octubre 31, 2026

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Canto, llanto y pasión: la historia del futbol profesional en SLP

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Del Club San Luis al Atlético: 63 años de balompié potosino

Por: Ana G Silva

La ciudad de San Luis Potosí ha abrazado al futbol desde hace casi 63 años. A lo largo de esa historia, los aficionados tuneros han tenido que apasionarse, disfrutar, cantar, sufrir, suplicar y llorar en las gradas ya sea del Plan de San Luis o del Alfonso Lastras por las transformaciones y cambios que han tenido los distintos clubes profesionales.

El futbol profesional potosino ha visto ascensos gloriosos a Primera División del futbol mexicano, descensos a Segunda e incluso lamentables desapariciones, eso sin contar con los cambios de dueños, sede, nombre e incluso colores de camiseta.

CLUB SAN LUIS

El Club San Luis quedó oficialmente registrado el 7 de julio de 1957 como equipo de futbol profesional en la Segunda División. Justo en esa temporada fue inaugurado el estadio “Plan de San Luis”; sin embargo, la felicidad de contar con una franquicia no duraría mucho pues tan solo dos años después en la temporada 1959-1960 tuvo que ser vendida por problemas económicos, fue ahí donde el Club San Luis tuvo su primera desaparición.

En 1966 el futbol profesional volvió a la ciudad, no obstante, esta vez el San Luis tendría que empezar desde la Tercera División, en esa época se bautizó al equipo como Club San Luis F.C. con el histórico mote de “Auriazules”. Luego de una gran temporada, el 25 de enero de 1970, el San Luis logró el ascenso a la Segunda División y solo un año después de conseguir el mayor número de puntos pasó a Primera sustituyendo a los Zorros del Atlas.

En la fecha 1, como en ese entonces era tradición, el equipo campeón de la Primera división tendría que recibir al equipo ascendido, por lo que el San Luis se enfrentó al América en el estadio Azteca; los potosinos perdieron 6-1 con goles del equipo azulcrema de Enrique Borja (3), Carlos Reinoso, Roberto Rodríguez y Osvaldo Castro; mientras que Marino Guevara hizo el gol de la honra para los potosinos.

Ese solo sería el principio del fin para los tuneros, pues aunque durante tres años lograron mantenerse en Primera, en 1974, luego de varios cambios de jugadores y técnicos, al final de la temporada 1973-1974 el San Luis descendió, justo entonces cambiaron su nombre a Santos de San Luis.

CACHORROS Y SANTOS

El estado no se quedó en silencio, pues para la temporada 74-75 llegó el Atlético Potosino, que había sido creado apenas en 1972 en la Tercera División bajo el nombre de Pumas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, que rápido había ascendido a la Segunda y desde ahí había sido invitado a aumentar el número de participantes de la Primera a 20, siendo acompañados por la Unión de Curtidores. Con el ascenso administrativo vino el cambio de mote y de Pumas (porque ya había otros) pasaron a ser Cachorros.

San Luis Potosí contaba ahora con dos equipos (Los Santos de San Luis y los Cachorros del Atlético Potosino), por su parte el Santos de San Luis se reforzó con buenos elementos para volver a la Primera División; no obstante el ascenso fue hasta 1976.

En 1976-1977 fue la única temporada del Derby Potosino y se jugaron dos partidos en el Estadio Plan de San Luis (casa de ambos). El primero quedó 0-0 y el segundo lo ganó el Santos de San Luis 2-0. Al final, de esa liga el único que clasificó a la liguilla (por primera vez) fue el Atlético y dicho clásico no se volvería a repetir nunca, pues antes de que los potosinos decidieran si eran santistas o cachorristas al final de la temporada la franquicia del Santos de San Luis fue llevada a Tampico.

La ciudad se quedó sólo con un equipo de fútbol, los Cachorros del Atlético Potosino, que se quedaron en Primera División hasta 1989, cuando se suscitaron problemas económicos, adeudos y hasta un castigo al Estadio Plan de San Luis durante ocho fechas que se tuvieron que disputar en el Municipal de Celaya, el equipo no pudo mantenerse y finalmente descendió, y dos años después, en 1992 también desaparecería, pues la franquicia fue vendida, una vez más a Tampico.

