octubre 30, 2026

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#4 Tiempos

El rico al bote. Hasta que anota la justicia en caso Alejandro Fernández | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

“Alejandro N” dejó de ser presunto responsable. Alejandro Fernández Montiel ayer fue declarado culpable de la violación agravada en perjuicio de un menor de edad mientras estaba bajo su custodia y la del Estado.

“Me encuentro satisfecho… una parte de mí (emocional). La otra parte psicológica tardará más tiempo en recuperarse al 100 %…” escribió a mano en una hoja de libreta la víctima al concluir la tarde de ayer el juicio en una breve carta en la que agradeció a los jueces, criticó a las cúpulas de poder y llama a respetar los derechos de niños, niñas y adolescentes para que no ocurran casos como el que sufrió.

Desde que el menor denunció el caso, en octubre de 2019, comenzó un tortuoso camino con implicaciones legales, sociales y políticas.

Se presionó desde las más altas esferas para buscar un silencio mediático, se presionó al poder judicial por completo en una estrategia de chantaje velado, se hicieron correr teorías conspiracionistas que implicaban romances y desamores, se desestimaron pruebas (hasta la sangre y fluidos del colchón encontrado en la oficina del hoy declarado culpable).

Se derrumbó en un par de ocasiones el proceso, se cambió a la defensa del menor sin justificación alguna, se corrió incluso a su penúltimo representante, se trajeron expertos en comunicaciones satelitales para dar testimonio que lograra ubicar al imputado lejos de sus oficinas en el momento del crimen, y se escucharon machaconamente testimonios de expertos en psicología infantil que intentaron desacreditar la verdad de la víctima.

Desde el 2 de junio pasado, se esperaba una deliberación del caso, y fue en esa ocasión que La Orquesta publicó la editorial que hoy retomamos con sus adecuaciones, pues mantiene la misma vigencia de entonces aún cuando la sentencia condenatoria tardó cuatro meses más.

La sentencia de ayer tiene implicaciones legales, sociales y políticas. Son implicaciones estructurales.

“Ayer un trío de jueces en audiencia tuvieron en sus manos, pero sobre todo en su capacidad y conciencia, cientos de años de historia, media docena de casos similares ocurridos en territorio potosino como antecedente, la responsabilidad de aliviar el dolor social que el delito de Alejandro Fernández causó en la comunidad potosina desde una posición de poder y privilegio

Sobre todo, los jueces tuvieron en sus manos la responsabilidad de ejercer justicia plena sin consideraciones de presión “social-oligárquica”, porque esa, nos han dicho, se terminó.

A partir del triunfo de Ricardo Gallardo Cardona, el poder no solo cambió de partidos ni fue una transición meramente sistémica, se trató de un traslado estructural del poder hacia una clase social distinta, una que espera alivio a decenas de años de desprecio y olvido, una que no tiene ni acciones, ni apellido, ni alcurnia, ni influencias.

Una clase social que a partir de septiembre del año pasado cuenta que votó en mayoría por un gobierno que emanó de entre sus iguales y, por lo tanto, espera actúe en coherencia y consecuencia.

Los casos que se cuentan en este siglo para los potosinos son los Valle-Lavin y el de Lucero – Félix Estuardo; ambos dejaron una estela de desconsuelo y rabia social aún perceptible.

Desde un púlpito moral, con una condecoración pública bajo el brazo, con el poder en la mano, la confianza de las autoridades, con las más altas relaciones públicas en lo económico y social e incluso una institución de beneficio en su control, Alejandro fue puesto al descubierto por una de sus víctimas en octubre de 2019, exponiendo abusos repugnantes.

Sus superiores, el más alto nivel del gobierno, intentó hacer un breve control de daños y valoró la situación que se salió de las manos cuando este medio y otros, tenían ya lista la información para hacerla pública.

No hubo más salida que aprehenderlo, el 23 de octubre tras un torpe intento de huida.

