agosto 19, 2026

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#4 Tiempos

Desde el tintero de Jorge Saldaña

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DESDE EL TINTERO

 

Caso Morales ¿Quién miente?

Señores gobernador y alcalde de la capital: Habiendo tantos temas buenos para pelearse como la seguridad, el agua, Pozos, o hasta la grilla electoral venidera, ¿De verdad van a pelear por el tema de Morales? Chale, no sean así…

Simplemente hay que ver que alguien está mintiendo a uno de ustedes, o a los dos.

La obra de rehabilitación anunciada desde mayo primero paró por el amparo de una asociación civil, pero salvado el asunto de permisos y proyectos y de acuerdo a lo que relata el primer mandatario, ya debió estar terminada, sin embargo -aquí la queja- Gallardo denunció que ha sido el Ayuntamiento el que no deja entrar las maquinas y hasta deslizó un “ojalá que no sea por instrucciones del alcalde” y hasta puntualizó que aunque dan todos los permisos y autorizaciones “por abajo nos chingan”.

Por su parte, el Ayuntamiento aseguró, a través de Christian Azuara, que la instrucción del alcalde es totalmente opuesta, que se han dado ordenes de dar todas las facilidades y apoyo para que se lleve a cabo la rehabilitación.

¿Quién miente pues? ¿Quién está “chingando por abajo”? Y más importante, ¿a quién beneficia que el tema de una obra menor (en proporción a otros proyectos) enfrente a ambos mandatarios?

No se vale que, para justificar un atraso (por vaya usted a saber qué motivos) la secretaría o constructora encargada del proyecto, ponga en posición de enfrentamiento a Gallardo y a Galindo.

Lo que es de interés de toda la población es que la rehabilitación se realice, y si ustedes dos están en esa misma sintonía ¿Por qué dejar que sus empleados enreden las cosas al grado de detenerlas? Orden, señores.

La elección panista

Decir los “Azuara” resulta injusto porque seguro hay muchas personas con ese apellido que no se dedican a negociar pérdidas partidistas, ni a invertir en hoteles boutique en Real de Catorce, ni a la especulación política para empoderarse a través de un personaje que se hizo millonario gracias a sus relaciones con los hijos del expresidente.

Mejor digamos, Xavier y David Azuara Zúñiga.

Este par de personajes están metidos en una nopalera (eso del berenjenal es un lugar común) y para donde se muevan se van a espinar.

La elección de la nueva dirigencia panista está a la vuelta de la esquina y, como ya se sabe, tendrá que ser para un perfil femenino.

Los hermanos Azuara Zúñiga, uno diputado federal y el otro nada, han prometido a personajes como el Batman de Tanquián (otros le llaman el nuevo Tekmoloco) obtener la dirigencia estatal panista para así asegurar candidaturas en el 2027. Quieren la capital (siempre la han querido) y quieren tener el membrete para la candidatura al gobierno del estado.

Sin embargo, no tienen nada que ofrecer y se les va a caer el teatro con el que mantienen el interés de su patrocinador, es decir, perdiendo el partido ¿qué mas pueden ofrecerle a su Batman? Se les va a acabar el patrocinio.

En su desesperación lanzarán a la regidora Maru Castro, que ya la pusieron a buscar a los consejeros estatales del interior para lograr votos, escenario que se ve muy complejo por más dinero que le inviertan.

Xavier y David, socios y compadres de Sánchez Zumaya tendrán que ser creativos y ofrecer alguna otra cosa para seguir gastando la fortuna de su mecenas.

De ahí la importancia de la solicitud de licencia al senado que hiciera Verónica Rodriguez para buscar refrendar su puesto como líder del b lanco y azul en San Luis porque al lograrlo, prácticamente eliminaría del escenario a los ambiciosos hermanos.

En una lectura rápida ni siquiera tiene por qué negociar con ellos, Verónica, arropada por el panismo activo (muy disminuido por cierto), puede sacar la elección sin mayor problema, sobre todo si enfrente le ponen a una rival como Maru Castro, que tiene grandes virtudes, no obstante todavía no tiene las credenciales para dirigir al panismo, y no se merece hacerlo por encargo de terceros.

Hay que decir además que la reelección de Vero, como se anticipa, subraya en la lista a la gubernatura a Enrique Galindo

cuando si éste se decide a cambiar de camiseta, asunto que también se anticipa.

Oigan… ¿Y la deuda de Aguas del Poniente?

En teoría, y solo en teoría, desde hace 8 meses cuando se firmó el Acuerdo del Agua entre la empresa Aguas del Poniente y el Ayuntamiento, la recaudación de estos 4 bimestres tendría que estar depositándose en cuentas del municipio y por lo tanto se puede saber cuánto cobraba la empresa concesionaria por dotar de agua al mega polígono del poniente de la capital que no solo abarca al club de golf, sino a toda la plaza comercial, todo Lomas del Tecnológico, Rinconada de los andes, todos los negocios alrededor de la glorieta, hoteles y un etcétera grandote.

Si el Ayuntamiento en estos 8 meses de gracia o “transición” que dio a la empresa sabe cuánto se recaudaba por bimestre, sería muy fácil calcular (restando el valor del dinero, inflación y otros factores) lo que la empresa cobró durante 15 años sin pagar un peso al municipio.

Que no vayan a salir ahora que con la infraestructura que deja el concesionario (léase el buen Chato López) se va a descontar de la deuda. Sería como haber rentado un departamento, no recibir renta por 15 años, darle 8 meses de gracia y luego tomar a cuenta de la renta los focos que puso el inquilino.

Si ya se reconoció el adeudo y se puede calcular el monto, solo se puede hacer una sola cosa que es cobrar.

Además sería un gran gesto de transparencia para todas las partes el saber y reconocer cuánto dejó de pagar la empresa durante todo el tiempo en que las pasadas administraciones no movieron un solo dedo para poder cobrar los derechos de esa concesión.

¿Y Minera México?

Hablando de deudas, estamos muy apurados por la de Aguas del Poniente mientras que el Grupo México o la minera como la conocemos, debe más de 200 millones de pesos de predial y otros derechos. ¿Por qué tantas consideraciones? El grupo México poco o nada aporta a la ciudad y se ha negado en diferentes momentos tanto a usar sus vías como a donar o vender parte de sus terrenos para conectar a la Avenida Hernán Cortés con el periférico y aún así todavía hay que esperar a que paguen como si les hiciera falta recurso a los pobrecitos. Que paguen, no se hagan.

Última pregunta

¿Por qué será que les angustia tanto a la clase política lo que ocurra al interior de Morena con el nombramiento del nuevo secretario Pepe Grimaldo?

Finalmente ni Rita ni Pepe van a tomar decisiones cuando se tenga que tomarlas, los acuerdos políticos y alianzas rumbo al 2027 se tomarán en la federación. Parece un escandalito muy barato y poco fundamentado que a nadie quita el sueño.

Nota final:
Me refiero como “Batman de Tanquián” al personaje de Gerardo Sánchez Zumaya por si alguien tenía la duda. Los comparo porque así como el murciélago, el único super poder del de Tanquián es tener dinero. La diferencia es que el señor Wayne hizo su fortuna honradamente.

Hasta la Próxima

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#4 Tiempos

El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.

Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.

Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.

En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.

Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.

La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.

En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.

Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y

en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.

Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

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#4 Tiempos

Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

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El Cronopio

El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

J.R. Martínez/Dr. Flash

En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.

Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.

Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.

En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.

Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela

, la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.

En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).

Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.

En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.

Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.

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