REAL SAN LUIS

Ante las exigencias de los potosinos por un equipo profesional, empresarios del estado comenzaron con un nuevo proyecto y en 1991 el equipo Santos de San Luis reapareció, pero tuvo que ser en la Tercera División; sin embargo, en la campaña 1993-1994 Jacobo Payán consiguió la franquicia del Club Celaya de la Segunda División de México con todo y plantel, en la temporada siguiente fueron invitados a participar en la Primera División A, pero otro problema se presentaba al final de la campaña, pues el estadio Plan de San Luis fue vetado por la Federación por inseguro, aunque siguió funcionando hasta el 2002.

Tras el cambio de dueños y antes de iniciar la temporada de invierno del 97 se cambió el nombre de la escuadra a Real San Luis, al año siguiente el equipo tuvo una buena temporada en la que fue superlíder de la Primera A, no obstante no lograron conseguir el título. Para 1998 y 1999 su desempeño no fue bueno, lo único rescatable para esa época fue la inauguración del estadio Alfonso Lastras.

Para 2001 el equipo potosino presentaba problemas económicos, y Televisa estaba buscando un filial para darle minutos de juego a jugadores del Club América y Necaxa, por lo que se contactó al club americanista y se logró la asociación.

En el torneo de Invierno 2001 San Luis llegó a la final de la Primera A, sin embargo, no pudieron derrotar a los Tiburones Rojos del Veracruz, por lo que en la campaña siguiente, un grupo de empresarios se esforzó para que el equipo consiguiera esta hazaña que se logró en el Torneo de Verano del 2002. Al mismo tiempo el equipo fue vendido a Televisa, aún así, la franquicia permaneció en la ciudad.

CLUB SAN LUIS

Luego de la venta del equipo y el ascenso, la escuadra se volvió a cambiar el nombre, ahora eran el Club San Luis, habían pasado 13 largos años para que la afición potosina tuviera nuevamente fútbol en la Primera División. En el Apertura 2002 se reestrenaron ni más ni menos contra Querétaro, el San Luis-Gallos que era un importante clásico regional que no se veía desde los ochentas.

Sin tener mucho éxito el equipo descendió en el 2004, pero no por mucho tiempo, ya que en 2005 el Club San Luis volvió a calificar a la máxima división. Cabe mencionar que en la final de ascenso se rompió el récord de asistencia al estadio con 41 mil 500 aficionados que llegaron 4 horas antes del partido y abarrotando escalinatas, pasillos y tribunas del coloso de Valle Dorado.

El 2006 sería el año más recordado por los aficionados auriazules, pues hace 15 años, en la última jornada del Clausura, Veracruz, Dorados y San Luis se disputaban el lugar en Primera División.

Dorados necesitaba ganar o empatar, pero que el San Luis no sacara los tres puntos; y el San Luis su única opción era salir con los 3 puntos del Alfonso Lastras Ramírez contra el Atlas y de paso avanzar a la liguilla.

San Luis comenzó perdiendo, pero en el segundo tiempo les dieron la vuelta y Marcelo Guerrero pasó a la historia del futbol potosino con su gol de último minuto. Esa noche, la capital potosina no durmió, y así a lo largo de tres semanas más de liguilla, donde vencieron en cuartos de final al Atlante, en semifinales despacharon al Toluca, y que finalizó con su primer subcampeonato al caer 1-0 ante los Tuzos de Pachuca en la Final.

GLADIADORES

En el Clausura 2007 el San Luis llegó al repechaje pero perdió contra el Santos. En el Apertura 2007 el club adquiere el nombre de San Luis Fútbol Club y se cambian el mote a “Gladiadores”, pero este no fue bien recibido por la afición quien nunca se hizo llamar así por lo que en 2011 desapareció dicho mote definitivamente, en ese mismo año se celebraron los 50 años del fútbol profesional en la ciudad.

En el Torneo Clausura 2008, el equipo consigue llegar hasta la semifinal de la liguilla en la que es derrotado por el club Cruz Azul, fue un buen año para el club potosino pues en agosto hicieron su debut internacional en la Copa Sudamericana, y durante 2009 el San Luis jugó su segundo torneo internacional logrando calificar a los octavos de final de la Copa Libertadores 2009, pero debido al brote de gripe A (H1N1) su equipo rival se negó a venir a México a disputar partidos por lo que la Federación Mexicana de Futbol anunció la deserción del equipo junto al Guadalajara. En 2010 se le permitió participar nuevamente en la Copa Libertadores por lo acontecido con el brote de influenza y 2011 participaron nuevamente en esa Copa luego de haber tenido un buen desempeño en 2010.

