octubre 31, 2026

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Un año de fracasos para el Atlético de San Luis 

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Por: Ana G Silva

A lo largo de la semana, se han desatado rumores en redes sociales sobre la supuesta venta de la franquicia del Atlético de San Luis y una ruptura con el Atlético de Madrid, por lo que el martes el área prensa del club emitió un comunicado en el que desmintió esto. Sin embargo, los malos resultados del equipo y la constante rotación de técnicos, desde que se consiguió el pase a la primera división ha hecho dudar a la afición, pues desde hace más de un año no han encontrado la estabilidad deportiva.

El debut del equipo en la primera división fue en el estadio Alfonso Lastras contra Pumas de la UNAM, donde los potosinos cayeron 2-0. Sin embargo, los verdaderos problemas del equipo llegaron con el despido del director técnico Alfonso Sosa en septiembre del 2019, Alberto Marrero, presidente del club, indicó que el cese se suscitó por falta de respeto hacia los jugadores. Versiones extraoficiales apuntan que fue por desacuerdos con el refuerzo del equipo Ricardo Centurión quien pidió la destitución de Sosa.

Esta noticia no fue bien recibida por la afición que en cada partido del equipo, además de no estar contentos con el desempeño de Centurión, pedía el regreso del entrenador que los colocó en la primera división, asimismo con la llegada de Gustavo Matosas la escuadra era irregular ya que en el Apertura 2019, solo consiguió dos victorias, 0 empates y cinco derrotas, por lo que fue despedido antes de terminar la temporada; no obstante, días antes se dieron a conocer unos audios donde revelaban la supuesta corrupción del entrenador en 2012 en traspaso de jugadores cuando dirigía al León.

En la misma temporada, en el mes de octubre, se presentó una gran pelea entre aficionados del San Luis y Querétaro en las gradas del estadio, que se extendió a la cancha y finalmente a las calles aledaña,, el partido tuvo que ser suspendido al minuto 86 cuando el equipo rojiblanco caía 2-0 en casa, pues la violencia fue tal que las personas tuvieron que invadir la cancha y los jugadores, bancas, equipo técnico y árbitros abandonaron el terreno de juego. Se reportaron al menos 33 atenciones médicas, dos de ellas de gravedad.

El Atlético de San Luis tuvo que pagar una multa de 168 mil pesos, además de que vetaron a los aficionados del estadio por el resto de la temporada.

Durante el inicio del 2020, con la llegada del nuevo técnico Guillermo Vázquez, el equipo había conseguido tres victorias, cuatro empates y tres derrotas, antes de que la liga cancelara el resto de los encuentros por la pandemia de covid-19. El equipo estaba en el lugar 13.

En esta nueva temporada, con solo 11 puntos y a una jornada de que se dé por terminada la fase regular, el Atlético de San Luis se encuentra en el último lugar de la tabla de posiciones, sin oportunidad de calificar ni a repechaje.

Cabe destacar que durante el torneo Guardianes 2020, los rojiblancos reportaron un total de 14 casos de coronavirus, 9 de ellos fueron jugadores del primer equipo, incluido el delantero goleador, Nicolás Ibañes, por lo que la mayoría de ellos no tuvo participación en cuatro jornadas; también se le suman las lesiones, como es el caso de uno de sus jugadores más destacados, Matias Catalán.

Otro fracaso fueron las contrataciones, pues ni la llegada de Pablo Barrera, jugador veterano proveniente de Pumas y exseleccionado nacional, dio los resultados esperados.

Con el despido de Vazquez, luego de la derrota ante el Mazatlán de 5-0 en el Lastras y con la llegada del interino Luis García el Atlético de San Luis despedirá esta tarde la temporada por lo que el futuro luce completamente incierto.

 

No siempre fue malo

En febrero de 2017, el Atlético de Madrid anunció que se había aprobado la creación de una filial en el extranjero y se hizo oficial el acuerdo para tener la franquicia del San Luis en participación con inversionistas locales.

