octubre 13, 2026

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#4 Tiempos

Amores perros | Columna de Juan Jesús Priego

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En las ciudades del primer mundo (donde, por supuesto, también hay pobres) se ha inventado una nueva manera de pedir limosna. Si todo cambia, se mueve, evoluciona, ¿por qué no iban a cambiar también los modos de suscitar la compasión ajena?

Los mendigos de la era del marketing –ya del neuromarketing, que es lo nuevo- han caído en la cuenta, tras una larga y dolorosa experiencia, que sus llagas no provocan ya los sentimientos que provocaban en otros tiempos; que sus cuerpos maltrechos, por muchos que se parezcan al de Job en el momento de su mayor desgracia, se han vuelto inútiles para hacer que los transeúntes se lleven una mano al bolsillo y saquen de él una moneda para depositarla después en sus ruidosos botes de estaño. Además, los transeúntes han visto tantas calamidades en la televisión, que contemplar una más en la calle ya no los angustia y mucho menos los espanta. Se han insensibilizado ante el dolor.

«¿Qué hacer, entonces? Si nosotros ya no causamos lástima, si un ser humano ya no causa lástima, ¿qué otra criatura sí podría causarla?», imagino que se preguntaron los pordioseros una y otra vez. Y no tardaron mucho en encontrar la respuesta. ¡He aquí lo que hoy sí causa compasión y mueve a caridad: un perro! Difícilmente un habitante del primer mundo (y parece que ya tampoco del tercero) pasa de largo sin contemplar con ternura a un ejemplar canino. «¿Qué sucedería si sobre un tapete ponemos un perro, y al lado de éste un bote de aluminio?». El experimento dio, como verá el lector, excelentes resultados.

Esto pude verlo en Florencia un 24 de diciembre por la noche, cuando todos entonaban cánticos de amor y paz, y juro que digo la verdad: dos perros sin la compañía de nadie, sin ninguna presencia humana, dos perros solamente, uno junto al otro, tenían el bote más lleno de billetes y monedas que una colombiana que miraba al infinito mientras en sus brazos acunaba a un niño.

¡Qué verdaderas resultan ser todavía hoy las palabras con las que un día del siglo IV San Juan Crisóstomo arengó a sus fieles en la catedral de Constantinopla!: «Supongamos que no hubiera castigo, que no nos espera el reino de los cielos; por lo menos deberíamos respetar a los de nuestra propia raza y género, conmovernos ante el que padece como nosotros. Y lo cierto es que criamos perros, y muchos hasta asnos salvajes y osos y otras fieras diversas. Al hombre, empero, lo dejamos que se muera de hambre. Nos merece más estima el animal extraño que el de nuestra misma especie».

Varios meses después, siempre en Italia, en el transcurso de un agrio debate, un famoso conductor de programas televisivos habló así a sus perplejos contrincantes: «En efecto, claro está, señores, pero es que esas personas son muy nobles». ¿Se refería a un colectivo humano, a un cierto grupo racial o a los habitantes de un determinado rincón del planeta? Nada de eso: el orador se refería a los perros. En la edición de un periódico romano del 3 de mayo del 2002 apareció la siguiente noticia, que transcribo literalmente: «Me mato: sin mi perro no puedo seguir viviendo. No encontró alivio al dolor por la muerte de su perro, el único compañero de una vida de soledad y desesperación. Un romano de 38 años de edad, separado de su esposa, ha decidido quitarse la vida arrojándose desde un viaducto de 20 metros de altura en las inmediaciones de Tivoli, a pocos kilómetros de la capital. A los

carabinieri, que llegaron poco después, dijo el joven, agonizante: Sin mi perro no podía seguir viviendo». Sin comentarios.

Que los perros son nobles criaturas, ni quién lo discuta; que en los campos de exterminio de la Alemania nazi fueron los únicos en reconocer mediante el meneo de su rabo la humanidad de los prisioneros (según cuenta Primo Levi en Si esto es un hombre) es algo que nos hace apreciarlos e incluso quererlos, pero de ahí a que ocupen en nuestro corazón un lugar que sólo otro ser humano debe ocupar hay una océano de distancia.