REALES

En el 2012, el Club San Luis utilizó un nuevo mote propuesto por la afición, los Reales de San Luis, intentando emular al mítico Real San Luis de los 90.

El 20 de mayo del 2013, al no contar con el apoyo suficiente de los patrocinadores, gobierno del estado y aficionados del club, así como las pobres entradas al estadio y malos resultados del equipo en los últimos torneos, pide a la Liga MX cambiar de sede.

ATLÉTICO Y SANTOS

El 27 de mayo del 2013 se confirma a través de la Liga MX dentro de la junta de dueños, que el equipo del Veracruz del Ascenso MX se trasladaría a la ciudad de San Luis Potosí y se convertiría en el Atlético de San Luis, que jugaría dentro del Ascenso MX.

Junto con el Atlético San Luis se crean Los Santos de Soledad, equipo filial del Atlético San Luis y que jugará en la Segunda División Premier, y tuvo como sede el vecino municipio de la capital potosina, Soledad de Graciano Sánchez, estos desaparecieron en 2017.

ATLÉTICO DE SAN LUIS

En febrero de 2017, el Atlético de Madrid anunció que se había aprobado la creación de una filial en el extranjero y se hizo oficial el acuerdo para tener la franquicia del San Luis en participación con inversionistas locales; con esto llegó también el cambio de colores a rojiblanco, algo que no agradó en las gradas del Alfonso Lastras por lo que el club no le quedó de otra más que sacar una playera con los colores azul y dorado.

La conformación de la escuadra en el Ascenso MX fue bastante vistosa, ya que en su mayoría era proveniente de equipos de Primera División con jugadores como: Alejandro “Picolín” Palacios (Pumas), Alejandro Castro (Pumas), Carlos Ramos (Necaxa), Diego Pineda (América), entre otros; como entrenador a Salvador Reyes de la Peña y la directiva del equipo estaría a cargo del español Alberto Marrero. En esa temporada no lograron calificar, por lo que despidieron al técnico.

En la Apertura 2018 la escuadra potosina llegó a la final donde derrotaron a los Dorados de Sinaloa dirigidos por Diego Armando Maradona, con un marcador global de 4-3 consiguiendo así su primer título en el Ascenso MX y medio boleto para ascender.

En mayo 2019, el Atlético de San Luis consiguió el pase a la Liga MX, luego de coronarse bicampeón, nuevamente en una final contra el equipo sinaloense con un marcador global de 2-1, con gol de Unai Bilbao en el tiempo extra. Cabe destacar que los rojiblancos resultaron invictos durante el Clausura 2019.

Ya ascendidos el Atlético de San Luis se vio vuelto en varios escándalos y malos resultados; sin embargo en esta temporada han tenido un torneo regular.

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Columna de Nefrox

San Luis contra Atlas: la bisagra de una temporada | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

Existen partidos que valen tres puntos y otros que terminan valiendo mucho más. No porque la Liga MX entregue unidades adicionales cuando la presión aumenta, sino porque existen noches en las que un equipo se juega la posibilidad de seguir creyendo en su temporada. Atlético de San Luis está frente a una de ellas. El encuentro contra Atlas no es simplemente otra fecha del calendario: es el partido bisagra del Apertura 2026, ese momento en el que los dirigidos por Diego Mejía tienen que decidir si quieren ser protagonistas de la recta final o quedarse mirando cómo otros ocupan los lugares que todavía están a su alcance.

La clasificación está ahí, suficientemente cerca para ilusionarse y lo bastante lejos para exigir una respuesta inmediata. San Luis llega con 19 puntos, ubicado en el undécimo puesto, mientras Atlas aparece en la cuarta posición con 24 unidades. Cinco puntos separan a los dos equipos, pero la diferencia más importante está en las consecuencias que puede tener el resultado. Para los rojinegros, ganar significaría consolidar su lugar entre los primeros puestos; para los potosinos, hacerlo representaría acercarse de manera decisiva a la zona de clasificación y mantener viva una temporada que ha tenido demasiados altibajos.

Por eso no conviene disfrazar la importancia de este encuentro. San Luis necesita ganar. No es una exageración periodística ni una manera de elevar artificialmente la expectativa. Es una consecuencia directa de su posición en la tabla y del calendario que tiene por delante. Con apenas tres jornadas restantes después de este compromiso, cada oportunidad comienza a tener un peso diferente. Un empate podría mantener las posibilidades matemáticas, pero dejaría al equipo dependiendo de demasiadas combinaciones. Una derrota sería todavía más complicada: permitiría que Atlas se alejara y obligaría a los de casa a esperar tropiezos ajenos para seguir soñando.

