julio 31, 2026

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Canto, llanto y pasión: la historia del futbol profesional en SLP

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Del Club San Luis al Atlético: 63 años de balompié potosino

Por: Ana G Silva

La ciudad de San Luis Potosí ha abrazado al futbol desde hace casi 63 años. A lo largo de esa historia, los aficionados tuneros han tenido que apasionarse, disfrutar, cantar, sufrir, suplicar y llorar en las gradas ya sea del Plan de San Luis o del Alfonso Lastras por las transformaciones y cambios que han tenido los distintos clubes profesionales.

El futbol profesional potosino ha visto ascensos gloriosos a Primera División del futbol mexicano, descensos a Segunda e incluso lamentables desapariciones, eso sin contar con los cambios de dueños, sede, nombre e incluso colores de camiseta.

CLUB SAN LUIS

El Club San Luis quedó oficialmente registrado el 7 de julio de 1957 como equipo de futbol profesional en la Segunda División. Justo en esa temporada fue inaugurado el estadio “Plan de San Luis”; sin embargo, la felicidad de contar con una franquicia no duraría mucho pues tan solo dos años después en la temporada 1959-1960 tuvo que ser vendida por problemas económicos, fue ahí donde el Club San Luis tuvo su primera desaparición.

En 1966 el futbol profesional volvió a la ciudad, no obstante, esta vez el San Luis tendría que empezar desde la Tercera División, en esa época se bautizó al equipo como Club San Luis F.C. con el histórico mote de “Auriazules”. Luego de una gran temporada, el 25 de enero de 1970, el San Luis logró el ascenso a la Segunda División y solo un año después de conseguir el mayor número de puntos pasó a Primera sustituyendo a los Zorros del Atlas.

En la fecha 1, como en ese entonces era tradición, el equipo campeón de la Primera división tendría que recibir al equipo ascendido, por lo que el San Luis se enfrentó al América en el estadio Azteca; los potosinos perdieron 6-1 con goles del equipo azulcrema de Enrique Borja (3), Carlos Reinoso, Roberto Rodríguez y Osvaldo Castro; mientras que Marino Guevara hizo el gol de la honra para los potosinos.

Ese solo sería el principio del fin para los tuneros, pues aunque durante tres años lograron mantenerse en Primera, en 1974, luego de varios cambios de jugadores y técnicos, al final de la temporada 1973-1974 el San Luis descendió, justo entonces cambiaron su nombre a Santos de San Luis.

CACHORROS Y SANTOS

El estado no se quedó en silencio, pues para la temporada 74-75 llegó el Atlético Potosino, que había sido creado apenas en 1972 en la Tercera División bajo el nombre de Pumas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, que rápido había ascendido a la Segunda y desde ahí había sido invitado a aumentar el número de participantes de la Primera a 20, siendo acompañados por la Unión de Curtidores. Con el ascenso administrativo vino el cambio de mote y de Pumas (porque ya había otros) pasaron a ser Cachorros.

San Luis Potosí contaba ahora con dos equipos (Los Santos de San Luis y los Cachorros del Atlético Potosino), por su parte el Santos de San Luis se reforzó con buenos elementos para volver a la Primera División; no obstante el ascenso fue hasta 1976.

En 1976-1977 fue la única temporada del Derby Potosino y se jugaron dos partidos en el Estadio Plan de San Luis (casa de ambos). El primero quedó 0-0 y el segundo lo ganó el Santos de San Luis 2-0. Al final, de esa liga el único que clasificó a la liguilla (por primera vez) fue el Atlético y dicho clásico no se volvería a repetir nunca, pues antes de que los potosinos decidieran si eran santistas o cachorristas al final de la temporada la franquicia del Santos de San Luis fue llevada a Tampico.

La ciudad se quedó sólo con un equipo de fútbol, los Cachorros del Atlético Potosino, que se quedaron en Primera División hasta 1989, cuando se suscitaron problemas económicos, adeudos y hasta un castigo al Estadio Plan de San Luis durante ocho fechas que se tuvieron que disputar en el Municipal de Celaya, el equipo no pudo mantenerse y finalmente descendió, y dos años después, en 1992 también desaparecería, pues la franquicia fue vendida, una vez más a Tampico.

