septiembre 12, 2026

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Canto, llanto y pasión: la historia del futbol profesional en SLP

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Del Club San Luis al Atlético: 63 años de balompié potosino

Por: Ana G Silva

La ciudad de San Luis Potosí ha abrazado al futbol desde hace casi 63 años. A lo largo de esa historia, los aficionados tuneros han tenido que apasionarse, disfrutar, cantar, sufrir, suplicar y llorar en las gradas ya sea del Plan de San Luis o del Alfonso Lastras por las transformaciones y cambios que han tenido los distintos clubes profesionales.

El futbol profesional potosino ha visto ascensos gloriosos a Primera División del futbol mexicano, descensos a Segunda e incluso lamentables desapariciones, eso sin contar con los cambios de dueños, sede, nombre e incluso colores de camiseta.

CLUB SAN LUIS

El Club San Luis quedó oficialmente registrado el 7 de julio de 1957 como equipo de futbol profesional en la Segunda División. Justo en esa temporada fue inaugurado el estadio “Plan de San Luis”; sin embargo, la felicidad de contar con una franquicia no duraría mucho pues tan solo dos años después en la temporada 1959-1960 tuvo que ser vendida por problemas económicos, fue ahí donde el Club San Luis tuvo su primera desaparición.

En 1966 el futbol profesional volvió a la ciudad, no obstante, esta vez el San Luis tendría que empezar desde la Tercera División, en esa época se bautizó al equipo como Club San Luis F.C. con el histórico mote de “Auriazules”. Luego de una gran temporada, el 25 de enero de 1970, el San Luis logró el ascenso a la Segunda División y solo un año después de conseguir el mayor número de puntos pasó a Primera sustituyendo a los Zorros del Atlas.

En la fecha 1, como en ese entonces era tradición, el equipo campeón de la Primera división tendría que recibir al equipo ascendido, por lo que el San Luis se enfrentó al América en el estadio Azteca; los potosinos perdieron 6-1 con goles del equipo azulcrema de Enrique Borja (3), Carlos Reinoso, Roberto Rodríguez y Osvaldo Castro; mientras que Marino Guevara hizo el gol de la honra para los potosinos.

Ese solo sería el principio del fin para los tuneros, pues aunque durante tres años lograron mantenerse en Primera, en 1974, luego de varios cambios de jugadores y técnicos, al final de la temporada 1973-1974 el San Luis descendió, justo entonces cambiaron su nombre a Santos de San Luis.

CACHORROS Y SANTOS

El estado no se quedó en silencio, pues para la temporada 74-75 llegó el Atlético Potosino, que había sido creado apenas en 1972 en la Tercera División bajo el nombre de Pumas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, que rápido había ascendido a la Segunda y desde ahí había sido invitado a aumentar el número de participantes de la Primera a 20, siendo acompañados por la Unión de Curtidores. Con el ascenso administrativo vino el cambio de mote y de Pumas (porque ya había otros) pasaron a ser Cachorros.

San Luis Potosí contaba ahora con dos equipos (Los Santos de San Luis y los Cachorros del Atlético Potosino), por su parte el Santos de San Luis se reforzó con buenos elementos para volver a la Primera División; no obstante el ascenso fue hasta 1976.

En 1976-1977 fue la única temporada del Derby Potosino y se jugaron dos partidos en el Estadio Plan de San Luis (casa de ambos). El primero quedó 0-0 y el segundo lo ganó el Santos de San Luis 2-0. Al final, de esa liga el único que clasificó a la liguilla (por primera vez) fue el Atlético y dicho clásico no se volvería a repetir nunca, pues antes de que los potosinos decidieran si eran santistas o cachorristas al final de la temporada la franquicia del Santos de San Luis fue llevada a Tampico.

La ciudad se quedó sólo con un equipo de fútbol, los Cachorros del Atlético Potosino, que se quedaron en Primera División hasta 1989, cuando se suscitaron problemas económicos, adeudos y hasta un castigo al Estadio Plan de San Luis durante ocho fechas que se tuvieron que disputar en el Municipal de Celaya, el equipo no pudo mantenerse y finalmente descendió, y dos años después, en 1992 también desaparecería, pues la franquicia fue vendida, una vez más a Tampico.