El problema para Mejía es que enfrente tendrá a uno de los equipos más consistentes del campeonato. Atlas ha construido una temporada que lo mantiene entre los cuatro primeros lugares y llega después de una remontada espectacular ante Puebla, al que derrotó 4-3. No es un rival que pueda darse por vencido cuando el partido se complica. Los rojinegros han demostrado capacidad ofensiva y carácter para resolver encuentros, dos características que obligarán al Atlético a jugar con una concentración muy superior a la que ha mostrado en algunos momentos del torneo.

Pero el contexto también ofrece una oportunidad. Los dirigidos por el histórico Hernán Crespo no llegan a San Luis con la tranquilidad de quien ya tiene todo resuelto. La pelea por los primeros puestos sigue abierta y una derrota podría comprometer su posición. Los visitantes también tienen algo que defender y eso puede convertir el encuentro en un partido de mucha tensión, con dos equipos que necesitan encontrar el equilibrio entre atacar y no regalar espacios.

Para el Atlético, la primera obligación será entender que no puede jugar este partido como si tuviera todo el tiempo del mundo. La urgencia no debe convertirse en desesperación, pero tampoco puede servir como excusa para administrar el resultado desde el primer minuto. Si San Luis quiere meterse a la Liguilla, tendrá que asumir la responsabilidad de buscar el encuentro, aprovechar la localía y demostrar que puede imponerse ante un adversario que llega mejor colocado en la clasificación.

La temporada de Diego Mejía ha tenido momentos que invitan a pensar que el equipo puede competir. Ha habido partidos en los que San Luis ha mostrado capacidad para generar ocasiones, recuperar terreno y encontrar soluciones ofensivas. También ha habido tropiezos que han dejado una sensación de oportunidad desperdiciada. Esa irregularidad es precisamente lo que ha colocado al Atlético en una posición incómoda: tiene argumentos para aspirar a más, pero no ha conseguido sostenerlos durante el tiempo suficiente.

El empate ante Toluca y las victorias frente a Querétaro y Atlante han permitido recuperar terreno. El equipo ha conseguido sumar en sus últimos compromisos y parece haber encontrado una pequeña ventana de estabilidad. Sin embargo, ahora viene una prueba de otra dimensión. Ganar el clásico siempre tiene un valor emocional especial, y vencer a Atlante como visitante también suma confianza, pero Atlas representa un desafío directo en la carrera por alcanzar la fase final. Es el tipo de partido que permite medir cuánto ha avanzado realmente un equipo.

Mejía necesita que sus jugadores entiendan esa diferencia. No alcanza con repetir la intensidad de las últimas jornadas; hay que acompañarla con decisiones correctas. El Atlético tendrá que saber cuándo presionar, cuándo mantener la pelota y cuándo acelerar. No puede regalarle a Atlas transiciones que le permitan aprovechar su capacidad ofensiva, ni puede refugiarse demasiado cerca de su propia área esperando que el rival cometa un error. La mejor manera de defender la clasificación es jugar para ganar, pero hacerlo con inteligencia.

La responsabilidad también pasa por los futbolistas que tienen mayor peso dentro del vestidor. En partidos como este, los jugadores experimentados deben asumir el control de los momentos complicados. No se trata únicamente de marcar un gol o de resolver una jugada individual. Se trata de evitar que el equipo pierda la cabeza cuando el marcador no sea favorable, de exigir concentración y de transmitir la confianza necesaria para que el plan de juego no se desmorone ante la primera dificultad.

El Alfonso Lastras tendrá que convertirse en un factor. La afición potosina ha acompañado al equipo durante una campaña que no siempre ha ofrecido motivos para celebrar, pero ahora tiene delante un encuentro que puede darle sentido a buena parte del esfuerzo realizado. La localía no garantiza nada, aunque sí representa una responsabilidad adicional. San Luis no puede permitir que Atlas se sienta cómodo, que encuentre espacios con facilidad o que termine imponiendo el ritmo de un partido que debería jugarse bajo las condiciones del equipo de casa.

También hay que reconocer que el margen de error se ha reducido por decisiones y resultados acumulados a lo largo del torneo. La clasificación no se está escapando únicamente por lo que ocurra este viernes. Se ha complicado por los puntos que el Atlético dejó en el camino, por los partidos en los que no consiguió sostener una ventaja y por las ocasiones en las que no tuvo la contundencia necesaria. Ahora, sin embargo, ya no sirve demasiado mirar hacia atrás. La única manera de corregir esa historia es conseguir que los encuentros restantes tengan una respuesta distinta.