REAL SAN LUIS

Ante las exigencias de los potosinos por un equipo profesional, empresarios del estado comenzaron con un nuevo proyecto y en 1991 el equipo Santos de San Luis reapareció, pero tuvo que ser en la Tercera División; sin embargo, en la campaña 1993-1994 Jacobo Payán consiguió la franquicia del Club Celaya de la Segunda División de México con todo y plantel, en la temporada siguiente fueron invitados a participar en la Primera División A, pero otro problema se presentaba al final de la campaña, pues el estadio Plan de San Luis fue vetado por la Federación por inseguro, aunque siguió funcionando hasta el 2002.

Tras el cambio de dueños y antes de iniciar la temporada de invierno del 97 se cambió el nombre de la escuadra a Real San Luis, al año siguiente el equipo tuvo una buena temporada en la que fue superlíder de la Primera A, no obstante no lograron conseguir el título. Para 1998 y 1999 su desempeño no fue bueno, lo único rescatable para esa época fue la inauguración del estadio Alfonso Lastras.

Para 2001 el equipo potosino presentaba problemas económicos, y Televisa estaba buscando un filial para darle minutos de juego a jugadores del Club América y Necaxa, por lo que se contactó al club americanista y se logró la asociación.

En el torneo de Invierno 2001 San Luis llegó a la final de la Primera A, sin embargo, no pudieron derrotar a los Tiburones Rojos del Veracruz, por lo que en la campaña siguiente, un grupo de empresarios se esforzó para que el equipo consiguiera esta hazaña que se logró en el Torneo de Verano del 2002. Al mismo tiempo el equipo fue vendido a Televisa, aún así, la franquicia permaneció en la ciudad.

CLUB SAN LUIS

Luego de la venta del equipo y el ascenso, la escuadra se volvió a cambiar el nombre, ahora eran el Club San Luis, habían pasado 13 largos años para que la afición potosina tuviera nuevamente fútbol en la Primera División. En el Apertura 2002 se reestrenaron ni más ni menos contra Querétaro, el San Luis-Gallos que era un importante clásico regional que no se veía desde los ochentas.

Sin tener mucho éxito el equipo descendió en el 2004, pero no por mucho tiempo, ya que en 2005 el Club San Luis volvió a calificar a la máxima división. Cabe mencionar que en la final de ascenso se rompió el récord de asistencia al estadio con 41 mil 500 aficionados que llegaron 4 horas antes del partido y abarrotando escalinatas, pasillos y tribunas del coloso de Valle Dorado.

El 2006 sería el año más recordado por los aficionados auriazules, pues hace 15 años, en la última jornada del Clausura, Veracruz, Dorados y San Luis se disputaban el lugar en Primera División.

Dorados necesitaba ganar o empatar, pero que el San Luis no sacara los tres puntos; y el San Luis su única opción era salir con los 3 puntos del Alfonso Lastras Ramírez contra el Atlas y de paso avanzar a la liguilla.

San Luis comenzó perdiendo, pero en el segundo tiempo les dieron la vuelta y Marcelo Guerrero pasó a la historia del futbol potosino con su gol de último minuto. Esa noche, la capital potosina no durmió, y así a lo largo de tres semanas más de liguilla, donde vencieron en cuartos de final al Atlante, en semifinales despacharon al Toluca, y que finalizó con su primer subcampeonato al caer 1-0 ante los Tuzos de Pachuca en la Final.

GLADIADORES

En el Clausura 2007 el San Luis llegó al repechaje pero perdió contra el Santos. En el Apertura 2007 el club adquiere el nombre de San Luis Fútbol Club y se cambian el mote a “Gladiadores”, pero este no fue bien recibido por la afición quien nunca se hizo llamar así por lo que en 2011 desapareció dicho mote definitivamente, en ese mismo año se celebraron los 50 años del fútbol profesional en la ciudad.

En el Torneo Clausura 2008, el equipo consigue llegar hasta la semifinal de la liguilla en la que es derrotado por el club Cruz Azul, fue un buen año para el club potosino pues en agosto hicieron su debut internacional en la Copa Sudamericana, y durante 2009 el San Luis jugó su segundo torneo internacional logrando calificar a los octavos de final de la Copa Libertadores 2009, pero debido al brote de gripe A (H1N1) su equipo rival se negó a venir a México a disputar partidos por lo que la Federación Mexicana de Futbol anunció la deserción del equipo junto al Guadalajara. En 2010 se le permitió participar nuevamente en la Copa Libertadores por lo acontecido con el brote de influenza y 2011 participaron nuevamente en esa Copa luego de haber tenido un buen desempeño en 2010.