REAL SAN LUIS

Ante las exigencias de los potosinos por un equipo profesional, empresarios del estado comenzaron con un nuevo proyecto y en 1991 el equipo Santos de San Luis reapareció, pero tuvo que ser en la Tercera División; sin embargo, en la campaña 1993-1994 Jacobo Payán consiguió la franquicia del Club Celaya de la Segunda División de México con todo y plantel, en la temporada siguiente fueron invitados a participar en la Primera División A, pero otro problema se presentaba al final de la campaña, pues el estadio Plan de San Luis fue vetado por la Federación por inseguro, aunque siguió funcionando hasta el 2002.

Tras el cambio de dueños y antes de iniciar la temporada de invierno del 97 se cambió el nombre de la escuadra a Real San Luis, al año siguiente el equipo tuvo una buena temporada en la que fue superlíder de la Primera A, no obstante no lograron conseguir el título. Para 1998 y 1999 su desempeño no fue bueno, lo único rescatable para esa época fue la inauguración del estadio Alfonso Lastras.

Para 2001 el equipo potosino presentaba problemas económicos, y Televisa estaba buscando un filial para darle minutos de juego a jugadores del Club América y Necaxa, por lo que se contactó al club americanista y se logró la asociación.

En el torneo de Invierno 2001 San Luis llegó a la final de la Primera A, sin embargo, no pudieron derrotar a los Tiburones Rojos del Veracruz, por lo que en la campaña siguiente, un grupo de empresarios se esforzó para que el equipo consiguiera esta hazaña que se logró en el Torneo de Verano del 2002. Al mismo tiempo el equipo fue vendido a Televisa, aún así, la franquicia permaneció en la ciudad.

CLUB SAN LUIS

Luego de la venta del equipo y el ascenso, la escuadra se volvió a cambiar el nombre, ahora eran el Club San Luis, habían pasado 13 largos años para que la afición potosina tuviera nuevamente fútbol en la Primera División. En el Apertura 2002 se reestrenaron ni más ni menos contra Querétaro, el San Luis-Gallos que era un importante clásico regional que no se veía desde los ochentas.

Sin tener mucho éxito el equipo descendió en el 2004, pero no por mucho tiempo, ya que en 2005 el Club San Luis volvió a calificar a la máxima división. Cabe mencionar que en la final de ascenso se rompió el récord de asistencia al estadio con 41 mil 500 aficionados que llegaron 4 horas antes del partido y abarrotando escalinatas, pasillos y tribunas del coloso de Valle Dorado.

El 2006 sería el año más recordado por los aficionados auriazules, pues hace 15 años, en la última jornada del Clausura, Veracruz, Dorados y San Luis se disputaban el lugar en Primera División.

Dorados necesitaba ganar o empatar, pero que el San Luis no sacara los tres puntos; y el San Luis su única opción era salir con los 3 puntos del Alfonso Lastras Ramírez contra el Atlas y de paso avanzar a la liguilla.

San Luis comenzó perdiendo, pero en el segundo tiempo les dieron la vuelta y Marcelo Guerrero pasó a la historia del futbol potosino con su gol de último minuto. Esa noche, la capital potosina no durmió, y así a lo largo de tres semanas más de liguilla, donde vencieron en cuartos de final al Atlante, en semifinales despacharon al Toluca, y que finalizó con su primer subcampeonato al caer 1-0 ante los Tuzos de Pachuca en la Final.

GLADIADORES

En el Clausura 2007 el San Luis llegó al repechaje pero perdió contra el Santos. En el Apertura 2007 el club adquiere el nombre de San Luis Fútbol Club y se cambian el mote a “Gladiadores”, pero este no fue bien recibido por la afición quien nunca se hizo llamar así por lo que en 2011 desapareció dicho mote definitivamente, en ese mismo año se celebraron los 50 años del fútbol profesional en la ciudad.

