre el impacto para la ciudadanía, Guerrero Hernández aclaró que la transición no implica la suspensión ni modificación del acceso a los servicios médicos. “La población continuará recibiendo atención de manera normal; lo que cambia es la operatividad, que ahora está a cargo de IMSS Bienestar”, explicó.
En ese sentido, subrayó que la Secretaría de Salud de San Luis Potosí mantiene la rectoría de la política pública en materia de salud, por lo que seguirá supervisando y garantizando la calidad de los servicios.
Finalmente, la funcionaria indicó que continúan las gestiones para completar la transferencia total de las unidades médicas, con el objetivo de que todas cuenten con certeza jurídica y operen de manera regularizada dentro del sistema federal.
Aseguró que tanto autoridades estatales como federales trabajan de forma coordinada para garantizar que el servicio médico se mantenga sin interrupciones y con calidad para la población potosina.
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Buscan poner freno a tarifas infladas de taxis en SLP durante Semana Santa
Instalarán bahía de taxis autorizados en la Fenahuap donde operarán conductores certificados por la SCT
Por: Redacción
Con el objetivo de prevenir incrementos indebidos en tarifas durante la temporada vacacional, la titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Araceli Martínez Acosta, anunció medidas especiales de supervisión en distintos puntos del estado.
En el caso de Ciudad Valles, particularmente durante la Feria Nacional de la Huasteca Potosina (Fenahuap), se instalará una bahía de taxis autorizados a las afueras del recinto.
La funcionaria explicó que en este punto operarán únicamente conductores previamente certificados por la dependencia, con el objetivo de garantizar un servicio de calidad y tarifas justas.
“Recomendamos a los usuarios tomar su taxi en esta bahía para evitar abusos”, señaló.
En la capital potosina, añadió, se reforzarán los operativos de inspección y se exhorta a la ciudadanía a denunciar cualquier irregularidad en el servicio.
Para ello, la SCT puso a disposición el número de atención ciudadana 444 487 7096, donde se podrán reportar cobros excesivos u otras malas prácticas.
Martínez Acosta destacó que recientemente se capacitó y certificó a un grupo de taxistas que buscan mejorar la calidad del servicio, al tiempo que advirtió que se aplicarán sanciones más severas a quienes reincidan en irregularidades.
“Le estamos apostando a quienes quieren hacer bien las cosas, y aplicaremos sanciones determinantes a quienes persistan en malas prácticas”, afirmó.
Finalmente, indicó que se solicitará el apoyo de la Policía Vial para retirar a unidades —tanto particulares como de transporte público— que operen en sitios no autorizados, como ocurre en zonas como La Alameda en la capital.
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