REALES

En el 2012, el Club San Luis utilizó un nuevo mote propuesto por la afición, los Reales de San Luis, intentando emular al mítico Real San Luis de los 90.

El 20 de mayo del 2013, al no contar con el apoyo suficiente de los patrocinadores, gobierno del estado y aficionados del club, así como las pobres entradas al estadio y malos resultados del equipo en los últimos torneos, pide a la Liga MX cambiar de sede.

ATLÉTICO Y SANTOS

El 27 de mayo del 2013 se confirma a través de la Liga MX dentro de la junta de dueños, que el equipo del Veracruz del Ascenso MX se trasladaría a la ciudad de San Luis Potosí y se convertiría en el Atlético de San Luis, que jugaría dentro del Ascenso MX.

Junto con el Atlético San Luis se crean Los Santos de Soledad, equipo filial del Atlético San Luis y que jugará en la Segunda División Premier, y tuvo como sede el vecino municipio de la capital potosina, Soledad de Graciano Sánchez, estos desaparecieron en 2017.

ATLÉTICO DE SAN LUIS

En febrero de 2017, el Atlético de Madrid anunció que se había aprobado la creación de una filial en el extranjero y se hizo oficial el acuerdo para tener la franquicia del San Luis en participación con inversionistas locales; con esto llegó también el cambio de colores a rojiblanco, algo que no agradó en las gradas del Alfonso Lastras por lo que el club no le quedó de otra más que sacar una playera con los colores azul y dorado.

La conformación de la escuadra en el Ascenso MX fue bastante vistosa, ya que en su mayoría era proveniente de equipos de Primera División con jugadores como: Alejandro “Picolín” Palacios (Pumas), Alejandro Castro (Pumas), Carlos Ramos (Necaxa), Diego Pineda (América), entre otros; como entrenador a Salvador Reyes de la Peña y la directiva del equipo estaría a cargo del español Alberto Marrero. En esa temporada no lograron calificar, por lo que despidieron al técnico.

En la Apertura 2018 la escuadra potosina llegó a la final donde derrotaron a los Dorados de Sinaloa dirigidos por Diego Armando Maradona, con un marcador global de 4-3 consiguiendo así su primer título en el Ascenso MX y medio boleto para ascender.

En mayo 2019, el Atlético de San Luis consiguió el pase a la Liga MX, luego de coronarse bicampeón, nuevamente en una final contra el equipo sinaloense con un marcador global de 2-1, con gol de Unai Bilbao en el tiempo extra. Cabe destacar que los rojiblancos resultaron invictos durante el Clausura 2019.

Ya ascendidos el Atlético de San Luis se vio vuelto en varios escándalos y malos resultados; sin embargo en esta temporada han tenido un torneo regular.

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Columna de Nefrox

El último partido | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

 

Hay partidos que se recuerdan por el marcador.
Y hay otros que se recuerdan porque, sin saberlo, fueron una despedida.

El 14 de febrero de 2006, un joven Andrés Guardado pisó la cancha del Alfonso Lastras con la camiseta del Atlas. Era apenas un futbolista que comenzaba a llamar la atención, uno de esos talentos que prometían mucho, pero que todavía no cargaban con el peso de las expectativas. Meses después estaba jugando en Europa y aquella terminó siendo la última vez que San Luis lo vio con un equipo mexicano en muchos años (Andrés volvió a San Luis con León en 2025).

Nadie lo sabía esa noche.
Las despedidas importantes casi nunca avisan.

Veinte años después, el Alfonso Lastras vuelve a recibir a un futbolista que parece destinado a cruzar el océano más temprano que tarde.

Gilberto Mora.

Y cuesta trabajo no pensar en aquella imagen de Guardado. No porque sean el mismo jugador.
No porque sus carreras tengan que seguir el mismo camino. Sino porque ambos llegaron a San Luis con esa extraña sensación que producen los futbolistas diferentes. Esos que uno disfruta sabiendo que probablemente no volverá a ver muchas veces por aquí.

Gilberto Mora juega con una naturalidad que desarma. Hay jóvenes que parecen apresurados por demostrar que son buenos.
Él no.
Parece jugar convencido de que el tiempo siempre le pertenece. Recibe, levanta la cabeza, espera medio segundo más que los demás y, cuando todos creen que perdió la oportunidad, encuentra un pase que nadie había visto. Eso no se enseña. Eso aparece muy de vez en cuando.

Por eso resulta tan difícil hablar de él sin caer en exageraciones. Pero también sería injusto esconder la emoción.

