enero 8, 2026

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El día en que una princesa le rogó a Benito Juárez en SLP

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Inés de Salm-Salm pidió en el Palacio de Gobierno por las vidas de Maximiliano y el príncipe Felix de Salm-Salm

Por: Ana G. Silva

En el Palacio de Gobierno se encuentra una escultura de cera en la que un hombre se encuentra sentado con una mujer de rodillas a sus pies en posición de ruego. Estas figuras representan a Benito Juárez, ex presidente de México, y a Inés de Salm-Salm, princesa del Principado de Salm-Salm (estado que existió como parte del Sacro Imperio Romano Germánico, localizado en los actuales departamentos franceses del Bajo Rin y los Vosgos).

La escena corresponde al momento en que la princesa, de origen estadounidense, le pide al presidente Juárez por la vida de Maximiliano de Habsburgo luego de que el Segundo Imperio de México cayera contra el bando liberal.

Se tiene la creencia de que Carlota fue quien rogó por la vida de su esposo; sin embargo, en marzo de 1866 ella había tomado la iniciativa de intentar convencer a Napoleón de reconsiderar su decisión de abandonar la idea de establecer su imperio en México.

Agnes Elisabeth Winona Leclerc Joy, mejor conocida como la princesa Inés de Salm- Salm, nació el 25 de diciembre de 1844, en Estados Unidos donde conoció en 1861 al príncipe Félix de Salm-Salm con quien se casaría y se mudaría a México en 1865 luego de que el emperador Maximiliano lo aceptara dentro de sus tropas.

Dos años después ocurrió la derrota del Imperio, cuando comenzaron a caer prisioneros y la princesa Inés de Salm-Salm comenzó a enviar provisiones a los prisioneros. En mayo de ese año Máximiliano cayó junto con el príncipe Félix, ayudante de campo del emperador en Querétaro.

Inés de Salm-Salm trato de negociar la liberación del emperador y de su esposo con Porfirio Díaz quien le ofreció a yudarle a poder tener contacto con su esposa, pero el general Mariano Escobedo le negó la visita y le comentó que el único que podía autorizarla era el presidente Juárez quien se encontraba en el Palacio de Gobierno San Luis Potosí desde el 21 de febrero, donde estableció por última vez su República Itinerante.

En la visita con Benito Juárez la princesa de Salm-Salm consiguió un permiso para ver a los prisioneros, aunque el presidente mexicano le reiteró que no perdonaría sus vidas; también consiguió que les dieran un trato más digno y que Maximiliano conversara con Escobedo donde le ofreció la rendición y prometió regresar a Europa con sus tropas, no obstante el trato fue rechazado.

Agnes ideó un plan para que Maximiliano y su esposo pudieran fugarse intentando sobornar a los guardias que resguardaban la ciudad queretana, pero la maniobra fue descubierta.

De acuerdo con la revista Nexos, Inés le escribió una carta a una de sus amigas llamada Elena en 1899, en la que explicaba cómo se llevó a cabo dicho plan:

“Con toda sinceridad, si se me pidiera que nombrara la experiencia más significativa de mi ahora larga vida, seguramente esta se encontraría en las últimas semanas que pasamos juntos en Querétaro, tratando de negociar un pasaje seguro para nuestro querido emperador, enfermo de disentería y quién sabe qué otros males, había languidecido en las manos de aquellos soldados leales a Juárez por tantos días dentro del convento de Capuchinas, entonces convertido en cárcel militar. Después de nuestro fallido intento de sobornar a los guardias con dinero y joyas y de su precipitada partida hacia el puerto de Veracruz”.

Una vez que enjuiciaron a Máximiliano y al príncipe Félix, en donde se les condenó a la pena de muerte, Inés suplicó a Benito Juárez en el Palacio de Gobierno de San Luis Potosí que se les perdonara la vida

, misma experiencia que detalla en la carta a Elena:

“El día previo a su ejecución llegó: el emperador sería fusilado a la mañana siguiente. Aunque albergaba pocas esperanzas, estaba resuelta a hacer otro esfuerzo por salvar su vida y
apelar una vez más al corazón de aquel hombre de cuya voluntad colgaba el destino del emperador, cuyo rostro pálido y melancólicos ojos azules constantemente me imploraban, hasta en la noche cuando trato de conciliar el sueño. Eran las ocho de la noche cuando fui a ver al señor Juárez, quién me recibió de inmediato. Él también ostentaba un rostro desencajado y turbado. Con labios temblorosos rogué por la vida del emperador, o al menos por el retraso de su sentencia. Pensé que lo que seguramente sería considerada como cobardía en un hombre tal vez podría ser perdonado si era una simple mujer que rogase por su vida. Sin embargo, el presidente Juárez dijo que no prolongaría más su agonía y que el emperador debería de morir el día siguiente”.

