#4 Tiempos
Cambiar los referentes | Columna de Germán Bautista
HABLEMOS DE DERECHOS
Una de las cuestiones que se tiene muy en cuenta desde la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad en su artículo 8, es la visibilización de las capacidades y los aportes de este gran grupo social para generar conciencia y derribar, principalmente las barreras actitudinales que están enquistadas muy en el interior del comportamiento social, y que se convierten en francos obstáculos a su participación e igualdad de oportunidades.
Ya nos hemos preguntado en otros momentos: ¿Por qué la discriminación?, ¿Por qué la desigualdad?, ¿Por qué la falta de oportunidades?
Lo cierto es que como grupo, las personas con discapacidad traemos historia, y para bien o para mal, la historia colectiva tiene su peso específico y también sus implicaciones.
Durante mucho tiempo, la discapacidad fue algo indeseable; motivo de vergüenza y de la distancia que los dioses habían decidido tomar respecto de los seres humanos, debido a algún comportamiento inadecuado. Más adelante, se consideró consecuencia de un pecado, y en la medida que nuestra sociedad avanzaba hacia épocas más contemporáneas, la discapacidad se convirtió en causa de compasión y caridad.
Creo que muy pocas personas en el mundo, deseamos ser blanco de creencias y referencias tan poco afortunadas, y lejos de reflexionar en que básicamente las etiquetas y los calificativos fueron construidos e impuestos socialmente, se trasladó la problemática a la persona, en la que se encarnaban todos estos señalamientos y consideraciones negativas.
En muchas culturas y países, las respuestas fueron más o menos parecidas. En la medida de lo posible, enfrentar la problemática puertas adentro, además de repartir culpas, buscando en las familias el gen discapacitador y señalándola en el caso de que se encontrara.
A la fecha, es común que tras el nacimiento de una persona con discapacidad en el seno familiar, sucedan rupturas, separaciones o divorcios, siendo el padre quien suele poner distancia, debido a lo que para él, representa haber engendrado una hija o hijo con discapacidad.
En otros casos, las familias se desgastan yendo por ahí en busca de la cura, perdiendo el tiempo, la bolsa y la vida en intentar reparar (rehabilitar) a la persona, acaso para que no enfrente barreras, acaso para ver si se le pueden quitar las etiquetas.
Tengo ya algo de tiempo dedicándome a promover esta temática, intentando desde mis trincheras, cambiar la mirada hacia las personas con discapacidad porque soy una de ellas, y sigo sin tener muchas respuestas conmigo. Lo único que puedo hacer es reflexionar e invitar a otras personas a que se sumen a estas reflexiones para ver si hallamos alguna punta qué seguir en esta enmarañada madeja.
Lo que creo, es que desde el imaginario social se nos ha desposeído a las personas con discapacidad. Se nos ha restado valor, se nos ha infantilizado eternamente, se nos cosifica e infravalora, sólo por no caminar, ver, escuchar o pensar al igual que las demás personas. ¿En serio es tan importante caminar con dos piernas? ¿ver con ambos ojos? ¿Escuchar o tener todas las personas la misma inteligencia?
Por ello es tan importante cambiar los referentes, y como ya lo había expresado en otra entrega, el cine y los medios de comunicación nos pueden ayudar a posicionar y acelerar el cambio para lograr otras referencias.
Al respecto, la semana pasada leía sobre la nueva apuesta de Netflix. Una serie denominada “La Luz que no Puedes Ver”. Lejos de que la propuesta aborde el drama de una chica ciega en el contexto de la segunda guerra mundial, llamó mi atención porque en el filme participan dos actrices ciegas. Una niña y una joven.
No es el primer filme donde participan personas con discapacidad, pero sí es uno de los pocos en que así sucede. Como en la antigüedad, donde en el teatro los hombres solían suplantar a las mujeres, en la televisión actores sin discapacidad suelen sustituir a personas con discapacidad cuando se toca el tema.
Lo que llamó mi atención, fueron los ajustes que tuvieron qué realizar para facilitar la participación de las actrices ciegas elegidas; el significado que tiene para quienes se involucraron en la producción; los aprendizajes obtenidos, además de lograr el propósito de la serie.
Sin embargo, lo que más me mueve, es el poderoso mensaje que puede enviar a las personas con discapacidad ver en televisión a otras personas con discapacidad participando, disfrutando, abriendo caminos y siendo felices. Me mueve porque en las niñas, los niños y jóvenes con discapacidad hay sueños, y necesitamos que las madres y los padres sepan alimentar esos sueños y ayudar a sus hijos a verles crecer y realizarse.
Necesitamos que las personas con discapacidad y sus familias tengan esos referentes para que expresen: “Cuando sea grande, ¡Quiero ser como él o como ella!”.
Necesitamos que más madres y padres sientan orgullo de sus hijas e hijos con discapacidad y que las propias personas con discapacidad vivan su condición como una identidad más, y no como motivo de afrenta. Necesitamos que las niñas y los niños con discapacidad reconozcan su valor por el hecho de ser personas, y que sepan que ese valor no depende de sus características o su condición. Necesitamos a más personas con discapacidad participando y apropiándose de los espacios que por derecho nos pertenecen.
En la medida que las personas con discapacidad nos hagamos visibles, estoy seguro que tendremos una sociedad mucho más abierta a la diversidad, a las oportunidades y a la construcción de comunidad.
También lee: La accesibilidad: un puente indispensable | Columna de Germán Bautista
El Cronopio
Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.
Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.
Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.
A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.
Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.
Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.
Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.
Lee también: María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano
Acento Ajeno
Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.
Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.
Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.
Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.
Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.
Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual
y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.
Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?
Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.
“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)
También lee: Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés
El Cronopio
María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.
Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.
María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.
Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.
Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.
Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”
María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.
María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.
También lee: El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
-
Destacadas2 años agoCon 4 meses trabajando, jefa de control de abasto del IMSS se va de vacaciones a Jerusalén, echando mentiras
-
Ciudad4 años ago¿Cuándo abrirá The Park en SLP y qué tiendas tendrá?
-
Ciudad5 años agoTornillo Vázquez, la joven estrella del rap potosino
-
Destacadas5 años ago“SLP pasaría a semáforo rojo este viernes”: Andreu Comas
-
Ciudad4 años agoCrudo, el club secreto oculto en el Centro Histórico de SLP
-
Estado3 años agoA partir de enero de 2024 ya no se cobrarán estacionamientos de centros comerciales
-
#4 Tiempos4 años agoLa disputa por el triángulo dorado de SLP | Columna de Luis Moreno
-
Destacadas4 años agoSLP podría volver en enero a clases online