Y entonces aparece una idea inevitable.

¿Y si de verdad estamos viendo al futbolista mexicano con el techo más alto de todos?

La historia siempre será cuidadosa con esas afirmaciones.
Antes estuvieron Hugo Sánchez, Rafael Márquez, Andrés Guardado y muchos otros que hicieron carrera durante dos décadas.
Gilberto apenas comienza.

Pero hay algo en su manera de entender el juego que invita a pensar en grande. Muy grande.

Por eso su visita al Alfonso Lastras tiene un valor distinto. No es solamente Tijuana enfrentando al Atlético de San Luis.
Es la posibilidad de ver, quizá por última vez en esta ciudad, a un futbolista que dentro de unos meses podría estar recorriendo estadios europeos.

Así pasó con Guardado. Un día vino como un joven prometedor. Al siguiente ya pertenecía a otro fútbol.

A veces el fútbol tiene estos pequeños regalos.
Nos permite ver el principio de historias que después terminan contándose desde muy lejos.

Quizá dentro de quince o veinte años alguien recuerde que Gilberto Mora jugó una noche en San Luis antes de convertirse en la figura que todos imaginaban.
Quizá no.
El fútbol también sabe romper pronósticos.

Pero si algo ha demostrado este muchacho es que los escenarios parecen quedarle pequeños.
Y cuando eso sucede, normalmente el siguiente destino está del otro lado del Atlántico.

Si este termina siendo su último partido en el Alfonso Lastras con la camiseta de un club mexicano, habrá valido la pena detenerse un momento para verlo.

Porque los grandes futbolistas no solo dejan goles o asistencias. También dejan recuerdos.
Como aquel muchacho de cabello largo que una noche de febrero de 2006 jugó con el Atlas antes de conquistar Europa.
Y como este adolescente que hoy viste los colores de Tijuana, pero que da la impresión de estar de paso.

Porque hay talentos que pertenecen a un equipo.
Y hay otros que, desde muy temprano, parecen pertenecer a la historia.

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#4 Tiempos

Presupuesto de Apertura 26 | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

 

El torneo ha comenzado y no de la mejor forma para el Atlético de San Luis. Más allá de la derrota en la jornada 1 frente a Cruz Azul en casa, lo verdaderamente preocupante es lo complicado que se ven las primeras fechas para el equipo potosino, las ocho primeras jornadas parecen duelos difíciles de superar, sumado al fuerte compromiso de la Leagues Cup, lo que no parece dar muchos ánimos y más bien se pide paciencia tanto para jugadores como para la afición. Pero hagamos el presupuesto de puntos, como cada inicio de torneo.

J1.- Cruz Azul: derrota 0 puntos
J2.- Tigres: derrota 0 puntos
J3.- Tijuana: empate 1 Punto
J4.- América: derrota 1 Punto
J5.- Pachuca: derrota 1 Punto
J6.- Monterrey: derrota 1 Punto
J7.- Chivas: derrota 1 Punto
J8.- León: derrota 1 Punto
J9.- Necaxa: victoria 4 Puntos
J10.- Pumas: derrota 4 Puntos
J11.- Santos: victoria 7 Puntos
J12.- Toluca: derrota 7 Puntos
J13.- Querétaro: victoria 10 Puntos
J14.- Atlante: victoria 13 Puntos
J15.- Atlas: victoria 16 Puntos
J16.- Juárez: victoria 19 Puntos
J17.- Puebla: victoria 22 Puntos

Según el presupuesto, los 22 puntos serán insuficientes para una clasificación a la liguilla, pero aún más preocupante es la baja suma de puntos en las primeras jornadas, llegando a la semana 9 del campeonato con apenas una victoria y solo 4 puntos, esto debido al complicado calendario que tiene el cuadro potosino.

El panorama no es alentador para un equipo que se ha reforzado poco y ha perdido al jugador más valioso de la temporada pasada, un equipo que no se vio bien los campeonatos anteriores y que no promete un futuro distinto. La afición tendrá que ser paciente y entender que la reestructuración parece no ser completa en el plante

l, que las cosas pueden mejorar pero no lucen bien y menos con la forma en que el calendario se ha acomodado terriblemente para el equipo.

Por otro lado, creo que la directiva y cuerpo técnico saben bien a qué se enfrentan, conocen sus debilidades y saben lo complejo que parece el torneo en puerta, seguramente la planeación del campeonato no los tomó por sorpresa y sepan bien cuál es la ruta a seguir bajo esta circunstancia, a su vez, tranquilizar a los jugadores que seguro serán los más golpeados si los resultados no se dan.