La princesa de Salm-Salm contó en su misiva que cuando escuchó “estas palabras desalmadas” cayó de rodillas y rogó piedad. El presidente trató de levantarla, pero, describió, que lo abrazó de las rodillas compulsivamente y le dijo que no lo soltaría sino hasta cuando concediera la vida al emperador.

“El presidente me respondió con voz solemne y triste: ‘Me duele, señora, al verla de rodillas delante de mí, pero si todos los reyes y reinas de Europa estuvieran en su lugar, no podría perdonar esta vida. No soy yo quien se la quita, es el pueblo y la ley, y si no hago su voluntad, el pueblo tomará su vida y la mía también’”.

Agnes Agnes Elisabeth Winona Leclerc Joy indicó que ofreció su vida por la de su esposo, después el presidente la levantó y le prometió que la vida del príncipe Félix sería salvada, pero no la del emperador:

“Le di las gracias y salí de la habitación del Palacio de Gobierno que había sido convertido en un despacho. A medida que descendía lentamente la gran escalera de cantera, fui testigo del espectáculo conformado por más de doscientas de las más distinguidas damas de San Luis, que también venían a orar por la vida de los tres condenados a morir: Maximiliano, Miramón y Mejía”.

Perdonado en México, el príncipe Félix fue herido de bala y murió 1870 durante el conflicto prusiano, mientras que Inés de Salm-Salm falleció el 21 de diciembre de 1912 en su departamento en Karlsruhe, Alemania.

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#4 Tiempos

SLP no es grande… pero su problema de transporte sí | Columna de Ana G Silva

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Corredor Humanitario

 

Ya no es molestia. Ya no es inconformidad. Es hartazgo puro.

Y no, no voy a buscar una palabra más bonita, porque no la hay para describir lo denigrante que resulta usar el transporte público en San Luis Potosí.

Los camiones potosinos son, sin exagerar, de los más caros del Bajío. Hoy el pasaje cuesta 12.50 pesos y, aun así, el servicio es lento, viejo, sucio, impredecible y profundamente irrespetuoso con el usuario.

En Guadalajara, una de las ciudades más importantes del país, el transporte cuesta 8 pesos. En Querétaro, sí, puede llegar a 12 pesos, pero ahí el transporte sí sirve: pasa seguido, es relativamente puntual y no te condena a perder media vida esperando.

Aquí no.

En San Luis Potosí hay personas que esperan 20, 40 minutos o hasta una hora para que pase un camión. Una hora. Solo para subir. Eso no es un “detalle operativo”. Eso es trato indigno.

Aquí mismo, los potosinos repiten que atravesar la ciudad en coche toma 15 o 20 minutos. Pero gracias a un sistema de transporte público miserable, ese mismo trayecto se convierte en una hora con veinte, de los cuales 60 minutos son solo de espera.

En la Ciudad de México, con tráfico brutal y distancias enormes, puedes tardar dos horas en un traslado, sí, pero no esperas. El metro, el pesero, la combi pasan cada 4 o 5 minutos. La ciudad será un caos, pero el transporte no te abandona.

Aquí el usuario espera como si pidiera limosna.

Y por si fuera poco, muchas rutas dejan de operar a las 8 de la noche. Entonces la pregunta es obligada: ¿qué diablos pasa con quienes salen a las 8, 9 o 10 de la noche de trabajar?

Antes, el transporte público funcionaba al menos hasta las 10:30 pm. Hoy ya no. ¿La solución? Que el usuario pague Uber o taxi. Y eso no es ocasional: Es diario, es de lunes a viernes, de lunes a sábado. Para quien gana el salario mínimo —o apenas un poco más— esto es un golpe directo a la cartera.

Y aun así, todavía se atreven… Margarito Terán, líder de los transportistas, dice que 12.50 pesos no les alcanza, que no les “presta” para dar un buen servicio y que necesitan subir el pasaje a 15 pesos (aunque de todos modos se la pelan, porque legalmente no pueden aumentar la tarifa más allá de lo que marca el Índice Nacional de Precios al Consumidor, INPC)

.