La conformación de la escuadra en el Ascenso MX fue bastante vistosa, ya que en su mayoría era proveniente de equipos de primera división con jugadores como: Alejandro “Picolín” Palacios (Pumas), Alejandro Castro (Pumas), Carlos Ramos (Necaxa), Diego Pineda (América), entre otros; como entrenador a Salvador Reyes de la Peña y la directiva del equipo estaría a cargo del español Alberto Marrero. En esa temporada no lograron calificar, por lo que despidieron al técnico.

En enero de 2018 se anunció la llegada de Alfonso Sosa al equipo. En ese Apertura 2018 logró llevar a la escuadra potosina a la final donde derrotaron a los Dorados de Sinaloa dirigidos por Diego Armando Maradona, con un marcador global de 4-3 consiguiendo así su primer título en el Ascenso MX y medio boleto para ascender.

En mayo 2019, el Atlético de San Luis consiguió el pase a la Liga MX, luego de coronarse bicampeón, nuevamente en una final contra el equipo sinaloense con un marcador global de 2-1, con gol de Unai Bilbao en el tiempo extra. Cabe destacar que los rojiblancos resultaron invictos durante el Clausura 2019.

 

Sospechas de los aficionados

No es la primera vez en la historia de equipos potosinos que una directiva afirma que no tiene intenciones de vender y termina por hacer lo contrario, como ocurrió en el  2013, luego de que el Querétaro descendiera, pero se mantuviera en primera división gracias a la comprar de la franquicia de Jaguares y estos a su vez adquirieron al San Luis para llevar al equipo a Chiapas.

También lee: Guillermo Vázquez es destituido del Atlético San Luis

Columna de Nefrox

San Luis contra Atlas: la bisagra de una temporada | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

Existen partidos que valen tres puntos y otros que terminan valiendo mucho más. No porque la Liga MX entregue unidades adicionales cuando la presión aumenta, sino porque existen noches en las que un equipo se juega la posibilidad de seguir creyendo en su temporada. Atlético de San Luis está frente a una de ellas. El encuentro contra Atlas no es simplemente otra fecha del calendario: es el partido bisagra del Apertura 2026, ese momento en el que los dirigidos por Diego Mejía tienen que decidir si quieren ser protagonistas de la recta final o quedarse mirando cómo otros ocupan los lugares que todavía están a su alcance.

La clasificación está ahí, suficientemente cerca para ilusionarse y lo bastante lejos para exigir una respuesta inmediata. San Luis llega con 19 puntos, ubicado en el undécimo puesto, mientras Atlas aparece en la cuarta posición con 24 unidades. Cinco puntos separan a los dos equipos, pero la diferencia más importante está en las consecuencias que puede tener el resultado. Para los rojinegros, ganar significaría consolidar su lugar entre los primeros puestos; para los potosinos, hacerlo representaría acercarse de manera decisiva a la zona de clasificación y mantener viva una temporada que ha tenido demasiados altibajos.

Por eso no conviene disfrazar la importancia de este encuentro. San Luis necesita ganar. No es una exageración periodística ni una manera de elevar artificialmente la expectativa. Es una consecuencia directa de su posición en la tabla y del calendario que tiene por delante. Con apenas tres jornadas restantes después de este compromiso, cada oportunidad comienza a tener un peso diferente. Un empate podría mantener las posibilidades matemáticas, pero dejaría al equipo dependiendo de demasiadas combinaciones. Una derrota sería todavía más complicada: permitiría que Atlas se alejara y obligaría a los de casa a esperar tropiezos ajenos para seguir soñando.

El problema para Mejía es que enfrente tendrá a uno de los equipos más consistentes del campeonato. Atlas ha construido una temporada que lo mantiene entre los cuatro primeros lugares y llega después de una remontada espectacular ante Puebla, al que derrotó 4-3. No es un rival que pueda darse por vencido cuando el partido se complica. Los rojinegros han demostrado capacidad ofensiva y carácter para resolver encuentros, dos características que obligarán al Atlético a jugar con una concentración muy superior a la que ha mostrado en algunos momentos del torneo.

Pero el contexto también ofrece una oportunidad. Los dirigidos por el histórico Hernán Crespo no llegan a San Luis con la tranquilidad de quien ya tiene todo resuelto. La pelea por los primeros puestos sigue abierta y una derrota podría comprometer su posición. Los visitantes también tienen algo que defender y eso puede convertir el encuentro en un partido de mucha tensión, con dos equipos que necesitan encontrar el equilibrio entre atacar y no regalar espacios.

