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Zaire: un despeje desesperado | Columna de El Mojado

Historias del Mundial

La selección de Zaire jugó en Alemania 1974 su única Copa del Mundo, en la que terminó como último lugar, con tres derrotas, ningún gol a favor y catorce en contra. Y pese a todo eso, una acción de ese equipo africano pasó a la historia de los Mundiales.

En su último partido de la fase de grupos, Zaire enfrentaba al campeón reinante, Brasil. Con el marcador 2-0 en contra de los zaireños, el árbitro rumano Nicolae Rainea marcó un tiro libre en favor de los verdeamarela.

Rivelino iba a cobrar el tiro libre brasileño, pero fue interrumpido por el defensor africano Mwepu Ilunga, quien despejó con todas sus fuerzas el balón antes de que el árbitro pitara.
Esa acción, histórica desde entonces, fue tomada por la prensa de la época como un desconocimiento zaireño del reglamento del futbol.

¿Cómo había conseguido esa selección, entonces, ganar la Copa Africana en 1968 y 1974, y había sido semifinalista de la misma justa en 1972, sin conocer el reglamento? ¿Cómo logró meterse a la Copa del Mundo siquiera?

Zaire había ganado todos los partidos en la última fase de la clasificación africana y el presidente de aquel país, Mobutu Sese Seko prometió pagar dinero extra a los futbolistas que lograron calificar a su selección a la Copa del Mundo.

Mobutu era un militar (y periodista) que se convirtió en presidente del país en una revuelta en 1965 y proclamó que el país se llamara Zaire en 1971. El gobierno del dictador Mobutu prohibió a sus ciudadanos que usaran ropa occidental y los obligó a cambiar sus nombres europeos por nombres africanos tradicionales, según un artículo de Vice.

Además repatrió a futbolistas zaireños que habían ido a jugar a Bélgica y les prohibió jugar en el extranjero.

Como pago por la hazaña de clasificarse al Mundial, Mobutu entregó una casa y un automóvil Volkswagen a cada seleccionado nacional. Prometió más premios a los futbolistas, aunque previo al inicio de la Copa en Alemania, no había sido pagados. Lo que sí es que la delegación zaireña para el Mundial, además de futbolistas y entrenadores, incluía a militares, secretarios de gobierno y cuatro curanderos.

El sorteo de la Copa del Mundo puso a Zaire en el mismo grupo que Yugoslavia, Brasil y Escocia. El entrenador de la selección zaireña, de hecho, era un yugoslavo, Blagoje Vidinic.

El tumulto provocado por la gran comitiva que Mobutu envió al Mundial afectó a la selección de Zaire, cuyos futbolistas además se negaban a jugar, hasta que no se les pagaran los incentivos que el dictador había prometido.

El comité organizador del Mundial tuvo que conseguir el dinero para pagarle a los futbolistas, para que el torneo no quedara incompleto.

En su primer partido, contra Escocia, Zaire cayó 2 a 0. Después, el técnico Vidinic expulsó a los curanderos de la concentración, pues lo acusaban de querer regalarle el triunfo a Yugoslavia, su país natal.

Esas cuestiones distrajeron a los seleccionados zaireños, quienes dieron un partido de lástima contra Yugoslavia y perdieron por 9-0.

Entonces Mobutu declaró sobre el resultado de su selección y les recomendó, a modo de amenaza, a sus futbolistas que si perdían su último partido por más de 4 goles de diferencia, mejor no regresaran al país, por la vergüenza. El problema es que ese último partido sería contra la selección de Brasil.

Ya en el partido, en la ciudad de Gelsenkirchen, Brasil se puso arriba en el marcador por 1-0 apenas al minuto 12. Zaire soportó los ataques brasileños hasta el minuto 66, cuando Rivelino hizo el 2-0.
Con el marcador 2-0 en contra de los zaireños, el árbitro Rainea marcó un tiro libre en favor de los verdeamarela, a casi 25 metros de la portería.

Rivelino iba a cobrar el tiro libre brasileño, pero fue interrumpido por el defensor africano Mwepu Ilunga, quien despejó con todas sus fuerzas el balón antes de que el árbitro pitara.

En realidad, Ilunga intentó ganar un poco de tiempo antes del cobro de tiro libre de Rivelino, que entendía como una oportunidad de gol para los brasileños. Ese despeje, desesperado y que aparentemente era un sinsentido, tenía todo el sentido del mundo: Ilunga buscaba salvar su vida y la de todos sus compañeros.

Al final, al minuto 79, Valdomiro marcó el 3-0 en favor de Brasil.

Mobutu decidió perdonar el castigo a la selección zaireña, que pudo volver a su tierra. Pero nunca más, ni Zaire, ni el Congo, como se llama ahora el país, logró clasificarse a la Copa del Mundo.

@RconRMacuarro

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