marzo 18, 2026

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37 mil jóvenes potosinos trabajan en actividades peligrosas: STPS

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trabajo infantil

San Luis Potosí supera a la media nacional en cuanto a la proporción de niñas, niños y adolescentes que laboran en actividades no permitidas, con un 9.36 por ciento

Por: El Saxofón

En el estado de San Luis Potosí existen 65,557 niñas, niños y adolescentes en ocupaciones no permitidas, que corresponde al 3.0 por ciento del total de menores de edad trabajadores a nivel nacional, según datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).

Del total de quienes se encuentran en ocupaciones no permitidas, son 37,554 adolescentes, es decir, un 57.3 por ciento quienes están en ocupaciones peligrosas.

La proporción de niñas, niños y adolescentes en ocupaciones no permitidas en el estado de San Luis Potosí es de 9.36 por ciento, superior a la nacional que es de 7.5 por ciento. El estado ocupa la posición número 22 entre las 32 entidades del país con menor proporción de ocupación infantil no permitida. De las personas menores de edad que trabajan, 73.46 por ciento son niños y 26.54 por ciento son niñas.

En el estado hay 58 municipios, de los cuales 19 presentan riesgo bajo, 30 riesgo medio y 9 riesgo alto. Estos dos últimos grupos se localizan principalmente en la zona centro-norte y sur-oeste del estado. Se trata de las localidades de Guadalcázar, Villa de Arriaga, Moctezuma, Villa de Guadalupe, Armadillo de los Infante, San Nicolás Tolentino, San Martín Chalchicuautla, Aquismón y Santa Catarina.

Según la STPS “Los principales factores asociados a la ocupación infantil no permitida en el estado de San Luis Potosí, de acuerdo con su grado de incidencia, se generan en hogares donde: i) los niños y adolescentes son de sexo masculino y ii) el jefe de hogar está ocupado en el sector comercio. Por otro lado, los factores de protección están asociados a: i) la escolaridad del jefe de hogar y del cónyuge y ii) el jefe de hogar está ocupado en el sector formal.

“Los municipios con medio y alto riesgo de ocupación infantil no permitida se caracterizan por presentar una alta proporción de población de 15 años y más con educación básica incompleta y un elevado porcentaje de población que gana hasta dos salarios mínimos. En este estado, las becas para educación otorgadas por el Programa de Inclusión Social Prospera están distribuidas congruentemente entre los municipios que presentan mayor riesgo.

“Al analizar la escala municipal se identifica una relación entre el riesgo de trabajo infantil y la proporción de población de 15 años y más con educación básica incompleta. Por lo tanto, intervenciones dirigidas a mejorar la retención escolar podrían disminuir la probabilidad de que niñas, niños y adolescentes en el mediano plazo ingresen precozmente al mercado de trabajo en este estado”. 

En los municipios con alto riesgo de trabajo infantil el 61.36 por ciento de la población de 15 años y más no ha completado su educación básica y el 4.27 por ciento de la población de 6 a 14 años no asiste a la escuela.

Se trata de lugares donde el 68.58 por ciento de la población, es decir, prácticamente 7 de cada diez, ganan apenas hasta 2 salarios mínimos. Un gran porcentaje de los habitantes, el 47.07 por ciento, se desempeña en actividades agrícolas. 

Cabe mencionar también que el 37.16 por ciento de la población total es indígena y el 6.48 por ciento no tienen acceso a servicios de salud.

Panorama nacional

En México existen 2 millones 217 mil 648 niñas, niños y adolescentes en ocupaciones no permitidas.

La proporción de niñas, niños y adolescentes en ocupaciones no permitidas en México es de 7.5 por ciento.

Del total de quienes se encuentran en ocupaciones no permitidas, 60 por ciento son adolescentes que están en ocupaciones peligrosas: 1 millón 330 mil 607 adolescentes.

Al menos 887 mil 041 niñas y niños que realizan ocupaciones no permitidas no han cumplido la edad mínima para trabajar. 

De las personas menores de edad en ocupaciones no permitidas, 72.5 por ciento son niños y 27.5 por ciento son niñas.

