#4 TiemposDestacadas

La “Otra Conago” | Apuntes de Jorge Saldaña

«Nava salió de la reunión con los enemigos de López Obrador ungido por los disidentes, graduado en la deslealtad y públicamente separado de una posible candidatura por Morena»

Si se tarda un minuto más, El Bronco le va a mochar una mano, pensé preocupado al ser testigo de la presentación oficial de Xavier Nava Palacios, alcalde capitalino, como un discípulo más del bloque opositor a Andrés Manuel López Obrador que sesionó en la semi-clandestinidad.

¿Será que ya aceptan alcaldes en la llamada Alianza Federalista? ¿O será una junta de Iscariotes? Volví a preocuparme.

Ninguna de las dos. Fui testigo, ni más ni menos, de la otra Conago, la no oficial, la carente de sonrisas y buenas voluntades para el mandatario estatal (que no fue invitado) y desprovista de alabanzas para el mandatario federal (razón del convite disidente).

En esta ocasión no hubo casualidad ni suerte del reportero, la escena era muy evidente, el “suburbanerío” de placas geográficamente diversas estacionado en el semicírculo de ascenso y descenso de la Plaza Citadella los delató de lejos. Se trataba de la segunda Conago en pleno al interior del restaurante Argentino.

Quizás exagero si apenas una hora antes, Xavier Nava Palacios se encontraba en el Centro de Convenciones haciendo caravana y lisonja al presidente de la República. Qué chistoso: de un lado del Parque Tangamanga recibió con la derecha al mandatario, y del otro lado lo traicionó con la mano izquierda pactando con sus enemigos.

Disimular casi nunca le sale bien a Nava y en política no hay casualidades. A una corta escalera de distancia dentro del mismo restaurante, el alcalde estaba en antesala de su presentación, acompañado de su secretario, Sebastián Pérez, su tesorero, Rodrigo Portilla y un cercano y bigotón funcionario del gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles.

Foto cortesía de: Sebastián Pérez

Al mismo tiempo –imagino– el pleno de “la otra Conago” decidía en recibirlo o no.

Fue un funcionario tamaulipeco el que finalmente le hizo saber a Nava que sería presentado al cónclave complotista anti AMLO. Presuroso, el alcalde capitalino se paró de su mesa y subió al salón privado (y en ese momento prohibido) del restaurante.

No tardó demasiado (creo que por el bien de sus extremidades superiores) de entrada por salida lo recibieron los gobernadores Javier Corral de Chihuahua, Aureoles de Michoacán, El Bronco de Nuevo León, Cabeza de Vaca de Tamaulipas, Alfaro de Jalisco, Ignacio Peralta de Colima, Rosas Aispuro de Durango, Diego Sinhué de Guanajuato y hasta el recién regañado, Pancho Domínguez de Querétaro.

No alcancé a ver si lo tomaron de las axilas y lo levantaron al estilo de El Rey León, no obstante, Nava salió con una nueva aura, ungido por los disidentes, graduado en la deslealtad, envenenado por el ansiado elixir gubernamental pero, eso sí, definitiva y públicamente separado de una posible candidatura por Morena.

Pero algo debió haber hecho bien el alcalde en su breve introducción con los aliancistas, porque fue aprobado por el cónclave alterno y así se lo hicieron saber unos minutos más tarde.

El propio Silvano Aureoles bajó a la mesa de Xavier Nava para iniciar conversaciones. Quizás recordaron aquel abril en que Silvano levantaba la mano de Calolo, Fernando Pérez Espinosa, en su arranque de campaña en Soledad de Graciano Sánchez por el PRD junto a los Gallardo. Quizás recordaron sus alianzas del pasado, quizás volvieron a coincidir ideológicamente y Xavier cambió su panismo temporal, por su original perredismo inicial, nadie lo sabe y especular hace llorar al niño Dios.

Estoy seguro de que en esa mesa, pegada al ventanal norte del restaurante, se hubiera llevado a cabo la plática Nava-Aureoles como cabeza de los disidentes y perredista en el poder mientras eran acompañados de un corte Cowboy Steak y un vino caro, sin embargo, les fue incómoda la presencia de la mesa contigua compuesta por este inocente reportero y su equipo de trabajo, por lo que decidieron bajar un nivel en el restaurante y solicitar una mesa fuera de la vista de las miradas indiscretas.

Para asegurarse de tener una reunión sin evidencias, el personal de Comunicación Social del estado de Michoacán puso marcaje personal a los incómodos miembros de La Orquesta.mx, que acudieron al lugar con la natural curiosidad reporteril, quizás un poco de sed, pero eso sí, en absoluto “Son de Paz”.

Ante la feroz negativa por permitir una fotografía de la ya muy poco disimulada reunión, me vino a la cabeza el corrido:

“Caminos de Michoacán y Pueblos que voy pasando
Si saben en dónde está
¿Por qué me lo están negando?
Díganle que ando en Sahuayo
Y voy pa’ Ciudad Hidalgo”

Para su mala suerte, la fotografía de Silvano Aureoles y Xavier Nava ya había sido tomada minutos antes.

Javier Corral, gobernador de Chihuahua, se integró a la mesa del rincón donde Nava cruzó la línea histórica que unía a su abuelo a la lucha democrática compartida con López Obrador y brincó al terreno contrario a la Cuarta Transformación.

–Esa foto es muy buena, –comenté a Sebastián Pérez.
–Claro. –me respondió– Sabiéndola usar para bien.
–Es lo que siempre hago, conocer la verdad, siempre será lo mejor para los potosinos– le dije.

Me quedé con la duda y no hubo ya tiempo de solventarla: ¿Será que el objetivo de Xavier y su equipo era justamente dar el mensaje de rompimiento con Morena, la 4T y por lo tanto con el presidente? De ser así, pues: De nada.

Les vendrá bien a sus planes la publicación de esta crónica de la segunda Conago y su adhesión inobjetable al grupo rival del presidente.

No había nada más que hacer. Se pidió la cuenta y nos retiramos casi al mismo tiempo que el resto de los gobernadores. El suburbanerío se esfumó y se dio por clausurada la Conago alterna.

A la salida, El Bronco y Cabeza de Vaca, alcanzaron a ser entrevistados por este reportero. Confirmaron su postura, esa que ahora nos queda claro comparte el alcalde Xavier Nava y que confirmó el tesorero Portilla al preguntarle cómo estaban: “Excelente, ¿qué no me ves?” Gracias a Dios que lo dijo, porque hasta ese momento… dejé de preocuparme.

En la otra, en la Conago oficial, se posaba para Da Vinci y La Última Cena, una instantánea pre traición para el recuerdo de la armonía federal. Nos perdimos la breve rueda de prensa de Olga Sánchez Cordero y la muy previsible de López–Gatell. No importa, esa la cubrieron todos.

Hasta la próxima, Culto Público y recuerde que un Do Bemol no es lo mismo que un Sí, sostenido.

@jfsh007

Xavier Nava

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