#4 Tiempos
Autonomía de la UASLP sobre senda de espinas | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
La Universidad Autónoma de San Luis Potosí está cumpliendo ciento tres años de vida autónoma, y, suele considerársele como la primera universidad en obtener su autonomía. Cierto que es una de las primeras en el sentido de conservar su nombre y estatus desde 1923 hasta la fecha, con algunos retrocesos jurídicos en la década de los veinte. Sin embargo, el movimiento por contar con instituciones de educación superior autónomas incluye, tanto personajes y proyectos planteados desde el siglo XIX e instituciones que obtuvieron el rango de autonomía mediante decretos amplios y reducidos y que han cambiado de nombre.
El movimiento marcó en América Latina en cuanto a obtención de autonomía a universidades lo constituye el movimiento de la Universidad de Córdoba en Argentina que logró su autonomía, jurídica, académica y administrativa en 1918, mientras que en México, la Universidad Nacional formada en 1910 y proyectada en 1881, planteaba entre sus objetivos el derecho a la autonomía en el sentido del movimiento de Córdoba, aunque lograría formalmente su autonomía hasta 1929. Justo Sierra, en su proyecto de creación de la Universidad Nacional de México, siendo diputado en 1881 incorporaba la idea de autonomía. Estos dos movimientos confluyeron en 1921 en el Congreso Internacional de Estudiantes realizado en México donde participaron los estudiantes de la Universidad de Córdoba. Así la necesidad de lograr la autonomía en la Universidad Nacional de México fue una constante desde fines del siglo XIX y, durante los primeros años de existencia de dicha universidad, repitiéndose en los discursos de autoridades y de estudiantes.
Los aires de autonomía se respiraban en diferentes puntos del país antes de 1923, año en que la UASLP obtuvo su autonomía; uno de los primeros intentos se realizó en el año de 1914, en la entonces Universidad Nacional de México, estando involucrado un potosino: Don Valentín Gama y Cruz que fuera estudiante de preparatoria entre 1880 y 1885 en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí de donde partió a la ciudad de México a continuar sus estudios de ingeniero geógrafo. Como rector de la Universidad estuvo convencido de la necesidad de que le fuera otorgada la autonomía a las instituciones de educación superior, pues con claridad expresó que esa era la única forma en que cumplirían adecuadamente su misión. En su toma de posesión en 1914 como rector de la Universidad Nacional de México anunció: “… Creemos que la Universidad debe subsistir; pero pedimos que viva independiente, libre, autónoma: que no haya menester de limosneo oficial y que la jerarquía de sus directores y la competencia de sus catedráticos sean el resultado de su propia responsabilidad. El gobierno propónese (sic) organizar la vida universitaria con un funcionamiento autónomo, y mientras tanto, cuida de que el personal directivo responda a las exigencias de la cultura general y, así como ha dado muestras en el terreno político, de que su mano es fuerte y firme, en la enseñanza será cauteloso y precavido…”
Públicamente sería el segundo pronunciamiento por una universidad autónoma, su eco no se hizo esperar en la formación institucional en otros puntos del país; de esta manera se obtiene el primer decreto por la autonomía universitaria para la Universidad Michoacana que incorporó la autonomía en su constitución en 1917, siendo así la primera universidad autónoma de manera formal en el país. La ley referida para la Universidad Michoacana era limitada y en 1939 fue incorporada al Estado. En 1918 inicia sus labores como universidad autónoma la Universidad de Occidente, que debería llamarse, como ahora sucede, Universidad de Sinaloa, así que dentro de su historia se realizó un cambio de nombre años después. En 1922 la Universidad Nacional del Sureste, fue creada también mediante el régimen autónomo en 1922, esta universidad es la actual Universidad de Yucatán, sufriendo también un cambio de nombre. En este movimiento nacional surge la propuesta de Rafael Nieto Compeán que otorgaba la autonomía a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en 1923, siendo la cuarta universidad en obtener su autonomía de manera formal, ahora considerada la primera universidad de las que existen actualmente en obtener el rango de autonomía, aunque debemos de ubicarla como una de las primeras en este intrincado movimiento latinoamericano por la autonomía de sus universidades.
Rafael Nieto Compeán fue funcionario en el gobierno de Venustiano Carranza donde también participara Valentín Gama y Cruz, este último como rector en dos ocasiones de la Universidad nacional de México y que ya planteara la necesidad de ser autónoma. Estos personajes potosinos Nieto y Gama, participarían en los discursos por la autonomía en universidades mexicanas.
De manera formal, una Universidad es autónoma en la medida en que es libre de tomar, dentro de su propia organización y por medio de sus propios procedimientos, las decisiones relacionadas con su legislación y administración y contar con libertad de cátedra. Lo anterior implica la necesidad de la participan activa de su planta académica como eje dinámico de dicha autonomía, asegurando a sus miembros una parte reconocida e importante en su toma de decisiones, asunto que en el caso de la universidad potosina es asunto pendiente. Así la UASLP, que en sus primeros años fuera conocida como Instituto Científico Autónomo, como reminiscencia de su pasado como Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, tiene mucho que reflexionar sobre su papel autónomo y, principalmente como centro dinámico social de la entidad, papel que no ha sido cubierto como podría esperarse a pesar de su gran desarrollo en las últimas décadas. El programa universitario académico que tuvo en la década de los cincuenta bajo el rectorado del Dr. Manuel Nava, debe de ser un referente en sus discusiones por contar con una universidad más integral y con responsabilidad social, así como eje del propio desarrollo social de la entidad .
En estos tiempos, además de festejos, se requiere reflexión sobre su papel social y los asuntos pendientes.

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Acento Ajeno
Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.
Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.
Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.
Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.
Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.
Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual
y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.
Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?
Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.
“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)
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El Cronopio
María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.
Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.
María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.
Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.
Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.
Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”
María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.
María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.
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Acento Ajeno
Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.
Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.
“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.
Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.
La pregunta para México
Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.
Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.
Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.
Lo que corresponde
A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.
Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.
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