En el ámbito nacional, el grupo de municipios con alto riesgo de ocupación no permitida se caracteriza por presentar tanto una alta proporción de población infantil que se dedica a actividades agrícolas, como un elevado porcentaje de población de 6 a 14 años que no asiste a la escuela. En el territorio nacional, las becas escolares del programa Prospera están distribuidas congruentemente en los municipios que presentan mayor riesgo.

De acuerdo con la Secretaría del Trabajo, “Los resultados para los 2 mil 246 municipios analizados (que cuentan con la información necesaria) arrojan que el promedio de riesgo a nivel municipal es 10.7 por ciento y el valor máximo alcanza 51.5 por ciento El número de municipios que cuenta con una probabilidad mayor a 25 por ciento de riesgo son 31, los cuales se distribuyen de la siguiente manera: 12 en Chiapas, 6 en Oaxaca, 4 en Puebla, 4 en Jalisco, 3 en Durango, 1 en Campeche y 1 en Chihuahua”.

En México hay 32 entidades federativas, de las cuales 12 presentan riesgo bajo, 11 riesgo medio y 9 riesgo alto de incidencia de trabajo infantil. Los dos últimos grupos se localizan principalmente en el centro y sur del país. San Luis Potosí se encuentra entre los de riesgo medio.

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Balancear la fórmula: Gabriela Palestino, entre la terquedad y el éxito

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Hay gente que estudia química… y hay quien convierte su vida en una reacción constante. Es el caso de la doctora Gabriela Palestino

Por: Jorge Saldaña

Es fácil hablar con la doctora Gabriela Palestino; es la directora de la Facultad de Ciencias Químicas, es investigadora, universitaria, doctorada en Francia, se mueve en un entorno competitivo en los que cuentan los cargos y premios, ella tiene ambos, el último es el Premio Potosino de Ciencia e Innovación; también es madre de familia y como buena ingeniero químico, sabe balancear la fórmula entre ser una mujer de éxito, al que define como el logro de metas para beneficio de los demás, y una madre de familia que desea la felicidad de sus cercanos.

Es cualquier jueves al medio día cuando se concretó la cita para la entrevista. Hay dos formas de llegar a la Facultad de Ciencias Químicas, atravesando el Hábitat, o subir desde el Hospital Central, pasando por ingeniería, estomatología y geología. Es un espacio que si bien no es el corazón de la Zona Universitaria, si es un sitio que la conecta y articula.

En su oficina nos espera una pequeña mesa de juntas con sillas genéricas de oficina y una esquina en la que se dispuso un sillón a rayas flanqueado por una bandera de la UASLP.

Puntual, la doctora llega a la cita con talante afable, y hasta accede a repetir su entrada y saludo que por un error técnico no se grabó a la primera.

Luego de presentaciones y saludos, la doctora toma su lugar e iniciamos la entrevista con una pregunta tan abierta como profunda, ¿Quién es Gabriela Palestino?

La doctora se toma unos segundos antes de responder, como si acomodara elementos de una tabla periódica íntima antes de responder.

“Somos muchas cosas”, dice. “Es una pregunta compleja”.

Lo dice sin solemnidad y ambas partes, entrevistada y entrevistador, coinciden en que una biografía y una descripción de algo tan complejo como un ser humano, no cabe en una sola frase.

Ahí, en el rumbo de “somos muchas cosas” la doctora transita en su definición entre una mujer inquieta, terca (en un sentido productivo del término) y exitosa.

Antes de la investigación, antes del doctorado en Francia, antes de la dirección de una facultad, también relató su paso por la industria.

Fue ahí donde ocurrió una revelación que suele repetirse en muchas historias científicas: el descubrimiento de que la práctica cotidiana está llena de preguntas que todavía no tienen respuesta.

En medio de procesos programados y rutinas industriales, Palestino comenzó a detectar problemas que —según su intuición— podían resolverse desde el laboratorio.

La ciencia, entonces, apareció como un camino.

“No siempre tuve claro qué iba a pasar”, reconoce. “Me hubiera encantado tener una bola de cristal”.

Pero no la tuvo. Ningún científico serio la tiene y mucho menos le creería sin evidencia.