Para el Atlético, la primera obligación será entender que no puede jugar este partido como si tuviera todo el tiempo del mundo. La urgencia no debe convertirse en desesperación, pero tampoco puede servir como excusa para administrar el resultado desde el primer minuto. Si San Luis quiere meterse a la Liguilla, tendrá que asumir la responsabilidad de buscar el encuentro, aprovechar la localía y demostrar que puede imponerse ante un adversario que llega mejor colocado en la clasificación.

La temporada de Diego Mejía ha tenido momentos que invitan a pensar que el equipo puede competir. Ha habido partidos en los que San Luis ha mostrado capacidad para generar ocasiones, recuperar terreno y encontrar soluciones ofensivas. También ha habido tropiezos que han dejado una sensación de oportunidad desperdiciada. Esa irregularidad es precisamente lo que ha colocado al Atlético en una posición incómoda: tiene argumentos para aspirar a más, pero no ha conseguido sostenerlos durante el tiempo suficiente.

El empate ante Toluca y las victorias frente a Querétaro y Atlante han permitido recuperar terreno. El equipo ha conseguido sumar en sus últimos compromisos y parece haber encontrado una pequeña ventana de estabilidad. Sin embargo, ahora viene una prueba de otra dimensión. Ganar el clásico siempre tiene un valor emocional especial, y vencer a Atlante como visitante también suma confianza, pero Atlas representa un desafío directo en la carrera por alcanzar la fase final. Es el tipo de partido que permite medir cuánto ha avanzado realmente un equipo.

Mejía necesita que sus jugadores entiendan esa diferencia. No alcanza con repetir la intensidad de las últimas jornadas; hay que acompañarla con decisiones correctas. El Atlético tendrá que saber cuándo presionar, cuándo mantener la pelota y cuándo acelerar. No puede regalarle a Atlas transiciones que le permitan aprovechar su capacidad ofensiva, ni puede refugiarse demasiado cerca de su propia área esperando que el rival cometa un error. La mejor manera de defender la clasificación es jugar para ganar, pero hacerlo con inteligencia.

La responsabilidad también pasa por los futbolistas que tienen mayor peso dentro del vestidor. En partidos como este, los jugadores experimentados deben asumir el control de los momentos complicados. No se trata únicamente de marcar un gol o de resolver una jugada individual. Se trata de evitar que el equipo pierda la cabeza cuando el marcador no sea favorable, de exigir concentración y de transmitir la confianza necesaria para que el plan de juego no se desmorone ante la primera dificultad.

El Alfonso Lastras tendrá que convertirse en un factor. La afición potosina ha acompañado al equipo durante una campaña que no siempre ha ofrecido motivos para celebrar, pero ahora tiene delante un encuentro que puede darle sentido a buena parte del esfuerzo realizado. La localía no garantiza nada, aunque sí representa una responsabilidad adicional. San Luis no puede permitir que Atlas se sienta cómodo, que encuentre espacios con facilidad o que termine imponiendo el ritmo de un partido que debería jugarse bajo las condiciones del equipo de casa.

También hay que reconocer que el margen de error se ha reducido por decisiones y resultados acumulados a lo largo del torneo. La clasificación no se está escapando únicamente por lo que ocurra este viernes. Se ha complicado por los puntos que el Atlético dejó en el camino, por los partidos en los que no consiguió sostener una ventaja y por las ocasiones en las que no tuvo la contundencia necesaria. Ahora, sin embargo, ya no sirve demasiado mirar hacia atrás. La única manera de corregir esa historia es conseguir que los encuentros restantes tengan una respuesta distinta.

Y aquí aparece una cuestión que va más allá de la tabla: ¿qué quiere ser este Atlético de San Luis? ¿Un equipo que cada temporada se conforma con competir durante algunos tramos y termina dependiendo de los resultados de otros, o una institución que pretende consolidarse como un participante habitual en las fases finales? La respuesta no se encontrará en una conferencia de prensa ni en una promesa para el próximo campeonato. Se construye en noches como esta, cuando el equipo tiene que responder ante un rival de jerarquía y una afición que espera algo más que buenas intenciones.