En el Torneo Clausura 2008, el equipo consigue llegar hasta la semifinal de la liguilla en la que es derrotado por el club Cruz Azul, fue un buen año para el club potosino pues en agosto hicieron su debut internacional en la Copa Sudamericana, y durante 2009 el San Luis jugó su segundo torneo internacional logrando calificar a los octavos de final de la Copa Libertadores 2009, pero debido al brote de gripe A (H1N1) su equipo rival se negó a venir a México a disputar partidos por lo que la Federación Mexicana de Futbol anunció la deserción del equipo junto al Guadalajara. En 2010 se le permitió participar nuevamente en la Copa Libertadores por lo acontecido con el brote de influenza y 2011 participaron nuevamente en esa Copa luego de haber tenido un buen desempeño en 2010.

REALES

En el 2012, el Club San Luis utilizó un nuevo mote propuesto por la afición, los Reales de San Luis, intentando emular al mítico Real San Luis de los 90.

El 20 de mayo del 2013, al no contar con el apoyo suficiente de los patrocinadores, gobierno del estado y aficionados del club, así como las pobres entradas al estadio y malos resultados del equipo en los últimos torneos, pide a la Liga MX cambiar de sede.

ATLÉTICO Y SANTOS

El 27 de mayo del 2013 se confirma a través de la Liga MX dentro de la junta de dueños, que el equipo del Veracruz del Ascenso MX se trasladaría a la ciudad de San Luis Potosí y se convertiría en el Atlético de San Luis, que jugaría dentro del Ascenso MX.

Junto con el Atlético San Luis se crean Los Santos de Soledad, equipo filial del Atlético San Luis y que jugará en la Segunda División Premier, y tuvo como sede el vecino municipio de la capital potosina, Soledad de Graciano Sánchez, estos desaparecieron en 2017.

ATLÉTICO DE SAN LUIS

En febrero de 2017, el Atlético de Madrid anunció que se había aprobado la creación de una filial en el extranjero y se hizo oficial el acuerdo para tener la franquicia del San Luis en participación con inversionistas locales; con esto llegó también el cambio de colores a rojiblanco, algo que no agradó en las gradas del Alfonso Lastras por lo que el club no le quedó de otra más que sacar una playera con los colores azul y dorado.

La conformación de la escuadra en el Ascenso MX fue bastante vistosa, ya que en su mayoría era proveniente de equipos de Primera División con jugadores como: Alejandro “Picolín” Palacios (Pumas), Alejandro Castro (Pumas), Carlos Ramos (Necaxa), Diego Pineda (América), entre otros; como entrenador a Salvador Reyes de la Peña y la directiva del equipo estaría a cargo del español Alberto Marrero. En esa temporada no lograron calificar, por lo que despidieron al técnico.

En la Apertura 2018 la escuadra potosina llegó a la final donde derrotaron a los Dorados de Sinaloa dirigidos por Diego Armando Maradona, con un marcador global de 4-3 consiguiendo así su primer título en el Ascenso MX y medio boleto para ascender.

En mayo 2019, el Atlético de San Luis consiguió el pase a la Liga MX, luego de coronarse bicampeón, nuevamente en una final contra el equipo sinaloense con un marcador global de 2-1, con gol de Unai Bilbao en el tiempo extra. Cabe destacar que los rojiblancos resultaron invictos durante el Clausura 2019.

Ya ascendidos el Atlético de San Luis se vio vuelto en varios escándalos y malos resultados; sin embargo en esta temporada han tenido un torneo regular.

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San Luis Femenil, tercero y con hambre de más | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

El Atlético de San Luis Femenil está en su mejor momento del Apertura 2026, y toca decirlo sin miedo: esta racha ya no es casualidad. Apenas inicia el torneo, pero el equipo de Nacho Quintana es candidato a liguilla.

Con la victoria 2-0 sobre Necaxa el pasado 5 de septiembre, el equipo acumuló su tercer triunfo consecutivo. Antes había goleado 6-1 al Atlas. El resultado no es un rebote aislado: San Luis marcha tercero del Grupo B, con 4 victorias, 0 empates y 2 derrotas en seis jornadas, 17 goles a favor por 11 en contra y 12 puntos. Solo América y Guadalajara están por delante.

