#4 Tiempos
¿Dónde está Gabino? Pues con Carreras | Columna de Óscar Esquivel
Desafinando
Somos seres que pensamos que alcanzar la sabiduría es conocer algo, sin ponernos a reflexionar que ignoramos muchas cosas más. Acertamos en muchas cuestiones, pero duplicamos los errores; somos capaces de repetir los mismos, creyendo que tenemos la razón, a pesar de esto, no es posible sacarnos del error y mucho menos escuchar “me equivoqué”. El mundo está lleno de simuladores, dicen que aquellos que no se equivocan es porque nunca han hecho algo, no se mueven, y lo peor: casi nunca proponen algo razonable.
Vivimos en la desdicha de que quienes gobiernan al mundo cometen errores que perjudican a las sociedades, no reconocen sus faltas, ni mucho menos les satisface el daño, por aquello de la debilidad. No escuchan los reclamos ni las quejas, ¡vamos! ni los suplicios. El poder es enfermizo, el error su cáncer.
“El hombre educado, con integridad es capaz de confesar sus faltas y reconocer sus errores” Benjamin Franklin.
Sin embargo, en toda esta gama de errores, existen los aduladores que encubren las faltas de sus jefes. Hacerle saber que fue un “pecadillo” (eso si, nunca le digas que su indiferencia desmaterializo los sueños o preocupaciones de muchos porque serás minimizado) es el comportamiento de la camarilla del poder en nuestro estado.
Inexplicablemente o mal comunicada, como siempre, y a la falta de mensajes claros, la ciudadana potosina que no entiende el por qué no se ha realizado un declaratoria de emergencia al día de hoy este es el estatus.
Una discordancia de las instancias de protección ciudadana gubernamental ha hecho crecer el incendio de la Sierra de San Miguelito, San Pedro y ahora, Guadalcázar. Mientras tanto se consumen las reservas naturales. El silencio de los responsables de auxilio los hace culpables de la tragedia ecológica que vivimos.
Un día sí y otro también brotan las ambigüedades. Desde el gobernador, el presidente municipal y hasta los diputados locales, que deberían estar abanderando la lucha, no han dado un explicación concreta. Nos dicen que aún no existe condición alguna para declarar estado de emergencia, “en otro momento”, “ya no se requiere ayuda ciudadana”, y tan grave es la confusión que es mecha para prender el fuego del pánico.
“Se controló el incendio”… cinco minutos después: “ya no se propagó más”, y el gobernador esperando la lluvia, (ha de pensar que no es necesario solicitar la declaratoria de emergencia porque el dios de la lluvia, Tláloc, nos socorrerá mañana). Segundos después: “¡ah sí! sí hay la necesidad” porque amanecí con antojo de declarar la emergencia, y todos nosotros: como tontos.
Aunado a esto, el control de daños no está previsto. La siempre verde secretaria de Ecología y Gestión Ambiental del Gobierno del Estado, personita que poco trabaja en su despacho y si trabaja, será después del GYM y del desayuno en restaurantes caros de Lomas( ¡eso sí!): Doña Yvett Salazar, durante estos penosos incendios se puso dar conferencias “ mañaneras” redundando siempre en lo mismo “ no es tiempo de valorar daños”, al fin y al cabo después de los incendios asistirá a valorar los daños, con expertos, no quiere quemar sus cartuchos político para el 2021 o que la ropa le huela a humo. ¡Gabino, Gabino aquí estoy!
Muchas preguntas con respuestas que ya podríamos conocer de antemano; ¿el gobernador estaría enterado de la magnitud del siniestro en la sierra de San Miguelito? ¿Por qué Carreras no ha actuado en tiempo y forma solicitando apoyo al gobierno federal? No quiso escuchar a los expertos ¿por qué utilizó helicópteros que no son para apagar fuego? ¿La dejadez sería para solventar los favores a los ambiciosos fraccionadores? Total, terreno desmontado, vale más el metro cuadrado, aún cuando parece ser que el señor afirmó y juró que la Sierra San Miguelito es del pueblo, “nosotros queremos preservar esas áreas naturales para todos, y ya dimos una muestra al decretar (protegida) una parte importante de más de 12 mil hectáreas”, un parte importante no toda la sierra ¡aguas!
No solo Carreras el “gober del error”, también su pupilo que entrena para la gubernatura, Nava, quien pareciera estar en schok, impávido, descoordinado, con un comunicación social fallida y lo más grave, por no “manchar su Imagen” no enmiendan sus errores y ni los reconocen.
Y a todo esto ¿Dónde está Gabino? ¡Sí! Morales, el muchachón todo delegado federal.
Si lo ven díganle que hay problemas, se la pasa en grillas acomodando la piezas del ajedrez político. No se entiende la ausencia del súper delegado federal, si los partidos como el Verde están ocupados con sus nuevos miembros de “buena reputación” aplaudidos como artistas del palenque. Todos unos honorabilísimos distinguidos de la política potosina, que seguramente serán bien utilizados por Morena, o por el PRI si se descuida la militancia, cuando llegue el tiempo de repartir el pastel.
Los militantes de Morena jalando la cobija para todos lados, donde veremos quién será el futuro ungido de AMLO, o del mismo Gabino, para ocupar los altísimos cargos que les serán conferidos por la ciudadanía. Los pobres del PAN, andan embobados con Xavier Nava, que ni los zapatos que adquirió le quedan. Su pecado más grande es la falta de sentido común de casi todos sus colaboradores. más cercanos y el PRI. De vacaciones pagadas por todos, también el presidente del Comité Directivo Estatal seguramente estará por alguna playa o un centro recreativo vacacional aunque sea la azotea porque ni su camisa roja logra verse, total que importan los desatinos de su” jefazo político” o seguramente estará pensando placenteramente que medalla colgarse del trabajo de algún miembro del partido o que consejo tamaulipeco le llega a sus oídos, así que con Elías Pesina ni contar.