Y aquí aparece una cuestión que va más allá de la tabla: ¿qué quiere ser este Atlético de San Luis? ¿Un equipo que cada temporada se conforma con competir durante algunos tramos y termina dependiendo de los resultados de otros, o una institución que pretende consolidarse como un participante habitual en las fases finales? La respuesta no se encontrará en una conferencia de prensa ni en una promesa para el próximo campeonato. Se construye en noches como esta, cuando el equipo tiene que responder ante un rival de jerarquía y una afición que espera algo más que buenas intenciones.

No sería justo decir que una victoria resolverá todos los problemas del proyecto de Mejía. Tampoco sería correcto afirmar que una derrota terminaría automáticamente con cualquier posibilidad de clasificación. Pero sí sería un error tratar este partido como uno más. La distancia entre San Luis y Atlas, el momento del calendario y la cantidad de jornadas restantes convierten el enfrentamiento en una auténtica bisagra. El resultado puede modificar la manera en que el equipo enfrente el cierre del torneo y, sobre todo, la confianza con la que llegue a esas últimas oportunidades.

Atlas tiene motivos para sentirse favorito por su posición y por la regularidad que ha mostrado. San Luis tiene motivos para creer en su capacidad de competir, especialmente después de recuperar puntos en las últimas semanas. Pero la clasificación no se gana con argumentos, antecedentes ni pronósticos. Se gana con goles, concentración y resultados. Y en este momento el Atlético necesita demostrar que tiene lo necesario para conseguirlos.

San Luis ha llegado hasta aquí con la posibilidad de corregir el camino. Todavía tiene tiempo, pero ya no tiene demasiado margen. Atlas será una prueba exigente, un rival que no regalará nada y que también tiene objetivos importantes. El Atlético deberá jugar con personalidad, asumir el riesgo de buscar el triunfo y entender que la oportunidad está frente a su gente.

Diego Mejía y sus jugadores tienen noventa minutos para demostrar que la clasificación es una aspiración real y no solamente una cuenta matemática. La temporada todavía puede tener un desenlace distinto, pero para conseguirlo hace falta dar un golpe sobre la mesa.

Hoy no se juega únicamente contra Atlas. Se juega contra la irregularidad, contra los puntos que quedaron en el camino y contra la posibilidad de que otra temporada termine dejando más preguntas que respuestas.

Es el partido bisagra. El que puede abrir la puerta de la Liguilla o comenzar a cerrarla.

Y a estas alturas, San Luis ya no puede permitirse quedarse del lado equivocado.

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Mexicanas de oro | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

El lunes 26 de octubre, en la gala del Balón de Oro en Londres, el futbol mexicano hizo historia, y lo hizo gracias a las mujeres. Charlyn Corral, delantera del Pachuca, recibió el trofeo Gerd Müller como la máxima goleadora del año, y es la primera mexicana en recibirlo. Scarlett Camberos, del América, terminó en el lugar 21 del Balón de Oro femenino, la primera mexicana en estar entre las 30 candidatas.

Vale la pena detenerse en lo que significa el premio de Corral, porque no es de los que se ganan por votos ni por simpatía. El Gerd Müller es por méritos deportivos: se lo lleva quien más goles marca en la temporada. Corral hizo 49 goles en 49 partidos, 36 con Pachuca y 13 con la Selección Mexicana. En el lado de los hombres lo recibió Harry Kane, el máximo artillero.

Y aquí es donde el mérito de Corral pesa más. Kane juega en el Bayern Múnich, donde casi todo se gana. Corral juega en un Pachuca que no es de los equipos fuertes: en este Apertura 2026 va en sexto lugar del Grupo B, con 13 puntos, lejos de la Liguilla. El premio no lo ganó por este torneo, sino por la temporada pasada, con 22 goles en el Apertura 2025 y 14 en el Clausura 2026 con el club, pero el contexto es el mismo. Aun así encabezó el goleo del mundo y dejó atrás a delanteras como Claudia Pina y Ewa Pajor, que juegan en el Barcelona, el mejor equipo del planeta, rodeadas de las mejores jugadoras. Pajor, de hecho, fue la primera ganadora de este trofeo en 2025; Corral es la segunda futbolista en recibirlo.