Lo que más llama la atención es la diferencia de goles: +6, la tercera mejor del grupo. Un equipo que antes sufría para sacar resultados fuera de casa ahora también gana de visita, como quedó claro ante Necaxa.

Detrás de esa racha hay un nombre que se repite: Enyerliannys Higuera. La delantera venezolana suma 8 goles en el torneo y ocupa el segundo lugar de la tabla de goleo individual, solo por debajo de la brasileña Geyse Da Silva (11). Higuera anotó dobletes ante Puebla y Atlas, y también se hizo presente ante Necaxa. Si el Atlético de San Luis pelea por meterse entre los primeros lugares, buena parte de esa aspiración lleva su firma.

Higuera no es la única que viene teniendo un temporadón, Rebeca Contreras, que si bien en ediciones anteriores mostró que tenía buen talento y nivel para destacar dentro del equipo potosino, está encontrando en esta Apertura 2026, su temporada de consagración. Es la segunda máxima goleadora del equipo, con 4 tantos, pero no es ahí donde está su mayor aporte, Becky tiene una capacidad sin igual para el juego sin balón, para abrir espacios, colocarse en la zona justa donde llegará el pase y buscar a Higuera siempre dentro del área.

Nota destacada también para Daniela Delgado, la recién llegada se entiende perfectamente con el resto del equipo y ha dejado ver en más de una ocasión esos destellos que nos dice a qué vino y qué buscaba aportar a la plantilla. Amina Bello es la otra jugadora que encontró en esta su temporada consagratoria, tu regateadora de confianza, la que siempre va a dejar rivales tiradas en el campo, mientras gana espacios, arrastra la defensa contraria y pasa revista por el área

, lo mismo tira a puerta que pone centros, déjala soñar, tú solo disfruta las obras de arte que hace quien sabe a cuántos kilómetros por hora.

Personalmente, mis preferidas siguen siendo dos defensoras, porque esas garras, esas ganas de jugar y ganar, así como la omnipresencia en cancha hacen que sea un lujo verlas. Elaily Hernández es un seguro siempre, jugadora de sangre fría y que entiende perfecto eso de “o pasa rival o pasa balón”, capitana con y sin brazalete, justa, hasta milimétrica en cada jugada. Frida Vargas es otra que sabe brillar en la línea defensiva, porque además te aporta salida con balón y es una fuera de serie subiendo a presionar al rival. Ojo, con Frida lo único negativo es que acumula cuatro tarjetas amarillas y una roja en lo que va de torneo, gajes del oficio quizás, o exceso de revoluciones por momentos, aspecto a trabajar, pero que no demeritan todo lo positivo que nos regala en cada partido.

La prueba de que la racha es real llega este domingo 13 de septiembre, cuando San Luis reciba a Santos Laguna en la jornada 7, a las 17:00 horas. Santos llega urgido de puntos para no quedar descolgado en su grupo, así que no será un rival cómodo. Pero si el Atlético repite el nivel de las últimas dos jornadas —control del balón, salida rápida por bandas y a Higuera cerca del área—, hay margen para hilar la cuarta victoria seguida y consolidarse en zona de calificación.

Por ahora, lo que hay que subrayar es esto: San Luis Femenil dejó de ser un equipo que compite por salvar el torneo y empieza a comportarse como uno que pelea por algo más.

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Columna de Nefrox

El verdadero torneo | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

 

Hay calendarios que parecen diseñados para poner a prueba cualquier proyecto. Y el del Atlético de San Luis fue uno de esos.

Desde antes de que comenzara el torneo lo habíamos dicho en esta misma columna: el arranque no iba a ser sencillo. No hacía falta ser adivino. Bastaba con mirar los nombres que aparecían uno detrás de otro.

Cruz Azul, Tigres, América.

Y ahora León.