Y es que- se le plantea- en el imaginario popular, la ciencia suele representarse como un territorio gobernado por la inteligencia. Sin embargo, al escuchar la respuesta de Palestino, uno sospecha que hay otra variable menos romántica y más decisiva: la disciplina.

O, como ella dijo, esa disciplina se transforma en una forma de terquedad, asunto que la doctora admite sin rodeos.

Sí, la ciencia exige insistencia. Persistencia. Volver a intentar cuando el experimento falla. Y volver otra vez. No la terquedad del capricho, sino la del método.

Cuando se le pregunta por el éxito, su respuesta se mueve en otra dirección.

Para ella, el éxito ocurre cuando una meta se alcanza y además genera beneficios para otros.

“Cuando lo que haces impacta a las personas que están alrededor”.

La definición tiene algo de ecuación ética.

¿Se considera a sí misma una mujer exitosa?

La respuesta llega con serenidad, sin falsa modestia ni triunfalismo.

-Sí.

Pero no como punto final, sino como parte de un proceso que no está terminado, que se sigue moviendo.

En medio de la conversación aparece una escena doméstica que dice mucho sobre sus prioridades y es cuando se le pregunta por la realización personal, Palestino menciona algo que no aparece en los currículos académicos: ver a sus hijos felices, acompañados y con proyectos de vida propios.

En otras palabras, el éxito también tiene un lado íntimo.

Uno que no se mide en papers ni en citas bibliográficas.

La doctora suele bromear con que su formación como ingeniera química le ha servido para algo más que entender reacciones moleculares: también le ha ayudado a equilibrar la ecuación entre la vida académica y la vida familiar.

Ser investigadora, directora de facultad y madre de familia exige una especie de alquimia. Una mezcla de organización, disciplina y, probablemente, un poco de paciencia.

“A veces soy más mamá que profesionista… o las dos cosas al mismo tiempo”, dice. Como ingeniera, sabe que el equilibrio “Es una obligación con mis deberes, con mi esposo, con mis hijos”.

En algún punto de la conversación aparece la pregunta inevitable: ¿para qué sirve la ciencia?

Para ella, la investigación adquiere sentido cuando logra impactar en la sociedad.

Cuando mejora una comunidad.

Cuando deja de ser únicamente un experimento dentro del laboratorio y se convierte en una solución afuera.

Dirigir una facultad, sin embargo, introduce otra dimensión.

Pasar del laboratorio a la administración implica un cambio de lógica: de investigar moléculas a coordinar personas.

Y gobernar personas es un ejercicio mucho más impredecible que cualquier reacción química.

La doctora lo explica con naturalidad.

La clave, dice, es escuchar.

Escuchar problemas, escuchar ideas, escuchar inconformidades.

Luego aplicar algo que la ciencia enseña muy bien: analizar, ordenar y buscar soluciones.

Si se quiere, gobernar una facultad también puede parecerse a diseñar un experimento.

La conversación inevitablemente llega a un tema que atraviesa a muchas instituciones académicas: la igualdad.

Palestino la define de manera precisa: Igualdad es que todas las personas tengan acceso a las mismas oportunidades y beneficios. Ni más ni menos.

El dato inevitable aparece en la charla: en más de cien años de historia, la Universidad Autónoma de San Luis Potosí nunca ha tenido una rectora.

La doctora no evade la cuestión.

Reconoce que han existido brechas históricas, aunque también observa que cada vez hay más mujeres en posiciones de liderazgo académico.

—¿De qué “team” eres, doctora? ¿Debe ser la próxima rectoría para una mujer por cuestiones de equidad de género, o debe privilegiarse la capacidad al género?

Su respuesta es cuidado-diplomática: la capacidad no tiene género, por eso la universidad debería elegir siempre a la persona más capaz.

Pero ataja que, para que eso ocurra, las condiciones de igualdad deben existir realmente.

Hacia el final de la entrevista aparece el tema del movimiento feminista y el significado contemporáneo del 8M.

Palestino habla desde una experiencia personal que la marcó: asistir a una marcha para entender lo que ocurría dentro de ellas.

Lo que encontró —dice— fue una mezcla de dolor acumulado y exigencia de ser escuchadas.

“Hay muchas mujeres que sienten que todavía no han sido tomadas en cuenta”.