El nuevo sistema de justicia penal hoy privilegia el acuerdo y la reparación del daño.

Esta administración, la emanada de la clase no privilegiada, ha aceptado la reparación del daño en los casos de desvío de recursos como los de Mónica Liliana Rangel y Miguel Lutzow. P

or la misma vía avanza el expediente del ex titular de la Secretaría de Seguridad. Pero en el caso de Alejandro. ¿Cómo podría resarcirse el daño? ¿Cuánto cuesta el dolor humano causado a un menor y su hermano? ¿En cuánto se tabula el dolor social causado por un siglo de impunidad para los privilegiados?….”

La sentencia que se espera para Alejandro de acuerdo al código penal vigente es de entre 16 y 20 años de cárcel, misma que será dictada el día 19 de octubre.

La defensa del ex funcionario y Potosino Distinguido, buscará la apelación a la que tiene derecho o reducir los años de pena, no obstante, como lo reconoce la víctima en su carta. Por fin se hizo justicia.

 

BEMOLES

CAMBIOS.

Los cambios y nuevos nombramientos se le acumulan al gobierno del estado, ayer se dio a conocer que Francisco Martinez Novelo, que despachó como director del Museo Francisco Cossío, y que desde hace unas semanas fue encargado de despacho de la Secretaría de Turismo, finalmente no quedará al frente de esa dependencia, sino de la Junta Estatal de Caminos. Por decir lo menos, llama la atención que sean tan diversas las capacidades del funcionario, que lo mismo pudo atender asuntos museográficos, turísticos y ahora de infraestructura.

En el Inpode también está pendiente el nombramiento de su nuevo titular tras el despido de Edmundo Ríos. Los nombres que se barajean para ocupar esa dependencia son los de Anibal Ibarra Loredo, Christian Guardado, Alberto Flores Reyna o Juan Carlos Torres Silva. Todos ellos ya forman parte de la estructura gubernamental y han dado buenos resultados, en el caso de Torres Silva se desempeña como titular del deporte en Soledad de Graciano Sánchez.

Todos los cambios, dejarán huecos, por ejemplo en el Francisco Cossío que estaría acéfalo y mucho más importante será conocer el perfil de quién ocupará la secretaría de Turismo.

 

WEFTEC 2022

Resulta que el director del Interapas, Enrique Torres López, fue invitado por la Agencia de Comercio y Desarrollo de los Estados Unidos (USTDA), para participar en la WEFTEC 2022 (Water Environment Federations Technical Exhibition and Conference) que se lleva a cabo en New Orleans del 10 al 15 de octubre. El evento está considerado como la conferencia más importante sobre la calidad del agua en los EU. La invitación es una oportunidad para que el sector mexicano se involucre en esta Confederación y obtener mejor entendimiento de la conservación y entendimiento de la conservación y tratamiento de aguas en México, la buena noticia es que estén considerando al funcionario Torres López para ser el enlace en México y sobre todo que pueda ser nuestro Interapas el principal beneficiado en acceder a las tecnologías e investigaciones sobre la calidad del agua que se generan a nivel global.

 

DUELO PANISTA

El domingo los panistas de la capital potosina renovaron su comité municipal. La ganadora de la contienda fue Cristina Govea que superó por muy pocos votos a Marcela Zapata. Tras bambalinas, se sabe que fue una batalla más entre los grupos Azuara y Juan Francisco Aguilar. En esta ganó Azuara, pero la guerra continua, a ver si cuando acaben todavía hay algo de partido…

Jorge Saldaña

Hasta la próxima.

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Acento Ajeno

La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés

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ACENTO AJENO

Por: Haniel Valdés Velázquez

Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.

Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.

En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.

Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?

Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.

Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.

Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.

La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades

ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.

Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.

El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.

Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.

Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.

La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.

Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.

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El Cronopio

Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.

Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Carlos Villatoro, actor del cine mudo y sonoro mexicano

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.

Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.

Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.

Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.

A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.

También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.

Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.

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El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

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Opinión

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