No precisamente la bienvenida que uno quisiera para un equipo que estrena proyecto, entrenador y una idea de juego que todavía necesita tiempo para convertirse en costumbre. Pero el calendario no tiene paciencia y la Liga MX mucho menos.

El problema es que una cosa es anticipar que un inicio será complicado y otra muy distinta es vivirlo. Después de las primeras jornadas, el Atlético de San Luis todavía está buscando su primera victoria en casa y las sensaciones no han sido las mejores.

Ha habido partidos donde el equipo compitió. Momentos donde mostró la idea de Diego Mejía. Instantes donde pareció que el trabajo en los entrenamientos comenzaba a trasladarse a la cancha.

Pero también hubo errores. Desconcentraciones. Falta de contundencia. Y, sobre todo, puntos que se fueron. Eso no se puede esconder detrás del calendario.

Porque sí, los rivales han sido complicados. Pero también hay que decir algo que parece una obviedad y que en el fútbol mexicano a veces olvidamos en algún momento: hay que ganarles a los buenos. Y San Luis no lo ha hecho.

El próximo lunes estará León.

Y después de ese partido viene lo verdaderamente interesante.

Porque, al menos en el papel, el calendario comienza a parecerse mucho más a lo que uno esperaría para un equipo como el Atlético de San Luis. Rivales con los que puede competir de otra manera. Partidos donde la diferencia de presupuesto no debería ser tan grande. Encuentros en los que ya no bastará con decir que enfrente estaba un gigante.

Ahí comenzará el verdadero examen.

Y quizá por eso este momento del torneo sea tan importante. Porque el San Luis ya no puede vivir del argumento del calendario complicado.

Ese argumento tuvo sentido. Lo dijimos antes de que comenzara. Pero tiene fecha de caducidad.
Y esa fecha está llegando.

Después de León, comienza otro torneo dentro del mismo torneo. Uno donde San Luis tendrá que demostrar qué tan bueno es realmente.

Hay que reconocer algo más.

Este no es el peor comienzo en la historia de la franquicia. La memoria del fútbol potosino suele ser s electiva y a veces parece que cada mal arranque es automáticamente el peor de todos.

No.

Para encontrar uno realmente oscuro hay que regresar hasta aquel equipo dirigido por Guillermo Vázquez, que terminó viviendo uno de los momentos más complicados de la historia reciente del club.

Lo de ahora es malo. Muy malo. Pero todavía no es aquello. Y esa diferencia importa.

Porque todavía hay tiempo. Muchísimo. Lo que sí se está acabando es la posibilidad de seguir explicando los resultados.

Ahora toca provocarlos. Diego Mejía llegó con una idea de fútbol. Un equipo que quiere tener la pelota. Que quiere ser intenso. Que pretende recuperar rápido y asumir riesgos. Pero una idea necesita resultados que la sostengan. Porque el fútbol permite paciencia mientras existen señales.

Después comienza a exigir respuestas.

Y quizá ahí está el verdadero reto para San Luis. No convertirse de repente en un candidato al campeonato. No hacer diez partidos perfectos.
No borrar de un plumazo todo lo que salió mal.

Simplemente empezar a ganar. Encontrar una victoria que cambie el estado de ánimo.

Después otra.

Y entonces comenzar a descubrir qué puede ser este equipo cuando el rival ya no se llama Cruz Azul, Tigres o América cada semana.

El calendario difícil está por terminar. La excusa también. Y eso, aunque pueda sonar negativo, quizá sea la mejor noticia para San Luis.

Porque ahora podremos saber cuánto de este mal comienzo fue consecuencia del calendario y cuánto corresponde realmente a las deficiencias del equipo.

El lunes contra León todavía queda una prueba complicada. Después, comienza el torneo de verdad.
El torneo donde San Luis tendrá que demostrar que no solamente sabe competir contra los grandes. Que también sabe ganarles a los que están a su alcance.

Porque todavía queda mucho campeonato.
Y este equipo todavía tiene demasiado que demostrar. Pero a partir de ahora, ya no habrá calendario al cual culpar.

Ahora sí comienza la historia que Diego Mejía vino a escribir en San Luis.