No sería justo decir que una victoria resolverá todos los problemas del proyecto de Mejía. Tampoco sería correcto afirmar que una derrota terminaría automáticamente con cualquier posibilidad de clasificación. Pero sí sería un error tratar este partido como uno más. La distancia entre San Luis y Atlas, el momento del calendario y la cantidad de jornadas restantes convierten el enfrentamiento en una auténtica bisagra. El resultado puede modificar la manera en que el equipo enfrente el cierre del torneo y, sobre todo, la confianza con la que llegue a esas últimas oportunidades.

Atlas tiene motivos para sentirse favorito por su posición y por la regularidad que ha mostrado. San Luis tiene motivos para creer en su capacidad de competir, especialmente después de recuperar puntos en las últimas semanas. Pero la clasificación no se gana con argumentos, antecedentes ni pronósticos. Se gana con goles, concentración y resultados. Y en este momento el Atlético necesita demostrar que tiene lo necesario para conseguirlos.

San Luis ha llegado hasta aquí con la posibilidad de corregir el camino. Todavía tiene tiempo, pero ya no tiene demasiado margen. Atlas será una prueba exigente, un rival que no regalará nada y que también tiene objetivos importantes. El Atlético deberá jugar con personalidad, asumir el riesgo de buscar el triunfo y entender que la oportunidad está frente a su gente.

Diego Mejía y sus jugadores tienen noventa minutos para demostrar que la clasificación es una aspiración real y no solamente una cuenta matemática. La temporada todavía puede tener un desenlace distinto, pero para conseguirlo hace falta dar un golpe sobre la mesa.

Hoy no se juega únicamente contra Atlas. Se juega contra la irregularidad, contra los puntos que quedaron en el camino y contra la posibilidad de que otra temporada termine dejando más preguntas que respuestas.

Es el partido bisagra. El que puede abrir la puerta de la Liguilla o comenzar a cerrarla.

Y a estas alturas, San Luis ya no puede permitirse quedarse del lado equivocado.

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Mexicanas de oro | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

El lunes 26 de octubre, en la gala del Balón de Oro en Londres, el futbol mexicano hizo historia, y lo hizo gracias a las mujeres. Charlyn Corral, delantera del Pachuca, recibió el trofeo Gerd Müller como la máxima goleadora del año, y es la primera mexicana en recibirlo. Scarlett Camberos, del América, terminó en el lugar 21 del Balón de Oro femenino, la primera mexicana en estar entre las 30 candidatas.

Vale la pena detenerse en lo que significa el premio de Corral, porque no es de los que se ganan por votos ni por simpatía. El Gerd Müller es por méritos deportivos: se lo lleva quien más goles marca en la temporada. Corral hizo 49 goles en 49 partidos, 36 con Pachuca y 13 con la Selección Mexicana. En el lado de los hombres lo recibió Harry Kane, el máximo artillero.

Y aquí es donde el mérito de Corral pesa más. Kane juega en el Bayern Múnich, donde casi todo se gana. Corral juega en un Pachuca que no es de los equipos fuertes: en este Apertura 2026 va en sexto lugar del Grupo B, con 13 puntos, lejos de la Liguilla. El premio no lo ganó por este torneo, sino por la temporada pasada, con 22 goles en el Apertura 2025 y 14 en el Clausura 2026 con el club, pero el contexto es el mismo. Aun así encabezó el goleo del mundo y dejó atrás a delanteras como Claudia Pina y Ewa Pajor, que juegan en el Barcelona, el mejor equipo del planeta, rodeadas de las mejores jugadoras. Pajor, de hecho, fue la primera ganadora de este trofeo en 2025; Corral es la segunda futbolista en recibirlo.

El caso de Camberos tiene el mismo fondo. Cuando se compara con los hombres, Julián Quiñones

quedó en el lugar 28 del Balón de Oro, el mexicano mejor ubicado en la historia de la votación, después de marcar cuatro goles con México en el Mundial 2026 y 33 en la liga saudí. Lo hizo en un torneo que ven millones de personas. Camberos terminó siete lugares arriba, en el 21, con 25 goles y 17 asistencias, y con tres títulos del América en la temporada: la Copa de Campeonas de la Concacaf, el Clausura 2026 y el Campeón de Campeones. Lo logró jugando en una liga mucho más joven y con mucha menos exposición internacional.