Pero ¿dónde está Gabino Morales? En estos momentos pareciera, así lo creemos, realizando gestiones ante la federación para auxiliar a pagar los incendios del estado, tal vez nos equivoquemos, pero ningún medio lo ha visto por ahí. Entonces hace suponer que el muchacho sí está trabajando, total el que se mueve no sale en la foto o hay que moverse para salir en la foto.
El moverse causa errores, los ciudadanos tenemos la obligación de exigirle al gobierno respuestas, enmendar errores habla bien, pero también debemos colaborar de acuerdo a nuestras necesidades sin que nos lo pida la autoridad, cuidemos los bosques, no tirando basura, apagando fogatas correctamente, establecernos como una sociedad responsable, ante el medio ambiente, que esa sea la tarea, no cometamos faltas fatales que costara la vida de nuestros hijos.
Nos saludamos pronto.
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El Cronopio
Juan José Ortega, director cinematográfico matehualense | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
En las primeras décadas del siglo XX un buen número de potosinos van a la Ciudad de México a continuar su formación y su desarrollo profesional. La mayoría sobresalen en las actividades que se realizan, como lo muestra la nutrida membresía de la Academia Potosina de Ciencias y Artes formada por potosinos que radican en la Ciudad de México, donde la mayoría ocupan puestos de importancia en la vida cultural mexicana. Entre estos personajes se encuentra el camelense Juan José Ortega García que destacaría en la industria cinematográfica en la época de oro del cine nacional a la que se incorpora en la década de los treinta siendo otro de los potosinos pioneros en el cine mexicano.
Juan José Ortega García nació en Matehuala, San Luis Potosí, el 27 de octubre de 1904, donde inicia su educación primaria la que tuvo que suspender, para proseguirla de manera autodidacta, para contribuir al sostenimiento de su familia. La familia se traslada a San Luis Potosí y continúa su formación autodidacta, entre ellos el oficio de mecanografía, lo que le conduciría a iniciarse en el periodismo en 1925 colaborando en el periódico Acción de San Luis Potosí, del que sería su subdirector en 1928 y, director en 1932 del periódico potosino Vanguardia. Fundó en el Bajío un par de periódicos: el Diario del Centro en Aguascalientes y El Globo en León, Guanajuato. Colaboró como corresponsal en los periódicos Excélsior y El Universal.

Al llegar a la Ciudad de México para integrarse a la Comisión de Irrigación en el periodo presidencial de Lázaro Cárdenas inicia su carrera en el cine dirigiendo documentales oficiales, Irrigación en México y Gigantes de Piedra. Al dirigir estos largometrajes comprendió que su carrera sería el cine y se adentra dirigiendo su primera película en 1939, Sendas del Destino, donde actúa, entre otros, Eduardo Arozamena, en una trama que se desarrolla en la presa La Angostura en Sonora, reminiscencia de sus primeros largometrajes, la cual fue financiada de su propio peculio y con aportación de la Comisión Nacional de Irrigación, donde laboraba Ortega García.
Sendas del Destino sería su ópera prima de, al menos 42 películas que dirigió
, realizando también coproducciones internacionales, con Cuba, Venezuela, Colombia y Perú. Entre las películas que dirigió se encuentran: La mujer legítima en 1945, con Isabela Corona; La insaciable de 1947, con María Antonieta Pons, con un guion escrito por el propio Juan José Ortega incursionando así en el guionismo; Cuando el alba llegue, en 1950, con Meche Barba; Lodo y armiño, de 1951, con Armando Calvo; Cuentan de una mujer, en 1958, con Marga López; En carne propia, de 1961, con Joaquín Cordero; Pacto de sangre, en 1966, con Manuel López Ochoa, entre otras.Entre los melodramas, género preferido de Juan José Ortega, filmados en Cuba se encuentran: la comedia musical filmada en 1953 en La Habana, intitulada Me gustan Todas con Adalberto Martínez Resortes; en 1954 las cintas, Frente al pecado de ayer y Yo no creo en los hombres, protagonizadas por Sarita Montiel; en 1956 dirige No me olvides nunca, con actuaciones de Luis Aguilar, Rosita Fornés y Olga Guillot.
En la década de los sesenta dirige la serie de películas tipo westerns de Leonardo Moncada, serie de cinco películas estelarizadas por Joaquín Cordero, basadas en una serie radiofónica cubana. En esa década Ortega comienza a dedicarse a la distribución de películas creando la distribuidora Compañía Cinematográfica Mexicana y Productora Mexicana de Películas. Es propietario también de Producción Fílmica de México y Películas y Videos Internacionales, todo ello en los ochenta.
Recibió varios reconocimientos a su carrera cinematográfica, como productor, director, guionista y distribuidor actividades que siguió después del periodismo, donde sería también pionero en el periodismo potosino del siglo XX. Juan José Ortega García murió en la Ciudad de México el 27 de diciembre de 1996.
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Acento Ajeno
La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés
ACENTO AJENO
Por: Haniel Valdés Velázquez
Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.
Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.
En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.
Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?
Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.
Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.
Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.
La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades
ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.
El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.
Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.
Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.
La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.
Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.
También lee: Gallardo renueva transporte público urbano
El Cronopio
Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.
Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.
Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.
Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.
Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.
A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.
También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.
Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.
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