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Los potosinos que se colgaron el bronce bajo la llovizna de Berlín

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Hace justo noventa años, once mexicanos con los dedos raspados y cortos de presupuesto se colgaron la única medalla olímpica que el país ha ganado en basquetbol. Dos eran potosinos, y uno de ellos se hubiera quedado en México si un caudillo no le hubiera pagado el boleto

Por: Carlos Ruíz Espinosa

La tarde del 14 de agosto de 1936 caía una llovizna sobre dos canchas de arcilla de un viejo club de tenis en Berlín, reconvertidas a las prisas en rectángulos de basquetbol, con gradas de madera para dos mil espectadores que nunca se llenaron. Ahí, once mexicanos vencieron 26-12 a Polonia y se colgaron el bronce en el primer torneo olímpico de baloncesto de la historia. Este viernes se cumplen noventa años, y esa tarde de lluvia sigue siendo la única medalla que México ha ganado en ese deporte.

Dos de esos once jugadores eran potosinos: Luis Ignacio ‘El Tallarín’ de la Vega y José Pamplona. Sus nombres pertenecen a la selecta lista de atletas mexicanos que han conseguirdo colgarse un metal olímpico, pero el caso de Pamplona estuvo a punto de ser muy diferente.

El Comité Olímpico Internacional determinó que los rosters de los equipos estarían conformados por máximo catorce jugadores, pero México armó su concentración con una lista de doce. Sin embargo, semanas antes de viajar a la Alemania Nazi, la Selección Mexicana sufrió una reducción en el presupuesto, por lo que el entrenador Alfonso Rojo de la Vega tuvo que armar una convocatoria de diez integrantes. La lista de bajas quedó en dos nombres: Pamplona y el chihuahuense Miguel Miranda.

Ahí entró un personaje que no tenía nada que ver con el baloncesto. Saturnino Cedillo era, en 1936, secretario de Agricultura en el gabinete de Lázaro Cárdenas y, antes que funcionario, uno de los últimos caudillos armados de la Revolución: se había unido a los maderistas en 1911, después peleó contra ellos junto a Pascual Orozco, combatió a los cristeros al frente de su propia gente y en junio de 1929 sus fuerzas mataron en combate al general Enrique Gorostieta, jefe militar del Ejército Cristero. También había sido gobernador de San Luis Potosí. Cuenta la leyenda que cuando Cedillo se enteró de que un potosino se quedaba fuera del equipo olímpico por falta de dinero, él pagó de su bolsa el pasaje de Pamplona. Nadie hizo lo mismo por Miranda, así que el chihuahuense se quedó en México, y el equipo que zarpó rumbo a Berlín llegó con once jugadores en lugar de doce.

Cedillo no tuvo tiempo de disfrutar mucho más ese papel de benefactor. Dos años después, en 1938, se levantó en armas contra el propio Cárdenas (supuestamente coaccionado por nazis en México) en el que es conocido como el último gran levantamiento posrevolucionario. Lo persiguieron durante meses. El 11 de enero de 1939 lo alcanzaron en la sierra potosina y murió ahí, a tiros, junto con varios de sus hombres. El mismo general que mandó a Pamplona a Berlín acabó cazado como fugitivo en las montañas, tres años después de aquella medalla.

Volviendo al tema deportivo, en 1936, el basquetbol no tenía nada que ver con el que conocemos hoy en día. Era un juego de muchos menos puntos y sin reloj de posesión, y si de por sí México no es el país más adelantado en dicho deporte, hace noventa años… mucho menos. Andrés Gómez, integrante de ese equipo, lo recordó décadas después en una entrevista: se entrenaba en parques de tierra o concreto, en gimnasios de duela cuando había suerte, con pelotas de cuero una pulgada más grandes que las de hoy y cosidas por fuera, lo que las hacía botar de manera irregular y despellejaba los dedos de quien las manejaba mucho tiempo.