Seamos serios. La Secretaría de Comunicaciones y Transportes les ha señalado, año tras año, que circulan unidades con más de 10 años de antigüedad, algo que no debería permitirse en la zona metropolitana. Esto no empezó ayer. Pasó con Ricardo Gallardo, pasó con Juan Manuel Carreras y pasó antes.

Han sido omisos profesionales.

Prometen arreglar camiones. Prometen capacitar choferes. Prometen mejorar rutas. Y lo único constante es el mal servicio.

¿Quién no ha sufrido a un chofer grosero? ¿Quién no ha visto a uno hablando por teléfono, con la música a todo volumen, prepotente, echando carreritas con otro camión? ¿Quién no ha vivido eso de que se juntan dos unidades y una avanza a paso de tortuga, importándole poco o nada si el usuario lleva prisa?

Y luego está el clásico: acortar la ruta, aunque no sea su recorrido, porque “ya van tarde”. Y el usuario que se joda: se baja antes, camina, llega tarde, pierde tiempo y pierde dinero.

Eso no es transporte público. Eso es desprecio sistemático al usuario.

Por eso lo digo sin rodeos: si no pueden prestar un servicio digno, háganse a un lado.

Permitan que el Gobierno del Estado busque otra concesionaria que sí pueda, que sí quiera y que sí le alcance. Porque en otros estados ya quedó demostrado que con menos dinero se puede ofrecer un servicio muchísimo mejor.

Y ya ni siquiera es por el precio. Es por el tiempo robado, el maltrato, las unidades decrépitas, la falta total de respeto.

Basta de tratar al usuario como ciudadano de segunda.

Y ojalá —de verdad ojalá— que la secretaria Araceli Martínez Acosta se suba una semana, solo una, al transporte público para ir a trabajar. Que espere, que se desespere, que llegue tarde. A ver si así entiende la indignación diaria de miles de potosinos.

Porque el transporte público no es un favor. Es un derecho. Y en San Luis Potosí, hoy, ese derecho está secuestrado por la mediocridad.

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Ciudad

¿Será removido el lirio de la presa San José en 2026?

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Mientras el Ipicyt mostró la posibilidad de emplear el lirio en El Realito, la CEA insiste en removerlo totalmente del embalse

Por: Redacción

Pascual Martínez Sánchez, titular de la Comisión Estatal del Agua (CEA), informó que se continúa trabajando en el saneamiento del río que va desde la cortina de la presa El Peaje hasta San José y en el retiro definitivo del lirio de esta última.

Según Martínez Sánchez la primera parte del proyecto, de conjunto con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) consiste en el entubamiento de un porcentaje del agua de El Peaje para que sea utilizada en el área metropolitana, la siguiente fase incluiría un saneamiento integral de la zona y los drenajes que pudieran estar obstruidos o dañados.

La segunda parte de este proyecto planea la remoción completa del lirio de agua de la presa San José, a pesar del llamado del alcalde municipal, Enrique Galindo, al cultivo controlado

de estas plantas.

Un estudio realizado por el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (Ipicyt) encontró metales pesados en las raíces de los lirios, si bien dichos metales contribuyen a la limpieza del agua, no deberían ser tratados como un desecho simple.

La propuesta del Ipicyt mostró la posibilidad de emplear el lirio también en El Realito como controlador natural de la limpieza de la misma, mientras que la CEA insiste en removerlo totalmente.

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SLP apunta a erradicar el analfabetismo en 2026: SEGE

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El titular de la dependencia dijo que la entidad ocupa el primer lugar en alfabetización a nivel nacional

Por: Redacción

El 2026 podría ser un año histórico para San Luis Potosí, pues Juan Carlos Torres Cedillo, titular de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado (SEGE), señaló que este año el Estado podría erradicar el analfabetismo entre la población.

El secretario apuntó que San Luis Potosí actualmente ocupa el primer lugar nacional en alfabetización, y se están redob lando esfuerzos en la educación para adultos, en donde además de la primaria y la secundaria, se está buscando que también puedan completar la preparatoria

.

Torres Cedillo comentó que ya se encuentran en conversaciones con Armando Contreras Castillo, titular del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), con el fin de firmar un convenio que certifique a San Luis como uno de los estados que elimina el analfabetismo.

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