La violencia que algunas veces aparece en las manifestaciones, explica, no debe distraer de la discusión de fondo.

Porque el problema central sigue siendo otro: la desigualdad y la inseguridad que todavía enfrentan muchas mujeres.

“Yo soy madre”, dice en algún momento. “Y claro que me gustaría que mis hijas pudieran salir a la calle sin que una tenga que estar preocupada”.

A veces las explicaciones más contundentes son las más simples.

Cuando la conversación entra en su recta final, se le cuestiona ¿qué ocurrirá después de su periodo como directora de la Facultad de Ciencias Químicas?

La respuesta parece seguir la lógica natural de su trayectoria: Volver a la investigación, consolidar proyectos científicos y seguir participando en la gestión universitaria si las oportunidades aparecen. En otras palabras: seguir trabajando. (Algunos de sus pares, no la descartan como un gran perfil para buscar la siguiente rectoría)

La entrevista termina pero sin punto final.

Y es que la conversación de la doctora Palestino es de esas que no terminan, quizás solo cambian de matraz para seguir vigente en la vida universitaria y en la comunidad potosina, donde todas y todos tenemos algo qué decir.

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Analiza SSPCE incorporación de “body cams” al uniforme de los agentes

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Jesús Juárez Hernández, titular de la SSPCE, aseguró que no son prioridad gracias a las numerosas cámaras que hay en el estado

Por: Redacción

Jesús Juárez Hernández, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Civil del Estado (SSPCE), señaló que ya se encuentran analizando la posibilidad de implementar las “body cams” como parte de los uniformes de sus agentes.

El secretario indicó que, si bien no es prioridad esta incorporación, sí es una medida que están contemplando con el fin de seguir mejorando y optimizando las investigaciones correspondientes, así como la seguridad de los elementos.

Juárez Hernández se mostró tranquilo, pues hoy en día, las patrullas de seguridad estatal ya cuentan con cámaras frontales, además de que aseguró que “prácticamente en todos lados ya hay una cámara”.

Añadió que justamente por esto se están instalando los arcos de seguridad en distintas vialidades del estado, ya que estos también cuentan con cámaras de reconocimiento facial apuntando a la calle.

De estos arcos hay 35 activos en este momento, pero el gobernador Ricardo Gallardo ya anunció la semana pasada que estarán instalando 15 más en algunas de los puntos de más alta afluencia de las carreteras potosinas.

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Matehuala y Villa de Reyes concentran problemas de seguridad: Gallardo

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El gobernador atribuyó los delitos a personas provenientes de Nuevo León y Guanajuato

Por: Redacción

Ricardo Gallardo Cardona, gobernador de San Luis Potosí, aseguró que los principales problemas de seguridad en la entidad se concentran en los municipios de Matehuala y Villa de Reyes los cuales identificó como puntos de ingreso para personas provenientes de otros estados con intenciones delictivas.

El mandatario explicó que, en el caso de Matehuala, la cercanía con el sur de Nuevo León facilita la llegada de personas que buscan delinquir en esa zona.

“Es gente que baja de Nuevo León a querer delinquir en Matehuala”, señaló, al tiempo que afirmó que ya existe presencia de corporaciones de seguridad para evitar que grupos delictivos se establezcan en el municipio.

En cuanto a Villa de Reyes, indicó que su ubicación colindante con Guanajuato —entidad que se mantiene entre las de mayor incidencia delictiva a nivel nacional— la convierte en otro punto vulnerable.

A pesar de estos focos, Gallardo Cardona sostuvo que el estado atraviesa su mejor momento en materia de seguridad en las últimas dos década

s, al asegurar que “casi toda la entidad está limpia”.

El gobernador destacó que México Evalúa ubica a San Luis Potosí entre las entidades con mejores indicadores de seguridad, particularmente en delitos de alto impacto y homicidio doloso.

De acuerdo con el informe, el estado registra una tasa de 0.2 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, colocándose entre los más bajos del país, junto con Yucatán y Coahuila.

En otros indicadores, la entidad se posiciona en el lugar 15 en feminicidio, con una tasa de 0.03 casos por cada 100 mil mujeres; en el sitio 12 en delitos contra la vida y la integridad corporal, y en el lugar 11 en homicidio culposo.

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