Cuando por fin llegaron a Berlín, la sede olímpica del baloncesto no fue mucho mejor que las canchas de tierra que habían dejado atrás. Hoy en día, el básquetbol olímpico se disputa en pabellones techados de primer nivel. En 1936, los nazis adaptaron un club de tenis con dos canchas de arcilla al aire libre, y como Alemania perdió a las primeras de cambio, las gradas casi nunca tuvieron una asistencia decente.

En la cancha, el equipo tuvo sus propios problemas. En el segundo partido, contra Filipinas, aflojó una vieja rivalidad interna entre los jugadores capitalinos y los de Chihuahua (cada bando se negaba a pasarle el balón al otro) y México acabó perdiendo 32-30 un partido que dominaba. Tras la derrota que los había dejado prácticamente eliminados, lograron poner orden en el vestidor, y se enracharon en el resto de la competencia.

Con ‘El Tallarín’ de la Vega en un rol mucho más importante, México tuvo que afrontar una especie de Repechaje donde derrotaron contundentemente a Egipto, instalándose en la fase de eliminación en la que dejaron en el camino a la Japón Imperial y a la Italia Fascista para meterse en semifinales, donde acabaron cayendo ante Estados Unidos, en el partido donde Pamplona tuvo su primera (y única) aparición en el certamen.

En el juego por la medalla de bronce, ‘El Tallarín’ volvió a alinear con el equipo que derrotó de manera contundente 26-12 a Polonia. “La patria se había coronado, figurando entre las 3 primeras naciones del mundo en basquetbol, nuestra bandera se agitaba orgullosa para mostrar al mundo entero que en México se hace deporte, que en México se sabe luchar y vencer”, señaló en su crónica de ese día el mítico Fray Nano.

En la premiación, la quinteta mexicana compartió el podio con Estados Unidos y Canadá, en una ceremonia en la que participó James Naismith, ni más ni menos que el creador del basquetbol en 1891, y quien fue el encargado de entregar las medallas. El Dr Naismith vivió justo lo suficiente como para ver a su deporte en la máxima justa del olimpismo, pues acabaría falleciendo tres años después.

De los dos potosinos, ‘El Tallarín’ de la Vega tuvo después una vida casi tan inesperada como la remontada tras el partido contra Filipinas: dirigió cuadrillas de buzos que recogían guano de aves en islas del Pacífico para convertirlo en fertilizante, luego trabajó en una fábrica de cemento y terminó administrando un fraccionamiento de lujo en Tijuana, donde murió en 1974.

Con Pamplona, en cambio, ni siquiera está claro dónde nació: unas fuentes dicen San Luis Potosí, otras Zacatecas e incluso revisando en los archivos del Registro Civil se suma Colima a los contendientes para ser su lugar de origen. Lo que no está en duda es que fue en San Luis Potosí donde Pamplona hizo su vida y su carrera como basquetbolista, y donde se quedó jugando mucho después de su participación en Berlín.

Según contó décadas después Ángel Vázquez Robledo, Pamplona seguía yendo a echar cascaritas al Internado Damián Carmona con su viejo compañero de entrenamientos, el profesor Fausto González Ramírez. Hasta sus últimos años, el basquetbolista guardó entre sus recuerdos el álbum oficial de los Juegos de Berlín, el mismo donde aparecía, con foto y firma, Adolf Hitler.

Muchas veces se pasa por alto esa histórica medalla conseguida por los entonces once guerreros en Berlín, pero lo que ha pasado desde entonces con este deporte debería de ser para enaltecer este logro todavía más. Tras 1936, México solo ha clasificado seis veces más al basquetbol olímpico, y en este 2026 se cumplieron cincuenta años de la última participación mexicana en el certamen en Montreal 1976. A pesar de prospectos interesantes en la NBA como Karim López, la actualidad del equipo no da para pensar que vaya a cambiar mucho la situación, pues últimamente ya no clasifican ni a la AmeriCup.

México hace muchos años que dejó de figurar en el deporte ráfaga, pero la historia siempre recordará que la primera vez que se jugó de manera oficial en unos Juegos Olímpicos, nuestro país se colgó la medalla de bronce, y lo hizo con dos potosinos en el roster.

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