Si yo hubiera visto la película mexicana Amores perros en mi patria, quizá no la hubiera comprendido como la entendí viéndola en Italia, país donde los perros son tratados con una delicadeza que supera con mucho a la que en ocasiones se emplea en el trato con las personas. La joven y bella modelo que pierde la pierna (y el consiguiente futuro profesional) a causa de una perra, me pareció aquí perfectamente comprensible, como me pareció explicable que sólo al final, cuando sus numerosos perros se le habían muerto, el profesor universitario convertido en francotirador se hubiera atrevido a buscar a la hija que no veía desde hacía muchísimo tiempo: claro, un «amor perro» estaba supliendo un amor humano.

Escribió Michel de Montaigne (1533-1592) en uno de sus Ensayos: «Plutarco, a propósito de que aquellos que se aficionan a los perros, dice que la parte amorosa que hay en nosotros, a falta de un objeto válido, prefiere, para no quedarse insatisfecha, fabricarse uno falso y frívolo». En sí mismo, el amor a un animal no tiene nada de malo (¡todo lo contrario!). El mal comienza, sin embargo, cuando, como dijo Plutarco, como repitió Montaigne, nuestra capacidad de amar se agota en un objeto que no es otro ser humano.

La pregunta no es innecesaria y tampoco creo que sea estúpida: hoy en día, ¿cuántos perros estarán supliendo en algunos hogares la presencia de un hijo? Al menos en Italia, la tasa de natalidad decrece, pero las casas se llenan de perros; a un hijo, en el caso de que lo haya, se le puede gritar: a un perro, en cambio, nunca vi que nadie le gritara. El perro es el animal sagrado del hombre solo de Occidente. (¡Y pensar que hasta hace poco nos burlábamos de las vacas de la India!). El problema con los amores perros es que, si nos descuidamos, pueden acabar destruyendo la nostalgia del otro, haciendo de nosotros seres afectivamente conformistas. Y, por supuesto, solitarios.

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Acento Ajeno

Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.

Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.

“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.

Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.

La pregunta para México

Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.

Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.

Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.

Lo que corresponde

A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.

Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.

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El Cronopio

El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.

Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.

En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.

Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.

Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay

. Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).

Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.

Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

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El Cronopio

Los espejos Olmecas, El Señor del Espejo Humeante | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

La cultura Olmeca se considera la madre de las culturas mesoamericanas, con presencia desde el Preclásico o periodo formativo, alrededor de 1200 años antes de nuestra Era. Su influencia se percibe desde Jalisco hasta Costa Rica; se destacan como una sociedad compleja, con diversos estamentos, donde los gobernantes eran identificados con los dioses. Su estilo artístico, arquitectónico y simbólico influyó en otras sociedades de la región, destacando, entre otros aspectos, en el descubrimiento del hule o látex natural y su control como artefacto de uso en su vida simbólica.

Un buen número de estudios se han realizado en torno de esta cultura, con el fin de entender nuestro pasado y el desarrollo cultural de nuestros pueblos mesoamericanos que sucedieron en el tiempo a esta cultura madre y la influencia que sobre ellos tuvo en todos los ámbitos culturales. Sin embargo, quedan muchas preguntas por resolver que puedan aumentar el grado de conocimiento sobre estas culturas prehispánicas. El acceder a un conocimiento más completo requiere el auxilio del grueso de las disciplinas científicas que complementen los estudios antropológicos, arqueológicos etnohistóricos, entre otros.

Un ejemplo es el análisis y estudios de artefactos encontrados en las zonas de influencia de esta cultura, artefactos que fueron construidos con diversos fines a lo largo de los periodos culturales, desde el esplendor Olmeca hasta las culturas surgidas en nuestra Era, desde el occidente hasta el sureste del país, y más allá de las actuales fronteras, como la cultura maya, la cultura tolteca, cultura mixteca, cultura teotihuacana, entre otras.

Por lo regular, varios de estos artefactos son asociados a cuestiones ornamentales, principalmente por la belleza de su construcción y materiales utilizados como el jade y la obsidiana, tanto para uso personal, como religioso en torno a sus gobernantes.

Uno de los artefactos que habían llamado la atención eran un conjunto de espejos fabricados de materiales como la turquesa, la pirita y óxidos ferrosos. Una de las colecciones más conocidas es la de los investigadores Carlson and Gullberg, que incluye espejos olmecas y mayas, como la preciosa pieza de la placa de mosaico turquesa del Templo de los Guerreros en Chichén Itzá.