Del lado de la afición y jugadores, queda cerrar filas, parece que se avecina un torneo más para el olvido, de esos que se va a sufrir más que gritar el gol a favor, ojalá yo esté equivocado, pero parece que no será así, parece que el destino está marcado y no suena muy alentador.

Toca esperar, apoyar, trabajar y sobre todo aguantar, que este proyecto sume y que encuentre en su humilde plantel, jugadores que demuestren y levanten la mano en un torneo en donde el presupuesto se ve, más que complicado.

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De las Malvinas al Azteca y del Azteca a Atlanta: Argentina vs Inglaterra y una guerra que no termina

Argentina llega como vigente campeona del mundo. Inglaterra busca su primera Copa en 60 años. Entre los dos equipos hay una guerra, un Maradona y 44 años de historia sin resolver.

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La Guerra de las Malvinas ya no se pelea con fusiles. Se pelea con la voz y, en especial, con un balón

Por: Carlos Ruíz Espinosa

Tras su sufrido triunfo ante Suiza en Cuartos de Final, los jugadores de la Selección Argentina cantaron. No cantaron cualquier cosa: cantaron que las Malvinas son argentinas. “Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo”. Era la víspera de una semifinal de Mundial, una que marcará el capítulo más reciente de una historia que lleva 44 años sin resolverse.

Hoy en Atlanta, la campeona del mundo enfrenta a una Inglaterra que busca su primera Copa en 60 años. Esos 60 años no son un número cualquiera. La última vez que Inglaterra levantó el trofeo fue en 1966, en la tierra donde el futbol nació.

Fue ese año cuando el árbitro alemán Rudolf Kreitlein expulsó al capitán argentino Antonio Rattín en los Cuartos de Final donde la Albiceleste se enfretaba a los locales. Rattín no quiso salir. Tuvo que ser escoltado por la policía. Inglaterra se acabó llevando la victoria por la mínima con un tanto de Geoff Hurst.

Al final, el técnico inglés Alf Ramsey se negó a que sus jugadores intercambiaran camisetas con los argentinos y los describió en la prensa como “animales”. Los argentinos llamaron a ese partido “el robo del siglo“. Dieciséis años después… llegó la guerra.

El 2 de abril de 1982, Argentina invadió el archipiélago que llama Malvinas y que Gran Bretaña llama Falkland. El conflicto duró 74 días. 

La guerra fue breve y fue una catástrofe. El general Leopoldo Galtieri, heredero de Jorge Rafael Videla al frente de una junta militar que llevaba seis años desapareciendo y torturando a su propio pueblo, ordenó la invasión como una apuesta desesperada: necesitaba una causa nacional que enterrara la crisis económica y los crímenes que el régimen acumulaba. La apuesta salió mal.

Los soldados que enviaron a las islas eran en su mayoría reclutas de 18 y 19 años, muchos de provincias tropicales del norte argentino, sin entrenamiento para el frío ni equipamiento suficiente. Llegaron al invierno con ropa inadecuada, mal alimentados, a veces abandonados por sus propios oficiales que dormían en casas mientras los reclutas se congelaban en trincheras.

Frente a ellos, un ejército profesional que recorrió 13,000 kilómetros para recuperar unas islas donde vivían menos de dos mil personas.

El 2 de mayo de 1982, el submarino británico HMS Conqueror hundió al crucero ARA General Belgrano cuando navegaba fuera de la zona de exclusión declarada por Gran Bretaña. Murieron 323 marinos argentinos. Fue el día más sangriento de la guerra y también su punto de no retorno: la flota sudamericana se retiró a sus puertos y no volvió a salir. Lo que quedaba de la guerra se disputaría en tierra, con pibes que no sabían bien por qué estaban ahí, contra soldados que sí.

El poeta Jorge Luis Borges, de ascendencia parcialmente británica, lo vio desde Buenos Aires y dictaminó con su ironía característica: “La guerra de las Malvinas es una pelea entre dos calvos por un peine.” Tres años después escribió el poema “Juan López y John Ward”, sobre dos soldados ficticios (uno por bando) que mueren en las islas sin haber cruzado una sola palabra. Los llamó víctimas de “unas islas demasiado famosas.”