El caso de Camberos tiene el mismo fondo. Cuando se compara con los hombres, Julián Quiñones

quedó en el lugar 28 del Balón de Oro, el mexicano mejor ubicado en la historia de la votación, después de marcar cuatro goles con México en el Mundial 2026 y 33 en la liga saudí. Lo hizo en un torneo que ven millones de personas. Camberos terminó siete lugares arriba, en el 21, con 25 goles y 17 asistencias, y con tres títulos del América en la temporada: la Copa de Campeonas de la Concacaf, el Clausura 2026 y el Campeón de Campeones. Lo logró jugando en una liga mucho más joven y con mucha menos exposición internacional.

Lo mismo pasó con el América como equipo. Fue considerado para el premio al mejor club femenil del año, algo que nunca había ocurrido con un equipo mexicano. No ganó porque el premio fue para el Barcelona, un rival imposible: Alexia Putellas, que ya no está en el club blaugrana pero hizo los méritos para el premio cuando aún jugaba ahí, se llevó su tercer Balón de Oro; Vicky López ganó el Kopa como mejor jugadora joven y el equipo blaugrana arrasó con todo lo que jugó. Pero estar en esa conversación, desde un equipo joven, en una liga joven y en un continente que apenas empieza a tomarse en serio el futbol femenil, ya es un logro enorme. El América puede estar, sin exagerar, entre los mejores del mundo.

Esas son las cifras. Lo que importa ahora es cómo las tratamos. Las jugadoras mexicanas están compitiendo en el escenario más grande y compitiendo bien, con méritos que se pueden medir en goles, títulos y posiciones. Un premio ganado por goles no admite discusión, y un puesto 21 entre 30 candidatas del mundo no se regala. Que se les reconozca con la misma vara que a los hombres que quedaron detrás o delante de ellas es lo mínimo que merecen.

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Caicedo y la ley de la ex | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

La racha de tres partidos sin perder se terminó, y se terminó pronto. El domingo 18 de octubre, en el Libertad Financiera, el Atlético de San Luis Femenil cayó 1-2 ante FC Juárez en la jornada 11, en un partido que se le complicó desde el inicio y que las potosinas intentaron remontar hasta el último minuto.

Farlyn Caicedo, exjugadora de San Luis, abrió el marcador al minuto 3 con un disparo de media distancia y amplió la ventaja al 29 con un cabezazo. Con el 0-2, el partido pintaba cuesta arriba, pero el equipo no se cayó. Antes del descanso tuvo la oportunidad de meterse al partido: Natalia Macías provocó un penal, y Enyerliannys Higuera, la máxima goleadora de la historia del club, lo cobró y el balón se estrelló en el travesaño.

Para un equipo que acababa de coronar a su reina del gol, ese tipo de fallo duele, pero lo que importa es lo que viene después. En el segundo tiempo San Luis salió más sólido y más ofensivo. Amina Bello lo intentó desde fuera del área, Rebeca Contreras estuvo cerca tras un pase de Michelle Gutiérrez y, al minuto 75, Higuera aprovechó un rebote tras un remate al poste para marcar el 1-2. Es su gol número 14 del torneo, y llegó justo después de fallar el penal. Más tarde, el equipo pensó que había empatado, pero el gol fue anulado por una falta en el área.

San Luis no pudo completar la remontada, pero se fue del campo reconocido: la afición despidió con aplausos a sus jugadoras. No fue una derrota que deje dudas sobre el nivel del equipo, sino una que deja claro dónde está la tarea pendiente, que es no regalar el primer tiempo. Dos goles en los primeros 29 minutos son demasiado para un equipo que luego tuvo 45 de dominio.

Con este resultado, San Luis suma 11 jornadas jugadas, 6 victorias, 1 empate y 4 derrotas, 24 goles a favor, 18 en contra y 19 puntos. Sigue en el tercer lugar del Grupo 2, detrás de América (28 pts) y Guadalajara (24 pts), que ya aseguraron su lugar en la Liguilla, y con tres puntos de ventaja sobre Pumas (16 pts), que ocupa la cuarta posición. Con solo tres jornadas por jugarse, cada punto cuenta.

La siguiente prueba es de las difíciles: el sábado 24 de octubre, en el Libertad Financiera, San Luis recibe al América, líder del grupo con 28 puntos y una diferencia de goles de +35. Del partido ante Juárez, el equipo se lleva una lección y un gol de Higuera que demuestra que siempre responde. Ahora hay que mostrarlo ante el mejor equipo del grupo.

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