Uno de los aspectos extraordinarios que presentan los espejos encontrados, es que no son simples espejos planos, sino que son espejos cóncavos, los cuales concentran la luz solar reflejada en un punto, y cuya elaboración requiere el conocimiento adecuado del material y las técnicas de pulido necesarias para darle la forma parabólica, difícil de lograr, y que se realiza con pulimentos adecuados y el uso de materiales para el pulido que al parecer se usaba guano de murciélago.

Yuri Nahamad Molinari, investigador del Instituto de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y un grupo de trabajo interdisciplinario, realizaron un estudio termodinámico de transferencia de calor, cuyos resultados apuntan a que estos objetos eran utilizados con el fin de producir fuego, y elaborados para los gobernantes que en su calidad de dioses realizaban ceremonias donde la producción del fuego tenía un interés central. Estos resultados aportan al conocimiento del desarrollo técnico de estas culturas y en la necesidad de realizar los estudios con el apoyo de otras disciplinas científicas, como en este caso la física, para ampliar el conocimiento y el entendimiento organizacional de culturas como la Olmeca.

Los resultados del grupo de trabajo donde participa Yuri Nahmad serán publicados en dos artículos que aparecerán próximamente en la revista Ancient Mesoamerica de la editorial Cambridge University Press. En uno de ellos muestran de los resultados del cálculo del poder quemador de algunos espejos cóncavos olmecas, evaluando teóricamente su capacidad para encender fuego en receptores de celulosa ennegrecida con un enfoque de equilibrio termodinámico de transferencia de calor y con base en los diagramas de restauración del espejo de Chichen Itza, muestran que esta pieza corresponde a un espejo cóncavo de pirita

(Clásico tardío) y calculan su poder quemador. Los resultados muestran la continuidad en la tradición lapidaria de manufacturar espejos cóncavos desde el Preclásico hasta el periodo de Contacto en Mesoamérica. A su vez, las dimensiones de este espejo muestran su claro potencial como instrumento para el encendido ritual de fuego como uno de sus principales usos.

En el otro artículo, estudian los espejos cóncavos y su relación con los puros de tabaco en la antigua Mesoamérica, donde los autores resaltan: “Con base en resultados previos (teóricos y experimentales) enfocados a demostrar el poder quemador de los espejos cóncavos Mesoamericanos el presente estudio se enfoca en analizar los posibles objetos que fueron utilizados como blanco receptor de la radiación concentrada del Sol para encender fuego. Nuestro análisis iconográfico, pictórico y etnohistórico, coincide en señalar al cigarro de tabaco como el mejor candidato, mostrando una significativa correlación entre cigarros y espejos. Experimentos realizados con modelos análogos de los espejos arqueológicos confirman físicamente la plausibilidad de nuestra propuesta, reafirmando la consistencia entre la información iconográfica, etnohistórica y termodinámica. De este modo, se propone al par cigarro-espejo como un instrumento inseparable para encender fuego en un contexto ritual de control de los dignatarios sobre el poder del Sol y las sustancias psicoactivas al interior del culto al Señor del Espejo Humeante.”

Detalles sobre estos resultados los pueden apreciar de viva voz por uno de sus autores, el Dr. Yuri Nahmad Molinari, investigador del Instituto de Física de la UASLP, en la charla ¿Un análogo Olmeca del Rayo de la Muerte o estoy muy fumado?, que será impartida en la próxima sesión de La Ciencia en el Bar, que se efectuará el miércoles 7 de octubre a las 8 de la noche en La Cervecería San Luis, en Calzada de Guadalupe 326. Entrada libre.

En la charla, el Dr. Yuri Nahmad abordará el tema cuyo resumen es: una de las deidades más antiguas de Mesoamérica —cuyas advocaciones más conocidas son Tezcatlipoca entre los mexicas y K’awiil entre los mayas— porta como signo distintivo un espejo humeante. En esta charla se explorarán los mitos de creación de los pueblos mesoamericanos y el conocimiento tecnológico que estos mitos contienen. Se abordará, asimismo, el desarrollo de dispositivos ópticos de concentración en sociedades de tecnología neolítica, así como la invención de uno de los receptores fototérmicos más eficaces para la producción de fuego.

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