Al final, murieron 649 soldados argentinos y 285 británicos. Argentina se rindió el 14 de junio de 1982. El Mundial de España comenzó al día siguiente. No hubo pausa. No hubo luto colectivo. Hubo futbol.

El caso de Osvaldo Ardiles relató el conflicto como ningún otro. Jugador del Tottenham Hotspur, el día después de la invasión jugó la semifinal de la Copa FA contra el Leicester City: la afición rival lo abucheó en cada toque del balón.

En las Falkland, su primo José Ardiles se desempeñaba como piloto de caza, y acabó muriendo en combate sobre las islas semanas después. Fue el primer piloto argentino en caer en la guerra. Ossie dejó Inglaterra sin saber cuándo volvería, pero sería el primer reflejo de la relación directa que tendría la pelota con las secuelas de las Malvinas.

La derrota en la guerra fue devastadora para un pueblo que, similar a lo que aconteció en el Mundial de 1978, recurrió al futbol para buscar la alegría que la actualidad nacional le quitaba

. El ídolo ya no iba a ser Mario Alberto Kempes como en ese torneo ni mucho menos Videla o Galtieri. El héroe albiceleste respondía al nombre de Diego Armando Maradona.

El 22 de junio de 1986, Cuartos de Final del Mundial de México 86. En el Estadio Azteca, ‘El 10’ metió dos goles contra Inglaterra que explican más sobre Argentina que cualquier libro de historia. El primero fue la mítica “Mano de Dios“. Diego saltó a disputar un balón con el portero Peter Shilton, y ante su falta de estatura, estiró la mano para acabar empujando la pelota a la red… el árbitro lo dio por bueno.

El segundo, en el que gambeteó a cinco ingleses en 11 segundos, fue una obra maestra catalogada como “El Gol del Siglo”. Ganaron 2-1. En un solo día, el ‘Pelusa’ se despachó dos de los tantos más icónicos en la historia del futbol, pero esos goles significaban mucho más que el pase a Semifinales.

En su autobiografía, Maradona lo escribió sin tapujos: “Aunque habíamos dicho antes del partido que el fútbol no tenía nada que ver con la guerra de las Malvinas, sabíamos que habían matado a muchos chicos argentinos ahí. Los mataron como pajaritos. Y eso era la revancha”.

Roberto Perfumo, ex jugador argentino, fue más claro todavía: “En 1986, ganarle a Inglaterra era suficiente. Ganar el Mundial era secundario para nosotros. Ganarle a Inglaterra era nuestro verdadero objetivo.”

La herida no se cerró en 1986, pero tampoco en 1998, cuando argentinos e ingleses se citaron en Octavos de Final del Mundial de Francia. Un primer tiempo trepidante que acabó 2 por 2 tras un golazo de Michael Owen y un icónico tanto de Javier Zanetti tras un tiro libre. La segunda mitad quedaría marcada por la expulsión del entonces joven David Beckham por una patada al ‘Cholo’ Simeone que convertiría al ‘Spice Boy’ en villano nacional por un buen rato. Los sudamericanos se acabarían imponiendo en penales.

El asunto menos se calmó en 2002, cuando en Corea-Japón, el mismo Beckham cobró el penal que eliminó a Argentina en la Fase de Grupos. Los de Marcelo Bielsa se fueron a las primeras de cambio de un Mundial al que llegaron como favoritos y, por primera vez desde la guerra, volvieron a caer ante los ingleses en semejantes instancias.

Simon Kuper, periodista y autor de Football Against the Enemy —el libro que exploró cómo el fútbol canaliza guerras y dictaduras en todo el mundo—, tituló su análisis de esta rivalidad en The Guardian en 2002 con una frase que hoy suena a profecía: “The conflict lives on.”

El conflicto sigue vivo. Los jugadores argentinos lo cantaron el sábado después de librar el encuentro ante los suizos. La diferencia, es que ya no se pelea con fusiles. Se pelea con la voz y, en especial, con un balón.

Hoy en Atlanta, Argentina defenderá su corona mundial contra una Inglaterra que lleva 60 años esperando repetir lo que logró en 1966, pero esto va mucho más allá de la gloria deportiva. Habrá nuevas generaciones en la cancha que no vivieron la guerra, pero que cargarán con su peso sin buscarlo.

Borges tenía razón: son dos calvos peleándose por un peine. Lo que el escritor no sabía, y seguramente no hubiera querido saber considerando cuánto odiaba al futbol, es que ese peine hoy tiene la forma de un boleto a la Final del domingo

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