Lo mismo pasó con el América como equipo. Fue considerado para el premio al mejor club femenil del año, algo que nunca había ocurrido con un equipo mexicano. No ganó porque el premio fue para el Barcelona, un rival imposible: Alexia Putellas, que ya no está en el club blaugrana pero hizo los méritos para el premio cuando aún jugaba ahí, se llevó su tercer Balón de Oro; Vicky López ganó el Kopa como mejor jugadora joven y el equipo blaugrana arrasó con todo lo que jugó. Pero estar en esa conversación, desde un equipo joven, en una liga joven y en un continente que apenas empieza a tomarse en serio el futbol femenil, ya es un logro enorme. El América puede estar, sin exagerar, entre los mejores del mundo.

Esas son las cifras. Lo que importa ahora es cómo las tratamos. Las jugadoras mexicanas están compitiendo en el escenario más grande y compitiendo bien, con méritos que se pueden medir en goles, títulos y posiciones. Un premio ganado por goles no admite discusión, y un puesto 21 entre 30 candidatas del mundo no se regala. Que se les reconozca con la misma vara que a los hombres que quedaron detrás o delante de ellas es lo mínimo que merecen.

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Caicedo y la ley de la ex | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

La racha de tres partidos sin perder se terminó, y se terminó pronto. El domingo 18 de octubre, en el Libertad Financiera, el Atlético de San Luis Femenil cayó 1-2 ante FC Juárez en la jornada 11, en un partido que se le complicó desde el inicio y que las potosinas intentaron remontar hasta el último minuto.

Farlyn Caicedo, exjugadora de San Luis, abrió el marcador al minuto 3 con un disparo de media distancia y amplió la ventaja al 29 con un cabezazo. Con el 0-2, el partido pintaba cuesta arriba, pero el equipo no se cayó. Antes del descanso tuvo la oportunidad de meterse al partido: Natalia Macías provocó un penal, y Enyerliannys Higuera, la máxima goleadora de la historia del club, lo cobró y el balón se estrelló en el travesaño.

Para un equipo que acababa de coronar a su reina del gol, ese tipo de fallo duele, pero lo que importa es lo que viene después. En el segundo tiempo San Luis salió más sólido y más ofensivo. Amina Bello lo intentó desde fuera del área, Rebeca Contreras estuvo cerca tras un pase de Michelle Gutiérrez y, al minuto 75, Higuera aprovechó un rebote tras un remate al poste para marcar el 1-2. Es su gol número 14 del torneo, y llegó justo después de fallar el penal. Más tarde, el equipo pensó que había empatado, pero el gol fue anulado por una falta en el área.

San Luis no pudo completar la remontada, pero se fue del campo reconocido: la afición despidió con aplausos a sus jugadoras. No fue una derrota que deje dudas sobre el nivel del equipo, sino una que deja claro dónde está la tarea pendiente, que es no regalar el primer tiempo. Dos goles en los primeros 29 minutos son demasiado para un equipo que luego tuvo 45 de dominio.

Con este resultado, San Luis suma 11 jornadas jugadas, 6 victorias, 1 empate y 4 derrotas, 24 goles a favor, 18 en contra y 19 puntos. Sigue en el tercer lugar del Grupo 2, detrás de América (28 pts) y Guadalajara (24 pts), que ya aseguraron su lugar en la Liguilla, y con tres puntos de ventaja sobre Pumas (16 pts), que ocupa la cuarta posición. Con solo tres jornadas por jugarse, cada punto cuenta.

La siguiente prueba es de las difíciles: el sábado 24 de octubre, en el Libertad Financiera, San Luis recibe al América, líder del grupo con 28 puntos y una diferencia de goles de +35. Del partido ante Juárez, el equipo se lleva una lección y un gol de Higuera que demuestra que siempre responde. Ahora hay que mostrarlo ante el mejor equipo del grupo.

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